Muy bien, aquí estoy otra vez con un capítulo nuevo de este fic. No tardaré mucho, sólo respondo comentarios y ya está:

Franco Yuzaki: Felicidades por acertar al decir que Lanzhu podría aparecer. En breve te digo por dónde puedes retirar el premio (es un simple papel con mi autógrafo. No es mucho, pero bueh). Ya verás que lo de Lanzhu va más allá de un simple sentimiento de que no encaja al lado de otras personas. De hecho, te digo que te vas a perturbar un poco. Y sí es verdad, la niebla originalmente fue un recurso para cubrir el problema que tenía el primer Silent Hill con la carga poligonal con los escenarios, y al final la gracia dio tales resultados que terminó formando parte prácticamente infaltable en la mayoría de los siguientes juegos (esa necesidad fue porque el juego se hizo enteramente en 3D, además que el equipo desarrollador cargaba con muchos problemas a raíz de los maltratos que sufrían por Konami).

Zaisoooh: Yo mismo no sé cuántos capítulos tendrá este fic. Puede que sí sean 30, o bien podrían 50 o le pueden quedar 10 capítulos nada más. Como trabajo siempre sobre la marcha, pues nunca sé hasta dónde me va a llevar el desarrollo, así que no te recomiendo que especules con la duración. Y olvídate de los perros en este fic ¿Para qué querría ponerlos aquí? ¿Qué significado tendrían dentro de esta historia? Quiero tomar un poquito en serio la historia, por lo que aquí no hay espacio para fanservice barato. Y finalmente, no habrá especial navideño de este fic. Si hago algo navideño para Love Live, será completamente independiente y con ánimos de contar otra cosa no tenga que nada que ver con Silent Hill.

Una culpa desconocida

(Elección tomada: Revisar el cuchillo de Lanzhu)

Llevada por la curiosidad, como si se tratase de una fuerza misteriosa que ni sabía de dónde salía, Eli ojea detenidamente el cuchillo que Lanzhu acababa de dejar. El cuchillo en sí efectivamente tenía rastros de sangre en la punta y en buena parte del filo. A Eli le daba miedo saber a quién habría herido Lanzhu usándolo. Definitivamente no entendía qué pasaba en la cabeza de esa chica, pero estaba claro que algo muy malo tendría que haberle pasado para que esté así. Sólo podía rezar para que Lanzhu esté bien cuando vuelva a encontrarla, y que además pudiese razonar un poco mejor con ella, pues sentía que tenía que hacerlo. Por el bien de la propia Lanzhu tenía que tratar de apaciguarla y averiguar qué le pasaba.

Finalmente Eli guarda el cuchillo para llevárselo con ella. Estaba decidido que no tenía ninguna intención de devolvérselo a Lanzhu, incluso si más adelante se lo pedía de vuelta, pero al menos sí cumpliría con su promesa de tenerlo guardado, y es que temía lo que Lanzhu podría terminar ocasionando si mostraba aquel gesto de paranoia de antes de dejar el cuchillo. Ya habiendo hecho lo que sentía que tenía que hacer, el siguiente paso era salir de ese apartamento y tratar de resolver ese puzzle con las monedas. Tratando de hacer memoria regresa sobre sus pasos hasta estar en el apartamento donde justo estaba ese mueble, esta vez siendo lo más rápida posible porque no quería lidiar con ningún monstruo. Más le interesaba salir de ese problemón en el que estaba lo antes posible.

Llega hasta el apartamento que esperaba encontrar, y el mueble seguí allí. Lo que tiene que hacer Eli es volver a leer el acertijo y empezar a pensar en la solución.

