Disclaimer: Todos los personajes y el universo de Naruto, le pertenecen a Masashi Kishimoto.


"Qué importa esperarte un ratito,

cuando hace más de una vida que

nos venimos queriendo encontrar"

Brando


Promesa

El viaje a Suna fue largo y cada paso que daba lejos de la aldea y de Sarada alimentaba una roca sólida de preocupación y ansiedad en mi estómago, sin embargo, dormir a la intemperie me trajo hermosos recuerdos de la adolescencia. Me acompañó un grupo de tres genin que había visto un par de veces en la academia, Tsunade consideró que era demasiado arriesgado enviarme sola pero no estaba dispuesta a dejar ir a ninguno de sus Jounin ocupados en atrapar al grupo que amenazaba las vidas de los Kages, además, según su perspectiva, con la ayuda de este equipo y mis excelentes puños podría llegar sin problemas.

La verdad es que los muchachos eran, en realidad, un muy buen equipo y para mi completa satisfacción se encargaron de absolutamente todo. La muchacha que debía tener unos 14 años, de cabello oscuro y ojos celestes parecía llevar la voz cantante en el grupo, los dos chicos obedecían sus ordenes y ella les protegía como una leona. Simpatizamos de inmediato y por la noche acomodó su saco cerca del mío para oírme contar historias sobre el "legendario equipo 7" los chicos oyeron con atención desde el otro lado de nuestra pequeña fogata y la verdad es que no me sentía tan viva desde hace un montón de tiempo.

De pronto me vi transportada a los tiempos donde Naruto, Sai, Kakashi e incluso Yamato y yo atendíamos misiones como un equipo, evité deliberadamente los recuerdos relacionados con Sasuke. Los chicos del equipo eran un par de jounin muy eficientes y noté entre ellos una química que iba más allá de la amistad, quise preguntar pero ni bien intenté insinuarlo, la chica: Sui, se cerró en banda y cambió el tema. No fue difícil adivinar quien era su miembro favorito del equipo 7, pues volvía una y otra vez a preguntar por él.

-¿Cómo fue tener al Hokage como sensei?

Le observé en silencio y sonreí, no importaba que tanto me gustara ni que tan bien pudiera haberme echo sentir usando solo sus manos, no iba a mentirle a la niña ni ser condescendiente con él, sólo porque estaba buenísimo.

-Bueno- me cuesta trabajo no sonreír- Kakashi era… un maestro realmente estricto, y no me refiero a horarios, él SIEMPRE llegaba tarde a los entrenamientos, me refiero a que no escatimaba al usar la fuerza con nosotros, entrenar con él era un verdadero reto.

Sui sonrió. Los chicos expresaron su admiración.

-Pero también era un sensei muy preocupado, aunque lo ocultase, nos cuidaba a su modo, de alguna forma conseguía estar siempre ahí en el momento justo. Me salvo la vida un montón de veces.

Después de eso los chicos iniciaron una conversación que giraba entorno a Naruto y me dediqué a escuchar y añadir uno que otro comentario que les hizo reír. Nos dormimos al poco tiempo, desperté al amanecer y les apresuré a empacar todo y seguir nuestro camino.

Al anochecer del segundo día llegamos Suna, empapados de sudor, derritiéndonos bajo el peso y calor de nuestros equipajes y capas. Temari fue la primera cara conocida que distinguí, nos recibió con una evidente expresión de alivio en el rostro y luego de dar instrucciones a mi equipo, prácticamente me arrastró por las calles de Suna hasta el lugar donde yacía su hermano enfermo.

Entré a la pieza con cuidado de no hacer ruido, Gaara estaba sentado en la cama con la frente perlada de sudor y los ojos nublados por la fiebre. Me acerqué a él y tomé su pulso apretando mis dedos contra el interior de su muñeca.

-Sakura…- dijo.

-Hola Kazekage me han enviado a ayudarte- él sonrió, en ese estado no parecía ni la mitad de intimidante de lo que era, aún conservaba el desplante y la dignidad de un Kage y el excelente ninja que era pero estaba delgado y desmejorado- Vamos a ver que podemos hacer por ti.

Mandé a llamar al equipo de doctores que le había estado atendiendo, exámenes y un lugar para trabajar, y me puse manos a la obra. Las horas pasaron volando pero los resultados de los exámenes no cuadraban con lo que yo podía ver. Mandé a repetir todo y luego de muchas vueltas pedí por Temari a una de las enfermeras.

-¿Sakura?

-Algo anda mal- dije cuando le vi entrar en la habitación, con la mano le indiqué que cerrara la puerta y se acercara al escritorio que me habían facilitado- Es como si tu hermano siguiera viéndose expuesto a la fuente de envenenamiento una y otra vez, los niveles de toxinas en su sangre no disminuyen, como si…

Temari, tan ágil de mente como si esposo siguió la línea de mis pensamientos con rapidez.

-Mandaré a llamar a todo el mundo, enfermeras, doctores y guardias, por favor quédate con Gaara y no te muevas de allí, podría ser peligroso- dijo antes de desaparecer por la puerta como un rayo rubio.

El camino a la pieza de Gaara era corto, entré en la habitación cargando los posibles antídotos que había barajado durante la tarde y decidí en aquel mismo momento suministrárselos para comprobar mis teorías, el accedió sin poner pegas y se entregó por completo a mis manos expertas.

