Parecía una locura pensar en ir a un baile cuando tenía una pequeña bebé que necesitaba toda su atención.

- Deja de preocuparte. - Su madre la reprendió. - Yo podré cuidarla y si cualquier cosa sucede sé dónde encontrarlos.

Sophie balbuceó alegre mientras miraba curiosa el oso de peluche que Renne le ofrecía.

- ¿Y si me extraña? - preguntó con preocupación y una presión en el pecho. - Desde que salió del hospital no nos hemos separado.

- Cariño, entiendo lo que sientes pero también debes pasar tiempo sin Sophie.

- Pero es tan pequeña...

- Solo es una noche. - insistió su madre antes de acercarse y abrazar sus hombros. - Además Edward esta muy emocionado y le romperías el corazón si no vas.

Bella tuvo que darle la razón, lo iba a decepcionar mucho si no iba al baile.

Edward estaba en el baño tratando de domar su cabello y no había querido que lo viera. Estaba nervioso tratando de tener todo perfecto incluso tenía uno de esos arreglos de flores en forma de brazalete para ella. También había comprado un perfume nuevo y rentó un traje que combinaba con el vestido que ella rentó. Renne los había llevado a Port Angeles a buscar sus trajes, se había negado a permitir que no vivieran toda la experiencia del baile incluyendo la frustración de probarse muchas combinaciones de ropa elegante hasta que quedaron satisfechos. Edward había estado muy comprometido en el proceso y no había parado de alagarla cada vez que podía. Era extraño como podía convertirse en un adolescente nervioso luego de haber estado quejándose sobre los impuestos con Renne.

- La extrañaré demasiado. - confesó mirando a su hija que ajena a todo devoraba su oso con fascinación.

- No creo que ella note tu ausencia, va a dormir en unos minutos. - le recordó. - Cariño, eres una adolescente aún y necesitas aprovechar de vivir todas las experiencias que a tu edad deberías vivir.

Bella asintió resignada y regresó su vista al espejo que le mostraba su cuerpo mucho mas delgado que durante su embarazo pero no como solía ser. Se sentía incómoda con la imagen ya que no se reconocía.

- No olvides sacarte leche antes de ir. - le recordó su madre. - No tardarán en dolerte.

Bella asintió mirando sus pechos que parecían querer reventar el vestido.

- No se veían tan apretados en la tienda. - gruñó molesta.

- Se ven igual, cariño.

- No sé como voy a caminar por el gimnasio de la escuela así. - siguió lamentándose.

- Caminarás con la frente en alto y sin sentir vergüenza de ningún tipo. - Renne acarició su rostro. - Eres hermosa y estas recuperando tu cuerpo poco a poco, no dejes que sus miradas te intimiden o sus susurros te incomoden. Recuerda que no importan sus opiniones, solo lo que tú piensas de ti misma. ¿Escuchaste? Solo lo que tú piensas.

Bella asintió conmovida y se tragó sus lágrimas.

- No debo sentir vergüenza, no hice nada malo.

- No, no lo hiciste. - la abrazó con suavidad. - Eres Isabella Swan, madre adolescente y vas a tener un futuro grandioso porque puedes y no estas sola. Te amo y estoy orgullosa de lo fuerte que eres, cariño.

- Gracias, mami. - lloró enterrando el rostro en su cuello.

Renne la consoló unos segundos antes de decirle.

- Deja de llorar o arruinarás tu maquillaje y tardaremos aún mas. Sabes que eso hará que Edward tenga un colapso nervioso. - su broma hizo reír a Bella.

- Dios no quiera que Masen espere media hora más.

- No podría manejarlo.

Ambas rieron recordando a Edward que estaba alterado tratando de lograr que esa noche fuera perfecta. El pobre muchacho estaba obsesionado con los detalles, había logrado que Bella aceptara ir como su pareja por esa noche y estaba agradecido. Bella sólo había aceptado porque internamente quería cumplir el sueño que una vez tuvo de ir al baile con Edward Masen y por otro lado, no quería darle la oportunidad de ir con otra persona. No quería ni imaginar la rabia que iba a causarle verlo con una nueva conquista mientras ella estaba en casa cuidando a su hija. No, no quería que él pudiera salir con alguien mas y no era por celos, no lo sentía justo.

Tardó mas de lo planeado sacándose leche y luego tardo en re acomodarse el vestido pero gracias a su madre logró la hazaña antes de que un suave golpe en la puerta le provocara un ligero salto.

- Bells, ¿estás lista? - preguntó Edward nervioso.

Quería decir que no pero la mirada de su madre le indicaba que no tenía permitido mentir. Así que tomó aire y habló con tranquilidad.

- Si, ya saldré.

- Bien, yo... te espero. - respondió incómodo.

Renne se acercó con una botella de perfume y la bañó con él rápidamente.

- Ve y diviértete, nosotras estaremos esperando por ti.

Bella asintió acercándose a su hija para besar su mejilla regordeta.

- Volveré pronto. - le prometió con voz rota.

Sophie gorgojeo feliz por los besos recibidos ajena a toda pena o molestia.

Al abrir la puerta se encontró con una versión nunca antes vista de Edward. Era atractivo, siempre lo había sido pero en ese momento con el traje azul eléctrico sus ojos se veían mas verdes que nunca y su cabello cobrizo resaltaba. Tenía el cuerpo aún mas desarrollado gracias al extenuante ejercicio que hacía diariamente y junto al traje que llevaba se veía... impresionante.

- Te ves hermosa. - Edward la alabó sonriente y le ofreció el corsage color blanco que combinaba con su vestido.

- Gracias, tú también te ves muy bien.

Ambos dudaron que hacer mientras nerviosos se quedaban en silencio.

- Dios mio, se ven hermosos, necesito una foto. Posen. - Ambos se acomodaron ante su pedido mientras Renne sacaba su teléfono y los bombardeaba con fotos rápidas.

- Mamá... - se quejó cuando fueron demasiadas y Renne estaba a punto de tirarse al suelo por un mejor ángulo.

Edward rio en voz baja ante la situación.

