Damas, caballeros...muy buenos días, tardes y noches!
Viendo que tuvo una buena recepción el primer episodio de esta nueva serie, decidí actualizar hoy (igual...si no les gustaba, lo mismo iba a actualizar).
Por ahora, dedicaré este pequeño espacio para responder las reviews dejadas.
nnnahhahj: No hoy. No mañana. Pero pronto regresarán más capítulos de ese reaccionando.
Aristeo Storm17: Exacto! Excepto que Setanta usará presentaciones de power point (a que no se la vieron venir...)
guillermocejas767: No te culpo, ha pasado mucho tiempo desde la última actualización.
Sonic2610: Muchas cosas pueden ocurrir mientras hay diálogo de por medio. Y sí, Nightingale suele ser bastante asesina con sus métodos médicos.
whitestorm76: Los perros de Ulster van a sufrir, de eso no hay duda alguna. Créeme, la pesadilla/alivio de EMIYA recién comienza. Como lo dije antes, es algo parecido al fic de Peter visitando a Dr. Strange...excepto que aquí usan power point (nadie escapa de esa tortura). Poco a poco harán acto de presencia más Servants.
alexahdez1997: Muchas gracias por tu review!
kakaroto1997: Espero que sigas pensando lo mismo todavía!
Dasgun: oo!
Zeckromizder: Es bueno saber que fue de tu agrado el prólogo.
Dragon slayee: Venganza nada más? Los va a sacrificar y luego obligar a los Master que vuelvan a convocarlos para matarlos de nuevo.
Sin nada más que aportar ahora, les recordaré que ningún personaje me pertenece ya que para eso están sus respectivos creadores.
Capítulo 1: Y si Shirou tuviese situs inversus totalis?
La desesperación era abrumadora, agitando de sobremanera la respiración del muchacho pelirrojo mientras esprintaba por su vida entre los oscuros pasillos de la desolaba escuela en medio de la noche. Todo sentido común había desaparecido en el afán de escapar, eligiendo subir escaleras sin un objetivo fijo más que sobrevivir.
Fue debido a esto que una caída irremediable se llevó a cabo en el último peldaño que dirigía al segundo piso del establecimiento, tropezando con el borde de la baldosa y aterrizando sobre sus manos en el pulido suelo, provocándole un siseo de dolor antes de erguirse adolorido y dar unos pasos más hasta afirmarse en una pared lindante.
Agotado por la presurosa situación vivida momentos atrás, poco a poco el adolescente se dejó caer al suelo, llevándose consigo algunos panfletos que estaban pegados a la pared. Cerrando los ojos por un instante para recuperar la serenidad, una avalancha de pensamientos inconexos se agolparon y evitaron que pudiese aminorar el desbocado palpitar de su corazón.
-Qué diablos está pasando aquí? – tras abrir los ojos, revelando unos iris con tonalidad símil a dorados, Shirou Emiya farfulló confundido.
Sin embargo la respuesta llegaría más rápido de lo que hubiese deseado, pues una lánguida figura masculina de armadura azul y lanza rojiza se posicionó frente a él levemente inclinado para verle el rostro con una enorme sonrisa depredadora.
-Hola- en un tono lúdico habló el hombre de cabellera azul, irguiéndose en un afán de demostrar la superioridad que tenía frente a su objetivo.
Un indefectible grito de sorpresa soltó el pelirrojo, intentando arrastrarse unos metros con el fin de distanciarse. Pero una invisible presión se cernió sobre él, afianzándolo contra el muro mientras la luz de la luna bañaba el oscuro corredor a través de los ventanales.
-Eres bastante rápido…pero no escapaste. Y ya que nos viste, tendrás que morir- admitió el extraño hombre armado, haciendo girar su lanza carmesí entre las falanges de la mano derecha antes de asestar un certero golpe en el pectoral izquierdo del muchacho.
Quien, sorprendido por la acción, atinó a vocalizar un gemido de dolor mientras sus ojos se abrían estupefactos por el repentino dolor que su cuerpo receptó.
