Nota: No tiene nada que ver con el título, pero no se me ocurrió una historia mejor.

Originalmente tenía pensado escribir un one-shot donde Malcolm y Reese revelaban su relación para nada fraternal a su familia en una visita un tiempo después de los eventos principales de la serie, además de que en parte estaría inspirado en unas teorías que tuve para el fanfic "Nueva Vida" de AcidLady. Pero al final opté por trabajar en una historia un poco más dramática y conflictiva, lo cual se acercaría un poco más a la realidad de estos personajes si es que en algún momento se da a conocer su relación.

Por último quiero aclarar que en parte este one-shot está basado en los flashbacks del tercer y cuarto capítulo del fanfic "No es un amor normal, pero es amor" de Inuka7, si quieren les recomiendo que vayan a echarle un vistazo, no será wilkercest pero es bastante agradable de leer. También contendrá algunas referencias al epílogo del mini fanfic "Good Family" escrito por ImaginaryShadow.


One-shot XXVII: Meet the Parents.

Dewey Wilkerson tenía veinticuatro años e iba a casarse, además de que sería el segundo de los hijos Wilkerson en sentar cabeza y también el único que aún vivía en Star City, California.

Él era, en ciertos aspectos, un reflejo de Francis, Reese y Malcolm, sus tres hermanos mayores, durante sus últimas etapas en la escuela media y la secundaria, llegó a convertirse en todo un revoltoso y mostró un gran sentido de liderazgo, incluso fue capaz de superar las travesuras de Francis y Reese aunque probablemente nunca habría llegado tan lejos de no ser por la ayuda de Jamie. Herkabe optó por retirarse de su cargo como decano de disciplina luego de que el cuarto miembro de la familia Wilkerson pasara por la preparatoria North High; no obstante, a diferencia de Reese, las notas de Dewey nunca bajaron y si bien no estaban al nivel de las de Malcolm, Dewey no desperdició del todo su potencial, al menos no durante las clases y siempre tuvo en mente que lo suyo era la música, después de terminar la preparatoria, fue admitido en una academia que prometía mucho y lo más probable era que pronto tendrían una estrella en la familia. Pero cuando cumplió los diecinueve años, Dewey conoció a alguien, bueno, alguien muy especial para él.

Su nombre era Amelia Wright, a quien de cariño la llamaban "Mia", tenía dieciocho años, era pelirroja de ojos verdes brillantes como los de Reese y acababa de mudarse a California, Star City había sido la ciudad donde vivieron sus abuelos y ella había vuelto allí para abrir su propio taller de música, era aficionada y ella y Dewey congeniaron casi al instante, lo único que los diferenciaba era que Mia era una joven tranquila que le gustaba la serenidad y la paz, disfrutaba estar rodeada de su familia y vivir feliz a su manera.

Dewey rápidamente olvidó las ambiciones de fama y fortuna que sus padres esperaban de él por ella, Francis estaba trabajando duro para mantener a su familia, Malcolm y Reese vivían en Boston y pocas veces visitaban a la familia, tenía entendido que sus padres querían tener a alguno de sus hijos cerca aunque nunca lo hayan admitido. También sabía que en caso de llegar a la fama, no estaría listo para eso, pues aún le quedaba mucho camino por recorrer.

Mia se enamoró a primera vista nada más verlo y a Dewey le pasó lo mismo, aun así, decidieron esperar para formalizar su relación, Dewey comenzó a dar clases de piano en la ciudad obteniendo un puesto como maestro de música en su antigua escuela gracias a la intervención de Herkabe quien dio comentarios positivos de él, a pesar de que había sido un chico bastante difícil de soportar.

Para cuando Dewey cumplió veintidós años y Mia veintiuno se fueron a vivir juntos, y ahora, dos años después y con Mia en camino a darle su primer nieto a sus padres y el tercero a Hal y Lois, por fin se casaban.

-¿Estás listo, Dewey? ¿tienes todo?-preguntó Francis a su hermano apenas entró en su antigua habitación, el chico salió del baño irradiando emoción.

-Sí, eso creo Francis-respondió Dewey-¿porqué lo dices?-

-Quería asegurarme de que tuvieras todo en orden-dijo Francis.

-Claro que sí ¿qué podría estar olvidándome? Tengo el smoking, los anillos, una de las corbatas de papá. No sé qué más me falta.

Malcolm, quien se encontraba ahí, observó a su hermanito con nostalgia y algo de envidia, no pudo evitar pensar que ese podría haber sido él. Aunque luego elevó sus ánimos al recordar su boda improvisada con Reese, seis años atrás, que a pesar de no ser tradicional, no por eso fue menos importante para él.

-Creo que sé lo que te falta-dijo Hal de repente entrando en la habitación cargando un paquete, actualmente contaba con sesenta y tres años y algunas canas en su cabello marrón.

