Saludos lectores; aquí les dejo la segunda parte del capítulo 17 y ya nos estaríamos viendo para el primer jueves de enero con la tercera parte de este. Si, tiene una tercera parte y es una larguita para recompensar las vacaciones. Tambien les informo que ya cree el foro para discutir el fanfic, ahora que nos tomaremos unas vacaciones de la historia, quizas algunos de ustedes quieran continuar de alguna forma disfrutando de El intercambio. No se puede poner el link asi que saben que tienen que poner en el search de su browser fanfiction punto net /forum/El-intercambio/239665/ . No hay ninguna obligación de su parte para participar en el foro; de hecho no espero actividad en ese espacio jajaja pero por si alguien quiere compartir sobre la historia, les cree el foro para hacerlo. Felicidades a todos en las fiestas; cualquier religión o tradición que celebren, espero que la pasen de maravilla y feliz año nuevo a todos. Gracias por leerme.
Advertencia: Lenguaje soez, celos y contenido sexual explicito.
Capítulo 17-2
"Apestas." Sasuke se pellizcaba su nariz mientras la miraba como si cargara algo contagioso.
"¿Disculpa?" Hinata puso una mano en su pecho mostrando indicación. Este no era el recibimiento que tenía en mente.
Después de estar fuera por mucho tiempo, llegó para encontrar que Sasuke aún estaba de misión por tres días más. Tan pronto regresó y estuvo ella disponible, corrió a verlo.
"Que hueles muy mal; ¿Qué es ese horrible olor empalagoso?" Se destapó la nariz para pegar su cara a la cabeza de ella y olfatear, se alejó con una mueca de repugnancia en su rostro.
"¡Tú eres el horrible!" Hinata lo miró con la boca abierta, pasmada. Sasuke podía ser muy dulce pero cuando algo le desagradaba, era incapaz de ser cortés al respecto.
"Ven a lavarte el pelo uagh." La tomó del brazo para jalarla al baño.
"¿Pero qué te crees? No soy un animal callejero para que me laves como si me hubieras recogido de la calle. No se que te pasa pero..." Hinata se soltó, y tomando un mechón de su cabello, pegó su nariz a este; canela.
Oh
Hinata giró sus ojos y se cruzó de brazos.
Habían veces que no podía con su aversión ridícula a los dulces. Ella no creía conocer a alguien que odiara tanto los dulces o fuera tan melindroso.
"Por dios Sasuke, es solo canela. Tengo mucho estrés con mi trabajo en el clan, me gusta hacer de noche rollos de canela cuando no puedo dormir." Pronto comenzaba la organización del evento anual; tenía que estar al día con sus deberes para hacer espacio suficiente para la planificación de este. Entre el clan, sus misiones y su fallido noviazgo tenía suficiente estrés para 10 vidas. Sasuke se había convertido en su oasis, pero había estado ocupado también. Así que recurrió a viejos hábitos; cuando no podía dormir corría de madrugada, a veces horneaba postres, que luego se comía todos sola para después sentir vergüenza por su glotonería.
"No me gusta, es muy dulce. Haz algo." Se le acercó acorralandola contra la pared, para volver a inclinar su cabeza, esta vez olfateo en su cuello, sintiendo el calor de su respiración. "¿Los preparaste o te bañaste en ellos?"
"Bueno… a… a mi no me gusta tu aliento después de comer camarones y no me ves diciendo… diciendo que te apesta la boca." Le dijo empujándolo. Odiaba los camarones y Sasuke los disfrutaba lo suficiente como para prepararlos en ocasiones.
"Si te molesta deberías decírmelo." El que parecía pasmado ahora era él.
"¡No, porque es grosero!" Estaba enfadada; lo había extrañado y aquí estaban discutiendo por rollos de canela y camarones. Ni un beso se habían dado. No quería ser egoísta pero en estos momentos lo menos que necesitaba eran discusiones tontas.
"La honestidad no es grosera Hinata." Él dijo mirándola con seriedad, hasta ahora su tono había sido relajado pero cambió de rumbo cuando expresó esto. En algo pesaba, había algo en su mirada que la hacía pensar que era algo importante pero le aterraba descubrir que.
No quería saber; sabía que Sasuke ocultaba algo hace tiempo pero la ignorancia se había hecho placentera.
"Eso es verdad…pero..." Por esto no le gustaba discutir, no era buena argumentando o defendiendo su punto. "...pero... hay maneras… hay maneras de decir las cosas, Sasuke." Bajo la cabeza, no solo se sentía mal por recordar que había un abismo de secretos en su relación sino por lo crudo que era él con sus palabras a veces. Se preguntaba si la falta de tacto era algo de su clan o por estar tanto tiempo solo.
