El viernes 14 de febrero, Giles se lo tomó de descanso para celebrar a su manera el día del amor y la amistad. Mientras los alumnos celebraban la fecha en el gimnasio, él se fue con sus amigos profesores Piper y Jack B. Nimble a tomar unas copas a la Villa Final del libro. El sábado fue su día especial de películas románticas y pañuelos para llorar. Necesitaba descansar su mente de la presidenta del Consejo Escolar, de tanta información y búsqueda para revertir el rejuvenecimiento de su hermano… Y como Milton prefirió escuchar otro día las nuevas hipótesis de un antídoto, Baba Yaga y él decidieron que ya la semana próxima se reunirían para hablar. La bruja mayor necesitaba también un descanso de fin de semana después de su largo viaje.

El domingo, ya fue cuando retomó el trabajo. Le costó levantarse, por lo que estaba bastante somnoliento, para encontrarse el despacho todo revuelto por un desconocido buscando entre las cosas.

"¡Alto ahí ladrón! Tengo cinturón negro en taekwondo" Giles ya estaba haciendo una pose de defensa, por si acaso no servía el diálogo.

El intruso estaba agachado rebuscando entre los últimos cajones del escritorio cuando se levantó ante su terrible amenaza. "Cinturón negro ¿no? ¿Pero qué chorrada dices? Si tú nunca has ido a taekwondo que yo sepa"

Le dijo antes de seguir abriendo cajones y mirar entre los papeles.

"Me hice un intensivo online. Pero, en fin, ¿qué haces aquí? ¿Cómo has entrado sin mí o la señora TrollWorth? ¿Y por qué has revuelto todo?"

Desde la fiesta de Corazones Sinceros, Milton seguía deseando que hubiera algo que pudiera hacer por Madeline Hatter para compensarla por convencerle de ir y encontrarle una pareja como Apple White. La chica maravillana ayudó a que se hiciera realidad que San Valentín fuera una noche divertida para él. Y después de un día entero pensando, por la noche se acordó de la solicitud al Consejo Escolar del Sombrerero Loco que mandó el mismo año que su hija ingreso en EAH. No la aceptó en su día, pero recordaba que no la tiró a la basura, aún la tendría guardada por ahí. Tenía que buscarla y no podía esperar al lunes después de clases para encontrarla.

"Tengo una llave de emergencia en mi anterior dormitorio. Y sobre esto, perdón, estoy buscando una solicitud antigua de ingreso al CE" Respondió ahora cambiado a mirar de nuevo entre los cajones del lado izquierdo.

"¿Hay gente que aún cree que dentro del Consejo Escolar puede ayudar? Si es una secta de padres royals clasistas dirigidos por la insoportable de Blancanieves" Describió Giles.

"Ya bueno. He estado reflexionando sobre las solicitudes nuevas de ingreso y corroborado en los estatutos de EAH y resulta qué el Consejo Escolar tiene que aceptar a toda nueva solicitud de cualquier madre o padre que tenga un hijo matriculado. Art 3. El Consejo Escolar ha de promover la participación y reunir a los distintos integrantes de la comunidad educativa, para mejorar la calidad de la educación, la convivencia escolar y los logros de aprendizaje"

"Vaya, me sorprende qué hayas leído oficialmente que Blancanieves y tú os lleváis años saltando la ley como os da la gana con las solicitudes" Obviamente no era legal eso de discriminar a padres.

Hasta hoy, se dijo Milton así mismo. Lo había hecho mal, pero aún era momento de rectificar y lo iba a hacer. Los padres de sus nuevos amigos, también tenía todo el derecho del mundo a estar en el CE sin importar que fueran del lado rebel.

"Lo siento, de verdad quiero arreglarlo. Llevo desde que me he despertado hace una hora, buscando aquí una solicitud antigua del Sombrerero Loco. Quiero que esté en el CE y más padres rebels si ellos quieren, serán aceptados desde ahora" Le explicó a su hermano, yendo ahora hacia otro mueble donde tenía más papeleo guardado, aún no había mirado por ahí.

Para Giles definitivamente Milton había cambiado, y no solamente en físico, sino en personalidad, y eso no era cuestión de diecisiete o cuarenta y dos años. Su estancia como estudiante de nuevo parecía haberle hecho reflexionar tantas cosas. Al principio sufrió por él cuando tuvo que volver porque ambos sabían que sufrió en sus años académicos hacía veinticinco años antes, pero ahora parecía que le estaba sentando tan bien volver. A veces le observaba desde la mesa del profesorado en la cafetería y le gustaba cómo le veía: tenía algunos amigos rebels, sonreía, reía, se iba a divertir a la fiesta de Corazones Sinceros... Así de felices fueron los años de estudiante de Giles y así los deseo siempre para su hermano mayor.