-¿Qué puede ser? ¡dímelo!-exigió Dewey impaciente, Hal le tendió el paquete a su hijo quien sin dudarlo lo abrió encontrándose con un disco enmarcado-papá… no puedo creerlo, esto… ¿esto es un disco?-

-Sí, Dewey-respondió Hal-hace algunos años compré unos discos de platino y los guardé en el garaje. Uno para cada uno de mis hijos. Esperaba que el primero fuera para Francis-añadió mientras miraba a su hijo mayor-luego pensé que podría darle uno a Reese o a Malcolm-éste último desvió la mirada al tiempo que mordía su labio inferior-en cualquier caso los tengo guardados, nunca es demasiado tarde. Por ahora, este será tuyo, Dewey-

-Gracias, papá ¡muchas gracias!-exclamó emocionado Dewey mientras se apresuraba a dejar el disco sobre su antigua cama.

-¿Dewey?-preguntó una voz fuera de la habitación, Lois y Reese hicieron su aparición, el primero vistiendo un elegante smoking y Lois un cómodo pero radiante vestido de fiesta que contrastaba muy bien con su cabello gris platinado.

-Vaya Dewey ¡te ves increíble!-dijo Reese con asombro y admiración, Dewey observó a su hermano con desconfianza pero luego se echó a reír.

-Bien… ya es hora, hay que irnos. Jamie y Andy nos están esperando-dijo Lois apresurándolos para salir, Hal fue el primero en salir seguido de Francis y Dewey, pero apenas cruzó la mitad del pasillo tropezó con una baldosa floja del suelo, todos se rieron y cuando Hal fue capaz de ponerse de pie, se dirigió a la puerta principal mientras Lois los seguía detrás y los observaba sonriendo.

-¿Estás bien, Malc?-le preguntó Reese a su hermano apenas se quedaron solos en la habitación.

-Sí, solo… estoy feliz por Dewey-respondió Malcolm.

-¿Estás seguro?-volvió a preguntar Reese no muy convencido con su respuesta; no obstante, cambió de opinión al sentir los brazos de su hermano menor rodeando su cuello y sus labios se presionaron contra los suyos en un beso.

-Sí, estoy más que seguro-le dijo Malcolm a su hermano mayor/esposo sonriendo-ya vámonos, no queremos llegar tarde a la boda de nuestro hermanito-

El día pasó rápido pero lleno de charlas y anécdotas muy entretenidas, la ceremonia fue hermosa y la recepción aún más ya que se celebró en un campo al aire libre, todos estaban encantados de tener a Mia en la familia. Los Wright también eran una familia muy agradable y todos estaban seguros de que la unión de Mia y Dewey sería sólida y duraría para siempre.

Para cuando el resto de la familia Wilkerson llegó a casa luego de acompañar a Dewey y Mia a su auto para ir al aeropuerto a tomar el vuelo que los llevaría al destino fijado para su luna de miel, el sol estaba a punto de ocultarse, Reese y Malcolm tenían ganas de ir a dormir pronto, su vuelo saldría mañana temprano y necesitaban descansar; sin embargo, sus padres los retuvieron ordenándoles que fueran a sentarse al sofá de la sala mientras Lois enviaba a Jamie y Andy a dormir.

Mientras observaba a sus padres, Malcolm de repente tuvo una realización, sabía de lo que iban a hablar, ya no había forma de seguir ocultándolo. Lois estaba sorprendentemente seria y Hal jugaba con sus manos nervioso, Reese, en cambio, no se percató de la situación y se sentó con tranquilidad.

-Está bien, está bien. Lo admito, fui yo quien puso dinamita dentro del pastel durante la recepción haciendo que estallara y ensuciara a todos-soltó Reese sin detenerse a pensarlo siquiera como siempre lo hacía.

-¡¿Es que nunca puede haber algo que no tengas que arruinar, Reese?! ¿cómo se te ocurrió llevar dinamita a la boda de tu hermano?-exclamó Lois enfurecida, se acercó dispuesta a seguir reprendiéndolo y darle el castigo que se merecía pero Hal la tomó de la muñeca deteniéndola y observando a su esposo, volvió a ponerse seria y regresó a su lugar junto a él.

-No era de eso que queríamos hablar, chicos. Nosotros… ya sabemos todo, todo lo que está pasando entre ustedes dos-dijo Hal dirigiendo la vista hacia sus dos hijos mayores. Reese y Malcolm los observaron en completo estado de shock.

-¿Por qué?-murmuró Lois derramando lágrimas mientras Hal la abrazaba sin decir nada.

Los hermanos tampoco tenían idea de que decir, lo que tanto habían temido estaba pasando, sus padres se encontraban angustiados y todo era culpa suya.

-Mamá…-pronunció Malcolm con cuidado mientras Lois elevaba la mirada.

-¡¿Cómo pudo suceder?! ¡esto está mal, Malcolm! ¡lo que estuvieron haciendo es una locura! ¡¿acaso no pensaron en las consecuencias?! ¡son hermanos, por el amor de Dios! ¡llevan la misma sangre!-vociferó Lois observándolos con una mirada entristecida.

