En el sótano, o al menos, una de las partes del enorme sótano de la mansión, estaban el Ministro y el capitán, Frollo había conducido a Garfio a una sala de torturas como las que había en el Palacio de Justicia, era el espacio que le correspondía del sótano, un complejo de habitaciones bastante grandes que Frollo había adaptado como si fuera una prisión, personalmente, el pirata solo usaba su espacio correspondiente para guardar los tesoros que conseguía con su tripulación en Neverland y almacenaba su parte del botín en el castillo, si alguien abriese la sala, encontraría una mesa y una silla de madera viejas en el centro con un candelabro con velas encima, y el resto de la habitación llena de tesoros; piedras preciosas en cajas de oro, joyas, diamantes, rubíes, abalorios, todo lo que un auténtico tesoro pirata podría tener, incluso una calavera de ojos de rubí y hecha completamente de oro... pero nada sospechoso, nada fuera de lo común. Cerró de nuevo la puerta con llave y fue en busca del Ministro, no quería estar solo en las circunstancias en las que todos se encontraban.

-¿has encontrado algo?- preguntó el juez apareciendo por uno de los pasillos.

-Nada en mi almacén.-

-En la cámara de torturas tampoco.- respondió Frollo.

- A Jafar también le corresponde una sala aquí abajo, ¿sabes cuál es?-

-Me temo que no, las habitaciones no tienen nada con que identificarlos, salvo unos números en un letrero encima de la puerta, y la única llave que puede abrir cada puerta solo la tiene el dueño de la sala.-

El chirrido de una puerta interrumpió su conversación, en uno de los pasillos, a su derecha, una puerta se había abierto, los dos hombres se pusieron tensos y se avergonzarían de decir que estaban muy asustados, cosa razonable en una situación como esa, pero eran villanos demasiado orgullosos.

-Prepárate, por si debemos atacar.- indicó el Ministro sacando un puñal de uno de los bolsillos de su túnica.

Garfio adelantó su brazo izquierdo en respuesta, con el filo de su apéndice metálico hacia fuera, dispuesto a clavárselo al intruso que había entrado en la mansión. Escucharon unos pasos hacia su dirección y la lumbre de las velas proyectó en la pared una figura delgada, alta y esbelta algo borrosa que se hacía más nítida con cada paso que daba hacia ellos, Frollo apretó el puñal en su mano derecha y Garfio notó como el sudor empezaba a caerle por la frente a través de su corto flequillo de pelo negro. Los pasos de la figura desconocida resonaron de nuevo con el eco del sótano, ambos podían sentir como si sus corazones se salieran de su pecho y al capitán le pareció que su corazón latía con un cruel y burlesco tic- tac dentro de su cuerpo, como si el cocodrilo que lo había perseguido durante años hubiera regresado para marcar los pocos segundo que le quedaban de vida y entonces...

-¿Garfio, Frollo?- los ojos de los dos hombres se abrieron y sus mentes se aliviaron al ver a un hombre de piel morena, barba negra retorcida y traje negro y rojo con un turbante, llevaba en su mano derecha un bastón con la parte superior en forma de la cabeza de una cobra.- ¿qué os pasa?-

-Oh, Dios Jafar...- dijo el pirata antes de lanzarse con lágrimas en los ojos a abrazar al hechicero árabe que se encontraba confuso y por las acciones del pirata.- Menos mal, otra persona sana y salva.-

-¿dé que demonios estás hablando?- dijo él ya un poco molesto por la situación.

Garfio lo soltó y regresó al lado de Frollo.

-Dónde estabas?- preguntó Frollo.

-He estado aquí desde hace un par de horas, trabajando en experimentos y hechizos.-

-¿No has oído nada de lo ocurrido en las cuadras?-

-No, ¿qué ha pasado?- Los otros dos villanos se miraron entre sí antes de que Frollo hablase de nuevo.

