Los personajes no me pertenecen, son de masashi kishimoto. Esta historia es con el fin de entretener.

Advertencia: Contenido Adulto

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El lugar era muy diferente a como lo recordaba, quizás era el hecho de que, en aquel entonces, era un niño feliz y sin preocupaciones. Todo luce más bonito y grande cuando eres pequeño.

Las cosas eran muy diferentes ahora.

Si bien tenía el amor de quien he amado toda mi vida, las cosas nunca son tan sencillas como quisiéramos.

Aquella noche en mi departamento hablamos sobre muchas cosas, por supuesto hablar no era lo que queríamos hacer, pero Hinata insistió en que primero debería arreglar su situación con Naruto, pues no quería arruinar nuestra amistad, además de que creía que así lo lastimaría menos.

¡Gran error!

Naruto, como el gran idiota que era, no aceptaba la negativa al matrimonio y la ruptura de su noviazgo. Sé por hinata que no planeaba decirle que estaba enamorada de alguien más, pero me enteré por Naruto que terminó confesándoselo al verlo tan insistente.

Por supuesto, no reaccionó mejor cuando le confesé que era yo con quien ahora tenía una relación y que había aceptado convertirse en la futura señora Uchiha, porque claro, yo no tenía dudas, quería a esa mujer para siempre en mi vida. Cuando fuera prudente, pediría su mano en matrimonio.

Lo triste es que Naruto se lo tomó muy muy mal. Comenzamos una batalla. Quizás la más intensa de nuestras vidas. Él utilizó a Kurama, yo utilicé mi Sussano perfecto.

Debo admitir que esta era la primera vez, desde que éramos niños, que he sentido a Naruto querer matarme, pero como siempre, no perdería ante él.

Ojalá Sakura no hubiese intervenido.

Cuando estuvimos a punto de hacer nuestro ataque definitivo, ella se puso en medio de los dos, unas líneas negras recorrían todo su cuerpo.

Recibió el impacto de ambos, lo cual detuvo nuestra batalla; la llevamos rápidamente al hospital donde Tsunade nos reprendió hasta el cansancio, no solo por hacerle esto a su alumna, también por pelear.

"Ella puede elegir a quien amar Naruto"

Aquellas simples palabras hicieron comprender a mi amigo, que ya no era decisión suya, él había arruinado su oportunidad, y ahora, yo tenía la mía.

"Debes ser sincero con tus amigos Sasuke"

Me disculpé sinceramente con Naruto, por no confiarle mis sentimientos hacia Hinata antes y prometí hacerla feliz.

"Lo hiciste muy bien, Sakura"

Agradecimos, a la vez que nos disculpamos con nuestra compañera, de no ser por ella no sabemos qué hubiese ocurrido, nos sorprendió su rápida curación y el hecho de que no muriera, ese jutsu es impresionante.

Según nos dijo ella, aún no estaba completo, si lo hubiese estado, no habría tenido ningún rasguño. ¿Cuándo se volvió tan fuerte?

Cuando hinata entró a la habitación, pronuncio nuestros nombres, pero ahora fue hacia a mí a donde ella corrió. Vi la mirada de Naruto tornarse triste por ese simple gesto.

"Estoy bien, vámonos"

Después de ese día decidí que vivir en un apartamento era muy austero para la nueva vida que estaba planeando junto con hinata, ella merecía algo mejor.

Recordé este lugar donde mis padres solían llevarme de visita, una guarida uchiha en un pueblo cercano a konoha, sería perfecto de no ser por la cantidad de animales rastreros, telarañas y murciélagos que ahora habitan el lugar.

-Sera mucho trabajo- pensé.

-Oh Sasuke-kun, has vuelto a tu hogar después de todo. - esa voz no era muy familiar, pero recordaba haberla escuchado antes - ¿pensaste en mi oferta?

Madara Uchiha

-Decidí proteger Konoha, es mi hogar- no sabía de dónde provenía esa voz por la oscuridad del lugar, activé el sharingan

-Tu hermano estaría orgulloso, Sasuke-kun - por fin logre observarlo, al final de la habitación, parado sobre aquella alfombra azul marino, ahora estaba en cuclillas - tendré que eliminarte de mí ecuación.

- ¿Que tramas? - mientras esperaba su respuesta analizaba la situación, claramente tenía la ventaja en este lugar. Había traído unos cuantos papeles bomba y shurikens por si acaso, no me equivoqué. Pero a diferencia de él, yo no conocía sus técnicas, a lo mucho había descubierto que utiliza un jutsu de espacio tiempo en el que se desvanece a voluntad. Debía evitar luchar a toda costa.

-Ah lo de siempre, destruir la aldea y dominar el mundo. ¿Trillado verdad? -Su voz suena burlona y con ironía - No me interesa Konoha si es lo que te preocupa. Incluso quiero hacerles un favor.

-Explícate- le exigí

-Plan tsukuyomi infinito. Todos vivirán felices dentro de un genjutus eterno. Podrás volver a ver a tus padres y hermanos. Podrás estar con quien tú quieras. Todos podrán hacerlo. Serán libres de elegir.

-No suena tan mal, pero es demasiado bueno para ser verdad. - medité mis palabras. - ¿Qué pedirás a cambio?

-Solo necesito obtener al kyubi, solo él falta para completar mi plan. De no ser por el tonto de pain ya lo tendría en mi posesión.

-¿Por qué no fuiste personalmente por él? Tú pareces más fuerte

-Oh, te has dado cuenta. Eres más listo de lo que pensé -ese cambio de voz, ¿se volvió más peligroso? Dejo de hablar de forma infantil- estaba ocupado haciendo otras cosas, cuando han eliminado a casi todos tus compañeros, debes encargarte de muchos asuntos tú mismo. Ahora mismo me dirijo a konoha a capturar al kyubi, quería asegurarme que no estuvieras allí, por eso he venido. - ¿que está diciendo? - nos vemos sasuke-kun

Se desvaneció en su jutsu, un espiral formado con su cuerpo, afortunadamente lo pude prevenir, rápidamente forme un chidori y lo coloque en el centro donde se formaba ese espiral, de no ser por el sharingan no podría hacerlo. Es por eso que no quería que estuviera allí. Seguramente lo herí, pero no será suficiente.

¡Rayos! ¡Tengo que informarles!

Avancé lo más rápido que pude hacia la aldea, envíe a mi halcón para avisarles, pero no sabía que tan rápido había llegado.

