DISCLAIMER: Los personajes y lugares le pertenecen a Akira Toriyama. Este fanfic va dedicado con mucho cariño para Sue.
DILEMA DE AMOR
¿Perderte?
Una enorme ráfaga de energía abandonó su cuerpo, en el momento que Bardock alzó vuelo. Sus brazos sujetaron el cuerpo moribundo de Sue y aunque la distancia entre ellos y el centro médico de Vejita no constaba más que de diez minutos, su viaje a dicho lugar le pareció una eternidad.
Acelerando su marcha hacia el hospital, recordó la última vez que sintió tanta desesperación por su mujer: aquella discusión de varios días lo había desequilibrado bastante y si bien logró superar tal episodio, nada se comparaba a la posibilidad de perderla para siempre, en el sentido más literal que existía. Con los dientes apretados, el capitán saiyajin alzó su ki para protegerla del viento frío, mientras su mente repetía en bucle la espantosa masacre en la que Sue casi fue asesinada por los celos enfermizos de Cala.
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—¡Nooo! —Bardock gritó con gran potencia, al mismo tiempo que su fuerte patada separó a Cala de Sue, desviando el impacto de la esfera de energía que iba a terminar con su existencia.
La saiyajin apenas procesó el ataque recibido y al escupir unos cuantos dientes, recién pudo calcular la magnitud del golpe. No muy lejos de ella, vio a Selypar arrastrar a Sue hasta un lugar seguro y a Bardock hacerle un torniquete en uno de sus brazos, manchándose con su sangre y sin dejar de pedirle que resista hasta llegar a la cámara de recuperación.
En virtud de su resistencia física, Cala consiguió ponerse de pie; no obstante, su cuerpo se estremeció por reflejo cuando el capitán clavó su mirada en ella: desde su niñez, le habían enseñado a no temerle a nada y pese a su carácter forjado para la guerra, su furia la paralizó. Por primera vez en su vida, experimentó el verdadero significado del miedo.
—Bardock… —adoptó una postura de defensa de manera inconsciente— ¿c-cuándo llegaste?
—¡No me dirijas la palabra, maldita perra! —el guerrero la encaró, lleno de odio— ¡¿Cuántas veces te advertí que no te acercaras a ella?!
—¡Se está muriendo, Bardock! —intervino Selypar, al percibir las ligeras convulsiones de Sue— Si no la llevamos pronto…
—¡Trata de contener la hemorragia! —le ordenó, sin perder de vista a la causante de semejante maltrato— No me arriesgaré a dejar que se escape, juro que la mataré…
—¡Inténtalo, eso no me detendrá! —Cala apretó sus puños, colérica y con el ojo derecho mutilado por un ataque sorpresa que le propinó Sue— ¡Lo haría una y mil veces, si es necesario! ¡Tú me perteneces, no a esa porquería!
—¡Cállate! —espetó, cansado de su obsesión tan tóxica— ¡No te atrevas a insultar a Sue, que jamás llegarías a su nivel!
—¡¿Te estás escuchando?! —casi lloró de rabia, sin dar crédito a lo que oía— ¡Prefieres a una escoria débil, antes que a una mujer de tu propia raza!
—¿Débil? ¿La que te ha dejado tuerta y herida? —se burló— Sí, la elegiría mil veces a ella, pues me hace sentir orgulloso y vale mucho más que una hembra prostituida por el poder como tú. Entiende que nunca me has importado…
—¡Suficiente! —se preparó para contraatacar, indignada— ¡Esa terrícola te ha embrujado, será mejor si muere ahora mismo!
Cala despegó rumbo a Sue para exterminarla, pero chocó contra el cuerpo de Bardock y se enfrascaron en una nueva pelea. Desde su lugar, Selypar rompió la tela amarilla de su traje para cubrir la herida de su estómago y atestiguó la batalla de los viejos amantes, segura de que no necesitaba su rastreador para reafirmar la descomunal energía liberada por el capitán de clase baja.
Por su parte, el entusiasmo de Cala disminuía cada vez más rápido al comprender que no podía rivalizar con la fuerza de Bardock. Sus puñetazos quebraron varios de sus huesos, una patada a su estómago la dejó sin aire, la siguiente bofetada le desencajó la mandíbula, todo su cuerpo ardía con cada golpe… pero nada le resultaba más doloroso que el orgullo herido y fue aquello lo que la mantuvo de pie frente a él. La tenacidad que en otros tiempos habría sido alabada por el saiyajin, se transformó en el detonante de su inclemencia.
Una última patada la impactó contra el suelo, creando un hoyo en torno a ella. Cala se incorporó con el único brazo en buen estado que tenía y presa del horror, se arrastró en la arena para intentar huir de su verdugo y entre los chorros de sangre que escurrían de su frente, divisó su nave personal. La saiyajin gimió frustrada: también sería la primera ocasión en la que abandonaría una pelea.
