Las lluvias de junio mejor conocidas como "lluvia de ciruelas" por como florecían estas frutas gracias a los incrementos de lluvias; lo malo en lo bueno es el incremento de tifones que chocan con las costas de Japón, sin olvidar que el mismo país del sol naciente ES una costa grande.
Takemichi adora las lluvias que refrescan el verano, perderse las clases de educación física y poder comer ramen para la cena, aunque Yuko no lo deja comerlo seguido, pero lo que más le gustaba era saltar en los charcos.
A Yuko no le disgustaba la época de lluvias, pero tampoco es que fuera muy fan de estos, la ropa no se podía secar rápido como en verano y gastaba valioso gas en la secadora, tener que obligar a Takemichi a tomar vitaminas para que no se enfermara y casi siempre escondérselos en su comida por no querer/saber tomarse las pastillas, pero lo que más le molestaba de esta época era que Takemichi olvida su paraguas a propósito.
Yuko y Takemichi está desayunando en el comedor con la televisión encendida en el canal de noticias haciendo ruido blanco como todas las mañanas en la residencia Hanagaki.
"Y para el pronóstico del clima le advertimos a los ciudadanos que se cuiden pues se acerca un frente lluvioso que puede durar toda la semana"- Dijo el presentador del clima, ignorando lo de más que decía, siendo irrelevante para los dos hermanos.
Yuko dejo sus palillos al lado de su arroz pensativa, ahora tenía que sacar los ponchos y zapatos para la lluvia viejas que tenían el armario en el cuarto de los padres de Takemichi y realmente no le gustaba entrar a ese cuarto ni para limpiarlo cada mes. Ajeno a los pensamientos deprimentes de Yuko, su hermano estaba agitado de la emoción sentía que esta época se había tardado en llegar.
"Onne…"-Empezó Takemichi mirando a su hermana sonriente.
"No"
Yuko no dejo terminar a su hermano y ni siquiera lo miro para responder siguiendo mirando la televisión con los horóscopos del día de hoy sin importarle las caras que hacia Takemichi a su lado.
"Hermana, pero ni te he dicho nada"
Yuko le hecho una mirada poco impresionable: "Bueno entonces dime si no ibas a preguntarme si podías jugar en la lluvia"
Takemichi se encogió atrapado, su hermana podía ser bastante relajada en bastantes aspectos, pero cuando se trataba de enfermedades cambiaba a la actitud de un soldado, hacía de todo para evitar enfermarse. Una vez Takemichi había dormido son camisa y con el aire acondicionado prendido haciendo que despertara con la garganta algo ronca, cuando bajo a desayunar y Yuko lo escucho hablar se puso como Rambo.
"¿Hermana esto es realmente necesario?"-Hablo como pudo con el termómetro metido en su boca. Takemichi estaba acostado en su cama en vuelto en sabanas como un taco con un trapo húmedo en su frente y dos vaporizadores prendidos al máximo llenando su cuarto de humo olor a limón.
"Claro que lo es, nada como sudar para eliminar los virus"
"Pero no estoy enfermo solo tengo un poco de tos, además esto dice que tengo buena temperatura"-Dijo quitándose el termómetro y mostrándole un 36,7 °C.
La mayor dejo de poner el tercer vaporizador en la habitación de Takemichi y tomo el termómetro entre sus dedos, sonriendo lo dejo en aun lado.
"Entonces está funcionando el té que te di a beber"-Exclamo emocionada. Takemichi se puso verde, aun sentía en su lengua la amargura de esa cosa que lo hizo beber.
"Hermana ¿y la escuela?"-Pregunto cómo su último recurso para escapar de esa tortura caliente.
Yuko movió con alegría su dedo de lado a lado: "No te preocupes por eso querido hermanito, pedí el día para ti"-Lo empujo suavemente, acostándolo en la cama-"Ahora solo concéntrate en expulsar toda esa enfermedad"
"!No tengo ninguna enfermedad¡"-Protesto Takemichi moviéndose como gusano para salir de su nudo de cobijas.
"Shhh ahora duerme"-Yuko lo ignoro y lo empujo suavemente para acostarlo
"¡¿A las 3:10 pm?!"
Takemichi suspiro recordando como se pone su hermana con la gente enferma, mejor se enfocó en su pescado.
"Si tengo suerte puede que llueva en la escuela"-Sonrió con los palillos en la boca- "!Y puede ser que juegue con los charcos y si me cambio con el uniforme de gimnasia, Yuko no se dará cuenta¡"
Takemichi se zambulló lo último de su desayuno y salió corriendo a su cuarto cerrando la puerta tras de sí, abrió un cajón que había en su escritorio saco una muñeca de aspecto simple, tomo un plumón permanente le escribió con un kanji pobre 雨女.
