—Si racionamos el dinero, podemos comprar semillas, quizá carne de vez en cuando- Sizhui, ahora entiendo por qué tienes la misma estatura que Jin Ling aun cuando eres mayor.

—Jingyi…

—Los dos somos altos, ¡¿cuál es tu problema?!

—Creo que decir que alguien es bajo por desnutrición es ofensivo para los dos —Zizhen dijo, Sizhui asintió—. Pero estoy seguro que no no lo quiso decir en ese sentido.

Sizhui tuvo que asentir otra vez.

—Conseguimos algunas hierbas medicinales, a la mujer, Wen Qing dices se llama, seguro le gustará, ¿no? —Jingyi preguntó después de agitar la cabeza—. Cultivar plantas en ese lugar parece imposible, pero lo han logrado así que podrían tener un pequeño jardín en caso de que alguien se enferme o lastime.

Dormir se había convertido en algo que casi no podían hacer y aun cuando todos podían pasar días sin hacerlo, se sentían cansados y con la cabeza a punto de explotar.

Los pensamientos de Sizhui eran oscuros, quizá tan oscuros como lo habían sido cuando Wen Ning le contó sobre el destino de su hermana y familia que habían sido asesinados durante el asedio. Esos pensamientos de enojo y resentimiento hacia el mundo que lo habían dominado hasta que se dio cuenta que no sacaría nada de eso estaban ahí y aunque intentaba seguir la misma lógica para deshacerse de ellos, le resultaba más difícil.

Verse a si mismo y a su familia, así como lo situación real, no era fácil.

—Huh, creí que habían vuelto a sus clanes —Wei Wixian dijo, haciendo que levantara la mirada del piso—. Pero veo que solo fueron a comprar ropa nueva.

Había sido idea de Jin Ling, de hecho, y había sido él quien eligió las ropas de color café sin adorno alguno que ahora vestían. El joven líder había dicho que usar sus ropas normales atraería atención no deseada e incluso podía resultar en malentendidos que terminarian por arriesgar a Wei Wuxian y el resto de Wen. Sizhui sabía que, secreatamente, lo hacía por las reacciones que se había llevado el día anterior, pero no dijo nada.

—¿No dijimos que no teníamos a dónde ir? —Jingyi resopló, cruzándose de brazos—. No mentimos.

—Te sorprendería el número de cultivadores que han dicho lo mismo pero que terminan por irse cuando se dan cuenta que no es lo que esperaban —continuó, alzándose de hombros pero sin quitarles los ojos de encima—. ¿Estan seguro de que no se irán?

—Nostros… compramos un par de cosas, de hecho —Sizhui dijo, dando un paso adelante para extender la bolsa que traía—. Algunas hierbas medicinales que creímos podrían necesitar.

Resultó más que obvio que no era algo que ocurriera normalmente, que era la primera vez que alguien fuera de esa pequeña familia había mostrado un poco de decencia hacia ellos. Incluso Wen Qing, quien Wen Ning decía tenía un perfecto control sobre sus emociones, lucía sorprendida y un poco dudosa.

—Gastando el dinero sin cuidado —Wei Wuxian dijo, aunque su tono decía que estaba igual que los demás—. Los niños de ahora no saben manejar el dinero, ni siquiera los Lan.

Jingyi resopló, acomodándose la cinta que no dejaría de usar.

—Sabemos cómo manejar el dinero perfectamente.

—Claro que sí —dijo con tono un tanto burlista—. Como sea, denle eso a Wen Qing y, ¿alguien de ustedes sabe cocinar?

—Todos sabemos —Jin Ling respondió, ofendido—. No somos niños.

—Claramente lo son. —Esta vez, no sonaba tan serio lo cual tenía sentido pues el Wei Wuxian de esta época no era tan mayor a comparación de ellos—. Así que niños, hagan lo que les pido.

El gruñido colectivo hizo a Sizhui sonreír levemente.

Jin Ling y Jingyi decidieron ir con Wen Qing pare enseñarle lo traído mientras que Sizhui y Zizhen se movieron a ayudar a preparar la comida. La versión niña de Sizhui estaba ahí, con quien sabía era su abuela, hablando de frutas y vegetales que habían traído mientras se preguntaba cómo sabrían. Al final había salido corriendo hacia Wei Wuxian para jugar con la tierra.

—Al Maestro Wei le encantaba enterrarme con los rábanos —Sizhui dijo con una ligera sonrisa mientras cortaba el rábano que la mujer les había pedido cortaran—. A Hanguang-jun le gustaba hacerlo en conejos. Parece que me gustaba la idea de ser una planta.

—¿Te acuerdas de todo esto? —Zizhen preguntó, con cuidado, pero sonriendo levemente ante la idea—. Quiero decir, todos los detalles.