─¿A dónde crees que vas? ─Bardock la tomó del cabello y la levantó para seguir castigándola, hasta que una débil bola de energía estalló contra su rostro, lo suficiente para causarle quemaduras leves y cegarlo por unos minutos.
─Maldita sea… ─Selypar dejó a la terrícola un rato, al ver cómo Cala se las ingenió para escapar de su acometida, y sostuvo a su superior antes de que cayera de espaldas─ ¡te dije que nos largáramos, idiota!
─¡Quédate con Sue! ─la empujó, todavía ciego y enfurecido, mientras escuchaba el despegue de la nave─ Esto se termina aquí…
El efecto de luces distorsionadas por el ataque de la guerrera no le impidió a Bardock alzar su brazo y casi recuperando la visión, lanzó una ráfaga muy potente que alcanzó el fuselaje del vehículo. Ante el shock de Selypar y la satisfacción de su capitán, una explosión hizo eco en el bosque de Vejita y el brillo de las estrellas fue opacado por el dantesco incendio en el cielo nocturno, para después contemplar la caída de los restos de la nave esférica de Cala.
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─B-Bardock… ─la débil voz de Sue lo sacó de sus pensamientos.
─¡Sue! ─la acercó más a su cuerpo, todavía en camino al centro médico de Vejita─ No te esfuerces demasiado… solo dime que te sientes mejor, por favor.
─Bardock ─volvió a repetir su nombre, casi sin aliento─, p-perdóname…
─Ni lo menciones ─respondió, no con afán de reprocharla─. Debí estar ahí, desde el inicio. Es mi culpa…
─N-no digas eso ─tosió un poco de sangre, al mismo tiempo que acariciaba su rostro con las pocas fuerzas que le quedaban─. S-si tengo que morir, sabré que pude verte antes de que ocurra…
─¡Basta, Sue! ─aumentó la velocidad de su vuelo, al borde de la locura─ No dejaré que eso pase, ¡vas a estar bien, te lo prometo!
─Te amo, Bardock, s-siempre… ─cerró sus ojos y dejó caer su mano, justo en el instante que ambos llegaron al hospital de la capital.
Desde ese momento, el tiempo avanzó deprisa para Bardock. No atendió las voces de algunos conocidos en sus actividades de purga, ni tampoco la de los médicos que le pedían tranquilidad; sus piernas se movilizaron por los pasillos que ya conocía de memoria, gracias a las veces que tuvo que sanarse de sus misiones, y en un santiamén, llegó a la zona de las cámaras de recuperación.
─¡Activa una cámara, Tadar! ─gritó Bardock, con Sue en brazos.
─¡Carajo! ─se sobresaltó el médico encargado de dicho sector, justo cuando le hacía unos ajustes a una máquina─ ¡¿Bardock, qué demonios…?!
─¡Se va a morir, hazlo rápido! ─el saiyajin entró a una de las cámaras y depositó a Sue en ella para sacarle la ropa ensangrentada, hasta dejarla desnuda─ ¿Dónde debo conectar estos cables?
─En los brazos, el pecho y la cabeza, ¡también en las piernas! ─el doctor tecleó un panel al lado de la cámara─ ¿Se puede saber qué le pasó?
─La atacaron ─sintió un nudo en la garganta al recordar el final del terrible enfrentamiento entre Cala y Sue─. Saldrá de esto, ¿verdad?
─Depende de su condición ─diagnosticó los golpes y la severa hemorragia de la terrícola─. Ha perdido demasiada sangre. Sería un milagro si…
─¡¿Va a sobrevivir?! ─volvió a preguntar, exigente.
─No puedo prometer nada, Bardock ─Tadar intentó guardar la calma y comprobó los elementos requeridos para la curación de Sue─. El nivel de oxígeno es óptimo y el líquido se verterá en un seg… ¡maldición, sal de ahí! ¡Voy a cerrar!
Bardock salió de la enorme máquina y conforme esta empezó a sellarse, se pegó al vidrio para ver a Sue siendo envuelta en el espeso gel azulino, hasta que sus signos vitales comenzaron a sonar en el panel de control. Todavía en shock y apretando en su puño la tela empapada con su sangre, cayó de bruces al ver su cuerpo flotando en la cámara medicinal, sumida en un estado de coma.
─Tengo el reporte completo ─Tadar se acercó hasta cierta distancia y al no oír la respuesta del capitán, lo tomó como una señal para derivar la imagen de Sue a una pantalla más grande─. Su cuerpo presenta múltiples fracturas, sobre todo en la zona del abdomen y las piernas. Sea quien le haya propinado esa paliza, no se contuvo con ella. ¿Intentaron violarla?
