Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling

Katekyo Hitman Reborn! Es propiedad de Akira Amano.

Advertencias: Yaoi, Slash, traición, Dumbledore malo, algunos Weasley malos, ya sé de Hermione, discriminación, muerte, mucha muerte. Harry tiene muchos traumas.

Parejas: R27, Drarry, 8059.

Por favor no se enoje por como me referí a los ojos de Cho, no fue mi intención ser racista. Solo estoy tratando de interpretar a Fran como yo creo que él hablaría.

.

.


Plataforma 9 y ¾ , Londres. Inglaterra

01 de septiembre de 1995

10:30 AM

Fran miraba a todos lados menos a su tío quien llevaba al menos 15 minutos tratando de regañarlo sin éxito.

El muchacho respondía un momento al llamado de su tío y al siguiente parecía perderse por completo en otra dimensión, llegando al punto de dejar caer todos los músculos de su cuerpo para distraer al décimo Vongola.

Esa mañana Fran había decidido que quería jugarle una broma de mal gusto a Belphegor (El rubio de la risa incómoda que había conocido durante su recibimiento a la Vongola). El rubio se encontraba dormido en el pasto de uno de los jardínes de la mansión de Thetford cuando Fran lo había sumergido en una pesadilla que consistía de estar rodeado de millones de clones del peliverde que usaban una corona mientras el príncipe usaba el ridículo gorro de rana del que Fran parecía nunca desprenderse.

Por supuesto que Belphegor había intentado vengarse del adolescente, pero fue interceptado por Tsunayoshi quien estaba en contra de cualquier forma de educación violenta y le había dado la orden a Belphegor de contenerse ante sus impulsos.

Por cierto, Harry había descubierto que no era que le hubieran pedido muchísimos libros para cursar el quinto año en Hogwarts. Si no que, aparentemente, su tío había decidido enviar a Fran a estudiar el mismo grado bajo la excusa de que así Harry estaría más seguro.

Harry bufó molesto mientras veía como su tío perdía la paciencia contra Fran, quien nuevamente se había dejado caer al piso.

No necesitaba que nadie lo cuidara, aún si fuera el caso, dudaba mucho que Fran terminara en la misma casa que Harry o que siquiera tuviera la intención de cuidarles la retaguarda. Era una estrategia tonta y estaba seguro de que fracasaría.

Se distrajo cuando, por el rabillo del ojo, vio como 6 cabezas pelirrojas brillantes entraban a la plataforma en medio de un ruidero enorme. Pero lo que más le llamó la atención fue ver al perro negro enorme que iba acompañando a la familia. Sin pensarlo dos veces, tomó su labio inferior entre dos dedos y silbó, captando al instante la atención de su tío y del perro, quien en cuanto lo vió trotó felizmente en su dirección.

El enorme perro empujaba a los magos y brujas que se encontraban en la plataforma para abrirse paso y cuando por fin lo hubo logrado se abalanzó en dos patas sobre Harry y comenzó a lamerle la cara de manera efusiva. Harry lo abrazó por debajo de sus patas delanteras.

-Canuto. - Ambos respondieron de forma inmediata a la voz de su tío. - ¿Canuto eres tú?

El perro ladró felizmente mientras daba círculos alrededor de ambos hombres, Harry miró sorprendido como el rostro de su tío se ponía rojo inmediatamente y sus ojos se inundaban con lágrimas.

-¡Canuto no lo puedo creer! - Exclamó el castaño y se agachó de inmediato para abrazar al canino y enterrar su rostro entre su pelaje. - Ha pasado demasiado tiempo, ¿Qué haces aquí? Control de animales podría estar cerca.

-Es su perro perdido. - Escuchó Harry decir a Fran, aparentemente el chico estaba explicándole a las personas curiosas porqué Tsunayoshi había tenido esa reacción. - Tiene muchos años que no lo ve, yo también lloraría.

Harry dudaba que eso fuera posible, en su mente, Fran gritaría y berrearía sin realmente hacerlo con su rostro tan monótono como siempre.

-Perdóname por llegar tarde.

El canino ladró, fue entonces que Harry entendió que su tío se culpaba de muchas cosas, no solo de no haber podido proteger a Harry durante su infancia. Probablemente era por ello que a veces parecía caminar entre vidrios cuando trataba de interactuar con él, tal vez era por eso que había defendido a capa y espada la falta de comunicación que Harry había tenido con Sirius.

Harry sonrió, la alegría del perro y de su tío era sumamente contagiosa.

Fueron interrumpidos por el silbato del expreso a Hogwarts. Tsuna se levantó rápidamente y aunque trató de disimularlo Harry podía ver los restos de sus mocos en el pelaje de Canuto y los ojos severamente hinchados de su tío a pesar de que no había estado llorando por más de 5 minutos. El castaño se sobó fuertemente las mejillas y se dió la vuelta para limpiarse la nariz.

-Tío, tío, tío. - Escuchó a Fran, aunque no lo demostrara, Harry sabía que estaba feliz con la fachada que le habían asignado, el primo lejano de Harry Potter e hijo de Squalo di Varia. Los adultos no se veían tan felices al respecto. - Ya es tarde tío. - Canturreó. - No vamos a encontrar donde sentarnos y serás el culpable de que acabemos con el culo plano por sentarnos en el suelo.

Tsuna rió levemente. Definitivamente su tío tenía la paciencia de un Santo.

-Tienes razón. - Le respondió finalmente antes de darles un abrazo a ambos. - Vayan con cuidado, les escribiré todos los días.

-Por favor no lo hagas. - Dijo Fran mientras sacaba su lengua en un gesto de asco.

-De acuerdo, tres veces por semana serán entonces. - Aceptó su tío mientras suspiraba. - Cuídense mucho, estaré al pendiente de cualquier cosa que necesiten. Recuerda lo que hablamos, Fran.

El peliverde fingió no haber escuchado a su tío mientras avanzaba para abordar el tren, Harry se encogió de hombros y después de abrazar una última vez a su tío, le siguió. Recorrieron casi todo el tren en busca de un compartimento vacío, pero parecía que eran los últimos en llegar y hasta el momento no habían encontrado ninguno. Pronto se encontraron con Neville quien estaba al final del pasillo cambiando su peso de un lado a otro y se veía notablemente incómodo.

-¡Hola Harry! - Lo saludó jadeando con la frente llena de sudor y su mano derecha sujetando fuertemente a su sapo. - ¡Hola Ginny! Uh, disculpa… no te conozco… El tren va lleno… no encuentro asiento…

Harry volteó bruscamente detrás de él, encontrándose con que efectivamente la menor de los Weasley estaba parada detrás de Fran con una amplia sonrisa. Fran, al notar que Harry por fin había notado la presencia de la chica se abrazó a sí mismo y fingió tener escalofríos.

-Ahí hay lugar. - Interrumpió bruscamente Fran a Ginny quien parecía a punto de hablar, cuya sonrisa se volvió incómoda.

-¡Solo es Lunática Lovegood! - Exclamó, evidentemente contenta. Neville murmuró algo de que no quería molestar mientras fijaba su mirada en el exuberante cabello verde Fran. - No digas tonterías, es muy simpática.

La chica tenía el cabello rubio, sucio y desgreñado y leía una revista que se encontraba de cabeza, tenía una collar hecho con los corchos de las cervezas de mantequilla y no volteó a verlos cuando Ginny abrió la puerta del compartimento.