─ El seductor de la mujer de Adán… A espaldas de la mujer… Vaya descripciones más raras. Esto es un poco exigente…

Eli trata de darle vueltas al acertijo hasta que encuentra una posible solución. Falla, así que lo intenta otra vez. Vuelve a fallar, y una vez más reordena las monedas, procurando ser fiel a todos los detalles que consigue reconocer en la descripción escrita. A la tercera finalmente lo logra, y eso lo sabe porque escucha cómo una cerradura dentro de aquella suerte de cofre se abría. Algo de utilidad tendría que encontrar ahora…

Había una llave. Tomando en cuenta lo que recordaba de aquel cartel que había visto antes, probablemente era la llave que le serviría para abrir aquella puerta en el piso de arriba. En todo caso la rubia toma la llave y considera la opción de salir de ahí sin mirar atrás. Las opciones de exploración se estaban agotando, por lo que Eli esperaba que esa llave la llevase de una vez por todas a la salida de ese lugar, a algo que le permita acercarse más a Nozomi, a la verdad que había tras ella.

Sube las escaleras, y en eso ve finalmente el mapa del edificio. En muy buen momento, llega a pensar la rusa. No sentía que lo fuera a necesitar más, especialmente tomando en cuenta que ya había revisado casi todo lo que el edificio pudiera ofrecer, pero igual lo recoge y avanza, simplemente por si acaso llegaba a ver que algo cambiase y le hiciese replantear su exploración. Algo poco probable, pero ese pueblo igual no era muy normal que se diga. Todo cuanto pudiese ser de utilidad era de agradecer si aparecía.

El apartamento lucía bastante vacío, sucio y desolado. Ni siquiera parecía hacer falta revisar a fondo, pues todo parecía estar a la vista.

─ Nada. Parece que sólo necesito avanzar…

La puerta que llevaba al balcón estaba abierta. Eso al menos parecía una buena oportunidad, así que Eli va allí, cuando una voz inunda el aire, asustando a Eli y haciendo que su temperatura corporal bajase de golpe.

¿Por qué tuviste que hacer eso? ¿Acaso estás loca?

─ ¿Nico? ¿Estás aquí? ─ Eli voltea a ver alrededor, pero no ve nada, e incluso mira por el balcón sin que eso le diera ningún resultado.

No debiste, Eli. Entiendo que te doliera, pero esa no es la manera

¡Ya lo sé! ─ ahora suena la propia voz de Eli en la lejanía, y se notaba que estaba llorando ─ Lo sé. Sé que no fue lo correcto. Sé que Nozomi está sufriendo mucho, pero yo… yo… Ya no solo no alcanzo a reconocer a Nozomi, sino que tampoco sé ahora quién soy… Necesito ayuda, Nico. Todo esto me está consumiendo.

Sabes que cuentas conmigo. También yo he estado experimentando este dolor junto a ustedes todo este tiempo. No suelo admitirlo, pero también me destroza cada vez que veo a Nozomi así. Demasiada ilusión me hace ver que todo esto se acabe y que Nozomi pueda por lo menos ponerse de pie por sí misma. Hagamos esto, Eli: Mañana te puedo acompañar a ver a Nozomi después de que termine de limpiar. Sabes que recién me mudé a ese apartamento que te dijo Alisa, y por eso necesito arreglar muchas cosas. Espérame mientras tanto, y por ahora trata de relajarte, ¿de acuerdo? Nozomi necesita paciencia, especialmente de tu parte. Es irónico que tenga que venir yo a decírtelo, pero es lo que tenemos, Eli.

Está bien. Que sea de esa manera. Gracias por escucharme, Nico.

La rusa se lleva una mano al rostro, y es que esas voces por alguna razón hacían que le doliera la cabeza. No recordaba bien de cuándo fue aquella conversación, aunque tomando en cuenta que fue antes de que Nozomi muriera, es muy probable que ocurriera tres años atrás, o un poco antes. No era capaz de ubicar aquello.

─ ¿Realmente Nico y yo tuvimos esa conversación? Es extraño… Estoy segura de que me acordaría de eso…

Ya no sonaban las voces, lo que significaba que Eli ya no tenía que lidiar con el dolor de cabeza y pudo adentrarse en el balcón y revisar más a fondo aquel lugar. El exterior no se podía ver a causa de la intensa niebla, aunque eso no le importaba mucho a Eli, pues estaba consciente de que no estaba precisamente al ras del suelo, por lo que igual no sería una buena idea saltar de ahí. El balcón la lleva hasta otro apartamento, donde podía ver una enorme cama que tenía encima algunas balas de pistola. Eli sentía que se estaba armando hasta los dientes, cosa que le daba muy mala espina. No se podía imaginar qué tan fuertes tendrían que ser los monstruos que la esperasen más adelante para necesitar semejante provisión. Luego consigue una nueva llave que decía funcionar para la escalera norte del complejo. Eli pensó entonces que sería una buena idea llevarla, pensando que de esa manera iba a salir finalmente de ahí. Sin darle más vueltas al tema y se guarda la llave y sale de ese apartamento, sorprendiéndose de que la puerta estuviera abierta.

