Disclaimer: El universo, Mags y Beetee le pertenecen a Suzanne Collins. los tributos a s lectors y la trama a mi persona.
No gano beneficio económico alguno al escribir esto.
Capítulo 10. Comienza el entrenamiento. Distritos: 6, - 3, - 7, - 1, - 5, - 10, - 4, - 11.
"Aprendemos a luchar para puro espectáculo cual esclavos y gladiadores."
Sarah Landers, 17 años - Distrito seis - cosechada.
Antes de irnos a dormir, nuestra mentora nos enseñó a Myko y a mí a utilizar el despertador. Parecía que él no se enteraba de mucho y al final, dos avox
lo habían llevado en brazos a su dormitorio.
No sé lo que pasó exactamente pero tampoco es mi asunto así que no me inmiscuiré. Aprendí hace tiempo a no hacer preguntas. A las personas les gusta que sus asuntos se queden como eso, suyos.
La cuestión era que Tirah nos había enseñado a utilizar el despertador para no levantarnos tarde y ahora me arrepentía de haber prestado atención.
Esa cosa parecía que iba a matar mis pobres tímpanos si seguía sonando durante más tiempo.
Me di la vuelta, gruñendo y traté de amortiguar el ruido colocándome una almohada sobre la cabeza pero no daba resultado.
Aquella era la cama más suave en la que había dormido en mi vida y deseaba disfrutarla durante un poco más de tiempo.
Resignada, porque el bicho metálico no dejaba de tronar, me incorporé, lo apagué y me fui a la ducha.
Permanecí bajo el agua caliente el mayor tiempo posible y cuando salí, después de haber toqueteado todos los botones, encontré a los pies de la cama eluniforme que debería llevar.
Era simple. Una camiseta holgada negra, unos pantalones de deporte también negros y unas zapatillas.
El número de mi distrito estaba escrito en grande por delante y por detrás de la camiseta en blanco y también el las perneras de los pantalones.
Bufé para mis adentros y me vestí.
Al entrar en la sala de estar, vi a Miko refunfuñando en torno a una taza de café mientras mordisqueaba un bollo de crema.
En el tren el escolta me había explicado lo que era cada cosa y por suerte me había acordado.
Cogí un plato, me serví un poco de todo y comí con parsimonia disfrutando de los sabores.
Había descubierto que me encantaba la nata y el zumo de frambuesa. Ese toque ácido me hacía querer gemir de gusto.
Nuestra mentora nos había dicho a Myko y a mí que comiéramos todo lo que nos fuera posible para que en la arena no estuviéramos débiles. Pero nos advirtió
que no nos excediéramos o nos podríamos poner enfermos del estómago. A una chica del distrito 11 le pasó y tuvieron que darle algo para que vomitara. Murió durante el baño de sangre.
Nuestro escolta trata de que Myko hable con él, pero parece que mi compañero no tiene muchas ganas de conversación así que se gira para hablar contigo.
Mis respuestas son educadas y sonrío al hablar, cosa que lo deja conforme y pronto es hora de bajar.
En el ascensor nos encontramos con los chicos del distrito 9 y después entran los del tres.
Vamos un poco apretados pero ninguno dice nada.
Zachary Bayer - dieciocho años - distrito tres - cosechado.
Hay mucha gente y muchas cosas en la sala de entrenamiento principal. Todos estamos analizando nuestro entorno excepto tal vez unos pocos que nos analizan a nosotros como para calibrar si somos lo suficientemente importantes, problemáticos o fuertes como para tenernos en cuenta ya sea para matarnos o para alguna alianza.
Observo que otros miran la selección de armas y otros puestos que hay a nuestro alrededor.
Hay una chica que se acerca a unos rodillos con pinchos y cuando va a coger uno, el que parece el vigilante jefe la reprende.
Es un hombre muy colorido y con una vestimenta algo extravagante. Aunque, ¿qué capitolino no lo es?
Sigo analizando y observando mientras llegan las nueve. Una vez ya he visto los puestos y he decidido lo que voy a hacer, miro a los demás tributos.
Los profesionales son temibles y sería un tonto si tratara de desafiarlos o acercarme.
El chico del distrito 7 es intimidante. Grande y fuerte, Otro al que evitar. Aunque según dijo Jason Green, el chico parecía tener algún tipo de atraso
en su desarrollo mental.
La chica del distrito 5 parece no encajar allí. Tiene el pelo brillante y las uñas bien cuidadas. Se nota que no es solo porque ayer se lo hubieran arreglado todo. Debido a su postura y a su mirada altiva, parece ser que vive de forma acomodada.
Seguiría observando a los demás, pero una campana suena y un hombre con aspecto aburrido se dirige a nosotros.
Nos explica las normas, los diferentes puestos y los horarios de comida y la hora de salida.
Está prohibido atacar a otro tributo, pelear y matar a otro hasta que comiencen los juegos. Si alguien lo hace, será fuertemente castigado.
Cuando el hombre, Gandalf termina, cada uno se dirige a la estación que desea.
Yo voy a la de nudos y trampas. Siempre es bueno aprender esas cosas y yo soy bueno con las manos.
Tal vez Alix se iría directo a las simulaciones ya que son como una especie de videojuego, según puedo vislumbrar desde donde estoy.
Matthew, no sé que haría Matthew en esta situación. Tal vez buscar una cocina y probarlo todo.
Sonrío para mí y pensando en ellos, me siento algo mejor.
Collie Rush - diecisiete años - distrito siete - cosechada.