-Pareces chiflada. - Canturreó Fran, si no hubiera por los pulidos reflejos del asesino, Harry hubiera acertado el fuerte codazo que había intentado darle en las costillas.

Ginny lo miró molesta antes de concentrarse en la chica quien ahora los miraba con sus ojos pálidos azules y sus delgadas y pálidas cejas arqueadas. Bueno, no era que Fran mintiera, pero tampoco podía permitir que fuera su yo habitual en Hogwarts, alguien le tomaría rencor y cuando menos lo esperaran Fran ya estaría maldito en el baño de mujeres del tercer piso.

Harry realmente no quería soportar el espectro de Fran rondando por Hogwarts en conjunto con el de Myrtle.

-¡Hola Luna! - Le saludó Ginny efusiva como si Fran no le hubiera faltado al respeto unos segundos antes. - Disculpa, no encontramos lugar, ¿Te molesta si nos sentamos a tu lado?

Cuando Luna negó con la cabeza, los 4 entraron al compartimento. Neville, Ginny y Harry subieron sus baúles a las rejillas antes de darse cuenta de que Fran ya se había acomodado a lado de la ventana, así que con suspiró hondo Harry se resignó a subir el baúl del muchacho también.

Harry se sentó a lado de Fran, con Neville sentándose inmediatamente a su lado lo más pegado a la puerta del compartimento posible, como si quisiera salir huyendo de ahí. Ginny, por el contrario, había sido la única lo suficientemente valiente para sentarse a lado de Luna Lovegood.

-¿Has pasado un buen verano, Luna?

-Si. - Respondió la rubia de inmediato. - Si, muy bueno. Tú eres Harry Potter.

-Si, ya lo sé. - Repusó.

Los ojos saltones de Luna, quien aún no se había quitado la revista de la cara, se posaron entonces sobre Fran quien tenía la mirada fijada en la ventana. Harry había aprendido que aunque Fran parecía siempre estar hundido en sus pensamientos, la realidad era que sus afilados instintos siempre estaban atentos ante cualquier amenaza o no amenaza.

Lo había aprendido a las malas cuando en medio de su aburrimiento quisó hacerle una broma y terminó colgando de cabeza del candelabro hasta que su tío lo descubrió y lo ayudó a bajar.

-Tienes algo raro en ti. - Se pronunció entonces la rubia.

Harry intercambió miradas con Neville y Ginny, los tres sin entender a qué se refería con excepción del cabello, a pesar de que Harry estaba seguro de que si hubiese sido el color de cabello de Fran lo que le había llamado la atención, entonces la rubia lo hubiese dicho de forma directa.

Fran había volteado a ver a la chica sin cambiar la posición de su cuerpo semi recostado en la venta. - ¿Yo?

Luna asintió.

-Bueno, ¿Qué no te ha dicho tu padre que es de mala educación mirar fijamente a las personas? - Farfulló Fran, estoico como siempre. - Esta gente maleducada, de verdad, que vergüenza.

Con eso Fran conjuró su horrible gorro de rana y tapó sus ojos con el mientras comenzaba a roncar exageradamente.

-¿Quién es?

Harry volteó a ver a Ginny quien le miraba fijamente, aparentemente a Luna no le había afectado en lo más mínimo los comentarios de parte de Fran.

-Es Fran. - Dijo mientras tragaba en seco. - Es Fran.

-Si, ya entendimos que es Fran. ¿Pero qué hace aquí? ¿Quién es?

-Ah. - Dijo, dándose cuenta de que su respuesta no había sido la más elocuente. - Es mi primo, bueno, es un primo lejano, es hijo de alguno de los primos de mi tío.

Ambas chicas parecían aburridas con su relato. Mientras que Neville parecía querer esconderse de la intensa mirada de la chica.

-Ya veo.

Harry a veces no se consideraba muy brillante, pero tampoco consideraba que era un tonto. Le gustaba creer que sus instintos eran acertados y su convivencia con los guardianes más cercanos a su tío le había ayudado a adquirir ciertas habilidades con la que contaban los mafiosos. Fue gracias a eso que pudo notar cómo el ceño de Ginny se fruncía levemente y su boca se torcía en una de sus comisuras antes de extenderse nuevamente en una enorme sonrisa.

-¿Saben que me han regalado de cumpleaños?

Los tres voltearon a ver a Neville, cada uno con distintos grados de interés. Harry no estaba seguro de si Fran realmente se había dormido o si estaba fingiendo para no tener que hablar con los demás.

.

.

.


Mansión Vongola, Mimiani. Sicilia. Italia.

01 de septiembre de 1995.

05:45 PM

Tsuna se encontraba sentado en la cabecera de la mesa con sus guardianes rodeándolo mientras cada quien leía la copia del informe que Ryohei había preparado para su reunión.

Recordaba con vergüenza el espectáculo que había causado en King's Cross cuando se había reencontrado con uno de los amigos de su hermana y de a momentos comenzaba a sonrojarse. De todas las personas con la que Tsuna convivía recientemente, Sirius era probablemente el único que podía empatizar con la pérdida y el luto que Tsuna no había podido superar desde la tragedia. Le hubiera encantado quedarse un rato y acordar un lugar seguro para encontrarse formalmente con el animago y sentarse a platicar y planear, Tsuna apreciaba ampliamente la brillante mente del ex merodeador.

Sin embargo, una semana antes había recibido una petición para una reunión urgente por parte de Ryohei. Siendo que Tsuna necesitaba pasar tiempo con Harry y sus mejores amigos no lo dejarían solo jamás en la mansión de Thetford habían tardado una semana en poder concretar los datos de la reunión. Tsuna no le había dado la suficiente importancia,

Era en momentos como este en los que se lamentaba por no poder incluir a su ex tutor en la problemática actual que tenían pero, por el bien de Harry y por la memoria de Lily, no podía incluirlo.

Probablemente Reborn le hubiera dado ya un buen golpe en la cabeza para hacerlo recapacitar y sancionarlo por no haberle dado la importancia debida al llamado de su guardián del sol. Sin embargo, cuando Tsuna había regresado a la mansión siciliana recibió reportes de que Reborn nunca había regresado de cuando lo fue a dejar al aeropuerto.

No estaba preocupado puesto que el sicario se había mantenido en contacto incluso aunque había omitido esa pequeña e irrelevante información. Pero aún así Tsuna podía sentir la incomodidad asentándose en su estómago.

-¿Estás seguro de esto, Ryohei nii-san? - Preguntó mirando fijamente a su ex cuñado quien asintió seriamente. - ¿La firma de Squalo es verídica?

-SI, lo comprobé yo mismo. - Respondió el moreno al tiempo que pasaba la página. - De igual forma me di tiempo de ir a investigar en los alrededores Kamchatka para verificar su historia, todo encaja perfectamente. Lo que no entiendo es por qué Xanxus sigue con vida.

Tsuna suspiró profundo. - Está jugando con nosotros. - Sus guardianes le miraron fijamente esperando a que siguiera explicando. - Vean esto.

Tsuna proyectó entonces las imágenes que Xanxus había conseguido enviarle antes de que su rastreador fuera desconectado y la comunicación se cortara definitivamente. Las imágenes estaban corrompidas, muchas de ellas no podían interpretarse con claridad, pero aún así se podían ver elementos como una cabaña cubierta por la nieve.