- Oh Bella sonríe y no te quejes.

- Nos vamos o llegaremos tarde. - tiró del brazo de Edward sacándolo de la casa.

- Espera, espera. - Edward la detuvo y corrió hacia Sophie que estaba en su silla sonriendo feliz y animosa por las risas. - Nos vemos pronto, princesa.

Sophie sonrió y estiró sus manitos emocionada.

Renne tuvo que empujarlos para que dejaran de ver a Sophie embobados y salieran de la casa.

- ¿Estás lista? - preguntó el cobrizo nervioso y dudoso le ofreció su brazo.

Ella respondió con voz mas firme de lo esperado.

- Vamos. - Y tomó su brazo.

El camino a la escuela lo hicieron con una ligera melodía de fondo. El auto de su madre había recibido cuidados inimaginables esa semana por parte de Edward. El adolescente había limpiado cada rincón y había cambiado la radio a una que permitía a su teléfono conectarse, incluso había colocado un ambientador que se activaba automáticamente cada cierto tiempo. Bella le había reprochado un poco que gastara en eso pero Edward usaba la carta de que usaba dinero de sus horas extras para esos gastos.

- ¿Quieres escuchar algo en específico? - él le preguntó ofreciéndole su teléfono.

- ¿No te gusta Everlong? - preguntó confundida. Solía ser una de sus canciones favoritas cuando pasaban tiempo juntos.

- Me encanta, la puse para poder tranquilizarme un poco. - admitió con sinceridad para luego de un suspiro poner una voz mas seria. - Pero esta noche se trata de ti.

Ante esa afirmación no supo que decir así que se concentró en el teléfono que tenía en sus manos para revisar qué canción colocar. Escogió una canción cualquiera sin pensarlo mucho. Una canción de rock algo perturbadora empezó a sonar.

- Creo que esta canción es lo más cercano a lo que estoy sintiendo ahora. - comentó al ver el rostro sorprendido de Edward.

- Haré todo lo posible porque esta noche sea un bonito recuerdo. - le prometió con una pequeña sonrisa.

Bella alejó la mirada para enfocarla en el teléfono de nuevo pero este ya estaba bloqueado. Al presionar la pantalla casi se va de espaldas al ver que su fondo pantalla le mostraba una fotografía de ella sonriendo y haciendo una mueca tonta a la pantalla, era una foto antigua del tiempo en que se acostaban a escondidas. Ella a veces tomaba su teléfono y se sacaba fotos graciosas para que él después las encontrara y le reclamara.

- ¿Por qué... ?

Edward desvió la mirada del camino para verla rápidamente.

- Es la única fotografía que tengo contigo. - admitió pasando sus manos por su cabello algo engomado. - ¿Te molesta?

No se había dado cuenta que Edward aparecía mirándola en la parte trasera. Tenía el rostro contraído por una falsa molestia mientras ella posaba.

- No sabía que aún tenías estas fotos.

- Las guardé todas.

Luego de esa confesión ambos permanecieron en silencio hasta que llegaron a la escuela.

Bella nerviosa se detuvo cuando estuvieron frente a la puerta del gimnasio. Respiró hondo buscando recomponerse y no tener un ataque de pánico ahí.

- No van a molestarte. - Edward le aseguró acercándose. - Yo le he dicho a todos aquí que voy a matar al que se atreva a molestarte hoy.

- ¿Sabían que iba a venir? - preguntó sin aire.

- Si, yo... - se frotó la nuca incómodo. - Yo recibí invitaciones y tuve que decir que vendría contigo para que pararan.

Bella no supo que decir.

- ... Lo siento... tenía que decirlo o iban a volverme loco con su insistencia.

- Entiendo. - contestó sin pensarlo mucho. No quería empezar a hacerse ideas donde Edward volvía a usarla, así fuera para evitar ser invitado al baile.

- ¿En serio? - se veía incrédulo.

- Si, está bien. Entremos.

Edward asintió no muy convencido pero le ofreció el brazo.

El lugar estaba decorado con luces y papeles de colores azul y plateado por todos lados. Bella no entendió bien el tema de la fiesta pero no le importaba mucho porque no tuvo tiempo de observar nada antes de que sintiera miradas sobre ella.

- ¡Bella! - Angela se acercó emocionada. - ¡Viniste!

- Te prometí que vendría.

- Me alegro de que estes aquí. - la abrazó feliz. - No tienes idea de lo genial que es tenerte aquí.

Bella sonrió honestamente ante el entusiasmo de su amiga.

- ¿Dónde esta Derek?

- Bailando con su sexy jugador. - ambas rieron por el apodo que usaban para el actual novio de Derek.

- ¿Y dónde está Ben?

El rostro de Angela decayó.

- Vinimos juntos pero tuvimos una pequeña discusión y ahora no sé donde esta.

Edward se acercó interesado. - ¿De nuevo esta molestándote con eso? ¿Quieres que hable con él?

- ¿De qué hablan?

Angela alejó la mirada incómoda.

- Ben esta un poco celoso.

Bella levantó las cejas sorprendida.

- ¿Qué?

- Piensa tonterías pero hoy no dejaré que me ponga de mal humor.

Luego de eso tomó sus manos y los llevó a ambos a la pista de baile.

Bella empezó a moverse tímidamente junto a ellos ignorando miradas indiscretas sobre ella. Edward y Angela fingían mucho mejor que ella no notar las miradas y se mantenían concentrados en moverse al ritmo de la música.

- ¿Te diviertes? - Angela le preguntó dos o tres canciones después.

- Si. - le aseguró sonriente. Era la verdad, ambos habían estado provocándole risas con sus improvisaciones de baile y parecían un grupo de amigos divirtiéndose.

- ¿Quieren beber algo? - Edward les preguntó también animado.

Ambas asintieron y Edward desapareció entre la gente para buscarles algo de tomar. Derek que bailaba bastante cerca se les acercó rápidamente.

- Oh Derek al fin nos dedicas un minuto de precioso tiempo.

Su amigo soltó risitas por sus quejas y suspiró mirando a su novio que en ese momento reía con unos amigos.

