CAPÍTULO 1:

PLANES DE VENGANZA

Los pasillos estaban atestados de adolescentes igual que cualquier otro instituto. El problema era que, aunque a simple vista podía parecer bastante similar había notables diferencias. Para empezar el precio por entrar dejaba a varias personas fuera y por más brillantes que fueran las notas Danzo Shimura no dejaba que ningún alumno fuera becado ni se le ayudara financieramente.

Al director solo le interesaba el dinero que los padres de sus alumnos le pudieran aportar, no le importaba adulterar los promedios de los estudiantes si con ello sus progenitores le daban una jugosa recompensa.

Por suerte, desde que la directiva había caído en manos de Hiruzen Sarutobi se había abolido esa norma tan arcaica y dejaba que los alumnos más brillantes entraran sin ningún problema, accediendo por el programa de becas. Que seleccionaban gracias a un difícil examen, en el que también debían participar los ricos para poder ingresar, así que los sobornos también quedaban descartados.

Al principio hubo varios problemas, ya que muchos padres no estaban de acuerdo con ello, ya que antes pagando se podía entrar, pero tuvieron que aceptar las políticas de Hiruzen cuando la popularidad y credibilidad del centro aumentó exponencialmente.

De esa manera Konoha Privete School se convirtió en un instituto de elite en Konoha y entrar allí era todo logro.

Pero, a pesar de que a muchos les gustó la oportunidad que ofrecía Hiruzen otros detestaban la idea de que sus hijos se mesclaran con pobretones. Por eso incluso aunque no había ninguna norma escrita los alumnos becados no tenían derecho a juntarse con la "verdadera élite" del centro.

Y aunque el director trabajó mucho en intentar mesclar las clases, nunca lo pudo hacer, la presión que ejercían los padres para que sus hijos no olvidaran quienes eran le resultó imposible de derrumbar.

Además, el descontento de varios progenitores siempre estaba presente. Y aunque el hombre siempre salía airoso de todas las situaciones lo ocurrido con el alumno Orochimaru ocasionó su dimisión. Por supuesto no se arrepentía, sabía que Orochimaru no era una santa paloma pero aquellos estudiantes ricos se habían metido con él por simple envidia a sus excelentes calificaciones, logrando boicotear un experimento en el que había trabajado durante bastante tiempo.

Tal vez él no debía haber actuado de manera tan impulsivo, ya que los dos chicos jamás podrían volver a tener cabello en sus cabezas, pero le alegraba el haber podido mantener a salvo a su estudiante evitando su expulsión, sabía que ese chico se convertiría en un gran científico.

Solo rogó que su sucesor fuera lo suficiente visionario como para intentar que las cosas cambiaran y que sus alumnos se aceptaran.

oOoOoOo Años después oOoOoOo

Se podía oír el ruido de conversaciones por los pasillos del instituto. Varios alumnos con pulcros uniformes caminaban con parsimonia entre ellos, algunos dirigiéndose a sus clases, otros simplemente perdiendo el tiempo.

Ino Yamanaka, una estudiante de allí caminaba con elegancia mientras mecía sus caderas y se tocaba con coquetería su largo cabello dorado, logrando que varios chicos la miraran y suspiraran. Ella era una de las reinas del instituto, admirada no solo por su enorme belleza sino por la cuantiosa fortuna que tenía su padre.

Lo que nadie sabía es el secreto que la chica tenía. Uno demasiado importante que ni siquiera lo había comentado con su grupo de amigas más íntimo. Y no era como si no les tuviera confianza, pero lo peligroso de los secretos es no hablar de ellos, por lo que prefería que siguiera siendo así.

Lo peligroso de los secretos es que cuando escondes algo temes que alguien lo pueda llegar a descubrir y pierdas el control de la situación.

Si les preguntaban a los estudiantes del Instituto Konoha quien era la rival de Ino la gran mayoría respondería que Sakura, ya que se las veía pelear constantemente, pero aquello era una equivocación. Sí, eran competitivas la una con la otra, pero también eran muy buenas amigas.

La rival de Ino no era Sakura, sino una chica de cabello bermellón con gafas que también poseía una gran influencia en el instituto y compartía el título de reina con la rubia.