-Ya sabes que los hombres muertos no abren la boca- continuó parlando el lancero, realizando apenas fuerzas para alzar el cuerpo de su víctima unos centímetros del suelo antes de retirar con un movimiento seco la punta del arma.
Dejando fluir libremente un rastro de icor rojizo que empapó tanto el suelo como la ropa que portaba el pobre adolescente que aún no comprendía del todo lo que acababa de suceder, sumido en el dolor punzante que estaba provocándole el colapso pulmonar.
A medida que los pasos del armado hombre se iban alejando, un pequeño charco de sangre se formaba cerca de Shirou, quien no podía hacer más que sumergirse en un soliloquio mental donde se reprendía por la falta de predisposición que tendría para cumplir su sueño de salvar a la gente como un héroe lo haría.
Ensimismado en la falta de aire que el neumotórax le generaba y la miseria psicológica que le consumía a lo largo de unos interminables minutos, una seguidilla de pasos resonaron en el mismo corredor donde él estaba. Imposibilitado de hablar o ver por la fatiga, Emiya solo pudo escuchar cómo una conocida voz femenina habló.
-Archer, ve tras Lancer. Es probable que regrese con su Master. Quiero saber qué aspecto tiene- habló la chica de forma imperativa a su acompañante.
-Entendido- asintiendo estoicamente, el hombre de rojo y cabello cano espetó, para luego desaparecer en el aire.
Acto seguido, lo que previamente fue una dupla de pasos se individualizó, dejando a la adolescente aproximarse hasta la caída figura del pelirrojo que había sido cubierto por una capa de sombras pues las luces lunares continuaron con su movimiento natural. Una vez a escasos centímetros de la figura caída, la chica musitó unas disculpas por el destino que le deparó el inesperado testigo de un suceso privado, solo para soltar un repentino grito por lo bajo al notar con mayor detalle los rasgos faciales del pelirrojo.
-No…Eres tú, pero es imposible! Por qué…? Por qué tú?- con las palabras trastabillando en su lengua al momento de ser expresadas, Rin Tohsaka apreció estupefacta a la persona moribunda.
En vísperas de lo ocurrido, la muchacha de cabello azabache meditó durante un interminable minuto, extrayendo consecuentemente un collar con un pendiente rojizo que había llevado alrededor del cuello todo ese tiempo. El brillo de la joya bañó de manera caleidoscópica el pasillo, como si la luz de la luna fuese sangre, pintando el escenario en una amalgama de terror y fantasía.
Con una resolución establecida en su mente, Tohsaka se hincó frente al sangrante muchacho en simultáneo que la misma joya carmesí del pendiente empezó a emitir un fulgor, iluminando a Shirou tras haber sido volteado.
-Reproduce y repara todos los órganos afectados, incluyendo el corazón- parló Rin, con los ojos cerrados y enfocando toda la energía mágica alojada en la joya directo al objetivo en cuestión, buscando revivirlo.
Sin embargo, para desconocimiento de ella, Shirou Emiya no estaba muerto aún como muchos creían. Su corazón latía aún, mas el oxígeno aprisionando su pulmón izquierdo era el problema, por lo que la magia de la joya guardaba durante años había sido mal usada pues tranquilamente podrían haber dejado al pelirrojo en un hospital.
Con la joya rojiza colgando entre los dedos de la mano derecha, el adoptivo hijo de Kiritsugu trataba de comprender todo lo que padeció momentos atrás luego de que su compañera de clases lo abandonase en medio del desolado pasillo de la escuela, poniéndolo en riesgo aún al no tener seguridad.
-Quienes eran esos sujetos? Definitivamente no eran normales. Espíritus? Pero eran muy reales y trataban de matarse…y por poco lo logran conmigo- musitó para sí mismo el pelirrojo, dedicándole una distraída mirada al techo de su solitaria casa.
Sin previo aviso, los áureos ojos del adolescente se abrieron de repente al presentir una maldita presión sobre todo el hogar, reconociéndolo al instante pues había sido la misma que le atravesó el pecho de una sola estocada.
-Sabes, fui amable cuando te di una muerte sin dolor. Pero que me obligues a matar a la misma persona dos veces en una noche…comienza a enfadarme. Esta vez no escaparás! – la misma voz del hombre con cabello azul resonó claramente en la sala de la casa a oscuras.
