Crepúsculo no me pertenece
II
Extrañamente conocida
He tratado y tratado de olvidarte
Pero solo han sido mentiras para mí
Tú fuiste inocente y verdadera como eras
Y ahora no estas aquí
Salí corriendo por los pasillos de la facultad. Cruce el edificio y el patio interior hasta el otro costado. Cuando estuve segura que estaba lo más lejos posible de "ellos" me detuve. Tiré la mochila al suelo y caí de rodillas al suelo.
- No puedo hacerlo, no puedo
Me dije a mi misma con la imagen mental de sus ojos fieros que irradiaban miedo pero yo no temía a lo que podía hacerme sabía perfectamente que él era un monstruo, un animal contenido en un cuerpo perfecto y hermoso que era solo la fachada. Era imposible que sus intenciones para con ella hubieran sido buenas, él había seguido con su vida y parecía bastante feliz en cambio mi madre había muerto por amor desecha. No le importó dejarla, tomo una decisión e hizo que toda su familia lo siguiera en ella. Me tumbe en el pasto mirando al cielo, apenas podía respirar sin dificultad y jamás había sentido tantas emociones juntas. Hasta ahora no podía siquiera dimensionar cuanto odio uno puede tenerle a alguien sin siquiera conocerlo, aunque mi madre jamás me había dicho nada en su contra, ni un atisbo de rencor había aflorado de sus labios en su historia, yo hoy lo odiaba con todas mis fuerzas. De pronto mi celular vibro y lo miré sosteniéndolo en el aire – Papá llamando – y recordé lo que le había prometido antes de irme y que no había hecho. Suspiré tratando de guardar la compostura lo que menos quería era que me regañara o se diera cuenta que la intención que me había traído hasta aquí había cambiado radicalmente.
- Papá - contesté
- No me llamaste
Reclamó en un siseo furioso
- No tuve tiempo, apenas hoy me acomodé en el dormitorio.
Me disculpé y el guardó silencio brevemente, solo se sentía su respiración agitada del otro lado conteniéndose de no gritar.
- ¿Ya lo encontraste?
Me preguntó seco, su voz era hosca pero llena de curiosidad por mi respuesta, en mi mente comencé a decidir cual darle ¿Debía acaso contarle sobre mis planes? ¿Lo pondría feliz saber que cobraría venganza?
- Sí
Contesté en un murmullo apenas audible.
- Él no es noble ten en mente aquello. Es un monstruo, uno que acabó con su vida y si acaba con la tuya lo mataré.
Espetó furioso y cortó sin dejarme responder nada. Recobré el aliento y me incorporé del suelo, al segundo que estaba de pie, sentí como todo el mundo me dio vueltas e iba a caerme de lado cuando dos brazos fuertes me sujetaron de lo que sería una caída certera.
- ¿Estás bien?
Me pregunto por segunda vez la voz amigable de Alice haciendo que quisiera huir lejos, me separé de ella abruptamente como si se tratará de un asesino asueldo. Lo único que pensé fue en que debía alejarme, esto estaba saliéndose de control a cada minuto que pasaba, definitivamente no había sido buena idea venir hasta aquí a remover el pasado, no podría ser lo suficientemente fría para llevar a cabo el plan de venganza que se me había puesto en la mente, yo no era así. Ni siquiera podría entregarle la carta sin entrar en dudas y cavilaciones, no era capaz de enfrentarlo y mirarlo a los ojos para recriminarle algo de lo cual no estaba segura me correspondía. Desesperadamente y motivada por el miedo cruce sin mirar la calle, solo alcance a sentí el bocinazo certero en mi oído después todo se fue a negro.
- ¡Marie, Marie! ¡despierta!
Susurró una voz que en principio no reconocí, mi mente estaba colapsada y errática cuando abrí mis ojos frente a mi había una oscuridad persistente, retrocedí gateando con mi cuerpo sin saber donde estaba, pero sentía la necesidad de huir. Una voz dulce, calida y conocida me distrajo de mi rumbo y miré hacia la oscuridad que de pronto ya no era tan oscura sino que estaba irradiada por un haz de luz maravilloso, como un prisma está se dividía en millones de pequeños diamantes. Ante mi el reflejo de mi madre se presento y corrí hasta ella pero era imposible llegar siquiera a tocarla.
- ¡Mamá, Mamá!
Grite atolondradamente y ella me sonrió.
