Milton contempló el reflejo del adolescente que le miraba asombrado como se sentía él en ese momento, esto era un sueño. Esto debía ser un sueño, reflexionaba. Un sueño muy surrealista con su yo de veinticinco años menos que le observaba desde el otro lado del espejo, que le imitaba todos sus gestos. Como tocarse la cara, abrir la boca, mover los ojos… se dedicaba a repetir cada uno de sus actos, era incómodo. Sin embargo, su estado de incomodidad viendo como le miraban e imitaban paso a ser un estado de incredulidad al darse cuenta de que su yo de diecisiete años era en realidad él mismo: ¡había pasado de tener cuarenta y dos años a volver a su último año de instituto!

No era posible, se repetía desesperado mientras se volvía a lavar la cara y esperaba que después de secarse con la toalla, el espejo le enseñara el hombre mayor que veía todas las mañanas como esta desde hacía años. Pero de nuevo estaba ahí el chico castaño, esta vez con el flequillo un poco mojado por el agua. Se miró las manos, no había rastro de arrugas. Y su rostro era suave y terso, tampoco con líneas de expresión marcadas ni con las ojeras que le habían estado acompañando desde hacía meses, y sin su bigote característico.

"¡Giles!" Gritó Milton, muy impaciente mientras llamaba a la puerta de su hermano menor.

Este, el subdirector, al escuchar se despertó de su sueño y camino bostezando hacia la puerta debido a que todavía no era su hora de despertar. Perezoso aún de despertarse, abrió tranquilamente sin pensar que un alumno requeriría su ayuda a una hora tan temprana de la mañana.

"Buenos días, ¿En qué puedo ayudarte, querido estudiante?" Preguntó intentando no bostezar delante de él.

"¿Qué estudiante? ¡Soy yo Milton! Cámbiate rápido y llama a Baba Yaga, os necesito en mi despacho antes de las siete y media que venga la señora TrollWorth" Le ordenó muy nervioso antes de marcharse.

Giles se perdió, no creyendo que un adolescente le estuviera mandando qué tenía que hacer. Uno que sonaba mucho como su hermano y, además, era igual que Milton con diecisiete años, parecía él. Pero eso era imposible, se repitió mentalmente mientras se frotaba los ojos, intentando espabilarse e ignorar la visión que consideraba que habría creado sus ganas de seguir durmiendo.

"¡Deja de frotarte los ojos y muévete! ¡Rápido qué es urgente!" Gritó cuando giró y le vio contemplativo en el mismo sitio.

Entonces Giles seguía aún más confundido, pero supo que quién se lo ordenaba era ciertamente su hermano, aunque con un tono de voz juvenil. Por lo que cerró la puerta de su habitación para cambiarse el pijama y posteriormente fue a buscar a Baba Yaga antes de ir al despacho del director. La bruja mayor le preguntó para qué tenían que ir, aunque él no supo que contestar a su pregunta, pues aún no estaba seguro de su hipótesis de que Milton se hubiera convertido en adolescente de nuevo. Ahora lo verían ambos qué había pasado para ser llamados con urgencia a una hora temprana de entre semana, cuando dentro de dos horas tenían que ir a dar clase.

"Milton, ¿no podías esperar a después de clases?" Preguntó Baba Yaga entrando molesta, por ni siquiera haber desayunado, al llegar al despacho. Antes de ver que únicamente se encontraba ahí un chico castaño desconocido.

"Esto no puede esperar a después de clases" Milton habló, señalándose así mismo, corroborando la teoría de su hermano menor.

Ante la sorpresiva noticia, Baba Yaga abrió mucho los ojos y su boca se abrió ligeramente pronunciando un ¡oh! Mientras Giles le observaba concentrado, analizando cada nuevo y a la vez anterior aspecto de él. Queriendo asegurarse de que era Milton cien por cien seguro. Y sería mucho más fácil que solo fuera un impostor y hubieran secuestrado a su hermano por la noche, pero no era un farsante. Era él, estaba completamente seguro, esa mirada de autoridad y enfado solo podían ser de su hermano mayor. Aunque no recordaba haberle visto ya de adolescente poner ese ceño fruncido.

"¿Pero qué has hecho para volver a ser así?" Le preguntó.