—Tenía tres años, Zizien —suspiró—, y la fiebre casi me mata. Olvidé la mayoría de cosas hasta que el primo Ning me ayudó… incluso ahora, sin embargo, hay muchas cosas que no recuerdo.

—No debieron mentir. —Zizhen tomó otro rábano—. Mi padre solía decir todo el tiempo que Wei Wuxian atacó y mató a todo aquel que se le oponía, me decía que era malvado solamente porque le gustaba ser malvado… Habló de estos tiempos como si hubiera una guerra interminable entre los demás clanes y los Túmulos Funerarios y, hasta ahora, no puedo ver nada de eso.

—A la gente le gusta cambiar cosas, lo vimos cuando él regresó —dijo—. Es mejor no pensar en ello.

—¿Crees que podemos cambiar algo, Sizhui?

Realmente esperaba que así fuera pero no podía estar seguro.

—Eso espero, Zizhen… hagámoslo lo mejor que podamos.


Jin Ling se sentía enfermo la mayor parte del tiempo.

No era una enfermedad común, sin embargo. No era algo de una garganta irritada o dolor de estómago que parecía venir cuando estaba estresado porque el mundo lo odiaba, era un tipo de enfermedad que le hacía sentir que estaba por reventar y que su cuerpo no era lo suficientemente fuerte para combatirlo.

Sabía que su clan había mentido. Después de la muerte de Jin Guangyao todo había colapsado y él ya no era capaz de distinguir las verdades de las mentiras. No podía saber si la amabilidad y aparente afecto del hombre habían sido genuinos, si realmente se preocupaba por él, y las dudas hacían que el corte en el cuello, que había sanado años atrás, le ardiera como si fuera reciente. Sentía que su historia también era una mentira.

Wei Wuxian no había asesinado a su madre a propósito, ella había muerto tratando de protegerlo, y su padre no había muerto porque Wen Ning era una criatura violenta que gustaba de matar si no que Wei Wuxian había perdido el control después de haber sido atacado.

Su clan mentía, pero no sabía que habían mentido tanto.

—Me sorprende que Jin Guagnshan no haya ordenado que te ejecutaran por traición cuando dijiste que te irías.

Sus ojos dejaron Suihua, que ahora lucía como una espada común y corriente sin nada notable gracias al talisman que había usado para esconderla, cuando escuchó la voz de Wei Wuxian, encontrando de pie, ahí, viendolo.

—No pedí permiso.

—Y eso lo entiendo, pero estoy seguro que no está muy contento de que uno de sus discípulos se salga para venir conmigo —continuó, cruzandose de brazos como lo hacía también en el cuerpo de Mo Xuanyu—. Probablemente eres un cultivador prometedor así que, ¿por qué dejarías todo eso?

—No tengo por qué justificarme —dijo de manera hostil, común en él—. Estoy aquí y eso es todo.

—De cierta forma me recuerdas a mi- al líder del clan Yunmeng Jiang, Jiang Wanyin —dijo, aclarándose la garganta—. Estoy seguro que ya lo conoces, pero así es, siempre gritándole a todos.

—Porque él es genial así —declaró, aunque pudo notar como el otro lucia levemente apesadumbrado al mencionar a su tío.

—Ah, entonces sí lo conoces —Wei Wuxian dijo con una corta risa, aunque pareció verlo con más detenimiento por su reacción—. Y lo es, solo que no creí que un Jin lo tendría en alta estima.

—¿Por qué sería raro? —Era verdad que su tío no se llevaba del todo bien con el clan Lanling, pero al menos lo respetaban, ¿no?

—Asumiré que no tienes el rango suficiente para ver cuando tu ex líder presiona a Jiang Cheng para que tome decisiones apresuradas o cuando implica que es demasiado joven para tomarlo enserio en cada reunión. —Cada palabra parecía cargar con odio y el enojo era claro en sus ojos. Jin Ling apenas y contuvo el escalofrió cuando sintió el resentimiento moviéndose al rededor—. Después de todo lo que pasó, tiene demasiado descaro.

Los libros de los Jin hablaban sobre un Jin Guangshan valiente que le hacía frente a la maldad por la seguridad de su clan, que veleba por lo mejor para todos y aunque a Jin Ling no le caía muy bien por se infiel y por como trataba a su tío, estaba relativamente orgulloso de que alguien así hubiera encabezado su clan.

Aquel orgullo se había perdido hace muchos años ya.

—Pues no me importa —dijo, poniéndose de espaldas—. El lider Jiang es genial a su manera.

—Al menos puedo ver que no todos están mal en ese clan —el hombre suspiró, Jin Ling apenas y se contuvo de girarse para verlo—. Pero escucha, niño-

—Jin Ling.