Takemichi asintió mirando la muñeca: "Con esto bastara"
Tomándolo por el cordón que le sobra, abrió su ventana y lo colgó lo más alto que pudo alcanzar y golpeando sus manos igual cuando pedía un deseo a los dioses en los templos, rezo.
"Por favor Ameonna ven y has que llueva en horario escolar"-Pensó Takemichi en sus rezos a la diosa del agua.
"!Take¡ ¡Ya baja¡"-Grito Yuko desde el primer piso, terminando el rezo rápido que hacia el menor.
"!Ya bajo¡"-Grito de vuelta Takemichi. Tomo su Randoseru roja y se fue corriendo, azotando la puerta moviendo la muñeca por el impacto que se sintió en las paredes.
Yuko dejo a su hermano en la puerta de su primaria siendo saludada por la encargada que de vez en cuando la ayudaba; la amable mujer le platico a Yuko como hoy tendría su clase de repaso con Takemichi y ella tendría que irlo a dejar a su casa.
"No te preocupes que hoy mi marido me dejo la camioneta y podrá dejarlo más temprano que otras veces"-Le dijo la encargada. Yuko se inclinó respetuosamente y le agradeció todo su apoyo, la encargada solo rio tranquila y le restó importancia al asunto.
"De verdad estoy en deuda con usted Kane-san"-Hablo aun inclinada, intentando mostrarle todo su respeto.
La encargada negó con la mano risueña: "Para nada querida, yo también tuve que cuidar a mis hijos muy joven y sin ayuda, se cómo te sientes"
Cuando Yuko tomo el primer consejo que le dio Shinichiro sobre pedir ayuda en la escuela de su hermano, la primera persona que pensó en contarle todo fue a Kane-san, la única mujer en toda la escuela que nunca la miro juzgándola cuando se presentaba a las reuniones escolares o nunca participaba en los cuchicheos de las demás maestras sobre el drama del divorcio de los Hanagaki y a veces cuando las escuchaba las regañaba de forma pasivo agresiva; cada vez que pasaba Kane-san la saludaba con cariño maternal, preguntándole sobre cualquier cosa y haciéndola sentir mejor.
Para Yuko (y en secreto Takemichi) la señora Kane-san era un ángel enviado para los Hanagaki, sintiendo un inmenso cariño por la mujer viéndola como una figura maternal.
"Pero permítame al menos invitarle algo la próxima vez que nos vemos en agradecimiento"-Yuko le suplicaba que la aceptara. Cada vez que intentaba pagarle con dinero Kane-san se negaba, lo mínimo que podía hacer era cocinarle algo delicioso.
"Eso sería encantador, Takemichi no deja de alabar tu comida que he tenido ganas de hace tiempo probar un poco"
Yuko contenta que por fin podría pagare un poco de todo lo que le ayudaba Kane-san asintió vigorosamente con la cabeza, diciéndole que cumpliría todas sus expectativas con algo muy delicioso y con eso, se despidió contenta a su escuela.
Al cruzar la entrada y llegar al Genkan de su escuela, su mente seguía en las nubes pensando en diferentes recetas para Kane-san, no olvidar recoger la ropa que dejo colgando la noche anterior y pasar por el supermercado que queda un poco lejos de la estación porque tendrán una oferta en carne que no quiere perderse. Tan sumida está en sus pensamientos que no sintió cuando llego a su salón; todas las clases se la paso sumida en un profundo mar de pensamientos, uno tras otro, cosas que recordar, cosas que hacer, su mente podía recordar todas esas cosas y no olvidar ninguna.
"Je! Y ni siquiera ocupo anotarlo"-Pensó con alarde Yuko. Ser media hermana de Takemichi no es algo que le de mucha importancia, sus genes son bastantes fuertes y compatibles por ende es fácil ignorar esa diferencia sanguínea, pero en el fondo Yuko sabe que, aunque sea una tontería ser medios hermanos, que si hay una gran diferencia entre su hermano y ella.
Takemichi tiene la memoria de un pez dorado.
Yuko la de un elefante.
Esa era una única diferencia entre los hermanos Hanagaki (o al menos la más relevante).
"!Oye Yuko¡"-Un grito y un agarre en los hombros de Yuko la asusto-¿Quieres ir al arcade conmigo?
"!Hana¡ ¡Me asustaste¡"-Exclamo alterada Yuko apuntado acusadoramente a su amiga. Hanna soltó un bufido divertido sin tomarle la importancia. Yuko fumeaba molesta, está en una buena racha con futuros planes que ahora debía retomar antes de irse acostar cuando sus planes la arrullaban para dormir bien.