-Eso es. - Murmuró Chrome. - Bossu, ¿Eso es tecnología Vongola?

Tsuna asintió. - Me temo que si, Chrome-chan. Lo he verificado con Spanner, es uno de los viejos modelos que Giannichi diseñó para el noveno.

Los guardianes se tensaron al escuchar sus noticias.

-¿Qué haremos, Tsuna?

Tsuna miró fijamente a los ojos de Yamamoto, ¿Qué harían? Sentía como la garganta se le cerraba y los ojos comenzaban a picarle amenazando con empezar a llorar, pero no era momento para eso. Enfocó su vista entonces en las imágenes y se aclaró la garganta. - Por el momento que el departamento de inteligencia esclarezca las imágenes, no podemos asegurar nada sin pruebas concisas.

Los guardianes asintieron mientras comenzaban a discutir entre ellos lo que podían hacer para poder arreglar la calidad de las imágenes y proponían planes de contingencia para encontrar al traidor de la Vongola.

-Omnívoro.

Tsuna miró a su guardián de la nube con seriedad antes de removerse incómodo sobre su silla. Los ojos de Hibari, grises e intensos, siempre conseguían alterar a Tsunayoshi, tantos años habían estado juntos y él seguía sin saber reconocer cuando Hibari lo quería muerto y cuando pensaba en él como alguien que valía la pena enfrentar.

-¿Si, Hibari-san?

Hibari, con su rostro tan estoico como siempre, se recargó en el asiento de su silla sin decir nada más. Tsuna entendió sin necesidad de más interacción que su guardián deseaba hablar en privado con él.

Dejó salir un suspiro pesado y levantó la mirada, enfocándose de nueva cuenta en las fotografías que recibió de parte de Xanxus, algo en ellas le impedían quedarse tranquilo. Necesitaba resolver ese misterio cuanto antes.

Vestíbulo de Hogwarts, Escocia.

01 de septiembre de 1995.

01:40 PM

-Heredaste los genes de tu abuelo, persiguiendo a pura mujer con ojos de raja.

Harry estaba a nada de golpear a Fran con la intención de dejarle el ojo morado aunque eso le costara un regaño de su tío. Estaba de tan mal humor que ni siquiera su colguije diseñado por el guardián de la lluvia había podido ayudar a calmarlo.

Todo había comenzado cuando Neville les había enseñado su regalo de cumpleaños, una planta que su tío Algie le había traído de Asiria y empeoró cuando le habían preguntado que hacía. Neville había provocado la planta y todos, con excepción de Fran quien había alcanzado a refugiarse detrás de Harry, se habían llenado de una mucosa verde con un olor fétido que no era nada fácil de limpiar.

Después Cho, tan hermosa y amable como siempre, había ido a buscarlo. La chica terminó huyendo del compartimento cuando vio la catástrofe en la que se habían visto involucrados prometiendo hablar más tarde con él.

Como si fuera poco, Hermione había tenido el atrevimiento de regañarlos mientras hacía sus rondines en el tren y había descubierto el accidente. Si, tal vez estaba haciendo su labor como prefecta, pero a Harry le parecía excesivo. Tal vez algo tarde Ginny recordó un hechizo de limpieza.

Después, Malfoy metió su cabezota dentro de su compartimento mientras se burlaba de Harry y hacía mofa de cómo este había sido superado por Ron, le ayudo un poco recordar que su tío era jefe de sus amigos de la infancia y aún así ninguno parecía tener ninguna especie de rencor o sentimientos de celos.

Una vez que Malfoy se fue, el ambiente dentro del compartimento se había vuelto sumamente incómodo cuando tanto Ron como Hermione se sentaron con ellos por el resto del viaje. Harry, quien aún seguía enfadado con sus amigos, había actuado de forma infantil y había acomodado su cabeza en el hombro de Fran para fingir también que dormía.

Finalmente habían llegado a Hogsmead y todos excepto Fran y Luna lo habían tratado de loco cuando había hablado de los caballos que tiraban del carruaje, lo cual no lo había hecho sentir mejor, considerando que eran la lunática y Fran, quien simplemente era Fran.

-Nos vemos luego, primo. - Le dijo con la malicia escurriendo de sus palabras Fran cuando fue interceptado por McGonagall y recibió las indicaciones de que tenía que esperar junto con los chicos de primer año. Harry suspiró aliviado y algo divertido por la reprimenda que prometía darle la profesora al peliverde.

Camino junto con todos los demás alumnos al gran comedor y se sentó casi al final de la mesa con Ginny y Neville a su lado.

Hermione le miraba preocupada, con una mirada que le decía que no estaba molesto con él porque sabía que no entendía, ¿Pero que había que entender? ¿Qué aparentemente sus mejores amigos creían que no podía ser amado por nadie? Le molestaba que Hermione aparte de no amable, le considerara estúpido. Por otro lado Ron se había limitado a mirarlo de reojo con el ceño fruncido, como si tuviera el derecho de estar molesto con él tras las acusaciones que habían hecho como su tío.

A pesar de todo, ambos se sentaron frente a él. Harry bufó, fastidiado.

No pasó mucho tiempo antes de que Ginny le hiciera notar que la profesora Grubbly-Plank efectivamente estaba supliendo a Hagrid como habían sospechado antes de tomar los carruajes, a diferencia de Hermione y Ron quien seguramente hubieran empezado de forma inmediata a arrojar ideas del porqué Hagrid no estaba en su lugar, tanto Ginny como Neville pasaron de página inmediatamente y comenzaron a hablar sobre el alarmante canto del sombrero seleccionador.

Por el rabillo del ojo, Harry pudo ver como sus mejores amigos agacharon sus cabezas y susurraban de forma violenta, seguramente discutiendo lo extraño del discurso. Una parte de Harry se moría por unirse a ellos.

Notó entonces como Nick casi decapitado, quien se había unido a la conversación, callaba a ambos con un dedo semi transparente colocado sobre sus labios ante la mirada juzgona de la profesora McGonagall.

Fue entonces que la subdirectora avanzó hasta el frente del gran comedor siendo seguida por todos los pequeños niños de primera año y por Fran, quien a pesar de no ser muy alto resaltaba de forma cómica entre todos los chicos de primer año.

-Abercrombie, Euan

El sorteó comenzó sin más preámbulos, la profesora McGonagall siendo tan rápida y eficaz como el sombrero y los nuevos alumnos se lo permitían. Cada uno de los nuevos integrantes de las casas parecían temerle al sombrero seleccionador porqué en cuanto se los quitaban de sus cabezas, salían casi corriendo y tropezando en dirección a la mesa de sus nuevas casas. Harry realmente no prestó atención a gran parte del sorteo, solo sentía una ligera curiosidad sobre a qué casa iría a parar Fran.

-Di Varia, Fran.

Vio con asombro como varios de sus compañeros en diferentes años y casas se agachaban entonces para murmurar entre ellos.

-¿Por qué no nos dijiste sobre esto, Harry? - Gruñó Ron, mirándolo como si le hubiera escondido el último vaso de agua en el mundo. - ¡Debiste habernos prevenido!

Harry arqueó una ceja y se forzó a contestar. - ¿Qué tiene de importante?

-No hay precedentes de esto en la historia de Hogwarts, Harry. - Le murmuró Neville casi al oído con una entonación gentil. - Nunca en la historia de Hogwarts se ha integrado un estudiante en años superiores.