Karin Uzumaki, más conocida como la reina del cotilleo, era con quien Ino más chocaba y la persona a la que debías acudir cuando querías saber algo sobre alguien. Nadie sabía cómo lo hacía, pero la chica era capaz de saber antes que nadie sobre cualquier chisme, enterándose hasta de los más íntimos detalles, por lo que si te metías con ella ya podía ir con cuidado.

Por eso Ino sabía que ella era a la que más debía evitar, el problema fue cuando sin querer reveló el secreto que Karin guardaba con tanto recelo se convirtió en el objetivo de la furia de la chica. Dejando que todo el mundo se enterara sobre la relación secreta que ella mantenía con Suigetsu Hozuki, un chico que estaba allí por su beca deportiva en kendo, ya que era muy bueno con la espada.

Todos pensaron que la venganza de Karin no tardaría en llegar, pero hasta ahora las cosas se habían mantenido tranquilas, demasiado tranquilas. Pero, a diferencia de lo que los demás creían no era por desinterés de la pelirroja, sino porque pensaba jugar muy bien sus cartas y estaba buscando algo con lo que poder exponer a la rubia y que sus secretos también se vieran desvelado frente a todos.

Por eso es que desde hace ya algún tiempo siempre seguía cada uno de los movimientos de Ino, buscando algo con lo que poder pillarla.

Karin observó cómo después del almuerzo dos personas de distintas mesas se levantaban, cualquiera pensaría que iban por caminos separados, pero ella sabía la verdad, la había descubierto hace unos días y todavía no había querido decir nada ya que quería ver el rumbo de las cosas, dependiendo de la reacción de Ino actuaría de una manera u otra.

Con decisión Karin se encaminó hasta la sala de biología, sabía perfectamente lo que iba a encontrar allí, pero debía parecer sorprendida.

oOoOoOo

Todos en el instituto sabían que Ino y Kiba no se llevaban bien, eran como el agua y el aceite, cada vez que se veían saltaban las chipas y acababan peleando. Por eso es que la rubia palideció cuando Karin la vio abrazando al Inuzuka.

Ino se volteó sorprendida, ella siempre estaba atenta a cualquier cosa, no quería que nadie descubriera su "relación" con el amante de los perros, pero parecía que lo que sentía por el chico le había hecho bajar la guardia y había sido pillada en pleno momento romántico con el castaño.

—No se preocupen por mí, sigan con sus cosas—dijo con sorna casi a punto de salir por la puerta.

—¡No es lo que parece, déjame explicártelo! —se apresuró a decir la rubia, pero la Uzumaki comenzó a sonreír con burla para luego girarse y mirarla sin creerle, le encantaba ver esa expresión de terror en sus ojos, ella sabía muy bien lo que seguramente Ino estaba sintiendo ahora, después de todo ella se había sentido exactamente igual cuando la habían pillado con Suigetsu.

—Solo continúa haciéndole mimitos a tu chico—la molestó Karin.

Ino sintió un horrible terror al ver esa mirada en los ojos de Karin, sabía que aún le guardaba rencor por haber revelado sin querer que ella y Suigetsu salían. Además, ella solo se lo había confesado a Sakura, no esperó que alguien escuchara su conversación en el baño y se expandiera como pólvora por toda la escuela. En ningún momento había querido perjudicar a la pelirroja, ella más que nadie la entendía.

—No es así, le estoy haciendo el favor a él—se apresuró a decir y Kiba la miró interrogante. —Es que él… está enamorado de Hinata y no sabe cómo pasar de ser amigos a algo más, estaba ayudándolo a practicar—dijo ella logrando que el chico la mirase con sorpresa.

Kiba sabía que ellos dos no estaban saliendo del todo, ambos se encontraban a veces para montárselo ya que la química entre los dos era muy buena. Y aunque ella le había dejado en claro que entre ambos no pasaría nada más que una relación carnal, con el paso del tiempo el chico se había acabado enamorando de ella y le dolía que estuviera poniendo toda clase de escusas solo porque los habían encontrado abrazados, se preguntaba qué tipo de escusa le hubiera dado si los hubiera pillado besándose.

Realmente le lastimaba saber que para ella él solo era un simple pasatiempo.