- Lo encontré, lo encontré
Murmuré mientras trataba de alcanzarla. Pero de pronto sus facciones se volvieron tristes y su mirada quedo perdida detrás de mí. Me giré para mirar lo que ella estaba mirando y en la oscuridad se dibujo una silueta de una persona, unos ojos topacios fríos, duros y penetrantes estaban asechándonos.
- Tienes que despertar
Me susurró su voz al oído pero estaba perdida en aquellos ojos que se comenzaron a teñir de un rojo oscuro. De pronto el reflejo de su mirada eran como dos llamas que flameaban sin cesar.
- ¡Despierta!
Me grito histérica mi madre y en ese minuto abrí mis ojos. Todo me dio vueltas y apenas podía enfocar mi vista en algo, frente a mi millones de sombras que iban tomando cuerpo y forma a medida que pestañeaba.
- ¿Marie?
Sentí llamarme pero era difícil saber de quién se trataba su voz no era familiar para mí. Cuando enfoque la vista en el frente, su pelo negro y puntiagudo me trajo de regreso a la realidad y recordé todo. La llamada de teléfono, el mareo, sus brazos, mi huida y el bocinazo del automóvil. Traté de incorporarme pero un dolor en mi pecho me dejo sin aliento y sus manos frías como el hielo pero duras y fuertes como una roca me retuvieron.
- No te levantes
Me pidió calmadamente y traté de hablar pero me di cuenta en ese minuto que no podía, tenía un tubo en mi garganta que me lo impedía, automáticamente traté de quitarlo pero sus manos otra vez me lo impidieron.
- Espera te harás daño, tiene que quitártelo una enfermera
Me dijo dándome una sonrisa tierna pero yo la miré en pánico. De pronto comencé ahogarme y la necesidad de poder respirar por si sola me inundo, quería que me quitaran la manguera y al parecer ella se dio cuenta, aún sosteniéndome con una mano apretó algo detrás de mi cabeza y aparecieron dos enfermeras, les murmuró algo sobre mi estado y sentí que una dijo que llamarían al Dr. Cullen, las divagaciones no se dejaron esperar ¿Carlisle estaba aquí también?, me pregunté frenética tratando de soltarme de su prisión.
- Cálmate no voy a hacerte daño
Susurró y la mirada que me dio me inundo de tal forma que me quede tranquila y deje de luchar contra ella, me quede absorta mirando sus ojos topacios, las facciones de su rostro que eran tan calidas y delicadas, sus labios estaban curvados en una sonrisa sincera. De pronto fue como si pudiera verle el alma hasta que unos pasos me distrajeron, desvié mi mirada hacía la fuente del sonido: la puerta y me encontré con otros ojos topacios que para mi desgracia se estaban haciendo demasiado conocidos. Edward entró a la habitación con una tranquilidad que me sobresalto, estaba mucho más sereno que nuestro primer encuentro, se acerco lentamente hasta llegar a la cabecera y miró a Alice un poco molesto.
- Si mal no recuerdo dije nada de visitas
Le reclamó y esta se encogió de hombros con una sonrisita a modo de disculpas. Edward resopló por lo bajo y luego desvió su mirada enfocándola hacía mí, se acercó lenta y pausadamente hacía mi rostro pero la reacción que tuve fue automática y sin control: le rehuí, al notar aquello detuvo su mano en seco y me quedo mirando sorprendido.
- Sólo voy a quitarte el respirador para que puedas hacerlo por ti misma
Me explicó con su voz dulce y aterciopelada, estaba menos fría que cuando había pronunciado mi nombre en la sala de clases.
- ¿Puedo?
Inquirió tímidamente mientras apagaba un monitor a mi costado y luego se volvía a acercar hasta mi rostro. Asentí un poco dudosa y él me miró serio.
- Tienes que inhalar profundamente lo haré a la cuenta de tres.
Me indicó y tomo el extremo del tubo entre sus dedos.
- Uno – dijo pausadamente sin quitarme la vista de encima – Dos – pronunció de nuevo y mi corazón se disparó - Tres
Exclamó finalmente y respiré hondo mientras lo sentí jalar del tubo de un tirón, sentí un dolor profundo y juré que me había sacado la traquea en el proceso, no pude evitar toser descontroladamente, me acerco una toalla de papel mientras yo seguía tosiendo y respirando dificultosamente. Unas lágrimas brotaron sin control de la comisura de mis ojos, estos se pusieron vidriosos mientras trataba de controlarme.
