fiesta

Era sábado por la mañana. Se había despertado con hambre para comerse una vaca entera si fuera necesario. Así que se puso a cocinar. No tenía ganas de esperar a que la arrocera cociera el arroz así que decidió hacerse un desayuno americano. Tenía algunas cosas en la nevera para hacerse unos huevos, algo de bacon y pan. Desde que volvió de EEUU siempre tenía pan en la nevera. Se preparó un café bien cargado y se puso a desayunar mientras miraba su móvil cuando recibió una llamada.

-Hola, mamá.

-¿Mañana?

-Sí, claro. Lo que pasa es que esta noche he quedado…

-Claro, podemos comer un poco más tarde…

-Vale, pues mañana nos vemos, ¿tengo que llevar algo?

-Venga, un beso, yo también.

Aunque no le apetecía nada, porque estaba cansada, tenía que ir el domingo a comer a casa de su madre. Quería contarle algunas cosas que había visto y oído y quería preguntarle también por Naruto. Sabía que habían sido muy amigos cuando eran jóvenes y que quizá sabía algo de su enfermedad.

El día pasó tranquilo, estuvo leyendo la programación de la semana que viene para estar preparada y organizar mejor el trabajo y también se había llevado algunos documentos de la vista previa de la propiedad intelectual. Resulta que Amado se disputaba una patente con un tal Code, que no sabía en absoluto quién era. A eso de las 6 de la tarde se duchó, vistió y metió en una mochila la ropa que se pondría doblada y algo de maquillaje. Había elegido un mono palabra de honor con pantalones cortos de color negro metalizado. Lo llevaría con un cinturón de color rojo con la hebilla plateada y una sudadera también negra, estilo oversize con unas líneas rojas en las mangas. Lo combinaría con unas botas altas de tacón y un choker de polipiel con un corazón en medio. También echó al bolso sus lentillas y se preparó para salir.

Llegó a casa de Sumiré y se encontró con Namida que llevaba ahí diez minutos. Wasabi llegó la tercera y a la media hora de esperar Chouchou envió un mensaje diciendo que ella llegaría más tarde, que no la esperasen. Sumiré tenía un gato de color pardo. Era un poco raro porque en las patas estaba atigrado y por el lomo no, además tenía la cara plana como un gato de angola, pero no tenía el pelo largo. Se llamaba Nue y era un poco arisco, así que en cuanto vio la reunión en el salón, se escondió en el armario que estaba entreabierto. Empezaron a maquillarse las unas a las otras. Sumiré llevaba unos pantalones vaqueros "mom cut" y un body de color morado y manga larga que dejaba toda su espalda al aire. Llevaba unos tacones de aguja, también de color morado y se había soltado el pelo, ya no llevaba una trenza, sino que dejaba que su pelo negro llegara hasta la baja espalda. Por otro lado, Namida se había traído un vestido de color marrón de punto con unas líneas naranjas diagonales que resaltaban su figura. Era bastante bajita y llevaba el pelo de color castaño. Se lo había recogido en una coleta alta y le llegaba casi hasta los hombros. Llevaba unos botines de color blanco a juego con el bolso y se había maquillado de manera que no tenía tanta cara de niña como en el día a día. Wasabi era otra historia. Normalmente vestía con vaqueros y ropa cómoda, no era una persona en absoluto elegante, pero ese día llevaba una camisa blanca encorsetada que llegaba por encima del ombligo y unos pantalones de color verde botella de tiro alto y que se ajustaba en las caderas y los tobillos. No llevaba tacones, pero sí unas zapatillas tipo deportivas con un poco de plataforma. Se había peinado el pelo de una manera bastante femenina y se había maquillado con un cat eye que le sentaba fenomenal, hasta se había puesto unas uñas postizas largas y verdes.

Estaban a punto de salir cuando Chouchou llegó. Eso sí que era una auténtica metamorfosis. Parecía otra persona: tenía una cintura de avispa y su papada había desaparecido por completo. Llevaba un vestido blanco ajustado con escote, las mangas eran amplias y transparentes, por lo que parecía que llevaba tirantes, pero no se veían sus brazos desnudos al completo. El vestido era corto, así que dejaba sus piernas a la vista, que tampoco estaban desnudas, sino que llevaba unas medias. También llevaba tacones de aguja. No se podía decir que se viera delgada, pero sí que tenía el cuerpo de una auténtica venus. Parecía que había adelgazado como 20 kilos y no había rastro de esa chica que siempre andaba comiendo patatas en la oficina.

