Nada de Katekyo Hitman Reborn o Harry Potter me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Overconfidence Effect
Capítulo 5 - Hayato
- Se puede saber en qué mierda estabas pensando maldito. - Lo había espantado, lo había espantado.
- Ma ma, no dije mentiras. - Sin poderlo evitar tomó lo primero que vio y lo lanzó con fuerza contra una pared.
Cualquier sonrisa en el rostro de Takeshi se evaporó y se formó un silencio tenso entre ellos.
- No tienes idea de cuánto me costó traerlo aquí. - Y solo por una merienda. Una que en verdad ni toco. - No tienes idea de lo que hizo o no hizo. - Si era por el vampiro super desarrollado, Takeshi se estaba preocupando innecesariamente. - Te traje aquí sin hacer ninguna pregunta, ni una. - Bueno, solo había hecho un par y realmente no contaban. - Piensa en eso.
Sin querer entrar en posiblemente la primera verdadera pelea entre ellos, tomó su abrigo y salió del apartamento.
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Ese desgraciado infeliz de mierda tenía que venir y arruinarlo todo justo cuando… ¡ugh!
- No me voy a mover. - Informo al infeliz murciélago gigante que no tenía nada mejor que hacer que venir a fastidiar.
La intención asesina en su dirección aumento y sabía que estaba a un paso de una pelea, pero le valía un carajo. No se iba a mover, le gustara a o no a este infeliz de mierda.
- El pequeño animal no está aquí. - Arqueo una ceja ante esto. ¿Hablaba?, pensó que… un momento.
- ¿Pequeño animal? - ¿A quién demonios le pondrian tal sobrenombre y por que ese sobrenombre en específico?
- El pequeño animal no es un estudiante, no lo encontraras aqui. - Repitio el prefecto demonio de Namimori como si fuera conocimiento común. - Le gusta el parque. - Dicho esto, se vio solo. Solo.
¿El murciélago gigante come hombres solo había venido a aconsejarlo?
- El parque, ¿eh? - O tal vez era solo una excusa para alejarlo de alli. Muy posible.
No perdia nada con intentar.
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Al menos podría haberle dicho que parte del parque y cuál parque como tal. Había asumido el más popular, pero era grande y no estaba tomando en cuenta las horas. Por todo lo que sabía tenía un horario preferido y no venía todos los días, y probablemente tenía un sitio favorito. Lo más seguro es que el tipo con complejo de Batman solo quería sacarlo fuera de la escuela, nada más y nada menos. Bueno, le daría unos días, y si no volvería…
- ¿Tsubasa? - Conocía ese abrigo, y conocía ese pelo hecho un desastre…
- ¿Uh? - El chico bajo el árbol se sobresaltó, y gracias a eso vio la cara. Si, era él, no tenía duda alguna. - Oh, hey Gokudera-kun. - El señor de la noche no le mintió, no le mintió.
El interés de ese tipo en Tsubasa no era para pelear o caerle a palos, no si lo conocía lo suficiente como para saber que a Tsubasa le gustaba venir aquí. No, aquí había otra clase de interés…
- Te estaba buscando en la escuela otra vez. - Confesó sin pedir permiso, sentándose bajo ese árbol también.
Entendió inmediatamente que el lugar era solo por la vista, desde allí se podía ver perfectamente el agua y los patos, incluso podía ver a la gente pasar con los perros que querían darse un chapuzón. Aparte de la sombra y lo cómodo, claro está. Lo cómodo no era tanto, pero bueno, detalles.
- ¿Perdón? - Tsubasa tenía los ojos enormes. ¿Tan raro era oír que lo estaba buscando? - ¿Dijiste que me estabas buscando?, no deberías. - Si sacaba un cigarrillo…
- ¿Te molesta? - Pregunto, sacando el cigarrillo. Usualmente no preguntaría, pero era Tsubasa.
- N-No. - Qué bien, porque necesitaba un cigarrillo si esto iba por dónde creía que iba a ir.