- Tienes que respirar lento y pausado, el dolor se pasará
Me explicó tomando entre sus manos un tablero de madera que estaba a los pies de la cama y que tenía unas hojas sujetas en él, comenzó a anotar un par de cosas en ellas y miro de reojo a su hermana que parecía demasiado feliz y extasiada porque yo hubiera despertado al fin considerando que era una completa extraña para ambos. Cuando por fin se me calmo la tos hablé.
- ¿Dónde estoy?
Pregunté con la voz ronca y apenas audible. Me dolió sobremanera emitir esas palabras y él se acerco a mí nuevamente, por segunda vez como en piloto automático mi cuerpo lo esquivo y se quedo estático mirándome aún más desconcertado que la vez anterior por mi actitud.
- En el hospital
Me contestó atolondradamente Alice tratando de hacer menos tensa una situación que ya de por sí lo era. Edward me siguió mirando expectante, sus ojos estaban fijos en mí por lo que supe de inmediato que otra vez estaba intentando leer mi mente, mis actitudes lo desconcertaban y mantuvo su mirada acuciosa por unos segundos más para luego desviarla de mí. En ese minuto decidí relajarme para hacerle creer que mi reacción hacía él era completamente involuntaria y más que nada guiada por la confusión de lo sucedido que con el verdadero motivo.
Volví a sentarme en el medio de la cama dándole una pequeña sonrisa tímida, se acercó y prendió una linterna frente a mis rostro, por la intensidad de la luz achique los ojos un poco pero él puso sus dedos en mi rostro sujetándolo con fuerza impidiendo que pudiera moverme un solo milímetro lejos de él, el contacto frío de sus dedos contra mi piel hizo que me sobresaltará un poco.
- Lo siento debo tener las manos heladas porque hace demasiado frío hoy
Se excuso y medio sonrió nervioso mientras me hacía el examen de rutina. Estaba a tan solo centímetros de mi rostro y extrañamente no estaba sintiendo su respiración, concentre mi vista en sus labios y luego en su pecho: no estaba respirando contante sorprendida y ahora me explicaba tanta tranquilidad de su parte teniéndome cerca. Cuando notó que yo estaba examinándolo a él en vez que fuera al revés dejo salir un respiro bastante pesado y audible, su halito frío se estrello contra mi nariz y calo hasta lo más hondo de mi ser, fue como un brisa de invierno que me inundo por completo. Se separó abruptamente luego de unos segundos, apago la linterna y la metió a su bolsillo, me miró amablemente.
- Me alegra ver que estas bastante mejor que hace un par de días, si sigues así podré darte de alta en un par de semanas
Explicó brevemente y yo me sorprendí ante la palabra "días"
- ¿Días? ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
Le interrogue con miedo al pensar que tal vez ellos ya sabían la verdad, me imagine a mi padre viniendo hasta aquí "si acaba con la tuya lo matare" sus palabras furiosas hicieron eco en mi mente y la preocupación se dibujo en mi rostro.
- Hoy cumples tres semanas – exclamó
- ¿Tres?
Pregunté en un grito ahogado y Alice asintió. Edward terminó de anotar algo sobre las hojas y volvió a colocar la tabla en su lugar. Me quede sorprendida tratando de asimilar la noticia de mi inconciencia prolongada y mientras lo analizaba me di cuenta que debía irme de allí y evitar que mi padre viniera hasta acá.
- No puedo esperar semanas quiero irme ahora
Demandé un poco atontada por la circunstancia pero no alcance a tocar el suelo con los pies cuando un dolor me embargo haciendo que me contrajera. Alice se acercó rápidamente a mí en cambio Edward guardo su distancia.
- No creo que sea buena idea sufriste un buen golpe sin contar que tus costillas aún no sanan, es un milagro que estés viva, no puedes irte aún ¿Verdad?.
Me explicó Alice mirando a Edward mientras hacía que me recostará de vuelta a la cama. Esté se cruzó de brazos a la altura de su pecho.
- ¿Recuerdas lo que ocurrió?
Me preguntó suspicaz y sus ojos estaban examinando mis movimientos de forma acuciosa, me sentí un poco intimidada ante su pregunta, tenía claro que había sucedido conmigo solo que no creí que hubiera pasado tanto tiempo desde el día del accidente. ¿Le habrían avisado a mi padre?, me pregunté y quise exteriorizar mi inquietud pero no sabía como hacerlo sin levantar sospechas o sin revelar mi origen.
