Capítulo VI: Anhelo.

Abrió los ojos cuando fue expulsado. A pesar de que Kikyou estaba débil y era fácil de controlar, también presentaba el mismo problema en ese instante. Sus poderes aún no se fortalecían por completo.

Al no poder percibir su olor, la única forma que tenia de encontrarla era la conexión que compartían, pero Kikyou seguía resistiéndose a mostrarle el camino y con su estado no podía doblegarla completamente.

Sin embargo, Kikyou no había podido resistirse en ese momento si una presencia no hubiese perturbado su concentración y roto su conexión.

— ¿Qué quieres? — Pregunto, sin girarse, pero no recibió respuesta—. Si vuelves a interrumpirme te matare.

Al concluir la frase, se escuchó una risa, como si lo que había mencionado causara gracia.

—Sabemos que no lo harás.

Lanzó una ráfaga de aire chocó contra la pared de la cueva. Pero segundos después se escuchó otra risa.

— ¿Qué quieres? — sus ojos se empezaron a aclarar lentamente hasta que quedaron rojos.

— Muchas cosas… pero solo hay una que no he podido obtener— escuchó una voz femenina muy cerca de su oído, pero no se molestó en girar. Sabía que aún no hacía acto de presencia.

—Tus necesidades no son mi problema.

— ¿Aún estás enojado? —Trató de sonar lastimera, pero no lo logro—. No fue mi culpa que hicieras enojar a nuestros padres por destruir a sus macotas —rió nuevamente—. Pero mira el lado positivo, gracias a eso ya no existen para detenernos— el demonio sintió una caricia en su mejilla derecha y, nuevamente, un susurro en su oído—. He esperado tanto a que te liberaras de tu celda… Puedo ayudarte.

— ¿Por qué tendría que confiar en ti?

— Porque… — frente a al demonio una figura empezó a levantarse del suelo hasta dar forma a una mujer. Su cabello y ojos de color rojo resplandecieron, mientras algunas cadenas con piedras rojas aparecían en su cuerpo. De su cuerpo caía lodo lentamente, pero a medida que bajaba por su cuerpo se iba transformando en un vestido de transparencia negra que se sostenía a sus hombros con cadenas de oro y mostraba hasta la mitad de su abdomen gracias a un escote. Así mismo, a cada lado de su cadera una abertura dejaba ver sus piernas—, puedo ayudarte a obtenerla, Asumodeusu. Puedo devolverte tu lugar, hacerte caminar como el más grande… Puedo ayudarte a completar tu venganza y reducir el mundo miserable de los humanos finalmente— sonrió, mientras sus ojos lentamente se colocaban de color negro.


Rin mantenía la cabeza entre las piernas. A pesar de que habían perdido los demonios, aún se encontraba asustada. Sin embargo, también se encontraba decepcionada por no poder defenderse por sí misma, y tenía miedo que su señor también se decepcionara por esa razón. Por eso se prometió que retomaría nuevamente sus clases de arco.

Pero lo que verdaderamente la tenía en ese estado era la angustia que la embargaba al no saber qué había pasado con su señor. A pesar de que sabía que era un demonio muy fuerte, era consciente de que estaba muy débil.

— ¡Deja de llorar, Rin! — a pesar de que la voz de Jaken sonaba irritada, Rin sabía que también estaba preocupado por su señor—. El amo Sesshomaru se encuentra bien… él no es un ser débil como ustedes los humanos. Si sigues llorando le diré al amo que te portaste de forma indebida en su ausencia — dijo, tratando de sonar lo más serio que pudo.

Rin alzó la mirada. Observando la espalda del demonio sapo. Estaba alerta por si algo se les acercaba.