-¿Pero qué te ha pasado? – dijo sorprendida Namida.

-¡Qué han hecho con nuestra Chou?-Entró en el juego Wasabi.

-¿Qué pasa? ¿No os gusta? Esto es el Chou chouchou chouchou mode (Super Chouchou en modo mariposa).

-Chou es una artista- Aclaró Sumiré- A veces ha participado como modelo en una revista local.

-Denki me pregunta si Iwabe puede llevar a un amigo- Preguntó Wasabi.

-Vamos a ser muchos- Alegó Namida apenada

-Dile que sí, cuantos más mejor-Dijo Chouchou.

Sarada estaba atónita. No podía decir nada. No parecía la de siempre y estaba fascinada por cómo la chapa y pintura podía cambiar a una persona. Chouchou aprovechó que estaba por ahí para dar a sus amigas los retoques que consideró necesarios. Llenó a Namida de iluminador y a Sarada le maquilló las clavículas. Le explicó que sus clavículas eran muy bonitas y que tenía que aprender a resaltar las cosas bonitas de su cuerpo.

Habían quedado con los chicos en un Kaminari Burger que había cerca del club. Cenarían algo y se irían a bailar. Por lo visto, Denki, Iwabe y el amigo misterioso ya estaban por ahí, así que se encargaron de coger sitio para todos mientras iban llegando. Cuando las chicas llegaron, Chouchou entró la primera, era una verdadera diva.

-¡Wow! Chou, has adelgazado- la sinceridad de Mitsuki dejó a todos de hielo, menos a Chouchou, que lo tomó como un halago.

-Ese look es un fraude. La verdad, no sé a quién quieres engañar ¿Qué harás cuando alguien tenga que quitarte la faja?- la sinceridad de Inojin era todavía peor.

-Pues yo creo que estás increíble, Chou-dijo Mitsuki.

-Sí que lo está.- dijo también Denki.- Por cierto, este es Metal, es amigo de Iwabe.

-¡Hola! ¡Encantado de conoceros! Reconozco que estoy un poco nervioso, es la primera vez que salgo con compañeros de trabajo.

-¿Trabajas con nosotros?-se sorprendió Sumiré- No te había visto.

-Eso es porque es el monitor del gimnasio- dijo entonces Shikadai

-¿Tenemos gimnasio?-preguntó Sarada.

-Sí, en el sótano, al lado del departamento de seguridad e informática. Casi nadie lo sabe, pero es gratis-dijo Shikadai.

-¡Es verdad! El señor Nara viene a mis entrenos, esto es casi como si fuera mi alumno, igual no es ético que salgamos juntos, es posible…

-No te preocupes, Metal, solo somos unos amigos que salimos a tomar algo.

-Bueno, nosotros vamos a pedir, ¿queréis algo?-se levantó de pronto Iwabe.

-No, yo nada. Ya sabéis hay que cuidar la figura- Chouchou lo dijo con absoluta seriedad, tanto que nadie rio, aunque todos se miraron con cara de desconcierto.

Empezaron a comer mientras hablaban de algunas cosas, del trabajo, de los currículums de cada uno, dónde habían estudiado, de qué se conocían, etc. Entonces Chouchou empezó a hablar de chicos y de ligar y cuando se dieron cuenta todos estaban metidos en esa conversación.

-Pero si hay un chico realmente guapo. Pero guapo, guapo, no os lo podéis imaginar…

-¡Es el primo de Shikadai!- dijeron Shikadai e Inojin al mismo tiempo.

-Pues sí, ya veréis, chicas, vais a flipar. Además, creo que viene la semana que viene.

-Venga ya, no será para tanto-dijo de pronto Wasabi.

-De verdad que sí, además es tan occidental, tan alto…no lo comparo con ningún otro chico que haya conocido antes. -dijo eso mirando con cierta maldad hacia Inojin, quien pareció darse por aludido.

-Shikadai, ¿eres hafu? -preguntó Sarada.

-No lo parece- dijo Mitsuki

-Si, nosotros tres somos hafu-dijo entonces Shikadai

-Bueno, Inojin es prácticamente extranjero.

-Mi madre y yo tenemos la nacionalidad japonesa. Pero si te refieres a que es blanca, es posible.

-¿Y tu padre?-preguntó Namida, la conversación era interesante y todos querían saber más.

-Mi padre es coreano y mi madre es de origen ruso, por si alguien tenía alguna duda, solo que se llama Yamanaka porque tiene un abuelo japonés. Yo también soy Yamanaka porque en las grandes empresas se valora que tengas un apellido japonés, aunque cada día hay más extranjeros trabajando, los japoneses tienen una mentalidad bastante cerrada.