Confiaba en que Naruto, Sakura y kakashi serían lo suficientemente buenos para eliminarlo, pero era un enemigo poderoso.

Encontrar el lugar donde se llevó acabo la batalla no fue difícil, la gente corría despavorida en dirección contraria al centro de la aldea, allí debía ser...

-¡Kakashi! ¡El enemigo utiliza un jutsu espacio temporal! -me apresure a informarle.

-Lo sé, tu halcón nos avisó, solo que...

La impresión en el rostro de kakashi al ver el rostro tras la máscara me dejó con muchas dudas. ¿Quién era ese sujeto? Para ser una leyenda no lucia tan viejo.

-Obito. ¡¿Porque haces esto?!

-Para volver a ver a Rin, kakashi. No te preocupes, no te guardo rencor por matarla, se las condiciones por las que te viste forzado a hacerlo. Pero puedo crear un mundo donde podamos verla de nuevo, volver a ver su sonrisa y...

-Solo sería una ilusión. ¡Ella no querría que lo hicieras!

- ¿Cómo podemos saberlo? Ella ya no está aquí. Pero yo...

El ataque sorpresa de naruto rindió efecto, ¿cómo pudo ser si él se teletransporto?

-Envié a sakura a la dimensión, es una larga historia, pero mi kamui se conecta con él. Este ojo mío le pertenecía. Sakura esta haciéndole daño allá, mientras nosotros intentamos dañarlo aquí.

Aún tenía dudas, pero basto una mirada con naruto para saber que haríamos un ataque combinando nuestros elementos. Con mi susano enviamos una flecha directo al punto donde aparecería, combinando su rasen shuriken y mi amateratsu. No tenía escapatoria.

El impacto fue sumamente fuerte, su cuerpo quedó destrozado en cuanto volvió. El amateratsu penetraba ambas realidades, quizás era por eso que no me quería en la aldea, pero subestimó a mis compañeros.

-Obito, lo lamento yo...

-No te preocupes kakashi...podré ver a Rin ¿verdad? estoy…feliz.

Jamás vi a kakashi tan afectado. No se apartó del enemigo hasta que por fin su cuerpo se durmió. Ese era el fin de madara uchiha...o, mejor dicho, de obito Uchiha.

-Éramos compañeros, junto con Rin. Nuestro Sensei fue el cuarto hokage. Creímos que había muerto durante la tercera guerra mundial shinobi. Antes de morir, me obsequió este ojo por mi ascenso a Jounin. Saber que estaba vivo gracias a él verdadero Madara Uchiha, fue impactante, pero al saber que era él, entendí que estaba conectado mi jutsu con el suyo. Tratamos de razonar con él, pero... obito

Kakashi estaba frente a su amigo, llorándole como quizás ya lo había hecho antes, pero ahora era distinto. Quizás solo yo podía entenderle, sucedió algo similar con mi hermano. Darte cuenta de que lo que creías no era real es otro tipo de pérdida.

Enterramos el cuerpo en un lugar a las afueras de konoha, dónde se encontraba Rin, el amor de Obito. ¿Comenzaría yo un plan loco para volver a ver a Hinata? ¿Qué hubiera hecho si ella no hubiese revivido?

"Destruiría todo"

Juzgarlo no era algo que me correspondiera a mí, los uchiha éramos conocidos por no controlar nuestro amor, era ese amor el que nos hacía tener estos ojos peculiares. Al transformar ese amor en odio conseguíamos poder inimaginable.

Después de ese breve funeral, hice lo único que me haría bien en ese momento, buscarla. Para mi buena fortuna, ella estaba afuera de su casa, aunque su rostro lucía cabizbajo.

- ¿Sucede algo hina? -Su silencio me informó que quizás no quería hablar de ello- ¿Quieres ir a otro lugar más tranquilo?

La tome entre mis brazos y la lleve sobre los rostros de los hokages en cuanto asintió con su cabeza. Nos tomó menos de 5 minutos llegar gracias a las habilidades ninja.

Nos quedamos allí en silencio, observando la aldea. La vista desde aquí es espectacular. Seguía haciendo frio, pero las nevadas habían cesado ya. La brisa ondeaba su cabello, ella es aún más hermosa que esta vista.

-Sasuke-kun... -su mirada era decidida, determinación se leía en su rostro- Casémonos mañana.

Su petición era muy extraña. No digo que no me haga feliz, pero era sumamente repentina.

- ¿Sucedió algo? Por mi me casaría ahora mismo y lo sabes, pero no quiero que sea una carga para ti o que sea porque estés huyendo. - pareció meditarlo un momento.

-Mi padre está furioso por haber roto mi relación con Naruto-kun, dijo que eso traería el mayor prestigio al clan, casarme con el héroe de la aldea...

- ¿Le contaste sobre mí? - negó con su cabeza.

-Estaba fuera de sí, amenazó con casarme en tres días, solo lo hablaría con naruto y el consejo. No tuve tiempo de decírselo, bueno yo... no quiero que me alejen de ti.

La abrace con tal fuerza que podría haberla lastimado, solo pensar en que me alejen de ella era doloroso, impensable.

-Hablaré con tu padre. Vamos- me dirigí de nuevo a la mansión hyuga. Esperaba que al menos mi apellido siguiera teniendo la misma influencia que antes.

-El Señor hyuga lo vera en un momento Uchiha-san - una sirviente no muy diferente a hinata era quien me atendía. Aún entre los clanes más poderosos hay nivel social.

Cuando me hicieron pasar, el despacho enorme con muebles de pino me dijo que no me encontraba ante cualquier persona. Casi se sentía el aura de un lugar real.

-Joven Uchiha, ¿a qué debo el honor de su visita? - ese era un buen comienzo.

-Recientemente me entere que su hija mayor esta libre para ser desposada. Me gustaría cortejarla apropiadamente, si me da su permiso.

El señor frente a mí, más alto y quizás más musculoso que yo a pesar de su edad, pareció meditarlo un segundo.

-Joven Uchiha, sé que has estado enamorado de mi hija desde pequeños. Esperé durante mucho tiempo que vinieras a mí, pero ahora Naruto es el hombre con mayor influencia en la nación, es el ideal para ser el esposo de Hinata.

Su comentario me sorprendió. Supongo que no creí que mis sentimientos fueran tan obvios, incluso antes de que yo me diera cuenta de ellos.