- Pues si, te he estado buscando. - Encendió el cigarrillo y tomó una larga calada. - Me disculpó por el tarado de Takeshi, si hubiera sabido… - Se apagó y maldijo internamente antes de tirar el cigarrillo a un lado y apagarlo. - No tenías porque decir que no cuando no lo soportas. - El "idiota" quedo en la punta de su lengua.
- P-Perdón… - Tsk. Aún tosía, y con ganas. - De verdad no me importa, pero me cayó todo en la cara… - No realmente, se aseguró de eso. No estaba acostumbrado y solo estaba siendo cortés.
- ¿Mejor? - Tsubasa podía mentir, pero no era un buen mentiroso. Había aprendido algo. - Bien, bien… - No era el mejor de los inicios, honestamente. - Como decía, me disculpo por lo que dijo el idiota, si hubiera sabido que haría eso hubiera hablado con él antes. - Takeshi era un imbécil, pero bueno, podría ser peor.
- No, tiene razón. - No, no la tenía. - ¿Necesitas algo?, no es buena idea que me busques… - ¿Ah?
- ¿Es por Batman? - Porque si era por ese tipo, no tenía problemas. - No me da miedo. - Aunque podía entender porque la gente temía decir su nombre luego de recibir una de sus palizas. Había vivido peores cosas como para tenerle miedo.
- ¿Batman? - Oh cielos, otro más que iba a decirle que tuviera cuidado con el murciélago gigante porque de otra forma la pasaría mal y todo eso. - Pfff, jajajaja…
¿Lo encontraba gracioso?, eso era… inesperado.
- Perdón, perdón, Batman… jajaja… - Lo perdió. Mejor esto que a que le dijera lo otro, sinceramente. - No, no es por eso, es solo… - La diversión se fue, y sea lo que sea que venía no era algo de lo que se enorgulleciera Tsubasa. - Verás, cosas malas suelen pasar a mi alrededor. - ¿Ah? - No bromeo, tengo muy mala suerte. - No había dicho nada. Aún.
- ¿Solo eso? - Porque no lo veía. No con lo que les había dado. - Pues, si no te molesta, me gustaría comprobarlo por mi cuenta. - Obviamente había algo más, pero francamente… - ¿Tienes teléfono?
Por la cara de Tsubasa, había dicho algo del otro mundo o había bajado las estrellas. La sorpresa en ese rostro era sin precedentes. ¿Acaso nadie-
- Realmente pasan cosas malas, muy malas, y no me refiero a Hibari-san. - Lastimosamente no lo iba a convencer con eso.
- ¿Tu número es? - No se molestó en disimular su nulo interés en tal advertencia.
Cosas malas ocurrían. También cosas buenas. No había escapatoria de ello, sin importar quién fueras.
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-... necesario, de verdad. - Fuera necesario o no:
- Insisto. - No recordaba la última vez que tuvo que luchar para dar algo. Usualmente era que querían quitarle cosas.
- Pero… - Dio el dinero al hombre y empujó a Tsubasa fuera de allí. No era el teléfono más moderno, pero era un teléfono que cumpliría su función. Con eso bastaba.
- Pero nada. - Caray, sería doloroso si no fuera tan extraño y medio chistoso. - Acéptelo, es un buen modelo. - Aguantaría golpes. Y tal vez rompería el piso. O el cráneo de alguien si hubiera una emergencia.
- Pero yo nunca he usado uno de estos… - Fue solo un murmullo, destinado a no ser oído, un lamento incluso.
Su primer pensamiento fue: "¿Ah?"
Su segundo pensamiento fue: "Escuche mal, seguramente."
Y el tercero, de forma tardía, cambió los "lentes" bajo los cuales había estado viendo a Tsubasa todo este tiempo.
- No es difícil, se lo aseguro. - Prometió, procediendo a llevarlo a un lugar tranquilo mientras le explicaba lo básico de usar un teléfono móvil.