- Lo siento chicas, hoy por primera vez puedo besarlo delante de todos y estoy disfrutando mucho la cara de algunas zorras por aquí.

Un grupo de chicas alejó la mirada inmediatamente con cara de disgusto.

- Me alegra ver que son felices. - Bella sonrió sincera ganando un abrazo agradecido de su amigo.

- Ya empezaron las votaciones. - les contó animado. - Estoy seguro que Bella ganará.

- ¿Qué? - preguntó ella asustada.

- Masen y tú son los candidatos perfectos para ser reyes del baile. - le contestó con una sonrisa segura. - Debido a todo lo que pasó darte esa corona es lo mínimo que pueden hacer.

- Ay no. No quiero. Yo...

- Tranquila no es algo seguro. Edward siempre ha ganado, y bueno ahora tú eres su pareja y estás ufff... - le aseguró Derek provocando sus risas.

- No mientas Derek.

- Bella, no tienes idea de lo increíble que te ves. Siempre has sido hermosa pero hoy estás radiante. Además con esas nuevas curvas tienes babeantes a varios aquí.

- ¿Curvas? Estoy gorda.

- No estás gorda. - sus amigos negaron inmediatamente. - No tienes el mismo cuerpo de antes del embarazo pero no te ves gorda. Necesitamos que te veas en un espejo.

Derek le aseguró tomando su mano y haciendo que de una vuelta sobre su eje.

- Perfecta.

Angela se acercó a su oído.

- Mira a Paul o Troy. Llevan bastante tiempo mirándote.

Lo hizo y lo comprobó. Un escalofrío la recorrió. No estaba acostumbrada a esa clase de mirada, solo del tipo burlón pero en ese momento no existían. La observaban con interés e incluso le dedicaron una pequeña sonrisa a la distancia.

- Pero no vale la pena que te fijes en ellos. - la interrumpió Derek. - Edward es mejor opción.

Bella levantó una ceja por su comentario. - ¿Ahora te cae bien? ¿Recuerdas cómo antes se burlaba de ti?

- Me pidió disculpas hace bastante tiempo. - le contó sorprendiéndola. - Me explicó que actuaba por celos. No lo justifico pero él ha cambiado.

- Si, es verdad. No ha sido un patán o arrogante con nosotros. Hemos estado pasando bastante tiempo con él; es divertido y responsable. - agregó Angela levantando las cejas insinuante. - Y... todos los días habla de ti.

- ¿Qué intentan? ¿Van a venderme a Edward como un excelente partido o algo así?

Derek y Angela se miraron un segundo antes de contestar.

- Creemos que debes darle otra oportunidad.

- Están bromeando. - contestó incrédula- Ustedes fueron testigos de como me trató, saben que él me uso para una apuesta donde le enviaba fotos mías a sus amigos y luego me abandonó cuando supo que estaba embarazada.

- No negamos que todo eso pasó. - Angela le aseguró. - Incluso Derek lo golpeó cuando se enteró. Estamos de tu lado.

- Entonces no intenten juntarnos. - les reclamó inmediatamente.

Sus amigos no contestaron y se quedaron en un tenso silencio.

- Hey... les traje algunas bebidas. - Edward llegó animoso pero su humor cambió a uno algo cohibido al sentir el ambiente tenso. - Demore porque pusieron alcohol a todo el ponche y tuve que conseguir una lata de soda en una máquina expendedora. - le tendió una lata a Bella. - Espero que te siga gustando ese sabor.

Era su favorito pero solo susurró un agradecimiento.

Angela también le agradeció.

- Hey bailemos. Estamos aquí para eso. - les recordó Derek.

Los cuatro se acercaron y empezaron a moverse al ritmo de la música. El DJ ayudó a aligerar el ambiente y pronto estaban saltando y haciendo movimientos divertidos al ritmo de la música. Edward por momentos la observaba y sonreía, quizás aliviado de que la noche no fuera tan horrible para ella o eso quería creer Bella.

Un Ben arrepentido se acercó a ellos tímidamente cuando hubo un cambio de música a lenta.

- ¿Quieres bailar? - le preguntó a Angela que aunque quería resistir terminó asintiendo y tomando su mano.

- Buscaré a mi chico. - anunció Derek perdiéndose entre la gente.

Bella suspiró observando las parejas que los rodeaban.

- ¿Quieres bailar? - le propuso Edward acercándose un poco. - Solo será esta canción si así lo quieres.

Suspiró mirándolo porque su semblante expectante y tímido no había desaparecido en toda la noche. Sintió su corazón apretarse por como él estaba tan atento a ella. Así que cedió. Tomó su mano y su recompensa fue la descarga de energía ya conocida pero que llevaba tiempo sin sentir y una sonrisa deslumbrante de parte de su acompañante.

Edward tomó el control del ritmo y colocó sus manos en sus caderas para hacerlo. Bella rodeó su cuello con los brazos y empezaron a moverse al ritmo de la música. Sus cuerpos no se rozaban por una distancia casi inexistente entre ellos, pero necesaria.

Bailaron durante una, dos y tres canciones sin cambiar de ritmo ni soltarse. Edward suspiraba de vez en cuando contra su cabello y ella tenía el gran deseo de recostar su cabeza contra el pecho del adolescente pero resistió. Ambos se medían y no pasaban líneas invisibles entre ellos.

Cuando la última canción lenta acabó Edward le susurró.

- Definitivamente voy a agregar esas canciones a mi playlist.

- ¿Sam Smith? ¿Tú? - le preguntó queriendo lucir divertida y no afectada por sus palabras.

- Supongo que ahora entiendo mejor algunas canciones.

Bella alejó la mirada.

- ... Hey. - Edward tomó su barbilla para que lo mirara. - Hablo en serio. Hay muchas cosas que entiendo mejor y entre ellas esta lo que siento por ti. No sabes lo increíble que es tenerte entre mis brazos esta noche. Traerte al baile y poder estar contigo. Gracias por dejarme acercarme un poco más a ti.