—Jin ling —corrigió—, estas personas no se merecen más sufrimiento, ¿estás seguro que no vendrán a buscarte?

—Estoy completamente seguro.

—Quiero decir, en el mejor de los casos, ese pavo real viene a buscarte y preguntar de manera educada que regreses.

—¿Pavo real?

—Sí, ese Jin Zixuan que de alguna manera convenció a mi Shijie que se casara con él —dijo con un mohín, como si de repente tuviera tres y estuviera a punto de hacer un berrinche, sin prestar atención a la reacción de Jin Ling—. Él sería el mejor de los casos, pero no quiere decir que me sentiría bien con ello.

—No van a venir… —susurró e inmediatamente sintió los ojos del otro sobre él—. Nadie va a venir.

Pudo escuchar al otro llamándole pero no hizo caso y solo apresuró el paso, escuchándolo rendirse finalmente y decir algo sobre adolescentes y su cambio de humor mientras que Jin Ling buscaba fanáticamente un lugar donde esconderse y ocultar así su vergüenza.

Sus padres estaban vivos, ¿qué clase de idiota tenía que ser para no notarlo antes?

El escondite que encontró fue un pequeño espacio entre dos casas y un grupo de árboles muertos. Jin Ling se metió sin dudarlo y pegó la cabeza contra la pared para evitar que el pánico se le escapara de las manos.

Estará bien, están haciendo lo mejor que pueden.


Para la tercera semana, los Wen y Wei Wuxian parecían estarse acostumbrando a su presencia lo cual era bueno… y malo, al mismo tiempo.

Nada podía quitar la calidez que les llenaba cuando se dieron cuenta que ya no lucían tan asustados y preocupados. Estaban agradecidos de que pudieran ver que no los iban a atacar si bajaban la guardia y el poder estar cerca sin esa sofocante incomodidad les hacía sentir que estában haciendo algo bien.

Al final, sin embargo, solo les recordó que estában atrpados en ese lugar y que las cosas, según la historia, iban a terminar mal y no tenían idea de cómo cambiarlo.

—Seguro creen que estamos muertos —Jingyi dijo mientras caminaban detrás de Wei Wuxian y Wen Ning—. Ha pasado tanto tiempo.

—Solo espero que no se culpen —Sizhui susurró, conocía a su padres y conocía cuánto se podían culpar cuando se trataba de ellos.

Ambos terminarían por atar cabos sueltos y darse cuenta que los cuatro habían desaparecido después de haber estado cerca de los experimentos sin probar de Wei Wuxian y mientras que ya no eran niños, aun eran jóvenes y eso haría que se culparan.

—Tal vez el tiempo pase diferente para ellos —Zizhen ofreció con expresión esperanzada—. Tal vez ha pasado mucho para nosotros pero poco para ellos.

El viaje en el tiempo no era algo común o que se estudiara a profundidad dado lo poco probable y complejo que era. Ni siquiera sabían que pudiera pasar y mientras que la teoría decía que debía funcionar, nadie quería probarlo, limitando aun más la información.

—Wei Ying.

Los cuatro se detuvieron en seco cuando Sizhui y Jingyi sintieron un temblor que les bajó por la columna vertebral. Más adelante, vieron a Wei Wuxian y Wen Ning detenerse y girarse, el primero sonriendo poco después.

—Ah, ¡Lan Zhan! Nos visitas de nuevo.

Cuando los cuatro se giraron, encontrar a Lan Wangji de pie, con sus ropas blancas, cinta sobre la frente y una pieza en la cabeza menos elaborada que la que usaba de más grande. En general, parecía ser el mismo hombre de piel pálida y ojos dorados que podía congelar a cualquiera en su posición, pero ciertas facciones mostraban su juventud. Era un tanto menos alto que su parte adulta, pero tanto Jingyi como Sizhui sentían que sus ojos dorados estaban fijos en ellos.

—¿Quiénes son? —preguntó, con la voz ausente de la calidez que parecía tener para sus discípulos e hijo.

—Lan Zhan, parece que los quieres matar, ¡tranquilo! —Wei Wuxian intervino, parándose a lado de él y sujetándolo del brazo—. Ya sé que Lan Qiren seguro odia que se hayan ido, pero no los mates, por favor.

—No son parte del clan Gusu Lan —sentenció y su mano se posó sobre Bichen.

Jingyi terminó por esconderse detrás de Sizhui. Estar en el lado malo de esa arma sonaba aterrador.

—Somos parientes lejanos —Sizhui se apresuró a decir cuando la declaración de Lan Wangji hizo que Wei Wuxian volviera a tomar esa expresión de desconfianza—. No vivíamos en el Descanso en la Nube, pero fuimos criados bajo las reglas y guía.

