Capítulo XXXV
Clare no pestañeó al ver rodar la cabeza de Priscilla. Teresa suspiró y sonrió:
–Gracias hermanita.
Clare por fin reaccionó y se giró a ver a la mayor.
–¡Teresa tonta!
La mencionada se quedó asombrada por esas palabras de parte de su tierna hermana, pero cuando sintió que esta la abrazó y comenzó a llorar a moco tendido, sonrió y acarició el cabello de Clare.
–Lo siento. Tienes razón no debí distraerme.
Miria, Deneve y Helen celebraron. Lucius y Sirius corrieron a abrazar a las niñas. Luego todos desaparecieron del lugar.
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Con Rubel y Dae, el primero estaba sonriendo.
–Tu pupila ya es solo recuerdos.
–Por lo menos murió siendo Claymore.
–Si tú lo dices. Vayamos a avisar a Rimt.
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En San Mungo Severus estaba con Irene, ella ya había sido atendida, pero él aún se sentía culpable.
–Si no fueras…
Irene agarró la mano del pocionista.
–No me arrepiento de nada. Crecí cubierta de amor, tengo maravillosas amigas y he podido salvar a mucha gente.
–Tu brazo…
–Somos magos, y tú eres un gran maestro de pociones. Algo se podrá hacer.
Irene vio hacia la puerta de la habitación.
–Padre.
Sirius entró y besó a su hija en la frente.
–Todas están a salvo. Esa chica si se convirtió en Yōma, pero Teresa la detuvo y Clare acabó con ella.
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En la habitación donde Harry estaba descansando, Lucius y sus nietas llegaron veloces. Las rubias corrieron a ver a su padre, pero Draco las detuvo.
–Tranquilas, papá quiere un abrazo, pero se lo daremos hasta que esté mejor.
Teresa se aclaró la garganta y asintió, Clare se subió con mucho cuidado a la cama y se recargó en la almohada junto a la cabeza despeinada de su moreno padre y luego de un suspiro satisfecho, se quedó dormida. Harry acarició la cabeza de su hija.
–Mi bebé está cansada.
Teresa y Lucius se miraron cómplices.
– Tu bebé acabó con Priscilla.
Relató el rubio mayor y para esa tarde que Harry fue dado de alta, la familia se retiró a Malfoy Manior sin preguntarle nada a Clare, ya diría ella algo cuando estuviera lista.
…
La recuperación de Irene fue rápida y Severus, junto con Arthur, construyeron una prótesis para ella, era mecánica, pero se movía con magia. A pesar de ello, la chica no desistió en entrenarla para manejar su espada. Ese esfuerzo y velocidad le ganaron el nombre de Espada rápida Irene. Su último año en Hogwarts, luego de que pudo regresar, fue de ser admirada por varios alumnos, los que la vieron combatir en el andén y cuando se graduó lo hizo como toda una guerrera Slytherin. Teresa por su parte dejó que esas cuatro Gryffindor contaran la hazaña de esa vez y ella se dedicó a ser la Princesa de Slytherin sin dar muchas respuestas.
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Draco sirvió un poco de fruta y fue a despertar a Harry. El moreno sonrió dentro del beso que su esposo le dio.
–Me encanta ser mimado.
–Te lo mereces mi héroe.
Harry atrajo a su rubio hasta que el beso se intensificó. El desayuno fue olvidado ya que la pareja se dedicó a hacer el amor lentamente, Draco agradecido de que su amado esposo estuviera vivo y Harry feliz de haber podido salvarlo. Cuando los dos descansaban desnudos y abrazados, el estómago del moreno gruñó y Draco se rio.
–Vamos a asearnos en lo que Nulo calienta de nuevo las cosas.
–Si.
El elfo apareció luego de que lo llamarán y escuchó la orden.
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Remus le daba su biberón a Lucian en lo que Lucius le leía el Quisquilloso.