- ¿Casará a su hija con alguien que ya no ama?

-Hinata es noble, si ya lo amó una vez podrá volver a quererlo... aún si no fuese así, ella cumplirá con su labor de esposa perfectamente, ella es así.

- ¿Le negará la oportunidad a su hija de casarse con alguien que ama, de un clan respetable solo porque hay alguien un poco más influyente? ¿Qué clase de padre es?

-Soy el líder de un Clan que ha perdurado durante cientos de años, nuestro legado ha perdurado a diferencia de mucho otros y es debido a las buenas elecciones que hemos hecho. A menos que Naruto se niegue a contraer nupcias con mi hija, no cancelaré el matrimonio. Si tienes que convencer a alguien, es a él.

¿Que? ¿Naruto no había desistido ya del matrimonio? quizás ...

-Me encargaré de él. Cuando tenga su confirmación, volveré a pedir la mano de su hija.

Salí de aquel lugar furioso, buscando a naruto, ni siquiera me detuve cuando la voz tranquila de hina intento detenerme. Avance a paso firme hacia la torre hokage, esperando que él estuviera allí.

-Naruto, tienes que hablar con hiashi hyuga para cancelar el compromiso- dije en cuanto lo vi al llegar, mi voz sonó tan demandante como quería que sonara.

-No puedo hacer eso Sasuke- su respuesta me sorprendió, pero no deje que lo notara.

- ¿porqué? ¿Quieres casarte con alguien que no te ama?

-No quiero dejarla ir tan fácil, creo que con el tiempo se dará cuenta de que ...soy más... adecuado.

-Ella no te ama naruto, ya estuvo contigo y no.… su sentimiento hacía mí no cambiaron

-Pero y ... ¿si vuelven a cambiar cuando este contigo? Quizás le suceda igual.

-Eres un idiota

Me fui molesto por sus suposiciones. ¿De verdad era posible? Hinata podía cambiar sus sentimientos por mí. Sé bien que no soy exactamente un príncipe azul, pero ella me ama, tal como soy.

Necesito hablar con ella.

Para mi sorpresa, estaba esperando adentro de mi casa. Definitivamente será encarcelada por allanamiento.

-Hinata, justo quería irte a buscar.

-Te vi salir tan molesto que decidí enfrentar a mi padre, nuevamente se negó. Pero Sasuke, existe la posibilidad si naruto retira...

-lo sé, pero el idiota no lo hará, él cree …- medité un momento en sus facciones, parecía preocupada, esa leve arruga en su frente me lo decía, es tan transparente que no puede ocultar nada, es algo que amo de ella. - cree que tu cambiarás de opinión, como lo hiciste conmigo.

-Es mi culpa, no quería dar la impresión de ser indecisa o caprichosa - nuevamente su entrecejo, ahora con ojos vidriosos.

-No, fue mía por no revelarte antes mis sentimientos. Tú solo seguiste tu amor de la infancia. Hinata yo estoy dispuesto a luchar por ti todo lo que sea necesario, incluso si debemos irnos de la aldea, pero respóndeme algo. ¿Está segura de que es a mí a quien quieres? ¿No te arrepentirás después? Sabes como soy, muchas cosas de mi jamás van a cambiar y no quiero que... me dejes por no tomar en cuenta mis defectos.

Deteste mis palabras. Me arrepentí en cuanto salieron de mi boca. Ella se sentía mal por el hecho de que creyera que solo soy un capricho y ahora estaba alentando ese pensamiento. Deseaba que ella viera que mi sentir era por su bienestar, no por mí, yo sería él más afortunado al estar con ella, aun si ella amará a alguien más. ¿Ese es el pensamiento de Naruto? Dios no lo puedo culpar, yo haría lo mismo en su lugar.

-Sasuke .-su rostro cambio a uno comprensivo justo cuando creí que se molestaría, pero ella siempre me sorprende - te conozco tan bien que entiendo tu preocupación, conozco todo lo que te gusta, lo que no. Sé que cuando te enojas no quieres hablar. Sé que te incomodan los eventos sociales y el trato con las personas, pero aún así te esfuerzas por ser gentil. No estoy enamorada de un ideal inventado. Te amo por ser tú, por tu fortaleza, por tu determinación, por preocuparte por mí y tus compañeros, a tu manera eres amable. Eres sincero y no cambiaría nada en ti. Te aseguro que no cambiaré mi elección. Hoy y siempre...serás tú.

Sentí un dolor en mi pecho, sus palabras habían llegado tan hondo en mi corazón que dolía. No había nada que pudiera decirle para expresarle mis sentimientos, estaba tan feliz. Opté por acercarme a ella y besar sus labios. No era la primera vez que lo hacía, pero se sentía diferente, la sentía tan mía.

Rápidamente profundicé aún más el beso, ella me siguió el ritmo. El suave toque de su lengua sobre mis labios me alertó, sentí electricidad recorrer mi cuerpo y supe que quería mas. Me abrí paso rápidamente para saborear el dulce manjar que emanaba su boca.

Mis manos no podían quedarse quietas, lentamente baje mis manos por sus brazos hasta llegar a su cintura, la acerque a mí un poco más brusco de lo que hubiera querido. Un gemido salió de su boca, supongo que le dolió un poco, debo admitir que me gusto. Sentí calor en la zona íntima y creí que juntarla con la suya calmaría esa sensación, ¡Oh que gran error! Me calentó mucho más.

Me preguntaba qué tan lejos podríamos llegar. ¿me detendría como a naruto? ¡Mierda!

Me aleje para olvidar ese pensamiento, no quería llegar más lejos solo para probar que me ama más a mí de lo que amo a naruto. No era justo para ninguno.

- ¿S-Sucede algo S-Sasuke-kun? - ese tartamudeo jamás había sido tan sensual, sus labios ligeramente hinchados y rojos me invitaban a seguir mordiéndolos.

La abracé a mi cuerpo lo más fuerte que pude, deseaba sentir el calor de su cuerpo, su cercanía. Era ese calor el que necesitaba en mi vida, la necesitaba a ella.

-No quiero arruinarlo -ser sincero era quizás mi mejor cualidad. No iba a mentirle a la mujer que amo.

Se distancio un poco y me miro a los ojos, como siempre ella salvándome de mis demonios.