Permanecieron en silencio por unos minutos.
Hinata solo miraba sus pies; veía de reojo como él movía sus manos con indecisión. Nunca discutía con Naruto, ni trivialidades o problemas más serios. Ahora entendía que eso no era algo normal ni saludable, pero en momentos como estos, en donde su ansiedad aumentaba, extrañaba la falsa calma de su relación.
"¿Te hice sentir mal?" Sasuke regresó al frente de ella y la tomó de la barbilla para verla a los ojos. Hinata le molestaba cómo utilizaba sus azarosos ojos a su favor cada vez que ella se enojaba con él.
"¡Claro que sí! Hace mucho que no nos vemos… estaba… emocionada por verte y… y lo primero que me dices es que apesto." Le removió el rostro. Si veía sus ojos por más tiempo, su convicción flaquearía. Tenerlo cerca era peligroso para argumentar. Dejar de verlo no era suficiente, podía olerlo y definitivamente a ella no le resultaba desagradable su aroma sino todo lo contrario. Trató de despegarse de él.
"Ah lo siento, Hime. Ven, no importa. Son tonterías." La jalo a sus brazos hasta quedar sus cuerpos unidos. Como si fuera magia Hinata sintió que cualquier malestar se esfumaba. Sabía que luego se enfadaría con ella misma por ser tan dócil pero ahora solo disfrutaba del calor del cuerpo que la tenía abrazada.
"¿Te desagrada tanto?" Levantó su cabeza del pecho de él para mirarlo.
"Solo jugaba, no es nada." Comenzó a peinarle el cabello con sus manos para sonreírle. "Si tú soportas mi aliento a camarones yo podré sobrevivir tu olor a canela." Se acercó para besarla.
Ella puso una mano entre los labios de los dos. "Ah desayune unos, quizás no quieras besarme." Unos no era la descripción apropiada; de madrugada comió cuatro, luego, para 'desayunar' cuatro más. No se comió la bandeja porque su hermana se levantó temprano y se comió el resto; también estaba bajo mucha presión.
"Boba." Sasuke removió la mano para besarla. El beso fue uno afectuoso para luego tomar algo de intensidad pero aun permaneció en los márgenes de ser un recibimiento.
Sasuke se despegó lentamente tocando su mejilla, su ceño estaba fruncido.
"¿En verdad te molesta mi aliento cuando como camarones o lo dijiste para molestarme?"
"No me gustan los camarones." Los mariscos no eran sus preferidos pero los camarones eran los peores; sentía que su olor no la abandonaba luego de comerlos y oler a mariscos era muy desagradable para ella.
"Te he visto comerlos." Sasuke ahora rozaba su cuello con sus labios, una de sus manos acariciaba su espalda baja provocando que una corriente electrificante naciera en donde la piel de ambos se unía y se desplegará por todo su ser.
"Cuando me los preparas, si." Las manos de ella se anidaron en cabello oscuro, disfrutando como se sentía entre sus dedos, buscando provocar lo mismo que él provocaba en ella.
"¿Por qué no sabía que no te gustaban? Debiste decirlo." Se despegó un poco, la miraba serio.
"Nunca he sido quisquillosa comiendo." Lo jaló por la camisa para besarlo de ían todo el día de hoy y mañana para ellos y no sabría hasta cuándo podrían volver a encontrarse; no quería seguir hablando de comida y menos de camarones.
"¿Estás diciendo que yo sí lo soy?" Sasuke rompió el toque de labios, tenía una ceja arqueada.
"Solo digo que aunque no me gustan los camarones los puedo comer y tu pues... la verdad es que hay muchas cosas que no te comes." Tan pronto lo dijo se arrepintió, Sasuke no manejaba bien las críticas. Esto podría tardar todo el día.
Adiós día de relajación y tranquilidad con Sasuke.
"Tengo estándares y gustos, eso no me hace quisquilloso." Se despegó de ella resaltando sus puntos con sus manos.
"Como tú digas." Hinata dijo con algo de burla, creyendo que cuando uno tiene estándares altos para todo es inevitable ser tan selectivo y mezquino.
"No, no me vengas con ese 'como tu digas'. Cuando la gente dice eso es porque piensa justo lo contrario." La atrajo de nuevo hacía él pero esta vez por la muñeca mirándola con intensidad, Hinata se preguntó si se enfadaría lo suficiente como para que se manifestara su sharingan, pero no le importó, estaba cansada de lo ridículo de la discusión.
