Capítulo 13

- Padre, no la dejaré ir, estoy decidido, lucharé por mi amor, si es preciso la raptaré y pondré tierra de por medio, sé que no le importan los lujos, sé que podremos arreglárnoslas, te prometo que tomaré el ducado cuando me sea Posible, no te estoy pidiendo tu ayuda, pero definitivamente armare un plan y nos iremos lejos de aquí.

- Eso es hijo, no esperaba menos de ti, entonces es mejor que nos vayamos de aquí inmediatamente, no podemos negociar con Sir William.

Me acerque a la puerta de la oficina de mi ahora "Acérrimo rival" y escuche una conversación que me llamo la atención…

- George, no puedo seguir con esto, veo que ella está triste todo el tiempo, trata de disimular, pero el brillo de sus ojos se está apagando día con día, creo que ella aún lo ama.

- No lo creo joven William ella siempre tuvo una estrecha y excelente relación con usted, su carácter y ganas de ayudar a los más necesitados los une como ninguna pareja que haya visto antes, es más: ni los matrimonios más consolidados que conozco tienen tal complicidad y compañerismo.

- Tu lo has dicho George, ella me ve como su amigo, como un hermano mayor, ni siquiera el hecho de confesarle que fui su primer amor: "Su príncipe de la colina" ha hecho que la felicidad vuelva a su vida, no puedo retenerla solo porque la amo. Por este sentimiento renunciaré a ella para que sea feliz, para que al fin obtenga la felicidad, aunque no sea conmigo.

El joven rubio de ojos color cielo se entristeció pero tuvo la firme convicción de hacer lo correcto, en su momento, defendió con uñas y dientes los sentimientos que pensaba que su "Pequeña" tenía por él, pero el paso del tiempo sólo le demostró que estaba equivocado, que tal vez por gratitud su protegida había disimulado y oprimido el amor que sentía por el hijo del duque de Grandchester y aunque se sentía ridículo por haber dicho todas esas palabras a Terry, era lo suficientemente hombre para aceptar que había sido un error .

Era el momento de retirarse.

La puerta se entreabrió y unos ojos sorprendidos color mar tropezaron con unos con color cielo que denotaban tristeza.

Albert con una mano le indico que pasara y se sentara.

Terry a su vez hizo una señal para detener a su padre.

- Déjame hacer esto padre-

El duque sólo se quedó inmóvil.

Discretamente George se fue dejándonos solos al que fue mi único amigo y a mí.

- Supongo que ya pudiste escuchar mi decisión.

Yo solamente asentí sin emitir ningún sonido.

- Dejaré a Candy libre, pero si le llegas a hacer algún daño, ni la corona inglesa te salvará del poder de los Ardley.

-Quisiera pedirte…

- No, Terry, no, para mí esto resulta un gran esfuerzo no puedo hacer más de lo que haré. Cuando llegue el momento de acercarte a ella, lo sabrás, las señales serán contundentes.

-Entiendo...

Vi los ojos y cara desencajada de mi amigo, no le importo dejarse ver de esa forma conmigo, supongo que así me sentí yo después de esa cita en la que mi pecosa me rechazo, sin embargo, para mí, la vida comienza en este instante , ¡La recuperaré! Estoy seguro de que lo haré. Sali de la oficina y jalé a mi padre de un tirón hacia la calle, él desconcertado solo me siguió y posteriormente le conté todo.

Pasaron dos semanas desde que habíamos estado en la oficina de Albert, era una mañana soleada y la mucama me hablo.

- Señor Terry, el desayuno se encuentra listo, debe alimentarse bien, de otra forma, sus admiradoras los verán en los huesos.

El comentario me hizo reír, sin duda alguna ya no era un muchacho delgado, ahora era un hombre muy fuerte, al verme al espejo me veía buen mozo, creo que a partir de que tuve esperanza de que mi Candy regresara a mi lado, la parte de mi espíritu que había perdido había vuelto a mi cuerpo, además de que lo roto de mi corazón comenzaba a sanar, tan sólo de pensar en lo cursi que me había vuelto me reía de mí mismo, pero pues así es el amor.

Al sentarme frente a mi desayuno, tomé el periódico, como cada día lo hacía y fue entonces que lo miré:

"El señor William Albert Ardley desmiente su compromiso con su protegida"

Dirigí mis ojos rápidamente a la página del periódico que contenía la reseña y sigue mi lectura:

Durante mucho tiempo se había especulado que el patriarca de los Ardley estaba profundamente enamorado de la que era su hija adoptiva, de hecho, se decía que ellos ya estaban comprometidos, aunque oficialmente se anunciaría su compromiso hasta que la señorita Candy White tuviera los conocimientos para ejercer el matriarcado del clan"

Otras versiones dadas por fuentes cercanas a ellos aseguran que el compromiso fue una realidad, pero que no lo darían a conocer hasta que el consejo escoses aceptará la unión.

Por la mañana Sir William junto a su hija, dieron una rueda de prensa para aclarar su situación sentimental, con la finalidad de que no se afecte el futuro de ambos miembros.

Fue así como se desmintió lo que parecía ser un tórrido romance, además se hizo el anuncio de que William Ardley dejaría el país por más de dos años debido a sus recientes negocios en Europa y Latinoamérica.

Con esto se cierran las especulaciones acerca de dos miembros importantes de la alta sociedad y de lo que parecía ser "El romance del año" pero, también se abre la posibilidad de que dos jóvenes de la mejor familia de nuestro país se encuentren libres para comenzar una relación.

- ¿Quién ganará el corazón de cada rubio? - Preguntaron a varios periodistas.

Y al plantearle al patriarca sobre las posibilidades de que su protegida se viera rodeada de pretendientes, él sólo dibujó una sonrisa y mencionó de forma dulce que a su pequeña le habían robado el corazón desde hace algún tiempo, la bella rubia que se encontraba a su lado, sólo se sonrojo y sonriendo tímidamente a todos los presentes.

Con estas palabras cerraron la rueda de prensa, dejándonos con la incógnita de quién es el dueño del corazón de la heredera millonaria.

Agradezco los comentarios de Luna, Luna Grandchester y los fabulosos Guest