Bella se sorprendió por su confesión y no supo que contestar. Solo alejo la mirada de sus ojos vulnerables.

- ... Sigo queriendo una oportunidad. No la merezco pero la quiero.

- No es momento para hablar de esto. - lo detuvo cerrando los ojos para no llorar.

- Lo sé pero necesitamos hablar sobre nosotros. Han pasado unas semanas desde que...

- No lo haremos ahora.

- Bells... - suplicó en un quejido. - Por favor. Solo una oportunidad mas.

Bella suspiró y observó su entorno tratando de distraerse porque el toque de Edward y su aroma la estaban mareando. Habían miradas sobre ellos. Muchas nada discretas mientras cuchicheaban. Estaban dando un espectáculo.

- Edward, basta. Todos nos están mirando.

- No me importa. - le aseguró con el rostro irritado y dolido. - Que piensen lo que quieran.

- Edward... yo no... - respiro con más fuerza. - No quiero hacer una escena.

El cobrizo suspiró asintiendo pero no la liberó de sus brazos. Sus ojos estaban un poco húmedos.

- Lo siento. Me deje llevar.

Bella asintió sin saber que decir.

- ... ¿Quieres ir a otro lado? - preguntó el muchacho segundos después mientras se frotaba la nuca. - Podemos ir a donde quieras.

Ella iba a sugerir irse a casa de una vez pero la verdad era que la estaba pasando bien con sus amigos después de mucho tiempo. Su corazón estaba con su hija en casa pero quería ser una adolescente un poco de tiempo mas.

El recuerdo de su hija hizo que recordara que tenía los pechos cargados y que debía aliviarse antes de que eso se convirtiera en algo doloroso.

- Yo... necesito ir al auto para sacarme leche. - le confesó sonrojada y avergonzada.

- Oh. - Edward asintió de inmediato. - Te acompaño.

Bella se tensó y no se movió.

- Me gustaría hacerlo sola. - a pesar de que amamantaba a su hija delante de él, sacarse leche era algo que parecía incluso más íntimo.

- Bien. - aceptó Edward apenado. - ¿Te puedo acompañar hasta el auto?

Incapaz de negarse asintió y empezaron su camino hacía el lugar. A la distancia Bella notó una sombra moverse cerca al auto pero ella supuso que era simplemente algún alumno de la escuela que estaba pasando por ahí. Edward no lo notó porque su vista estaba fija en el piso mientras caminaban.

- Eh... yo te espero adentro, ¿no?

- Si, yo... voy a buscarte... buscarlos en unos minutos.

Edward exhaló con fuerza y asintió. Luego de darle un último vistazo dio la vuelta para regresar al edificio.

Bella se deslizó en el asiento trasero y buscó su bolso dentro. La puerta abriéndose bruscamente la sorprendió provocando que salte asustada.

- ¿Te dejó aquí sola? - la pregunta de su acompañante la asustó.

- ¿Jacob? ¿Qué haces aquí? - preguntó asustada y confundida.

Su ex novio vestía una camisa blanca con una corbata negra y unos pantalones negros. Estaba elegante e informal. Sus músculos resaltaban a través de la camisa remangada.

- Me dijiste que irías al baile y bueno pensé que podía acompañarte.

- Jacob... - se quejó. - Sabes que estoy aquí con Edward.

- Ustedes no están juntos. - sentenció un poco molesto. - Viniste porque querías estar con tus amigos, no por él. Además mira como te dejó sola aquí en este estacionamiento desolado.

- Jacob no sigas. Necesito que salgas de aquí.

- ¿Por qué? Si vas a regresar a tu casa puedo acompañarte.

- Necesito privacidad. - le gruñó ya estresada por su insistencia. - Sal ahora.

Jacob achicó los ojos como si sospechara algo pero salió.

- ... Y no mires. ¡Te vigilaré!

Jacob asintió y se fue a sentar al capote del auto.

Bella suspiró con alivio cuando su pecho liberó el primer chorro de leche en la máquina manual. Definitivamente corrió un riesgo muy grande de malograr el vestido si hubiera seguido esperando. Tardó unos largos minutos en acabar de llenar los contenedores de leche y luego se colocó protectores en los pezones para evitar manchas en el vestido.

Ya aliviada físicamente pudo sentir la ira empezando a fluir a través de ella.

- ¿Me puedes explicar por qué demonios pensaste que era buena idea venir? - le reclamó a un Jacob que le sonrió sin vergüenza.

- No quería desaprovechar la oportunidad de acompañarte.

- No estás inscrito en esta escuela, no puedes asistir.

- Tú sí así que puedo estar aquí como tu pareja.

Bella respiró hondo antes de contestar.

- Deje la escuela.

- ¿Qué? - Jacob balbuceó dejando la pose relajada y segura de sí.

- No puedo ocuparme de Sophie y venir aquí, no al ritmo normal y adecuado.

- ¿Y qué hay de él? ¿Sigue yendo a la escuela?

- Si, quizás consiga una beca deportiva y...

- Y desaparecerá. - sentenció Jacob con rabia. - Edward va a acabar la escuela e ir a una universidad, saldrá de este pueblo y te abandonará mientras cumple sus sueños.

- Edward no abandonaría a Sophie, él... - negó inmediatamente.

- Ya lo hizo antes, cuando supo que nacería. - Jacob le recordó. - Ahora esta contigo porque le estas dando donde vivir, he escuchado que su padre lo botó de su casa por embarazarte. Él está usándote.

- ¿Qué? ¿Dónde escuchaste eso? Edward no se fue de su casa por eso.

- Son rumores que escuché. - contestó sin querer dar detalles. - Date cuenta que estas siendo usada por él.

Bella sintió dolor por sus palabras, su fe en Edward era casi nula y no le costaba mucho creer que estaba usándola para tener dónde vivir. Sin embargo, estaba segura que él amaba a su hija. Era fácil de ver cuando estaban juntos, Edward la observaba como si fuera lo más valioso y delicado que tenía.

- Jacob, es mejor que te vayas. No quiero problemas y Edward explota cada vez que te ve.