–…" Y somos afortunados de contar con esas preciadas guerreras, ya que sin las Claymore muchas familias y estudiantes de Hogwarts no estarían con vida". Xenophilius y su hija han hecho un gran trabajo con dar la noticia alabando a las guerreras.
Remus acomodó a Lucian y respondió:–Me alegro, ya es hora de que el mundo mágico deje su ceguera sobre las guerreras, sin ellas ya no hubiera ni un solo mago.
–Cierto.
Remus le entregó el bebé a su esposo y besó a los dos.
–Hoy tengo solo tres clases, regreso rápido.
–Te esperamos para comer.
El rubio trigo fue hasta el salón de la chimenea y antes de lanzar los polvos escuchó unos pasos apresurados.
–También ya me voy, Remus.
Dijo Draco. Los dos profesores se fueron y Harry se dirigió al jardín donde su suegro y pequeño cuñado se encontraban. En cuanto llegó con ellos, le pidió al bebé a Lucius.
–¿Draco y tú no han hablado de tener más bebés?
–La verdad… Lo estamos intentando.
Sonrió avergonzado el moreno.
–Me alegro. Mis nietas ya son mayores y si no me equivoco quieren ser hermanas mayores.
Harry arrulló a Lucian que ya bostezaba.
–Eso espero.
Los dos magos fueron interrumpidos por Tiny anunciando una visita.
Theo llegó poco después al jardín.
–Buenos días.
Harry y Lucius respondieron y Theo se sentó.
–Quería compartir con ustedes, esperaba encontrarlos a todos, pero está bien.
–¿Qué sucede?
–Como saben tengo comunicación con Rafaela y en su última carta me dijo que ya había localizado la guarida de Riful y la de su hermana Luciela.
–Vaya…
–Si Harry, son noticias impresionantes y no de buena manera. Rafaela quiere ir por su hermana.
–Ella es fuerte, pero Luciela sigue siendo una Kakuseisha.
Opinó Lucius y Harry dejó a Lucian en su cuna, para luego comentar.
–Querer terminar, con Luciela solo por culpa no es lo mejor. Perder a alguien tan especial como ella sería un gran golpe para todos nosotros ¿No?
Theo suspiró y afirmó que si.
–Trataré de convencerla, aunque la entiendo perfectamente.
–Theo, habla con Charly y luego hazlo con Rafaela, no dejes que ella se sacrifique de esa manera. Y tú tampoco sigas culpándote por lo de Riful.
El castaño asintió. Luego de un rato se retiró, pero ciertamente lo hizo ya más tranquilo.
…
Las familias fueron a recibir a sus niñas y Harry a sus tres rubios al andén, ese año no inicio bien, pero terminó tranquilo y con buenas noticias que aseguraban la disminución de Yōmas.
Clare corrió hacia su padre y este la recibió con los brazos abiertos. Teresa ayudó a Draco a bajar del expresso, pues con seis meses de embarazo, el Malfoy no poseía tanta movilidad.
Harry bajó a Clare y caminó hasta su esposo y su otra hija.
–¿Cómo están mis amores?
Teresa se adelantó y besó a su padre, luego agarró la mano de su hermana y dejaron que los mayores se saludaran. Harry abrazó y besó a Draco.
–Estás hermoso.
–Potter adulador.
–Es cierto, soy un mago muy afortunado.
Teresa y Clare se unieron a los Weasley para salir del andén, sus padres no tenían ojos para nadie más.
…
Cuando James Scorpius cumplió dos años, Teresa le ordenó a las otras Claymores que se reunieran para ir tras Luciela.
Harry vio partir a sus hijas y suspiró. Draco dejó a Scorpius jugando con Lucian y se reunió con su esposo en la entrada de la mansión. Agarró la mano de su moreno y recargó la cabeza en el hombro de este.
–Ellas estarán bien. Han sido años de entrenar y combatir juntas.
–Pero es una Kakuseisha.
–Tengamos fe en ellas. Todos queremos un mundo sin Yōmas.
–Mis niñas…
…
Y bueno, creo que aún me falta uno para concluir con esta historia