—¿De la linea directa? —Lan Wangji preguntó, no sonaba convencido y Sizhui temió los problemas.

—Sí —Jingyi dijo, animándose a salir—. Ha pasado mucho tiempo desde que nuestros padres se alejaron por razones personales, pero nos criamos siguiendo todas la reglas.

La mano de Lan Wangji dejó Bichen, Sizhui esperó que eso fuera algo bueno aunque no era verdad.

—En su defensa, han sido de bastante ayuda —Wei Wuxian dijó después de un momento—. Compraron comida, provisiones, cuidaron de A-Yuan, vamos, incluso a Wen QIng le agradan.

La desconfianza seguía presente en Lan Wangji, estaban seguros de que jamás cambiaría, pero terminó por aceptarlo gracias a la confianza que él ponía sobre Wei Wuxian. Aun cuando el mundo lo odiaba, él siempre se iba a preocupar por él.

—¿Confías en ellos? —preguntó, mirando a Jin Ling y Zizhen que seguían detrás.

—Supongo que sí —Wei Wuxian respondió, mirándolos de reojo—. ¿Por qué viniste, Lan Zhan?"

Lan Wangji finalmente desvió la mirada de ellos, sus ojos dorados suavizándose al caer sobre Wei Wuxian. Sizhui podía ver el amor, la desesperación y todos esos sentimientos que llegó a comprender mientras vivía con el hombre. La mayoría de la gente decía que Lan Wangji era inexpresivo, de ojos fríos, pero Sizhui había aprendido que sus ojos eran la única manera en la que se podía ver realmente cómo se sentía.

El amor, la añoranza, la culpa y el dolor de estar enamorado de alguien a quien debía de ver como un enemigo había comido a Lan Wangji durante los trece años donde Wei Wuxian había pasado muerto y viéndolo ahora, Sizhui llegó a la dolorosa conclusión de que la agonía de su padre había empezado mucho antes de que Wei Wuxian perdiera la vida.

Lan Wangji amaba a Wei Wuxian y perderlo lo había torturado.

—Ah, ¡maestro Wen! —Desviando la mirada de ellos, vio a Zizhen y Jingyi caminar hasta Wen Ning que se había quedado más atrás—. ¿Lo ayudamos?

El Wen Ning que conocían, por su naturaleza nada egoísta y corazón de oro, tenía problemas expresando lo que sentía y aun ahora seguía siendo el caso. Desde el día que habían llegado, lucía tan desconfiado hacia ellos como el resto de su familia, pero aun así le sorprendía ver que se acercaran con tanta calma hacia él.

La reacción seguía sorprendiéndolo.

Levantó mla mirada al escucharlos, pero se apresuró a agitar la cabeza.

—Ah, no, no se preocupen, yo puedo cargarlos.

—¿Hanguan-jun viene seguido? —Jingyi preguntó casualmente.

—No realmente —Wen Ning suspiró—. Al Mestro Wei le gusta sus visitas.

—Está enamorado —Jin Ling dijo secamente, mirando al otro que se estaba riendo y agarrando del brazo de Lan Wangji.

—Ah… realmente no puedo opinar sobre eso, no sería apropiado —Wen Ning dijo, aclarándose la garganta—. Pero está feliz cuando está cerca.

Sizhui podía verlo.

Los ojos de Lan Wangji gritaban con desesperación cuando el otro hacía menos sus preocupaciones agitando la mano y sonriendo, podía ver cuánto quería ser capaz de decirle que quería estar ahí, para él, para mantenerlo a salvo. Wei Wuxian, por su parte, se perdía en esos ojos dorados, miraba a Lan Wangji como si fuera un ser intocable que podía manchar con el resentimiento que se movía alrededor de él.

Los dos se amaban.

—Hanguang-jun, Maestro Wei —llamó, haciendo que los ojos de los dos se movieran y lo congelaran por un par de segundos—, deberían se honestos el uno con el otro… No se guarden las cosas, a la larga solo traen dolor.

Aiyah, estos niños con sus ideas raras —Wei Wuxian se apresuró a agitar la cabeza, pero Lan Wangji mantuvo la mirada fija en Sizhui, como si el mundo se hubiera detenido—. Algo de razón tienes, sin embargo. El mundo no es fácil, hay muchas cosas que considerar.

—Ninguna tiene tanta importancia.

Quizá mientras crecía no podía entender completamente lo que había detrás del dolor en los ojos de su padre, solo sabía que sufría en silencio y usaba ese dolor para seguir adelante, pero no lo merecían.

—¿Cuál es tu nombre? —Lan Wangji preguntó antes de que algo más pudiera decirse.

—Lan Sizhui —respondió con una ligera sonrisa—. Mi amigo es Lan Jingyi.