— Lo siento, señor Jaken — se empezó a limpiar las lágrimas. Si quería que su señor se enorgulleciera de ella tenía que ser fuerte—. Prometo ser de utilidad la próxima vez — dijo con una sonrisa, a pesar de que el pequeño demonio no la observaba —. Y el señor Sesshomaru se sentirá orgulloso de Rin — se acercó al demonio de dos cabezas, que los había encontrado algunos minutos atrás, y se acostó a su lado. Cerró los ojos y recordó como había luchado Kikyou con aquellos demonios. Había escuchado muchas historias sobre ella, pero verla luchar había sido sorprendente. Abrió los ojos nuevamente y sonrió —. "Me haré fuerte como la señorita Kikyou porque la compañera del señor Sesshomaru no puede ser una persona débil"

Se levantó con ánimo renovado y corrió hacia el bosque.

— ¡Buscaré algo de comer, señor Jaken!

Escuchó algunos gritos del demonio, pero estaba tan de buen humor que no les dio importancia y siguió corriendo entre la maleza hasta llegar a un claro. Era un prado floreado.

Al ver el paisaje, se olvidó momentáneamente de su tarea y se puso a recoger flores, mientras tarareaba.

— Tenemos el poder de decidir nuestro destino.

Dejó de tararear al escuchar la voz y, sin pensarlo, giró hacia a la voz que era extremadamente suave y atrayente.

Se encontró, algunos metros alejada de su posición, a una mujer muy hermosa sentada en el pasto. Sostenía en el regazo un ramo de rosas rojas, las cuales resaltaban sobre su vestido blanco. Sus ojos y cabello se asemejan al rojo intenso que caracterizaba a la sangre; el mismo color que poseían sus rosas. Ante esa visión, Rin se percató inmediatamente que no era humana. Las flores que había alcanzado a recoger cayeron de su mano e intentó retroceder. Sin embargo, la voz de la mujer paralizó su cuerpo.

—Puedes tener el poder de obtener todo lo que desees —una mariposa, que se había posado momentáneamente en el ramo de rosas, voló hacia Rin, acariciándole la mejilla con las alas—. Y puedes obtenerlo cuando lo desees… solo debes…

— ¡Rin!

Al escuchar su nombre, giró en dirección a la voz rasposa, encontrándose con el pequeño demonio sapo.

— ¿Por qué te alejaste tanto? — Jaken observaba a los lados; su olfato era muy inferior a los de la mayoría de los demonios, pero estaba seguro que había percibido un olor dulce.

— Rin, estaba… — giró hacia atrás, pero en el lugar en que antes se encontraba la mujer simplemente estaba la mariposa posada sobre el pasto —, "tal vez solo fue imaginación de Rin", recogiendo flores para el señor Sesshomaru, lo siento — dijo finalmente, hincándose a tomar las flores que antes habían caído de su mano.

— Deja de distraerte — dijo, tratando aún de reconocer el olor que se iba desvaneciendo lentamente—. Tenemos que encontrar al señor Sesshomaru. Pronto oscurecerá nuevamente.

Rin asintió, siguiendo al pequeño demonio, sin dejar de ver hacia atrás. Pero debido a que solo encontró a la mariposa posada todavía en el pasto, concluyó finalmente que todo había sido producto de su imaginación, decidiendo olvidarlo.

Mientras se alejaban, la mariposa voló hasta alcanzar las ramas de un árbol cercano, en el cual se hallaba posada la mujer, quien les observaba con suma atención marcharse.

—Tu corazón es puro… — la mariposa se posó nuevamente sobre el ramo de rosas y este inmediatamente se oscureció, transformándose en serpientes que se pelaron entre ellas hasta que una logró devorar a la mariposa—, pero tu deseo están fuerte que tuvo el poder de atraerme —posó sus dedos sobre la serpiente que había devorado al pequeño insecto, realizándole una caricia—. Las cosas serán más fáciles de lo que imagine… — su vestido lentamente se transformó en una transparencia de color oscuro—, solo debemos tener paciencia, pequeñas, y conseguiremos lo que siempre se nos ha negado.