"No has respondido mi pregunta, si quieres podemos traer a tu hermano con nosotras"
Yuko se quedó pensando, su amiga le había insistido hace un rato que debía tomarse un descanso, relajarse como una adolescente y no estar pensando en cosas que puedes preocuparse después y Yuko realmente quería, pero no estaba tan segura, en su mente, se sentía con mucha culpa cuando se divertía sola.
"No está mal tener un descanso de vez en cuando, haz un hecho un trabajo genial cuidando a tu hermanito, pero también mereces descasar y disfrutar tu vida ¿sabes?"
Recordó sus palabras, las mismas palabras que la salvaron de huir de todo y como si fuera la primera vez que los escuchaba sintió la misma calma que había sentido ese mismo día.
"¿Sabes qué? Si, vamos a divertirnos todos hoy"
Hana sonrió contenta: "!Esa es la actitud¡"-Levo la mano en victoria.
El entusiasmo las hacia ignorar las noticias matutinas, por las cuales llevaban cargando más peso en sus maletines, paraguas le dicen.
Las ultimas campanas que sonaron en la escuela fueron agradecidas por todos, la señal que se habían acabado las clases era un alivio, todos estaban acomodando sus cosas para irse corriendo y poder empezar a relajarse… si tal solo no estuviera lloviendo a cantaros.
Muchos estudiantes se quedaron esperando en la entrada de la escuela decepcionados de seguir atados a la educación. Solo pocos prevenidos podían darse el lujo de irse a ritmo calmado.
"Maldición, y eso que estábamos entusiasmadas por nuestra salida"-Se lamentó Hana.
Yuko solo atino a suspirar decepcionada, ya estaba a entusiasmarse con la salida.
"Supongo que será otro día Hana"-Respondió tranquila Yuko.
"¿Tal vez el siguiente viernes?"-Pregunto algo insegura, ninguna de las dos estaba al 100% si el horario de Yuko estaría libre para hacer algo como lo que tenían planeado.
Yuko solo movió los hombros: "Si, ¿Por qué no?"
"Es una cita, nos vemos Yuko"-Hana se despidió abriendo su paraguas e irse corriendo a la salida.
Sin apurarse, más por tristeza que por urgencia empezó a sacar su paraguas, pero antes que pudiera sacar un pie fuera de la escuela una sensación en el cuello la hizo quedarse adentro, mejor concentrándose en las gotas de lluvia y sus diferentes sonidos al caer.
Shinichiro no había tenido un buen viernes, primero tuvo que llegar caminando a la escuela por su trato con los maestros sobre dejarlo usar su motocicleta menos los últimos viernes de cada mes por las reuniones del consejo estudiantil, algo sobre "dar mala imagen a los padres del consejo" o una mierda así, pero era hombre de palabra y cumplió su parte del trato. Segundo, por levantarse temprano para salir a tiempo olvido su paraguas en su casa y ahora debía estar mas tiempo sujeto a su infierno personal.
Cansado camino a paso lento a la entrada/salida ahora un poco vacía de estudiantes apoyándose en el marco de la pared esperando que se secara un poco la lluvia e irse corriendo con su maletín como paraguas, mientras miraba la lluvia un aroma lo distrajo, algo familiar y reconfortante, girando su cabeza al aroma la vio.
Presto atención a las curvas que solo el cuerpo de una mujer puede lucir, las curvaturas que hacen de un simple movimiento un baile, el cabello que nunca parecía tener orden se ondeaba con los soplidos fríos que acompañaba la lluvia y lo que era la marca que la haría reconocer, sus ojos color verano. Para Shinichiro Yuko se veía… bonita.
Negó la cabeza, no podía pensar eso de su amiga, no podía dejar que esta vez su única interacción sana con una chica lo tuviera que arruinar por culpa de su mente caliente; además que nunca podría ver una relación con alguien como Yuko, le gustaba las mujeres maduras.
"Hola Yuko ¿Olvidaste también tu paraguas?"-Pregunto Shinichiro rompiendo el hielo de su hilo de pensamientos.
"¡Oh! Hola Shin, no es eso solo estaba viendo la lluvia"-Respondió para volver a enfocar la mirada en la lluvia. Shinichiro giro su mirada igual, los dos se quedaron absortos con el sonido de la lluvia como ruido.
"Si que es bonito de ver"
"¿Verdad?"-Yuko sonrió sin mirarlo. Los dos hablaban sin la necesidad de verse las caras.