Lan Wangji asintió y bajó la mirada al piso. Para alguien como Sizhui que lo conocía tan bien, fue claro que ahora pensaba en algo más y quizo pensar que lo que dijo había hecho algo, que Wei Wuxian lo escucharía y se daría una oportunidad.

—Agradezco la ayuda. —Y con ello, Lan Wangji dio a entender mucho.

—No necesita agradecernos, Hanguang-jun —dijo, empezando a caminar de regreso con sus amigos—. Solo sea honesto, por favor.

—Algo me dice que eso cambió algo —Jingyi dijo con un ligero silbido.

No podían estar seguros, claro, Sizhui no podía decir que eso les daría la fuerza para combatir contra todos los problemas ni que les resolvería el dolor que tenían apretado alrededor del cuerpo y alma ni que les daría la libertad de dar un paso adelante. Sabía que Lan Wangji tenía que dejar ir muchas cosas si realmente quería vivir apegado a sus creencias y que Wei Wuxin tenía que creer que merecía más.

Pero esto podía funcionar.


—No puedo creerlo.

Jin Ling levantó la mirada de la pila de hojas que había juntado para encontrar a Wei Wuxian caminando apresuradamente hacia salida con Wen Ning siguiéndolo de cerca. Su expresión decía que algo no andaba bien por lo que no dudó en empezar a seguirlo.

—¿Qué pasa? —preguntó, tratando de alcanzarlo.

—Nada, regresa a lo que estabas haciendo —dijo, con el tono tranquilo y amigable común en él, ausente—. Déjame manejar las cosas.

—¿Por qué quieres hacer todo solo? —gritó, atrayendo la atención de los que habían estado ocupados haciendo otra cosa—. ¿No estamos aquí para ayudar?

—No tengo tiempo para lidiar con tus cambios hormonales, Jin ling —dijo con un tono más severo, haciendo que el resentimiento se apegara más a su cuerpo—. Así que quédate aquí y protege a los de aquí.

—No.

—Jin Ling-

—¡Dije que no! No estás solo.

El mundo entero se le había venido encima cuando entró a los Túmulos Funerarios por segunda vez, pero una de las pocas cosas que tenía seguro era que Wei Wuxian estando solo era la razón por la que su tío sufría tanto en el presente. La principal razón por la que Wei Wuxian y su… madre sufrían. Estaban aquí para cambiar todo o, al menos intentar, así que su mejor opción era enseñarle que no estaba solo.

Wei Wuxian suspiró con desesperación, aunque pareció usar ese sentimiento para ocultar lo que realmente sentía.

—Está bien, llama al resto de tus amigos y encuéntrenme en la entrada.

No fue necesario hacerlo, ya se habían acercado al escuchar las voces fuertes, por lo que solo tuvieron que calmar un poco la ansiedad de los que estaban ahí antes de salir corriendo hacia la entrada. El corazón de Jin Ling le palpitaba con fuerza y esperaba no caerse en frente de todos.

—¡Wei Wuxian! —Nada más aparecer, Jin Ling escuchó una voz cargada de enojo llamandolo—. ¡No puedes seguir robando a nuestros muertos!

—¿Robando? ¿Qué se supone que he robado? —Wei Wuxian preguntó, sin inmutarse a pesar de haberse mostrado estresado segundos atrás—. No he robado nada, ¿de qué me servirían cadáveres de gente que no conozco?

—¡Él es un cadáver! —uno exclamó, apuntando a Wen Ning quien mantenía una cara sin expresión—. Ellos probablemente lo sean también.

—No somos cadáveres, idiota —Jingyi dijo—. Somos seres humanos como tú.

El hombre tuvo el descaro de verse ofendido.

—Estas construyendo una armada para atacarnos —otro dijo, apuntando con su espada—. ¡Venimos a poner un fin a todo esto!

—¿Para qué quisiera atacarlos? Ni siquiera los conozco —Wei Wuxian respondió y se alzó de hombros— No podría importarme menos lo que hagan con sus vidas así que regresen a su clan y encuentren a quienes se están robando sus cuerpos, eso debería de preocuparlos más.

Jin Ling tragó. Wei Wuxian evitaba las confrontaciones, no las buscaba.

—Puedes mentir lo que quieras, el mundo sabe que tú eres malvado.

Las cosas se hicieron borrosas depués de eso.

Demasiado enfocado en la conversación, Jin Ling no se dio cuenta que uno de los cultivadores, que no había dicho nada hasta ese momento, sacó una flecha, apuntó y le disparó justo en el hombro izquierdo.

—¡Jin Ling!

Y sí, alguien había decidido atacarlo solamente por estar de lado de Wei Wuxian, alguien lo atacó sin provocación y mientras Jin Ling se encontraba desarmado. Lo habían atacado y eso decía demasiado.