Afuera el ajetreo era evidente, por el pasillo se oían carreras y cuchicheos, de vez en cuando la voz terrorífica de Temari se hacía oír llamando a un nuevo sospechoso… dentro seguramente ella y Kanguro se hacía cargo de los interrogatorios.

-Más infiltrados…- la voz de Gaara me tomó por sorpresa mientras inyectaba el segundo antídoto en su suero- Estoy cansado de esto.

-Ya lo creo.

-¿Cómo lo lleva tu Hokage?- preguntó mientras acomodaba las sábanas de su cama con aire cansado.

Al observarlo noté que en realidad solo intentaba hacer un poco de conversación, debía estar realmente aburrido de vivir en aquella cama por tantos días.

-Bueno- digo- Al menos no fue envenenado aunque no lleva muy bien el encierro.

-¿Lo tienen escondido?

-Contra su voluntad, sí.

Gaara suelta una pequeña risita que se me contagia, de pronto caigo en la cuenta de que jamás le había escuchado reír. Cuando termino de suministrar los antídotos me siento en la cama a su lado a esperar.

-¿Entonces que ocurrió realmente?- digo consciente de que es el mejor y talvez el único momento que tendré para conseguir información.

Gaara se encoge de hombros con cuidado.

-Un par de altos mandos corrompidos, dicen que el orden natural de las cosas exige la muerte de los Kages, al parecer representamos un poder maligno que no permite a la nación surgir… no lo sé algo así.

-Mmm…- pienso en Kakashi encerrado en mi casa y como se parte el lomo día a día tratando de hacer lo mejor para nuestra aldea, ahora su vida esta peligro por unos cuantos tontos con poder que creen que ocupa un puesto maligno, por Kami qué estupidez…- ¿Crees que se hayan infiltrado ya en Konoha?

Garra vuelve a encogerse de hombros pero esta vez de una forma más rígida.

-Es muy probable, tendrás que mantener bien oculto a ese Hokage tuyo, tiene mucha habilidad para escapar…

Esta vez se me escapa una carcajada.

-Créeme no permitiré que se me pierda de vista- digo- Bueno una vez que esté devuelta.

No mucho después de eso Gaara cae rendido, su fiebre disminuye entrado el amanecer y caigo en cuenta de que desde mi llegada no he pegado ojo ni una sola vez. Me acomodo en un sillón arrinconado junto a la ventana y pierdo la conciencia de inmediato.

En algún punto de la tarde Temari y Kankuro entran en la pieza arrastrando los pies y manchados con una sangre que evidentemente no les pertenece. Le informan a Gaara que uno de los doctores había estado envenenándolo prácticamente a diario y me sorprende el hecho de que, en realidad, Gaara no haya muerto producto de la sobreexposición al veneno.

Cuando le miro de inmediato reparo en que se ve muchísimo mejor, el color ha vuelto a su rostro aunque sigue siendo mortalmente pálido, sus ojos se ven despejados de la neblina de la fiebre y manifiesta que tiene hambre... mi estómago lo secunda y Temari decide que es hora de llevarme a una habitación para que pueda ducharme y descansar, hace llamar a una mujer alta y amable que subirá mi comida en una media hora.

La habitación es cómoda, con una amplia y maravillosa cama en el centro que me invita a recostarme y perder la conciencia, pero tengo demasiada hambre y decido ducharme mientras espero por mi comida. Cuando aun estoy en toalla toca la puerta la mujer amable, le indico que pase y ella deja la bandeja repleta a rebosar sobre el mueble junto a la puerta, le agradezco pero ella insiste en que es lo mínimo que puede hacer por la doctora que salvó a su Kazekage.

Cuando me quedo sola pienso en eso, en que, después de todo si no hubiese venido aquí difícilmente alguien podría haber descubierto el problema, todos confiaban en ese hombre, se necesitaba una mirada externa y desconfiada como la mía para detenerlo. Pienso en casa, en Sarada y el corazón se me encoje un poco más.

Al final acepto la invitación de la enorme cama y descubro que es tan cómoda que podría ser un delito dormir en ella para un ninja de élite que se respete.

Esta oscuro cuando me despierto, bajo de mi cama de un salto y aterrizo son suavidad sobre la alfombra peluda, el bulto en la cuna ronca con regularidad y tengo que taparme la boca con la mano para no soltar una risita. Salgo de la pieza decidida a buscar un inocente vaso de agua pero en el camino me topo con la puerta de Kakashi abierta y decido que echar un vistazo para asegurarme de que esta bien no le hará daño a nadie. Asomo la cabeza por la abertura con cuidado, dentro solo soy capaz de distinguir absoluta oscuridad, suspiro, empujo un poco más la puerta con el hombro y agudizo el oído para intentar captar su respiración. No oigo nada.