Quería honestidad, la tendría.
"De acuerdo, ¡Si, pienso que eres melindroso! o por lo menos para mis estándares." Resalto la última palabra como él lo había hecho. "Ni siquiera sabes que no me gustan los camarones porque no me la paso quejando de lo que me gusta y lo que no, sin embargo tú te la pasas..." Pegó su cara a la de él y comenzó a darle con su dedo en el pecho mientras imitaba su tono de voz. "...esto está muy dulce Hinata, el té esta algo amargo, esto está demasiado picante, no voy a comer eso, está muy frío. ¿Cómo sobreviviste tanto tiempo de rebelde con un paladar tan limitado?"
Sasuke se quedó inmutable, su mirada no decía nada; estoico como de costumbre. Hinata esperaba que sus reclamos le ganaran otro buen rato de discusión pero no podía aguantar más lo que creía de su manías a la hora de comer; además toda su ansiedad se había manifestado en sus palabras, por algún lado explotaría.
"Siempre hay onigiris." Dijo por fin quitándole la mirada.
Ella rompió a reírse por la tonta respuesta, risuña con saber que Sasuke lo tomó con humor.
"¿Esto significa que gane este argumento?" dijo con una sonrisa en su rostro, buscando su mirada. Pudo jurar que por un segundo las mejillas palidas de Sasuke tenían algo de color.
"Eres grosera."
"La honestidad no es grosera, Sasuke." Trató de decirlo con la misma seriedad que él pero se tapó su propia boca, no solo por no creer que utilizó sus propias palabras en su contra, sino para tapar la risa que esto le provocaba.
Sasuke parecía congelado; por un tiempo no movió ni un músculo, ni para parpadear.
"¡Ven acá Hinata! ¿Cómo te atreves a usar mis palabras en mi contra?" La jalo de repente, para cargarla en su hombro.
"Ahh suéltame Sasuke." Trató de bajarse pero él la tenía fuertemente agarrada.
"No hay manera que eso pase; te tengo ganas desde que llegaste y te burlaste de mi."
"Tu comenzaste." dejó de aparentar resistencia, después de todo ella también estaba deseosa de estar con él. Mientras más tiempo pasaba sin verlo, más incrementaba sus deseos y ansiedad. Su conversación con Kiba había exacerbado los miedos de su relación con Sasuke. Dejaría a Naruto; no había duda en ello, pero no sabría dónde quedaría ella y Sasuke luego de eso, quería disfrutar sus momentos juntos antes de sufrir las consecuencias de su decisión.
La trajo a su habitación y la tiró en su cama, ignorando sus protestas.
"Desnudate." dijo con su rostro imperturbable, desde el frente de la cama, cruzado de brazos.
Hinata se acercó para besarlo pero él la paró para hablarle cerca de su oído.
"No, ahora no, solo desnudate… todo, quiero que te lo quites todo." La despego, tomándola por las muñecas.
Sasuke disfrutaba en ocasiones jugar así con ella y la verdad ella lo disfrutaba también. Hacía que su corazón se descontrolara por no saber qué harían o qué le pediría.
Comenzó a quitarse sus prendas, él solo la miraba sin ningún tipo de expresión; su respiración se agitó con las sensaciones que le provocaba lo desconocido. Ya se había acostumbrado a lo imperturbable que solía ser su mirada, pero en momentos así, la hacía sentirse vulnerable.
Desnuda se sentó en el borde de la cama, buscando incómoda donde debía restar sus manos, esperando lo que le pediría luego. Recordó el día del cumpleaños de Sasuke y sintió como los colores subían a su rostro. Las inseguridades que tenía respecto a su relación con Sasuke la llevaba a hacer cosas que antes no hubiera hecho, como aparecerse en lencería en casa de su amante como regalo. No solo fue un regalo y ya, sus celos la llevaban a buscar acaparar el tiempo de Sasuke, detestaba pensar en él y Sakura juntos, así que procuro ser ella la primera en desearle feliz cumpleaños. Su plan funcionó, mejor de lo que tenía preparado. Quería sorprenderlo, no solo lo logró sino que claramente quedó encantado con su regalo. No mintió cuando le dijo que ella no era mejor que Sakura; era peor, solo que ella era más certera a la hora de ocultarlo.
"Quiero que te pongas de rodillas, tu cara en la almohada." Dijo sacándola de sus pensamientos.
No logrando retener su mirada, bajó la vista apenada y comenzó a posicionarse.
"Tch, tch, tch, tch. Caderas arriba, Hinata." chasqueo Sasuke con desaprobación.
