ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO
Capítulo 19: El discurso:
A la mañana siguiente, Misa se despertó y se sentó perezosamente sobre su cama, mientras se frotaba los ojos con una mano y estiraba el otro brazo hacia arriba, a la vez que bostezaba ampliamente. Había dormido bastante bien y se sentía descansada.
-Buenos días, Misa – le saludó la voz de L.
-Buenos… – empezó a contestar ella con sueño cuando se fijó en que el chico estaba sentado en uno de sus sofás – ¡Ah! ¿Qué haces tú aquí?
-Estoy trabajando. Por cierto, ya me ha dado tiempo a revisar tus correcciones para el discurso, así que cuando quieras las discutimos – respondió alzando un papel usando sus dedos como pinzas.
-Vale, vale… – murmuró con pereza.
Entonces la chica vio su reflejo en el espejo de la cómoda, y se dio cuenta de que al dormir el pelo se le había desordenado un montón y sus coletas se habían quedado bastante asimétricas.
"¡Me veo horrible!" pensó horrorizada.
Misa bajó de la cama de un salto y fue corriendo hasta el baño. Una vez dentro se quitó las coletas y empezó a peinarse frente al espejo.
"Anoche… ¿me quedé dormida en la sala de control?" se preguntó ella haciendo memoria. "¡Un momento! Entonces… ¿acaso me trajo Ryuzaki hasta aquí…?" añadió avergonzada. "¿Y… y también me arropó?" agregó tratando de imaginárselo. "¡Ah! ¡Qué mal!".
La artista agitó la cabeza para dejar de pensar en eso y después terminó de adecentarse el pelo. Luego se dio una vuelta sobre sí misma para observar su ropa. Aún llevaba puesto lo mismo que el día anterior, por lo que alisó varias arrugas que se habían formado y cuando consideró que todo estaba correcto salió del baño.
-Ya estoy de vuelta – anunció Misa entonces.
La chica fue a sentarse al lado de L, el cual parecía entretenido con un ordenador portátil en esos momentos.
-¿Qué es eso? – preguntó ella con curiosidad fijándose en la página web tan colorida que estaba en la pantalla.
-Se trata de una de esas páginas de culto a Kira – le explicó el moreno – La gente lleva años acusando públicamente a otros en este tipo de lugares, con la esperanza de que él los juzgue. Y ahora, todos los indicios señalan esta página como el sitio desde donde el cabecilla de los conflictos actuales dirige las maniobras.
-¡Vaya! ¿Entonces ya lo has encontrado? ¿Y por qué no mandas que lo detengan?
-No es tan sencillo ni tan rápido dar con su ubicación en el mundo real – continuó diciendo L – Aunque ya hemos averiguado que se creó ese perfil el mismo día del intento de ataque a la cárcel.
-Eso fue hace tan solo un par de días, ¿no? – preguntó Misa sorprendida – ¿Lo ha planeado todo en tan poco tiempo?
-No creo. Más bien, debía de tener ya todo bien pensado – opinó él – Me parece que quien sea se está tomando muchas molestias en hacer todo esto… Me pregunto si hay algún plan bastante más elaborado detrás – comentó con interés poniéndose un dedo sobre los labios – Bueno, de momento será mejor que nos centremos en el discurso.
L sacó de nuevo el papel y la chica se fijó en que ahora al lado de sus anotaciones había otras con la letra de él.
-Un momento, ¿me estás diciendo que durante la madrugada te ha dado tiempo a investigar esa página y además has corregido el discurso? ¿Es que nunca descansas? – preguntó Misa sintiendo una enorme pereza. Ella no podría pasarse varias noches seguidas sin dormir, ni aunque le pagaran una gran suma de dinero por ello.
-Pues claro que descanso de vez en cuando – respondió él – Soy humano, ¿sabes?
-No sé yo… – contestó la chica divertida – Quizás deberías preguntarles a tus padres si un platillo volante te dejó un buen día en su puerta.
El chico guardó silencio al oír aquella inocente mención a sus padres. Misa había metido la pata con su broma y no lo sabía. Aunque… ella no tenía culpa, al fin y al cabo, no conocía absolutamente nada sobre su vida personal.
De todas formas, L decidió darle un pequeño capirotazo en la frente como castigo.
-¡Ay! – protestó Misa llevándose ambas manos a donde le había dado.
