Erlang shen apareció entre los dos combatientes.
—Vuestra pelea a llamado demasiado la atención, Wukóng vete ya ha sido suficiente y tu extranjera—se volvió hacia la diosa—El emperador de jade quiere tener unas palabras contigo—
Hefesto sabía que no podía ignorar la orden del dios supremo de un panteón asi que accedió.
—Esto no ha terminado herrera lo pagarás—el rey mono la fulminaba con sus ojos rojos.
—Me temo que si, asi que no vuelvas ante mi sabiendo que estamos igualados—Hefesto dijo calmada pero con una autoridad en su voz.
El dios guerrero llevó a Hefesto al reino de los dioses, la diosa tenía que reconocer lo hermoso que era todo, la naturaleza y casas hermosas orientales junto a los hermosos templos de oro y jade y el palacio de emperador superaba al del propio Zeus.
El emperador de Jade estaba sorprendido muy pocos habían puesto en ese apuro a ese problemático rey mono y sentía curiosidad por lo que estaba ideando la diosa extranjera. Quien no estaba contenta con su llegada fue Nu ba pero fue detenida antes de que intentara algo.
—Debo decir que aunque nos has impresionado no admitimos a extranjeros, sobre todo con el caos que has producido—
Hefesto debía tener cuidado sobre todo con las palabras en las cortes celestiales de dioses, cosa que aprendió muy bien en el Olimpo.
—Su grandeza lamento si mis acciones perturbaron vuestras tierras pero sólo intentaba ayudar, en cuanto a las peleas yo no las provoqué—
—¡Eso no te da derecho a actuar extrajera!—la ira de Nu ba se alzó con un fuerte viento caluroso y cortante pero su padre y las otras deidades la silenciaron.
—Cierto pero toda esa tierra seca sin nada y los mortales muriéndose. Sé que eres necesaria pero no hasta estos extremos Nu ba, campas demasiado a tus anchas poniendo en peligro no solo vidas sino el equilibrio de la naturaleza—
Había dado en el clavo allí había aprendido que se preocupaban especialmente por el equilibrio de fuerzas del universo además ella no estaba interviniendo exactamente. No utilizaba sus poderes para ayudar sino con un aparato que además que los mortales ayudaban a construir.
El emperador de Jade tenía que reconocer la sabiduría de la diosa había encontrado huecos en sus leyes y una solución asi no podían castigarla o impedirle intervenir.
Nu ba comprendiendo esto se fue furiosa con silbido de viento.
—Te permitiremos continuar con tu proyecto, siento curiosidad mientras puedes hospedarte en nuestra morada—
Hefesto hizo una reverencia agradeciendo la hospitalidad.
A partir de ese día la diosa herrera trabajaba con los mortales en su idea y luego convivía con las deidades de allí, visitó los melocotones de la inmortalidad de la emperatriz y el jardín celestíal era tan hermoso que su tía Demeter se habría quedado en shock.
Xieangmu en particular era una deidad sorprendente, Reina madre del oeste, quien vivía en un palacio sobre unas cadenas montañosas celestes, allí donde crecían las hierbas de la inmortalidad y los peces de larga vida. Era una autoridad de los inmortales y sus discípulas eran mujeres que aspiraban a obtener el Tao.
La diosa se veía antigua y poderosa sentada en su trono parecido a una hermosa e imponente monstaña vestía una piel de leopardo y estar acompañada de un pájaro azul, un tigre blanco y de una liebre Con el sol y la luna, símbolos del Ying y el Yang, adornandola.
Le recordaba a Gaia pero Xieangmu era más benebolente y sabia que la cruel madre tierra, sentía curiosidad por esta diosa extranjera y viendo el gran potencial la inició en los caminos del Tao haciendola su aprendiz.
Con ello no solo se volvió más poderosa sino que al encontrar el flujo del universo alcanzó el equilibrio que le faltaba para estar en paz consigo misma.