Se había colocado en la posición para darse cuenta de lo lasciva que se veía así. "Estar así me da vergüenza, me sentiré muy expuesta."
"Ese es el punto Hinata, es un castigo…" Lo escuchó decir a su espalda. "...lo hemos hecho así antes." La voz de Sasuke era calmada y pausada, cuando le hablaba así podía conseguir de ella lo que quisiera. Obedeció; su cabeza restó en la suave almohada que olía a él, e irguió sus caderas, con sus piernas ligeramente separadas para darse apoyo. Su piel se erizo al instante, no sabía si por la emoción o por que aire pasaba por su entrepierna completamente expuesta.
"Si de espaldas…" Su voz salía con dificultad y ahogada por tener su peso en su pecho, aún no habían hecho nada y ya su voz era jadeante. "pero no así... de rodillas, siento que puedes ver..." Hinata pensó que la única ventaja que tenía, en la posición, era que Sasuke no podía ver lo roja que tenía que estar pensando que todo estaba expuesto.
"Si. Puedo ver todo muy bien…" Sentía su mirada y solo podía imaginar donde sus ojos se aventuraban. No resistiendo la vergüenza, sus piernas comenzaron a bajar. "Tch no, no te muevas, quiero verte. Te ves hermosa." Una mano la tomó firme por una de sus caderas y la levantó de nuevo a la posición deseada.
Se inclinó tomando uno de sus pechos. "¿Sabes dónde tienes un lunar muy bonito?"
"No… nnno quiero saberlo." Quería morir de la vergüenza de solo imaginarlo, si le pregunto es porque estaba en algún lugar penoso.
Sabía que Sasuke tenía que tener esa sonrisa ladina que mostraba cuando ella se avergonzaba por algo que él le decía. La soltó y obedeciendo, permaneció en la penosa posición.
Hinata solo escuchaba los ruidos de los transeúntes en las calles a lo lejos junto a su propia respiración dificultosa. No sabía cuánto tiempo llevaba así, ni dónde exactamente estaba su amante, pero aun asi su cuerpo respondía a él, percibiendo cómo la miraba con detalle. Su cuerpo se encendió, como si su mirada la acariciara.
"Amg" Sin quererlo, un gemido escapó de los labios de Hinata. Deseaba que la tocara, que la hiciera suya pero su gemido no fue una petición, sino una reacción a lo que la situación la hacía sentir.
"¿Te han dicho alguna vez... que eres un pervertido?" Dijo muy suave; temiendo ser expuesta de nuevo con sus propios ruidos. Solo trataba de desviar la atención que había sobre ella, sabía que las probabilidades eran escasas, dadas las circunstancias.
Escucho una leve carcajada detrás.
"La verdad que nunca me lo han dicho pero supongo que lo soy, estoy disfrutando de esto muchísimo." Unos dedos fríos acariciaron ligeramente una de sus nalgas, para luego darle con la palma abierta en la misma, haciendo que se exaltara por lo inesperado.
"¡Buah!" Hinata exclamó sorprendida. Sin previo aviso, dos dedos de esa mano entraron en ella, para luego salir por completo.
Lo escucho chascar su lengua para reír de nuevo. Muchas veces, por su pena, escondía su rostro pero en estos momentos, no ver a Sasuke era frustrante. Al ser corto de palabras, y poco expresivo, jamás creyó lo mucho que dependía de verlo a los ojos para saber qué pensaba este.
Vio en su perímetro un par de dedos humedecidos.
"Esto nos hace dos pervertidos, ni te he tocado y mira como ya estás de mojada, Hime."
Los acercó a sus labios. "Abre la boca." Creyó que se desmayaría; no es que no se había probado antes, lo había besado muchas veces luego de que él la besara en su intimidad pero esto era diferente, era una deliberada petición impúdica para provocarla.
Y funcionó, su pulso se aceleró; sus labios se separaron para recibirlos.
Mientras él movía los intrusos, jugueteaba con su lengua, atrapándola entre los dedos, sacándola de su boca, resultando en que salivara más de lo usual, tenía la almohada toda mojada. En otras circunstancias lo encontraría asqueroso pero la mezcla de sensaciones, hacía la experiencia algo erótica, provocaba que su vientre se contrajera por la estimulación en su boca.
Escuchó un zarandeo detrás de ella y asumió que era él abriéndose su pantalón, se preguntó si se estaría dando placer él mismo, si le excitaba como a ella sus dedos en su boca, si sus ojos mostraban esa mirada de necesidad que la hacía entregarle todo lo que él le pidiera.