-Eso te pasa por graciosilla – se defendió él – Bueno, vamos a centrarnos en el texto. He estado leyendo tus sugerencias y he de decir que apenas has modificado nada.
-La verdad es que lo que he hecho ha sido cambiar varias expresiones algo difíciles de entender por algo más sencillo para que la gente no tenga demasiados problemas en comprender el mensaje – le explicó la chica – Pero lo demás… es que estoy de acuerdo con todo lo que dices. ¡Tenemos que conseguir la paz entre todos!
-El problema es que sigo viendo bastante vacío este discurso… – contestó el moreno pensativo.
-¿Vacío?
-Te repetiré mi pregunta inicial – contestó él – ¿Cómo reaccionarían los seguidores de Kira después de haber oído este discurso?
-Pues… – dudó ella – Supongo que habrá opiniones de todo tipo.
-Más sencillo, ¿cómo reaccionarías tú si aún siguieras pensando de esa manera? – reformuló L su pregunta y Misa lo pensó un poco.
-¡Ya sé! – contestó finalmente alzando un dedo como si estuviera respondiendo una pregunta en clase – Me enfadaría y le gritaría a la tele que es mentira todo lo que estás diciendo, y que Kira jamás podría perder ante alguien como tú.
-¡Vaya! Qué sinceridad… – murmuró L, aunque en el fondo no le sorprendió la respuesta – Entonces eso significa que el discurso no cumple su objetivo de tranquilizar a la gente. ¿Te das cuenta?
-Pues… es verdad – respondió la rubia con preocupación – Pero… creo que el discurso está muy bien redactado y estoy de acuerdo con las ideas principales. ¿Qué podemos hacer?
-Veamos… – murmuró el moreno – ¿Qué tal si meditas un poco sobre qué tipo de discurso te hubiera hecho reaccionar positivamente cuando eras seguidora de Kira?
-Vaya… esa es difícil – admitió Misa.
-Piénsalo con tranquilidad, ¿vale? – le pidió el chico mientras cerraba su ordenador portátil – Es cierto que tenemos algo de prisa, pero no necesito la respuesta en este mismo momento.
-De acuerdo.
-Estaré en la sala de control si quieres decirme algo – dijo L levantándose del sofá y llevándose sus cosas.
El detective se fue y la chica se cruzó de brazos dándole vueltas al discurso.
"No se me ocurre nada…" pensó frustrada. "¡Ya sé! Tal me venga la inspiración si veo un poco la tele" agregó encendiéndola.
OoOoO
-¡Qué gran progreso! – se sorprendió Lindner al ver a Mello caminando sin apoyo.
-Gracias – murmuró él sujetándose a una barra fijada a la pared para descansar tras la pequeña caminata.
-Suficiente por hoy – dijo la agente acercándole un par de muletas – ¿Estás seguro de que ya no quieres la silla de ruedas?
-Completamente.
El chico se acopló las muletas y dio un par de pasos con ellas.
"Hoy no ha venido a verme…" pensó Mello deteniéndose un momento para mirar hacia donde Yuko solía sentarse a observar.
-Debe de estar liada con el trabajo – adivinó Lindner.
-¿Qué?
-Oh, discúlpame. Pensaba en voz alta – contestó la chica mientras se colocaba el bolso en el hombro – Hasta luego, Mello.
-Hasta luego, Halle – se despidió él también.
La agente se adelantó y abandonó primero la sala, mientras que Mello caminó a la velocidad que le permitían sus piernas para dirigirse a la sala de control.
-Gracias, Near. Me alegro de que te guste lo que he cocinado hoy – escuchó en ese momento la voz de Yuko.
El rubio alzó la vista sorprendido y vio que la chica estaba justo en la puerta de la sala de control.
-Claro, siempre es un placer probar algo tuyo – le contestó el del pelo blanco desde dentro.
-Muchas gracias, nos vemos luego – respondió la morena alegremente.
"¡Mierda! Parece que esos dos vuelven a llevarse bien" pensó Mello sintiendo rabia.
Yuko salió al pasillo empujando su carrito de dulces ya vacío.
-Oh, hola, Mello – le saludó ella al darse cuenta de su presencia.
-Hola – contestó el rubio secamente.
-¿Qué tal la fisioterapia?
-Bien – respondió él pasando por su lado sin mirarla.