"Has cambiado Milton, estoy orgulloso de ti. Mucho" Le dijo Giles antes de ir a abrazarle, aunque este se quedó un poco rígido, en gustarle el contacto físico no había cambiado. "Tengo una idea que proponerte: por qué no desayunamos juntos aquí, organizamos todo lo que has desperdigado y luego yo me encargo de ir personalmente a la Mercería de las Maravillas y Casa de Té para llevarle a mi amigo una solicitud para rellenar"

Le sonrió ante la propuesta, hacía mucho tiempo que no desayunaban juntos. Y mientras los hermanos Grimm desayunaban entre risas y recuerdos en el despacho del director, en la Villa Final del Libro también estaban desayunando Apple y Daring.

El día siguiente de la fiesta Blancanieves se enteró por fotografías de la prensa nacional del país que ellos dos no habían ido juntos a la fiesta de Corazones Sinceros. Se estaban creado rumores. Por lo que llamó a Apple enfadada, ni siquiera quiso saber las razones por las que no fueron juntos, solo le informó que mañana tenían que desayunar juntos y mostrar que no pasaba nada a la pareja perfecta de los paparazis. No importaba nada más que guardar las apariencias y no avergonzar a la corona.

"No estoy enfadado porque fueras con otra persona al baile, Apple Pie. No pasa nada, te perdono, volvamos a una nueva página en blanco de nuevo" Daring le expresó su supuesta modestia mientras esperaban a que el camarero les trajera el desayuno.

La royal apretó los dientes y forzó aún más la sonrisa ante el injustificado perdón de su novio, reprimiendo las ganas de marcharse ante el recuerdo de qué estaban en una "cita planificada" por su madre para la prensa. Apple no quería estar hoy desayunando con él, haciendo que todo estaba perfecto como le gustaba representar a Blancanieves. No estaba bien y distaba de ser el perfecto cuento de hadas que vendía su madre, por eso no habían ido juntos al baile de Corazones Sinceros y por eso llevaban sin hablarse muchos días. Y, no obstante, no tenía otra opción. No podía irse o montar una escena delante de las muchas fotografías rápidas que les sacaban disimuladamente, estaba audicionando para seguir siendo la hija perfecta de su madre.

Así que simplemente respiró.

"Tenemos qué celebrar este nuevo comienzo entre nosotros, podríamos irnos a París ahora y volver esta noche. Ver los puestos al lado del río Sena antes de comer en frente del Louvre. Luego pasear por el jardín de las Tullerías, merendar unos macarrons y comprar por la avenida del Arco del Triunfo. Y terminar cenando en la Torre Eiffel. Voy a llamar a la secretaria de mamá y que traía el avión privado al aeropuerto de aquí ya"

Apple comprendió que para Daring todo se arreglaba comprando y yendo a viajes caros. "¿Sabías que tus 170 vuelos privados del año pasado hicieron un total de 8.293,54 toneladas de CO2? Para que lo entiendas, una persona a lo largo de un año produce 7 toneladas de CO2 de media. Es el transporte que más contamina, deberías ser más responsable y dejar de usarlo para casi todo, hasta una vez lo usaste para un viaje de media hora ¿No te importa el medio ambiente o la economía de tu país por tantos gastos suprimibles? Deberías leer el Manual de economía ambiental y de los recursos naturales, si quieres te lo presto para que comprendas que tienes que dejar de tener tantos gastos extravagantes innecesarios Daring"

"Me estás aburriendo, sabes que no necesitas hacer que entiendes de economía y medio ambiente como Lizzie para gustarme, ya eres lo que quiero: preciosa" Era en lo que destacaba únicamente para Daring.

"¿Para ti la belleza es lo único que te importa de mí?" Preguntó Apple.

"Para un destino juntos, ¿qué hay más importante?" Le cuestionó retóricamente y la princesa simplemente respiro de nuevo.