Entro del todo el pieza y enciendo la luz a riesgo de que Kakashi vuelva a decirme que soy una acosadora, pero no estoy preparada para lo que veo allí. Kakashi esta tendido sobre la cama, boca arriba, con los ojos abiertos y completamente inmóvil. Corro a su lado y prácticamente entierro los dedos en su cuello, buscando su pulso pero no hay nada, intento reanimarlo empujo su pecho con todas mis fuerzas y le suplico que reaccione. Su cabeza cae hacia un lado y sus ojos sin vida se clavan en los míos. Comienzo gritar…

Despierto porque alguien está gritando, me toma aproximadamente cinco segundos en descubrir que en realidad, la que grita soy yo, me siento de golpe y miro a mi alrededor, estoy en Suna, recuerdo, llegué en algún momento del día de ayer y ayudé a salvar a Gaara. Eso es… estiro los dedos agarrotados de mis manos con cuidado. Sarada está en Konoha, a salvo, con Hinata y su familia, Naruto esta… en realidad no lo sé pero estoy lo suficientemente enojada con él como para que, por esta única vez, no me importe. Kakashi esta escondido, en mi casa…podría estar en peligro, debo irme pronto de aquí.

Vuelvo a ducharme porque el calor y la pesadilla han hecho que sude y las sábanas se me peguen al cuerpo. Desayuno algo rápido y busco a mis anfitriones para despedirme y pedir por mi equipo, a los que por cierto no he visto desde mi llegada. Encuentro a Temari y Kanguro en la oficina con Gaara y les informo que debo volver, ninguno se opone pero Temari me informa que los tres genin que viajaban conmigo han sido llamados a una misión y que en su lugar ella hará el camino de vuelta conmigo.

-De todos modos necesito volver- dice- Llevo demasiado tiempo sin ver a Shikadai- asiento y le sonrío- ¿vas a estar bien?- esta vez se dirige a Gaara.

-Claro, gracias a Sakura ya estoy en perfectas condiciones, tendremos que hacerle una excelente oferta… quizás podrías considerar venir a enseñar a nuestros ninjas médicos de vez en cuando.

Asiento.

-Claro, no estaría mal.

Temari recoge sus cosas con rapidez y a eso del medio día cruzamos las puertas de Suna, rumbo a Konoha. Ambas avanzamos a paso ligero pero constante, puedo notar en ella la misma ansiedad que siento corriendo en mis venas, la de una madre queriendo llegar a abrazar a su hijo.

-¿Te parece si comemos algo y tomamos un descanso aquí?- pregunta cuando nos acercamos a un pequeño poblado en medio del bosque.

Y la verdad es que nada me gustaría más, sé que Temari no ha dejado de tomar misiones pero ya no puede hacerlo con la frecuencia que lo hacía antes del nacimiento de Shikadai, se ve cansada pero puedo apostar a que no lo esta tanto como yo que no había tomado misiones en más de un año.

-La verdad- dice cuando nos sentamos a la mesa en un bonito restaurant casero- Es que ya no soporto como antes el calor de mi aldea, por increíble que parezca me acostumbré a la humedad, la lluvia y el frio de Konoha… me he vuelto débil.

Suelto una carcajada porque Temari parece realmente afligida.

-Hey- digo- Estuve a punto de morir de calor en ese lugar, si no tuviese tanto aprecio por ti y tus hermanos me habría largado nada más llegar.

Esta vez es ella quien ríe, su risa es fuerte y segura y llama la atención de todos en el lugar.

-No seas tonta Sakura, ambas sabemos que tienes demasiada vocación como para escapar ante un poco de calor insoportable- ambas reímos- Pero, de verdad, gracias por lo que hiciste con Gaara- y luego de un segundo añade- Supongo que eso compensa el hecho de que le hayas echado el ojo a mi marido…

Me atraganto con el sorbo de jugo que acabo de tomar y las carcajadas de Temari vuelven a inundar el lugar. Quiero reír con ella y parecer relajada al respecto de que, en realidad, si le eché el ojo a su marido aunque de una forma platónica, pero estoy tan enojada con Kakashi por haber abierto la maldita boca que sólo consigo ponerme roja como una tomate.

Una mano de la rubia frente a mí aterriza en mi hombro y lo aprieta con cariño.

-No te preocupes estoy jugando contigo, Shikamaru puede ser un tonto engreído cuando se lo propone, estoy segura de que las cosas no pasaron como él dijo- le interrumpe una adorable señora que nos trae un par de deliciosos platos de comida humeante, ambas le agradecemos pero mi cabeza no deja de dar vueltas a qué será lo que el idiota de Shikamaru le contó su esposa de lo ocurrido aquel día.

-Lo siento- digo.

Temari se encoje de hombros completamente despreocupada. Cuando terminamos de comer decidimos continuar nuestro camino de inmediato, eso si queremos encontrar un buen y seguro lugar para dormir durante la noche, lo más cerca posible de nuestro destino. Cuando encontramos un lugar decente me sorprende lo bien que trabajamos juntas, en menos de diez minutos armamos un refugio, prendemos un buen fuego y estamos listas para meternos dentro de nuestros sacos.

Yo estoy por cerrar los ojos cuando oigo un crujido y sé que Temari lo ha oído también porque se endereza en su lugar al instante. Estamos por ponernos de pie cuando lo oímos.

-Sakura!- es Naruto no necesito volver a oírlo para estar completamente segura. A los pocos segundos entra en nuestro campo visual seguido de Sai.

-Chicos- digo, Temari vuelve a meterse al saco luego de saludarles pero apoya la espalda en un tronco renunciando a dormir- ¿Cómo nos encontraron?

-Sai las vio con uno de sus ratones- responde Naruto sentándose junto a la fogata.