Batman no era una mala persona. Tsubasa no era un blanco de prácticas, era otro tipo de blanco. Y el prefecto había visto su interés, y si estaba en lo correcto, entonces…
Ojos grises dieron con los suyos tan pronto subió la vista al techo más alto.
Si, estaba a prueba.
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- Elige cualquier área. - Cualquiera estaría bien, pero si tuviera que apuntar a una: - No es mucho, pero aquí no te dará el sol y tendrás privacidad, ¿qué tal suena? - No es que fuera mucha privacidad, pero…
Había sido triste, intentos muy tristes, pero Tsubasa no podía engañarlo. Tsubasa no tenía a dónde ir, por más que intentará aparentar que sí. Su inexperiencia con un teléfono era una gran sospecha, pero fue la única que necesito.
- Gokudera-kun… - En el tono decía todo, ya lo había oído muchas veces, pero:
- Debes tener hambre. - No había mucho, pero había algunas opciones. - ¿Sushi?, ¿hamburguesa?, creo que hay panecillos también, déjame ver. - Y por si las dudas: - No creas que no puedo rastrearte otra vez si hace falta. - Porque si volvía a intentar "escapar", pues lo volvería a seguir y a traer aquí.
Sería mucho más sencillo si Takeshi no lo hubiera arruinado antes. El dichoso señor de la noche no haría nada de nada, no con Tsubasa presente. Al menos no daría palizas a ninguno de ellos, siempre y cuando…
- ¿Te apetece chocolate caliente? - Tenían. Debió ser el otro idiota.
Este chico solo había llamado la atención de alguien que, si estaba juzgando bien, solo quería ayudarlo y no sabía cómo. Tsubasa no hacía las cosas fáciles cuando negaba toda ayuda.
- N-No, ¡estoy bien!, ¡estoy bien! - Y aquí vamos otra vez. - En serio, no tengo hambre. - ¿No?
- Has pasado toda la tarde conmigo y no has comido nada. - Y no era la primera vez que oía que no tenía hambre. Era la segunda. - Si es que no te gusta o-
- Gokudera-kun, no tengo hambre. - Más que una súplica, era otra cosa.
- Avísame cuando tengas hambre, o agarra lo que quieras de la cocina. - Quizás había comido algo pesado antes, o tal vez solo insistía que no porque no quería más ayuda. De por si había buscado negar todo, todo menos su compañía ahora que lo pensaba.
Sobre eso solo le advirtió que tenía una horrible suerte. Nunca dijo no explícitamente.
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- ¿Cuándo demonios planeabas decirme? - Tomó un largo sorbo de su café, sin darle la mayor atención al idiota que creía que podía demandar cosas. - Hayato.
- Si lo despiertas o lo tratas mal tendremos un problema. - Un grave problema. - Si el problema es el tal Hibari, te preocupas por la razón equivocada. - No le creería, lo sabía, pero ponerse a explicar con palitos y bolitas a esta hora… no, ya entendería, si no cometía alguna brutalidad. - No lo trates mal. - Recordó, sin molestarse en darle más atención que eso.
Al menos no había armado un alboroto. Ni había alzado la voz. Tsubasa no necesitaba oír esto, y si seguía dormido a está hora… no había pasado una buena noche. Nada inesperado o extraño.
- No le tienes miedo a Hibari. - No, había conocido peor.
- ¿Por qué he de tenerle miedo? - Era tan estupido, pero Takeshi era solo un civil… - Sus razones son fáciles de entender. - O al menos relativamente fácil de identificar.
- Eres un idiota. - No, no lo era.
- Solo tratalo bien. Y no le des ideas. - Y solo porque sabía cómo podía ser este imbécil: - No les des ni una idea, ninguna, ¿estoy siendo claro? - Dejó el periódico a un lado solo para mirarlo a la cara. Esto era serio. - Es uno de nosotros. - Alguien que no tenía a dónde ir.
Y había dado lo que cualquiera mataría por tener estando en su lugar a unos completos extraños solo porque lo ayudaron una vez.