- ¿Le has dicho que me das clases todos los sábados? - le preguntó sorprendiéndola.

- Le dije que iba a proponértelo pero no que aceptaste. Ya te dije que no quiero mas problemas. - gruñó.

- Entonces no sabe que conozco a Sophie o que la he tenido en mis brazos.

- No... ¿Qué...?

No pudo terminar la pregunta porque Jacob la aparto de su camino para recibir un fuerte empujón de un Edward colérico que los miraba rabioso.

- ¡Oh Masen! ¡Al fin apareces! Pensé que te esconderías toda la noche. - contestó fingiendo que no le afectaba haber sido empujado y casi tirado al suelo.

- ¿Quién te crees eres para acercarte a mi hija? - le preguntó rabioso.

- Bueno Masen, estuve cerca desde que supe crecía en el vientre de Bella. - le contó con una sonrisa burlona. - Ya sabes cuando tú decías que era mi hija.

- ¡Hijo de puta!

Edward no aguantó sus palabras y se acercó para golpearlo. Jacob lo esquivó a tiempo y le dió un golpe en el vientre.

Bella gritó asustada. - ¡No! - Sin pensar mucho se acercó para intentar separarlos. - ¡Basta!

Edward se contuvo de dar otro golpe porque Bella estaba en medio. Molesto retrocedió levantando las manos.

- ¡Aquí no puedo hacerte nada! - admitió rabioso. - Vamos a los límites con la Reserva, ahí puedo romperte la cara.

- ¿Qué? - Bella asustada se acercó a Edward. - No irás a ninguna parte.

- ¿Cuándo? - Jacob preguntó sin quitarle la mirada de encima.

- A medianoche.

- Bien.

- Ahora, lárgate. - le ordenó temblando de la cólera.

Jacob sonrió relajado y observó a Bella con una sonrisa.

- No te preocupes Bells, esta vez ganaré yo. - la quiso tranquilizar antes de retroceder y perderse en el bosque donde el sonido de motocicleta se escuchó rugiendo en la oscuridad.

Edward se zafó del brazo de Bella que antes le daba tirones y se alejó del lugar.

- ¡Edward! - ella lo llamó pero el cobrizo no la escuchó y se perdió en el edificio.

Bella serpenteó entre los alumnos de la escuela y miradas críticas de algunos profesores hasta que dio con Derek que bailaba animado con su novio.

- ¿Qué pasó? - el muchacho dejó de sonreír al ver su expresión.

- No sé dónde esta Edward. - le explicó con voz ahogada. - Él esta alterado y...

Derek asintió sacando su teléfono para empezar a llamarlo mientras caminaban entre los alumnos y preguntaban si lo habían visto. Habían tantas personas que no podían precisar algo mas que mencionar que lo vieron pasar.

Salieron al estacionamiento pensando que Edward podía haber tomado el auto pero este seguía ahí.

- Va a matar a Jacob... - empezó asustada. - No sé que hacer, es mi culpa. Yo...

- Tranquila, vamos a encontrarlo y amarrarlo si es necesario.

- ¿Y si esta con alguna chica? - el novio de Derek sugirió algo apenado. - Esta celoso y quizás...

- No haría algo así. - Derek aseguró algo picado. - El nuevo Edward no lo haría.

- ¿Dónde suele llevar chicas? - Bella preguntó adolorida pero sin dudar. - ¿Dónde puede estar?

Los tres caminaron por el patio trasero de la escuela junto al gimnasio hasta llegar a los vestuarios del equipo. Bella había ido alguna vez en el pasado pero no sabía como entrar, Edward la llevó con la finalidad de tener sexo así que prácticamente corrió entre pasillos y puertas dónde él se metía sin problemas.

- ¿Qué es esto?

- Son los vestuarios pero en esta zona solo entramos cuando viene otro equipo y necesita el espacio.

Caminaron entre los pequeños pasadizos pero no encontraron al cobrizo.

- Se los dije. - Derek se cruzó de brazos. - No sería capaz de engañar a Bella.

- Nosotros no estamos juntos.

- Pero Edward esta luchando por ti y volver a sus antiguas costumbres hubiera sido un enorme error que no hubieras dejado pasar.

Bella no contesto y siguió revisando si existía alguna señal de que Edward estuvo ahí.

- No la presiones, Masen fue un cerdo con ella. - el novio de Derek conocía mejor al antiguo Edward y por eso tenía sus reservas.

- Ha cambiado, yo lo he notado. - Derek gruñó molesto mientras abría la puerta del vestuario para salir. - Tú que lo conoces más tiempo debes haberlo notado.

- Si, es verdad que no... actúa como antes pero Bella debe notarlo sola y decidir darle una oportunidad.

Salieron del lugar rumbo al bosque porque era el único lugar que no habían revisado. Era un poco peligroso así que con sus linternas de celular alumbraron el camino.

- Si no aparece lo mejor será ir antes de medianoche al lugar donde van a pelear.

Bella estaba a punto de ir a su auto para adelantarse y esperarlo ahí cuando un grito se escuchó cerca a la entrada al bosque cerca al patio trasero de la escuela.

- ¡Basta! - era Angela gritando asustada.

Los tres adolescentes corrieron hacia el origen del sonido.

- ¡Ben detente!

La escena que encontraron era confusa. Ben estaba de pie junto a Edward mientras era sujetado por una muy alterada Angela. Edward por otro lado estaba agachado sujetándose el vientre al parecer por un golpe que había recibido.

- ¿Qué está pasando? - Bella preguntó confundida.

- ¡¿Qué pasó?! - se burló Ben fuera de sí. - ¡Tu maldito novio se esta cogiendo a mi novia!

Bella se estremeció ante las palabras de Ben.

- Tranquilízate Ben. - Derek le ordenó acercándose. - No digas cosas de las que te puedes arrepentir.

Derek el lugar de Angela y tomó a Ben alejándolo de Edward. Su amiga angustiada se acercó a Bella inmediatamente.

- ¡Los vi! ¡Maldita sea los vi!