-¿Qué hicimos mal, chicos? ¿fue… fue nuestra culpa?-preguntó Hal igual de angustiado que su esposa.

-No, no, no ¡ustedes no hicieron nada mal! ¡no tienen la culpa de nada! ¡siempre fueron buenos padres! a su manera. Éramos una familia disfuncional pero ¡esto no tiene nada que ver con ustedes!-exclamó Malcolm para luego romper en llanto delante de sus padres, Reese no tenía fuerzas para consolar a su hermano, en cambio se puso de pie para así confrontar a Hal y Lois.

-¿Cómo se enteraron? Si nunca les dijimos nada-preguntó con seriedad.

-La última vez que vinieron a visitarnos, su madre estaba ordenando la habitación y casualmente encontró una foto suya debajo de la cama… en Jamaica-dijo Hal.

Reese y Malcolm se miraron entre ellos, la última vez que vinieron a California había sido directamente de regresar de unas pequeñas vacaciones en Jamaica, en donde habían pasado un par de semanas por un asunto del trabajo de Reese… ¡pero qué descuidados habían sido! ¿cómo pudieron olvidar aquella foto en particular? Lois se retiró de la sala y a los pocos minutos regresó con la fotografía enmarcada en las manos. Sin atreverse a verla de nuevo se la entregó a sus hijos con las manos temblorosas, en ella se encontraban los hermanos en lo que parecía ser un altar, ambos vistiendo ropa blanca, una fogata los alumbraba de fondo además del flash de la cámara mientras compartían un apasionado beso.

La foto había sido tomada cuando Malcolm había cumplido veinticuatro y Reese veinticinco años respectivamente. Habían ido a una convención de chefs internacionales para una competencia de primera categoría y también a tener algo así como una pequeña luna de miel a pesar de que no estaban casados, al menos no hasta ese momento. Estuvieron disfrutando del sol y divirtiéndose en las famosas playas de arena blanca y libre de suciedad, fue ahí cuando todo comenzó…

*Flashback [Seís años atrás]*

Aquella tarde habían estado todo el día en la playa y paseando, esa noche los habían invitado a una fiesta en la playa privada de su hotel y que sería all inclusive. La condición para asistir era que había que usar ropa blanca, pero a pesar de todo, tenía apariencia de que iba a estar buena o al menos eso pensaron los hermanos Wilkerson al llegar al recinto. Estaban en un jardín enorme situado a pocos metros de la playa, el centro del jardín se encontraba adornado por una gigantesca fuente/piscina que, aunque no hubiera nadie nadando allí, disparaba chorros de agua con luces de colores cada tanto hacia el cielo iluminando la noche. Alrededor la gente se amontonaba e intentaban entrar a las zonas V.I.P que consistían en una especie de casetas de playa con algunos sofás y una mesa pequeña en su interior, junto con unas cortinas de red para así preservar la privacidad e impedir que los insectos entraran.

Desde luego, cada una de las entradas a las casetas estaban custodiadas por guardias de seguridad con cara de pocos amigos, pero ahí no terminaba todo, los meseros caminaban usando sandalias de plataforma hechas con caña y fibra de bamboo como si estuvieran en un festival, debían acercarse con mucho cuidado al momento de servir los tragos o los bocadillos, también había mesas y sillas para sentarse a charlar, buena música y algunas cosas más, como una adivina que podía predecir tu futuro, una chica que realizaba tatuajes temporales con gel de henna, unas chicas de origen asiático muy parecidas a Piama que daban masajes y que eran muy frecuentadas por los jóvenes de la fiesta.

Terminando el jardín, había un escenario donde varios artistas llevaban a cabo shows de talento y hasta había algunas bailarinas exóticas.

En eso, Reese alcanzó a divisar algo a un costado de las casetas de la zona V.I.P y aprovechó que Malcolm estaba entretenido observando a las bailarinas, se acercó a ver que era. Al rato volvió con su hermano bastante emocionado, con prisa lo tomó de la mano y lo llevó hasta allí antes de que éste pudiera ver a que iba todo el asunto, se encontró con Reese arrodillado en el césped tomándolo firmemente de las manos.

It's a beautiful night, we're looking for something dumb to do

Hey baby, I think I wanna marry you

Is it the look in your eyes or is it this dancing juice?

Who cares, baby, I think I wanna marry you

-Malcolm, yo… aunque muy en el fondo ya te considero mi esposo, quisiera preguntarte algo. ¿Me harías el honor de casarte conmigo aquí y ahora, frente a todas estas personas?-preguntó Reese sin más rodeos y sin poder evitar que la voz le saliera algo distorsionada por los nervios.