"¡No lo sé! Me he despertado hoy así, cambiado" Contestó a su pregunta, también queriendo saber cómo había acabado volviendo a tener aspecto de estudiante.

Mientras los hermanos hablaban entre ellos, Baba Yaga no sabía qué decir. Jamás había escuchado una manera de regresar en el tiempo y ser joven otra vez, eso era imposible hasta en el reino de la magia. Todos morían más pronto o más tarde, pero no hay inmortalidad conocida ni sería posible aquello.

"Es imposible, no se puede volver a ser joven" Dictaminó recordando todos los libros de brujería y artes mágicas que conocía, llamando la atención de los dos Grimm.

"Pues te equivocas, es posible, mírame" Dijo Milton indignado con ese comentario.

"Si fuera posible volver en el tiempo físicamente de una persona, eso sería poder ser inmortal y director, si alguien supiera hacer aquello no se seguiría hablando entre los magos más poderosos, incluso, de buscar la piedra filosofal para no morir nunca. Pues se dice que ella puede crear el elixir de la vida, el cual alarga la vida de quien se lo bebe"

"¿Entonces lo que me ha pasado, qué es? Es una cosa imposible que se ha vuelto posible, ¿qué estamos en el País de las Maravillas ahora?" Habló aún más molesto, no contento con su explicación debido a que él esta mañana había retrocedido en el tiempo.

"Milton, cálmate. Baba Yaga tiene razón en eso, yo tampoco conozco ningún libro ni nadie que haya hecho como tú. Esto es increíble" Intentó calmar el ambiente Giles.

"¡Yo no he hecho nada! Solamente me he despertado y he visto que tenía diecisiete años otra vez" Respondió mirándose al espejo que había en su despacho, esperando que hubiera vuelto a su antiguo aspecto. Sin embargo, nada había cambiado en su reflejo de esta mañana, seguía sin ninguna arruga su rostro y sin siquiera unos pelos encima de su labio superior que hiciera como un bigote.

Mientras Milton ponía caras de preocupación al seguir viéndose adolescente, la reina Malvada apareció donde antes estaba su reflejo. Y al instante de reconocer que era él sin muchos años encima de los que tenían, comenzó a reírse.

"No me acordaba que habías sido así, sin canas y sin barriga, qué bajón pegaste" Le elogió con su sinceridad ácida.

"Tú no te metas en la conversación" Ordenó Milton.

"Pero si te estoy halagando, eras, digo, eres no feo de cierto, entonces ahora tu relación con la profesora ha pasado de poco profesional a ilegal. Te gustan las maduras, pero tú tienes que salir con chicas de tu edad" Le riño como una madre, mientras se reía aún más de él.

"¿Es de verdad el rumor de Mirana y tú?" Preguntó Giles mirándole al escuchar aquel comentario.

"Es cierto, Giles, aunque rompió ayer con él. Le dijo que no le escribiera o llamará más y que ni la mirará en la sala de profesores, entendible porque la dejo tirada una hora esperando a que llegará al restaurante para la cita"

"¡A nadie le importa lo que paso entre nosotros ayer!" Gritó Milton, al haber contado su relación.

La reina Malvada, divertida de su exaltamiento, iba a contraatacar a su comentario cuando fue interrumpida y olvidada en el instante en que el contestador del teléfono de la mesa sonó y la voz de la secretaria de afuera se comenzó a escuchar. La señora TrollWorth estaba como todas las mañanas de lunes a viernes, enumerándole por teléfono al director todos los papeles que tenía que mirar y firmar y las reuniones que tenía programadas para el día de hoy. Mientras la escuchaba, Milton se decía mentalmente que todo eso se podría posponer, no eran cosas de vital importancia resolver, sin embargo, la mención de otra reunión para esta tarde del Consejo Escolar sí era obligatoria casi. Blancanieves no dejaría que se retrasara a otro día, aunque ya se hubiera citado a los padres hacía dos días antes para seguir debatiendo el asunto de la alumna rebel problemática.

"Hoy viene el Consejo Escolar, no pueden verme así, tengo que volver a ser mi yo de antes inmediatamente" Milton habló mirando seriamente a Baba Yaga.

"No creo que pienses que simplemente es chasquear los dedos y revertirte" Dijo ante su mirada.