No respondo, de pronto recuerdo lo enfadada que estoy con él y me duele el corazón, quiero perdonarlo y arrojarme a sus brazos pero entonces siento que alguien más se acerca. Naruto se pone tenso y Sai camina hasta dejar caer su trasero a mi lado con aire molesto.

-¿Sai?- pregunto pero él se limita a apoyar una mano en mi hombro con cuidado.

Sasuke entra al aro del luz de la fogata en ese instante y verlo hace que se me caiga el alma a los pies.

Temari bufa audiblemente a mi lado y luego de murmurar algo acerca de contagiarse la peste, se arrastra hasta el piso, se atapa hasta el cuello y nos da la espalda. Quisiera poder hacer lo mismo, pero Sasuke clava la vista en mi ojos antes de hablar.

-No quiero oírte- digo antes de darle la oportunidad- Cualquier cosa que tengas para decir, no me interesa y les agradecería a los tres que se busquen otro lugar para descansar o sigan su camino.

Sai hace una mueca y me siento mal por él.

-Lo siento Sai, no es nada contra ti- él asiente pero no quita la mano de mi hombro.

Se hace un silencio incómodo durante el que nadie se mueve ni dice nada.

-Sakura…- es su voz, después de tanto tiempo su voz, diciendo mi nombre, llamándome, y no hay súplica ni arrepentimiento en su tono como tantas veces me imaginé, sólo un deje de condescendencia... como si se sintiera obligado a dirigirse a mí.

Sé que debería mirarlo pero clavo los ojos en Naruto con renovada furia porque de pronto lo entiendo todo, es él, él convenció a Sasuke de hacer esto, de que debe participar en la vida de su hija y el muy desagraciado de Sasuke esta cediendo a sus deseos, a lo que Naruto quiere… para hacerle feliz o mantenerlo callado, pero en realidad no siente ninguna urgencia por ser parte de nuestras vidas.

-No- digo- No es necesario que finjas querer formar parte de la vida de Sarada…- prácticamente escupo- Por favor toma tu lástima y tus ganas de complacer al imbécil de Naruto y lárguense de aquí.

-Pero Sakura…- insiste mi amigo rubio a quien ya no soporto ni mirar.

-Nada… No quiero escuchar nada de lo que digas, estoy harta de esto, ¡Harta de ti! Te agradezco todo lo que has hecho por Sarada y por mí, pero no voy a complacerte con esto.

Estoy empezando a decirle con palabras explicitas a donde pueden irse y por donde pueden meterse sus intentos de reconciliación familiar cuando noto lo tenso que esta Sasuke, allí de pie, observando a Naruto que parece estar a punto a ponerse a llorar. Por Kami, no le interesa que su hija crezca sin un padre, ni que su exesposa este diciéndole que no quiere volver a verlo en su puta vida, pero le afecta que Naruto no haya obtenido lo que quería…

-Lárguense- mascullo apretando los puños.

Sai se pone de pie y Naruto esta por abrir la boca cuando Temari se endereza y le echa una mirada de odio a todo el mundo, alargando la mano hacia su enorme abanico con aire peligroso.

-Más vale que se larguen ahora…- dice- Lo siento Sai, te saludaré a Ino cuando la vea.

-Gracias- dice Sai inclinando la cabeza.

Luego deposita un rápido beso en mi coronilla y se interna en la oscuridad arrastrando a un compungido Naruto tras él. Sasuke me echa una mirada sombría en la que por fin creo distinguir un deje de culpabilidad y luego desaparece tras los chicos.

Siento los ojos de mi compañera de viaje en mi rostro antes de oír su voz.

-¿Estas bien?

-No…

-Entiendo- dice- Ven aquí- palmea el sitio junto a ella y sin decir nada más me acurruco a su lado.

Quizás no se lo imagina, pero esta noche Temari ha sido una verdadera amiga para mí, aunque muy distinta de Ino que no pararía de hablar un segundo, insultar a Sasuke y amenazar con matar a Naruto… pero el simple silencio comprensivo de esta mujer que parece tan dura es todo lo que necesito para sobrevivir una última noche lejos de mi hija.

Mientras Temari duerme a mi lado y después de calmarme, por fin permito a mi mente vagar hacia Kakashi, no en su posible e inminente muerte por atentados o envenenamientos, de eso ya tuve bastante la noche anterior, sino en él… en la forma recta pero bonita de su nariz, en la curva de su mentón, en su cuello firme, en sus brazos delgados pero musculosos y finalmente en sus manos, sus manos y las maravillosas cosas que puede hacer con ellas…

Cuando despierto el cielo está aclareciendo de apoco, bostezo pasándome las manos por los ojos y descubro con sorpresa que en realidad no he tenido ninguna pesadilla… al menos que recuerde.

-Me pareció que necesitabas dormir un poco más hoy- dice Temari, volteo en su dirección y le veo asando un par de criaturas que no alcanzo a distinguir desde aquí, pero que huelen increíblemente bien.

-Buenos días- respondo- Eso huele increíble, ¿Anoche no te desperté verdad?

Mi compañera me mira un segundo y luego se encoje de hombros.

-Dormiste como un bebé- dice apuntándome con el palo que usa de atizador- Me levanté en la noche a cerciorarme de que esos dos y Sai hubiesen desaparecido del perímetro y me pareció que jamás había visto a nadie dormir tan cómoda en el piso como tú.