─Por supuesto que no ─la insinuación lo fastidió.
─No te enojes conmigo. Bien sabes cómo son los machos de tu especie ─su tono lo puso nervioso y volvió a su panel para aumentar la resolución de las zonas dañadas en la pantalla─. Como dijiste que la golpearon…
─Fue en una pelea ─Bardock finalmente pudo revelar la causa─. Cala la desafió y Sue respondió con todo lo que tenía. El resto es historia.
─¿Luchó contra Cala? ─el médico miró a la terrícola con asombro y preocupación, ahora entendiendo mejor la razón de su estado crítico─ Es más fuerte de lo imaginé. Le tomará tiempo salir de aquí…
─¿Cuánto? ─preguntó, sin dejar de mirar a Sue.
─Tres días, a lo mucho ─torció los labios─. Sabías el riesgo que conllevaba traerla a este planeta. También sé que odias que te lo recuerde, pero…
─Tienes razón, Tadar ─agachó la cabeza, mostrando una actitud de culpa jamás vista por el doctor─. De haberla protegido, nada de esto habría pasado.
─Tarde o temprano, iba a ocurrir: es la ley de la supervivencia ─presionó un botón para regular la temperatura de la cámara─. Aun así, ¿no crees que Sue se ha ganado el derecho de permanecer entre nosotros?
─¿Qué? ─lo miró, desconcertado por el giro de su discurso.
─Tu mujer, Bardock ─la señaló─. Eres testigo de su fuerza de voluntad y eso define al verdadero guerrero. No soy el más indicado para hablar sobre el poder, ¿pero de qué vale la destreza física, si no se tiene el alma para enfrentar las dificultades? ¿No crees que Sue te ha enseñado lo que realmente significa «no rendirse»? ─sonrió─ Porque ahora mismo me declaro su fiel admirador.
─Tadar… ─fue lo único que el saiyajin pudo decir, absorto por su reflexión; aunque por la seriedad de su rostro, el médico interpretó otro mensaje.
─Sí, ya entendí. Mejor me callo ─anticipó lo que iba a responderle y se dio media vuelta para seguir reparando una de las cámaras averiadas, sin ver la triste sonrisa de Bardock por su actitud avergonzada─. Solo ten confianza, se nota que la muchacha quiere vivir.
─Me alivia saber eso ─se levantó, algo adolorido por su última lucha─. El rey fue sabio al reclutarte como médico.
─¿Es un halago, Capitán? ─arqueó una ceja.
─No me obligues a respond… ─un ligero mareo hizo que tambaleara frente a un panel desactivado.
─Bardock, debes descansar un rato ─Tadar lo sostuvo a tiempo.
─No sucede nada ─se resistió, seguro de que tantas impresiones lo descompensaron un poco.
─Pues también estás herido ─lo evaluó rápido y al conectar los puntos de su relato, tragó saliva─. ¿Qué hiciste con Cala después?
La mirada de Bardock le confirmó lo que ya imaginaba y cuando estuvo por contarle el resto de la historia, un sonido de trote rompió la privacidad de la sala de recuperación. Tadar se separó del guerrero y en pocos segundos, ambos vieron a Selypar acompañada de tres guardias de clase alta.
─Capitán Bardock ─habló uno de ellos─, el Rey Vegeta exige su presencia en el salón del trono.
El saiyajin no emitió palabra y por el gesto incómodo de Selypar, supo que el reporte de su pelea se había propagado más rápido de lo que esperaba… y ante la ausencia de Cala, solo él tenía la potestad de confirmar la veracidad de los hechos. Con un gesto cómplice, le pidió a su subordinada que cuidara a Sue en su lugar, mientras se unía los soldados para cumplir la orden establecida.
[…]
─Crimen pasional ─la voz del monarca resonó desde los ventanales del palacio, al mismo tiempo que tragaba un pedazo de carne.
─Con todo respeto, Majestad, yo no usaría ese término ─expresó Bardock, postrado ante él.
─Eso no cambia el hecho de que la asesinaste ─destiló burla en sus palabras─. Sabes qué condena le corresponde al saiyajin que atente contra uno de los suyos, ¿cierto?
─Sí, señor.
─Y que Cala merecía un juicio para ahorrarte la molestia de liquidarla.
─También soy consciente de ello.
─¿Estás seguro? ─resopló, conforme observaba el panorama nocturno y estrellado─ Esa terrícola ha agitado mucho las cosas, por lo visto…
─Los celos enfermizos de Cala fueron su problema ─Bardock apretó los puños, sin abandonar su postura de sumisión─. El único culpable aquí soy yo, así que aceptaré cualquier veredicto, siempre y cuando no involucre a Sue.