- Un vehiculo me atropello
Le confirmé para dar por satisfecho su examen médico y su curiosidad. Nuestra pequeña plática se vio interrumpida por la voz del altoparlante que indicaba que debía dirigirse a la sala de urgencias.
- Volveré a verte mañana por la mañana, no debes levantarte le daré instrucciones a la enfermera para que te cambien a una habitación y tengas más privacidad
Me dijo seco y serio para luego girarse en dirección a la puerta, de forma sutil le dio una mirada a su hermana y esta me sonrió.
- Vengo en seguida, no te muevas
Me pidió divertida y me reí ¿a donde iba a moverme en ese estado? Con una elegancia envidiable deslizo su cuerpo hasta la puerta de la habitación donde la aguardaba su hermano. Intercambiaron un par de palabras que no alcance a oír ni siquiera podía leer sus labios que se movían bastante rápido consiguiendo en el proceso que me diera a raíz del esfuerzo un fuerte dolor de cabeza intentarlo siquiera.
Cambié de objetivo y desvíe mi vista concentrándola en el resto de la habitación, allí me di cuenta que habían más camillas a mi alrededor, todas separadas por cortinas al ver tantos equipos médicos confirmé que estaba en la unidad de cuidado intensivos. Miré el logotipo de las sabanas y noté que era el hospital de la universidad.
Ahora entendía varias cosas como por ejemplo que fuera él quien estuviera allí y no otro. Alce la mirada para contemplar de reojo su conversación y a juzgar por las expresiones que daba Alice estaba regañándola. Se quedaron en silencio unos minutos y Edward se puso una mano en el puente de la nariz un poco cansado, sacudió levemente su cabeza mientras Alice caminó de regreso hasta donde estaba yo, él finalmente se fue sin voltear a mirar.
- Hombres
Murmuró un poco molesta cuando estuvo a mi lado y se sentó al borde de mi cama. Nos quedamos en silencio hasta que ella habló nuevamente.
- Creo que no nos hemos presentado formalmente
Exclamó seria
- Soy Alice Cullen
Agrego extendiendo la mano en el aire de forma solemne
- Mucho gusto soy Marie Black
Le contesté y ambas nos largamos a reír. Volvimos a quedar en silencio hasta que decidí hablar yo.
- ¿Tú… - comencé a decir titubeante – has estado aquí todo estos días?
Le pregunté asustada porque hubiera dicho algo o ellos hubieran descubierto algo entre mis cosas y que ese fuera el motivo de tanta condescendencia contra mi persona.
- Sí – confirmó orgullosa
- ¿Por qué?
Le pregunté curiosa de su reacción para conmigo
- Honestamente no lo sé – confesó y luego alzo su mirada para encontrarla conmigo – Se que sonará raro pero digamos que para mi tu eres un misterio
Me contestó seria y me quede de una pieza. ¿Podría Alice no ver mi futuro?
Y no puedo irme
Y me mantengo, lo hago llorando y maldiciendo al destino
Necesito saber
Que tú volverás a mí
Que lo harás
Que volverás a mis brazos
Tal y como había anunciado Edward me pasaron a un habitación sola, Alice se transformo en mi única visita durante esos días que pasaron y fue imposible lograr que no lo hiciera o que desistiera de ser tan amable con prácticamente una extraña. A veces me gustaba su compañía porque era realmente divertida pero en otras no tanto, sobre todo cuando me hacía cuestionarios completos respecto a mi familia y mi pasado.
- Buenos días ¿Cómo amanecimos hoy?
- Buenos días Alice, bien y ¿Tú?
- De maravilla
Me contestó y me incorporé en la cama para sentarme bien. Eran las diez en punto y ella no fallaba ni un solo día, parecía que tenía un reloj interno que la hacía llegar precisa. Puso un ramo de flores en la mesa que estaba a un costado de mi cama y me entrego un par de revistas, me reí al pensar que todas eran sobre moda y yo estaba muy alejada de tener interés sobre ello. Resignada a tenerla como compañía durante el resto del día, me giré para tomar el vaso que estaba en la misma mesa donde ella había puesto el ramo de flores pero el dolor me traicionó y como consecuencia perdí el equilibrio del vaso votándolo hacía un costado, este iba a caer al suelo cuando de forma veloz y demasiado precisa Alice evito que se estrechará contra él suelo y que incluso se derramará el agua que contenía.
Quede mirando la mano de Alice con el vaso entre ellas cuando un carraspeo nos distrajo ninguna dijo nada simplemente nos miramos analizando la reacción de ambas.