-¿Estás seguro? No pareces contento…
-Ya te he dicho que ha ido bien. No seas pesada – dijo con seriedad.
-Oye, ¿a ti qué te pasa? – preguntó Yuko poniendo los brazos en jarra.
-¿A mí? Nada que te interese – refunfuñó Mello – Voy a trabajar. No me entretengas más.
-¿Qué bicho te ha picado? Estás siendo más borde que de costumbre, y no es que seas delicado normalmente – contestó la chica molesta empezando a empujar su carrito de nuevo para marcharse.
Él se giró disimuladamente para verla alejarse y sintió que no era así como quería haberle hablado a la morena. En ese momento, se le resbaló una muleta y esta terminó rodando por el suelo.
-¡Puta mierda! – exclamó enfadado no sabiendo cómo agacharse para recuperarla.
Alguien se la devolvió en ese momento y al mirar hacia el lado vio que se trataba de Near.
-Yuko tiene razón. Estás más irritable que de costumbre – opinó el del pelo blanco – ¿Va todo bien?
-¡¿Y a ti qué te importa?! – gritó Mello enfadado quitándole la muleta de un manotazo.
El rubio entró a la sala de control y entonces se dio cuenta de que a L parecía salirle fuego de los ojos, aunque no le dijo nada.
"Vuelve a faltarle al respeto a mi hermanita y te entierro vivo" entendió Mello sintiendo un escalofrío. "Y luego dicen que soy yo el que da miedo…" añadió sentándose en una silla dispuesto a continuar con la investigación.
OoOoO
Misa terminó de leer detenidamente por enésima vez el discurso de L. Se lo había mirado ya tantas veces en lo que iba de día que tenía la sensación de habérselo aprendido mucho mejor que la mayoría de los guiones que había tenido que memorizar para las series y películas en las que había participado.
La chica dejó los papeles encima de la mesa y se estiró en el sofá con aburrimiento.
-Esto es mucho más agotador de lo que parece – suspiró dirigiendo su mirada hacia la foto de Light – Pero en parte también lo hago por ti, ¿sabes, Light? Sé que si me esfuerzo estarás muy orgulloso de mí y no te arrepentirás de haberme pedido que siga adelante.
En ese momento alzó la vista y se fijó en una de las ventanas. Fuera llevaba un buen rato lloviendo a mares sobre Tokio.
-Espera… ¿eso es un arcoíris? – se preguntó levantándose del sofá.
Misa se dirigió al ventanal para ver mejor el exterior. Fuera aún estaba cayendo una buena llovizna, pero entre las oscuras nubes se empezaban a colar los rayos del sol creando un bonito arcoíris.
-Si no llego a mirar hacia la ventana me lo hubiera perdido… – murmuró poniendo la palma de la mano sobre el frío cristal – Aunque… Ryuzaki y los otros ni siquiera lo estarán viendo…
La sala de control era una habitación oscura y sin ventanas que le proporcionaran luz natural. Sin contacto con el exterior era prácticamente imposible enterarse de lo que estaba pasando fuera…
-¡Pues claro! ¡Ya lo tengo! – exclamó de repente golpeándose la palma de una mano con el otro puño.
Misa salió corriendo de allí con una sonrisa y se dirigió a la sala de control.
-¡Ryuzaki! – gritó en cuanto lo vio.
-¿Qué ocurre? ¿Has tenido alguna idea? – preguntó él.
-¡Sí! ¡Pero antes tienes que venir corriendo! – exclamó la chica tirando de su brazo para sacarlo de la habitación.
-¿Qué? Oh, bueno… – contestó el moreno dejándose arrastrar.
Se sintió algo nervioso. Cuando la rubia se emocionaba con algo era muy efusiva para su gusto, aunque… también era agradable que alguien fuera amable con él.
Ambos llegaron hasta la puerta exterior del edificio y salieron a la calle.
-¡Hay un arcoíris! – gritó Misa entusiasmada señalando hacia el cielo con la mano – ¿Lo ves?
-Sí – asintió el chico con bastante menos entusiasmo que ella – ¿Qué tiene de especial? ¿Nunca habías visto uno? – añadió metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón.
-Claro que antes había visto alguno, hombre.
-¿Entonces? – preguntó L sin entender todavía a qué venía todo aquel alboroto.