Sasuke abandonó su juego para regresar a un completo silencio; sin tocarla.
"¿Sasuke?" cuestiono, su agitación aumentaba con cada minuto que pasaba sin respuesta. Pensó moverse pero sabía que él estaba ahí, apreciando como su cuerpo respondía a él de solo estar cerca de ella; después de todo cada tramo de su piel estaba ardiendo, su respiración era agitada, su pulso era rápido, cada músculo de su vientre se contraía placenteramente en anticipación, su corazón latía tan fuerte que era lo único que podía escuchar.
Una mano pasó por toda su intimidad provocando un ruido obsceno por lo húmeda que estaba. "Mng" Cerró con fuerza sus ojos por lo grato que fue sentirlo tocándola por fin. Por reflejo, sus caderas se movieron hacia la palma que la acariciaba de arriba abajo. Evitando que ella continuara el movimiento, otra mano la sujeto por una nalga.
"¿Recuerdas la vez en el baño de Sakura?" Lo escucho muy cerca de su entrepierna.
"Mmjimp" Solo dijo ella, estremeciéndose.
Claro que lo recordaba; muchas cosas no fueron iguales luego de ese encuentro en el baño. Su relación con sus amigos, su relación con Naruto, su unión con Sasuke. Su deseo no se separaba de él, entregada a la exigencia salvaje de su amante esa noche. Sus marcas, que la tuvieron sin dormir entre el anhelo y la culpa, ya no estaban en su piel pero dejaron un rastro permanente en ella. Creyó, luego de eso, que su deseo se podía separar del amor, después de todo no amaba a Sasuke en ese momento, pero quizás comenzó a quererlo desde antes. Luego de salir del baño, recordó como quiso pasar más tiempo con él, como lo hicieron en su segundo encuentro, hablar tonterías entre sus brazos, apreciar sus ojos oscuros viéndola, captar esa mueca enternecedora de sus labios; mueca que la cautivó desde el primer día del intercambio.
"Quería tanto meter mi cara entre tus piernas pero necesitaba más estar dentro de ti, más que cualquier otra cosa en el mundo." Percibió su respiración ardiente en su piel sensible; dió un respingo por la sorpresa. "Hoy tengo más paciencia."
Antes de poder evitarlo, él empezó a lamerla así, aguantándola fuertemente para que no se moviera.
"No... Sa-suke asi no mng." Sus besos eran curiosos como si la redescubriera en esa posición, mordía ligeramente sus labios externos, pasaba su lengua caliente, como lo hizo con su palma anteriormente, la introducía en ella, antes de que pudiera disfrutar de la intromisión, la removía por completo, pasaba cerca de su parte sensible pero nunca llegaba a tocarla; era torturante, era excitante. No podía mantener la posición por el placer que sentía pero los dedos de Sasuke se enterraban en sus nalgas sujetándola, procurando separarlas para explorar todo lo que quisiera.
Los ojos de Hinata se abrieron de repente cuando Sasuke pasó su lengua muy atrás.
"No…ahh... Ahí no... es sucio." Dijo como pudo, llena de pavor, tratando de removerlo. La sola idea de él en esa parte prohibida le daba pánico, el que la lamiera ahí estaba fuera de discusión.
"No dijiste que soy un pervertido, los pervertidos son sucios." Escucho decir aun con sus labios en su piel humedecida haciendo que todo se electrificara en ella. Evidentemente él lo percibió porque continuó besándola en su nuevo descubrimiento. La insólita sensación era desconcertante y abrumadora, no permitiéndole reaccionar.
"Sasu-ke mgh" dijo de forma suplicante, buscando que se detuviera. No tenía fuerza física ni mental para detenerlo; su apetito al placer que le ofrecía la tenía presa a cualquier cosa que le hacía cuando la tenía así de rendida a él.
"Esta bien, me detengo, aunque se que estas igual de entusiasmada que yo con esto." Se despegó de ella pero aun podía sentir su aliento provocando sensaciones extasiantes. Continuó con su voz ronca. "Odiare los dulces…" Sus labios rozaban esta vez su parte más sensible, parte que había sido ignorada hasta ahora ." ...pero jamás me cansaré de comerte, Hinata. Eres deliciosa."
"Deja... agh de decir esas… esas cosas..." Ya no sabía ni qué decía embriagada por el roce de labios. "Ahh" Sasuke succiono con fuerza, con toda su cara presionada en ella, no había mucho que pudiera hacer, su pudor la abandonaba cuando el éxtasis la envolvía.