Sólo necesitaba girar la linterna, y Eli podía ver la puerta en la que podía funcionar la llave. Su salida de ese lugar estaba cerca. Nada más tenía que lidiar con un maniquí que estaba en medio del camino, pero no creía que fuera un problema demasiado grande con el cual lidiar. Con el palo en mano avanza y ataca a la criatura cuando esta apenas trataba de darle alcance. No hubo mucho problema para derrotar al adefesio, y Eli avanza sin demasiados problemas y abre la puerta.

─ Muy bien, ya estoy fuera…

Pero lo primero que ve la rubia resulta demasiado turbio para su gusto. La criatura con el casco piramidal estaba abusando sexualmente de otra criatura, más precisamente de un lying figure, y encima el monstruo de la pirámide emitía gemidos que denotaban un horrendo placer. Eli retrocede horrorizada, y la criatura piramidal se da cuenta de su presencia, por lo que suelta al lying figure ya muerto y levanta del suelo lo que parecía ser un enorme cuchillo. Eli trata desesperadamente de abrir la puerta para regresar al pasillo del complejo residencial, pero extrañamente la puerta estaba cerrada, y encima se había dejado la llave al otro lado.

─ No puede ser… ¿Cómo puedo ser tan torpe en un momento como este?

El monstruo se va acercando a Eli, arrastrando el cuchillo con intenciones más que claras. A la rusa no le quedaba más alternativa que pelear. El palo no parecía ser ya una buena opción, pues esa criatura lucía demasiado fuerte y el enorme casco no permitiría que Eli le dé alcance fácilmente, además que no le hacía ninguna gracia la posibilidad de que la criatura la alcance y la agarre. La salida por las escaleras estaba completamente inundada, haciendo que tampoco fuese una opción. Lo único que le quedaba a Eli era usar la pistola y esperar a que la criatura no fuese más rápida que ella, aunque el espacio tan reducido en que se encontraban no era ninguna ayuda.

Eli empieza a disparar. Empieza por el cuerpo, acertando algunas veces y otras dándole al casco, pero en ninguno de esos casos se ve que el monstruo sufriese de ningún tipo de dolor. Eso asustaba y extrañaba a partes iguales a Eli, pues eso no le parecía en absoluto normal. Le hacía preguntarse de qué estaba hecho ese monstruo.

─ No puede ser…

El monstruo, una vez que estaba lo suficientemente cerca, empieza a levantar el enorme cuchillo usando una sola mano. Eli huye a un costado para evitar ser rebanada, y aprovecha el momento para disparar por la espalda al monstruo, aunque todo parecía dar igual. Esa cosa no daba señas de sentir nada. Que fuese tan lento a la hora de atacar con su cuchillo no parecía ser ninguna ventaja determinante para la rubia, así que sólo podía atacar y tratar de tener la mejor puntería posible. El problema era que Eli no sabía manejar armas de fuego, pues jamás había tenido una en sus manos. Mantener la puntería con la pistola le costaba horrores, especialmente en ese momento de alta tensión ante aquella criatura poseedora de un porte bastante imponente. Eli temblaba de pies a cabeza, y de todos modos debía pelear, pues era perfectamente consciente de que nadie más vendría a ayudarla. Sólo podía depender de sí misma.

Una vez más la criatura alza el cuchillo, y Eli se hace a un lado con desesperación para evadir el daño, pero no contaba con que el monstruo también arrastrara el cuchillo a su alrededor para intentar cortarle las piernas. Por la mínima Eli consigue evitar semejante desgracia, pero eso le cuesta el perder el equilibrio y quedar en el suelo mientras el monstruo se da la vuelta para así intentar cortarla una vez más.