Después de un momento "Pero si tienes paraguas deberías irte y descansar"
Yuko asintió sin mucha derrota: "Supongo y ¿tu?"
Shinichiro solo encogió los hombros: "Meh, tendré que esperar hasta que se calme"
Yuko hizo un sonido de entendimiento, sacando su paraguas y empezar a abrirlo. Shinichiro no prestaba atención y solo escuchaba el sonido del paragua abriéndose, sintió una sombra sobre el y levanto la mirada y vio como Yuko sostenía su paraguas y ¿se lo puso encima?
"Yuko ¿Qué…?"- Pero la chica no lo dejo terminar y con su brazo libre lo sujeta del bíceps arrastrándolo debajo sobre el paraguas.
"Podemos usar mi paraguas"
"¿Pero cómo vamos a hacerlo?"-La duda de Shinichiro es entendible, pero Yuko no se echaba para atrás.
"Vamos a mi casa y de ahí puedes usarlo para ir a tu casa"
Shinichiro no le parecía mucho la idea, pero Yuko le contestaba con lógica cada cosa que intentaba arremeter contra ella y al final acepto y los dos se despidieron de su escuela, emprendiendo su camino.
Ninguno de los jóvenes había compartido un paraguas con alguien con una altura parecida a la suya, lo normal era compartirla con niños con altura donde no había problemas en dividir el espacio de un paraguas de tamaño normal; ahora Yuko y Shinichiro pegados a codo a codo algo regidos e incomodos, Yuko tenia cargando el paraguas pero como era una cabeza mas baja que Shinichiro el paraguas le quedaba muy abajo y Shin tenia que caminar encorvado para evitar el golpeteo con las aspas de metal.
El principal problema es que como ninguno de los dos se sentía cómodo acomodándose que seria en pocas palabras acurrucarse para ahorrar espacio, pero ninguno tenía la iniciativa de hacerlo, tal vez tenia que ver su inexperiencia o solo simplemente sus orgullos no los dejaba dar el primer paso.
Un ruidito saco a Yuko de sus pensamientos, girando su mirada a donde venia el sonido vio que era la misma lluvia, pero cayendo encima del hombro de Shinichiro, empapando su lado izquierdo, sintió un estrujo en su corazón.
Shinichiro estaba incomodo pensando en que ojalá no pescar un resfriando por ser amable, aun le interesara Yuko o no siempre seria débil ante una mujer. Sintió como el agua fría ya no le caía encima, miro como Yuko seguía mirando al frente, pero con su mano libre empujaba con las yemas la esquina del paraguas, inclinándolo a su lado e intentado (sin mucho éxito) sujetar el paraguas mas alto para que a él le fuera más cómodo pero sus brazos solo llegaban a un nivel.
En un momento Shinichiro tomo el mango del paraguas de la mano de Yuko, sorprendiéndola, Yuko miro con los ojos curiosos como Shinichiro, sin dejar de mirar al frente, tomo entre su mano y lo levanto hasta su altura dejándolo caminar derecho y a Yuko descansar los dos brazos. La chica sin darse cuenta, empezó a sonreír, cruzando sus brazos por detrás e inconscientemente acercándose más a Shinichiro.
En se momento y aunque ninguno de los dos adolescentes se atrevería en decirlo en voz alta, pero pareciera que esa lluvia se sentía mas cálida, como si del cielo cayeran gotas de chocolate caliente.
Llegando a la puerta de los Hanagaki, Yuko se sintió un poquito decepcionada que el camino a su casa fuera tan rápido. Las luces estaban prendidas, señal que Takemichi ya había sido entregado por Kane-san.
"Gracias por prestarme tu paraguas, eres un salvavidas"-Hablo Shinichiro sujetando el paraguas y con una mano metida en su bolsillo.
Yuko saca sus llaves: "Tampoco es para tanto Shin"
"Claro que sí, sin ti tendría que mojarme y enfermarme todo el fin de semana"-Contesto juguetón Shinichiro. Al decir la palabra enfermarse Yuko sintió una ligera tensión, Shin no se dio cuenta, por suerte.
"Oh… enfermarse, si…deberías llegar y tomar una ducha muy caliente y tomar un te de miel"-Contesto de forma algo extraña, de forma muy seria.
Shinichiro levanto una ceja, pero no le dio importancia: "Supongo que tendré que hacerte caso, tengo todo el fin planeado"
"Si te sientes mal no dudes en decírmelo, conozco unos muy buenos remedios"
"Sabes que sí, de seguro tus remedios saben tan bien como tu comida, hasta enfermarse no sería tan malo jajaja"-Bromeo, pero Yuko no reía y solo lo miraba con ojos de Alcón.
