Naruto pertenece a Masashi Kishimoto. Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.
La historia perdida de Naruto Ōtsutsuki
11: Cerrando un circulo.
Todos estaban poniendo de su parte, para reconstruir el gremio, el cual salió bastante mal parado.
Junto a ellos, el Dragon Slayer de Hierro, Gajeel y Juvia, la maga de agua de Phantom Lord, quienes se unieron a Fairy Tail, con el permiso de Makarov y para demostrar, que estaban del lado de este gremio, auxiliaron en la reconstrucción.
Hasta entonces (para horror de Lucy) Natsu, Gray, Naruto y Erza, se quedarían en el hogar de la Maga Celestial.
Y hablando de ella...
Lucy Heartfilia, estaba de camino al hogar de su familia.
Los Heartfilia, eran una familia empresarial, muy poderosa y su padre, nunca tenía tiempo para Lucy.
Parecía despreciar, todo acto de bondad de su hija: Como el simple hecho de comer una bola de arroz, que Lucy le llevó...
Finalmente, la rubia de ojos chocolate, estaba allí. Ante su casa paterna. Vio a una mujer mayor, a la cual reconoció de inmediato. —Petto-San —llamó Lucy a una mujer mayor, quien estaba barriendo la entrada.
Todos los sirvientes (de alguna forma) se enteraron y corrieron a abrazarla. —Oh, estoy tan feliz, de que esté a salvo —dijo Petto, mientras derramaba cascadas.
Lucy entró en su hogar y dos sirvientas gemelas, la vistieron de fucsia y rosado, recogiendo su cabello en un moño y con agujas. Cuando estuvo lista, fue llevada al enorme comedor, en donde se sentó a comer un festín, en soledad, mientras entablaba conversaciones, con sus sirvientes. Cuando terminó su comida, se aseó la boca y fue hacía el estudio. —Es como si él, jamás saliera de aquí —pensó para sí misma, en la eterna soledad de su padre. En lo cruel que podía llegar a ser. En cómo veía a sus trabajadores, más como... esclavos remunerados, que como personas o como alguien con quien se pusiera, entablar una conversación —Soy Lucy. Estoy aquí, Otosan —anunció en voz alta y fuerte.
—Entra —Ordenó el hombre, girándose hacía la puerta, escuchando como esta era abierta. —Así que finalmente volviste, Lucy.
—Otosan: Me disculpo por haber huido de casa, sin decir nada. —comenzó Lucy, con bastante seriedad. Una seriedad que su padre no le recordaba. —Estoy verdaderamente arrepentida.
—Tomaste una sabia decisión. —dijo su padre —Mientras estés en ese gremio, usaré todo mi poder e influencia, para destruirlo. Finalmente has madurado, Lucy. Parece que te has dado cuenta, de que solo traes problemas a los que te rodean, con tu actitud egoísta. Tu eres la hija de la familia Heartfilia. No eres como los demás. Vives en un mundo diferente. Es bueno que finalmente entendieras esto, Lucy. Solo hay una razón, por la cual quería que regresaras, un evento muy afortunado. He propuesto un matrimonio, con el hijo de la familia Jurener.
—Si... Me imaginaba, que era algo, como esto.
—Un matrimonio con la familia Jurener, permitirá que los negocios de la familia Heartfilia, se establezcan en el sur. —dijo su padre, sin corazón alguno —Este matrimonio, asegurará nuestra fortuna en un futuro.
— ¿Nuestro futuro? —fue todo lo que ella dijo.
—Y debes de dar a luz a un niño. —dijo el hombre, cerrando los ojos, por un instante —Para que pueda volverse el heredero del estado Heartfilia. Eso es todo. Regresa a tu habitación.
—Otosan, parece que te equivocas. —dijo Lucy, el hombre abrió los ojos y se giró, para mirarla —He regresado, para mostrarte mi resolución. Es verdad que estuvo mal, que me fuera sin decir nada. No era diferente a huir de casa. Así que esta vez, te voy a decir exactamente, como me siento, antes de irme.
—Lucy... —comenzó el hombre, sorprendido de que ella le dijera algo así. Todavía recordaba a la Lucy... sumisa y dulce. Esto para él era... increíble. Algo totalmente inesperado.
— ¡No hay nada de afortunado, en tener un destino que tú puedas haber elegido! —contestó ella, interrumpiéndolo. —Debes de encontrar la felicidad en tu interior, para así sentirte verdaderamente realizado. Toda tu vida, has hecho lo que otros quieren de ti, jamás has pensado en lo que realmente, deseas de tu vida: Jerome-Ojisan, te dejó su imperio y solo te sentaste, sumisamente a hacer lo mismo, siempre has vivo para honrarlo y jamás te has detenido a pensar en lo que quieres. No decidirás, con quien me casaré, solo para aumentar tu poder materialista. Y.… —lo señaló amenazadoramente, mientras su aura mágica, la rodeaba, causando que toda la mansión temblara y sus ropas se movieran. — ¡No vuelvas a intentar absolutamente nada, en contra de Fairy Tail! —rompió el vestido, con sus propias manos —Porque la próxima vez que lo hagas, todo el gremio y yo misma, vamos a considerarte nuestro enemigo. Yo ya tengo mi vida...
Pero su padre dejó de escucharla. Vio a su fallecida esposa, delante de él, la vio hablarle. — ¿Cómo quieres vivir tu vida?
— "Layla..." —Susurró el hombre, impactado.
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Cuando Lucy salió de allí, aun llevaba el vestido.
Como un recordatorio de otro mundo, al cual, de alguna forma, ella todavía pertenecía.
Pero ahora, ella era simplemente Lucy de Fairy Tail.