- ¡Era un abrazo! - gritó Angela indignada para luego mirar a Bella asustada. - ¡No pasó nada! ¡Edward se sentía mal y yo... !

- ¡Los vi! ¡Se besaban! - insistió Ben fuera de sí.

- ¡Estas loco! - respondió indignada antes de girar hacia Bella desesperada. - Bella, Edward y yo jamás te haríamos algo así. Jamás. - le aseguró Angela tomando sus brazos para que la mirara solo a ella. - Ben ve cosas donde no las hay.

Bella retrocedió alejándose de su amiga porque estaba abrumada por los gritos. Edward ya recuperado del golpe se incorporó y parecía querer acercarse a Ben por lo que Bella reaccionó metiéndose en su camino.

- ¡Voy a callarte imbecil!

- ¡Llevan semanas viéndose en la escuela a escondidas y... !

- ¡Cállate Ben! - gritó Angela angustiada.

- ¡Es la verdad!

- Bella, él está celoso y está diciendo tonterías. Por favor, no le creas.

Aturdida y preocupada solo atinó a abrazar como pudo el torso de Edward evitando que se acercara a Ben.

- ¡No mereces a Angela! ¡Eres un idiota!

- ¡Tú no mereces a Bella! ¡Ella cría a tu hija mientras vienes a la escuela para cogerte a su amiga!

Edward quiso embestir otra vez pero Bella lo retuvo entre sus brazos como pudo.

- ¡Maldita sea Ben! ¡Cállate! -Angela lloró llena de angustia.- Bella no le creas por favor.

- ¡Nos van a suspender si alguien se da cuenta de esto! ¡paren ya! - ordenó Derek empujando a Ben lejos de ellos.

El adolescente desgarbado se acomodó la ropa como pudo y los observó dolido.

- Váyanse al infierno. ¡Todos! - luego de eso se alejó de ellos a paso firme.

Angela sollozaba contra el hombro de Derek que en ese momento la tomó entre sus brazos.

Bella soltó lentamente a Edward cuando Ben desapareció luego de entrar de nuevo al gimnasio.

- Vaya mierda. - susurró el novio de Derek.

- Bella... - Angela volvió a intentar a hablarle entre sus hipidos. - ¿Tú me crees, verdad?

Estaba tan aturdida que no supo que decirle inmediatamente y su silencio fue mal interpretado por Edward que maldijo.

- Piensa cualquier mierda de mí pero no de Angela. - escupió molesto. - No seas injusta, ¡maldita sea!

Bella se tenso por su tono de voz.

- Yo no he dicho que no le creo.

- Se nota en tu cara que no, cualquier mierda que dicen de mí la crees.

- Edward, no sigas por ese camino porque sabes que sales perdiendo.

Edward se alteró aun mas con sus palabras.

- ¿Por qué perdería? ¿Acaso estaría mal si me meto con ella? - le gruñó de pronto provocando que todos salten. - ¿Por qué estaría mal? Después de todo tú tienes a tu perro muriendo por convertirse en el padrastro de mi hija.

- Edward, tranquilízate. - le pidió Derek.

- ¡No lo haré! He aguantado muchos de tus desplantes, Isabella. Toda la mierda que tienes para mi porque se que la merezco pero no metas a mi hija en esto. No quiero ver a ese chucho jugando a la familia feliz con ustedes.

- Edward, Jacob la ha visto pero no es como tú piensas. - le aseguró.

- No importa como haya sido, lo que importa es que la tomara en brazos y conviviera con ella.

- Le doy clases particulares. - trató de razonar con el cobrizo. - Sophie esta ahí porque tengo que cuidarla mientras lo hago. No hay otra manera de que le dé clases.

- ¿Y por qué demonios dejaste que la tomara?

No supo que responder. La verdad era que Jacob no le preguntó antes de hacerlo simplemente la tomó en brazos apenas la vio. Bella no pudo impedirlo pero tampoco lo hubiera hecho considerando que Jacob había estado pendiente de la niña e incluso la había ido a ver al hospital.

- Lo siento. ¿Esta bien? Ni siquiera lo pensé. Yo solo lo vi como un amigo queriendo sostener a mi hija, nada mas.

- Un amigo. - se burló.

- Edward, no he estado poniendo a Sophie en sus brazos o queriendo que se encariñen.

- Eso no es lo que él dió a entender.

- Bueno créeme a mí. ¿Puedes hacer eso?

Edward alejó la mirada ante su pregunta y se tiró los cabellos en señal de frustración.

- Creo que es mejor que los dejemos para que hablen. - sugirió el novio de Derek haciéndoles señales a Derek y Angela.

- No ha pasado nunca nada entre él y yo. Jamás seriamos capaces de algo así. - le aseguró Angela con ojos sinceros antes de irse. Bella asintió con una pequeña sonrisa. La realidad era que jamás había dudado de Angela.

Sus amigos se fueron dejándolos solos.

Bella se sintió incómoda al quedarse con Edward a solas. Esto casi nunca pasaba, Sophie o Renne siempre estaban presentes.

- Edward, no quise incomodarte. - empezó buscando ser lo mas calmada posible. - No quiero que las clases con Jacob se conviertan en un problema entre nosotros.

- Ese perro es el problema entre nosotros.

- Entiendo que te incomode lo que Jacob insinuó pero la verdad es que pasamos las dos horas de clases solo estudiando juntos. Jacob viene a la hora de la siesta de Sophie en las mañanas, la interacción entre ellos casi no se da.

Edward aun se veía tenso y se negaba a mirarla. Bella se sentía mal por su actitud y estaba preocupada por la reunión pactada que tenía con Jacob a medianoche. Decidió bajar mas sus barreras para intentar llegar a él y así evitar una tragedia. Se acercó a él con un poco de dificultad gracias a los tacones que usaba y que se enterraban en la tierra de la entrada del bosque.

- Prometo que Sophie no va a interactuar con él cuando yo le dé clases particulares. - Respiró hondo antes de continuar. - Eres su papá y voy a respetar tus deseos.