Siento ganas de echarme a reír, me resulta increíble que después de tanto tiempo por fin lograra dormir una noche de forma decente ¡más que decente! A juzgar por las palabras de Temari y lo descansadas que se sienten mis extremidades. Y lo logro estando de misión, durmiendo en el piso, lejos de mi hija, luego de haber mandado al diablo a su padre, y pensando en las maravillosas manos del Hokage… en definitiva hay algo mal conmigo.

Comemos en silencio y luego de borrar nuestro rastro nos ponemos en marcha, cada paso que damos, cada salto de una rama a otra estoy un poco más cerca de Sarada, un poco más cerca de Kakashi y mi promesa interna de devolverle todo lo bien que me hizo sentir hace algunas noches, y mi ansiedad no deja de crecer.

Cuando por fin entramos a la aldea no hay nadie esperando por nosotras, lo que no es extraño dado las circunstancias. El shinobi de guardia nos saluda desde su posición y ambas levantamos una mano como respuesta, Temari ofrece acompañarme hasta casa pero debo ir por Sarada antes de que se haga más tarde y debemos tomar caminos separados.

Nos despedimos con un breve abrazo y muchos saludos cruzados para nuestros respectivos bebés. Me voy con la sensación de haber hecho una nueva amiga, no es como si antes no lo fuéramos pero algo ha cambiado entre nosotras durante estos días, hago la nota mental de comenzar a insistirle más cuando logremos el milagro de concertar una noche de chicas.

Corro a casa de Hinata y cuando me abre la puerta me abalanzo sobre ella cuidando no aplastar su barriga de embarazada. Ella ríe y me besa las mejillas pero luego parece un poco preocupada de pronto.

Entramos en la casa y sin darme tiempo de especular nada comienza a disculparse por el "idiota que tiene por marido", intento callarla pero es completamente imposible, sus mejillas se tiñen de un rojo tan intenso que no parece saludable y prácticamente tengo que obligarle a sentarse en el sillón y tomar un respiro.

-Lo siento mucho- insiste.

-No sé porqué piensas que debes pedirme perdón por algo Hinata- le tomo las manos- Te debo muchísimo a ti y tu familia por cuidar de mi y de Sarada por tanto tiempo, ¡por permitirme salir de misión! No sabes lo bien que me ha hecho- por fin la veo sonreír.

-Me alegra muchísimo y sé que puedes ocuparte de Naruto por ti misma pero creo que fue demasiado lejos esta vez…

Asiento para darle la razón e imagino que se enteró de lo ocurrido en alguna carta o visita rápida de Naruto a la aldea porque estoy segura de que no han terminado su misión allá afuera.

-Entonces…- digo- ¿Dónde está mi hija?

Sarada aparece corriendo una vez que la llamo por su nombre y se me echa al cuello con tanta fuerza que casi pierdo el equilibrio. Ambas damos las gracias a Hinata, mi hija le besa la panza y le dice un poco en su idioma que la quiere mucho, nos vamos rumbo a casa cantando y saltando las líneas de la calle. El cansancio desaparece completamente de mi cuerpo y me siento extraña y completamente contenta.

Ni bien llegamos a casa noto que algo anda mal, afuera todo esta tranquilo, un par de Ambus se mueven en sus posiciones para hacerse notar pero dentro reina el más oscuro y profundo silencio, dejo mis cosas en el recibidor y afirmo a Sarada por la muñeca. La casa no huele a comida, no hay ni una sola luz encendida y se respira un ambiente extraño, denso, como si nadie hubiese estado viviendo allí los últimos días.

Se me retuerce el estómago y Sarada intenta deshacerse de mi agarre para adentrarse en la oscuridad con aspecto ansioso.

-¿Kasshii?- llama con una voz cantarina que de pronto parece llena de miedo.

Nada.

-¿Kakashi?- intento esta vez yo y obtengo la misma respuesta.

Enciendo la luz del recibidor y me adentro camino a la sala con Sarada pegada a mis piernas, voy directo a la pared del fondo donde esta el interruptor ya que las gruesas cortinas cerradas no permiten que entre ni el más mínimo resquicio de luz.

El foco parpadea un poco antes de encenderse por completo y entonces lo veo: Kakashi esta tendido de espaldas en la alfombra, su cabeza choca un poco con el bajo del sofá y le dobla el cuello en un ángulo extraño. Sarada se apretuja más contra mi pierna y yo me quedo completamente paralizada.

Mi mente trabaja a toda velocidad pero no soy capaz de moverme, pienso en los Ambus de afuera y como no me informaron de ningún ataque o sospechoso… pero tal vez alguno de ellos es, en realidad, un traidor infiltrado, quizás lo envenenaron, porque a simple vista no distingo ninguna herida. La casa esta en perfecto orden y no parece haber ningún rastro de pelea por ninguna parte.

Sarada sale de su refugio y corre hacia Kakashi antes de que pueda volver a agarrarla, le pasa las manos por la cara y le tironea un poco el pelo cuando ve que no responde a sus caricias.

-Mamá…- dice volteando a verme. Incluso ella entiende que algo no esta bien.

Por fin mis piernas deciden cooperar, me acerco prácticamente de un salto y me arrodillo junto a mi hija, acerco una mano al rostro de Kakashi y para mi completo alivio percibo su aliento suave rosando la piel de mis dedos.

¡Esta vivo!