-Bueno… Sé que te va a parecer raro, pero al ver ese arcoíris me he dado cuenta de lo que quisiera que me hubieras dicho en algún discurso tuyo – empezó a explicarle ella.
-¿Ah, sí? ¿Y de qué se trata? – preguntó L con curiosidad.
-Me hubiera gustado que me hubieses advertido – contestó la rubia – Yo creía en Kira de corazón… hasta que he podido ver las cosas desde otra perspectiva. Hasta que me he dado cuenta de que lo mismo que me ayudó, tampoco le costó nada quitarme lo que más quería…
-Ya veo – asintió él.
-En tu discurso tenemos que hacer igual, tenemos que conseguir que los demás puedan ver las cosas también desde una nueva perspectiva – continuó diciendo la chica – Si siguen encerrados en una habitación oscura no podrán ver el arcoíris que hay fuera y no podrán saber toda la belleza que se están perdiendo, ¿no crees?
L sonrió. Normalmente era muy infantil e impulsiva, pero si se ponía seria y pensaba un poco podía tener grandes ideas.
-Tiene sentido – admitió el detective – Está bien, lo volveremos a redactar con la idea en mente de que queremos hacer que la gente pueda ver las cosas desde otra perspectiva y se dé cuenta de las consecuencias que puede acarrear seguir el camino equivocado.
-¡Bien! Sabía que te gustaría mi nuevo razonamiento – contestó ella dando varios saltitos de alegría – ¡Venga, rápido! ¡Pongámonos manos a la obra! – exclamó tomándolo de la mano y tirando de él hacia dentro.
El chico volvió a sentir su corazón acelerado mientras se dejaba arrastrar de nuevo. Misa era tan diferente a él… Ella a veces parecía resplandecer, y en ese modo era capaz de contagiar una gran alegría a los demás. Quizás fue eso precisamente lo que más le llamó la atención de la artista cuando empezó a investigarla…
"Aun así, no estoy enamorado de ella" se recordó L mirando para otro sitio.
De todas formas, una artista tan querida por todos jamás se fijaría en alguien como él…
OoOoO
Tras horas y horas de trabajo la noche llegó a la ciudad, aunque dentro de una habitación tan oscura como la sala de control L y Misa no notaron una gran diferencia.
La rubia entonces movió los hombros, ya que le dolían un poco de haber permanecido en la misma postura durante tanto tiempo. Pero aún tenía que hacer un último esfuerzo, entre ella y L ya habían conseguido volver a redactar la mayor parte del mensaje a algo que según Misa iba a recibir mejor la gente.
-A ver cómo nos ha quedado esto último… – dijo el moreno entonces – Sé que mucha gente no comparte mi punto de vista, pero si realmente no estáis de acuerdo con la forma de hacer justicia que existe actualmente, os propongo que protestéis de manera pacífica – leyó en voz alta lo último que había escrito.
-¡Genial! – exclamó Misa – Yo creo que deberías añadir esto. Una vida es algo muy importante. Una vez que se pierde, ya no hay forma de que vuelva. Por eso, debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable.
-Suena bien – contestó él mientras tecleaba rápidamente en su ordenador.
-¿Necesitas que te lo repita? – le ofreció ella.
-No, gracias – negó – Debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable, ¿verdad?
-Sí, justo eso era – asintió la chica.
Misa se apoyó entonces en el respaldo de su silla con cansancio y suspiró.
-¿Estás cansada? – le preguntó L.
-Bastante, sí – asintió Misa mirando hacia el techo – Pero aún puedo continuar.
-Vale.
-Oye, hay una cosita que no entiendo… – dijo la chica entonces.
-¿El qué? – preguntó el detective.
-¿Por qué no publicaste tu discurso inmediatamente después de atrapar a Kira? – le preguntó ella con curiosidad volviendo a mirarlo a él – ¿No habría sido mejor? Quizás habrías podido evitar toda esta situación…
-Es una buena pregunta, pero ¿sabes? La cosa es bastante más complicada de lo que parece – empezó a explicar el chico – Verás, Kira tenía la capacidad de poder controlar a sus víctimas desde casi un mes antes de la fecha elegida para que muriesen.
-¿En serio? – preguntó Misa con la boca abierta.
-Sí, así que no podíamos decir nada inmediatamente – contestó él – ¿Te imaginas el desastre que se hubiera generado si hago público que he atrapado a Kira y después siguen muriendo criminales debido a que ya estaba sellado su destino?