─ ¡Mierda! Necesito reincorporarme ya.

Eli gatea para alejarse de la criatura, aunque también aprovecha su posición para disparar a la criatura en las piernas. Independientemente de si acertaba o no los tiros, seguía dando igual. Era como si esa cosa ni siquiera estuviese encajando los disparos, lo cual frustraba horrores a Eli. A ese paso no sabía de qué manera podría deshacerse de eso, y estar eternamente dando vueltas en ese lugar no era una opción. Cuando llega al otro extremo de la habitación se levanta todo lo rápido que puede, aunque casi se vuelve a resbalar en el proceso. Era tanto el miedo que sentía que le costaba coordinar correctamente sus propios movimientos, y eso sólo contribuía a frustrarla más y la hacía tratar de peor manera el objetivo que seguía en ese lugar, que era el de deshacerse de ese monstruo que estaba ante ella.

Otro ataque del monstruo piramidal, y Eli debió maniobrar con el pasamanos de las escaleras para no ser alcanzada, aunque eso casi le cuesta caer en el agua, que aparte de no saber qué tan profundo estaría, tampoco estaba segura de qué encontraría si llegaba a meterse, y por eso prefería no correr riesgos. El monstruo parecía seguirla con la mirada, pese a que el casco tan grande debía ser justamente un impedimento para que viese nada de lo que tenía al frente, pero estaba claro que con esa cosa no aplicaba la lógica.

Ahora que estaba lejos, Eli vuelve a disparar. Seguía dando la impresión de que le disparaba a la pared, pues ese monstruo se negaba a mostrar ninguna reacción tan siquiera cercana al dolor.

─ ¿Te quieres morir ya? ¡Déjame en paz!

El monstruo seguía acercándose, y Eli sigue retrocediendo hasta que su espalda da contra la pared. Estaba acorralada, y Eli ahora disparaba simplemente por miedo, pues la criatura estaba apenas a un par de metros de ella. Sólo un par de pasos más, y Eli estaría a tiro para ser rebanada por el cuchillo de esa cosa. Ya ni siquiera estaba mirando, pues Eli cierra fuertemente los ojos mientras terminaba de descargar su pistola.

De pronto suena una especie de alarma, y Eli abre los ojos al ver que el monstruo no la había rematado. Ve que de pronto se va por las escaleras, rápidamente desapareciendo bajo el agua. Eli no entendía lo que estaba pasando, pero tal parecía que esa cosa había decidido retirarse ¿Será que sí le afectaron realmente las balas, o simplemente hubo algo que le pareció más interesante?

Al llevarse una mano al rostro se da cuenta de que el miedo la había hecho llorar. No era de extrañar, pero igual le hacía pensar que aquello era bastante incómodo. Al momento de limpiarse las lágrimas llegan imágenes a su mente. Un pasillo en el que había una niña entrando a una habitación, dos chicas emocionadas, la figura inerte de Nozomi, el rostro de alguien más denotaba devastación emocional, un médico con un informe en sus manos… Eli no entendía a qué venía eso, pero una vez que vuelve en sí, nota que el agua que tapaba las escaleras ya se había ido. Eso significaba que Eli ahora sí podía salir, aunque primero revisa que el monstruo piramidal no estaba abajo. Afortunadamente ya no estaba, así que baja y llega rápidamente hasta la puerta de salida.

Eli finalmente estaba otra vez en la calle, con el suficiente espacio para no tener tantas dificultades para lidiar con los monstruos, y desde luego con más iluminación para guiarse en el camino.

CONTINUARÁ…


Y así estamos, ya completamos la primera parte de la historia, faltan tres. Sí, así como lo lees, Franco. Este infierno todavía da para rato. Pronto vienen más cosas, así que prepárense. Supongo que el próximo capítulo igual sale dentro del mes de diciembre, así que toca amargar un poquito las navidades. Igual quiero hacer otros fics más alegres y entretenidos, y ojalá que Love Live consiga figurar. En todo caso me despido. Tomen agua, no jodan tanto en casa (tengo el cinturón listo en la mano) y nos vemos.

Hasta otra