-Quiero estar contigo Sasuke, en todos los sentidos...no, no lo arruinaras. -lo entendí. esto no solo era cosa mía, ella también me deseaba. No tenía que preocuparme por Naruto, era la chica delante de mí la que debía ocupar mis pensamientos, era mía y de nadie más.

Volví a besarla, tan apasionadamente como antes. La idea de detenerme solo fue un pensamiento fugaz. Continuaré donde nos quedamos.

Alcé su estorbosa blusa hasta deshacerme de ella, volví a besar fuertemente sus labios. Sus manos se movían para quitar mi camisa, cosa a la que no objeté. Sentir su busto contra mi torso ya era de por si placentero, pero al retirar su sostén fue incluso más. El calor seguía acumulándose en nuestros cuerpos.

Era inexperto, no sabía muy bien qué hacer con lo que tenía delante de mí. Decidí alejarme un poco para observarla, quizás al tener mejor visión me vendrían ideas. Eché un vistazo a esos senos de gran tamaño y a esa cintura estrecha que había estado acariciando hace unos momentos. Primero tendría que deshacerme de ese obstáculo, para una mejor vista.

Así que, lentamente, baje el zipper de ese short negro que hacía juego con el cinto de su blusa. Suavemente lo deslice por esas piernas torneadas, fruto de sus arduos entrenamientos, hasta el suelo, junto con él, su braga color lila.

Poco a poco quedamos recostados en el sofá, uno de los pocos muebles que conserve, era amplio y cómodo, perfecto para este momento.

Estaba totalmente desnuda frente a mí, con un sonrojo extremo. ¿Se avergonzaba? Sea lo que fuera, amaba su color carmesí.

Quizás vio en mi mirada lo bella que lucía y alejo todos sus temores, porque lo siguiente que hizo me dejo sin aliento. Posó sus manos en mi pantalón para proceder a quitármelo, estábamos a mano. Mayor incentivo no pude recibir.

Nos observamos por un momento antes de volver a besarnos, tenía vía libre para rosar plenamente esos botones en sus senos, lo cual parecía gustarle. Apreté con mis manos el contorno de ellos, eran más grandes que mis manos, pero el tacto era tan suave que me hacían desearla más. Probé suerte succionando sus pezones, mientras con mi mano me dirigí a su zona íntima. No sabía mucho del tema, pero sus gemidos eran como una brújula en mar abierto.

Ya encima de ella, introduje mi dedo anular para explorar la zona, como todo buen ninja, sabía que lo primero es revisar el terreno. Encontré un pequeño bulto justo al llegar, bastante mojado, comencé a tocarlo y gracias a sus fluidos resbalaba mi dedo como mantequilla. La sentí estremecerse debajo de mí y entendí la importancia de esa zona. Regrese a besar su oreja, su cuello, de nuevo sus labios...juguetear con su lengua, todo mientras continuaba acariciando aquella zona.

Con dos de mis dedos abrí aquellos labios ampliamente para introducir dos dedos más de mi otra mano, no sin antes mojarlos con mi saliva. Traté de ser gentil, llevándome por sus ahogados quejidos, hasta que soltó un gemido de alivio, supe que había hecho un buen trabajo.

Mi momento de poseerla había llegado. Pero primero, lleve la mano de hinata a mi bien endurecido miembro, quería que lo sintiera, que supiera que estaba así por ella.

-Tú lo pones así hinata- le susurre al oído. Ella lo acarició con su mano, algo tímida, pero fue tomando confianza conforme vio mi rostro sumergido en placer. Intensifique un beso antes de tomar el control de mi miembro e intentar introducirlo en ella.

No encontraba el lugar correcto. Tras varios intentos, me di cuenta de que sí encontré el lugar correcto, pero tenía que romper "algo" si quería entrar. Y ese "algo" le dolería.

-Lo hare rápido princesa- le dije después de darle un beso en la frente.

Con una embestida rompí rápidamente esa barrera dentro de ella, un grito de dolor salió de su boca, grito que me tomé el atrevimiento de ahogar en mis labios, mientras me movía lentamente dentro de ella. Adentro afuera, de un lado a otro. Para mí también había sido doloroso, pero estoy seguro que nada comparado a ella.

Cuando la sentí más tranquila, mi erección había bajado un poco, me concentré en el calor que producía su zona íntima y la humedad... era delicioso. Estando listo de nuevo, comencé a moverme, al principio lento para no lastimarnos, pero tratando de llegar lo más dentro posible.

Siempre me considere dotado, pero ni mis 20cm eran suficientes para sentirme poseerla como yo quería. Quería fundirme en ella lo más posible, ser uno mismo. Fui tomando confianza conforme el dolor disminuía.

Los movimientos se fueron sintiendo más intensos, más necesitados, incluso la sentía mover su pelvis contra mí, lo cual, me excitaba aún más. Sentirla igual de necesitada que yo, era un regalo que no creí merecer.

De pronto, sentí una calidez nuevamente y las paredes de su intimidad golpear fuertemente contra mi miembro, casi estrujándolo, sintiéndolo prisionero a su merced.

Ese segundo orgasmo provocó que yo tuviera el mío. Sentí una explosión dentro de mí, la sensación más placentera que alguien pudiera experimentar. Tanta calidez que podría morir.

Algo adictivo, ella era una droga.

Y este era solo el comienzo de la noche, podría hacer esto hasta el amanecer.

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Amanecí tan lleno de energía que preparar el desayuno fue pan comido, mi princesa apreciara los waffles que tengo para ella y el jugo de naranja la llenara de energía. Después de poseerla 3 veces, la pobre termino tan adolorida que se quedó dormida hasta tarde.

Me recosté junto a ella, con el desayuno en el buro, observándola dormir. Su piel era tan blanca como la porcelana, lo que hacía que sus mejillas se sonrojarán con facilidad. Además de tener unas pestañas largas y rasgos finos. Es preciosa, fuerte, inteligente...y sensual. Comprendía por qué Naruto se aferraba a la idea de una esperanza con ella. Pero es algo que no le puedo permitir, sobre todo ahora que se había entregado a mí.

No es que tuviese el pensamiento anticuado de que una vez que se acuestan se tienen que casar, pero lo deseaba. Deseo tener una familia con ella.

No habrá nadie mejor para restablecer mi clan, incluso si debo ser yo quien adopte su apellido, lo haré. Lucharé por ella hasta que muera si es necesario.

Lentamente abrió sus ojos, me atrapó mirándola embelesado, aparté mi vista para evitar que viera mi sonrojo.

