Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.

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Epílogo


31 de diciembre

—Alannah y Edward no deben tardar en regresar, les gusta ir a la playa cada fin de año, es su tradición.

Asintió distraídamente mientras miraba alrededor, me sorprendió su visita pero no iba a negarle la entrada.

Después de todo seguía siendo mi prima.

—Está bien, realmente quería hablar contigo primero.

—Soy toda oídos.

Me senté en el sofá frente a ella, mi pequeño estaba profundamente dormido en el moisés después del tremendo atracón de leche que se dio.

Su primera semana de vida y ya tenía a todos en casa locos por él.

Alannah apenas si había aceptado ir con Edward a la playa, pero era una tradición que querían mantener.

Era lo primero que Edward había hecho al llegar a Florida tantos años atrás y tenía planeado seguir con la tradición.

Fue cuando me di cuenta que éramos mi pequeña y yo contra el mundo, regresar cada año es como validar que he hecho lo mejor para ella.

Cuando me lo contó, creo que me enamoré un poco más de él.

—Me marcharé a Alaska, me han aceptado en la universidad.

—Felicidades.

—Tienen un buen programa de idiomas y unos planes de intercambio que serán muy buenos.

—Claro que sí.

—No sé cuándo pueda volver.

Asentí comprendiendo hacia dónde iba.

—Quiero sentirme mal porque no vas a estar en la vida de Alannah, pero realmente no puedo ser tan hipócrita.

—No te preocupes, no esperaba que lo hicieras, sé que es mejor para ti seguir siendo su única madre.

—Soy su única madre.

—Yo…

—Eres su madre biológica, Tanya, eso lo sé, pero yo soy su mami en todos los demás sentidos y eso no iba a cambiar aun cuando estuvieras más presente.

Ella asintió, nada contenta con mis palabras.

—¿Por qué?

—¿Por qué, qué?

—¿Por qué tuviste que quitármelos?

—Tanya…

—Si tú no te hubieras involucrado, Edward hubiera regresado y yo…

—Edward estuvo aquí por ocho meses antes de que nosotros comenzáramos a salir, y en ese momento ni siquiera pensaba en regresar, que nos acostáramos a los dos meses que llegó fue culpa del alcohol, él lloraba por ti y yo por mi ex, nos dejamos llevar, pero no volvió a pasar hasta que siete meses después nuestra relación se dio de manera natural.

—Siempre estuviste interesada en él.

—Creo que esta conversación ya la hemos tenido y en su momento te dije que sí, desde los dieciséis me gustó, pero era tu novio y lo respeté, cuando me involucré con él ya no estaba contigo, no hay culpa.

—Era el padre de mi hija, de tu sobrina.

—Era sexi verlo en modo papi —me encogí de hombros—, aún lo es, quizás lo es más cuando lo ves arrullar al bebé mientras le lee un cuento a Alannah, mis ovarios me piden que me vuelva a embarazar cuando lo veo así.

Ese hombre hacía cosas extrañas en mí.

—Debiste…

—Tanya, estoy con él, me casé con él, adopté a Alannah y ahora tenemos un hijo juntos, ¿realmente crees que vivimos en el pasado? Ni siquiera tú lo haces, estás haciendo tu vida y te marcharás a Alaska, ¿por qué recriminar algo que no vas a poder cambiar?

—Yo…

—Mira, si lo que quieres es que cuando decidas regresar te permitamos estar cerca de Alannah, no debes preocuparte, nunca te negaremos una visita, siempre y cuando sea lo que Alannah quiera, ella está por encima de lo que tú o nosotros queramos.

—Sí, claro —bufó—, es por eso que me hicieron quedar mal a la primera oportunidad.

—Nunca hemos hecho tal cosa.

—Le contaron que los dejé.

—Le contamos que algunas mamás no están listas para ser madres, y eso está bien, no hay culpa, la quieres, de eso no hay duda, y a veces querer es dejar ir para que ella sea feliz.

—Debieron dejar que yo le contara.

—No íbamos a darte ese poder —negué—, es nuestra hija.

—Es mía y de Edward.

—Lo que quieras creer. —Me encogí de hombros—. Pero no íbamos a permitir que tú alteraras su vida, ella sabe que no soy su madre, no tiene mucho de que comenzó a llamarme así, antes me llamaba tía y después me llamó Bella, ella lo sabía, ¿qué se supone que hiciéramos? ¿No hablar con ella? Esa no es la educación que queremos para ella, queremos que se sienta segura y que confíe en que siempre la escucharemos.

—Te crees mejor que yo.

—Tú crees que soy mejor que tú —le sonreí—, pero esa no es culpa mía, siempre has tenido esta mala percepción de mí.