"Ejem"- "Creo que ya es hora de irme, te lo devolveré el lunes"-Dijo haciendo un gesto al paraguas.
Yuko dejo su seriedad y le respondió con una sonrisa y que no se preocupara mucho, deseándose los dos un bonito fin de semana se despidieron.
"!Achu¡ Carajo, debí a verme tomado el té"-En ese momento se encontraba Shinichiro el gran líder, enfermo postrado en su cama. Aunque tuvo suerte y no se presentaron los síntomas hasta el lunes.
"Lo único bueno es que no tengo que ir a la escuela"-Pensó Shinichiro antes que le ganara un ataque de tos.
La casa Sano estaba sola, con sus hermanos en la escuela y su abuelo, que fue quien le dijo que no fuera hoy a la escuela, tuvo que dejarlo un rato por sus clases en el dojo y aun que Shin estaba algo molesto por eso entendía que debía atender su fuente de ingresos; su abuelo le dejo con medicina y algunos parches fríos en el cuerpo, al menos no se sentía tan mal.
"Que aburrido~"-Pensó Shin sintiendo los efectos de las medicinas, poco a poco cerro los ojos y cayó en un profundo sueño.
Mientras tanto
"¿Shin falto?"
Yuko le preguntaba a Takeomi con los ojos abiertos, había estado esperándolo para que le entregara su paraguas, pero cuando fue a entregarle su Obento le preocupo un poco no verlo y como ya había confianza con los chicos les pregunto qué había pasado.
"Si, creo que se reportó enfermo"-Hablo Benkei
Takeomi asintió sin dejar de mirar a Yuko y vio como su mirada se convirtió en otra. Yuko les agradeció y les pregunto dónde vivía Shinichiro, cuando preguntaron para que necesitaba saber eso, simplemente dijo.
"Solo voy a dejarle mis mejores remedios"
Y así de fácil Yuko se encontraba (después de salir de la escuela) frente a una residencia antigua y enorme perteneciente a la familia Sano, en sus manos cargaba su maletín y en la otra una bolsa de plástico con barias cosas que no se podían distinguir.
"Disculpe señorita ¿La puedo ayudar?"-Dijo una voz profunda
Yuko se giró y vio a un anciano de baja altura, pero con una postura firme e intimidante, le recordó a un militar. Apenada por su falta de modales, se inclinó respetuosamente hacia el anciano y se presentó.
"Perdone la molestia, me llamo Yuko Hanagaki y soy amiga de Shinichiro"-Dijo suavemente la muchacha.
Mansaku Sano lo que menos se esperaba esa mañana era ver a una señorita bastante bonita y que se presentara en su casa diciendo que era amiga de su tonto nieto mayor.
Como el anciano no decía nada Yuko se apresuró a explicarse.
"Me dijeron que no fue a la escuela porque está enferma y pensé en traerle algo, espero no molestar"
Mansaku parpadeo y por fin reacciono: "Eh, para nada, estoy sorprendido que alguien como tu sea amiga de Shinichiro"
En vez de ofenderse Yuko se rio: "Shin es muy amable aunque algo distraído, por algo le dije que se tomara un té de miel cuando llegara a su casa"
A lo dicho Mansaku levanto una ceja. Yuko se apresuró a explicar que solo la fue a dejar a su casa para prestarle el paraguas, Mansaku solo asintió con la cabeza y no hizo más preguntas.
"Concuerdo, bueno, como ya estás aquí no podría regresarte, adelante pasa"-Dijo asiendo un gesto con la mano, empezando a meterse a la casa.
Yuko lo siguió mirando como la casa de aspecto antiguo era más grande de lo que se veía por afuera, llegaron a la entrada con una puerta tradicional dejándola ver que toda la casa era al mismo estilo.
"Es bueno que llegaras antes que mis otros nietos, son un puñado"-Le dijo Mansaku mientras los dos se quitaban los zapatos.
Yuko sonrió: "Lo entiendo, tengo un hermanito que es como un mini tornado, cada vez que Shinichiro va a la casa parece si se hubiera comido una bolsa entera de azúcar"- Conto bromeando.
Mansaku le dio una mirada: "¿Dices que mi nieto va seguido a tu casa?"-Pregunto en un tono que Yuko no supo distinguir.
"No tan seguido, pero si"-Respondió sin pensarlo mucho y enfocándose en poner le bolsa que traía en la mesa de la cocina. Mansaku solo hizo un ruido en respuesta mientras calentaba agua para el té.