Su mente no podía enfocarse en otra cosa que no fuera su necesidad de estallar de placer haciendo que su cuerpo solo reaccionara a la exigente boca como si fuera un animal en celo. Se dejó llevar, rendida al acto, sus piernas flaqueaban a veces pero él no le permitía caer en la cama. Sasuke abandonó la succión, devorando todo a su paso, estaba viciado, lamiendo indiscriminadamente, siendo incluso estimulada por su nariz, que se anidaba por doquier. Nada parecía intencional, estaba descontrolado; su respiración era agitada y podía sentirlo gruñendo por la excitación que experimentaba. Sabía que Sasuke estaba enardecido y que la deseara tanto siempre desataba algo en ella que la hacía perderse en un mar de entrega total.
Pronto llegaría… estaba tan cerca que su cuerpo comenzaba a convulsionar…
Sasuke se detuvo de improvisto.
"¿Recuerdas que es un castigo?" Hinata estaba tan aturdida que no procesó las palabras que llegaban a sus oídos con la rapidez acostumbrada, solo sabía que su cuerpo quedó al borde del abismo y fue llevado de vuelta dejándola insatisfecha.
Sasuke despegó su cara, aun teniéndola por sus nalgas separadas. Lo sintió entonces colocándose detrás de ella, Hinata tomó aire con anticipación. Ya no pensaba en la penosa posición, en sus protestas por lo atrevido de sus besos o haber estado tan cerca de llegar y ser vilmente abandonada; solo pensaba en él tomándola hasta ambos perder la razón.
Pero su amante no la penetró sino que tomó, lo que ella creía era su miembro, y la rozó lentamente. Su dureza se sentia muy bien contra su piel necesitada pero no era suficiente, y ella sabía que Sasuke estaba al tanto de esto porque lo escucho resoplar cuando ella lo incito, tratando de mover su intimidad contra su sexo.
"¿Qué es lo que quieres Hinata?" se inclinó para hablarle al oído, luego succionó su lóbulo, provocando una corriente eléctrica que viajó por toda su espalda para anidarse en su vientre.
"Mgg" Solo pudo pronunciar estremeciéndose. Lo quería todo; adentro, profundo, con fuerza. Que se saciará con su cuerpo como le viniera en gana, solo quería que la tomara ya.
"Se supone que te castigue pero pensé que como te has portado tan bien, quizás sea bueno concederte lo que quieras." Sasuke se irguió y simuló embestirla haciéndola gemir.
Mentía; claramente esto era parte del castigo. Sabía que a ella le daba pena hablar obscenamente, sabía que estaba tan excitada que su voz saldría suplicante y jadeante, sabía que accedería porque eso es lo que pasaba cuando era esclava de su propia lujuria.
"Sa-suke… Sa… Sasuke... Por favor." apenas pudo pronunciar por su agitada respiración, tratando de mover sus caderas.
"¿Por favor qué?" Le pregunto entrando levemente su longitud para salir rápidamente. "¿Quieres que te coja?"
Si
Esto era una tortura. No podía aguantar ya, así que poco le importó el lenguaje atrevido que Sasuke usaba para avergonzarla.
"Sí" dijo con su cara metida en la almohada pero sabía que él la escuchó.
Sasuke chasqueó sus dientes. "Hinata, ambos sabemos que eso no es suficiente ¿no? Quiero que lo digas, quiero escucharte decirlo. No queremos malentendidos."
Había tomado todo su valor para un simple sí y ahora quería que dijera algo que jamás diría ni en pensamientos. Lo haría pagar eventualmente por esto.
"Quizás no lo quieres tanto como yo." Lo sintió despegarse.
Entró en pánico; gritó sin pensarlo. "¡Cojeme Sasuke! ¡Quiero que me coj-ahh!" No había terminado la última palabra cuando fue penetrada profundamente; creyó perder la conciencia.
"Buena chica, Hinata." Le acarició su cabello desde atrás, ella creyó que ese simple gesto valía cada segundo de su pequeño tormento.
Su amante no se movía, asumió que era por la misma razón que ella no lo hacía; estaba bajo un nuevo trance, estaba ensimismado por su íntima conexión. Se sentía diferente. Estaba tan adentro que en otras circunstancias sería incómodo pero al momento no deseaba otra cosa. Se sentía completamente repleta, plena, como si no hubiera espacio para nada más; era delicioso.
Sasuke comenzó un delirante movimiento de caderas, salía lentamente casi por completo para entrar de manera abrupta y repetirlo, creía que enloquecería.
