Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es JonesnInDaHood, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to JonesnInDaHood. I'm only translating with their permission.


Capítulo 8

~EPOV~

La expresión en su encantador rostro es una de sorpresa, su complexión pálida, las manzanas de sus mejillas floreciendo del mismo color cereza como esas flores en los árboles afuera.

Esperaba obtener esta reacción, esto o una sonrisa; agradecido que ella simplemente no señale su dedo suave e inspirado por el sol hacia la puerta y de plano me eche. No me sorprendería si ella lo hace con la manera en que la dejé la otra noche—amargadamente, como si ella no fuera importante.

A decir verdad, ella es completamente lo opuesto.

Dulce.

Ella importa.

Mi estómago se tranquiliza, aunque mi corazón se niega a bajar el ritmo, martillando la abolladura que ella había dejado en mis costillas cuando su boca se cierra, esos labios curvos y color coral con un indicio de una sonrisa.

Ella está conteniéndola.

Puedo ver.

Pero ¿por qué?

¿Por qué luchar contra esto?

¿A qué le temes, Sunny, mi chica cerrada al mundo y rayito de sol?

Dime.

Háblame.

—¿Quieres eso en un cono o un vaso? —Complace mis divagaciones internas, solo que no es de lo que quiero hablar con ella.

—¿Cuál elegirías? —pregunto, obligado y determinado a sacarle esa información tan buscada. Si ella no la ofrece, voy a tener que tomarla.

—Depende, supongo. —Se encoge de hombros, tirando su paño en un fregadero cercano, y acercándose al mostrador.

Puedo ver sus piernas a través del vidrio, los hilos de sus shorts de jean un blanco brillante junto a su piel tonificada y bronceada. La blusa que tiene puesta deja mucho que desear, colgando suelta sobre un cuerpo curvilíneo.

Sé que ella lo tiene porque lo he visto.

Sueño con este.

Y, no me malinterpreten, no me estoy quejando.

Por mucho que me guste ver toda esa piel, no me estoy quejando.

La tela suelta y color melocotón complementa su piel, tiene un escote lo suficientemente profundo para mostrar un poco de pechos firmes.

No, no me estoy quejando—no me estoy quejando en absoluto.

Es favorecedor.

Ella se ve hermosa.

Gracias a Dios dejé a Stretch atrás.

—¿Depende de qué, exactamente? —pregunto, regresando a la tarea frente a mí, la cual es buscar información.

Cierto.

Caminando sin prisa por el linóleo con más estilo que J. Wayne, me cruzo de brazos, apoyando los codos sobre el frío mostrador, y le esbozo una sonrisa simple.

—Ilumíname, por favor.

Lamiéndose su relleno labio inferior, lo rasguña con sus dientes, bajando la mirada rápidamente y entonces la levanta para contestar mientras me concentro en su boca—deseando desesperadamente besarla.

—Bueno, si estuviera apresurada, o tuviera algún lugar dónde estar, optaría por el vaso —explica, lamiéndose el labio inferior de nuevo—. Pero si tuviera tiempo para sentarme y disfrutar del bonito paisaje entonces optaría por el cono. Un cono de waffle… Son mis favoritos —comparte, y no puedo evitar preguntarme si su analogía tiene algo que ver conmigo.

¿Ella quiere que me siente y me quede, disfrutar del bonito paisaje?

Quiero hacerlo.

Sin embargo, no estaré disfrutando del sol y la diversión que hay afuera, no. Estaré observando la belleza parada justo frente a mí.

Sunny.

Mi chica cerrada al mundo y rayito de sol.

Haré que se abra para mí eventualmente.

Y cuando lo haga, ella hará honor a ese nombre.

—Bueno, entonces quiero algo con caramelo y avellana —repito, levantando la mirada para captar las brasas flotantes del fuego llameante de esa noche.

—En un cono de waffle, por favor.