-¿Y eso es malo?. - Respondió Harry sin entender porqué le temían a su familia.

-Es nuevo. - Siseó Hermione mientras se inclinaba en su dirección. - Será más difícil para él adecuarse a la discriminación por su sangre.

Harry bufó por lo bajo, dudaba seriamente que alguno de los comentarios de algún sangre pura engreído pudieran siquiera incomodar a Fran. Una vez más clavó su mirada en Fran, a quien el sombrero le tapaba los ojos por completo pero estaba seguro de que tenía la misma expresión monótona de siempre.

Finalmente el sombrero abrió ampliamente su gran y tenebrosa boca y exclamó. - ¡Slytherin!

Una parte de Harry sabía que Fran no podía pertenecer a otra casa, pero la otra parte de él esperaba y rogaba porqué estuviera equivocado. Ignoró el discurso de Dumbledore mientras pensaba en cómo explicarle a Tsuna por qué no hablaba con el peliverde solo porqué había terminado en una casa diferente.

Sin embargo, una vez más el destino le recordaba lo estúpido que era si realmente creía que su miseria acabaría ahí. No era más que un crédulo adolescente.

Los carraspeos de una mujer de voz chillona lo sacaron violentamente de sus pensamientos y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Esperaba estar equivocado, pero, una parte de él sabía que esa voz, que recitaba un discurso sobre la ineptitud de los directivos del colegio y la necesidad de implementar nuevas reformas educativas para restaurar la calidad de la educación del colegio, no podía ser de nadie más que de ella.

Casi de manera tímida levantó la mirada, ahí, al frente del gran comedor, con una incómoda y falsa sonrisa de dientes realmente blanquecinos y extrañamente alineados que no armonizaban con el resto de su cara, con su cuerpo forrado por lo que estaba seguro eran al menos 15 tonos diferentes de rosa, estaba Dolores Umbridge.

Harry dejó azotar su frente contra la mesa. Casi quería llorar, no estaba seguro de sí por frustración o por la ironía de las cosas.

.

.

Estaba agotado tanto física como mentalmente, subió casi obligado y entró a su cuarto para tener una discusión con Seamus quien le había parecido simpático por tanto tiempo, todo para que Ron lo defendiera y Harry tuviera que aguantar un trago amargo antes de agradecerle.

Esa noche no pudo dormir, y su cansancio mental incrementó veinte veces por la mañana cuando Seamus salió volando de la habitación antes de que siquiera Harry pudiera ponerse los calcetines siendo seguido por Dean quien no había encontrado forma de defender a su amigo. Para cuando Harry bajó de los dormitorios, Ron y Hermione ya se encontraban saliendo de la sala común de Gryffindor mientras Hermione se quejaba sobre algo que habían hecho los gemelos.

Suspiró hondo y esperó a que tomaran algo de ventaja, ambos estaban actuando como si necesitara espacio cuando en realidad lo que Harry necesitaba era que se disculparan por sus palabras hirientes respecto a su relación con su tío. Incluso si su tío no lo amaba, Harry sabía que Tsunayoshi lo quería muchísimo, podía sentirlo en sus sonrisas cálidos y sus abrazos prolongados y firmes.

Recorrió de forma ausente los pasillos del castillo, los recuerdos del año pasado se presentaban en su mente como si una quemadura reciente fueran, la soledad y la segregación a las que sus compañeros le sometían únicamente porqué creían que estaba mintiendo. Sostuvo en una mano con firmeza el colguije de la llama de la lluvia y suspiró profundo.

Apenas comenzaba el año escolar.

Llegó al gran comedor más rápido de lo que le hubiera gustado y se sentó, una vez más, al final de la mesa de Gryffindor. Un par de lugares eran los que lo separaban de sus amigos, Hermione se encontraba en una discusión unilateral con los gemelos Weasley quienes le saludaron en cuanto lo vieron llegar.

-Necesitarán mucho oro. - Bramó Hermione. - ¿Cómo piensan financiar los materiales, la investigación?

-No nos hagas preguntas y no tendremos que mentirte. - Le respondió Fred de forma burlona. - Vamos George, si llegamos prontos quizás podamos vender unas orejas extensibles.

Fue entonces cuando Harry se perdió en sus pensamientos, nada en especial realmente. Se preguntaba por qué la profesora Grubbly-Plank estaba suplantando a Hagrid una vez más, al mismo tiempo que se preguntaba si las orejas extensibles eran orejas de verdad y de serlo tenía la duda de dónde las obtenían los gemelos.

Considerando que era oficialmente el primer día de clases, la mayoría de los alumnos se encontraban relajados. Pronto la profesora McGonagall recorrió la mesa mientras distribuía los horarios. Harry, quien en los últimos días parecía haberse acostumbrado a espiar las conversaciones de los demás, escuchó a Ron quejarse de su horario del día.

Neville se sentó a lado de Harry de forma brusca haciendo que este se sobresalta un poco por la impresión, el chico parecía acababa de despertarse y tenía los ojos adormilados y sus movimientos estaban atontados.

-Buenos días, Harry.

Harry se limitó a asentir con la cabeza en reconocimiento a Neville mientras examinaba el mismo el porqué del descontento de Ron.

-Por Merlín. - Graznó Neville. - Tenemos doble pociones hoy, debe ser una horrible premonición. ¡Ha de significar que reprobaré algunos TIMOS!

Harry arqueó su ceja izquierda, en parte por la mención de los TIMOS y en parte por lo ridículo que era el argumento de Neville. - ¿Realmente son tan difíciles como dicen?

Neville asintió muchas veces sin voltear a verlo. - Algunos profesores piden una calificación mínima para aceptarte en su curso el siguiente año, mi tío Algie me ha dicho que este año debemos ver nuestras opciones de carrera y de acuerdo a los que pases recibiré distintos tipos de ofertas. - Parecía entonces que una enorme nube grisácea se había posado sobre Neville. - Quería dedicarme a la herbología… pero no creo pasar pociones…

Harry tarareó una respuesta en la que indicaba que estaba de acuerdo con lo dicho por su amigos. Antes de que este volviese a hablar, sacándolo de sus pensamientos.

-¿Has pensado en que te gustaría ser cuando seas adulto Harry?

Se lo pensó bien un par de segundos. - A veces creo que me gustaría ser auror, digo… al menos soy bueno en clase de defensa.

Neville pareció pensarlo antes de responderle con una tímida sonrisa. - Auror Potter, puedo verlo, ¿Eh?

Harry sonrió entonces levemente, tal vez no se había dado el tiempo de convivir plenamente con Neville durante sus años en Hogwarts, pero su presencia a veces podía llegar a ser reconfortante. Fue entonces cuando sonó la campana y sin ánimos de verse involucrado en otra discusión con sus amigos, esperó a que Neville estuviera listo para irse y se retiraron juntos a clases.

.

.

.

Fue cuando estaban esperando afuera de las mazmorras de Snape, que Harry volvió a encontrarse con Fran quien parecía ignorar a todos por igual, tanto a los de las demás casas como a los de su propia casa, puesto que estaba completamente solo, a menos que los de Slytherin no lo hayan considerado lo suficientemente interesante para intentar entablar comunicación con él.

A unos metros de Fran, Draco Malfoy cuchicheaba con Blaise Zabini y Pansy Parkinson mientras miraban de reojo a Fran. ¿Estarían planeando jugarle una broma pesada? De ser así, no podía esperar para ver que era y ver como Fran los humillaba.

