Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Sólo sigue el plan del destino.~
"Quizá podría pedirle que se quedara conmigo si tan sólo tuviera la certeza de que me ama."
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El silencio de Kohaku respondió a la inadvertida y apresurada propuesta de Chrome. Aunado a esto, la mirada tácita de la chica que prácticamente le exigía que se pusiera de pie sólo confirmó lo que él ya sabía.
—¿Eso está bien, cierto? —dijo, poniéndose nuevamente de pie para enfrentarla con la sombra de una fingida sonrisa asomándose en sus labios—. Será suficiente para convencer al reino y satisfacer a tu padre esta noche… aunque serviría que no me miraras con tanta lástima.
Kohaku oyó la tristeza en las palabras de Chrome, pero no podía negarle lo que él le había dicho.
—Sabes que no es lástima —la mirada en los ojos azules de Kohaku se volvió intensa, aunque su expresión calmada no se inmutó—. Chrome, nos conocemos desde hace algunos años y sabes cuánto te aprecio.
—Pero no me amas.
No era un reproche y Kohaku no lo trató como tal.
—Así como tú tampoco me amas a mí —ella miró a los ojos de Chrome—. Yo sé que Ruri todavía sigue aquí. —dijo y señaló su pecho con el dedo índice, justo a la altura del corazón del príncipe.
Kohaku pudo jurar que vió lágrimas acumularse en los ojos de Chrome tan pronto como ella pronunció el nombre de su hermana. Ruri, quién había sido petrificada cinco años atrás durante un ataque al castillo, un mes después de la cancelación del compromiso real.
La princesa sacerdotisa tuvo quizá la mala suerte de estar en el lugar y momento equivocado; una herida fatal por parte de uno de los despreciables ladrones al ser tomada como rehén durante el atraco desembocó en la tragedia que conmocionó al reino entero en aquél entonces.
Y tras el hórrido escenario, Kohaku tomó la decisión de activar la Medusa para tratar de salvar la vida de su hermana y detener al agresor. Y funcionó, al menos en la medida de lo posible.
—¿Lo has podido encontrar ya? —la impaciencia ardió en el corazón de Kohaku, esperando una respuesta esperanzadora.
Chrome negó con la cabeza antes de apartar la mirada de ella y apretar la mandíbula.
—Los diarios de Senku están incompletos, he estado intentando todos estos años pero sin la sustancia o componente clave no puedo fabricar el líquido de despetrificación —la frustración salió a relucir en las palabras del príncipe—. De alguna manera se encargó de guardar para sí mismo el secreto de esa fórmula, he revisado cada diario en su antigua habitación y observatorio pero no hay nada más que apuntes incompletos sobre el líquido milagroso y sobre el funcionamiento de la Medusa.
Eso fue totalmente desalentador para Kohaku y un motivo más para guardar resentimiento hacia Senku. Ella jamás le perdonaría el haber abandonado a su hermana al huir de esa manera.
—Supongo que ir tras él después de todo este tiempo ya no es opción. —una amarga risa no se hizo esperar.
Chrome pudo identificar la mirada vacía de Kohaku a pesar de que ésta se apartó de él, observando más allá hacia la distancia en uno de los balcones donde finalizaba la intersección del pasillo, cuya vista era inmediata al enorme océano que rodeaba al Reino.
—A pesar de la búsqueda de Byakuya, Senku se encargó de desaparecer sin dejar rastro, es como si se lo hubiera tragado la tierra —y teniendo en cuenta las posibilidades sobre su paradero, él y su padre temieron lo peor—. A éstas alturas él podría estar…
—¡Ja! Senku quizá es una escoria pero estoy segura que no es tan idiota como para encontrar la muerte. Ese cobarde sigue ahí, escondido en algún lugar.
Tal convicción en la voz y palabras de Kohaku le hicieron ver a Chrome que en realidad "resentimiento" no era exactamente lo que ella sentía por Senku. Él sabía incluso desde antes, que su hermano no le era tan indiferente a ella como siempre quiso aparentar frente a los demás.
