Notas: Voy a tratar de publicar la otra mitad del capítulo mañana o el marte. Faltan pocos capítulos para terminar la Parte III de esta historia.

PPP

Dado que tanto Elizabeth como Mary preferían no hacer gastos innecesarios y ahorrar la mayor cantidad posible de dinero para el futuro, después que terminó el período de luto, optaron por usar, y en algunos casos embellecer, los vestidos que tenían del año anterior

Ambas estaban sentadas cambiando las cintas y encajes de los vestidos que iban a usar en el baile, cuando Mary – que tenía sospechas que el Sr. Darcy estaba interesado en su hermana - comentó, "Me sorprendió mucho que el Sr. Darcy viniera nuevamente a visitarnos esta mañana, y que aceptara la invitación de la Sra. Holmes." Miró a Elizabeth a los ojos, y agregó, "Recuerdo que en una fiesta en lo de Sir William comentó que no le gustaba bailar."

Elizabeth se sonrojó levemente y sonrió; sabía que lo que Mary deseaba era preguntarle directamente sobre su relación con el Sr. Darcy, pero no se animaba. Dado que Elizabeth no deseaba hacerse demasiadas ilusiones, y prefería que nadie más se enterara de lo que había pasado entre ella y el Sr. Darcy, se limitó a contestar, "Es cierto que dijo eso, pero en otra ocasión aclaró que no le gusta bailar con jóvenes que prácticamente no conoce, y tener que conversar de temas que no le interesa." Sonrió levemente recordando aquella conversación que habían tenido en Rosings, "Además, recuerda que, tuve oportunidad de conocerlo mucho mejor cuando visité a los Collins en Hunsford, y posteriormente cuando estuve recuperándome del accidente en Pemberley."

No del todo conforme con la respuesta, Mary asintió levemente, "Es cierto," y con curiosidad preguntó, "¿Cuál es tu opinión sobre el Sr. Darcy?"

"Es un caballero muy inteligente, educado, honesto y considerado. Aunque reconozco que es muy reservado, e incluso orgulloso." Hizo una pausa, y agregó, "Dado que soy una de las pocas damas que conoce en Ramsgate, me invitó a bailar las dos primeras piezas de la noche."

Mary sonrió, y con precaución preguntó, "Lizzy, ¿a ti te gusta el Sr. Darcy?"

Después de titubear unos instantes, Elizabeth respondió, "Si, me agrada; pero no quiero hacerme ilusiones por algo que probablemente no va a poder ser." Con tristeza agregó, "A pesar que somos hijas de un caballero, nuestras diferencias sociales y económicas con el Sr. Darcy son muy grandes. Además de ser muy rico, el Sr. Darcy es el sobrino de un conde, y puede aspirar a casarse con una dama de los primeros círculos de Inglaterra."

Mary asintió; sabía que Elizabeth tenía razón. En casos como el de ella, era mejor ser muy prudente y no correr el riesgo de quedar con el corazón destrozado. "Tienes razón, Lizzy."

Las dos hermanas siguieron conversando un par de horas más sobre otros temas; entre ellos del Sr. Stuart, y la inminente partida de Elizabeth a Hertfordshire. Estimaban que el Sr. Hill llegaría en menos de una semana.

Hay un viejo dicho que dice "el que espera, desespera"; ese era precisamente el estado de ánimo de Anne De Bourgh. Había logrado marcharse de Rosings con la ilusión de reencontrarse con el capitán Harris, pero hasta el momento no había tenido suerte…, pero el coronel del regimiento le había asegurado a Darcy que su capitán iba a regresar en pocos días.

Pasaba la mayoría del tiempo encerrada en las habitaciones que Darcy había alquilado en la posada, que eran de muy inferior calidad a sus habitaciones de Rosings. La Sra. Flynn, quizás por sus problemas auditivos, hablaba muy poco. Darcy la visitaba solo dos veces al día para preguntarle por su salud.

La verdad era que, además de estar ansiosa, no se sentía bien físicamente. Le dolía la espalda y el abdomen, pero asumía que eran dolencias típicas del embarazo.