Malcolm lo observó un poco perplejo, no sabía que decir, hasta que sorpresivamente todos los presentes en la fiesta comenzaron a animarlo y a gritar "¡Di que sí! ¡Di que sí!" o eso fue lo que le respondió Malcolm quien no podía estar más feliz por ello, se lanzó a su hermano echándole los brazos alrededor del cuello en un abrazo al tiempo que los demás aplaudían y festejaban emocionados.

Lo que Reese había visto hace un rato era en realidad, una especie de altar donde podías casarte pero no de manera oficial, sino que era más bien algo simbólico, todo estaba oficiado por una señora de aspecto hippie. En Estados Unidos era una costumbre muy popular casarse en Las Vegas pero allí los matrimonios eran oficiales así que no hubieran podido hacerlo allí, por lo que aquello les pareció una gran idea. Nadie sabía quiénes eran, pero todo el mundo estaba celebrando su reciente compromiso y una joven pareja se ofreció a ejercer de "testigos" y aunque, como Reese había dicho, muy en el fondo de sus corazones ya se consideraban esposos, ambos ansiaban poder demostrar lo mucho que se amaban en voz alta.

Rápidamente los llevaron a lados opuestos del altar para poder "arreglarlos" un poco, a Malcolm le fue colocado un collar de caracoles alrededor del cuello y a Reese lo vistieron con un chaleco de cuero sintético hecho a mano. Luego de eso, los llevaron de regreso al altar donde una fogata ya estaba encendida y dio comienzo a la inusual ceremonia que, a pesar de todo, recordarían para siempre.

Well, I know this little chapel on the boulevard we can go

No one will know, oh, come on girl

Who cares if we're trashed, got a pocket full of cash we can blow

Shots of patron and it's on, girl

Don't say no, no, no, no, no

Just say yeah, yeah, yeah, yeah, yeah

And we'll go, go, go, go, go

If you're ready, like I'm ready

-Muy bien, comenzamos. Vayamos solo a lo primordial ¿de acuerdo?-dijo la mujer de aspecto hippie que ejercía el oficio de casamentera mientras observaba a ambos hermanos y les sonreía. Reese correspondió la sonrisa en tanto Malcolm rodaba los ojos, pero también sonrió un poco al escuchar las palabras que diría a continuación-esta noche, Reese y Malcolm, quienes se aman con todo su ser, vienen a hacernos a todos partícipes de esa unión y a comprometerse como esposos, aunque no de forma legal, pero como bien saben, creo yo que no es necesario porque amor es amor y no hace falta un maldito papel que lo compruebe. Basta con que ustedes lo sientan-Reese y Malcolm sonrieron, la "casamentera" hablaba un inglés británico con mezcla de acento jamaiquino, pero igual entendieron y agradecieron su discurso-bien, Reese, si quieres decir tus votos-añadió entre dientes-y si pueden ser breves-

Aquello provocó que Malcolm se riera, a lo que Reese se aclaró la garganta y habló sin dejar de mirar a su hermano ni sujetar sus manos todo el tiempo.

-Malcolm, lo siento. Lamento no poder darte la boda que realmente te mereces, por no poder darte una familia y hacer que muchas veces no puedas conciliar el sueño preguntándote si esto está bien o no. Pero a pesar de todo, quiero que sepas que te amo y que doy el resto de mi vida para hacer con ella lo que quieras y me permitas, el tiempo que nos quede, compensarte y amarte con todas mis fuerzas-al terminar, tanto las orbes verdes de Reese como las azules de Malcolm se llenaron de lágrimas y él fue el siguiente en hablar.

-Reese, toda vida mi vida he tenido a mi lado a alguien que me ha protegido, acompañado y apoyado (aunque no muchas veces) y finalmente amado. No sabes lo feliz que me hace que ese alguien seas tú, y a pesar de todos los obstáculos, no podría cambiarte por nadie más. Acepto con gusto el resto de tu vida, solo si tú aceptas el resto de la mía porque te amo-Reese aferró con fuerza las manos de Malcolm y tras escuchar el conocido "ya puedes besar a tu pareja" por parte de la casamentera, lo estrechó entre sus brazos y lo besó con pasión.

'Cause it's a beautiful night, we're looking for something dumb to do

Hey baby, I think I wanna marry you

Is it the look in your eyes or is it this dancing juice?

Who cares, baby, I think I wanna marry you, oh

De repente, un fotógrafo apareció de la nada y les tomó una fotografía mientras ellos dos se besaban apasionadamente, tras separarse miraron a la cámara y sonrieron como los recién casados que eran.

Luego de eso, se les fue entregado un recibo y se encontraron con un cargo extra de veinticinco dólares por la bendita foto que Reese tuvo que terminar pagando a regañadientes pero secretamente feliz de tener aunque fuera ese y solo porque precisamente era ese, un recuerdo de su boda.