─¡Hmp! Aun a puertas de tu posible muerte, sigues velando por ella ─lo miró con intriga─. Me sorprende que tu vínculo con la extranjera sea incluso más fuerte que el de cualquier otra pareja saiyajin que haya visto.
El guerrero de clase baja no respondió, al no hallar las palabras precisas para describir su unión. No obstante, su silencio le bastó al monarca, quien chasqueó los dedos para que le trajeran otra bandeja de comida.
─Me lo imaginaba ─se sentó en su trono─. Por fortuna, tengo el suficiente humor para concederte el indulto real.
─¿Indulto? ─Bardock alzó la vista, sorprendido.
─Así es ─agarró dos frutas de la bandeja y le lanzó una al soldado─. El proyecto de tu mujer está funcionando, perderla sería un retroceso que no pienso asumir; además, Cala cometió alta traición al atacarla ─jugó con su baya antes de comérsela─. En pocas palabras, la estúpida cavó su propia tumba.
─Eso ya no me interesa ─también ingirió su alimento, más relajado.
─Debería ─insistió, mordaz─. ¿Sabías que Cala solicitó una audiencia conmigo para convencerme de que te mande fuera de Vejita?
─No ─comprendió el motivo por el que le encargaron aquella repentina misión─, aunque me sorprende que usted haya cedido a su requerimiento.
─No soy un pusilánime como los de tu clase, Bardock ─le aclaró con molestia contenida─. Sé lo que me conviene hacer, por algo tengo plena autoridad en mi imperio… pero no puedo negar que la oferta de Cala fue muy tentadora. Después de todo, esa terrícola merecía pasar a prueba, ¡y vaya cómo terminó! ¿Tengo que recordarte que ella no es una saiyajin?
─No ─demoró en responder.
─En otras circunstancias, ¿crees que la habría puesto por encima de nosotros? ─insistió─ Si está viva, debe agradecérselo a su proyecto y a ti; pero mi paciencia se agota y ojalá no te extrañe que algún día acabe el trabajo de Cala…
Bardock tragó saliva, consciente de que el monarca tenía razón. A falta de más argumentos, empezó a detestar su compañía y por cada minuto transcurrido en el Palacio de Vejita, la culpa que lo carcomía era cada vez más difícil de soportar; en eso, recordó una vieja charla que tuvo con Sue en la Tierra. Debido a sus valores tan opuestos, le costó mucho tiempo entender su teoría de vida y ahora que se hallaba en una de sus peores encrucijadas, finalmente supo a lo que se refería con «luchar por la felicidad del otro, aun si uno no conseguía serlo». Era tiempo de aplicarlo en ambos.
─Todavía puedo enmendar mi error ─declaró.
─¿Qué? ─su última frase lo tomó por sorpresa.
─No quisiera repetirlo, Majestad ─hizo una reverencia─. Está más que claro lo que le estoy pidiendo: expulse a Sue del planeta Vejita.
─Bardock, no tienes que ser…
─Pues yo creo que sí. El proyecto continuará bajo mi supervisión, pero envíela de nuevo a la Tierra ─le dio la espalda, con intenciones de marcharse─. No me perdonaré si vuelven a dañarla por mi causa.
El rey no contestó de inmediato, sorprendido por la solución radical de uno de sus generales más estimados; sin embargo, la demostración de tal desapego lo llenó de orgullo y sabiendo que había recuperado el espíritu del antiguo guerrero de clase baja, proclamó en voz alta que aceptaba su solicitud, mientras Bardock abandonaba el lugar sin dar la vuelta.
[…]
El tiempo previsto por el doctor Tadar había finalizado. Los tres días más eternos para Bardock dieron frutos, en el momento que recibía el nuevo reporte de la máquina curativa: las heridas de Sue habían sanado por completo y solo faltaban diez minutos para que el proceso de recuperación finalizara. Luego de guardar los datos, se acercó para contemplar su figura desnuda dentro de la cámara, sumido en sus pensamientos.
Sus noches de pasión golpearon su mente y su corazón sintió una punzada al rememorar el maltrato que recibió en aquella pelea con Cala, en comparación a la ternura que le prodigaba a Sue, con cada beso y caricia que le comunicaban cuánto la amaba en cuerpo y alma. Evocó las palabras de aliento de Tadar y la cruda realidad descrita por el rey Vegeta, hasta su última determinación respecto a su bienestar. Bardock se frotó el puente de la nariz con gran molestia: ¿cómo sería capaz de romper su vínculo con ella? ¿De qué manera…?
─¿Cómo marcha todo? ─apostada en una columna, Selypar lo devolvió a la realidad─ La siembra de vegetales en tu huerto.
─Bien ─fue lo único que respondió, aunque ni él mismo estaba seguro de ello, pues había descuidado parte de su trabajo por lo ocurrido con Sue─. ¿Está todo listo para el viaje?