Actuación que Kohaku había interpretado para alejar a Senku de ella y asegurar el futuro de su hermana así como la vida de ésta.
—No importa el tiempo que me tarde, encontraré la manera de crear ese líquido milagroso. —Chrome no se molestó en ocultar su aflicción.
Incluso si le tomaba toda una eternidad, se prometió devolver a Ruri a la vida costase lo que costase. Y Kohaku comprendía esa fe ciega y el deseo arraigado en él, que muy probablemente se debía al amor que aún profesaba en secreto por su hermana.
¿Por qué todo acabó de esta manera para ellos?
—Todavía podemos poner fin a esto Chrome, esta noche romperemos el compromiso y entonces…
—Entonces tu padre te obligará a casarte con Mozu y el reino estará en manos de Ibara —los ojos marrones del príncipe la observaron con atención y detenimiento, captando cualquier indicio de comprensión en Kohaku—. El esfuerzo de Ruri por proteger la Medusa sería en vano.
—Mi padre no me obligaría a casarme con él, no entregaría el Reino a Ibara. —se escandalizó.
—El Reino de Piedra enfrenta una amenaza de invasión por parte del Reino de Ibara desde hace un tiempo y fue por eso que tu padre concertó el matrimonio entre Senku y tu hermana, no se trata sólo de un asunto político sino también militar. Con el matrimonio, nuestro reino también proporcionaría a tu padre un bastión de sus mejores soldados para afrontar cualquier intento de Ibara.
—¿Entonces por qué mi padre concertó nuestro matrimonio tiempo después? A pesar de que no eres hijo del Rey Byakuya. —Kohaku tomó aire y forzó una tenue sonrisa de tristeza. No quería ofender a Chrome con dicho comentario.
A pesar de todas las escandalosas especulaciones sobre el origen del príncipe, Byakuya jamás trató al chico como un paria, ni mucho menos el Reino. Salvo por un reducido grupo que jamás lo reconoció como alguien de la familia real.
Chrome era alguien a quien ella había estudiado con detenimiento en el pasado, un joven pensativo, noble, astuto y Sagaz. Un hombre de buenos sentimientos cuyo corazón pertenecía a su hermana pero que por motivos de linaje no podía estar con ella.
—Senku era el heredero legítimo al trono al igual que Ruri, la responsabilidad de esa unión recaía en ambos… Nuestro acuerdo fue una estrategia para que Ibara no pudiera pedir tu mano en matrimonio.
Aún si Kohaku era la segunda hija que no obtendría el título de soberana en su propio Reino, todavía existía el peligro de que Mozu se uniera a ella en matrimonio para después confabular en alguna traición para deshacerse de Ruri antes de que ella pudiera ascender al trono y así garantizar su reinado.
Además, Kokuyo vió el peligro en las intenciones de Senku con Kohaku, si él la escogía a ella en vez de a Ruri, Ibara de igual manera aprovecharía esta oportunidad.
—Con la desaparición de Senku y tras la petrificación de Ruri, la responsabilidad recae en nosotros. Si nuestro compromiso es disuelto entonces Ibara aprovechará esta oportunidad para pedir tu mano en matrimonio para su hijo bajo la amenaza de la invasión. Y si nuestro reino interviene sería una clara declaración de guerra, entonces se rompería el acuerdo de paz entre los cinco reinos.
Kohaku exhaló un suspiro y miró a Chrome con entendimiento en sus ojos aguamarina.
—No dejaremos que el sacrificio de Ruri sea en vano entonces —se acercó aún más a él y sostuvo su mano entre las suyas—. Es nuestro reino y haremos todo por él.
Chrome entrelazó sus dedos con los de Kohaku. Quizá nunca podría verla como mujer pero al menos tuvo el consuelo de que las cosas no serían tan malas sabiendo que a pesar de todo tenían una sólida amistad de por medio.
Porque un matrimonio sin amor era el infierno.