"Hermano, hay que cancelar esa reunión. Ahora eres un adolescente, no sabemos cómo ha pasado ni que era posible, por lo que necesitamos investigarlo y tiempo para poder averiguar algo que nos sea útil para entenderlo o mínimo encontrar cómo devolverte tus veinticinco años más que tienes. Voy a ir a decírselo a TrollWorth y ya se enterará Blancanieves por ella"

Giles comenzó a andar hacia la puerta mientras Milton estaba bloqueado ya, ni siquiera pensó en el gran enfado que iba a tener la presidenta del Consejo Escolar.

"¿Y de qué sirve cancelarla hoy si la aplazaran tal vez para mañana? Milton va a seguir con diecisiete años por el momento porque no sabemos nada de cómo y por qué ha ocurrido. Mientras siga con ese aspecto juvenil, tenemos que decir que se ha ido a un congreso y ahora tenemos un director sustituto por el momento, porque EAH no puede quedarse días o semanas sin un director que pueda ejercer todas sus funciones" Dijo Baba Yaga, reflexionando en lo mejor para la escuela y los alumnos.

"Solo he cambiado en el físico, no se me han olvidado mis diez años como director de aquí" Contestó serio a la idea de que le destituyeran.

"No puedes ejercer de director por completo, si no te pueden ver. Los alumnos sabrían que pasa algo cuando no te vieran en días, ni en la cafetería, ni nadie fuera llamado ahora a tu despacho. Hay que decir que te has ido y en tu lugar se ha quedado Giles al mando"

"¿Qué?" Formularon los dos hermanos a la vez.

"Es el subdirector, a quién le toca sustituir al director cuando no está" Explicó lo obvio a los dos hombres que tenía enfrente de ella.

"¿Yo director? ¿De verdad?" Dijo bastante entusiasmado.

"No, no. No necesito un suplente porque puedo ejercer mi cargo aún, puedo firmar papeles y hacer llamadas sin que se me vea la cara. No es necesario decir que me he ido, solo digamos que estoy enfermo y hago teletrabajo" Expresó Milton intentando convencerles, en su opinión su hermano aún no estaba suficientemente preparado para su cargo.

"Claro y vas a hablar con Blancanieves con esa voz de adolescente que tienes ahora" Rebatió irónica.

Una enorme carcajada sonó después del comentario sarcástico de Baba Yaga. "Me lo he imaginado, Aguasnieves diciéndote Raven Queen es el cáncer de mi cuento y tú contestándola con la voz de niñato que tienes ahora, mi bella amada haré todo lo que me pidas"

Milton se quedó rojo de ira y enfado, escuchando como imitaba una conversación entre ellos, imitando satíricamente la voz nueva que tenía ahora.

"… Blancanieves, sí, claro que vendería a mi hermano solo para estar contigo…" La reina Malvada siguió diciendo cosas de ellos dos mientras seguía copiando su tono y descojonándose sola al tiempo que observaba su reacción de ira. Le encantaba hacer rabiar a Milton, era su pasatiempo favorito en la prisión del espejo.

"Suficiente ya" Habló Baba Yaga cansada de estupideces, chasqueando sus dedos y haciendo que el espejo ahora fuera normal. Por lo que ya no escuchaban nada que viniera del interior de él.

Una vez que se perdió en el limbo la voz de la reina Malvada, retomaron la conversación sobre el nuevo director suplente. Milton no lo quería para nada, no veía ocupar a Giles su cargo de diez años seguidos y haciendo de director como él. Sin embargo, no había otra opción. Baba Yaga no paraba de explicar por qué tenían que hacerlo y aunque no quería ser destituido temporalmente, aquella idea era su salvación para mantener oculta su transformación a adolescente de repente. Por lo que finalmente termino firmando el papel que autorizaba a su hermano menor a ejercer de director en su nombre mientras estuviera en el congreso.

"No puedo creer que ahora sea director" Dijo Giles mirando la clásica firma de su hermano a acceder a que ejerciera de director.

"Director sustituto" Ensalzó la última palabra.

"Lo sé hermano, voy a hacerlo lo mejor que sé, y cuidar como tú todos estos años EAH" Le comentó queriendo tranquilizarle.

"Solo eres en apariencias Giles, yo voy a seguir siendo quien decida qué papeles hay que firmar y las cosas que hay que hacer. Tú solo estarás acompañándome en mi despacho mientras buscamos una cura para esto" Él era el director y seguiría siéndolo, aunque ahora estuviera en un cuerpo de menor de edad.