El anciano echo una mirada a las cosas que sacaba Yuko, reconoció bastantes de las plantas secas para infusiones y algunas cosas que no reconocía; le sorprendía que alguien tan joven conociera de infusiones porque según el esas cosas eran de viejos como él.
"Disculpe la molestia señor Sano pero ¿Podría usar su estufa? Ocupo calentar esto"-Dijo Yuko con un ligero sonrojo en sus mejillas, haciendo un gesto a las plantas en la mesa.
"No te preocupes jovencita, siéntete en confianza, si eso va a ayudar a mi nieto a que se mejore adelante"-Comento Mansaku sentándose en la mesa con dos tazas de té servidas.
En respuesta la joven sonrió alegre: "Muchas gracias señor Sano, puede decirme Yuko si quiere"
Mansaku solo le sonrió de lado y le dio un sorbo a su te dejando trabajar a la menor. Yuko empezó a tomar pedazos de hierbas de aquí y acá, tomándolos y lanzándolos en una olla hirviendo, en descansos tomando el té que le había servido Mansaku y haciendo una pequeña platica con el señor, más que nada sobre las plantas, donde las había comprado y la explicación de cada planta y sus beneficios.
"!Listo¡"-Exclamo contenta Yuko, pasando una coladera para servir el de en una taza que Mansaku le había pasado.
"Hice un poco más para que esté tomándolo todo el día Shinichiro, espero que no le importe"-Dijo Yuko algo apenada pues hizo toda una olla de té.
"No te preocupes Yuko-chan ya estás haciendo demasiado"-Respondió Mansaku parándose de la mesa. La guio al cuarto de Shinichiro, en un cuarto tradicional japones al mismo estilo que toda la casa.
"Está dormido, pero puedes dejarle las cosas ahí adentro"
"En realidad tengo otras cosas que pueden ayudarle más, si quiere puede quedarse conmigo y ver"-Dijo Yuko apenada pensando que se sentiría mejor si estaba con ella por ser una extraña para él.
Pero a Mansaku no le tomo importancia: "Esta bien, no creo que hagas nada loco, además que pareces tener mucha experiencia en cuidar enfermos"
Yuko dio un brinco: "Oh…¿Se nota mucho?"-Respondió algo incomoda
"Solo para alguien con mi experiencia"-Fue lo único que dijo Mansaku. Los dos se quedaron el silencio; Mansaku abrió la puerta haciéndole una seña para que entrara, asiéndole caso Yuko entro cargando una bandeja con todo lo que ocupaba.
"Estaré en la sala, si necesitas algo no dudes en pedirlo"
Yuko le dio una reverencia con solo la cabeza, cerrando la puerta detrás de ella; por fin vio como era el cuarto de Shinichiro y entendió cuando le decía que era bastante desordenado. El cuarto era bastante amplio, pero había en una esquina pila de ropa sin doblar, las paredes con posters de motocicletas y mujeres en bikini, pero no olía mal lo cual fue un alivio.
En medio estaba Shinichiro dormido en su futón a su lado unas pastillas semi abiertas y un vaso semi vacío de agua. Yuko se agacho en posición de loto a lado de su cabeza, primero pasando su mano sobre su frente quitándole el usado parche frio y poder sentir mejor su temperatura, estaba caliente, tomo de su bandeja unos nuevos parches y los coloco en su frente, atrás de su cuello y en sus muñecas, los puntos estratégicos para refrescar más rápido el cuerpo.
De ahí empezó a hacer más cosas como sacar más cobijas del ropero de Shin para cambiarles las sudadas que traía, conecto un vaporizador con esencia de limón para abrir la nariz tapada y solo faltaba el paso final, su te especial.
Con delicadeza empezó a mover a Shinichiro, le daba pena despertarlo, pero era esencial que se lo tomara.
"Mmm"-Gemía el chico.
"Despierta Shin"-Le decía en voz muy suave, ayudándolo a sentarse.
Shinichiro poco a poco abrió los ojos, sin darle forma a la figura que se cernía encima de él.
"¿Que? ¿Quién?"-Shin estaba confundido, pero no pudo hacer más preguntas, su garganta se sentía rasposa y se puso a toser.
Yuko se apresuró a darle palmadas en la espalda mientras se la frotaba delicadamente.
"Shh no digas más"-Tomo el vaso y se lo coloco cerca de la boca- "Bebe esto"
Con poca lucha Shinichiro se dejó guiar, abrió ligeramente los labios y dejo que Yuko le diera de beber. Shinichiro abrió los ojos empezó con arqueadas, pero Yuko lo prevenía y lo inclino para no dejarlo escupir el té.
"No, no"-Dijo Yuko con voz cantarina como si le hablara un niño.