-Buenos días Sasuke-kun- cubrió con la sabana su desnudez, como si no la hubiese visto ayer totalmente desnuda. - ¿q-que hora es?

-Las doce del mediodía, princesa- le extendí su desayuno intentando tranquilizarla- come un poco.

-T-tengo que irme, mi padre...- ese era un asunto del que me encargue muy temprano.

-Le pedí a kakashi que le informara de tu misión "urgente" a la tierra de las olas, no estarás en la aldea durante 10 días- le sonreí, se veía deliciosa.

-P-pero si tsunade-sama se entera...-

-lo tengo cubierto, kakashi le dijo que estabas enferma. Me debía un favor- añadí antes de que me preguntara porque kakashi era quien nos cubría. Él era quizás el más interesado en que yo fuera feliz, además de que una vez lo vi saliendo de un motel con kurenai-sensei. Supuestamente solo se hacían compañía, si claro, quien creía eso.

Era su momento de pagar mi silencio.

-E-entonces comeré, gracias Sasuke-kun - la vi quedarse quieta frente a mí, esperando por algo. Oh entendí, le daba pena.

-Te esperare en la cocina tomatito- le di un beso en la frente antes de salir con la bandeja de comida.

No tardo mucho tiempo en alcanzarme.

Tuve el desayuno más placentero que jamás imaginé. Definitivamente pasar mi vida con ella era la elección correcta, ni siquiera los silencios o las conversaciones vanas sobre la mañana y los pájaros cantar eran incómodas. Todo era perfecto.

-Cásate conmigo -dije más como una orden que como pregunta. Sus ojos me miraron con ese peculiar brillo que emanan cada vez que pensaba en naruto, pero esta vez, ese brillo era por mí.

Sonrió ampliamente para responder con un eufórico: ¡Sí!

Saltó a mis brazos para abrazarme y solo pude corresponderle. La bese tiernamente antes de proceder a desvestirla.

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-Oe.. Kakashi-sensei - el peliblanco se giró para ver a su rubio alumno alcanzarlo- ¿Has visto a Sasuke? Hace días no sé nada de él.

-Debe estar de misión -a pesar de que sabía exactamente donde estaba el joven uchiha, había prometido guardar el secreto, sobre todo a Naruto - no lo he visto por la aldea.

-Qué raro, oí que hinata estaba de misión, pero su equipo está aquí en la aldea... ¿fueron juntos?

-No lo sé Naruto. Sabes que no debemos preguntar por las misiones secretas.

-Iré a visitar a Sasuke, a ver como esta. Hace días discutimos y..

-Lo sé, no dejes que una mala ruptura rompa tu amistad con Sasuke.

-justamente eso quería decirle, no..no quiero pelear por hinata, si ella lo ha elegido a él...me haré a un lado.

-Me parece bien, después de todo, ahora podrías tener a cualquier chica que quieras. Te invito a comer a ichiraku.

- ¡Bien Kakashi-sensei, usted paga!

Era tan fácil ponerlo de buen humor y distraerlo, por el momento no debo permitir que se acerque a casa de Sasuke.

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Quince días 12 horas habían pasado desde que hinata vino a buscarme.

Ella seguía siendo mi secretito, incluso cuando Naruto vino a buscarme hace dos horas, logre esconderla perfectamente debajo de la cama. Para mí era un fastidio esta situación, pero ella no quería dañar su reputación, además habíamos acordado huir de la aldea, todo eso hasta que Naruto llegó.

-Sasuke, deja de esconderte de mí.

-No lo hago - si supiera lo que hago cuando me "escondo de él"

-Necesito decirte algo - su mirada lucia determinada - cancelé el matrimonio con Hinata esta mañana. Es libre para casarse contigo.

Mi sentir viajaba entre la sorpresa y la alegría. No creí que de verdad el fuese a renunciar a ella.

- ¿Que cambió? -me atreví a preguntar.

-Sé que tú la amaste primero, hable de ello con Shikamaru y me lo contó…todo - no dije nada esperando que continuara ¿Que era exactamente todo? Pareció leer la pregunta en mi rostro- lo cercanos que son desde niños, como fue la única en la aldea en quien confiaste para tu venganza. Lo preocupado que siempre lucias por ella. Él estaba seguro que desde siempre la has amado y yo... bueno, a mi hace poco que la amo así que, creo que me será mas fácil reponer me. El amor no es egoísta, solo deseo que sea feliz.

Sus palabras podían decir eso, pero su rostro lucio tan deprimido que me hacía sentirme mal por arrebatársela, después de todo, él era alguien que creció solo, igual que yo.

-Naruto - le llame después de girarse para despedirse- Gracias. En verdad yo...

-¡Naruto espera! -hinata salió de su escondite sumamente apresurada- yo te amo naruto, siempre te amé...- sus palabras me dejaron en shock; quizás, ella si cambiaria de opinión después de todo- pero amo mucho a Sasuke-kun; Si hubiese una forma de que nadie saliera herido yo...

- ¿Qué insinúas hinata? - preguntamos desconcertados los dos.

-etto...yo. bueno quizás... -su cara sonrojada me decía que mi idea no estaba tan alejada de lo que ella pensaba.

- ¿Quieres una relación abierta? - le pregunté.

-S-solo si ustedes están de acuerdo. C-creo que podría funcionar si...

-Con tal de estar contigo no me importaría hinata, pero solo sí Sasuke está de acuerdo...

Me dejaban una decisión imposible. Por un lado, tendría al amor de mi vida, pero por otro no sería completamente mía. Mire los ojos azules y blancos suplicantes...

"Ella puede elegir a quien amar"

"El amor no es egoísta"

-Bien, no me cuesta nada intentarlo... pero, ante la aldea yo seré el esposo de Hinata, ustedes podrán tener su relación un día a la semana y en un lugar donde nadie los vea, no quiero tener a hyashi hyuga tras de mi por algo así.

-Sasuke eres el mejor!

-Gracias Sasuke-kun, así ninguno saldrá herido.

Tenerlos abrazados a mí, me dio una sensación muy cálida, de alguna manera logré tener a la chica de mis sueños y mantener intacta mi relación con mi mejor amigo, quién rápidamente se volvió algo más. Pues mientras me abrazaban, ambos se miraron de una manera muy cómplice, para tumbarme en el sofá y comenzar a besarme.