*Fin flashback*

Reese sonrió mientras observaba la foto al igual que Malcolm, sí que se veían bien en ese entonces. En esa foto llevaba una camisa y pantalones sueltos de color blanco junto con la chaqueta de cuero sintético la cual contrastaba muy bien con su piel tono caramelo de pasar largas horas bajo el sol de las playas caribeñas. Mientras que Malcolm vestía una camisa y pantalón igual blancos, solo que no eran sueltos a diferencia de su hermano, y en su cuello colgaba un collar de caracoles de tonos blanco y marrón oscuro.

-¿Cuánto tiempo llevan con esto?-preguntó Lois trayendo a sus hijos de vuelta a la realidad mientras se secaba las lágrimas de sus ojos. Malcolm se secó también las lágrimas y le devolvió la mirada a su madre.

-Desde hace ya… mucho tiempo. Pero claramente desde que nos fuimos a vivir juntos-respondió Malcolm. Lois cerró los ojos llevándose una mano al pecho ante la fuerte revelación de su hijo.

-Suponíamos que esto venía a largo plazo. Para ser honesto, nunca sospechamos nada, se me hizo un poco extraño que los dos tomaran la decisión de irse a Boston a vivir juntos, pero como nos habías dicho en ese momento Malcolm que era para estar más cerca de la universidad y tu Reese, por un tema del trabajo…-dijo Hal con dolor en la voz.

-¡Y así fue! ¡al principio fue por trabajo!-exclamó Reese casi con fiereza-pero también era la única forma en la que podíamos amarnos libremente… sin tener que lastimar a nadie-añadió bajando un poco el tono de voz.

-Luego… pasaron los años, rara vez venían a visitarnos-continuó Lois-en esas veces que los veíamos, cuando nosotros les preguntábamos si tenían una nueva pareja, novia o posible amante, nunca nos contaban nada. De hecho, preferían evitar ese tema a toda costa, pero… nunca pensé que algo como esto pasaría, una madre jamás sospecharía tanto como lo hice con ustedes, así que por esa razón yo… nosotros… jamás lo imaginamos, creímos que tarde o temprano alguno de ustedes aparecería en una próxima visita con una nueva novia-concluyó.

De repente, Malcolm se acercó a su madre, abrazándola y sollozando junto a ella.

-Mamá, perdónanos ¡perdónanos, por favor! no nos odies, no podría soportar la idea de que nos odias. Terminaré con Reese si hace falta, pero, te lo suplico, ¡no nos odies!-exclamó Malcolm. Lois se quedó estática por un momento para luego apoyar sus manos en la espalda de su hijo.

-Malcolm, no digas eso, sabes que nunca podría odiarte pero…-dijo Lois mientras dirigía su mirada hacia Reese quien solo se limitó a asentir en silencio.

-Malcolm y yo terminaremos con esto. No crean que no lo pensamos, lo estuvimos hablando y llegamos a la conclusión de que si algún día nuestras acciones lastimaban a alguien cercano a nosotros, terminaríamos con esta locura y así como si nada hubiera sucedido, volveríamos a ser lo que en un principio fuimos, hermanos-Reese no pudo evitar sentir que su voz se quebraba y tuvo que volver a sentarse al sentir como las fuerzas que había reunido hace poco se le escapaban del cuerpo. Malcolm se separó de Lois para ir con su hermano/esposo y abrazarlo sin poder evitarlo.

Hal y Lois los contemplaron con el dolor dibujado en sus rostros. Desde que nacieron, siempre habían querido que sus hijos fueran felices y triunfaran en la vida, pero aquella noticia fue demasiado escandalosa para ambos.

-Creo que iré a la cama, buenas noches-dijo Lois incapaz de continuar con aquella conversación. Despacio se retiró de la sala hasta la habitación principal mientras Hal, Reese y Malcolm la seguían con la mirada. Una vez que desapareció y oyeron el ruido de la puerta que cruzaba el baño cerrarse, ambos hermanos/esposos desviaron la mirada hacia su padre.

-Papá…-murmuró Reese-¿tú nos odias? ¿acaso te damos asco?-preguntó con un nudo en la garganta.

-Claro que no, Reese. Todavía no entiendo muy bien su relación pero durante toda mi vida hay pocas cosas de ustedes que haya entendido a la perfección, ya son adultos y seguro saben cómo deben comportarse-respondió Hal. Tras darles un abrazo a ambos y despeinar un poco sus cabellos, él también se dirigió a la habitación que compartía con su esposa a descansar dejando a sus hijos a solas en la sala.

Durante un rato ninguno de los dos habló o intercambió miradas, hasta que Malcolm fue quien (con gran esfuerzo) rompió esa atmósfera silenciosa.

-Bien, Reese. Esto se acabó, la pasamos bien pero hay que admitir que lo que hicimos fue una completa locura. Deberíamos sentir vergüenza y asco de nosotros mismos, por nuestra culpa mamá y papá están angustiados, sobre todo mamá…-Malcolm calló al ver como su hermano mayor lo observaba fijamente, tenía la misma expresión de tristeza que aquella vez cuando se atrevió a confesarle que lo amaba más que como un hermano.