Entonces me pongo verdaderamente histérica, asomo la cabeza por la ventana presa de una rabia y un miedo incontrolables.

-¡Ambu!- grito a todo pulmón.

De inmediato un hombre vestido de uniforme y con máscara de gato cae desde el techo frente a mí.

-Señorita Haruno- dice.

-Se puede saber que mierda está pasando, el Hokage está… esta- no puedo decirlo, noto que el Ambu cambia el peso de un pie a otro, incómodo- Esta muy enfermo y necesito rápido un informe de toda persona que se haya acercado a este lugar, ¿sabes que le pasó al Kazekage? Envenenado…así que más les vale que el Hokage se recupere o te juro que pediré las cabezas de todos ustedes- le amenazo- Además necesito a Shikamaru ahora.

El Ambu hace el amague de querer decir algo, pero luego se lo piensa mejor, asiente en silencio y desaparece de mi vista. Vuelvo junto a Kakashi corriendo, intentando recordar todos los antídotos que usé con Gaara y cuál fue el que finalmente dio resultado.

-¡Pakün! ¡Pakün!- llamo al aire con la esperanza de que Kakashi le haya invocado en algún momento y el perrito esté atento.

Aparece casi de inmediato con una pequeña nube de humo y hojas. Sarada se alegra y camina hacia él.

-Sakura-chan, Sarada-chan- nos saluda jadeando un poco y dejándose apretujar por mi hija- ¿Qué le pasa al jefe?- su tono se vuelve un poco más bajo hacia el final mientras observa a Kakashi que ahora yace inconsciente entre mi brazos.

-¡Pues eso quería preguntarte!- exclamo, Pakün gime un poco agachando la cabeza.

-Ha estado un poco extraño estos días, lento y acalorado- dice- Pero cuando lo vi esta mañana estaba despierto, con los chicos pensamos que era sólo porque tu no estabas en casa… y ya sabes como se pone uno cuando su hembra se va lejos.

-¿De qué estás hablando?- digo, prácticamente grito- Nadie es la hembra de nadie.

Pakün levanta la orejas un poco y puedo jurar que en su expresión se lee una mueca burlona.

Decido ignorarlo y apoyo la mano en la frente de Kakashi, tiene fiebre de eso no hay duda, lo siento con cuidado apoyando todo su peso en uno de mi brazos y comienzo a quitarle la chaqueta y la playera de lycra.

-¿Puedes encargarte de Sarada un momento?

Pakün deja de observarme como si estuviese manoseando a su jefe y no sólo acepta sino que llama al resto de la jauría. Sarada está tan contenta de que ni siquiera parece notar cuando levanto a Kakashi en mis brazos y desaparezco escaleras arriba. Mis músculos están doloridos y cansados por la misión pero de todas formas levantar el peso del Hokage inconsciente casi no me significa esfuerzo. Pateo la puerta de mi pieza y deposito a Kakashi sobre la cama. Corro al baño y abro los grifos para llenar la tina. Cuando vuelvo a la pieza Kakashi esta pestañeando con lentitud, aun de espaldas en la cama y mirando hacia el techo.

-Kakashi…- le llamo sentándome y hundiendo el colchón a su lado.

Él ladea la cabeza y me observa con el ceño fruncido.

-¿Cuándo llegaste?- inquiere con una voz preocupantemente débil.

-Acabo de llegar ¿Qué mierda te pasó? ¿Alguien vino aquí, comiste o bebiste algo que alguien trajo o pudo haber manipulado?- le planto la palma sobre la frente y él me mira con los ojos un poco nublados por la fiebre- Estas hirviendo y estabas desmayado en medio de la sala y… ¡pensé que estabas muerto!- digo con más fuerza de la que esperaba, se me quiebra un poco la voz y siento que se me llenan de lágrimas los ojos.

Kakashi no lo nota.

-Es el cuello- dice- O eso creo, se ha puesto peor y peor.

Suspiro. Claro que es el puto cuello… siento ganas de patearme el culo a mi misma, cuando me largué de misión no tuve el cuidado de revisar la quemadura de su cuello y pensándolo bien Kakashi ya sudaba cuando nos despedimos en la mañana. Le empujo hacia un lado y quito la gaza que cubre la herida… esta horrible, infectada y de un rojo para nada normal.

Me pongo manos a la obra de inmediato, mientras intento con todas mis fuerzas detener el temblor de mis manos. Uso mi chakra y cierro los ojos para concentrarme mientras susurro como un mantra, que estoy bien, que Sarada está bien y que Kakashi no va a morir. Cuando obro los ojos Kakashi vuelve a estar inconsciente, la quemadura se ve mucho mejor pero sé que la fiebre no bajará por arte de magia. Comienzo a quitarle la ropa teniendo mucho cuidado de no pasar a llevar la herida, cuando voy a quitarle los pantalones una mano se posa sobre mi cabeza.

-Qué maravillosa forma de despertar- dice con un tono burlón que se oye algo penoso por la debilidad de su voz- Debería desmayarme más seguido…

Siento ganas de golpearlo pero aun así decido terminar de quitarle los pantalones y tirarlos al piso, Kami sabe cuánto soñé con quitarle la ropa a este hombre mientras estaba de misión, pero, sin duda esto no es lo que tenía en mente. Decido dejarle la ropa interior porque necesito conservar algo para después, tiro de él y le obligo a apoyar todo su peso en mí.