"Debes tomártelo hasta la última gota"- Mientras hablaba le volvió a colocar el vaso en los labios y cuando Shin intento cerrarlos labios le pico la costilla para que abriera la boca y que bebiera a fuerza todo el té.
Shinichiro sin más opción se lo tuvo que tragar, se pasó la bebida amarga sintiendo como le quemaba la garganta.
"¿Que rayos es eso?"-Dijo con voz ronca.
"Solo uno de mis remedios mágicos"-Bromeo Yuko. Shinichiro estaba lo suficientemente enfermo para no reclamar, en cambio se tomo el agua sobrante, intentándose quitar el sabor de la boca.
"¿Cómo entraste?"-Pregunto cambiando de tema. Yuko tarareaba mientras lo arropaba con un futón extra que encontró.
"Tu abuelo me dejo entrar, es bastante intimidante"-Respondió con sinceridad, haciendo reír a Shinichiro.
"Mhp, el abuelo fue ex militar"
"Entonces eso lo explica"-Contesto Yuko en un tono ligero. Los dos adolescentes se quedaron en un cómodo silencio, rotos solo con los carraspeos de Shinichiro.
Shinichiro se quedo mirando a la joven a su lado, mirando como sus brillantes ojos azules se movían de un lado al otro mientras ella le pelaba una naranja. ¿Por qué estaba ella aquí? ¿Por qué se tomaba las molestias en su ya ocupada vida? Y, sobre todo:
¿Por qué se sentía tan contento con su presencia?
Shinichiro se medio incorporo entre los futones: "Yuko"-Hablo con voz ronca
"Mm"-Respondió ella sin dejar de pelar la naranja.
"¿Por qué?"-Fue lo único que pudo preguntar, no sabía cómo preguntar lo que quería saber, pero fue lo suficiente para que ella lo entendiera.
Yuko dejo la naranja en el plato que había traído y solo cerro los ojos, Shinichiro pensó así no podía leer sus emociones.
"No me gusta sentirme inútil cuando puedo ayudar"-Respondió cortamente la chica refiriéndose a curar.
Shinichiro no aparto su mirada: "Eso no es todo ¿O sí?"
Yuko sin abrir los ojos sonrió un poco, negando con la cabeza.
"Mi mamá murió de pulmonía"
Shinichiro quedó en silencio incitándola a hablar más.
"Ella se contagió joven un poco antes que cumpliera las 10, nunca supe nada, pero cuando me entere ella no quería recibir tratamiento"-Yuko abrió los ojos que estaba llorosos
"La veía toser cuando pensaba que no miraba y como se estremecía del dolor, pero ni una vez dejo verse débil frente a mí, odiaba que la tratara como una persona enferma y aun hasta su muerte negó que nadie la tratara de débil"
Shinichiro se quedó mirándola en silencio, la muchacha se negaba a derramar lágrimas, mejor enfocándose en la siguiente naranja que pelar.
"Sabes"-Empezó a hablar- "Ella fumaba igual que tú, ahora que lo pienso ella decía que fumar le ayudaba con su dolor de garganta"-Soltó una risita al final.
"Si te trae recuerdos puedo dejar de fumar cerca de ti"-Hablo Shinichiro algo preocupado de traerle un recuerdo amargo, pero Yuko negó con la cabeza.
"No, me gusta el aroma, supongo que me recuerda a ella, que irónico, lo que la iba matando me hace sentirla aun viva"
Los dos se quedaron en silencio, pero a diferencia de otros, no se sentía tan incomodo, tal vez porque Yuko no se sentía triste al recordar a su mamá o porque ella era mas fuerte y no la enterraba en su memoria, como él.
"Entonces fumare más cuando estés cerca"-Bromeo Shinichiro para aligerar el ambiente; pareciera que funciono porque Yuko rio de su chiste.
"Mientras no me tires el humo en el cabello estamos bien"
"Oww si es mi parte favorita de fumar"-Bromeo el hombre. Yuko rio y le dio un ligero golpe encima de los futones.
La calma melancólica se interrumpió abruptamente cuando Yuko se fijo en el reloj despertador ¡Ya casi era hora para recoger a Takemichi!, apurada empezó a acomodar las ultimas cosas, echando mas esencia en el humificador para que durara todo el día, limpiando la basura por los parches y dejando una pequeña tetera artesanal con mas de su te especial.
"Shin tengo que irme, pero te dejo mas té aun que sea amargo debes tomártelo cada 4 horas y si tienes calor no te quites las cobijas, te dejo mas parches fríos para eso"-Explicaba rápidamente, intentado hacer lo anteriormente dicho a velocidad récord.