La flecha quemaba y sentía todo ese lado adormecido. Su cerebro apenas y podía entender que la sangre le brotaba de la herida y que aun tenía la fecha enterrada ahí. Al final y después de un momento de procesarlo, dejó salir un quejido suave que pareció activar algo dentro de Wei Wuxian.

Wen Ning era eficiente en bloquear y alejar a los cultivadores que habían empezado a pelear y que querían alcanzar a Wei Wuxian quien se encargana de controlar al general y al resto de espíritus. Sus ojos parecían brillar en rojo y la combinación de eso con los gritos de los espíritus le hicieron entender el por qué la gente le temía a este Wei Wuxian.

El problema era que estaba lejos de ser un demonio vengativo.

El real luchaba por sobrevivir junto a un grupo de ancianos en una montaña de cadáveres donde ni siquiera el sol parecía querer entrar. El real era el que se había enojado porque habían lastimado a alguien en quien confiaba.

Zizhen se mantuvo a su lado, haciendo presión en la herida para detener el sangrado y como protección por si alguien intentaba herirlo. Sizhui y Jingyi se unieron a la pelea para ayudar a Wen Ning aun cuando no parecía necesitarlo. El más grande le susurraba palabras suaves pero Jin Ling apenas y lo escuchaba, tenía los ojos fijos en quien, más tarde, llamaría tío.

—¡Váyanse, cobardes! —Wei Wuxian finalmente gritó cuando los cultivadores apenas y podían mantenerse en pie—. Váyanse y jamás regresen.

—¡Esto no termina aquí! —uno gritó, pero no esperó a que respondiera, en su lugar ayudándose para salir.

—Niño tonto. —Los ojos de Wei Wuxían aún brillan en rojo cuando lo volteó a ver, Jin Ling no pudo contener el temblor en el cuerpo—. Por eso te dije que te quedaras atrás.

—Cállate… —empezó pero se cortó con un quejido de dolor cuando Wen Ning lo levantó del suelo—. No soy un niño.

Wei Wuxian no respondió, lo que acababa de pasar lo había dejado bastante afectado por lo que solo empezó a caminar, haciendo que Wen Ning empezara a moverse detrás de él. Jin Ling sentía que la cara le ardía de la vergüenza, pero el dolor era intenso y núcleo fuerte o no, se estaba desangrando.

Wen Ning lo cargó de regreso a la pequeña aldea donde los ancianos le vieron con una expresión de preocupación que casi hizo que Jin Ling se soltara a llorar. Después de tenerle miedo a su ropa, que se preocuparan por él era mucho… aún así, le echó la culpa al dolor.

—Ponlo en la cama —Wen Qing dijo firmemente, haciendo que Jin Ling la viera mirándolo fijamente—. A-Ning, tráeme todo lo necesario.

Después de dejarlo en la cama, Wen Ning desapareció al entrar a otra habitación, dejando a Wen Qing trabajar mientras Sizhui, Zizhen y Jingyi se quedaban parados contra la esquina, sin estorbar pero atentos a cualquier cosa que pudieran hacer para ayudar.

—Muerde esto —dijo, pero no le dio demasiado tiempo antes de meter un trapo en su boca—. Intenta relajar el cuerpo.

Jin Ling conocía los métodos y sabía qué hacer porque no era la primera vez que salía herido, por los cielos, su propio tío casi le cortaba la cabeza, pero su estado actual no era el mejor y debía de admitir que estaba asustado y ansioso. Ni siquiera pudo contener el quejido cuando ella cortó la ropa y empezó a limpiar la sangre y aplicar un ungüento espeso al rededor de la herida.

—Necesitaré cortar un poco de piel para extraer la flecha sin lastimarte los tendones todavía más —explicó cuando Wen Ning regresó con todo—. El ünguento te ayudará a disminuir el dolor.

Jin Ling apenas y asintió, tenía los ojos fijos en cada movimiento que ella hacía y en su expresión de concentración. Sus ojos oscuros estaban fijos en la herida, pero de un momento a otro lo miró y, para su sorpresa, sus ojos se suavizaron levemente.

—Lo haré rápido, por favor intenta mantenerte quieto.

Jin Ling le creyó y se lo hizo saber con un leve asentimiento de cabeza. Wen Ning, mientras tanto, esperó hasta el segundo asentimiento para presionar una de sus manos contra su hombrio sano y la otra contra su frente para sujetarlo. Jin Ling no sintió los cortes pequeños que hizo, pero sí sintió cuando empezó a extraer la flecha, el dolor quemante le hizo sujetarse lo más fuerte que pudo de las cobijas debajo de él y morder la tela en su boca hasta que le dolieron los dientes.