-¿No podrías simplemente cargarme?- pregunta con tono inocente- Me siento muy débil ¿sabes?

-Estas despierto asique debes poner de tu parte- gruño.

-Pero muy débil…- insiste.

Le echo una mirada de odio y continúo arrastrándolo hacia el baño en silencio, la verdad es que él no pone mucho de su parte y estoy mas o menos segura de que finge desmayarse dos veces en el corto camino hacia la tina. Cuando llegamos me siento mucho menos benevolente que antes y procedo a empujarlo hacia el agua sin ningún cuidado.

-¡Esta helada!- gruñe.

-Claro genio, tienes fiebre, no creerías que te metería a una tina con agua caliente, además está tibia no seas llorón.

Kakashi apoya la espalda en el borde y cierra los ojos, durante un segundo se ve tranquilo y en paz. Noto machas oscuras bajo sus ojos por primera vez, y lo pálida que se ve su piel en comparación.

-Vas a estar bien- digo, aunque tengo la impresión de que es más para mí que para él.

-No lo sé…- dice sin abrir los ojos- Podría morir en cualquier momento.

-Vas a estar bien Kakashi no te comportes como un idiota.

De pronto una de sus manos atrapa la mía y le da una apretón que solo puedo calificar de cariñoso.

-Hey… es una broma estoy bien- dice mirándome a los ojos y ladeando un poco la cabeza- Es solo un poco de fiebre, lo solucionarás en un momento- continua- Estamos bien…- hace una pausa y mira alrededor- ¿Dónde está Sarada?

Suelto un suspiro.

-Abajo con los chicos- digo- Creo que debería ir a verla ¿estarás bien sin mí?

-Claro- dice- No creo poder ahogarme en esta tina, pero no te tardes.

Ruedo los ojos gruñendo pero no puedo evitar sonreír cuando voy bajando las escaleras, la verdad estoy segura de que podría ponerme a llorar del alivio en cualquier momento, sólo era la estúpida quemadura del cuello… recuerdo cómo le grité a ese pobre Ambu y mordiéndome el labio decido salir a pedir las disculpas correspondientes.

Salgo al patio interior donde Sarada juega con los chicos y llamo a todo pulmón a algún Ambu, para mi sorpresa parece el mismo hombre de antes.

-Lo siento- digo de inmediato, él se endereza un poco- Creo que exageré y el Hokage se esta recuperando, no ha sido envenenado, sólo tenía una infección producto de las quemaduras del incendio.

El Ambu asiente en silencio, yo suelto todo el aire contenido.

-Sé que es tu trabajo pero enserio lo siento, espero que… bueno no sé, gracias por cuidar al Hokage.

-Claro señorita Haruno- dice con la voz monótona que suelen ocupar aunque creo notar un poco más de simpatía en ella- le informo que el señor Shikamaru está por llegar.

No recordaba haber mandado a llamar a Shikamaru hasta que el Ambu lo mencionó, la verdad es que ya no necesito verlo, y mucho menos admitir frente al señor perfección que todo esto fue producto de una negligencia mía, pero ya que estamos y ya que arme todo este alboroto, más vale que lo vea.

Como si hubiese estado esperando su momento, oigo un par de golpes perezosos en la puerta, tomo a Sarada en brazos y juntas vamos a abrirle a nuestro invitado.

-Sarada-chan- saluda el pelinegro acariciando el pelo de mi hija con cariño- Sakura que bueno verte, veo que no has tenido tiempo de cambiarte…

-Hola Shikamaru- digo, luego recuerdo que anduvo de bocón con Temari y le fulmino con la mirada, como siempre el estratega de la aldea no necesita explicaciones.

-Es mi esposa debo contarle todo- se excusa- Sobre todo si se trata de una kunoichi que intenta coquetear conmigo…

-Yo no…- gruño de la frustración y dejo a Sarada en el piso que lucha por librarse y salir a jugar con los ninken- No importa, Kakashi estaba enfermo cuando llegué aquí y pensé que podía haber sido envenenado como Gaara, pero resulta que solo tenía una infección y yo perdí un poco la cabeza.

Shikamaru se rasca la barbilla con aire distraído.

-Ya veo- dice- Entonces vine hasta aquí por nada.

Hago un ruidito de aprobación como toda respuesta.

-Bueno ya que estoy aquí me gustaría conversar una o dos cosas con nuestro querido Hokage ¿Dónde está, en tu pieza?

Doy un respingo en mi lugar y le clavo nuevamente la mirada encima. Los ojos de Shikamaru trasmiten una suspicacia que me pone los nervios de punta.

-Pues en mi baño… pero no sé porque lo dices en ese tono, él tenía fiebre y lo metí a la tina para bajarla.

-Claro…- dice comenzando a caminar hacia las escaleras- ¿Esta desnudo?

Voy detrás suyo pisoteando el piso con rabia.

-No- le escupo.

-Muy bien, entonces iré a hablar con él un momento, Permiso- dice y desaparece escaleras arriba dejando muy claro que no desea compañía.

Intento decir algo, alargo el brazo para darle un puñetazo pero todo se queda a medio camino. Siento las mejillas arder y la rabia bullir en mi interior. Estúpido Shikamaru con sus estúpidas insinuaciones, y su estúpida capacidad de deducirlo todo a base de absolutamente nada.