Al día siguiente, las primeras hojas de revistas de cotilleo no fueron equivalentes a sentir como Daring la volvió a hacer sentirse menospreciada por sus comentarios durante el desayuno. Pero eso no le importaba a su madre, solamente le importó que había vuelto a ser la protagonista de las portadas con su sonrisa para los fotógrafos, una sonrisa que según Blancanieves se podía mejorar. Aunque de nuevo había obedecido su orden de ser una chica bonita con otro vestido bonito, para la reina nunca hacía lo que quería perfecto, aun habiendo soportado el infravaloramiento hacia ella que siempre estaba ahí, Apple hablaba y nunca la escuchaba en absoluto. Podría rogarles y suplicarles y nunca la llegarían a escuchar por mucho que lo deseara, no lo harían porque la subestimaban. Y hacía tiempo aquella herida había casi sanado, pero las cicatrices seguían durando, sabiendo que para Daring y su madre nunca destacaría, ni una sola vez pasaría la prueba de ser algo más que una apariencia bonita.

Deseaba que la vieran ahora, su joya siempre hermosa llorando hecha un desastre en el baño pensando de nuevo qué hacía mal, si tal vez pedía demasiado por qué no importaba lo que hiciera, nunca era suficiente. Era la primera en decir que no era perfecta, que tenía defectos y a ellos les encantaba recordárselo.

"Ratoncito, ¿por qué lloras?" La cálida voz de Raven dijo, acababa de abrir la puerta del baño encontrándola.

Quería mentirla, poner una débil sonrisa y dar cuatro palabras como con los periodistas. Sin embargo, no podía cuando sus esperanzas se desvanecían cada vez más ante un príncipe imperfecto que no esperaba y una madre apenas comprensiva.

Raven se acercó mirando las revistas que había esparcidas por el suelo, todas con una fotografía de portada de ambos rubios sonrientes como si fueran el cuento de hadas perfecto.

"¿Te obligó a una cita pública con Daring? Lo siento, odio tanto a tu madre" Dijo irritada la rebel abrazando a su amiga, sabiendo que ella no quería estar en estos momentos cerca del príncipe y menos aparentando una falsa felicidad de revista.

"Ha sido el peor desayuno de mi vida, me he sentido tan pequeña a su lado, perdida entre flashes"

"Oh, Apple, siento que los príncipes se pueden convertir también en sapos" Le explicó Raven mientras se acercaba a abrazarla fuertemente.

Aquello le hizo comenzar a llorar de nuevo, al darse cuenta de que su fantasía había muerto. Entre Daring y ella la magia ya no estaba, se había ido hacía mucho tiempo y no eran el destino perfecto que toda su vida había estado esperando de su cuento de hadas. Tal vez habían sido un fraude desde el principio y ella era la última en saberlo, creyendo anteriormente todavía que lo que sentía era amor verdadero. Ella lo había intentado con todas sus fuerzas, ser todo lo que le gustaba solo para que terminara viendo mejor a otras chicas. Sabía cómo tomaba su café o sus canciones favoritas hasta sus específicas manías porque había intentado mucho salvar esta relación. Tenía buenas intenciones y muchas esperanzas, le ponía siempre a él primero, pero ahora se rendía porque era hora de cambiar su sueño de ser valorada por su amor predestinado.

Aprendió una lección, el llanto nunca curaba la herida de su corazón, por lo que era la última vez que lloraba por él y se desmoronaba. Se dijo a sí misma antes de romper cada portada perfecta falsa de secretos y mentiras de ambos por la mitad y tirar los papeles a la basura. "Se acabaron demasiadas sonrisas, desamasiados sí, y demasiados sueños con Daring que nunca serán"

La rebel se quedó mirando, no queriendo que se arrepintiera luego. "¿Estás segura completamente? Lo has trabajado y esperado este cuento de hadas que siempre quisiste"

"Lo sé, pero ya no lo quiero. No puedo quererlo más" Ya no era lo mismo, Apple se había dado cuenta de que había cambiado, su cuento de hadas tenía muchos giros inesperados. Y por mucho tiempo había tenido miedo a perder a Daring, pero tal vez había perdido su amor hacía meses ya, aunque si eso era amor eran migajas últimamente.

Sintió melancolía rememorando el día en que se enamoró de él antes de tacharlo en rojo de su diario privado, había comprendido que las fantasías terminaban y que los príncipes podían mentir. Fue una conclusión triste de interiorizar, pero que le hizo sentir mejor. Ya no habría más decepciones, más ilusiones rotas o sobre pensamientos, porque dejaba de ver lo bueno en él y comenzaba a ver realmente lo que la había demostrado. Había madurado entendiendo que el amor no se encontraba en alguien con quien vivir, sino en alguien sin el cual no podía vivir, y ambos vivían sin el otro prácticamente desde hacía meses o un año, incluso.