- Es que no lo entiendes. - gruñó dando un paso adelante terminado de acortar la distancia que había entre ellos. - No es solo que interactúe, no lo quiero cerca a ustedes.

- ¿Cómo podría hacer eso sin dejar de darle clases a Jacob?

- No te hagas la inocente sabes que él no quiere clases particulares, él te quiere a ti.

Bella alejó la mirada ante su afirmación y Edward se acercó aun mas para poder enfrentar sus miradas.

- ... ¿Qué? ¿Es mentira? Si quieres hablar de esto seamos claros.

- Lo que quiera Jacob me tiene sin cuidado. - le aseguró. - Yo le doy clases por el dinero, nada mas.

- Es tu ex novio. - Edward insistió mostrando más notoriamente que nunca sus celos. - Si solo fuera por el dinero no solo le darías clases a él.

Bella levantó las cejas sorprendida por su acusación para luego negar.

- ¿A quien mas le daría clases? ¿Qué estás insinuando?

Edward gruñó antes de contestar.

- Jacob te sigue gustando, lo sé.

No pudo evitar soltar una risita incrédula.

- ¿Qué?

- He visto como lo miras y sobre todo como él te mira a ti.

Bella pestañeo incrédula.

- ¿Estas insinuando que le doy clases para pasar tiempo con él porque aun me gusta?

- Es bastante obvio.

- No es así, estás equivocado. Jacob es importante para mi, fue mi primer novio pero tengo claro que no funcionamos juntos. Mi vida es muy complicada para pensar en volver con él, tengo que enfocarme en Sophie.

- Jacob sabe que puede llegar a ti a través de Sophie. Él sabe lo que hace y que tú accedieras a presentarle a mi hija solo lo alienta.

- Entiendo que estes molesto. - Bella suspiró incomoda por sus celos. - Pero Jacob ha estado conmigo durante casi todo mi embarazo y cuando ha podido me ha ayudado. No pude negarle conocer a Sophie.

Edward cerró los ojos frustrado y golpeó el árbol junto a él de nuevo.

- ¿Qué tengo que hacer para estar a su altura?

- ¿Qué? - preguntó confundida.

- Jacob parece siempre ser mejor que yo. - admitió con voz desesperada. - No quiero que mi hija lo prefiera antes que a mí. Así como tú lo haces.

Bella negó inmediatamente incrédula.

- Sophie te adora. Eres su papá, Jacob jamás podría ocupar tu lugar.

- Si podría. - miró lejos de ella. - De hecho quiso hacerlo mientras yo era un cobarde. No haber estado contigo al inicio del embarazo será algo que siempre voy a lamentar, algo que Jacob vivió en mi lugar.

Su afirmación era correcta. Su reacción inicial iba a ser un evento que iba a perseguirlos por distintos motivos pero igual de dolorosos. Sin embargo, tenían que sobreponerse por Sophie. No podía ser víctima de sus lamentos o reproches.

- Mira, no me gusta esta situación. - admitió mirándolo con toda la honestidad que podía. - No es lo ideal para lo que intentamos construir con nuestra hija. Queremos lo mejor para ella y que crezca sin nuestros problemas interfiriendo en su tranquilidad.

Edward asintió aún con la mirada vacía que a Bella le estaba erizando el cuerpo.

- No quiero que Sophie me odie o que desee que yo no fuera su padre.

Sus palabras le dolieron porque se oían tan sentidas que Bella no pudo evitar acercarse a él y apoyar su mano en su hombro en señal de apoyo.

- No lo hará. Estoy segura que seguirá amándote a pesar de todos los errores que puedas cometer. Sophie siempre va a ser tuya. No importa que decidiste ser su papá después de meses. - Edward alejó la mirada y Bella pudo ver caer una lagrima caer por su mejilla. - Desde que lo decidiste has estado para ella cada minuto. La has amado y luchas todos los días porque ella tenga un buen futuro. Unos meses de egoísmo no van a borrar los que siguieron de pura entrega por tu hija.

- Yo la lastimé. No debí negarla nunca. - lloró adolorido. - Si algún día se entera y...

- Yo nunca se lo diría.

- Acá todos lo saben. Mas de uno sabe que yo fui un cobarde por meses y que Jacob iba a hacerse cargo. - admitió tirándose los cabellos. - Si Sophie se llega a enterar...

- Eso no va a pasar. No dejare que se acerquen a mi hija. - le aseguró. - Vamos a protegerla.

- ¿Cómo?

- Cuando estes en la universidad podemos seguirte. Incluso mamá podría venir. Así olvidaríamos este maldito pueblo.

- Eso me gustaría. - Contesto con la mirada mas brillante. - Son mi familia.

- Si esta en nuestras posibilidades podemos hacerlo. Por ahora debemos ahorrar.

- Lo haremos. - aseguró sin dudar.

- Para eso necesito trabajar en todo lo que pueda.

- Puedes dar clases, no solo a Jacob.

- ¿Quién más quisiera tener clases conmigo? ¿Acaso no supiste que luego de embarazarme ninguno de mis ex alumnos querían que nos vieran juntos y menos que les diera tutorías? Era la paria de la escuela. No hay nadie que quiera mis clases.

- Eso no es verdad. - le aseguró Edward con un tono mucho mas suave al escucharla desanimada por el recuerdo de esos días. - ¿No recuerdas los regalos que mandaron para Sophie? Yo creo que podrías volver a enseñarles.

- ¿Yo? Si dejé la escuela. No tengo nada que enseñar.

- Has llevado cursos adelantados en varias materias. Podrías ayudar a quien lleva clases básicas. Todos en la escuela saben lo increíble que eres como tutora. - Edward ya no era ese chico alterado del inicio de la conversación. - Si quieres puedo ayudarte a que todos se enteren de que puedes dar clases.

- ¿Quieres ayudarme pero si hace un minuto estabas odiándome? - preguntó confundida.

Edward suspiró mirándola intensamente.

- No puedo odiarte. Es imposible. Tú sabes lo que siento por ti y cuidarte o ayudarte va a ser mi prioridad antes de cualquier enfado que pueda tener. ¿Así funciona el amor, no?