"¿Milton planeas quedarte aquí escondido hasta que podamos lograr una solución, si es que hay una? No puedes hacer eso, aquí vienen alumnos o profesores a hablar, hay reuniones dentro… tienes una secretaria afuera que en cualquier momento puede entrar a informar cualquier cosa importante. Es inviable que te quedes aquí y nadie descubra que hay un chico desconocido en el despacho" Baba Yaga a veces pensaba en por qué no era ella ciertamente la directora, lo haría bastante bien.

"¿Y en dónde sugieres que pase el tiempo que tardemos en encontrar algo para devolverme mi edad de verdad?"

"No te va a gustar lo que he pensado, pero lo mejor sería que dado que aparentas ser un estudiante de último curso. Hagas una vida estudiantil normal, te integres con los alumnos, vayas a clase con ellos y también a la biblioteca para encontrar y averiguar algo de utilidad en los libros que tenemos. Es lo menos sospechoso que hay, que venga alguien nuevo en el segundo trimestre a EAH, podemos decir que es un intercambio internacional. Así, cuando vuelvas a tu edad, tu marcha como alumno que no se volverá a ver más, la podremos justificar mejor"

Antes de que terminará, el rostro de Milton estaba fruncido ante la sugerencia de aquella. "¡Yo soy el director! Quién organiza cuando serán las clases, no el qué tiene que asistir a ellas"

"Con el aspecto que ahora tienes, nadie puede decir que seas el director" Le contestó.

Giles que estaba asimilando su nuevo papel de director en funciones, comenzó a intentar ejercerlo mientras reflexionaba que era lo mejor hacer para todos. "Hermano, tienes de nuevo que volver a ser un estudiante, temporalmente será. Ahora, vamos a informar a los alumnos que el director se ha marchado a un congreso y ahora estoy yo de director en funciones, y tú mientras vas a ir con Baba Yaga a rellenar unos papeles falsos de ingreso aquí. Nosotros vamos a intentar encontrar una cura lo más rápido posible que podamos, y tú tienes que pasar desapercibido"

Milton no se lo podía creer, tener de nuevo que estudiar y en el propio lugar donde era él el director. Quería gritar otra vez que no iba a hacerlo, sin embargo, Giles le habló tan claro, tan autoritario que no le salieron palabras para desafiarle.

"Está bien" Respondió finalmente a regañadientes porque no estaba feliz, su época estudiantil no fue la favorita de su vida.

Cuando aceptó, su hermano le sonrió diciendo que estaría bien, antes de llamar a la señora TrollWorth y pedir que entrara para hablar de una noticia que había que dar a profesores y estudiantes. Mientras le informaba a su secretaria de su marcha a ese congreso, Milton se marchó con Baba Yaga al despacho de esta, para rellenar sus nuevos papeles de ingreso.

"Necesitamos encontrarte un nuevo nombre y pensar de qué país lejano has venido, ¿tienes algún nombre y sitio especial de donde te gustaría haber venido?" Le preguntó mientras escribía el resto de las cosas del formulario.

"Milo, me gusta" Contestó, quería un nombre parecido al de él. Y un lugar lejano de aquí, solo había salido del Mundo de Cuentos de Hadas y para ir a Oz, concretamente a Ciudad Esmeralda, con su familia. Sus padres eran amigos de la familia descendiente del Mago de Oz y por eso había ido todos los veranos a pasarlos allí. "Milo de Oz, hijo del Mago de Oz, que viene de las tierras de Oz"

"Vale. ¿Y en qué bando está, señor de Oz?" Formuló Baba Yaga, a lo que Milton respondió con una expresión de sorpresa.

"Royal por supuesto, yo he sido, soy y seré siempre un royal" La sola idea de que pensará que él podría escoger ser del bando rebel le pareció increíble de valorar hasta por un instante. Supuso que había fallado como royal al ver que se podía dudar qué bando escogería.

A Baba Yaga a veces, como ahora, le irritaba la manera en que hablaba refiriéndose a los que eran del lado rebel. Y además, no era ciega tampoco como otros profesores que impartían a esos alumnos, y veían como ella las diferencias que se hacían respecto a los royals.