"Estás haciendo más ruidos de lo usual Hime." No podía verlo pero sabía que estaba tan deleitado como ella con la nueva sensación, aunque trataba de ocultarlo, su voz estaba algo agitada.
"Estas...mmm... muy adentro agm" Era difícil hablar, entre su peso en su pecho y las embestidas, cada vez que chocaba con ella podía percibirlo por todo su torso haciéndola perder cualquier habilidad de mantener la compostura.
"Eso te gusta ¿no? Siempre me lo pides." Para recalcar el punto, las penetraciones se hicieron más profundas y certeras moviendo su pelvis hacia arriba.
Se inclinó y tomó su cabello, posicionó su boca detrás de su oreja, su piel se tornó de gallina cuando este pasó su lengua ahí. "También me gusta. Tenerte así mnng; incitandome, sin poder evitarlo, necesitada... entregada." La levantó por el cabello, obligándola a erguir su torso hacia el de él sin abandonar sus besos en su nuca.
"Sasu-ke" Hinata ya no estaba ahí, solo era las sensaciones que experimentaba envuelta en todo lo que le exigía el momento.
"Lo estás... agh disfrutandolo mucho, no parece que soy bueno escogiendo castigos." Su hombría apenas salía de ella, rozándola con rapidez.
Sasuke pasó una mano por su torso, hasta llegar a su entrepierna, aún sosteniendo su cabello con la otra.
"¡Es... es demasiado... no... no ahgh!" Sus dedos la frotaban con agresividad mientras las embestía salvajemente.
"Mmm Hinata… te haces... tan estrecha cuando… cuando estas por venirte agh" Escucho a la lejanía mientras todo a su alrededor se hacía insignificante por el frenesí que la embargo perdiendo el control de su cuerpo.
Cuando regresó, Sasuke estaba tomándola del rostro para invadir su boca de manera delirante con la suya. Rara vez lo sentía, pero cuando él gruñó, anunciando que estaba llegando, pudo sentirlo, su semilla extendiéndose por sus confines más intimos, provocando que su propio orgasmo se extendiera placenteramente.
Por fin Sasuke la soltó, notando como ella caía lánguida, la tomó en sus brazos posando un beso casto en una de sus mejillas.
"Ya estás perdonada, Hime."
iii
"No me mires así. ¿Por qué me estás mirando de esa manera?" Hinata estaba boca arriba con Sasuke recostado en su pecho, ella peinaba su cabello mientras él se limitaba a mirarla fijamente. Temía, que por la cabeza de este, algo malo estuviera pasando, no quería preguntar pero ya estaba algo inquieta.
"Tienes los ojos más bellos que he visto." Dijo rozando sus dedos por su sien resaltando sus palabras. "Grandes, almendrados, brillantes, de un color peculiar."
"Hay por favor no... no digas tonterías…" Estaba pasmada. Quería esconder su rostro pero sabía que él no la dejaría; había dejado claro, minutos antes, que la nueva posición aunque placentera, el no poder verla a la cara, era una desventaja imperdonable. "...gracias pero no es verdad, el color es igual que todos los Hyuugas."
"Claro que no, son únicos. Nadie tiene los ojos iguales, Hinata. Te lo puedo asegurar." Algo se apretó en ella recordando lo que Sasuke le contó hace tiempo; que portaba los ojos de su hermano. No vería nunca sus auténticos ojos y él tendría que cargar con la culpa del abominable acto para siempre. Cuando llegó a su casa, el día que le contó, lloró por él y su difunto hermano. ¿Cuánto dolor podía cargar una sola persona?
"Puedo distinguir cada gama de blancos en ellos…" Sus ojos se tornaron carmesí ante ella, haciendo que se perdiera en ellos, fascinada por presenciarlo tan de cerca. "...son níveos como la nieve más pura, destellos platino se muestran cuando la luz los toca, en regiones se oscurecen como frescas lilas para difuminarce en un suave perlado." La tomó por una de sus mejillas. "He visto otros ojos de Hyuugas con mi Sharingan, pero ninguno como los tuyos. Son sublimes Hinata; me han robado el aliento más veces de las que debería admitir." Había algo de pena en la cara de Sasuke pero no le removió la vista, siendo consumida su reacción por sus ojos sinceros.
Estaba desconcertada; nadie le había dicho algo tan bonito, nunca. Sentía como una auténtica carcajada quería salir por la alegría pero también como sus ojos se humedecian por el terror de lo desconocido. Tenía miedo de lo que sentía y de que este pequeño momento fuera uno de los más felices de su vida y luego terminará. Así se sentía muchas veces estar junto a él; una felicidad abrumadora al punto del dolor.