-¿Tan malo es amarte, Malc? Sé que no es algo normal pero… no puedo evitar sentirme así, realmente te amo-soltó Reese con firmeza.

-Yo… nunca me arrepentiré de amarte, Reese, sabes que no, pero tú mismo lo dijiste, hablamos de esto y acordamos que nos detendríamos cuando lastimáramos a alguien cercano a nosotros. Por eso debemos terminar esta relación ahora mismo-sentenció Malcolm quien rápidamente se secó las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos azules, no podía mostrarse débil, no ahora.

-Malcolm… quieras o no, eres el amor de mi vida, mi compañero, mi otra mitad-dijo Reese con la voz quebrada comenzando a llorar mientras se desmoronaba en el sofá y escondía la cabeza entre sus rodillas al tiempo que llevaba ambas manos a la cabeza. Malcolm lo miró sin moverse de su lugar, sin decir nada, aunque por dentro sentía como su corazón se encogía y rompía en pedazos.

-Yo creo… creo que también iré a dormir-Reese elevó la cabeza atónito ante las palabras de su hermano menor/esposo-mañana tendremos muchas cosas que aclarar-

Malcolm salió corriendo a su antigua habitación donde también estaban durmiendo sus otros dos hermanitos y se encerró allí. Una vez dentro, observó las viejas fotografías que actualmente decoraban la cajonera junto a la cama grande que solía compartir con Dewey, luego se arrojó llorando a la cama.

-Reese… te amo… siempre lo haré…


A la mañana siguiente, Reese no salió de la habitación. Hal, Lois, Malcolm, Jaime y Andy estaban desayunando en la cocina en silencio, los tres adultos de la casa eran incapaces de dirigirse la palabra o verse, Malcolm no sabía que sentimiento dolía más en su conciencia en ese momento, tenía tantas emociones juntas

Dolor

Pena

Vergüenza

Culpa

Miedo

Tristeza

-Amar es sufrir-pensó Malcolm, eso siempre lo supo, tenía experiencia previa en ello. Pero nunca imaginó que este dolor ahora iba a ser tan inmenso.

Sin avisarle nada a su hermano, canceló su boleto de avión de regreso a Boston. Lo cierto es que no le entusiasmaba nada quedarse en California pero tampoco le parecía lo más apropiado volver a su hogar junto a Reese. Pronto dieron las 10:00 a.m, las 10:30 a.m, las 11:00 a.m. y Reese no parecía querer dar señales de vida o salir de la habitación, el vuelo saldría a las 15:00 p.m. así que pronto tendría que estar listo para llegar a tiempo al aeropuerto para hacer el ingreso de las maletas, el check-in y todas esas cosas.

12:15 p.m, 12:30 p.m, 13:00 p.m, 13:40 p.m, 14:00 p.m.

Reese aún no había aparecido, incapaz de soportarlo más, Malcolm se dirigió a su antigua habitación quedando de pie frente a la puerta, llamó con fuerza pero nadie respondió así que empujó la puerta haciendo caer la silla que había sido colocada bajo el pomo a modo de seguro y entró. Observó como la habitación se encontraba vacía, la maleta y bolso deportivo de Reese todavía se encontraban en la cama sin hacer y nadie más había dormido allí la noche anterior excepto él. En el viejo escritorio se encontró con la fotografía enmarcada de ellos dos en su boda en Jamaica y una carta que al leerla hizo que su corazón se detuviera por un instante:

Mamá, Papá y Malcolm:

Lo que hicimos no tiene perdón, lo sabemos bien.

Pero aun así nos amamos, no puedo seguir con mi vida si Malcolm no está en ella.

Sé que esto está mal en todos los sentidos, sé que somos hermanos y que llevamos la misma

sangre, pero Malcolm es todo para mí, será mi hermano menor pero también el hombre

que amo y mi otra mitad.

Así que, por favor, perdónenme.

Reese.

Cuando Malcolm regresó corriendo a la cocina y le mostró la carta a sus padres, Lois parecía que tendría un ataque en ese mismo momento. Sin perder más tiempo, Hal fue corriendo a buscar las llaves de la van en tanto Malcolm se quedaba tranquilizando a su afligida madre quien solo podía murmurar incoherencias.

Tras dejar a Jamie y Andy en casa de una vecina para que los cuidara, recorrieron toda la ciudad sin éxito hasta que de repente, a Malcolm le llegó a la mente un último lugar, el parque donde, por decirlo así, se habían reconciliado por así decirlo tras una fuerte discusión y tratar en un vago intento de demostrar lo que sentían. Una vez llegaron allí, los tres bajaron de la van con el corazón en la mano y recorrieron el parque con la mirada, en eso, les llamó la atención una figura en el césped, más específicamente, cerca de la orilla del estanque donde estaban los patos. Sin pensarlo mucho, todos se dirigieron hasta allí, Lois no pudo hacer otra cosa que quedarse de pie mientras Malcolm se echaba a correr velozmente, los problemas cardíacos le impidieron a Hal correr más lejos para alcanzar a su hijo así que se contentó con jadear mientras caminaba despacio hasta recargar su espalda contra un árbol no muy lejos de donde Malcolm se encontraba, de rodillas junto al cuerpo de Reese tendido en el césped.