Bella exhaló con fuerza al escucharlo hablar con tanta certeza y honestidad. No sabía que decir. Edward suspiró con fuerza ante su silencio.

- ... Lo de Jacob me fastidia y duele por toda mi cobardía anterior. Él estuvo cuando yo no estuve y es algo que me va a perseguir toda la vida. - le repitió. - No puedo verlo cerca a ti sin sentirme celoso y enfurecido, no hay día que no me atormente pensando que hubiera pasado si me hubiera quedado ese día en el bosque contigo cuando me dijiste que estabas embarazada.

Bella sintió el dolor del recuerdo atacarla.

- ... Daría lo que fuera por volver a ese día y decirte que estaríamos juntos, que te amaba y que iba a cuidar a nuestro bebé. - a Edward se le rompió la voz. - Desearía haber sido más valiente y sobre todo desearía no haberte perdido.

Ambos estaban llorando para ese momento.

- Para... - le suplicó. No quería volver a recordar esos tiempos donde su vida se veía con un futuro negro y la desolación de su corazón roto la dejó muerta en vida por días.

- Estoy tan arrepentido por todo lo que hice. - él insistió. - Cuando vi a Sophie en esa incubadora me sentí el ser mas despreciable y maldito de este mundo. Por mí y mis mentiras la tuviste antes de tiempo. Te alteré durante el embarazo en lugar de cuidar de ti. Nunca dejaré de pensar en que hubiera pasado si hubiera hecho las cosas bien. Ahora quizás estarías en la escuela, lucharíamos juntos por acabarla y luego en la universidad también. Si hubiera estado cuando me necesitabas...

Bella rompió en llanto en ese momento y Edward reaccionó tirando de ella para poder abrazarla.

- ... No volveré a fallarte. Nunca mas.

Edward beso su cabeza con cuidado.

Ambos lloraron por largos minutos. Bella se dejó abrazar mientras él le susurraba cuanto lo sentía y que no volvería a sentirse decepcionada por su culpa.

Fue uno de los momentos más emocionantes y fuertes que en sus cortas vidas habían sentido. Tardaron en llegar a tranquilizarse.

Edward le limpió las lágrimas con los pulgares y le dedicó una pequeña sonrisa a pesar de tener los ojos aguados.

- Te amo, Bella Swan.

Edward aprovechó ese momento de vulnerabilidad de su parte para acercarse un poco más solo hasta que sus respiraciones se mezclaban.

- ... Estoy completamente e irrevocablemente enamorado de ti, Isabella Swan. Tú me has cambiado en muchos sentidos y estoy agradecido por tenerte en mi vida, me diste un sentido y una razón para mejorar; para vivir. - acarició su mejilla con cuidado y temeroso de su rechazo. - Si tuviera una oportunidad de demostrarte cuanto te amo yo no haría nada mas qué adorarte.

Bella estaba tan hipnotizada por sus palabras que no sospechó que el cobrizo se atrevería a apoderarse de sus labios y besarla con nada mas que dulzura. Fue un roce pequeño que a Bella la transportó a tiempo mejores y mas fáciles donde fantaseaba con como se sentirían los labios de Edward antes de que se dieran su primer beso. Ella imaginaba un beso así, pequeño y tímido. Su primer beso fue mucho más demandante y cargado de lujuria. Las manos de Edward toqueteaban sus pechos al poco tiempo de iniciar ese beso. En esta oportunidad Edward había colocado con mucha delicadeza sus manos en sus caderas para evitar que se alejara de su cuerpo. Este beso había sido el más inocente que habían tenido pero también el mas cargado emocionalmente.

- ... Voy a esperar lo que sea necesario. - él prometió acariciando su mejilla con su pulgar. - Pero no me rendiré contigo, Bella Swan.

Bella no sabía que responder, estaba abrumada y sin aire. Poco después unas luces los iluminaron y un megáfono sonó indicándoles que no podían estar en el bosque.

- Vamos, nos meteremos en problemas. - pidió Edward tomando su mano y tiró suavemente de ella para llevarla hacia el gimnasio.

Ya adentro del lugar Edward no la soltó ganando mas de una mirada indiscreta a sus manos unidas. Bella estaba sintiendo hormigueos en la mano que él tomaba pero no quiso soltarlo.

A la distancia vieron a Angela que estaba mucho mejor y les dedicó una sonrisa contenta al verlos llegar juntos.

- ¿Quieres bailar un poco mas?

Bella asintió con una tranquilidad que no sentía porque por dentro estaba hecha un caos. No sabía cómo debía sentirse o si estaba bien lo que sentía. Su mente estaba bloqueada. Todos sus sentidos estaban enfocados en Edward que le volvió a tomar las caderas y guió sus manos a sus hombros para empezar a moverse juntos al ritmo de la música lenta.

Poco a poco la música empezó a animarse aun mas indicando que se acercaba la medianoche. Edward se tensó por lo que Bella supo a donde iban sus pensamientos.

- No te dejaré ir a ninguna parte. - le advirtió ajustando el agarre en su cuello.

El cobrizo puso una sonrisa tensa e incómoda.

- Di mi palabra que iría.

- No lo permitiré.

- No quiero que esta noche se arruine.

- Si vas se arruinará. - le aseguró.

- No soy un cobarde y si él...

- Él no esta ahora contigo, soy yo. Tú eliges.

Edward parpadeó asimilando por sus palabras antes de sonreír.

- Mil veces te escogería a ti.

- Bien. Entonces te quedas.

- Contigo, siempre contigo. - la apego mas a su pecho y Bella se dejó llevar por el ritmo de la música.


Actualización!

Otra historia que empieza a dejar su pasado atrás. Espero que les haya gustado. Este capítulo busca cerrar de alguna manera esta etapa complicada entre ellos. Deseo que en sus vidas y en la mía un buen año empiece, que se coseche lo trabajado interiormente y la buena energía sea abundante.

Quedo atenta a sus reviews. Son mi motivación para publicar las ideas locas de mi cabeza.

Nos leemos!