─Falta que acondicionen tres naves, así que partiremos en dos días ─jugueteó con sus uñas y luego lo miró─. No tienes que hacer esto, solo porque el Rey te lo encomendó.
─El asunto ya está zanjado.
─¿Su palabra no cuenta? ─señaló la cámara.
─No intervengas.
─La salvé de esa arpía, Bardock ─le recordó─, así que tengo derecho a entrometerme cuantas veces quiera.
─No por mucho ─tocó el vidrio de la máquina con melancolía─. Esto es por su bien, Selypar.
─Insisto en que decides por ella ─resopló, caminando hacia él con pose altiva─. Te costó deshacerte de Sue cuando pisaste la Tierra, ¿qué te hace pensar que la puedes abandonar ahora, como si fuera basura?
─¿Desde cuándo eres su defensora? ─se cruzó de brazos y la desafió.
─Típico de ti: responder con otra pregunta cuando estás contra las cuerdas ─rio entre dientes─. El partido que tome es lo de menos, Bardock. Te conozco desde que somos jóvenes: hemos combatido y casi muerto en muchas ocasiones, jamás desafiaría tus órdenes… pero juré proteger a mi escuadrón y si eso implica cuestionarte para mantener tu integridad y la de mi equipo a salvo, lo haré, así tenga que hacerte mierda con mis puños.
─Hmm… creo que son las palabras más dulces que he oído de ti, Selypar.
─No te acostumbres ─sacudió la cabeza─. Sabes a lo que me refiero.
─Sí, y mi respuesta sigue siendo no ─se mantuvo firme, con la mirada fija en Sue─. ¿Por qué todos quieren que cambie de opinión?
─Porque solo un idiota como tú firmaría su sentencia de muerte de esa manera ─dijo, con una mezcla de broma y seriedad.
─Nadie muere de amor, Selypar.
─No sé cómo funcione en los humanos, pero con los Saiyajin es diferente ─suspiró, presa de una repentina nostalgia─. Para quienes se aferran a un vínculo, la pérdida provoca secuelas difíciles de superar.
─Dudo que lo hayas experimentado, te ves demasiado joven.
─Mi madre vio morir a mi padre en una purga ─confesó, para asombro de Bardock─. El planeta no tenía luna y habían recibido muy poca información de los alienígenas a los que debían exterminar, por lo que les costó enfrentarlos; esos bastardos asesinaron a casi todo su escuadrón, incluyendo a papá al intentar rescatarla. Cuando volvió a Vejita, mamá pretendió ser la misma de antes, pero eso solo empeoró las cosas: su partida la enloqueció con el paso del tiempo ─calló un rato─. Supongo que volarse los sesos en el patio de mi casa fue su única salida.
─Lo siento ─pronunció, comprensivo ante la razón de su personalidad fría.
─Ni lo menciones ─rechazó su lástima─. Los Saiyajin somos invencibles hasta que los sentimientos nos abaten. Mientras nos mantengamos al margen de ello, sobreviviremos. Solo que en tu caso…
─Sue estaría libre de cualquier peligro si regresa a la Tierra ─argumentó.
─No lo entendiste, ¿verdad? ─entrecerró los ojos─ Podemos asimilar la muerte, no la distancia con el receptor del vínculo. Separarte de ella te destruirá.
─Suficiente ─bufó, exasperado, alejándose de Selypar y la máquina─. Es mi problema y sabré arreglarlo, no soy tan débil.
Justo en ese instante, la alarma de la cámara sonó en señal de que la curación había terminado y el corazón de Bardock se aceleró anticipadamente, confirmándole a Selypar lo imposible que sería para él soportar la lejanía forzada.
─Eso espero ─dio media vuelta─. Después no digas que no te lo advertí…
Bardock no contestó y en cuanto la vio abandonar la sala de recuperación, la cámara comenzó a drenar el líquido azul verdoso, haciendo que la muchacha quedara recostada de rodillas sobre el metal frío de la máquina. Al abrirse el vidrio semiesférico, Sue abrió los ojos lentamente y pudo ver a Bardock abrazarla, conforme le quitaba el respirador artificial. En un santiamén, vomitó los restos del líquido que tragó en su estado comatoso y despertó a totalidad, confundida y ansiosa por llenar sus pulmones con aire: aunque no recordaba muchas cosas, le pareció haber nacido de nuevo.
─B-Bardock… ─fue lo primero que dijo.