-No entiendo muy bien eso último… – murmuró la chica algo confusa – ¿No puedes explicarlo mejor?
-No pienso darte más detalles – respondió L con seriedad.
-¡Jo! – protestó Misa, pero al ver la mirada del detective supo inmediatamente que no iba a decirle ni una palabra más al respecto – Está bien… – se resignó – Aunque creo que comprendo un poco lo que has dicho. Me parece que si hubiera habido más víctimas tras la detención la gente se habría enfadado bastante contigo, y te habrían llamado inútil y no sé cuántas cosas más.
-Así es, y estaríamos en la misma situación que ahora mismo, y además mi credibilidad estaría por los suelos y no podría contraatacar con un discurso tal y como voy a hacer – le explicó el moreno.
-Supongo que tu trabajo no es nada fácil. Tienes que tener en cuenta muchísimas cosas… – comentó impresionada – Pero no te preocupes, el discurso estará perfecto y podrás emitirlo hoy mismo si quieres.
-No corras tanto, también tengo que traducirlo a unos cuantos idiomas antes de ponerme a grabarlo.
-¿Qué? Eso es mucho trabajo… – contestó Misa – Vaya, empiezo a entender por qué apenas duermes… – añadió apartándole suavemente un poco el pelo de la cara y pasándoselo por detrás de una oreja.
L se giró sorprendido y sus ojos se encontraron bastante cerca.
"¿Por qué me late el corazón tan deprisa?" se preguntaron ambos.
-Se… será mejor que sigamos trabajando – propuso el chico apartando rápidamente la mirada.
-Sí – estuvo de acuerdo también ella, que tampoco entendía muy bien lo que acababa de pasar.
OoOoO
Al día siguiente por la noche, Sakura tamborileaba nerviosamente sus dedos sobre el escritorio de su habitación. Sin la ayuda de su amiga Erika, se sentía bastante perdida.
Leyó una vez más los nuevos mensajes en aquella web de los seguidores de Kira. Después de los ataques de los últimos días había opiniones de todo tipo, unos estaban asustados por las posibles represalias de las fuerzas de seguridad, y otros querían más acción. La gente no parecía decidirse sobre lo siguiente que debían hacer…
-Vamos, vamos… – murmuró Sakura algo impaciente – ¿Por qué hoy no pasa nada? Así no puedo progresar de ninguna manera en mi plan.
En ese momento, la chica comenzó a teclear rápidamente un mensaje para aquella página web de los seguidores de Kira. Si nadie se decidía, ella misma propondría un nuevo lugar de ataque y una hora para llevarlo a cabo.
-¡Sakura! – le sorprendió su madre entrando de golpe en su habitación justo en aquel momento.
-¡No me des esos sustos, mamá! – exclamó ella minimizando rápidamente la página para que la mujer no descubriera todo aquello en lo que estaba metida.
-Perdona, ¿estoy interrumpiendo alguna conversación con tu novio? – preguntó con evidente curiosidad.
-¡Mamá! ¡No seas cotilla! – se quejó la joven rodando los ojos. Su madre se había tomado demasiado en serio aquella excusa que había inventado sobre que estaba conociendo a un chico.
-Cómo sea, ¡tienes que venir deprisa! ¡L va a decir algo! – exclamó la madre y al momento se dio la vuelta para volver por donde había venido.
-¿Qué? ¿En serio? – preguntó Sakura sorprendida.
-¡Sí! – le contestó la mujer ya desde el salón de la casa.
La chica cerró su portátil de golpe y después siguió a su madre. En el salón la tele estaba encendida y en ella podía verse al presentador de las noticias.
-Y por eso hemos interrumpido la programación habitual para dar paso a un mensaje de L – dijo el hombre – En breves instantes comenzará su emisión a nivel mundial.
La imagen del presentador no tardó en ser sustituida por la famosa L mayúscula negra sobre fondo blanco.
-Por favor, que haya detenido a Kira – murmuró la madre de Sakura entonces.
-Saludos a todos, al habla L – comenzó a hablar el detective con voz distorsionada – Esta es una emisión simultánea en todo el mundo. Hoy tengo que daros una noticia de gran importancia y es que, tras innumerables esfuerzos, Kira por fin ha sido detenido.