- Alice necesito que esperes a fuera un momento
Le pidió caballerosamente Edward a su hermana y esta dejo el vaso en la mesa y luego salio de la habitación. Sentí como cerro la puerta y se acerco a paso seguro hasta mí.
- ¿Cómo te sientes hoy?
Me preguntó cuando ya estaba cerca de la cama
- Bien ¿Cuándo me dará de alta?
Le pregunté quitando mi mirada del vaso y concentrándola en él.
- Podría darte de alta hoy
Comenzó a explicar y mis ojos se iluminaron de emoción al sentir que por fin estaría fuera de esa cama y podría estar un poco más lejos de ellos.
- Pero…
Agrego y su voz se acalló. Lo miré con pánico en las facciones.
- Antes tengo que estar seguro que tus costillas estas bien y que puedes moverte sin ayuda
Finalizó se quedo pensativo mirándome y entendí que lo haría él esta vez. Tomó entre sus manos la ropa de cama y la tiró hacía abajo destapándome. Pase saliva nerviosa y sentí como deslizo sus manos sobre mi ropa hacía un costado de mi pecho cerca del sector de mis costillas izquierdas y las presiono levemente, traté de no emitir sonido y si en verdad quería irme tenía que poner de mi parte pero el presiono más fuerte y se escapó un quejido de mis labios.
- Me duele un poco
Confesé y él me sujeto de las manos.
- Levántate
Me pidió acercando el piso que estaba a unos cuantos pasos de distancia, deslice mis pies por el borde de la cama y luego los apoye contra el piso que él había puesto a un costado. Me sujeto de las manos y me ayudo a incorporarme para erigirme totalmente a un lado de la cama. Apenas puse el peso completo de mi cuerpo sentí la punzada profunda pero me aguante. El me miró acuciosamente y le sonreí conteniendo la respiración, se alejo unos pasos de mí.
- Camina
Me pidió y hubiera jurado que me leía la mente en ese momento. Di un pequeño paso para tantear mi fragilidad lo menos que quería era caerme y tomé aire para contener el aliento y caminar los dichosos pasos que estaba pidiendo él.
- ¿Si los camino me darás de alta? – le pregunté observadoramente
- Sí
Confirmó soltándome la mano y di los pasos cortos pero firmes, a cada paso que daba era un puñal certero que se clavaba en mi pecho, mientras caminaba procuré no tambalearme ni una vez hasta que llegue donde estaba parado le sonreí satisfecha y él me sonrió de vuelta.
- Ahora de regreso
Agrego y casi lo fulmino con la mirada que le propine, me giré sobre mi posición y como perdimos contacto visual me relaje y exhale bajito para que no sintiera que no había respirado ni una gota de aire mientras caminaba a su encuentro. Suspiré y camine de vuelta a la cama, estaba por llegar cuando sentí que me flaquearon las piernas y el dolor fue demasiado intenso, trastabille pero sus brazos me sujetaron de caer contra él suelo. Me ayudo a sentarme en el borde de la cama e iba a separarse cuando lo sujete por los brazos desesperada.
- Por favor no soporto estar un día más aquí
Le suplique y de verdad quería irme, volver a Forks con mi padre y olvidarme de él, de los Cullen, de la promesa de había hecho. Estos días que había pasado con Alice me había hecho desistir de mis intensiones y estaba decidida a dejarle la carta con ella y marcharme para siempre.
- Lo siento pero no puedes caminar, no podrás subir las escaleras de los dormitorios de la universidad, sería irresponsable darte de alta, tendrás que quedarte unos días más hasta que estés completamente bien.
-¡Nooo!
Grité furiosa en respuesta y él se sorprendió. Alice entró a la habitación al segundo que mis labios emitieron el gruñido y nos miró asustada a ambos.
- ¿Edward?
Preguntó nerviosa y luego me miró a mí
- Quiero irme hoy – demandé
- ¡No! - me respondió él seguro
- Conozco mis derechos y no puedes retenerme aquí, me iré y punto
Amenacé. Pero Alice intervino en la mini discusión paciente - doctor
- Tal vez podrías irte si… - comenzó a decir pero Edward la miró
- ¡Alice! – la conminó a callar entre dientes.
- Dijiste que no podría subir la escalera de los dormitorios y nuestra casa no tiene escaleras.
Le contestó ella y la mire sorprendida ¿Estaba sugiriendo que me fuera a vivir con ellos durante mi convalecencia?