Nadie era así. Nadie.
- Tsk. - Ya entendería. Si dejaba la idiotez, claro está.
Que la dejará pronto, o de otra forma habrían problemas de los que seguramente se arrepentiría después.
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Tsubasa era torpe. No es que no lo supiera antes, al igual que el nerviosismo, pero tenía que recalcarlo. Y no, no debería de estarse riendo y menos cuando el pobre desafortunado se estaba poniendo colorado debido a la vergüenza.
- Menos mal que valían una tontería. - No era así, pero no necesitaba saber eso. - ¿Te encuentras bien?, no pisaste ningún trozo, ¿verdad? - Eso sí era preocupante, solo tenían un botiquín de primeros auxilios en el cuál no confiaba. Su método de obtención no fue el más… agradable.
- C-Creo que no. - Hmmmm, sería el juez de eso.
- Al menos ya tengo una excusa para acomodar mejor el lugar, ¿no crees? - Era un mal chiste, pero el objeto no era que lo fuera.
Organizar mejor el lugar no caería mal. En especial si uno de ellos era torpe. Y nervioso. Muy nervioso. Eso no podía ser saludable. Tal vez:
- ¿Te gusta el té? - Takeshi tendría un ataque, pero detalles.
Tal vez el efecto relajante le ayudaría. Ese nerviosismo no vino solo y no podía ser saludable.
- ¿Té? - Hmmm, ni la más mínima idea de que le estaba hablando porque no negó inmediatamente como todo lo demás.
- Ya verás. - Se quejaría del sabor cuando mucho, siempre y cuando no supiera el precio. Para ser agua con sabor a hierbas no era tan barato como la descripción sugería.
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- Hey. - Saludo sin mirar tan pronto sintió una presencia extra no invitada. - ¿Podrías moverte?, me tapas la luz. - Por supuesto que tenía que ser la ventana, siempre era la ventana. Él también usaría la ventana, pero era su ventana, y su ventana no era tan buena como para subirse en ella.
Sintió la mirada en su nuca por unos segundos más antes de sentir movimiento detrás de él.
- El pequeño animal se ha quedado contigo. - ¿Uh?, el… ah, ya.
- Es mejor aquí que a que este en las calles. - No es que Tsubasa no le había dado lucha, y a veces aún se escapaba, y Takeshi no estaba ayudando…
- Hmmm… - Fuera otra persona y diría que sono complacido. Pero con Batman no tenía idea concreta.
- Es accesible. - Llamó sin moverse tan pronto sintió movimiento.
No era el mejor lugar, pero era un lugar, y si el prefecto demonio de Namimori tenía algo que decir al respecto entonces que tuviera eso en cuenta. Tan pronto pudiera se movería a un lugar mejor, pero hasta entonces tenía que morir allí.
Oyó algo de vidrio caer y se levantó de golpe.
- ¡Hey!, ¿que te-oh, ve que no voy a recoger eso.
El culpable del desastre era alguien que acababa de llegar y se había topado cara a cara con Hibari. Tal y como sabía que pasaría, Batman no hizo nada, solo mirar y decir todo con su actitud.
Tsubasa no era un blanco, era otra cosa, y esperaba que Takeshi lo viera ahora. Meterse con Tsubasa era, por lo que veía, una terrible idea. ¿Y que queria hacer Takeshi?, espantar a Tsubasa otra vez. Y no es que se necesitará mucha ayuda con eso, desgraciadamente.
- ¿Uh? - ¿Para que el sobre? - ¿Gracias?
Por supuesto que no recibió respuesta y por supuesto que el infeliz salio por la ventana. Esa ventana era endeble, iba a partirla y no quería tener que pagar para que la arreglen y no quería tener que-¿ah?
Una dirección. Dinero. Una fecha límite.
Hibari no aprobaba este lugar.
Francamente no podía culparlo, y mucho menos quejarse si iba a cubrir los gastos.