No tuvo mucho tiempo para pensar en el rubio cuando Fran se planteó frente a Harry y Neville, haciendo que Neville se encogiera un poco de hombros. Harry frunció el ceño, todos sabían que Neville era una de las víctimas favoritas de los Slytherin pero no pensó que el prejuicio del chico llegaría hasta Fran, a quien había conocido ayer en el tren.

-Nee, nee. - Canturreó Fran y entonces Harry recordó que el muchacho realmente no dejaba una buena primera impresión. - La chinita de ayer te estaba buscando.

-¿Cho? - Preguntó Harry, volteando a ambos lados del corredor preguntándose si estaba por allí. Fran se encogió de hombros.

-No sé, no me importa. - Respondió, sin embargo Harry pudo percibir casi de inmediato la chispa de travesura que se encendió en los ojos de su "primo". - Fue a preguntarle al cabeza de zanahoria sobre ti y él la ha interrogado sobre deportes. Definitivamente puedo verla enamorada de ti, ya sabes, después de cómo la trató.

-¿El cabeza de zanahoria? - Aunque era normal que tal vez Fran no supiera los nombres de sus compañeros de grado, Harry estaba seguro de que el apodo medianamente ofensivo había sido a propósito. - ¿Hablas de Ron?

-Que maravilla, Weasel nuevamente ha demostrado que es un amigo genial. - Harry farfulló una maldición cuando escuchó la voz de Malfoy a las espaldas de Fran. - Tendrán una fantástica historia de amor, Potty. Chang, tú y por supuesto, Weasel.

Para acabar de joder el día, Harry pudo ver prácticamente en cámara lenta como Fran se daba la vuelta y extendía su mano hacia Malfoy. - Fran di Varia, cualquiera que pueda inventar un apodo es amigo mío.

Malfoy seguramente vio la desesperación en el rostro de Harry, porqué le sonrió ampliamente antes de prestarle atención a Fran y aceptó su mano. - Draco Malfoy.

-¿Heh? - Harry estaba seguro que dentro de las habilidades de los guardianes de su tío estaba el poder leer la mente, de lo contrario no entendía como Yamamoto y los demás podían comunicarse con Hibari. Se preguntó si Fran tendría también esa habilidad o porqué en cuanto escuchó el nombre de Malfoy había reaccionado como si hubiera descubierto una de las 7 maravillas del mundo. Cuando el peliverde le vio con una diminuta sonrisa burlona, Harry confirmó que Fran sabía que Malfoy y él eran enemigos. De todas las cosas que podían pasarle, una de las peores era que el molesto Fran de quien no podía deshacerse por más que quisiera entablara una amistad con el maldito de Malfoy solo para hacerle la vida imposible. - Tengo el presentimiento de que nos llevaremos muy bien, Drakey-san.

Malfoy arqueó una ceja. - ¿Japonés? - Harry sabía que el apodo de Fran le había calado en los huesos cuando empezó a fruncir la nariz.

-Francés.

Malfoy solo asintió. Como si Fran dijera todas las verdades del mundo con tan solo abrir la boca.

Esa unión no podía traer nada bueno. Mil ideas pasaron por su mente, por ejemplo, podría escribirle una carta a su tío quejándose de la actitud de Fran y pidiéndole que le diera la orden de alejarse de Malfoy. Pero conociendo a su tío, seguramente le diría algo como de "Aprende a soltar y perdonar Harry" o de lo contrario, si su tío seguía sus peticiones y le ordenaba al peliverde mantenerse alejado del rubio, Fran era completamente capaz de ignorar las órdenes de su tío o de encontrar la forma de hacerle la vida miserable sin ayuda de Malfoy.

Frunció el ceño y tomó por el codo a Neville, entrando a la mazmorra con pasos agresivos en cuanto esta se abrió.

.

.

.

Después de haber sido víctima del poco profesionalismo de Snape, las burlas de Fran y de Draco secundando los comentarios del profesor y de haber recibido otra premonición de su muerte en adivinación, Harry había pensado que su día no podía ponerse peor.

Una vez más, la vida le recordaba que no era precisamente su persona favorita.

Después de la discusión con Seamus, había descubierto que la mayoría de los Gryffindor pensaban igual que él. No solo en el dormitorio de los hombres, por ejemplo, Lavender Brown se había autodesignado como narradora de la verdad y no se había cansado de hablar con quien quiera que tuviera dos orejas sobre como Harry era un gran mentiroso.

Tal vez todo el estrés de la situación estaba relacionado con el hecho de que había olvidado que tenía una nueva, simpática y agradable, maestra de Defensa.

Umbridge ya estaba sentada en el escritorio del profesor y Harry no podía dejar de pensar en lo mal e incorrecto que se veía sentada ahí, incluso Barty Crouch Jr. se había visto mejor como profesor de la materia que la regordeta bruja, tal vez era por el hecho de que se encontraba en el cuerpo de un auror entrenado, tal vez era porqué sabía que Dolores en Hogwarts solo podían ser malas noticias. La mujer llevaba puesto el mismo saco rosado que había usado la noche anterior y un listón negro mantenía en su lugar sus rulos rubios.

Molesto, acaparó nuevamente la atención de Neville y prácticamente lo obligó a compartir escritorio con él. Vio con aburrimiento como el muchacho analizaba con detenimiento el libro que Dolores les había dejado a todos y cada uno de ellos sobre su pupitre. No pasó mucho tiempo antes de que el salón comenzara a llenarse. Por el rabillo del ojo, pudo distinguir Fran quien en cuestión de horas se había vuelto parte del séquito de Malfoy.

-¡Buenos días a todos! - Saludó Umbridge poniéndose de pie una vez que todos los pupitres estuvieron llenos. - ¡Ay, ay, ay! - Se quejó, aumentando el timbre en su tono de voz. - ¿Así saludan a su profesora? Me gustaría oírlos decir "Buenos días profesora Umbridge" Venga, una vez más, por favor. ¡Buenas tardes a todos!

-Buenas tardes, profesora Umbridge. - Canturrear algunos, mientras que otros simplemente habían arrastrado las palabras.

La última vez que Harry había escuchado a un grupo de estudiantes saludando de esa forma a su profesora, fue cuando estaba cursando los grados de educación básica y en el lugar de los adolescentes fastidiados e irritables, habían niños llenos de energía.

-Eso está mucho mejor. - Los felicitó con fingida dulzura escurriendo en sus palabras.

Tsunayoshi nunca se había escuchado así. Cada que hablaba con Harry sus palabras empapadas en cariño y ternura. Escuchar a Umbridge hablar en el mismo tono que su tío era desagradable.

Guardó, sin prestar atención al mundo exterior, su varita de manera automática cuando Dolores así lo pidió.

Durante la semana que había pasado con Tsunayoshi se habia encontrado constantemente perdido en sus pensamientos relacionados con el castaño, desde la forma en la que cocinaba los insumos de cocina hasta el cómo había acomodado los muebles de su cuarto para que tanto Yamamoto, como Gokudera y Harry pudieran asistir a una noche de películas.

No teniendo mucho que hacer, había explorado de forma rápida la muy amplia biblioteca de la mansión. Notó casi de inmediato que la mayoría de los libros eran sobre diseño de modas o psicología, de igual forma, descubrió que al centro de la biblioteca había una mesa de madera redonda con conexiones de corriente en el suelo. Un espacio diseñado para un estudiante.