Y sin mediar más palabras, descendió desde el techo tras materializarse. Todo para asestar nuevamente un directo golpe al pectoral izquierdo, reabriendo la cicatriz que había sido curada por la magia de la joya rojiza.
-Oye, odio decirte esto…pero estás muerto. Mi Master detesta a los testigos, más si son Magus- siguió hablando Lancer, retirando su arma del pecho de Shirou para luego golpearlo en la cabeza con una patada.
Expeliéndolo de la casa a través de las paredes de madera hasta el jardín, donde adolorido y molesto comenzó a arrastrarse el adolescente hasta un pequeño cobertizo ubicado a varios metros de distancia.
-Ríndete- se burló el Servant, caminando parsimonioso bajo el oscuro cielo.
Al mismo tiempo que esbozaba una mueca divertida al ver cómo el pelirrojo realizaba un esfuerzo sobrehumano para ponerse de pie y marchar entre tambaleos hasta la pequeña estructura de madera que lucía más descuidada que el resto de la casa.
-Vaya…sí que eres una caja de sorpresas, niño. No cabe duda de que eres el séptimo si tu tozudez para morir te hace actuar así- parló el lancero de uniforme azul, haciendo bailar su arma carmesí entre los dedos previo a golpear con inhumana fuerza la espalda del muchacho.
Lo que terminó por adentrarlo en el lugar que él tanto ansiaba, aunque sumido en la confusión cuando un punzante dolor atravesó su mano siniestra y un diagrama circular comenzó a brillar en el suelo luego de que cayese sobre este.
-No quiero…cof cof! …que esto termine…así- sintiendo cómo una calidez invadía su pecho, símil a cual usaron aquella joya roja, el joven Emiya murmuró con dificultad antes de que la luz del suelo lo devorase y la inconsciencia lo reclame.
Nubes de polvo se alzaban a la distancia, producto de la titánica batalla que generaron un gigante de piel gris y una dama de blondos cabellos que era apoyada a la distancia por el mismo ente de ropa roja que acompañaba previamente a Tohsaka.
Esta última, por su parte, estaba a un lado de Shirou Emiya. Persona que se había paralizado ante la repentina aparición de una niña albina con claras intenciones homicidas contra su persona, y consecuentemente contra la vida de la pelinegra también.
-Es una lástima, Onii-chan. Pero deberás morir, así es la guerra- declaró la niña con gran morbo, proyectando a partir de unas golondrinas hechas con hechicería varias espadas.
De las cuales uno halló su destino en el pectoral izquierdo del pelirrojo, lo que terminó por derribarlo cuesta abajo en una pequeña colina entre la arboleda mientras que Rin se disputaba un duelo con el joven homúnculo femenino.
-…rou! …hirou! – lejana la voz de la pelinegra se oía para el adolescente, quien maldiciendo entre dientes intentaba quitarse aquel arma para así permitir que cierto misterio se encargase de curarlo.
Una vez más.
Mientras escupía sangre a un costado, Emiya no pudo evitar tener por una fracción de segundo la imperiosa necesidad de regresar el fuego. Sin embargo, pronto se esfumó tal línea de pensamiento, consciente de que él mismo había establecido que solo lucharía contra los Servants junto a la rubia que estaba dando todo de sí para acabar con las vidas del gigante que parecía ser inmortal luego de recuperar su cabeza en un santiamén.
-Master! Se encuentra bien!? – desconociendo cuánto tiempo había demorado en recuperarse, Shirou se mostró sorprendido cuando una mujer con armadura se posó a su lado en un afán de ayudarlo a erguirse.
-Eso…eso debería preguntarte yo…- con un ligero rastro de icor carmesí bajando por la comisura derecha de los labios, el pelirrojo replicó con una pequeña sonrisa tranquilizadora.
Totalmente ignorante del rostro atónito de Rin al ver que seguía con vida.
Y el entrecejo fruncido de cierto Archer al presentir que algo extraño sucedía con el varón de ojos dorados.
