Harry vuela. Vuela cómo nunca lo ha hecho. La sensación de los vientos despeinando aún más su cabello, chocando contra sus ropas rojas y doradas, casi dirigiendo a su escoba de un lado a otro y alto, más alto.
La snitch brilla cerca del sol y Harry extiende un brazo para alcanzarla. Y es extraño que no la toque, que ni siquiera refuerza sus dedos y la agarre.
No deja que le decepcione. La pierde de vista y la sigue buscando.
(Por minutos el puntaje de Ravenclaw se dispara. Anotan una, dos, tres veces. No obstante, Gryffindor contraataca con la misma fuerza, insistiendo en un empate.)