─Tranquilízate, todo está bien ─la sacó de la cámara en sus brazos y la depositó en una camilla de mediana altura─. Ya estás aquí…
Apenas capaz de mover sus dedos, Sue siguió aferrada a la sensación de flotar en la cámara y observó cómo Bardock la secaba con una toalla, al mismo tiempo que elevaba su ki para calmar los temblores de su cuerpo. Envuelta en su calidez, se recostó sobre el pecho del saiyajin y cerró los ojos, tratando de ordenar la maraña de recuerdos de su pelea con Cala y la última vez que escuchó a su amado rogarle que resistiera hasta llegar al hospital de Vejita: solo así, la terrícola fue consciente del por qué se encontraba en aquel lugar tan blanco y metálico.
─Bardock…
─Aquí estoy, Sue ─la miró con evidente tristeza─. No voy a dejarte.
─Bardock ─repitió su nombre, como si fuera la única palabra dentro de su vocabulario, hasta que logró formular una frase coherente─. C-creí… creí que iba a morir en el bosque…
─No hablemos de eso, por favor ─secó su cabello verde con bastante suavidad─. Debo llevarte a casa para que descanses.
─P-pero, el proyecto de siemb-bra…
─Hablé con el rey Vegeta ─le mintió─. Nos dio mayor plazo.
Las palabras del soldado bastaron para confortar a Sue, quien cedió a sus cuidados y dejó que la llevara volando hasta su casa. El impacto del viento y la luz de los dos soles de Vejita la inquietaron por un rato y se refugió bajo el borde de la toalla con la que Bardock la había abrigado, sin advertir la curiosidad de quienes los vieron descender frente al patio de su hogar. La noticia de su pelea con Cala se había propagado en toda la aldea; sin embargo, contrario a la incomodidad colectiva que temió causar con el asesinato de la saiyajin, los vecinos alabaron su extraordinaria resistencia en la lucha, convirtiéndose así en una figura admirable para aquel pueblo apegado a la guerra.
Por su lado, Bardock trató de aguantar el dolor que le estaba ocasionando su dilema sentimental y no menos de una vez resistió la tentación de contemplar la belleza de su mujer, repitiéndose a sí mismo que la distancia acabaría con el sufrimiento de ambos… aunque en el fondo, sabía que su autoengaño no le serviría de nada y solo al notar que Sue ya estaba profundamente dormida, se permitió romper su coraza de frialdad para darle un beso y acostarse a su lado.
[…]
Contrario a la cuenta terrestre, el tiempo transcurría muy deprisa en el planeta de los Saiyajin, tanto que los dos soles ya se habían ocultado en la región más occidental, y cuando Vejita se sumió en la total penumbra, Sue finalmente despertó. Aún mareada, parpadeó un poco hasta acostumbrarse a la oscuridad del cuarto de Bardock y tras reconocer el lugar, no pudo evitar sonreír: contra todo pronóstico, había vuelto a casa y su corazón retumbó de emoción por ello.
Fue así como la terrícola desafió al agotamiento de su cuerpo y logró rodar en la cama para alcanzar a la única persona que ansiaba tener a su lado, pero el vacío la recibió en su lugar y con solo tantear el frío del lado derecho de la cama, Sue notó que estaba sola desde hace muchas horas.
─¿Bardock? ─murmuró e hizo un esfuerzo para sentarse en su lecho.
Para su gran fortuna, el descanso y los días de recuperación en la cámara le concedieron la fuerza suficiente para levantarse; una vez que pudo mantenerse en pie, abandonó su habitación y recorrió lentamente el pasillo que conducía a la sala, hallándola también oscura y silenciosa. Invadida por un mal presentimiento, Sue sintió escalofríos y miró hacia todas partes para asegurarse de que estaba en la casa correcta… hasta que el sonido de la puerta principal llamó su atención, viendo a Bardock cruzar el umbral de la entrada y encender la luz.
El miedo de Sue se esfumó en un santiamén y como si nada le hubiera pasado, clamó el nombre de su amor mientras corría para abrazarlo. Sus cuerpos estaban próximos como los días previos al ataque de Cala y, sin embargo, le pareció que algo extraño amenazaba con mantenerlos a distancia. La indiferencia de Bardock apenas fue disimulada y Sue examinó su rostro con preocupación: ¿había ocurrido algo durante su ausencia?
─¿Estás bien? ─Bardock acarició su cabeza con cierta frialdad.
─Eso creo ─sonó confundida─. ¿Cuánto tiempo llevo así?
─Desde esta mañana ─se soltó de ella con suavidad─. Siéntate, por favor, te traeré algo de sopa.
─C-claro ─fue lo único que respondió, dejando que la llevara hasta el mueble más grande de la sala, y lo vio retirarse a la cocina sin dar la vuelta─. Mucho trabajo, ¿eh?
─Como siempre ─contestó a secas─. Demandó que produzcamos más verduras, ahora que ha visto la efectividad del sistema de riego.
─¿Vino aquí? ─arqueó las cejas─ No puedo creerlo.
─No importa, así fue ─replicó Bardock.