Parte del pelirrojo estaba feliz pese a la agonía que su cuerpo padeció de forma repentina cuando un golpe fue conectado al lado derecho de su cuerpo. Sentía que algo dentro suyo explotaba ante la tempestuosa y enfocada fuerza que su profesor de escuela propinó en un solo puñetazo que buscó desintegrar su hígado, mas solo consiguió hacerlo con el bazo.
Algo con lo que definitivamente podía vivir incluso si no poseía aquella vaina mágica que residía en su interior.
-Shirou! – el grito de Rin se oyó, preparando una maldición Gandr rápidamente previo a dispararle secuencialmente al adulto Master de cierta bruja griega.
No obstante, de nada sirvió. El entrenamiento recibido desde niño por parte de Souichiro Kuzuki, complementado con la hechicería de Medea, habían convertido a ese sujeto en una compleja máquina de matar sin freno alguno. Avanzando veloz en dirección a la adolescente, el pelinegro eludió cada maleficio posible hasta alcanzarla golpearla en el estómago, pudiendo ella reforzar su fisionomía segundos antes del ataque.
Aunque no salvándola del desmayo al quedar sentada contra una barandilla.
Siendo ya un hábito de su parte en los últimos días, Emiya tragó el dolor que clamaba internamente su abdomen para así llevar a cabo un acto que emulaba a la perfección lo que determinado Archer realizaba al momento de luchar.
-Trace…On! – clamó el pelirrojo, con los brazos bosquejando venas de brillante color esmeralda que conducían toda la hechicería que él era capaz de producir.
Revelando en consecuencia un par de espadas monocromáticas, con las cuales redujo la diferencia abismal que existía al momento de luchar contra su profesor de escuela.
-Pero qué…!? – la bruja de Colchis atinó a decir desde la distancia mientras resguardaba la apresada figura de Saber.
-Tienes resistencia. Pero esto se acabó- admiró el pelinegro, consiguiendo esquivar dos ataques antes de sumergirse en la guardia del joven y lanzar un ataque hacia donde él creía que el corazón estaba.
Haciendo que una ola de sangre saliera desde la boca de Shirou ante el pavor de la Servant blonda que miraba impotente todo, y la mueca lúdica de la encapuchada fémina que cargaba una irregular daga mágica.
-Tienes…razón…Se acabó! – mientras caía de espaldas por la presión del puñetazo, Shirou enseñó una sanguinolenta sonrisa de superioridad.
La cual complementó con un cruzado ataque al cuello del hombre adulto, cortando hueso y carne sin resistencia alguna ante la atónita mirada de los presentes.
-No! Souichir…UGH! – percatándose del destino que obtuvo su Master, la Servant de clase Caster trató de socorrerlo.
Acción que nunca pudo concretar pues una decena de flechas atravesaron su espalda gracias a Archer, el cual en silencio caminó hasta donde Tohsaka se hallaba para llevársela a su mansión, dejando solos a Shirou y Saber en aquel desolado templo.
Había perdido la cuenta de las numerosas veces que la gente le había atacado de la misma manera, solo para que él se levantara y saliera victorioso de un modo u otro. Aun así, tener de nuevo una espada clavada en su pectoral izquierdo comenzaba a molestarlo de sobremanera, más si el sujeto frente a él estaba colmándole la paciencia mientras se mofaba de sus sueños y el de Saber.
Por desgracia, la dama de cabellera rubia mantenía su propia batalla con alguien que debería haber desaparecido hace una década. Intercambiando ataques mientras una acechante sombra reptaba por los suelos mientras el cielo ardía en lo que era el último acto de aquella escabrosa obra teatral interpretada por siete héroes de antaño.
Habilidades inimaginables para el Shirou de un mes atrás se manifestaban frente a sus ojos en simultáneo que un sacerdote aguardaba ansioso por el final de la guerra y el inicio de la corrupción total del mundo. Un hombre sin corazón que solo deseaba compartir las desgracias con el resto de la humanidad.
-Sabes, las personas mueren si son asesinadas…- acostumbrado al dolor de tener el pulmón izquierdo perforado, el pelirrojo extrajo del pecho la Black Key que buscó su corazón.