-¡Lo sabía! – exclamó la madre emocionada y después chocó los cinco con Sakura.
-No me lo puedo creer… – murmuró la chica entonces – L ha conseguido resolver el misterio, es… alucinante.
Sakura siguió prestando atención al discurso, sin perderse ni un solo detalle. No sabía quién había detrás de aquella letra L, pero por algún motivo, y desde la primera vez que lo escuchó, esa persona siempre le hacía sentir confianza a la chica. A Sakura le dio la sensación de que esta vez L sonaba un poco diferente, más… comprensivo tal vez. Pero igualmente, le daba esperanza escucharlo.
-Una vida es algo muy importante – continuó el detective con su discurso – Una vez que se pierde, ya no hay forma de que vuelva. Por eso, debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable.
-¡Cuánta razón tienes, querido! – exclamó la madre.
Ambas continuaron viendo el discurso hasta que se acabó y el canal volvió a conectar con las noticias.
-Y este ha sido el comunicado de L. Enseguida conectaremos en directo con los expertos para que nos den su opinión y… – dijo el presentador de las noticias, pero la madre apagó la tele con el mando.
-Dicen que el tiempo deja a cada cual en su sitio – comentó la mujer – Y hoy se ha demostrado.
-Sí… – murmuró Sakura pensativa – L… mola mucho, ¿verdad?
-Sí, hija – asintió la otra.
Sakura entonces volvió a su habitación y abrió de nuevo su ordenador. Volvió a abrir la ventana que había minimizado previamente y leyó una vez más lo que había escrito.
"Pero, ¿en qué estaba pensando? ¡No puedo poner a nadie en peligro!" se regañó a sí misma, mientras borraba completamente aquel mensaje.
La chica entonces se puso a llorar. ¿Cómo había podido pensar siquiera en imitar a aquella persona que en los últimos días había estado incitando a la gente para que continuaran los crímenes de Kira? Ella no era así, tenía que averiguar la verdad sobre el asesinato de su tío de otra manera.
-Mamá, papá, Erika, L, y sobretodo tú, tío, perdonadme por mi estúpido comportamiento… – murmuró Sakura aún entre lágrimas – Os prometo que pensaré en otro plan y os sentiréis orgullosos de mí.
OoOoO
Mientras tanto, todos los presentes en el cuartel de investigaciones también estuvieron muy atentos al mensaje. En cada una de las pantallas de la sala de control se estaba mostrando una emisión de un país diferente, y conforme iba terminando el discurso, la L mayúscula se iba cambiando por la programación habitual de cada canal de televisión.
-Parece que ya se ha terminado de retransmitir el mensaje en todas las cadenas en las que estaba prevista la emisión – informó la voz de Yuko después de que desapareciera la última L.
-No ha habido ningún problema en ninguna transmisión, ¿verdad? – quiso saber su hermano.
-Ninguno – respondió la morena – En los países en los que es de madrugada ahora mismo, se volverá a transmitir de nuevo a la hora de las noticias de la mañana, tal y como me has pedido.
-Excelente – contestó el chico satisfecho.
Matsuda se levantó de su silla en ese momento.
-Yo creo que el discurso ha estado muy bien – opinó el joven policía – Buen trabajo, Ryuzaki y Misa-Misa.
-Estoy de acuerdo – dijo Aizawa también – Bueno, se está haciendo tarde. Será mejor que me vaya – añadió mirándose el reloj – Hay que ver a la familia de vez en cuando.
-A mí también me ha gustado mucho – contestó Mogi – Venga, hasta mañana.
-Yo también me voy ya, estoy cansado – dijo Matsuda – Avisadnos si hay alguna novedad, por favor.
-De acuerdo – asintió L – Hasta mañana.
Misa observó cómo los tres agentes se iban marchando por la puerta, mientras que Near y L se quedaron hablando de pie cerca de donde estaba ella.
"Entonces, mi parte de trabajo ya se ha acabado, ¿no?" se preguntó la chica mientras empezaba a dar vueltas y vueltas sobre su silla giratoria. Se sentía un poco vacía, como cuando terminaba la grabación de algo que había durado meses y meses, y después no sabía muy bien a qué dedicarse…
Misa frenó la silla sintiéndose un poco mareada y se levantó de allí mientras todo le daba vueltas a su alrededor.
