Nota: Esto salió a raíz de una conversación interesante.
Nunca se sabe dónde una encontrará inspiración.
Ellas saben quienes son.
Extra 06.
Leo estaba disfrutando de un rato para sí mismo.
Jugueteaba con una de sus esferas de Arquímedes en sus manos imaginando qué podría construir.
Necesitaba inspiración. Últimamente había estado atascado.
Jason le decía que si no viera esas novelas tan raras, entonces su cerebro funcionaría... No es que funcionara bien de todos modos. Le había bromeado.
Grace se fue ese día con una especie de gel muy espeso con olor a pescado podrido.
Al ducharse y quitarse la cosa gelatinosa, perdió todo su pelo.
Leo se divirtió bastante cuando su amigo le envió un mensaje iris para gritarle.
-Es que se me ha atrofiado el cerebro, tú sabes. Y no controlé bien mis acciones. Como que se me escapó...
Pero eso fue hace un mes. Ahora estaba en otro momento y lugar.
Tarareó con su esfera.
Una boca metálica quiso arrancarle la mano.
Eso le pasaba por distraerse mirando personas sexis en la pantalla.
Hombres y mujeres que le distrajeron por completo.
Dos días después, Valdez estaba en un ataque de construcción.
Iba a hacerle un balancín impresionante a su sobrino por su cumpleaños.
Tenía que superar a todos porque era un genio. No iba a regalarle una baratija insulsa.
Se frotó las manos, satisfecho.
Y aunque la novela no le había dado la inspiración, sí que había tenido sueños bastante ardientes con esos tres...
Que estaba comprometido, no muerto. Tenía ojos y mucha imaginación.
Apolo llegó a casa tras escaparse de una de las interminables reuniones que su padre organizaba.
No hablaban de nada importante y prefería estar con Leo que allí escuchando a Zeus y Poseidón discutiendo por su madre y el padre que se comió a casi todos sus hijos.
Poseidón le dijo a Zeus el otro día que no era mejor que Cronos ya que se comió a Metis cuando estaba embarazada de Atenea.
Después hubo un debate sobre qué estaría haciendo Metis ahí dentro o si ya había sido disuelta.
Zeus se negó a comentar.
(Quien es ese hombre,
que me mira y me desnuda,
una fiera inquieta
que me da mil vueltas.
Que me hace temblar
Y me hace sentir muy calientee!)
Apolo se estremeció y algo en su ser se rebeló ante esa... Esa abominación que supuestamente era una canción.
Sus sensibles oídos estaban sufriendo.
Su Leo era prodigioso, pero el canto no era uno de sus atributos notables.
Siguió escuchándole masacrar la canción inventándose partes de la letra.
-Leo... Estoy aquí. -Apolo comentó.
(Yo soy su Valdeez!)
El hijo de Hefesto terminó la canción y se dio la vuelta.
-Agradezco esa... Esa canción. -Su prometido carraspeó. -Ha sido...
-Ah, hola, Polly. Estaba dedicándole una canción a alguien. -Sonrió.
-¿A mí?
El dios se sentía muy engreído por eso... Aunque la canción fuera espantosa.
-Claro que no. ¿Has visto a esos tipos? Se merecen una oda completa.
Y Apolo decidió, tras cinco minutos de su Leo alabando a otros hombres, que iba a tomar medidas serias para quitárselos de la cabeza. Su semidiós solo podía pensar en una persona, dios, lo que fuera.
Así que sintiendo celos en su máximo esplendor, agarró a Valdez y lo llevó a la cama.
Él le mostraría...
Leo se rió.
Era un genio, si lo decía él mismo.