El agarre de Wen Ning es lo único que lo mantuvo conectado al mundo.

—Estará bien —Wen Qing dijo mientras terminaba de colocar la venda en su hombro, viendo a los otros tres acercarse—. Déjenlo descansar, no dejen que se mueva mucho.

—Así lo haremos, Señorita Wen —Zizhen dijo mientras le pasaba la mano por el cabello a Jin Ling quien lucía avergonzado pero sin la fuerza para quejarse—. Podemos ser más tercos que él.

Wen Qing solo sacudió la cabeza, entretenida, pero siguió enfocada en recoger todo lo que había usado.

—Llámenme si necesitan algo.

—Me atacaron solo por estar a su lado —Jin Ling dijo debilmente cuando se fue—. Intentaron matarme solo por estar con él.

No eran niños, tenían la apariencia de cultivadores propiamente entrenados para poder pelear si necesitaban hacerlo, era claro que no eran cadáveres. Una pelea empieza cuando alguien ataca primero, pero Wei Wuxian no quería pelear, quería que se fueran y lo dejaran pero entonces los otros habían atacado y lastimado a alguien que ni siquiera era Wei Wuxian.

—Es ridículo —Jingyi susurró, sentándose a su lado—. No está robando cadáveres, hemos estado aquí todo este tiempo y jamás ha robado. Él compra cosas, compra comida.

—No tengo palabras —Sizhui dijo pesadamente, Jin Ling le mandó una mirada de preocupación—. ¿Podemos cambiar esto? Todo mundo está siendo manipulado y no preguntan, solo atacan y- ¿Cómo se supone que cambiemos esto?

La pesadez de la declaración pareció presionar más fuerte contra los cuatro al darse cuenta que, quien era el más tranquilo de los cuatro, mostraba la desesperanza que lo embargaba. Jin Ling, en específico, sintió que le dolía el estómago.

—Claro que podemos —dijo, con el ceño fruncido—. Somos buenos para lidiar con gente estúpida.

—Jin Ling…

—Tus padres, Wei Wuxian y mi tío, lidio con gente estúpida todo el tiempo —continuó con una seguridad que hasta a él lo sorprendía—. Puedo hacer que entiendan así que si no te gusta, solo vete.

Sabía que entendían a que se refería con estúpidas, que no tenía nada que ver con su inteligencia o las ganas de insultarlos sino que se refería a sus pobres habilidades de comunicación. Lo habían lastimado, sí, pero no dudaba que lograrían hacer algo.

—¿A quién llamas estúpido? —Jingyi dijo después de un momento, con un tono más tranquilo para romper la tensión—. Hanguang-jun no lo es.

—Bueno, les tomó un tiempo confesar sus sentimientos…

—Zizhen, no estás ayudando.


-Maestro Wei, ¿no va a terminar la comida? —Sizhui preguntó suavemente cuando notó que el otro estaba haciendo de todo para distraer a quienes le decían que tenía que comer.

—¿Eh? No, estoy algo lleno, de hecho —contestó con facilidad y con una sonrisa que seguro hubiera engañado a Sizhui si no lo conociera—. Comí mucha fruta en todo el día.

Sizhui sabía que mentía. El día de hoy había sido de cosecha por lo que habían pasado el día intentando encontrar las mejores frutas y verduras para venderlas en Yiling y mantener las que estaban decentes para su consumo. Ellos habían acompañado a Wei Wuxian y Wen Ning a venderlas por lo que sabían que estaba mintiendo y que, muy seguramente, seguía estando afectado por lo que había pasado hace varias semanas y que terminó con la herida de Jin Ling. No saber como ayudarlo era estresante.

—Maestro Wei…

—Espera, tengo que terminar algo.

Sizhui suspiró cuando el hombre salió disparado de su asiento y estuvo a nada de desviar la mirada cuando notó que se había llevado el plato consigo. La curiosidad le llenó el cuerpo y por más que intentó, terminó por susurrarle a Jingyi que volvería en un momento y se levantó para buscarlo.

Lo que encontró le golpeó en el pecho.

Encontró a Wei Wuxian y Wen Ning sentados al rededor de su figura pequeña y joven, con Wei Wuxian dandole de comer del plato que se había negado a tocar.

—Te dije que era suficiente para dos platos —Wei Wuxian dijo mientras le daba otra cucharada—. La comida de la abuela es la mejor.

—¡Lo es! —su pequeña versión exclamó—. Es muy rica.

Desde que Sizhui había recuperado parte de sus recuerdos olvidados, había recordado lo que Wei Wuxian significaba para él. Los dos habían hecho todo lo posible para reconectar y entenderse ahora que Sizhui no era más un niño que gustaba de mordisquear Chenqing y que Wei Wuxian ya no era alguien que estaba solo y condenado al sufrimiento eterno. Los dos lo habían dado todo para reconectar, pero era obvio que habían cosas que se habían perdido y esta era una de esas cosas.