Dentro de uno de los libros de psicología encontró que su fijación con su tío se debía a que nunca había experimentado una relación consanguínea como esa y, que al parecer, su "niño interior" estaba sanando heridas de la infancia.

Inevitablemente, su atención se vio arrastrada de vuelta al presente cuando escuchó como algunos de sus compañeros discutían con la profesora sobre la carencia en la práctica de los hechizos y sobre la importancia de que la clase no fuera meramente teórica porqué el ministerio consideraba que, a pesar de lo que dijeran ciertas personas, no había nada peligroso en la vida real de lo que estudiantes necesitaran aprender a defenderse. .

Apretó fuertemente con su mano el colguije de la lluvia y suspiró profundo, sin el apoyo de Yamamoto, probablemente Harry ya estaría en detención por haber insultado a la profesora.

No pudo evitar comparar a Hermione con un gato erizado y desconfiado quien constantemente intentaba fijar su realidad y perspectiva por encima de los dempas, si, Hermione era un gato arisco y aunque se encontraba discutiendo con Umbridge, Harry arrastró su mirada hasta Ron, quien sería un perro. -Como perros y gatos. - Concluyó recordando todas las veces que sus amigos habían discutido por cosas irrelevantes.

Notó entonces que Malfoy estaba riéndose en silencio con la cara enterrada entre las páginas de sus libros y se preguntó si sería prudente escribirle a su tío para quejarse sobre su primer día del quinto grado. Colocó su codo sobre la mesa y recargó su cara sobre la palma de su mano, haciendo el intento por leer el texto cuyas letras parecían bailar entre renglones.

.

.

.

Aquella noche en el gran comedor el ambiente estaba tenso. Aunque según lo que decían en los pasillos los chicos del curso de 5 año de Ravenclaw tuvieron un debate similar con Dolores Umbridge, este no había causado gran curiosidad entre los estudiantes puesto que la casa del cuervo solo quería llevar a cabo la práctica de los hechizos para fortalecer su currículum, no porqué creyeran que había algo contra que usarlo.

Aún cuando los argumentos eran sólidos y bien sustentados, los Ravenclaw tampoco habían logrado que la profesora reinstaurara la práctica de hechizos en la materia.

A su derecha, Neville no había dejado de moverse nervioso durante toda la cena. Mirando de reojo a sus compañeros y después mirando fijamente a Harry esperando su reacción. No era que Harry fuera sordo o que tuviera una paciencia infinita, sin embargo, con la influencia de la llama de la lluvia sobre él, había podido tomarse el tiempo de analizar las cosas que decían sus compañeros y darse cuenta que solo eran tonterías de adolescentes que no tenían ni idea de lo que decían.

Frunció el ceño, el darse cuenta de que la palabrería de sus compañeros de casa no eran más que tonterías no le quitaba lo irritante que era.

Dejó su pluma sobre la mesa y masajeó sus muñecas, analizó el pergamino de casi 10 pulgadas frente a él y se sorprendió así mismo de lo mucho que se había quejado. Ahora podía entender a cierto punto porque Malfoy era tan quejica y escribía a su padre todas las noches.

A su izquierda se encontraba Hermione y frente a ella Ron, Harry había hecho un esfuerzo sobrehumano por ignorarlos aún teniéndolos tan cerca.

-¡Qué va! - Exclamó Hermione y se puso de pie furiosa. - ¡Vámonos Harry, no hay motivo para quedarnos!

Harry parpadeó un par de veces confundido y asumió que su amiga había dicho su nombre por costumbre, así que se quedó sentado y quieto hasta que la castaña lo tomó por el codo y lo jalo para que se moviera. Al otro lado de la mesa, Ron ya se había puesto de pie.

La mesa se quedó en silencio, muchos sorprendidos por el gritó de Hermione. Harry, sin entender nada de lo que estaba pasando, se puso de pie y permitió que la castaña lo jalar por los pasillos hasta haber llegado a la sala común, donde le gritó a la señora gorda la contraseña antes de que la pintura tuviera siquiera tiempo de verlos.

-¡¿Cómo pudo Dumbledore permitir esto?! - Bramó furiosa al tiempo que golpeaba los reposabrazos de la butaca donde Croockshanks tomaba una siesta antes de levantarse sobresaltado por los gritos de su dueña. - ¡¿Cómo puede permitir que esa mujer nos de clase?! ¡Y en el año de TIMOS!

-Bueno, no es como que hayamos tenido muchos profesores. - Farfulló por lo bajo. - Ya sabes, nadie quiere realmente ese puesto. Por la maldición y eso.

Hermione se le quedó mirando fijamente, sorprendida, como si no esperaba que Harry le siguiera la conversación.

-¿Qué? - Preguntó.

-Has estado ignorándonos desde que nos encontramos en el callejón Diagon. - Respondió la castaña. - Sin una explicación.

-¿Realmente necesito explicarles? - Dobló la carta que había escrito a su tío y la selló, mañana se la daría a Hedwig. Levantó la mirada encontrándose con las miradas expectantes de sus amigos. - ¿En serio?

-No somos adivinos. - Hermione se cruzó de brazos.

Arqueó las cejas entonces, sorprendido por la osadía que tenía la castaña. Como si lo que escribieron en esa carta no fuese más que una tontería que no debía tomarse a pecho. - ¿La carta de Ron?

El color se drenó por completo de la cara de su amigo mientras Hermione volteaba a verlo, preguntándole a qué se refería Harry sin realmente tener que preguntar. Cuando el pelirojo no le dio las respuestas que quería, la castaña volteó a ver nuevamente a Harry.

-¿Qué tiene la carta que escribió Ron?

-¿No lo sabes? - Preguntó burlón, tal vez haber pasado tanto tiempo con Mukuro en su llegada a la Vongola lo había vuelto un poco burlón, tal vez algo sádico, como el ilusionista. Bajo la voz cuando se dió cuenta de que los gemelos Weasley y Lee Jordan se encontraban también en la sala común. - ¿De verdad no tienes ni idea?

Hermione rodó los ojos. - No Harry, realmente no lo sé. - Le dijo lentamente, como si estuviera tratando de hacer entender a un niño un tema difícil.

Contempló sus opciones un par de segundos antes de decir algo que pudiera llevar las cosas a una discusión desagradable. - Para empezar, ¿Por qué me enviaron esa carta si supuestamente Dumbledore lo tenía prohibido? - Ladró, con más fiereza de la que quería. - ¿Cómo se atrevieron a decir eso de mi tío? ¡Ni siquiera le han dirigido la palabra!

-Dumbledore nos autorizó una sola carta después de tu juicio, todos estábamos preocupados por ti. - La castaña se quedó callada unos segundos antes de que desviar su mirada a la esquina donde los gemelos parecían tramar alguna travesura. - ¡Hey! ¡Si están planeando experimentar sobre sus dulces con los chicos de grados menores le escribiré a su madre!

Los gemelos voltearon de inmediato aterrorizados, aparentemente no se habían dado cuenta de que no estaban solos.

-No te atreverías. - Le dijo George con la voz entrecortada, como si le hubieran sacado el aire.

-Pruébame. - Respondió Hermione arqueando su ceja izquierda, los gemelos parecían estar teniendo una conversación telepática antes de decidir retirarse de la sala común mientras se quejaban entre dientes. Lee los saludó con un gesto de su mano antes de seguirlos. - No se dijo nada malo, Harry.