"Ah me avergüenzas Sasuke." Solo dijo, muy probablemente los colores habían subido a su rostro y sus ojos exponían todo lo que no quería decir. Solo eso le daría, entraba en pánico cada vez que Sasuke le decía cosas así como si no fueran nada. Esperaba que él comprendiera sus sentimientos sin tener que revelar más.
"¿Y qué hay de mi? Nunca me das ningún cumplido." Dijo retirando sus manos de su rostro para erguirse como esperando ser apreciado.
"Jajaja tú no necesitas cumplidos, Sasuke, sabes que eres apuesto, te lo recuerdan todas las mujeres de la aldea... todo el tiempo." Trató en vano que sus ojos no se girarán hacía arriba en mortificación. Hinata detestaba la cantidad descomunal de mujeres que deseaban a Sasuke; camareras, cajeras, kunoichis, jóvenes, no tan jóvenes, solteras, casadas, viudas, humildes, acaudaladas, de buena posición. Era increíble lo mucho que lo despreciaban pero aun así había esa fascinación que provocaba miradas persistentes, suspiros o comentarios inapropiados. Esto provocaba que Hinata quisiera mostrar sus habilidades con el puño suave pero nunca pasaría. No le demostraría a nadie lo posesiva que se había convertido; ella también tenía su orgullo.
"¿Éstos son celos Hime?" Sasuke sonrió ladinamente. No contestó, solo decidió mirar a otro lado; no era buena mintiendo. "Anda, dime algo. Ellas no son tú; quiero saber que piensas." Abandonó su pregunta de celos para retomar su plan original y Hinata lo agradeció.
"Está bien, déjame verte." Se sentó en la cama y él la imitó, lo tomó por el rostro con ambas manos. Sasuke se limitó a dejar que ella lo mirará detenidamente.
Sasuke era hermoso, no solo apuesto o atractivo; era realmente hermoso. Ojos rasgados y oscuros como obsidianas que eran delineados por negras pestañas, facciones finas que no tenían nada fuera de lugar, con una nariz recta, fuerte mandíbula y unos finos labios que formaba rara vez una sonrisa pero cuando lo hacían acelerada corazones, su cabello aunque siempre rebelde era terso y lustroso. Tenía una que otra cicatriz pero su piel no tenía ni lunares ni pecas en su cuerpo firme, dando la apariencia de ser una estatua esculpida en mármol.
"Mmmm" Hinata lo vio con los ojos entrecerrados, simulando estar concentrada en su exploración. "No, mejor no. Olvidalo." Hinata lo soltó descartando la posibilidad de decir cualquier cumplido, tratando de mantener la seriedad pero no podía contener la risa.
Él la acorraló en el colchón. "Qué mala eres conmigo, Hinata." Sasuke de igual manera trataba de aparentar seriedad pero Hinata percibió la risa en su voz y la comisura de su boca hizo esa mueca que ella encontraba irresistible. Quizás algún día le diría sobre eso.
"¿Pero qué sería de mí si te halago con lo apuesto que eres? A un hombre no se le puede decir sus buenos atributos porque después lo usan como un arma y claramente no quiero darte más de las que ya tienes." dijo besando el lado izquierdo de su boca.
"Ahora voy a tener que castigarte de nuevo por ser tan cruel conmigo." Sasuke la tomó de los brazos para ponerlos sobre su cabeza.
"¿Qué vas a hacer, preparar camarones y comerlos?" Lo miro lo más seria que pudo pero al ver como este palideció con su chiste rompió en un mar de carcajadas.
"¡Agh Hinata! Hoy estás insoportable." Le atacó el cuello a besos.
Me gusta escribir sobre las discusiones tontas que tienen las parejas. Lo hace mundano y tangible. En mi mente Sasuke parece ser el tipo de persona que todo le molesta especialmente a la hora de comer, así que eso me dio la idea de Hinata ser todo lo contrario y encontrar absurdo e infantil este detalle en su carácter. Mil gracias por el regalo que me han dado este año; leer lo que escribo. No hay mejor regalo que ese… bueno quizas comentar jajaja, me pone muy feliz leer sus comentarios. Gracias a LucyCat73 y compañía por comentar. LucyCat73 muchisimas gracias! Que bueno saber que este lugar puede ser todas esas cosas para ti, para mi también lo es y los extrañare muchísimo. ¡Felices Fiestas y Feliz año también a ti! Gracias de nuevo a todos por leerme; hasta el próximo capítulo.
Teresa Laurence