─Oh… ─se quedó en silencio por un rato─ ¿y qué más? Siempre hay más, tratándose de él.
─Pues ─hizo un esfuerzo por no mirarla y se frotó el puente de la nariz─ ordenó que volvieras a la Tierra para llevar el proyecto a otra escala.
─¿A la Tierra? ─repitió, llena de asombro y felicidad─ ¿Lo dices en serio?
─El Rey nunca bromearía con eso ─remarcó la seriedad del monarca respecto al tema─. Me indicó que no dejes de comunicarte con él, porque hay una posibilidad de que haga negocios con tu planeta en un futuro no muy lejano.
─Sabía que lo reconsideraría, tendré que preparar nuestro equipaje cuanto antes ─celebró con una sonrisa; no obstante, la rara sensación de hace unos minutos volvió a invadirla─. ¿Qué día vamos a partir?
La pregunta más temida para Bardock quedó en el aire y consciente de lo que su respuesta conllevaría, decidió callar por un rato y volvió a la sala con dos platos de sopa caliente. Sue también percibió la tensión al recibir la comida y desde que lo vio ocupar el asiento más alejado del mueble, reafirmó dos cosas: una, el nuevo pedido del monarca parecía ocultar otro propósito; y otra, su pareja se había convertido en un completo desconocido para ella. Confundida por su actual faceta, lo examinó con desconfianza.
─¿Cuándo viajaremos? ─volvió a inquirir, cada vez más nerviosa.
─Yo ─cerró los ojos─ no iré contigo.
─¿Por qué?
─Fueron órdenes del Rey. Tienes que comer ─fue lo único que dijo y se concentró en alimentarse, aun si su depresión se lo impedía.
─No tengo hambre.
─No se trata de si te dan ganas o no ─la miró de reojo─. Por favor, come y no repliques.
─No quiero ─arrugó el ceño.
─Te dije que…
─¡No lo haré! ¡No hasta que me digas qué te sucede! ─tiró el plato al suelo.
─¡Detente! ─se levantó, asustado de que el caldo quemara su piel.
─Finalmente veo una reacción genuina de tu parte ─lo desafió en un intento de mostrarse firme─. Bardock, ¿por qué estás tan esquivo conmigo?
─Sue, no comiences… ─dejó su comida a un lado.
─No, debemos hablar de esto ─insistió, aun con el nudo atorado en la garganta─. Primero despierto dentro de una cámara de recuperación, luego me tratas igual que a una extraña y ahora me dices que me vaya a la Tierra sin ti. ¿Qué ha cambiado mientras estuve inconsciente? ¿Fue mi pelea con Cala? ¿El Rey Vegeta está descontento con mi presencia?
─Nada de eso, yo… ─sacudió la cabeza.
─¿Entonces? ─se incorporó de golpe y al tambalear, cayó sobre los brazos de Bardock, quien la recibió pese a su lejanía autoimpuesta─ No recuerdo haber hecho algo malo; pero si lo hice, dímelo. Prefiero la verdad a que te alejes así…
─Sue ─repitió adolorido y al rehuir la mirada, la tomó de los hombros para sentarla de nuevo en el mueble─, créeme que esto será lo mejor.
─¿De qué estás hablando?
─De nosotros.
La poca seguridad de Bardock se diluyó con el tono grave de su voz y, sin embargo, su acción bastó para desequilibrar a la terrícola. Su incertidumbre se tornó en angustia y por primera vez a su lado, sintió que algo se quebraba en lo más profundo de su ser.
─¿Nosotros?
─Sí ─asintió─. Tal vez fui un maldito miserable en el pasado y hay cosas que no puedo cambiar sobre mi vida, pero jamás me he considerado mentiroso. Si tengo que decirte algo, lo haré por más doloroso que sea.
─¿Y qué es eso que debes decir? ─temió preguntar.
─Sue, yo te amo ─tomó sus manos─ y prometí que nada malo te pasaría mientras estuvieras conmigo. Te hice daño.
─Cala fue quien me atacó, no tú ─le recordó.
─Por la rabia de preferirte sobre ella.
─¿Eso qué significa?
─¡Maldición, Sue! ─la soltó y se alejó de ella, pasándose las manos a la cabeza por la frustración─ ¡Intento explicártelo, no lo hagas más difícil!
─¡Eres tú quien actúa de esa manera, Bardock! ─le reclamó─ Perdí en una pelea que jamás inicié, sobreviví y ahora me tienes contigo, ¡ya no hay que darle más vueltas al asunto! Y en caso de que Cala quiera volver a enfrentarme…
─Ella murió ─su declaración la dejó en shock, mucho más al cruzar miradas─. La asesiné esa noche, hice que pagara por su insolencia y no me arrepiento de haberla humillado así. Verte casi muerta me enloqueció: ¿lo entiendes, Sue? Estuve a punto de perderte…
─¡Pero no sucedió! ─se llevó una mano al pecho, conmovida─ ¡Soy fuerte!