Para inmediatamente arrojarla contra la sombra de Kirei Kotomine, inmovilizándolo.
-Pero es un tanto difícil que eso ocurra si continúan equivocándose en golpear mi corazón- agradecido internamente por la función que Avalon tenía en su herida, el hijo del difunto Kiritsugu explayó.
Enseñando después una daga entregada horas atrás por la Master de Archer, la cual usó para hundirla en el centro del plexo solar de su enemigo y asegurando el ultimátum al asestarle una potente reyerta para clavarla por completo.
Acción que ocurrió a la par que Saber usó su Noble Phantasm en contra del hombre con armadura dorada y ojos rojizos, consiguiendo desvanecerlo en energía para que regresase al Trono de Héroes.
Cansados por la travesía compartida, el dúo victorioso volteó para hacer frente al único problema que restaba, siendo la fuente de todos los males que energía del retorcido Grial y atentaba con devorarlo todo. Compartiendo una última mirada donde transmitieron sus emociones, Shirou solo pudo ver cómo la espada de Arturia brillaba nuevamente mientras era alzaba por encima de su cabeza.
-Te esperaré por siempre- dedicándole una mirada de tristeza pese a la sonrisa agridulce que transmitía, Saber habló.
-Y yo te buscaré el tiempo que sea necesario, porque esto es tuyo- replicó con una mueca similar el adolescente, llevando la mano izquierda hasta el pectoral derecho.
Donde verdaderamente su corazón estaba
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
-Shirou…- sintiendo añoranza por el protagonista de la presentación, Artoria Pendragon musitó por lo bajo tras dejar de comer.
-Lastimé/Lastimaste a mi hermano!? – en simultáneo exclamaron Illya y Miyu, acusándose por lo que atestiguaron en las diapositivas que relataba Setanta con gran emoción.
Disputa entre niñas que poco a poco fue creciendo al punto en que Irisviel y Kiritsugu tuvieron que intervenir, pues Chloe y Sitonai se habían unido a la trifulca de jalones de pelo y rasguños.
-Tch! Cómo se atreve ese Faker a no morir cuando es debido- maldijo entre dientes Gilgamesh, mientras que sus versiones Caster y Archer joven mecían negativamente la cabeza ante lo infantil que sonaba con tales acusaciones.
-Pues es una gran suerte que siempre ataquen su "corazón"- realizando las muletillas necesarias para enfatizar su sentencia, Ritsuka espetó divertido.
-Situs inversus…realmente una maravilla de la anatomía humana. Una lástima que no haya alguien así aquí- Nightingale dijo asombrada por el raro síndrome que había presentado el adolescente que era tema central del día.
-Sí, muy lindo y todo eso…pero debe ser infernal recibir todos esos ataques siempre en el mismo lugar- masajeándose el pecho ante la mera idea de ser golpeado en el pecho siempre, un pequeño Zhuge Liang se hizo escuchar.
-Pienso lo mismo…yo también pienso lo mismo…- admitió Setanta, dirigiéndole una disimulada mirada a cierto Archer de pelo cano y ropa roja que intentaba hacerse el distraído mientras seguía maldiciendo su suerte.
-Entonces cómo calificamos su suerte si fuese un Servant? Rango E? – Gudako trató de averiguar, llevándose la mano derecha hasta el mentón para adoptar una pose pensativa.
-Creo que es mucho. Sin embargo tampoco podemos darle Rango EX. Tú qué opinas, Fou? – meditándolo por un segundo, Mashu contestó, buscando luego la ayuda del animalejo blanco en su regazo.
-Fou, Fou…Fou! – saltando de su lugar de descanso, el ente que odiaba con todo su ser a Merlin corrió hasta donde el pequeño presentador de pelo azul estaba, presionando una de sus patas en la carpeta que sostenía.
Haciendo resaltar una huella con la letra C.
Final de la primera presentación hecha por el pequeño Setanta!
Qué les pareció?
Sorprendió la idea que usé?
Alguna vez se imaginaron algo similar?
Qué clases de presentaciones creen que vendrán luego de esta?
Saludos y hasta la próxima actualización gente!