-Ahora tenemos que esperar a ver qué ocurre – decía Near en aquel momento.
-Exacto, no hay que bajar la guardia – le contestó L – Que nosotros hayamos movido ficha, no significa que ya haya acabado la partida.
En ese momento, el moreno notó que algo se había chocado contra su espalda y se giró para ver a una Misa bien mareada, a la cual el chico tuvo que sujetar para que no rodara por el suelo.
-¿Estás bien, Misa? – le preguntó L un poco preocupado.
-Es divertido dar vueltas y vueltas, pero… te mareas un montón… – respondió ella como pudo y después apoyó su cabeza contra el pecho del moreno, haciendo que él se pusiera nervioso una vez más.
-No parece que estés muy bien… – observó Near entonces.
-Tiene razón – lo apoyó L sonando mucho más tranquilo de lo que en realidad estaba – Será mejor que te acompañe a tu habitación inmediatamente.
-Gra… gracias – contestó Misa.
L la apartó de su pecho y le pasó un brazo por detrás de la nuca para empezar a caminar con ella.
-Mira que me das problemas – le regañó el moreno – Ya eres una adulta, ¿lo sabías?
-Lo… siento – se disculpó la chica.
-Tienes que ser más responsable – continuó el chico con su sermón – No siempre estaremos aquí para ayudarte.
En ese momento, llegaron hasta la puerta del ascensor y ambos se metieron dentro.
-Yo… intento ser responsable – se defendió Misa entonces – El psicólogo me ha pedido que intente imaginarme un futuro estable para mí, y a veces pienso en ello, ¿sabes?
-¿Y qué es lo que harás? – preguntó L con curiosidad.
-Cuando todo esto termine, creo que devolveré mi casa a la madre de Light – le explicó ella – Es muy grande para mí sola… Y yo podría irme a un piso o algo así. ¿Tú qué opinas de mi plan?
-¿Estarás bien de espacio? A mí me parece que tienes muchísima ropa – bromeó.
-¡Oye! – se quejó – No es que vaya a buscar algo demasiado pequeño, aunque tampoco necesitaré una casa grande porque no pienso volver a enamorarme, ya que mi corazón siempre le pertenecerá a mi Light.
-Eh… bueno. Supongo que todo eso está bien – contestó el chico.
El ascensor dio un pitido anunciando que habían llegado al piso de destino, y la puerta se abrió. Ambos salieron de dentro y L volvió a ayudar a Misa a llegar hasta su habitación.
-Ya estamos aquí – anunció L al entrar – ¿Puedes caminar tú sola?
-Sí, ya estoy mejor – asintió la chica – Gracias por todo – añadió con una sonrisa.
-De nada – contestó él desviando la mirada – Bueno, si no necesitas nada más…
-Espera, ¿puedo hacerte una pregunta, Ryuzaki? – le dijo Misa.
-Eso ya era una pregunta, ¿no? – bromeó él.
-Otra distinta – contestó la chica rodando los ojos.
-Prueba.
-Estaba pensando… ¿y tú qué harás cuando termine el caso? – le preguntó ella con curiosidad.
-¿Yo? Aún no lo he decidido. Supongo que volveré a Inglaterra y… – empezó a decir L.
-¿Inglaterra? ¿Eres inglés? – lo cortó emocionada. ¿Por fin iba a averiguar algo sobre el misterioso L?
-Me crie allí – respondió el chico simplemente – Tranquila, ese dato no te servirá para averiguar mi identidad – añadió mirándola un poco burlón.
-¿Qué? ¡Qué malo eres! – se quejó cruzándose de brazos.
-¿Ahora te das cuenta? – bromeó L – Hasta mañana, Misa – se despidió mientras se daba la vuelta para irse.
-Hasta mañana, señor misterioso – le contestó ella sacándole la lengua.
La puerta se cerró y la chica se dejó caer sobre la cama. Estaba completamente agotada.
"Inglaterra, ¿eh?" pensó mientras cerraba los ojos dispuesta a dormirse directamente.
Mientras tanto, L se había apoyado en la puerta al salir. ¿Por qué se sentía diferente cuando estaba con Misa? ¿Acaso… era cierto que se estaba enamorando?
Agitó la cabeza. No, no podía permitir que eso ocurriera. Él volvería a Inglaterra, ella volvería a su casa. Así era como estaba previsto y así era como debía ser.