Había tenido un redescubrimiento personal, era una nueva Apple, ya no ingenua o insegura como la de antes.

Raven estaba muy orgullosa de que viera que esos siglos de antigüedad e inflexibilidad con los amores predestinados se podían romper, la jaula de oro se quebraba y el pajarillo podía salir a volar lejos de ella, ya encontraría por su cuenta comida y agua. Le gustó esta nueva Apple que decidía dejar atrás a quienes no sabían que era más que suficiente para ellos, adoraba verla volar. Tenían que celebrarlo, pensó la rebel invitando a la princesa rubia junto con Maddie a merendar un bubble tea a la hora del té en la Villa Final del Libro, necesitaban una merienda de chicas donde solo estaba permitido charlar, reírse y cotillear sobre la Fiesta de Corazones Sinceros de hacía dos días.

"Entonces Raven, ¿estuvo bien el beso con Dexter?" Los había visto sin querer en una discreta esquina, fue precioso. Apple estaba en proceso de renunciar a su historia, aunque su madre aún no lo supiera, pero seguía soñando con un beso, uno de un verdadero amor.

"¿Nos viste? Qué vergüenza, por favor" Le respondió colorada.

"En la fiesta había muchas parejas, pero ninguna como vosotros dos, era especial como os mirabais el uno al otro" Añadió la otra rebel sorbiendo una bolita de tapioca.

También Maddie se dio cuenta pensó la princesa rubia, el 14 de febrero Raven y Dexter hicieron tan bonita pareja. Bailaron en la pista de baile, tomaron sakura, se les escuchaba riéndose… estaba feliz por ambos. "Tienes razón Maddie, eran el uno para el otro"

No entendió por qué ambas rebels se rieron de su comentario al instante de decirlo.

"Perdón por reírme, pero es que Mad no se estaba refiriendo a Dex y a mí" La chica gótica también se había dado cuenta de la química en el baile que hubo entre esas dos personas y de esas miradas entre ellos. No obstante, no era tan lanzada como su amiga para decírselo a la royal. Ella siempre esperaba a que su compañera de habitación estuviera preparada para contárselo.

"¿No? ¿Hablabas entonces de Ashlynn y Hunter? ¿O Briar y Hopper?" Apple miró a Raven intentando buscar razones para esa risa, no entendía por qué volvía a reírse la chica bajita por su nuevo comentario.

"No, has dicho tres parejas del baile, ¿y no te acuerdas de la tuya y Milo?" Le dijo divertida de su completo olvido, parecía.

"¿Milo y yo? ¿Qué pasa con nosotros?" Ahora sí que no entendía nada.

"Eso nos preguntamos nosotras Apple, se os veía perfectos juntos bailando, os gustáis mucho se notaba esa noche. Y yo pensado que solo erais amigos y por eso os dije de ir juntos, qué engañada me teníais. Ay, pero soy feliz, ¡he formado una pareja!"

"Espera ¿qué? No, os estáis confundiendo. Nosotros no… a mí no me… es imposible porque… a ver yo tengo novio y no podría… Ay, dios en serio, no digáis esas cosas" Se estaba trabando en desmentir aquella suposición entre ellos al ponerse nerviosa por aquel comentario y ahora eso daría más pensamientos irrealistas a Maddie que lo intentara negar tan malamente.

"¿Oye dónde está el problema de que te guste? ¿Por qué te resistes a él? Entre nosotras lo puedes decir que somos amigas" Le comentó sonriente ante su negativa tan poco creíble con su evidente sonrojo en su rostro.

"En serio Maddie, a mí no me gusta" Se estaba poniendo roja y no era porque le gustará, de verdad que no.

"Ay, no ocultes tu atracción. A él también le haces tilín" Estaba claro entre ambos, en las miradas que se echaban desde el minuto en que entraron juntos agarrados del brazo, pasando por el arco de globos de corazones rojos y rosas.

"Raven dile que pare, que a mí no me gusta" Ella hacía tiempo que no pensaba en el romance y ahora mucho menos después del desayuno con Daring.

"Oye Apple, el amor no se puede controlar y no sería una errónea decisión que te gustará y quisieras abrirle tu corazón. Maddie y yo creemos que necesita un poquito más de amor, es un chico muy simpático y se le ve leal" Para Raven decían que eran amigos, pero los amigos no miraban a los amigos de esa manera.

"Creo que necesita que le beses ya" Añadió la chica bajita.