Harry solo la miró fijamente. Perder los estribos no le serviría de mucho.

-¿Qué escribiste en la carta, Ron? - Cuestionó Hermione cuando no obtuvo respuesta de parte de Harry, Ron, quien anteriormente parecía agradecido de que la castaña se distrajera con los gemelos, se sentó enderezando la espalda y colocando sus manos en sus piernas. - ¿Y bien?

Si, tal vez debería comenzar a pasar más tiempo con Ryohei, para nivelar los nuevos rasgos de su personalidad. Lo mucho que estaba disfrutando el interrogatorio a Ron no era normal.

-Bueno, he escrito lo que discutimos… - Respondió desviando la mirada.

Hermione, sin creerle al pelirrojo, volvió a ver a Harry. - ¿Qué ha escrito, Harry?

Sonrió de forma ladina antes de contestarle. - Oh, puras cosas agradables, de verdad. - Cruzó las piernas y relamió sus labios antes de continuar. - Ya sabes, cosas como que los Dursley no me querían y mi tío tampoco.

La boca de Hermione se abrió en sorpresa, sin embargo ninguna palabra salió de su boca antes de que su rostro se toranara de color carmín y mirara indignada al pelirojo. - ¡Ron! - Chilló.

-¡Hey! ¡Tú estuviste de acuerdo!

-¡Pero no tenías que decirlo de esa forma! - Chilló nuevamente antes de frotarse la cara con ambas manos bruscamente. - Harry, lo siento, no queríamos decirlo así.

-¿No querían decirlo así? - preguntó, frunció el ceño, separó su espalda del respaldo de su butaca y recargó sus codos sobre sus muslos. - ¿Entonces cómo?

Hermione parecía haberse dado cuenta de que no era un tema que estaba dispuesto a dejar pasar. - Bueno… nosotros… - La castaña se quedó callada un par de segundos mientras miraba de reojo a Ron y luego a Harry. - Nosotros solo estábamos preocupados, Harry.

-No estaban lo suficientemente preocupados para escribirme aún cuando según ustedes debí llegar a donde estaban a principios de mes. - Respondió rápidamente. - Solo hasta que Dumbledore dijo que estaba con alguien,

-Bueno, sí. Nos dijo que estabas con el hermano de tu madre. ¡Pero Harry! - Harry frunció el ceño, curioso de lo que diría la castaña. - ¡Antes no sabías siquiera que tenías un tío! ¿Por qué apareció hasta ahorita? ¿Qué tal que quiere algo importante de ti? ¿Y si en realidad solo está fingiendo para hacerse cercano a ti? ¡Tu tía Petunia es una persona horrible y son hermanos! Es lógico, ¿No? Debe haber una razón para que nadie lo mencionara antes…

Harry se puso de pie, molesto. - Cállate. - Ladró, casi rechinando los dientes. - No lo conoces, ¡¿Cómo se atreven?!

Hermione levantó las manos como un gesto de paz, pero la expresión dura de su rostro no había desaparecido. - Bueno Harry, tienes razón, no lo conozco. ¡Pero tú tampoco!

-¡Desde principios de agosto vivo con él! ¡Lo conozco mejor que tú!

Hermione, al ver que Harry no estaba dispuesto a ceder y que los indicios de ponerse violentos eran cada vez más evidentes, suspiró profundo, ya intentaría razonar con él en otra ocasión. - Te pido una disculpa, no debí hablar sin saber.

Harry parpadeó un par de veces, sorprendido de haber ganado un argumento contra la castaña, comenzó a inhalar y exhalar por la boca como un ejercicio de relajación, pero Ron se puso de pie con más fiereza de lo que había hecho Harry. - ¡Pues yo no! ¡No me disculpo de nada!

-¿Ah no? - Le cuestionó acercándose mientras apretaba fuertemente los puños. - ¿Y por qué no?

-¡Vamos, viejo! ¡No es como que tengas un excelente criterio para escoger en quien confiar! ¡Siempre te sale el culo por la culata!

El rostro de Harry se pintó rápidamente de un color carmesí y sentía como el calor subía rápidamente por sus mejillas. Ron se veía como un excelente objetivo para probar los nuevos golpes que le había enseñado Ryohei. - ¿Eso crees? - Farfulló apretando fuertemente sus dientes y con los ojos entrecerrados. - Tal vez tengas razón, hasta pusiste el ejemplo.

Ron le miró perplejo y se echó dos pasos para atrás y después de pensarlo unos segundos, Harry también lo hizo. Por el rabillo del ojo podía ver a Hermione parada en el mismo lugar con los dedos entrelazados a la altura de su pecho mientras cambiaba su peso entre sus piernas de manera nerviosa.

-Pues bien, Weasley. Quédate con tu excelente juicio, no lo necesito. - Enderezó entonces su espalda para ganar altura, aún sabiendo que Ron seguiría siendo más alto que él. - ¡Vuelve a decir algo sobre mi tío y te romperé todos los dientes!

Como la sala común aún se encontraba vacía asumió que aún no era el toque de queda, Harry dio media vuelta y salió enojadisimo de la sala común de Gryffindor con camino a la lechucería mientras sacaba su pluma del bolsillo de su túnica, ahora tendría que anexarle a su tío lo que acababa de pasar con Ron y qué mejor que enviarle la carta ese mismo día, antes de que se volviera loco.

.

.

.

-Harry… Harry. - Canturreaba Fran, quien por fin se había separado de Malfoy por unos minutos. - Harry, Harry.

Harry apretó con fuerza los ojos, aún estaba sumamente furioso por su discusión con Ron y había corrido con la mala suerte de encontrarse con Fran cuando se había propuesto volver a la sala común cuando empezó el toque de queda. Ni siquiera podía verlo, el peliverde había generado la ilusión de que no estaba ahí y solo podía escucharlo, como si se estuviera volviendo loco.

Ni siquiera sabía cómo el chico había podido encontrarlo, pues Harry traía puesta la capa de invisibilidad.

-¿Qué? - Susurró entre dientes, procurando no gritar en caso de que Filch, la señora Norris o algún profesor se encontrara cerca. - ¿Qué haces aquí?

-Quería asegurarme de que estuvieras bien, por supuesto. - Sin necesidad de verle el rostro, Harry supo que Fran estaba mintiendo, pues este no revisaría su estado sin órdenes directas de su tío. - He escuchado algunos rumores interesantes por ahí.

-Ajá, ¿Y eso?

-Que cortante. - Se quejó el chico en voz alta, probablemente Harry era el único que podía escucharlo gracias a las habilidades del ilusionista. - ¿No quieres saber de qué se trata, Potty?

Fijó su mirada al frente, tratando de no perder el control y de gritar. - ¿Qué rumores? - Cedió, sabiendo perfectamente a que se refería el chico rana.

-Sobre ya-sabes-quién. - Murmuró el peliverde como si realmente tuviera miedo de un señor oscuro del que nunca había escuchado, Harry no le creía nada. - Y de que estás loco.

-¿Me lo juras? Parece que no sirves para la cotilla, son rumores viejos.

-¿Heh? Soy buenísimo para la cotilla. - Chilló indignado el peliverde. - Y tú eres bueno para decir mentiras.

Harry se detuvo en seco. - ¿Ah sí? Entonces eres más tonto de lo que pensaba.