Mientras espero como una intrusa en mi propia casa, Sarada me pide que la tome entre mis brazos y se acomoda para dormir, recuerdo lo tarde que es y lo cansadas que estamos ambas. Me arrellano en el sofá y meso a mi hija con ternura. Shikamaru me despierta golpeándome el hombro.

-Ya me voy, es todo tuyo- dice enderezándose- Mañana debes presentarte con la Hokage, no es necesario que sea a primera hora pero intenta ir lo más pronto posible.

Comienza a alejarse hacia la puerta con paso relajado, de pronto se detiene y mi mira por sobre su hombro.

-Suerte- dice, luego se va.

¿Suerte? Me quedo viendo la puerta cerrada un par de minutos intentando comprender, pero al final decido dejarlo por la paz e interrogarlo mañana cuando me lo cruce en la torre. Por ahora me pongo de pie, subo las escaleras y acuesto a Sarada en su cunita.

Kakashi esta en su habitación, vestido y con mucho mejor aspecto que cuando lo encontré. Cuando entro se baja la máscara y no puedo evitar sonreír.

-¿Shikamaru te vio sin máscara?

-Por su puesto que no- dice- Lo sentí llegar y me puse una toalla en la cara.

Suelto una pequeña carcajada, luego me acerco a él y me siento a su lado en la cama.

-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor- dice- Aun tengo un poco de fiebre pero creo que después de dormir un poco estaré como nuevo.

Asiento en silencio sintiendo como una mezcla de alivio y decepción se mezclan en mi estómago, alivio porque está bien, decepción por lo mucho que me gustaría gastar las últimas reservas de energía de mi cuerpo revolcándome en la cama con él. Se me encienden las mejillas sin que pueda evitarlo e intento esconder la evidencia mirando hacia otra parte.

Kakashi se inclina hacia mí y siento su aliento rozando mi cuello.

-Sólo dame esta noche y te prometo que mañana podremos hacer todo eso que estás pensando Sakura.

El sonido grave de su voz que se ha recuperado prácticamente por completo y su aliento cayendo sobre mi piel me hacen estremecer, siento la necesidad de replicar y decirle que no estoy pensando nada… pero no encuentro las fuerzas y la verdad ya no vale la pena seguir fingiendo. Lo deseo, deseo sentir a Kakashi de todas las formas posibles y sé que él también me desea.

Me giro hacia él y le observo en silencio.

-Mañana- dice y suena como una maravillosa promesa- Lo haría ahora mismo Sakura, no te imaginas las ganas que tengo de hacerlo, pero cuando te haga el amor quiero que ambos podamos recordarlo con lujo de detalles- añade- Pero, desgraciadamente ahora no tengo las fuerzas…

Me besa en los labios un beso lento y cuidadoso que me deja encendida y deseando más, mucho más.

-Eso es todo lo que puedo darte por ahora- dice- Pero puedes quedarte a dormir conmigo si quieres.

Lo dice abriendo las mantas de su cama y palmeando el espacio vacío que queda a su lado una vez que se acuesta.

Me lo pienso, y tengo unas ganas inmensas de decir que sí.

-Yo…- comienzo y tengo que toser un poco para poder continuar- Tengo que bañarme y debo ir a ver a Tsunade temprano…

Kakashi no parece decepcionado, solo se encoge de hombros y asiente con la cabeza.

-Entonces hasta mañana- dice y me besa el cuello con parsimonia- Descansa y gracias por salvarme… otra vez.

Me pongo de pie echa un manojo de nervios y excitación contenida, pienso en irme de inmediato directo a la ducha pero me obligo a actuar como la mujer adulta que soy, me inclino sobre la cama y lo beso en los labios con cuidado, le oigo jadear un poquito contra mi boca y por lo que esa pequeña muestra de placer provoca en mi cuerpo, decido que es suficiente o no podré contenerme de saltarle encima. Me enderezo, murmuro un "buenas noches" y salgo de su pieza como una exhalación.

Ya bañada y metida entre las mantas de mi cama suspiro intentando calmarme, pienso que no podré dormir y me maldigo por estar convertida en una adolescente hormonal pero gracias a Kami estoy tan agotada que me duermo nada más apoyar la cabeza en la almohada.


Perdón!

pasaron un millón de años, pero les juro que no fue de descuidada, no tuve tiempo para escribir! y tenía listo hasta la parte que Sakura vuelve! pero no encontraba tiempo para escribir el resto (que era lo más importante) sé que hubo poco Kakasaku directo, pero el prox capitulo les prometo mucho! necesitaba este capitulo para Sakura, como mujer, que pensara lo que quería y enfrentara algunas personas desagradables... ya veremos como se da eso, por ahora prometo prometo actualizar mucho más pronto. De hecho, espero que a fin de mes! intenté hacer el cap un poco más largo, y quiero seguir con esta extensión en los que quedan.

Eso, ¿Cómo han estado? quiero agradecer a quienes me leen siempre y siguen la historia de verdad me hacen feliz! compartir este ship es lo máximo y de nuevo, prometo que no lo dejaré inconcluso, no teman jajaja

Les dejo, voy a escribir harto esta semana, Ah ¡feliz año! espero que hayan disfrutado las fiestas, y que este año sea mucho mejor que el anterior, muchos besos y nos leemos en el proximo cap!