Shinichiro a quien le empezó a dar sueño solo le respondía con monosílabos afirmativos, ninguno sentía la necesidad de decirse mas palabras y como un colibrí, Yuko se despidió.
"Recupérate"- Fue lo ultimo que dijo y el cuarto se sumió en un delicioso silencio.
El abuelo Mansaku tomaba su té sentado en el Kotatsu disfrutando su bebida como solo los mayores saben apreciar. Yuko a paso deprisa llego con él.
"¿Ya te vas?"-Pregunto Mansaku calmado.
"Si tengo que ir a recoger a mi hermano, muchas gracias por dejarme pasar señor Sano"-Respondió respetosamente sin olvidar inclinarse en respeto.
"Sin problemas niña"-Suspiro cansado- "Estoy muy viejo para cuidar a un enfermo, fuiste una gran ayuda"
Yuko sintió una alegría recorrer su pecho, sin darse cuenta, empezó a sonreír. Mansaku vio la reacción de la joven, le recordó a su hijo cuando era un niño y lo felicitaba por algo, esa joven era un aire de nostalgia que intentaba guardar.
"Deberías irte ya, esta es la hora donde mas se llenan los trenes"-Dijo Mansaku mirando el reloj.
Yuko también miro el reloj, haciendo una cara exagerada se despidió gritando entre disculpas y agradecimientos mientras se iba corriendo dejando atrás la residencia Sano.
El mayor de la familia Sano, estando completamente solo, se para y fue a una esquina de la sala, frente a una caja de madera oscura cerrada, la abre mostrando 3 fotografías en blanco y negro con incienso en cada lado. Mansaku encendió dos palitos del incienso, colocándolos en cada fotografía, golpeando sus palmas en señal de rezo.
"Perdón por no hacer esto como antes, sigue siendo difícil verles las caras"-Hablo el abuelo a las fotografías.
"Shinichiro y Manjiro no han mostrado sus respetos tanto como antes, espero que entiendan que para ellos es mas difícil"-Hablo a dos fotografías que estaban juntas, la de un hombre de pelo rizado y sonrisa boba y la de una mujer delgada.
"Emma tampoco esta lista ni para ver tu cara Makoto y para enfrentarte, le dejaste una herida enorme"
Ahora dirigiendo su atención a la fotografía de una mujer delicada y de rasgos mixtos.
"Querida, espero que puedas perdonarme he intentado criar a mis nietos lo mejor que puedo, pero me haces falta, no se como enseñarles de sentimientos y siguen guardándose todo, no sé qué hacer y mi ignorancia solo alienta a que guarden su propia tristeza"-Al hablar Mansaku parecía mas viejo de lo que era.
"Por favor querida, guía a nuestros nietos a liberarse de la oscuridad que están cargando, algo brillante como el cielo es necesario"-Termino suplicando a su difunta esposa sintiendo unas lagrimitas en su lagrimal.
Se tallo los ojos, rezo un poco más, apago el incienso y cerro la caja, entre sus dedos arrugados palmeo la madera templada intentando sentir un poco de calor que atravesara su palma, pero como otras veces había pasado nada fue lo que sintió. Se paro y fue a echarle un vistazo a su nieto mayor, abriendo en silencio un aroma a limón lo golpeó, miro como una maquina rara hacia el aroma sacando humo húmedo, por otro vio como su nieto estaba envuelto en futones como si fuera un caparazón.
Mansaku tomo el termómetro que había dejado aun lado de su nieto y con sigilo lo metió adentro de la caliente coraza que ahora era su nieto, dejándose llevar por todos los cuidados que lo rodeaban; se notaba que era una experta en que hacer, la joven debió tener mucho tiempo a gente enferma pero por su edad no parece que fuera hace mucho tiempo atrás, le recordó a tiempos oscuros cuando la noticia de la salud de su nuera apenas había sido detectada.
El sonido del pitido del termómetro lo ayudo alejar esos pensamientos y se fijo en la nueva temperatura, había bajado dos grados y también se veía que estaba agarrando color, una buena señal. El viejo sonrió mientras acariciaba la cabeza de Shinichiro.
"Shinichiro eres afortunado de rodearte de personas tan buenas"-Susurro bajito- "Tu abuela debe estar cuidándote, envió un pedazo del cielo para cuidarte"
Shinichiro nunca sabría de lo que hablaba su abuelo ni el tampoco le contaría que significaba sus palabras, pero solo el vapor como testigo, quedo comprobado que el abuelo tenia una esperanza que esos pedazos de cielo como el llamaba al azul de sus ojos fueran lo brillante que necesitaba tan desesperadamente su familia.
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