—Tú…

—Nunca hemos hablado mal de ti, de ninguna manera, al menos no en presencia de Alannah, ella jamás ha escuchado una mala versión tuya y no fue porque queríamos mantener limpia tu imagen, fue solo por el bien de Alannah.

—No te creo.

—No me importa que lo hagas, sé lo que hemos hecho y estamos felices con las decisiones que hemos tomado con respecto a nuestra hija, porque al final ella no puede sentirse herida por ninguna de tus palabras.

Se quedó callada por unos segundos, le permití aclarar sus ideas mientras yo revisaba a mi pequeño, Edward aseguraba que era igual de tranquilo que Alannah cuando era bebé.

—Ella nunca me va a querer cerca.

—Eso no lo sabes.

—Si me marcho a Alaska y cumplo con mi plan, no regresaré en mucho tiempo, ni siquiera sé si podré tomarme las vacaciones para visitarla.

—Son decisiones que uno toma.

—Posiblemente sea la última vez que la vea.

—Entonces te recomiendo tomar fotos.

—Deja de ser sarcástica conmigo.

—Es que no sé qué quieres que te diga, Tanya, Alannah va a seguir con su vida aquí con nosotros, tú vas a seguir con tu vida sea donde sea, ¿qué quieres que hagamos? ¿Obligar a Alannah a aceptarte en su vida solo porque la pariste? Así no funcionan las cosas.

—Yo…

—Debes afrontar las consecuencias de tus actos, puedes quedarte e intentar tener una relación más estrecha con Alannah o puedes irte, no llamar y ser una extraña para ella, también tienes otra opción, irte, tomarte el tiempo de llamarla y hacerle saber que sí quieres acercarte a ella, pero parece que tú solo quieres regresar y que Edward y Alannah te reciban sin preguntas.

—Yo…

—No eres una niña, ninguna de nosotras lo somos, deja de actuar de manera egoísta y piensa en Alannah por una vez en tu vida.

—Yo…

—Tú no quieres estar en la vida de mi hija, es así de simple.

—Yo…

—Está bien, Tanya, tienes derecho a decidir no estar presente, pero no vengas y finjas que sí quieres y te hagas la víctima culpándonos a nosotros porque no te va a funcionar.

Tuvo la decencia de parecer avergonzada.

»Podrías llamar una o dos veces a la semana, mandar mensajes, pedirnos fotos, pero no te interesa hacer nada de eso, solo quieres parecer la víctima, pero no lo eres.

—Yo…

—Y es aún más ridículo que quieras parecer la víctima de una niña de cinco, así que es mejor que termines con este teatrito y actúes como la adulta de veinticinco que eres. —Me puse de pie y me acerqué a ella—. Te quedas, actúas como una mujer adulta frente a Alannah y te despides de ella diciéndole cuánto la quieres, lo mucho que la vas a extrañar y que pueden seguir en contacto, o sigues con tu papel de víctima y te marchas a lloriquear que te quité a tu hija.

Se puso de pie y tomó su mochila.

—Te odio.

—Yo odio que no puedas madurar, ahora vete de mi casa.

Tanya se marchó.

Quería a mi prima, pero amaba mucho más a mi mariposa e iba a defenderla de todos.

—¿Crees que se detenga?

Miré a Vicky que estaba recargada en el marco de la puerta.

—Por ahora sí, Tanya nunca pudo tomar una decisión por sí sola, no dudo que haya venido aquí influenciada por Renée, quizás en unos años vuelva a venir.

Vicky asintió y se acercó a mirar a mi bebé.

Unos pocos minutos después, Edward y Alannah llegaron con un bonito tono rosáceo en sus mejillas.

—Me pareció ver a Tanya en el camino —murmuró en voz baja para que solo yo lo escuchara.

—Se vino a despedir, al parecer se marcha a estudiar a Alaska.

—Bien por ella… preguntó por…

—Lo hizo.

—¿Alguna novedad?

—Tenías razón, aún no está lista y posiblemente no lo esté en mucho tiempo.

Asintió y miró a nuestra mariposa que posaba junto a su hermanito para la cámara de Vicky.

—Creo que nunca va a madurar lo suficiente para estar en su vida.

—Es bueno que estemos educando a nuestra niña para que esté preparada.

—Tanya no sabe lo que le espera.

—Creo que lo hace, y es por eso que se mantendrá alejada… creo que todo Forks lo hará.

Edward asintió antes de inclinarse y besarme.


Hola!

No tenia planeado un epilogo para esta historia, pero llego de la nada.

Muchas gracias por acompañarme a lo largo de esta pequeña historia, me alegra mucho el buen recibimiento que le dieron y lo mucho que les gusto, aun cuando la mayor parte del tiempo las mantuve intrigadas jajaja, ame cada uno de los reviews con sus teorías.

Nos vemos pronto.