Hinata comenzó a quitarme la ropa mientras Naruto nos observaba, no puedo negar que era realmente excitante sentirme observado, sobre todo por alguien de mi entera confianza. Ella comenzó a bajarme el bóxer para dejar al descubierto mi miembro erecto, agradecí haberle enseñado una noche antes como se hacía.

-Parece que ya no eres inexperta hinata...- la voz ronca y excitada de naruto me hizo darme cuenta que quizás era tortuoso para él solo observar.

-Únete - le animé. Jamás había estado en un trio, de hecho, apenas y había ocurrido mi primera vez hace poco, pero seguro, sería más divertido entre los tres. Además, quizás así, sentiría menos celos de la relación de mi princesa con Naruto.

Sin pensarlo, naruto se abalanzo sobre ella, mientras seguía succionando mi néctar, el acariciaba sus senos y lamia su interior. Visto desde fuera debía ser algo realmente excitante, tres personas sumamente atractivas teniendo sexo sin inhibiciones.

Cuando terminé, cambiamos de lugar, decidí dejar que naruto penetrara a hinata, era el primer paso para aceptar su reanudada relación, estaba seguro que esta vez ella no se quitaría. Mientras estaban con eso, decidí introducir mi dedo anular en el trasero de Naruto, pareció disfrutarlo. Me animé e introduje un dedo más, iría abriendo camino para introducir a mi campeón. Los géminos de mi mejor amigo y mi novia no hacían más que lubricarme, así que cuando me sentí lo suficientemente duro y húmedo, probé suerte a entrar. Me resbale como gorda en tobogán.

Supongo que a ambos nos dolió un poco, pero el estar en un lugar tan estrecho fue una delicia, él se reincorporó para seguir embistiendo a la princesa, haber formado equipo tantos años nos hizo coordinarnos a la perfección, salíamos y entrabamos al mismo tiempo, incluso cuando aumentamos la velocidad; él acabó antes que yo, lo cual aproveche para levantarlo un poco y jalar sus caderas hacia mí.

Ver a hinata lamer el flujo caliente del miembro ya flácido de Naruto me hizo tener el mejor orgasmo de la vida. Salí de Naruto esperando que ella hiciese lo mismo conmigo y como siempre no me defraudo.

Nos sentamos en el sofá, exhaustos por aquella intensa batalla de placer. Debo admitir que me molestaba ser el único totalmente desnudo, hinata solo había desabrochado su chaqueta, aunque no llevara nada abajo. Naruto solo se había quitado la parte inferior, pero conservaba su chaqueta.

Me abalancé sobre él para quitarle aquella prenda, me recordó a aquellas veces que de niños jugamos a quitarnos la pelota, él puso algo de resistencia, pero al final pude someterlo. Hinata reía divertida por nuestro jugueteo.

En cuanto le desabroché el zipper le di una mirada cómplice que él rápidamente entendió, así que corrimos hacia ella para cargarla, yo por los hombros y el por los pies. La llevamos a mi recamara y la tumbamos en la cama. No esperaba que luciera tan sexy e indefensa allí, que, sin necesidad de voltear a mirar, supe que Naruto estaba igual de excitado. Nos abalanzamos rápidamente junto a ella, primero la bese pasionalmente, haciendo un jugueteo con nuestras lenguas, mientras naruto se deshacía de su estorbosa ropa, a la vez que se retiraba su chaqueta naranja.

-Ahora si hay igualdad de condiciones - dije sobre los labios de hinata. Ella instintivamente se cubrió sus senos, inocente. Le sujete las manos por encima de su cabeza, mientras el rubio comenzaba a lamer su zona intima, yo usaba mi lengua para recorrer sus senos, sobre todo esos botones rosados que me incitaban a morderlos. Recorrí con mi lengua sus oídos, su cuello y recorrí sus senos de norte a sur. Cuando la sentí tensarse, corrí a sus labios para callar su gemido de placer. Aquello nos dejó más y más calientes.

- ¿Puedo poseerte princesita? - pregunte sensualmente al oído a lo que ella solo dio una afirmación con la cabeza.

La pusimos de pie en medio de los dos, elegí la parte trasera pues ya tenía experiencia allí, al igual que a naruto fui introduciéndole un dedo, después dos, aunque ella ya estaba muy bien lubricada tome mis precauciones. Todo eso mientras mi compañero se encargaba de mantenerle la boca ocupada con besos y toqueteo en sus senos.

Cuando estuvo lista lo mire por encima de los hombros de hina, teníamos la misma altura así que no sería difícil para nosotros hacerlo de pie. Naruto la cargo sobre sus caderas y ella enrollo sus piernas a su alrededor, logrando una profunda penetración. Era una imagen tan jodidamente sensual que no pude evitar besar a naruto en los labios, si estaríamos compartiendo a hina, quizás no estaría mal compartir también entre nosotros ¿no? Él no se negó, me besó con la misma intensidad mientras entraba en la pequeña cavidad de mi princesa. Entraba tan profundo que tuve que poner mi mano sobre su boca para que no gritara, mientras con la otra jugueteaba con sus senos. Todo esto sin dejar de besar a mi rubio amigo. ¡Joder que bien besa!

Termine unos segundos antes que él, dejamos a hinata llena de fluidos por todos lados, ese pensamiento me hizo levantarme de nuevo. Ambos me miraron curiosos.

- ¿Ya estás listo? - fueron las palabras que salieron de Naruto.

-Hmmp - fue lo que dije. Hinata parecía muy cansada, quizás fuimos muy rudos con ella.

-Pueden seguir ustedes si gustan, yo...etto.. puedo observarlos... -

Naruto y yo nos miramos por un momento, dejar descansar a la pobre chica sería un acto de piedad.

-Ahora ya no parece tan buena idea estar con dos chicos ¿eh? - le dije de forma burlona a la peli azul.

-Te equivocas, lo disfrute mucho, pero, quiero observarlos... -su rostro sonrojado, me hizo saber que no mentía, esta chica quería ver porno gay.

-No tengo problema con darle el espectáculo que desea princesa hyuga- le dije haciendo una reverencia, tampoco sería una tortura para mí, recién descubrí que Naruto me excitaba, tenía que admitirlo.

-Todo por la princesa hyuga - dijo naruto mirándome con deseo, sé que el también disfrutaría hacerlo conmigo.

Hinata se sentó cómodamente en la silla del fondo de la habitación donde podría ver todo perfectamente.