Finalmente Hefesto y los aldeanos pudieron terminar el proyecto, un sistema de riego por canales conectado a un molino aprovechando el viento fuerte movían las palas Hefesto sabían que eso enfurecería más a la diosa de la sequía que utilizaran su regalo pernicioso para llenar el lugar de agua y devolverlo a la vida.
La diosa de la sequia atacó la aldea pero Hefesto la repelió, al no haber tanta sequia el lugar estaba empezando a revitalizarse debilitó a Nu ba.
—¡Maldita perra!—
La diosa de la sequia usaba una guadaña mientras Hefesto contraatacaba con su espada, la fuerza del golpe provocó una onda de choque que sacudió hasta los cimientos del palacio de jade.
En ese momento en un tronco nudoso empezaron a salir destellos de luz del interior fragmentando la madera poco a poco.
En el pomento en que ambas inmortales chocaron sus armas algo extraño ocurrió gotas de agua comenzaron a caer del cielo al mismo tiempo que aumentaba la lluvia el agua de las gotas se solidificó atrpando a ambas.
—¿Que...?
Nu ba miró el cielo con asombro y reverencia cosa que Hfesto no creía ver en alguien como la implacable diosa de la sequía, miró en el cielo y vio un hermoso dragón oriental surcando el cielo a primera vista parecia de color plata pero luego vio que en sus escamas eran del color del agua que fluia.
Yin long el leal sirviente del emperador que fue encarcelado ¿pero como se liberó?
Sin que Hefesto lo supiera fue indirectamente la responsable de la liberación del legendario dragón. La diosa en su pelea con sun wukon libero su poder que al ser de otro lugar fue destruyendo la maldición poco a poco.
Yin long recuperó la conciencia desde su prisión y observó a la diosa extranjera pelear con el dios mono y Nu ba la hija de su señor y ver como de forma ingeniosa ayudaba a los mortales para convatir la sequía, estuvo alli latente en su prisión hasta que se destruyó liberando al poderoso guerrero.
El dragon detuvo la lluvia se plantó ante ambas diosas quienes se liberaron, Yin long se se transformó en un hermoso joven de piel pálida y ojos azules, su pelo era de un color azulado como el agua y vestía una armadura típica de allí negra con detalles azules gravados.
—Suficiente señora Nu ba has abusado demasiado de tu poder estos años poniendo en grave peligro la vida debe volver al palacio, ahora me reuniré con su padre a hablar—
Como si fuera una niña siendo rependida por su padre la diosa se fue con rabia y vergüenza mietras Hefesto encontraba esto surrealista.
—Nu ba siempre a sido así nose lo tenga en cuanto yo la crié lo mejor que pude pero es su naturaleza caótica y destructiva—
—No se preocupe se como es tengo familia así—recordo a su hermano Ares.
—Si me permite he de ir a hablar con mi señor—
El hombre se transformó en un dragon y surcó el cielo con elegancia mientras Hefesto lo observaba debía de reconocer que la había impresionado.
Despúes de lo sucedido Nu ba tendría que estar sin pisar el reino mortal durante un siglo y cuando saliera ser controlada hasta que volviera a repartir de forma equilibrada su funesto regalo.
El emperador amarillo estaba agradecido con la diosa extranjera por liberar a su leal sirviente y le dio acceso libre a su territorio como si fuera una de ellos. En cuanto a Hefesto y Yin long empezaron una relación algo que ni la propia Hfesto creía llegarv a tener después de su desastrosa relación con Afrodito su autoestima era muy baja y nunca pensó que alguién se sentiría atraido por ella.
Pero Yin long a diferencia del vano y superficial dios del amor era amable y noble, veía a Hefesto una mujer valiente, fuerte y leal para él Afrosito era estúpido por rechazar a mujer así.
Fue sólo una temporada que despúes quedaron como amigos ya que fue solo como para lamerse las heridas el uno al otro pero dio como fruto un hijo de ambos