Karin sabía que lo que acababa de decir era una mentira, era más que claro que aquel abrazo no era por "practicar". Así que ahora si iba y revelaba a todos sobre ese secreto su venganza estaría completada, pero al ver la mirada de Kiba algo de incomodidad se reflejó en su pecho, ya que se imaginaba a Suigetsu allí.

Negó, no podía dejar que una mirada de cordero la alejara de su plan, así que tomando nuevamente las riendas siguió con su plan.

—Con que Hina…—dijo la pelirroja levantando una ceja.

No tenía nada contra la chica, ya que ella nunca se había metido en sus asuntos, pero se la debía a Ino y nunca dejaba sus deudas sin pagar. Lo sentía por tener que arrastrar también a la Hyuga, pero si era el precio a pagar estaba dispuesta. Aunque quien sabe, también le podría hacer un pequeño favor a la chica si hacía que algunas verdades salieran a la luz.

—Él siempre ha estado enamorado de ella—dijo Ino logrando que más malestar se instalara en pecho de Kiba.

—¿Es así? —dijo Karin.

—Hinata es la chica más linda y dulce de todo el instituto. Siempre se preocupa por los demás, es algo tímida, pero su inocencia es tentadora para cualquier hombre—dijo Kiba de pronto sorprendiendo a Ino por cómo había descrito a su amiga.

Tras las palabras del Inuzuka nuevamente la culpabilidad arremetió contra Karin, se notaba que no estaba cómodo diciendo aquellas cosas y le dolía que Ino intentara ocultar con tanta vehemencia su relación con él. Sabía que posiblemente se iba a arrepentir de lo que iba a decir a continuación ya que así no conseguiría su venganza, pero parecía que esos dos necesitaban ayuda.

—Pues deberías confesarte galán, te estaré apoyando y estoy segura qué todos los demás también lo harán—dijo intentando mantener la seriedad, ya que había notado perfectamente los celos de Ino.

—¡No puedes decirle a los demás! —dijo Ino preocupada.

—Vamos, esto es por el bien de Kiba, si no lo arrinconas jamás será capaz de decirle a Hinata como se siente por ella—dijo para luego marcharse.

Cuando ambos se quedaron solos un tenso ambiente invadió la habitación.

—Kiba yo—pero las palabras de Ino se vieron interrumpidas por una dura mirada del chico.

No tenía que preguntar, sabía que lo había herido, pero su padre ya había escogido al que iba a ser su futuro marido, ella sabía que cuando el instituto acabara tendría que conocerlo y por conveniencia del negocio de su progenitor tendría que salir con él ya que era el hijo de un amigo importante de su padre. No importara lo mucho que Kiba le gustara, su destino había sido decido hace bastante.

Muchos podrían envidiarla por su fortuna, pero para ella muchas veces solo era una gran carga.

—Mi padre no se puede enterar—dijo Ino con miedo ya que no quería decepcionar a su padre, lo amaba demasiado.

Kiba la miró y maldijo internamente, no quería verla tan acongojada.

—No te preocupes, mantendré nuestro secreto—dijo interrumpiéndola para luego marcharse de allí.

Ino se sintió más sola que nunca cuando escuchó la puerta cerrarse, no solo porque sentía que había perdido a Kiba, sino también porque acababa de meter a Hinata en un lio que para nada tenía que ver con ella.

Sakura le había avisado miles de veces de lo peligroso que era esa situación, de que si no se sinceraba acabaría con el corazón roto. Pero eso no era lo que más le dolía, sino haber dañado a Kiba.

Porque lo podía negar frente a cualquier persona, incluso a ella misma, pero en el fondo sabía que el chico se había ganado su corazón, que estaba enamorada de él, que se reía con sus bromas tontas, que su contacto la estremecía y que sus besos la hacían llegar a la luna.

Se limpió las lágrimas de su rostro, debía hacer algo y lo primero era ir a hablar con Hinata, debía advertirle de toda esa situación, el problema es que no sabía cómo decirle que la acababa de lanzar a las fauces de una bestia.

Solo esperaba que ella y Kiba la pudieran perdonar.


Notas de la autora: Hola, sé que debería estar con la continuación de otra de mis historias, pero como mi inspiración es caprichosa y hace lo que quiere pues nació esta nueva idea. No se preocupen, que subiré la continuación de mis demás historias, pero denme tiempo.

Gracias por su apoyo.

Ya nos leemos