-Eso es verdad, mi madre es estadounidense, pero trabaja para una empresa de los Estados Unidos, así que no se cambió el apellido.

-¡Como debe ser! No sé por qué tenemos que cambiarnos el apellido -dijo Wasabi.

-Pues porque estás creando una nueva familia, en las familias todos llevan el mismo apellido-dijo Iwabe.

-¿Y tú, Chouchou? ¿Tú también eres hafu?-inquirió Sarada.

-Si, mi madre es de Brasil, aunque lleva casi 30 años viviendo en Japón.

-Joe, sí que tenemos un grupo variado-dijo de repente Metal, que había estado en silencio todo ese tiempo-Mi padre también es extranjero, es chino. Vino aquí con 10 años en un intercambio y se quedó. Hasta montó su propio gimnasio de Kung Fu.

-¿Tu padre es Rock Lee?-Preguntó Denki

-Sí, ese mismo.

-Yo estuve un año entrenando con él. Pero lo dejé, todo era demasiado intenso para mí. No soy muy de hacer deporte, lo reconozco.

-Yo también soy extranjero. -dijo Iwabe

-Si, en tu caso es evidente, ¿de dónde eres? -dijo Mitsuki

-De Perú, vine a Japón con mis padres con 13 años.

-Pues hablas muy bien el idioma-dijo Namida

-Pues no fue fácil, gracias al idioma repetí curso 3 años seguidos y los profesores me tomaron como una causa perdida. Aunque la verdad es que estudiar no me gusta nada. Hice un curso superior de hardware y aquí estoy arreglando aparatos.

-Pues te pega un montón, además parece difícil-dijo con cierto tono de pena Namida.

-Pues yo soy de aquí, mi familia es de Konoha de toda la vida -dijo Wasabi

-Y la mía- dijo Namida

-Sí, la mía también, pero claramente somos minoría y tú ¿Sumiré? - añadió Sarada.

-Yo no soy de aquí. Bueno sí, soy japonesa, pero mi familia es del norte, de Sapporo. Cuando terminé la preparatoria me fui de allí porque no me gustaba y decidí venir a Konoha a estudiar en la facultad de biotecnología. Empecé a trabajar a media jornada y bueno…aquí estoy.

De repente la conversación se dividió en varios grupos uno más grande formado por Sumiré, Mitsuki, Denki, Namida y Wasabi, otro con Chouchou, Iwabe, Metal e Inojin y un último con Sarada y Shikadai.

-Pues no sé si te lo habían dicho, pero tú eres una verdadera belleza japonesa

-Pues no sé si te lo habían dicho, pero eres un auténtico descarado.

-Seguro, pero quien no mueve ficha pierde la partida.

-No sé qué partida quieres ganar conmigo, pero no tengo muy claro que quiera jugar a tu juego.

-Bueno mujer, no me mires así. Parece que echas fuego con la mirada. Solo tonteaba, no quiero ponerte en un compromiso en tu primera semana de trabajo. ¡Mendokusai!

-Qué pasa, ¿no vas a querer bailar conmigo? -intentaba tontear Chouchou con Iwabe- Pensé que un chico tan alto como tú podría con una mujer como yo.

-Lo que le pasa es que tiene miedo de que le des un culazo-dijo Inojin levantando la voz.

-Bueno, chicos, de verdad, no vamos a montar un escándalo, ¿no? - dijo Denki con cierta inseguridad.

Inojin sonreía de manera falsa a Chouchou quien miraba a este con odio. Metal parecía que se iba a poner a llorar en cualquier momento y Namida también porque era muy empática. Los demás se habían quedado callados.

-Anda que tú también qué clase de hombre eres-Le dijo sin venir a cuento Wasabi a Iwabe-defiéndela o algo. Estos tíos son unos inútiles.

-Bueno, venga, vamos a tomar algo que se nos está haciendo tardísimo y no nos va a dar tiempo a nada- dijo Shikadai, que quería salir ya del restaurante.

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Bueno, pues esta es otra actualización más.

Hafu es como dicen los japoneses a los que son hijos de un extranjero y un japonés.

Medokusai es lo que Shikamaru siempre dice, pero en el anime Shikadai también lo dice de vez en cuando.

Como este capítulo me quedó muy largo lo he dividido en dos, así que posiblemente la próxima actualización será antes del fin de semana.

¡Hasta la próxima!