─¡¿Por cuánto tiempo?! ─vociferó─ ¡¿Quién me asegura que no intentarán hacerte lo mismo, con la excusa de vengarse de mí?! ¡¿Quién te salvaría si no estoy a tu lado?! Cómo ─ahogó un jadeo─, ¿c-cómo crees que soportaré algo así?
─¿Y piensas que no sufro igual que tú? ─Sue comenzó a llorar.
─¡No, porque no eres como yo! ─enfatizó─. ¿Sabes lo que nos ocurre cuando perdemos a la persona que amamos? ¡Es la muerte para los Saiyajin! Si dejo que te expongas a más peligros por nuestro vínculo, jamás me lo perdonaré.
─Tu gente me respeta, Bardock ─intentó razonar con él─. Nadie va a maltratarme de nuevo, sé que lucharían a mi lado y por mí, ¡incluso tengo el respaldo del Rey!
─No voy a arriesgarme ─pasó por su lado─. Empaca tus cosas.
─Fue tu idea ─ató los cabos, varios segundos después─. El Rey Vegeta no me está exiliando… tú pediste que nos distanciaran, ¿verdad?
─No sigas, por favor ─caminó rumbo al pasillo.
─¿Eso es todo? ─su resolución la hirió y corrió detrás de él─ ¿Arruinarás la relación que tanto nos costó construir por tu cobardía?
─¡Si tengo que protegerte, sí!
─¡No, lo haces por ti! ─lo empujó por la espalda, sin moverlo del todo─ Quieres liberarte de mí porque no soportas lo que implica luchar por nuestro amor, ¡vamos, confiésalo! ¡Di que detestas enlazarte con una mujer inferior a las de tu raza, maldito bastardo!
─¡Piensa lo que quieras! ─cogió una bolsa de cuero y metió sus propias prendas en ella.
─¡Bien, entonces me iré! ─le dio varios puñetazos en la espalda mientras lloraba, sin causarle ningún daño físico real─ Juro que nunca vas a encontrarme, ¡no me importa si el Rey Vegeta amenaza con destruir mi planeta! ¡Si eso es lo que quieres, me marcharé y nunca volverás a verme…!
─¡Es justo lo que quiero que hagas! ─volteó al instante y cogió sus muñecas para detenerla, dirigiéndola una mirada tan fría que la espantó─ Conmigo corres peligro, así que eres libre de rehacer tu vida y andar con otro hombre, ¡cásate con quien no te ofrezca una sentencia de muerte como yo! ¡No debemos estar juntos!
Bardock y Sue se miraron con la misma intensidad que en sus días más románticos, sus cuerpos se acaloraron como todas las veces que hacían el amor, las manos del guerrero temblaron ante el dilema de soltarla y nuevamente, el recuerdo de Sue agonizando por los ataques de Cala golpearon su memoria.
Haciendo caso omiso a su corazón, el saiyajin soltó a su mujer y casi corriendo, abandonó su casa para no enfrentarla más, pues sabía que en esta batalla no habría victoria por ningún lado. Su corazón se hizo añicos por cada paso que lo alejaba de su hogar y aun estando afuera, sacudió la cabeza para olvidar el llanto desconsolado de Sue, la primera mujer a la que amó y de la que ahora se separaba por su propia voluntad.
N.A.:
¡Buenas noches a todos! Espero que todos se encuentren muy bien :D han sido meses bien ajetreados en mi lugar de trabajo, pero me alegra tener un espacio para colgar el primer capítulo de esta historia dedicada a una buena compañera mía: como hace un tiempo lo mencioné, escribir nuevamente sobre Dragon Ball ha supuesto un reto bien agradable, ya que ha sido uno de mis primeros fandoms y la nostalgia de retratar a Bardock se ha apoderado de mí por completo.
Debo admitir que plasmar separaciones es una de las partes más dolorosas para mí, sea con parejas canon o crack… ¡es que me gusta el romance y la pasión, por todos los cielos! Ahora, considerando que Bardock y Sue (la OC terrícola con la que está unida) deben atravesar esto como parte de su desarrollo, es más que necesario T_T y en un ambiente tan tenso como una pelea externa a ellos y el dilema de mantenerse fiel a sus ideales enturbia más la situación… ¡pero tranquilos, quizás las cosas se calmen un poco en el siguiente episodio! :3
Así que con la firme esperanza de que Sue y los demás lectores se enamoren cada vez más de esta pareja, espero que les haya gustado este primer capítulo, que el segundo viene en unos días… ¡muchas gracias por sus lecturas y reviews, buena suerte a todos! :D