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Ese no era el mejor momento para actuar, lo preparativos para esa absurda fiesta de compromiso tenían al palacio en plena actividad y efervescencia. Senku creyó más prudente realizar el atraco durante el evento nocturno con la garantía de que al menos los guardias estarían más atentos a los invitados aglomerados en el salón que a los oscuros pasillos que conectaban a estrechos pasadizos.
Tal vez.
Ginro era el guardia encargado de custodiar la habitación donde la Medusa descansaba, pero él no representaría un real problema para su equipo, sino Kinro y posiblemente Matsukaze… Magma incluso.
Entonces Senku sólo tendría que improvisar con ese pequeño invento en el que estaba trabajando. Nada demasiado letal a petición de Ryusui e incluso Ukyo, pero sin lugar a dudas efectivo.
Tal como entró al palacio, Senku se escabulló de regreso hacia el Perseo para comunicarle a la tripulación de Ryusui sobre los nuevos planes, así como las rutas desbloqueadas por los pasillos desolados y uno que otro muro falso entre habitaciones.
—¿Vas a hablar de ello o simplemente te quedarás callado ahogando tus penas con ese licor barato que Taiju consiguió en el pueblo? —Ryusui parpadeó y miró a Senku que estaba a su lado.
—No es asunto tuyo. —Senku levantó una ceja y después frunció el ceño.
Desde su regreso al barco, el molesto presentimiento de que esta conversación vendría tarde o temprano no lo dejó en paz. Y tal como auguró, ahí estaba Ryusui entrometiendo sus narices donde no le importaba.
Quizá Senku fuese abierto a compartir su propio conocimiento con los demás para fines prácticos, pero su vida privada y en ese caso la ausencia de su vida amorosa eran cuestiones que él no quería hablar y menos con Ryusui.
Si no fuese por el hecho de que Gen lo hubiese embriagado en un par de ocasiones, quizá y sólo seguramente, el asunto de su pasado seguiría siendo un enigma para Ryusui.
—No estoy seguro de que sea lo que sea que sucedió ahí adentro, fuese bueno —comentó el capitán mientras se servía otro tarro de licor—. La viste ¿No es verdad?
Ishigami giró su tarro de licor vacío en la mano sin tratar de ocultar el evidente semblante de molestia que tenía en ese momento por la cuestión. No afirmó ni negó nada y esa fue la señal que Ryusui tomó para seguir adelante.
De no querer continuar con el interrogatorio, Senku ya hubiera abandonado la cámara del Capitán para recluirse en su camarote.
—¿Hablaste con ella? —insistió Ryusui, llevándose la bebida a los labios tragando la mayor cantidad posible de licor.
Senku suspiró con exasperación, frotándose el puente de la nariz con insistencia antes de hablar.
—Se va a casar, vi a ese traidor pedirle matrimonio. —bufó, rellenando su tarro hasta el tope y sintiendo su corazón hundirse en la miseria al recordar esa escena.
—Y supongo que vas a permitirlo, dejarás que tu querido hermano despose a la mujer que amas.
Senku frunció aún más el ceño, odiando el tono sarcástico con el que Ryusui habló prácticamente burlándose de su situación.
¿Qué más podría hacer? Él no podía regresar al Reino así como así y reclamar a Kohaku como suya, al menos no sin esperar un severo castigo a cambio.
—¿Tengo otra opción? —replicó, igualando su sarcasmo y enviándole una mala mirada a Ryusui.
Una sospechosa y siniestra sonrisa se instaló en los labios del Capitán ante la brillante e inesperada idea que estaba rondando su mente. Idea que de hecho se instaló desde el momento en el que Senku en su estado de embriaguez le contó aquél secreto que guardaba tan recelosamente.
Ryusui entendió entonces por qué la reticencia y el rechazo del joven hacia el contacto con las mujeres que se lanzaban a sus brazos en cada uno de los puertos a los que llegaban.
Su corazón ya le pertenecía a la mujer que pronto sería la esposa de su hermano.