Se habían empeñado en asegurar que se gustaban y Apple no veía posibilidades de que cambiaran de opinión, aunque decía que no le gustaba Milo. "Por favor, vamos a cambiar de tema"

Sorprendentemente, para ella, las rebels aceptaron hablar de otra cosa que no fueran ellos dos y Raven comenzó a contar la noche tan especial que tuvo con Dexter. Fue tan bonito cómo lo contaba que Apple sintió que estaba escuchando el principio de una larga y preciosa historia de amor. Le entró un poco de envidia, ella también quería sentir como era entrar en una fiesta y sentir desde un primer momento que las luces, adornos y resto de personas no parecían existir mientras observaba únicamente a la persona correcta, abriéndose paso para acercarse y decirla hola.

"…y después de toda la noche sintiendo que él podría ser mi Romeo y yo su Julieta, me acerqué y le robé un beso que me correspondió. Me sentí valiente viendo como le brillaban sus ojitos al mirarme y os juro que estaba tan guapo que no quería imaginarme a Dex mirando a otros ojos que no fueran los míos"

La princesa royal casi se derretía por dentro. "Ay, Raven, yo también quiero sentir algo así de bello por alguien y que me miren de esa manera, como si no fuera real"

"¡Dexter es más qué sombretástico! La rosa roja que te regaló parece del jardín real de la Reina de Corazones" Maddie comentó creyendo que esa nueva rosa en un jarrón que había en la habitación que compartían, había sido para Raven.

"Mad, ¿de qué rosa hablas? ¿Tú lo sabes Apple?" Terminó preguntando la rebel perdida ahora.

"No tengo idea de que está hablando" Respondió algo sonriente, prefería guardarse para sí misma el secreto de que eso había sido un regalo de Milo para ella.

Un muy hermoso regalo pensó Apple cuando lo miró durante unos segundos rápidos cuando se sentó en su escritorio después de cenar, para leer por última vez su redacción sobre las formaciones en la gobernanza y el reino. El fresco olor que desprendía a su alrededor le hizo parar de repasar la ortografía, y centrarse en la flor, se preguntó si en verdad habría otro sentido a la rosa roja. ¿Debería seguir creyendo en que era un regalo entre amigos o el color rojo le mostraba el romanticismo, pasión y sentimientos profundos ocultos que tenía Milo por ella? ¿O tal vez sentía ella por él? Se comenzó a cuestionar internamente, no sabía por qué hasta que se repitió a sí misma que no, no le gustaba ni se gustaban entre ellos. Solo estaba comenzando a sobre pensar porque Raven y Maddie decían que se miraron de forma romántica en la fiesta y eso no era verdad. Se dijo a sí misma aun cuando se intentaba dormir y el sobre pensamiento de algo entre ellos no salía de su cabeza, aun siendo imposible porque no había manera de que terminara con él.

Al día siguiente, Milton notó como Apple White estuvo distante con él durante las dos clases que compartieron juntos. No entendía por qué, pero no estuvo susurrándole ni hablándole mientras el profesor escribía en la pizarra o iba a resolver dudas a los de atrás. Y después, por la tarde, tampoco parecía que iría a la biblioteca hasta que la vio salir de una estantería rápida con un libro. Parecía que tenía prisa, pero Milton la alcanzó antes de que saliera por la puerta.

"Hola, ¿estás bien? Estaba esperando para verte y contarte una cosa, pero si tiene prisa te lo cuento otro día, no pasa nada" Su presencia en la biblioteca le hacía el tiempo ahí, menos tedioso, pero si tenía que ir a otro lugar lo entendía.

"No, cuéntame lo que quieras" Respondió nerviosa, comenzando a imaginarse cosas.

"¡El Sombrerero Loco ha entrado al Consejo Escolar! Leyendo los estatutos de EAH resulta que el Art.3 dice que todas las solicitudes deben ser admitidas de cualquier padre que tenga un hijo matriculado en EAH. Se lo he dicho al director para que se lo dijera al resto de padres rebels que alguna vez quisieron entrar ahí"

Apple supuso que le iba a decir otra cosa totalmente diferente, pero esta inesperada e irreal noticia nunca se lo imagino. Tenía que abrazarle. "¡¿No, de verdad?! ¡Qué noticia más increíble! Dios Milo, ¿sabes lo qué has conseguido? Esto es un enorme progreso en esta lucha de la igualdad entre royals y rebels ¡Gracias!¡Gracias! ¡Y mil gracias de todos nosotros! Eres maravilloso, estoy muy segura de que vas a ser el mejor director de EAH que ha habido aquí"

Milton no merecía tantas felicitaciones, debió de dejar de excluir rebels en el momento en que entró como director y no después de diez años de cargo. "No merezco felicitaciones de verdad. Por cierto, ¿vas a ir a cocinar algo ahora?"