Decidimos no decir palabra alguna. Comenzamos a besarnos sin planear nada, solo dejándonos llevar. Tocar su torso era muy distinto a tocar a una mujer, al igual que el mío, su cuerpo había sido tonificado por el entrenamiento. Sin duda muy agradable al tacto.

Sentí como llevó su mano a mi miembro y comenzó a masturbarlo. No supe si devolver el gesto era lo que esperaba, pero lo hice, lo sentí endurecerse bajo mi mano a la vez que nuestras lenguas danzaban una melodía que solo ellas reconocían. Sin hinata allí estábamos perdidos, no sabíamos como proseguir.

Nos detuvimos un momento para mirarnos a los ojos y sonreírnos, éramos los mejores amigos desde hacía mucho tiempo, no había porque sentirnos cohibidos o avergonzados, si deseamos algo podemos pedirlo.

- Chúpamela - me dijo sin tapujos, a lo cual accedí, lo tumbe en la orilla de la cama, para que hinata pudiera ver bien ese venudo, largo y duro miembro de nuestro amante. Lo recorrí con mi lengua de la forma más sensual que pude, después de todo era un espectáculo para hinata, acaricié sus bolas mientras comenzaba a succionar su virilidad. Con mi otra mano, jalaba mi miembro que comenzaba a doler.

-Me hare cargo del tuyo, por favor Sasuke, termina conmigo- suplicó naruto para que me centrara solo en él.

Utilice mi mano para introducirle un dedo mientras seguía succionando su miembro, con la otra lo movía de arriba hacia abajo lentamente y después mas rápido. Comencé a mover el dedo que tenía dentro hacia afuera, después adentro y de nuevo hacia afuera, sentirlo estremecerse en mis manos era realmente satisfactorio. Cuando estuvo a punto de venirse me retire, aún no estaba listo para comerme a sus hijos. Me levanté rápidamente y lo giré boca abajo, ahora era mi turno y no tendría compasión alguna.

Lo embestí tan fuertemente que casi sentí mi miembro romperse cuando estallo en placer. Escuche un dulce gemido provenir del lado izquierdo de la habitación, al parecer la princesa no había aguantado y tuvo que masturbase.

-Pudiste unirte a nosotros- le dije una vez que me repuse de mi orgasmo.

- Estuvieron geniales, yo lo disfrute mucho - se acercó lentamente hacia nosotros, se recostó en la cama junto a naruto y me jaló hacia ellos - seremos el mejor trio que jamás haya existido.

Me beso tiernamente en los labios y después lo beso a él. Bese a Naruto para confirmarle el trato que se había formado entre los tres. No solo seriamos Hinata y yo, o Naruto y hinata.. también seriamos Naruto y yo. Los tres tendríamos una relación y estaré feliz con eso.

-Ya solo queda informarle a tu padre sobre nuestra boda princesa. Omitiendo claro, que el padrino asistirá a la noche de bodas.

- ¿Seré tu padrino Sasuke? Eso es genial, será un honor! -prácticamente saltó encima de hinata y mío para besarnos a los dos. De una manera más cariñosa que pasional.

Tan animoso como siempre, estoy feliz de que no se arruinara nuestra amistad, por el contrario, nos unimos más.

Pasamos el resto de la tarde en la cama, desnudos, pues nadie quería romper el momento. En algunos momentos los veía besarse y tocarse, algunas otras hinata me besaba a mí y en otras a ella le tocaba observarnos besarnos mientras nos manoseábamos. Como fuera, estábamos contentos con nuestra relación, quizás el mundo no estaba listo para saber de ella, pero dentro de nuestras paredes, todo era válido entre los tres.

EPILOGO

Era un día soleado como cualquier otro, quizás este era un poco más caluroso que los días anteriores, pero estaba bastante bien para ser verano.

Me encontraba esperando debajo de este gran árbol, que saliera mi pequeño de la escuela. Yo era el más orgulloso padre, tener un hijo con el byakugan y el sharingan lo hacía tan poderoso que no podría evitarse que fuera engreído, salvo que su madre era hinata, quien lo corregía diciéndole que debía ser más bondadoso.

Ahora, él había logrado tener un equilibrio entre su orgullo y su bondad, lo cual me hacía sentir el hombre más orgulloso sobre la tierra. Verlo ser gentil con aquella niña que tropezó y defenderla de los otros niños, era sin duda gracias a ella.

Naruto también había sido una buena influencia para él, odio admitirlo, pero quizás mucho mejor influencia que yo.

Él fue más que solo un tío que lo visitaba de vez en cuando, él estuvo en el momento de su concepción, lo vio nacer, le cambio los pañales, lo escucho decir su primera palabra, lo vio dar sus primero pasos...

-Ojalá no tarde mucho - dijo el rubio detrás de mí, 8 años habían pasado desde que decidimos unir nuestras vidas en una relación poco convencional. Durante ese tiempo, llegamos a amarnos los tres, a unirnos como si fuéramos uno solo. Estaba enamorado de mi esposa, pero también de Naruto; y sé que a ellos les ocurría igual.

Fue por eso que nos dolió tanto cuando nos anunció que se casaría. Por supuesto que todos sabíamos que llegaría el momento en que tendría que buscar con quien tener un heredero, formar su propio clan; y si algo habíamos aprendido, era que el amor no es egoísta. Así que con la mayor felicidad, decidimos apoyarlo.

Cuando el pequeño itachi salió, corrió directo a mis brazos, después de eso abrazó a su tío naruto.

-Vamos a comer a casa, la tía Sakura te espera allá- le dije al pequeño, hoy le haríamos una tranquila comida por su cumpleaños.

Llegamos a la residencia uchiha, que con el paso de los años se había vuelto una mansión. Cuando supimos que tendríamos un bebe, de pronto una casa pequeña ya no era suficiente. Sobre todo, porque ahora viviríamos 4.

A los ojos de la aldea naruto rentaba un cuarto en el fondo de la casa, incluso solía llevar mujeres para citas, todo en favor de guardar las apariencias. Pero la realidad era que, aunque tenía una habitación, él dormía en la recamara principal con hinata y conmigo.

Conforme itachi fue creciendo, tomábamos otras medidas; nos asegurábamos de cerrar bien la puerta y siempre naruto se levantaba antes que él para llegar a su habitación contigua a la nuestra. Gracias a que a itachi le asignamos una habitación en el primer nivel, no se ha percatado de nada.