—Podrías proponerle que escapara contigo, esta noche justo antes de la fiesta de compromiso. —la mirada de Ryusui se encontró con la de Senku por encima de la luz de la lámpara de aceite que iluminaba parcialmente la cabina.
Por una fracción de segundo, Nanami pudo asegurar que Ishigami estaba considerando su idea. Pero tan pronto como la realización de dicha propuesta encendió la mirada opaca de Senku, el brillo se apagó casi de inmediato.
Una mala señal.
—Ella jamás aceptará —bufó—. Esa Leona es demasiado testaruda y me rechazó en más de una ocasión.
Incluso en aquella ocasión, cuando Senku le habló sobre la inquietud que sentía ante sus sentimientos y después la besó, inconsciente de las consecuencias que eso probablemente acarrearía; guiado hacía ella por esos hipnotizantes labios que podían saciar su inherente curiosidad por probarlos.
Ese fue el principio del fin, Kohaku lo apartó de ella totalmente contrariada por su escandaloso actuar para después darle una certera bofetada y dejarlo en la soledad del pasillo. Ella lo evitó después de eso, negándose a escuchar a Senku o permanecer en el mismo espacio por más de un par de minutos y sólo si era estrictamente necesario.
—Entonces róbatela. —Ryusui se encogió de hombros como si esa fuese la respuesta más lógica a todos los males de Senku.
—Creo que no estabas prestando atención, o estás sordo. —soltó con incredulidad.
Aunque quizá el licor estaba empezando a causar estragos en Ryusui. Lo que fuese, Senku dejó de prestar atención a lo que el Capitán comenzaba a farfullar y su mente viajó de nueva cuenta a la imagen de Kohaku.
Sólo por un instante consideró llevar a cabo la propuesta de Ryusui, robaría la Medusa y se llevaría a Kohaku con él.
Ese plan parecía perfecto, salvaría la vida de Sai y él tendría a su Leona a su lado.
No, no tenía sentido. Senku sacudió la cabeza para apartar esos absurdos pensamientos de su cabeza.
¿Desde cuándo se convirtió en alguien tan patético? Culpó al licor por ello también.
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—¿Y bien?
Xeno se volvió lentamente ante la voz de Stanley, quién permaneció de pie en medio de la estancia aguardando por una respuesta.
—Todo está listo para esta noche. —una siniestra sonrisa amplia se instaló en el semblante del hombre.
—Sabes que puedo hacer el trabajo, no tienes por qué utilizar a esos humanos —Stan hizo una mueca ante la idea de que Xeno tuviera que recurrir a los mortales para llevar a cabo su plan cuando lo tenía a él—. Yo puedo deshacerme de los obstáculos y traer la Medusa a ti.
Y Xeno lo sabía a la perfección, Stanley era su mejor carta en cualquier jugada. Pero no en esta ocasión.
Permaneció en silencio durante unos instantes con la misma expresión estoica, mirando fijamente a Stan antes de volver a hablar.
—Si vas tú, entonces mis hermanos sabrían que fuí yo quien tomó la Medusa —las cejas de Xeno se juntaron con molestia—. No puedo quebrantar el absurdo tratado de paz entre dioses y humanos.
Además, robar el misterioso artefacto de petrificación era tan sencillo, pero el caos era mucho más entretenido.
Y Xeno, como el Dios que era, no había tenido algo de diversión en siglos.
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Continuará.
Volví con este AU de Simbad 7u7
Aunque el bloqueo no me ayuda mucho u.u
Y pues Xeno y Stan porque sí 7w7r de verdad amo al Dr. Malito como villano wajajajaja XD
En fin, perdón si esto es bastante ambiguo y por los errores que pueda llegar a tener :/
El Senhaku es algo lento pero ya veremos a la OTP más adelante y su pequeño reencuentro en el siguiente capítulo (que espero no tardarme mucho)
Espero les haya gustado y me dejen saber sus opiniones al respecto n.n (tomatazos también se aceptan) XD
Nos vemos en la próxima!