"¿Lo dices por el libro? Sí, necesito hacer un postre para la clase de cocina de cuento de mañana y yo soy mala cocinando. Así que voy a intentar encontrar uno muy fácil"

"Si quieres te ayudo, admito que tengo algunas dotes escondidas de cocina y repostería" Le ofreció Milton.

Y la princesa rubia le sonrió, no podía negarle nada en esos momentos, incluso aunque hubiera querido, tenía que permitirle dejarle ser su pinche después de haber sido su héroe y conseguir una de sus grandes metas en EAH: que los padres rebels también pudieran estar en el CE.

Era la primera vez desde hacía mucho tiempo que Apple cocinaba con alguien a su lado otra vez, le daba mucha inseguridad que la vieran cocinar porque era muy lenta leyendo las instrucciones y luego le entraba miedo que le pidieran probarlo. Una vez invitó a merendar a Daring una tarta que había hecho, y sabía que cocinaba mal, aunque lo intentaba, pero las dolientes declaraciones de su novio sobre el sabor le hicieron decidir no invitar a probar a nadie más nada de lo que ella cocinaba u horneaba. Sin embargo, hacer repostería con Milo fue muy divertido, desconocía que era bastante dotado en el ámbito de la repostería, él le recomendó hacer su receta estrella que le enseño su madre: cupcakes de vainilla.

La royal durante todo el proceso de hornear se sintió como en una clase de cocina privada. Milo sabía hacer todos los pasos sin mirar en ningún libro: la temperatura del horno, la manera en que había que tamizar la harina, las cantidades de mantequilla y azúcar antes de mezclarlos y obtener una crema suave… Le gustó tener a alguien que la ayudaba a aprender y estaba ahí a su lado para corregirla si se equivocaba.

"¿Puedo probar la crema batida?" Le preguntó Milton cuando estaba terminando de hacer la crema de mantequilla batida de fresas, mientras se horneaban los cupcakes en el horno. Le traía recuerdos a cuando su madre les permitía probar un poco a su hermano y a él.

"Claro, por favor" Le ofreció amablemente.

Milton se permitió acercar el dedo como si fuera un niño pequeño al bol y cogió un poco antes de llevárselo a la boca y saborearlo. Había salido casi idéntica a la que solía recordar que hacían en su casa, se atrevió a volver a coger un poco más con el dedo para probarlo una última vez y sin darse cuenta se le quedó un poco de crema de fresa en el labio inferior. "Sabe increíble Apple"

La princesa rubia se quedó mirando perdida en sus ojos verdes, los miró unos segundos y le entraron flashback de la fiesta de Corazones Sinceros. Tal vez sí que le había mirado en secreto durante algunos momentos de la noche, analizándole de arriba abajo, sintiendo su cómoda presencia a su lado, viendo el interés que ponía cuando le hablaba de lo que más le gustaba de su nuevo libro de economía, cómo la escuchaba siempre hablar independientemente del tema que fuera… Recordaba lo caballeroso que fue al acompañarla a su habitación, aunque estuvieran dentro de EAH y no le pasaría nada si regresaba sola.

Alguien así era lo que quería la royal, quería a alguien así como él que luchaba por las injusticias, pensó mirándole de nuevo y dándose cuenta esta vez de qué tenía un poco de crema en el labio.

"¿Tengo algo en la cara?" Preguntó cuando la vio observándole tanto.

Cuando tuvo otra vez aquella mirada verde sobre ella, esperando una respuesta, supo simplemente que quería besarle. Se dijo así misma que sería muy fácil de hacer si de verdad quería su corazón, solo tenía que acercarse y robarle un beso como él llevaba robándole pensamientos desde hacía unos días podía ser. Apple se sintió valiente, se acercó suprimiendo poco a poco la distancia personal que había entre ellos y se puso de puntillas para intentar llegar a su altura. Cerró los ojos lentamente y posó sus posibles sentimientos crecientes por él en un beso al sellar los últimos centímetros que quedaban, probando a la vez aquel pequeño resto de crema pastelera con el sabor de sus labios.


Hoy he actualizado rápido, ha quedado muy entretenido este capítulo, espero que os haya gustado el final.