-¡Reese! ¡Reese!-gritó Malcolm con preocupación mientras abrazaba a su hermano/esposo. De repente, los verdes ojos del mayor se abrieron justo cuando Hal y Lois llegaban a la escena, Hal se acercó temeroso y se arrodillo también junto a ellos.

-¿Q-qué rayos sucede? ¿por qué están todos ustedes aquí?-preguntó confundido Reese mirando primero a su hermano, luego a su padre al que se le asomaban lágrimas por los ojos, inmediatamente llegó Lois quien se arrojó sobre él, abrazándolo con todas sus fuerzas.

-¡Reese! ¡Reese! oh, por dios, lo siento tanto… yo también te quiero mucho, no soportaría perderte. No me importa quién te guste o a quien ames pero no vuelvas a asustarnos así-lo regaño Lois entre sollozos mientras Reese ponía una cara de no entender nada.

-¿Asustarlos? ¿pero qué…?-Reese fue incapaz de continuar debido a la falta de aire por el inesperado abrazo de sus padres.

-Leímos tu carta y casi morimos, Reese… hemos sido tan injustos, pero jamás creímos que te dolería tanto como para intentar escapar-pronunció Hal mientras Reese lo observaba totalmente perplejo.

-¿E-escaparme? ¡no pensaba escapar!-exclamó molesto mientras observaba a su familia-tenía pensado volver a casa temprano por la mañana pero luego de que escribí la carta no sabía qué más hacer o a dónde ir, así que vine hasta aquí para reflexionar y supongo que me quedé dormido porque estuve toda la noche despierto. Eso es todo-Reese cruzó los brazos sobre su torso tras dar su explicación, cada uno de los presentes reaccionó de manera diferente, Lois tomó al joven adulto por los hombros mientras comenzaba a gritarle y a regañarlo por ser tan imprudente y otra vez por no pensar en las consecuencias de sus acciones. Por su parte, Hal no pudo evitar elevar la mirada al cielo a la vez que soltaba un suspiro de alivio, de pronto, los tres dirigieron sus miradas hacia Malcolm quien estaba callado y con la cabeza gacha-¿Malc?-dijo dudoso.

De pronto, una especie de sonido gutural escapó de la garganta de su hermano menor/esposo y todos supusieron que estaba llorando pero grande fue su sorpresa al ver cómo alzó la cabeza y descubrieron que se estaba riendo… ¡a carcajadas! Para ser honestos.

-Jajaja ¡Reese, sí que eres un estúpido! Jajajaja, ni siquiera sabes dejar una carta de despedida decente jajajaja-exclamó Malcolm mientras se sujetaba el estómago con un brazo, probablemente todos esperaban una reacción diferente por la acumulación de ansiedad y estrés que le provocaron el viaje que tuvieron que hacer por toda la ciudad un rato antes, pero por alguna razón, no se sentía así, de hecho se sentía bien. Pronto el resto de la familia se unió a su risa, cuando se calmaron un poco, salieron del parque, volvieron a la van y regresaron a casa.


El viaje de regreso fue sorprendentemente agradable, de vez en cuando estallaban en risas y tras encontrar unos viejos CD's en la guantera, se pusieron a cantar algunas canciones a todo pulmón. Ya de vuelta en casa, se dirigieron a la sala de estar y las risas cesaron, la atmósfera ya no era la misma de hace unos minutos.

-¿Saben qué? ya no me importa-habló Lois sonriendo con benevolencia, dejando pasmados a sus hijos-hace un rato-continuó-cuando pensé que Reese había escapado, comencé a lamentar todo lo que les dije anoche. Nada me importa más que ver a mis hijos felices y creo que saben bien lo que deben y no deben hacer ¿cierto?-

Malcolm y Reese asintieron, supusieron que ella se refería a los temas que habían estado hablando desde hacía tiempo: casarse, formar una familia…

-Ahora son adultos-volvió a repetir Hal-supongo que ya habrá sido bastante duro afrontar la realidad sin que alguno de nosotros estuviera ahí presente para controlarlos. Lo que tienen no será normal, pero puedo ver que se aman-ambos hermanos/esposos lo observaron asombrados pero con unas sonrisas en sus rostros ¡no lo podían creer! No ignoraban que aquello no hacía felices a sus padres pero lo que más querían era que ellos estuvieran bien y que fueran felices.

Y solo por eso ambos sentían que no podrían haber tenido una familia mejor, por más que lo pidieran.