Un niño inocente como el que Sizhui era en este periodo de tiempo creía la mayoría de cosas que le decían y en este momento, realmente creía que su abuela había hecho suficientemente comida para que él tuviera dos platos. No es que fuera estúpido, claro, sí recordaba encontrar raro el lugar donde vivían y lo atemorizante y rara que había sido la vida antes de terminar ahí, pero seguía siendo un niño. Un niño pequeño que no entendía que tan malo era tener el apellido Wen.

Olvidar esta parte de su vida mientras crecía había sido lo mejor, probablemente, porque lo había salvado del dolor de los recuerdos y le había permitido crecer, en su lugar, como el hijo adoptivo de Lan Wangji. Lan Yuan, no Wen Yuan, y si se ponía a pensarlo, también había mantenido a salvo a su nueva familia.

Wei Wuxian lo encontró cuando venía de regreso porque había sido incapaz de moverse, pero solo le sonrió y le palmeó el hombro antes de hablar:

—Guardemos el secreto, ¿sí? A-Yuan es solo un niño, no debería de pasar por hambre. Nosotros somos adultos y somos cultivadores, estará bien.

Sizhui solo pudo asentir como tonto y medio sonreírle. Wei Wuxian no tenía un nucleo, no tenía forma de neutralizar el hambre o de practicar inedia de forma segura y sin riesgo a sufrir algún daño, pero ahí estaba, regalando su comida.

—Ha hecho esto desde el principio. —Sizhui brincó cuando escuchó la voz y se giró para encontrar a su abuela parada, viendo a Wen Ning llevándose a su joven versión de la mano—. Quiere que A-Yuan tenga lo mejor que hay aquí.

—Lo puedo ver —dijo con una pequeña sonrisa—. Es una gran persona.

—Me alegra ver que hay algunos jovenes que aún pueden ver lo bueno —dijo, sus ojos fijos en él aun cuando Sizhui tenía problemas para mantenerle la mirada—. Descansa, por favor.

—Gracias, espero se encuentre mejor.

Y lo miró, con esa expresión gentil y tranquila que le hacía sentir como que podía verle hasta el alma, como si supiera quién era realmente, pero no dijo nada y solo se alejó para llevar a su joven versión a dormir.

—¿Crees que pase algo si descubren que somos del futuro? —preguntó cuando Jin Ling apareció a su lado.

—No creo —dijo con el ceño fruncido—. Interactuas contigo mismo todo los días y hasta ahora nada explotado así que…

—Tiene sentido —admitió y agitó la cabeza—. ¿Cómo te sientes?

—Estoy bien -contestó, seco—. Estaré completamente bien en un par de días más.

—Bueno, podemos decir que de no ser por Wen Qing, habrías muerto —Jingyi comentó cuando él y Zizhen aparecieron de quién sabe dónde—. Maneja muy bien la presión y es una experta.

—Es genial —Zizhen dijo—. Muy capaz e inteligente.

—Imaginen si la tuvieramos en el futuro —Jingyi dijo con un suspiro pesado—. Sería un mundo sin heridas.

Aquello era otro hecho con el que tenían que vivir. Wen Qing, la única persona capaz de realizar un transplante de nucleo, una de las sanadoras más inteligentes y capaces se había perdido solo para justificar aún más mentiras. Sizhui ni siquiera podía pensar en como habían sido sus últimos momentos, sabiendo que mantendrían a su hermano como experimento mientras ella era quemada viva…

—Nos aseguraremos que su conocimiento se preserve —dijo después de deshacerse de esas horribles imágenes

—¿Creen que nuesto futuro cambie si cambiamos este? —Zizhen preguntó y, ah, ni siquiera habían pensado en ello.

—Nuestro futuro casi no cambiaría, pero el de ustedes dos —Jingyi djo, apuntando a Jin Ling y Sizhui—. Muchas cosas podrían cambiar y, no se, cambiaría demasiado.

Sizhui y Jin Ling se miraron y se dejaron saber que etendían cuan diferente sería todo y como se complicaría aún más. Si Sizhui salvaba a su familia, no sería parte del clan Lan y no sería cercano a Jingyi, si Jin Ling crecía con sus padres entonces la mayoría de cosas no habría pasado y no era fácil pensar en ellos.

—Aun amaría a mi tío —Jin Ling dijo, refiriéndose a Jiang Wanyin y la relación que tenía con él, pero funciendo el ceño cuando se dio cuenta que no sería lo mismo.

—Yo no sería hijo de Hanguang-jun…

—Parece que la vida no es fácil para nosotros

No lo era y no era justo.