"La matrícula ya está terminada, pero falta una última cosa. Otra que no te va a gustar, pero vas a tener que compartir habitación con otro alumno, porque no podemos hacer excepciones contigo Milton" Explicó viendo de nuevo en su rostro una mueca de desagrado.

"No me lo puedo creer ¡¿Tengo que compartir cuarto con un adolescente sudado y lleno de hormonas?!" Esto ya era indignante para él.

"Va a ser con Dexter Charming, no creo que sea tan malo la convivencia con él. Le diremos que te ayude a instalarte y a adaptarte, con eso justificaré por qué he movido al señor Huntsman con el señor Hood" Sabía que si al menos le asignaba con un royal no le molestaría tanto.

Y así fue porque Milton solo soltó un suspiro mientras aceptaba también tener un nuevo compañero de habitación. Este inicio de volver a la secundaria no le estaba agradando para nada. Durante los pocos minutos que tardaron en revisar y completar todos los papeles de la matrícula, se decía así mismo que todo esto sería solo durante muy poco tiempo.

"Pues ya está todo en orden. Bienvenido a EAH Milo de Oz" Le dijo Baba Yaga antes de chasquear los dedos y hacer aparecer material escolar y libros necesarios para las clases.

"Espero que en este mismo instante os pongáis a investigar cómo resolver este cambio de edad" Comentó queriendo pasar el menor tiempo posible siendo otra vez un estudiante.

"Yo ahora tengo varias clases que dar, pero después de comer me pondré a buscar información, no te preocupes que no es nuestra intención dejarte así para siempre" Le aseguró.

"Cógete el día libre, te doy permiso hoy" Habló Milton queriendo cuanto antes volver a ser él de mayor.

Baba Yaga se molestó y ofendió ante sus palabras, ya que sabía que le acababa de decir por primera vez que tuviera el día libre para buscar la solución de él y porque los alumnos a los que enseñaba no eran royals. "Señor director, los rebels también tienen derecho a sus clases"

Milton entendió el tono enojado, por lo que cogió sus libros nuevos y salió del despacho. No queriendo pelear más, pero también molesto porque su hermano o ella no eran los que tenían que relacionarse con estudiantes como si fuera otro más. No tenían que asistir a clase, dormir en la misma habitación que uno. No se sentía con fuerzas para afrontar el día este y ni siquiera había terminado la hora del desayuno en la cafetería, cuando ya quería que se acabará.

Estaba tan centrado en pensar en volver a tener que ser un estudiante de diecisiete años esta mañana, que apenas salir por la puerta se chocó con alguien, antes de girar el pasillo, tirando todos sus libros al suelo. Su humor se puso menos divertido aún, suponiendo seguramente que había sido un rebel que iba a hablar con Baba Yaga, y no miraba por donde tenía que ir.

"Ay, perdón. Estaba distraída pensando y no te había visto" Expresó disculpándose al segundo y agachándose como él para recoger sus libros.

Cuando escuchó la voz femenina, sabía de quién era, y no era una rebel. De repente le entró mucha vergüenza de ver que quién era la primera en conocerle ahora como un estudiante era ella. "Esta bien, no pasa nada, señorita White"

"Por favor, solo Apple. Señorita White es muy formal, eso es para los profesores o el director Grimm quienes me llama así" Apple dijo mientras le entregaba el último libro al chico desconocido.

Mientras Milton se acordaba que ahora tenía también que hablar como si solamente fuera otro estudiante cualquiera y no como si siguiera siendo su director en verdad, notó que la chica estaba a punto de preguntarle si era nuevo. Pero en ese instante Baba Yaga abrió la puerta del despacho después de oír el sonido de un golpe afuera. Y cuando esta vio a la princesa recordó que se habían citado para hablar sobre la nota de la asignatura de economía maléfica en la que se apuntó en el primer trimestre y había abandonado este por otra vez princesología.

"Oh, señorita White, ¿ya es la hora de nuestra tutoría personal? Pase entonces. Y señor de Oz, le toca entrenamiento y cuidado de criaturas mágicas, no se pierda, es en el patio exterior, al lado del lago" Le habló pareciendo que él no había sido quién había organizado ese itinerario y escogido las aulas para las clases.


Gracias si sigues esta historia, a mi me gusto mi rara idea y me dije pues la escribo aunque sea para mí misma.