Procurábamos tener nuestros encuentros cuando él estaba fuera de casa, pero a veces era tanta la necesidad, que teníamos que ser muy silenciosos, e incluso naruto dejaba un clon de sombras jugando videojuegos en la sala para entretener a itachi.

- ¡Qué bueno que han llegado, ya está lista la comida! - mi preciosa esposa siempre ha sido perfecta. Su bondad ha sido la que ha llenado mi corazón de felicidad todos estos años.

Nos sentamos todos en la mesa, charlando sobre como habían ocurrido las cosas que nos habían dirigido a este momento. Como Sakura se había operado por mí, pero ahora sería naruto quien las disfrutaría. Reímos por aquellos recuerdos. Nos preguntamos qué cosas viviría Itachi a partir de ahora, que camino tomará su vida.

Me levante de la mesa para ir por el detalle traído por su tía, mientras todos comenzaban a cantar las mañanitas.

- Pide un deseo y sopla las velas Itachi - le dije acercándole el pastel con esas 6 velitas que lo decoraban.

- Deseo que sigamos juntos por siempre - y sopló fuertemente apagando aquellas pequeñas llamas que iluminaban la mesa.

-Así será pequeño - naruto lo cargó y lo balanceo como un avión. Cosa que a él le encantaba.

-Sakura muchas gracias por el detalle... ¿Cómo van los preparativos de la boda? - preguntó mi princesa deseosa de ayudar, o quizás, de arruinarlo.

Naruto decidió casarse con Sakura por ser su amor de la infancia, además porque de todas las kunoichis era la única que seguía disponible a sus 27 años. Tenten se había casado con el cejotas, temari con Shikamaru, hinata conmigo. Sakura se había centrado tanto en sus estudios de medicina que no había tenido citas, o eso decía ella. Así que cuando Naruto le propuso casarse, había aceptado más por comodidad, que por amor. De todas formas, amor era lo último que le faltaba a Naruto.

En una conversación surgió el tema de qué, quizás, Sakura podría unírsenos en un futuro, pero no creemos que sea posible. La conexión tan fuerte que sentimos entre los 3 no es solo lujuria, ya no. Esta relación solo fue posible porque hinata nos amó primero a ambos, Naruto y yo ya nos queríamos por lo que amarnos no fue difícil; Además, no creemos que Sakura acceda, es una persona bastante mojigata como para entrarle a un cuarteto.

Pero el mundo está lleno de sorpresas.

De todos modos, naruto prometió visitarnos seguido. No necesariamente para tener sexo, aunque eso sería bueno, pero si para ver cómo estamos y jugar con Itachi.

-Va de maravilla, temari es una excelente organizadora de eventos. Seré esposa del Hokage, así que el trabajo es mucho, vendrá gente de todas las aldeas. Te encantará todo ya verás - dijo la peli rosa emocionada.

-Me alegra que te gustara el trabajo de temari. En nuestra boda todo salió perfecto gracias a ella. - aún recuerdo a la rubia corriendo detrás mío para ajustarme el moño, era determinada, sin duda una cualidad necesaria para una organizadora de eventos.

-por cierto, ¿a dónde fueron ustedes de luna de miel? Estamos viendo ideas, pero no nos ha convencido ninguna...- vi a mi esposa ponerse nerviosa por aquella pregunta, ella no era la mejor mentirosa. De hecho, era tan evidente cuando mentía, que prefería salir corriendo del lugar, sobre todo cuando eran preguntas relacionadas con Naruto.

- A las cabañas de la aldea de la niebla- mentí. Definitivamente no iba a decirle que nos la pasamos encerramos en una de las guaridas uchiha junto a su prometido- un lugar maravilloso, deberían ir.

-No quiero ir tan lejos Sasuke- la mirada que me dirigió naruto junto a sus palabras, me hicieron saber que no quería alejarse mucho de nosotros, me conmovió. - a mis las cuevas de suna me parecen bien, dicen que hay buenas aguas termales.

-Si! Yo también he escuchado maravillas de ese lugar, deberíamos ir Sasuke - mi esposa me estaba sugiriendo seguirlos en su luna de miel.

-Suena bien, le pediré a temari que me separe la estancia para los 3 días que tendremos libres- Sakura lucia emocionada, ella era ignorante del plan elaborado en la mente de estos dos. Iríamos a su luna de miel, sin que ella supiera. Y naruto se escabulliría para vernos.

Lo único que calmaba mi conciencia, es que tanto Sakura como naruto, solo se usaban de tapadera. La realidad, es que en la aldea se rumoraba que Sakura se había vuelto lesbiana y por eso no se había casado. Aún más, se decía que sostenía un romance de closet con Ino, la única otra soltera de la aldea, quien llevaba años "saliendo" con Sai, y que justamente cuando comenzó el rumor, anuncio que tenía planes de boda. El novio, quien, por cierto, parece demasiado cercano a Shikamaru, se lo había propuesto justo dos semanas antes de que Sakura aceptara casarse con Naruto.

Por supuesto no hicimos preguntas, nosotros éramos los menos indicados para juzgar. Pero nos hizo pensar, que quizás, no éramos los únicos que teníamos nuestros secretillos; eso me hacía mirar con escepticismo a todos a mi alrededor. Quizás, todos, fingían tener vidas "perfectas y correctas" para evitar el hablar de otros. Pero al cerrar la puerta, cosas más interesantes ocurrían.

Como ahora, que Sakura ya se retiraba por ir a "terminar" unos pendientes con su dama de honor, Ino. Como ahora que enviamos a Itachi con ella para que lo llevara a casa de Shikadai a jugar, porque "papá tenía una misión que preparar con el Hokage". Ya que su consejero no se encontraba por estar en una "misión" importante con Sai.

Al cerrar la puerta de la casa de los yamanaka, quizás, Sakura e ino comenzaban a desbordar pasión, entre besos y caricias. Quizás se amaban con la mayor de las locuras, como no han podido a amar a nadie más.

Quizás Sai desvestía por las noches a Shikamaru, quien no se animaba a confesarle a su esposa de sus otros gustos, a los que cedía en aquella penumbra del bosque.

Quizás, estaban haciendo lo mismo que nosotros comenzábamos a hacer, aquí en la comodidad de nuestra morada... disfrutando de todos los pecados, de este mundo ninja.

FIN

Si has llegado hasta aquí, Gracias por leer.