-Tú eres tonto, solo un tonto diría que existe algo que nadie cree que existe. Yo puedo decirlo porqué yo puedo hacer que los demás crean que existe, si me lo pides por favor tal vez te ayude a que te crean.

-No quiero tu ayuda. - Escupió.

-¿Seguro? Porqué no eres más que un mentiroso para todos. ¡Harry Potteroso! ¡Potteroso! - Lo que más le molestaba a Harry, era que el tono de voz de Fran ni siquiera había cambiado, las palabras que decían no parecían la mofa que eran, parecía que lo decía en serio. - ¿Sabías que Tsuna odia las mentiras? ¡Tsuna va a odiar a Potteroso!

Fue demasiado, las palabras de Ron, las de Hermione y ahora las burlas de Fran le hicieron llegar al límite. - ¡Cállate! ¡No sabes nada! - Bramó mientras se quitaba la capa en un momento donde su juicio se nubló. - ¡Voldemort está de vuelta, los tontos son ustedes por no creerlo!

-Ehem, ehem.

Harry se calló de inmediato y su cuerpo se puso rígido.

-Señor Potter… que coincidencia encontrarlo aquí. - Escuchó la risilla de Fran en su oreja. - Dese la vuelta.

Sabiendo que la había cagado dió media vuelta para encontrarse con la ancha sonrisa de Dolores Umbridge quien le miraba tranquila a dos metros de distancia con los dedos entrelazados frente a ella.

-No está bien decir mentiras, señor Potter.

Estaba consciente de que se arrepentiría, pero no fue razón suficiente para quedarse callado. - La que miente es usted, al igual que el ministro.

-Lo que dice puede considerarse un insubordinación, señor Potter. Será mejor que tenga cuidado con lo que dice. - La sonrisa había desaparecido del rostro de Dolores lo cual provocó que Harry se sintiera medianamente satisfecho.

-Lo que ustedes hacen es poner en riesgo a todos, profesora. - Arrastró el título con desprecio mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. - A lo mejor ustedes son mortífagos.

Las mejillas de Dolores se sonrojaron fuertemente ante la acusación de Harry y el señor de la mujer se frunció, provocando que todos los rasgos de su regordeta cara se deformaran en una fea mueca. - Espero que pueda mantener sus palabras, señor Potter. Tendrá detención conmigo a partir de mañana. No permitiré que personas como usted insulte a nuestro ministro. No se preocupe, yo le avisaré a Minerva sobre su castigo. Ahora vuelva a su sala común, ya tiene suficientes problemas como para que encima ande deambulando.

Harry rechinó los dientes y pasó rápidamente a lado de la profesora quien había recuperado su sonrisa, ignoró los siguientes comentarios de Fran y una vez que estuvo en la sala común se fue directamente a dormir.

.

.

.

Azienda agricola Mimiani. Sicilia, Italia.

02 de septiembre de 1995.

10:00 AM

Sasagawa Kyoko se consideraba una persona realmente afortunada.

Desde niña había sido llamada una niña hermosa, con su suave cabello pelirrojo y sus ojos color miel. Su temperamento tranquilo y su talento para el trabajo académico. Durante su juventud se hablaba mucho de su piel de muñeca, libre de imperfecciones, pálida y suave, se le había halagado su sentido de la moda, su dedicación al hogar y a sus padres y había estado rodeada de personas amorosas que le apreciaban por quien era.

Ahora como adulta, tenía un esposo amoroso que sería capaz de bajarle la luna si ella lo pedía, a pesar de que no tenía hijos tenía una preciosa sobrina, vivía cerca de su hermano y de su mejor amiga y estaba protegida por la Vongola como si fuera oro. Incluso había logrado superar todas las dificultades que le había impuesto el destino.

El día en Sicilia era cálido, el pasto a los alrededores de la hacienda se movía con el viento y el único ruido que se escuchaba eran las risas de su sobrina que se encontraba jugando con el perro pastor de sus padres.

Tres caballos, 5 gallinas, 4 borregos y 6 héctareas de tierra eran sus posesiones. Había incursionado en el mundo de la moda y aunque no había conseguido ser una diseñadora de gran renombre, definitivamente había ganado una reputación agradable. Su fortuna aumentaba todos los días gracias a sus nuevos diseños que habían dado justo en el centro del interés juvenil esa temporada.

Aún así, habían días como este donde la melancolía le inundaba y se preguntaba si realmente estaba satisfecha con lo que tenía. Días donde el sol calentaba la piel expuesta por su vestido y extrañaba la calidez y el amor incondicional que solo Tsuna había podido brindarle.

Su sobrina bien podría ser una representación de su niñez, una niña tierna y amable que había heredado los grandes ojos de su padre junto con su piel ligeramente morena por el calor italiano y preciosos ojos plateados, cabello largo, castaño y ondulado como el de su madre. Con un semblante tranquilo y poseedora de una madurez emocional increíble.

Era todo lo que Kyoko había imaginado que serían sus hijos con el décimo. Algo que su infertilidad no le permitía obtener por si misma.

Pero había sido cobarde, había dejado que el estrés y la presión la pusieran de rodillas y había renunciado a una vida maravillosa. Aún con todo lo que tenía, a veces se preguntaba si su vida había sido escrita para ser una tragedia romántica. Cerró los ojos, permitiéndose disfrutar del calor en su piel y del viento que hacía bailar a su sombrero.

Era una mala hermana, también envidiaba la vida que había conseguido construir su hermano quien durante toda su vida había sido un hombre escandaloso y demasiado apasionado como para tomar sus relaciones personales en serio. , un hogar cálido, un matrimonio feliz, paternidad deseada. Un campo donde podía cultivar y criar tantos animales como quisiera, con un retiro seguro y prometedor en el futuro. Todo por lo que se había esforzado Kyoko.

Sasagawa Kyoko se consideraba una persona muy afortunada, pero también se consideraba una persona que no había recibido todo lo que merecía.

El único vecino que tenía su hermano a parte de ella, era Hibari Kyoya, con quien su hermano había establecido una amistad estrecha pero discreta, el temido prefecto de la secundaria en la que ambos habían estudiado. El décimo Vongola le había obsequiado un dojo idéntico al que tenía en Namimori a las afueras del territorio de la Vongola para darle el espacio que requería. A lo lejos, pasando el cultivo de trigo, lo vió llegar y descender de su carro con los hombros tensos, la tez extremadamente pálida y con el camafeo que nunca se quitaba colgando por fuera de su camisa.

Recordó la visita que le había hecho Reborn y el sobre que aún se encontraba dentro del bolsillo de su abrigo negro colgado en el armario de su habitación Kyoko sonrió levemente. Era un persona muy afortunada quien no había recibido todo lo que merecía y que tampoco era buena ni tan amable como otros creían, dejó que la satisfacción le recorriera de pies a cabeza.

Al menos no era la única que había perdido al amor de su vida.

.

.


El capítulo más largo de este fic era el 5 con 9,006 palabras, ahora es este, con 9,540.

Estaba leyendo "The only magic left is between us" y decidí que si yo no era feliz, nadie lo sería.

Después vi que tenía final feliz, pero ya estaba traduciendo el capítulo entonces dejé ese final jajajajja. Pido perdón. También me perdí leyendo unas recomendaciones de Dark!Tomarry y vaya que me ha dado ideas, ya sé cual será el final de este libro jajajajjajajajajajjaja.