-Creemos que alguien ha entrado en el castillo, alguien que no es de los nuestros.- dijo el juez acercándose a Jafar.- Y...- se estremeció al recordar a Snowball.- todo empezó en las cuadras, bueno, en la pared cercana a ellas, es...-

-Vimos un bulto extraño a los pies del castillo por esa zona.- continuó el capitán.- decidimos bajar a inspeccionar, pensamos que sería Scar o Sher Khan, pero resultó ser el caballo de Claude.- Jafar abrió los ojos ante la noticia,Garfio continuó.- Estaba muerto, con un tajo en el cuello, escuchamos algo en los establos, tu caballo también estaba herido de la misma forma, ha muerto también.-

-No puede ser...- dijo Jafar preocupado.- ¿sabéis que ha pasado?-

-No.- dijo Garfio.- Tememos que algo haya entrado en el castillo.-

-Un animal salvaje ¿tal vez?- preguntó el hombre.

Frollo negó con la cabeza y explicó.

-Las heridas que tenían los animales no eran accidentales, ni de animales, eran humanas, y estaban premeditadas, un solo tajo en el cuello, y algunas heridas en la mandíbula que creemos se hicieron al tirar de sus bridas a la fuerza.-

-¿esto lo sabe alguien más?-

-Úrsula y Scar, están buscando a más villanos por la mansión para reunirlos a todos y explicar lo que te hemos contado, necesitamos saber si alguien ha visto algo sospechoso.-

-Iré con vosotros.- anunció Jafar.

El hechicero se dio la vuelta y cerró su habitación con llave, guardando esta de nuevo en uno de los bolsillos de su traje y subió a la planta principal con los dos villanos que le habían estado buscando. Hubo un breve silencio mientras caminaban de nuevo hacia las escaleras.

-¿Y habéis averiguado algo?-

-Nosotros no, pero tal vez Úrsula y Scar hayan tenido más suerte.- comentó el capitán.

A medida que se acercaban a la puerta pudieron escuchar una conversación, o mejor dicho, la discusión de alguien, no se entendía bien lo que decían, por lo que dedujeron que estaban bastante lejos y se pudieron hacer una idea de cuánto estaría gritando el portador de aquella voz o mejor dicho portadora, pues cuando llegaron a la planta principal pudieron identificar la voz de Úrsula entre lamentos y gritos.

-No me jodas, no.- soltó Garfio agarrando el mango de su espada aún colgada por una banda púrpura que atravesaba su torso en diagonal.

Los tres corrieron escaleras arriba hacia la biblioteca, temiéndose lo peor, que Úrsula estuviera herida o a punto de morir, asesinada por el intruso como el caballo de puertas de la biblioteca se abrieron de golpe, Úrsula, aún transformada en humana, estaba sentada en uno de los sillones al lado de la chimenea, vieron a Scar, sentado frente al sillón mirando con pena a la muchacha, una de sus garras estaba apoyada sobre sus rodillas, como si intentase tranquilizarla.

-¿qué pasa aquí?- dijo Frollo al ver la escena.

-Frollo.- comenzó el león dirigiéndose hacia los recién llegados.- fuimos a los dormitorios, buscando a algún villano que estuviera en sus aposentos y... oh, cielos, fue horrible.-

-¿Y Úrsula?- preguntó Garfio.- ¿La han herido?-

-No, pero... lo que hemos visto...- Scar regresó de nuevo al lado de la mujer acompañado por los otros villanos.

-¿qué ha pasado Úrsula?- preguntó el pirata poniendo su única mano sobre la de ella en el brazo derecho del sillón.

-Fuimos a inspeccionar los dormitorios, descartamos los vuestros y empezamos a mirar, cuando llegamos al de Grimhilde, demonios... está... está muerta...-Todos se miraron entre sí, conmocionados por la noticia y notablemente nerviosos.- Había sido apuñalada.-

-¿Y el espejo? Podría haber visto algo.- sugirió Jafar.

Úrsula negó con la cabeza.

-Estaba hecho añicos, delante del cadáver.-

-La sangre era fresca, debieron de matarla poco después de que descubriéramos a los caballos muertos.- añadió Scar.

-Quizá quien mató a los caballos los usó solo como distracción, y mientras estábamos fuera inspeccionando a los animales entró sin que nos diéramos cuenta en el castillo.- teorizó Garfio.- La puerta trasera de las cocinas estaba abierta, tal vez accedieron por ahí.

-Si eso es cierto.- dijo Frollo.- Tenemos un serio problema. Busquemos a los demás antes de que encontremos otro cadáver, id en parejas, como antes, así nos podremos defender si pasa algo.-

Justo entonces se escuchó un disparo en el exterior.