Obviamente la cosa no terminó ahí, tuvieron por delante muchas conversaciones serias, aún tendrían muchas lágrimas que derramar y obstáculos por superar. Reese y Malcolm no ignoraban el hecho de que su relación era algo que pesaría fuertemente en la conciencia de Lois. Las veces que lograban volver a California, jamás se comportaban como la pareja que eran sino que simplemente volvían a ser los hermanos de siempre.


-Ya nos vamos, mamá. Mañana tengo mucho trabajo en el restaurante y quiero llegar a casa temprano para no regresar cansado-avisó Reese en la siguiente visita que él y Malcolm le hicieron a la familia.

-Vamos a volver otro día ¿de acuerdo?-les prometió Malcolm mientras abrazaba a Lois y Hal buscaba sin éxito las llaves de su auto para poder llevar a sus hijos al aeropuerto.

-¿Revisaste en los bolsillos de tu chaqueta, Hal?-le preguntó Lois a su esposo, Hal metió la mano dentro de uno de los bolsillos de la chaqueta que llevaba puesta, extrayendo las llaves de éste a lo que toda la familia lo miró como diciendo "no tiene remedio".

-Vamos, que aún tenemos que pasar a visitar a Dewey y Mía para despedirnos-dijo Reese, él y Lois se dirigieron al auto mientras que Hal retenía a su hijo un poco más.

-Malcolm, antes de que se vayan, quisiera darte algo-los ojos de Hal se llenaron de lágrimas y Malcolm lo miro preocupado aunque muy pronto su expresión cambió al ver el paquete que su padre le tendía. Lo tomó, rompió el papel madera que lo envolvía y dentro estaba otro disco de platino enmarcado como el que le había regalado a Dewey el día de su boda, con la diferencia de que el interior del marco contaba con un disco doble.

-Papá…-pronunció Malcolm incapaz de hablar por el asombro y la emoción.

-Siento mucho haberme tardado tanto en dártelo… siendo honesto, a pesar de que su madre y yo aprobamos la relación que tienen tú y Reese, aún me costaba trabajo aceptarlo y no tenía fuerza de voluntad para entregarte esto y a la vez me odié a mí mismo por no hacerlo porque a pesar de todo sigues siendo mi hijo-los ojos de Malcolm se aguaron al escuchar las palabras de su padre. Aunque hizo lo posible por dibujar una pequeña sonrisa en su rostro con las siguientes palabras-pero te quiero, los quiero, chicos. Y lo más importante es que en el fondo guardan buenas intenciones, ayudan a todo aquel que lo necesite, trabajan muy duro y le han dado innumerables rabietas a su madre. A lo que me refiero es, que con esto quiero demostrar que, los perdono, acepto su relación y espero que… que… que se amen tanto como su madre y yo lo hemos hecho todos estos años-

-Muchas gracias, papá. No hay nada que perdonar-susurró Malcolm al tiempo que lo abrazaba.

-No digas eso, para mí era necesario hacerlo. Los quiero.


La muerte de Hal fue un golpe duro para toda la familia Wilkerson y durante algún tiempo, ninguno de los hermanos tuvo fuerzas para acercarse al otro e intentar mantener el vínculo fraterno. Malcolm y Reese se quedaron con Lois durante unos meses siendo asistidos por Craig, puesto que la mujer había comenzado a mostrar señales de alzhéimer tiempo después de morir su esposo. No falto mucho para que ella también acompañara a Hal a la siguiente vida dejando a todos en total estado de confusión.

La pérdida de ambos progenitores había afectado mucho a los hijos Wilkerson, sobre todo a Craig, a pesar de tener en cuenta de que ambos habían muerto de forma natural; sin embargo, muy en el fondo, Malcolm y Reese agradecían que Lois hubiera perdido su memoria, solo de esa forma pudo morir en paz sin que los recuerdos del pasado la persiguieran y la acecharan por haber aprobado la relación incestuosa de sus dos hijos mayores.

Mía, Dewey y su pequeña hija, Lorraine Wilkerson, continuaron con su vida normalmente. La sobrina de Francis, Reese, Malcolm, Jamie y Andy era una niña lista y divertida que había heredado el cabello de su padre y que resultó ser una gran alegría para los demás hermanos luego de pasar por tantas pérdidas.

Sus abuelos maternos, su abuelo Hal y sus tíos Reese y Malcolm la habían consentido en demasía casi tanto como a sus otros dos sobrinos, y para los Wright, pues, Lorraine era su única nieta. Además de que ella, Jamie, Andy, junto con sus primos, Chiara y Mason, eran muy unidos, y muy creativos al momento de hacer bromas.

Francis, Dewey, Jaime y Andy jamás supieron del terrible secreto que guardaban sus otros dos hermanos y aunque Francis o Dewey hubiesen sospechado de ellos, probablemente no hubieran dicho o hecho nada al respecto, al menos por parte de Francis. Todos finalmente llevaban una vida feliz y pacífica, y Francis amaba a sus hermanos por encima de todo, no podía importarle nada más.

Afortunadamente, Reese y Malcolm habían logrado salirse con la suya, al menos esta vez.