Ver el dinero que el Capitolio derrocha en estas instalaciones me pone enferma. He visto espadas con empuñaduras de oro y piedras preciosas. Podría no
saber muchas cosas sobre los distritos, pero los capitolinos siempre nos restriegan sus riquezas en la cara a los de los distritos.
Los mimados son los del 1, 2 y 4. Y pensar que hay personas que se ofrezcan voluntarias por tal barbarie. Es inconcebible para mí.
He tenido que ver los juegos del hambre en la plaza del distrito de manera obligatoria todos los años desde que tuve la edad suficiente como para quedarme quieta en la plaza y desde la primera vez que los vi, los odié. Ahora mi desprecio hacia el gobierno aumenta al ver la emoción de los instructores ante nuevos tributos. Son unos animales y deberían ser ellos quienes estuvieran a punto de entrar a la arena, no nosotros, no niños y adolescentes que no han hecho nada. El Capitolio se queja que durante la guerra murió gente inocente. ¿Y ellos que hacen? Matar a inocentes.
Me pregunto lo que estará haciendo Finn y lo que está pensando en estos momentos.
-"Haz lo que sea para volver. Lo que sea." -Recuerdo.
Con un suspiro salgo de mis pensamientos y me centro en el aquí y ahora.
Me paseo despacio por las zonas de entrenamiento tratando de elegir a la que iré en primer lugar. Tal vez a la de supervivencia o la de plantas.
Me decanto por la de plantas porque siempre es importante saber lo que puedes encontrarte. Si puedo obtener sus propiedades, puedo utilizarlo en mi beneficio. No quiero matar a nadie, pero nunca se sabe lo que podría pasar.
La niña del distrito 9 está allí tratando de machacar unas cosas en un mortero pero ha metido demasiadas plantas y no puede picarlas bien.
Me acerco y trato de ayudarla recibiendo por ello una mirada fulminante.
-Yo puedo. -Gruñe. -No me voy a rendir.
Es terca, admiro eso. No me ofende su exabrupto porque estoy segura de que yo habría reaccionado de igual modo si alguien me ofreciera su ayuda.
Observo también a posibles aliados y la chica del diez y la del once parecen buenas candidatas. Iré ha hablar con ellas. Decido.
Kidei Silibell, 17 años - Distrito uno - voluntario.
Casi puedo gemir debido a las armas que hay. No me gustan los juegos del hambre, pero eso no quiere decir que no aprecie las armas. En especial los arcos.
Me acerco y los acaricio con la yema de los dedos tratando de elegir cual me vendrá mejor.
Me he sujetado el pelo en una coleta floja con la misma cinta dorada que me pusieron los preparadores para el desfile.
Elijo uno grande de color dorado, lo calibro en mis manos y lo dejo.
Después, escojo uno color caoba y es perfecto. Me coloco un carcaj a la espalda y me pongo en la zona de tiro. Cerca, hay un chico que trata de tensar
una flecha pero el arco que tiene es demasiado pesado para él.
Es el chico del distrito nueve según su camiseta.
Mis tiros dan en el blanco y cuando me aburro una hora más tarde, recojo las flechas y me dirijo a otro puesto.
Nunca viene mal aprender sobre nudos y trampas.
El chico del distrito tres está allí y al verme, suelta las cuerdas que estaba anudando y trata de salir corriendo.
Tropieza con nada en absoluto y cae contra una mesa llena de libros esparciéndolos por el suelo provocando que el inmenso chico del diez le mire como si hubiese pisoteado a su gato.
El chico del tres, muy abochornado, trata de disculparse pero se enreda con las palabras y al final opta por recoger los libros, pues el del diez parece que no va a moverse de donde está, y luego camina torpemente hacia otro puesto.
Pronto dejo de observarlo ya que la instructora del puesto de cuerdas y trampas llama mi atención y un rato más tarde, estoy haciendo diferentes nudos y descubro que me gusta.
Salomé Noon - dieciocho años - distrito cinco - cosechada.
Mi compañero de distrito ha decidido sentarse en una mesa diferente a la mía para comer cosa que no me importa porque es un chico sumamente aburrido. Creo que si pudiera vivir con la nariz pegada a un libro, lo haría.
Él y el grasiento Roche algo, se han pasado gran parte del tiempo leyendo. ¿Qué tontería es esa?
Yo por otro lado, he tratado de aprender a utilizar un cuchillo y algo de venenos. Tal vez con el cuchillo no vaya a ser muy diestra, pero el veneno me gusta. Me hace ver como una Femme fatale.
Elijo algo de verdura y un poco de pescado y me siento sola a una mesa.
Estoy pensando en el baile y en como conocí a James, cuando dos personas se sentaron conmigo. El chico del nueve y la chica del ocho.
-¿Salomé, verdad? -Él pregunta.
-Sí, ¿quién pregunta?
-Soy Eliseos y ella es Anica. Hemos formado una alianza y nos preguntábamos si querrías unirte.
Yo me encojo de hombros. El chico parece listo y capaz así que, ¿por qué no?
-Claro. -Respondo. -¿Pero por qué yo?
-¿Y por qué no? Cuantos más mejor y si los profesionales pueden unirse, ¿por qué no nosotros?
-Pues porque no nos conocemos y ni siquiera sabes lo que sé hacer o si vosotros sabéis hacer algo en absoluto. -Contesto.
-Yo soy bueno con plantas y Anica puede tejer y armar redes con cualquier cosa. Distrito ocho, ya sabes.
Yo sonrío y asiento con la cabeza.
No sé si es una forma normal de conseguir una alianza, pero ¿qué más da? Al menos no estaré sola en la arena. Incluso yo tengo mis límites en cuanto a perfección.
Si es que la gente guapa y talentosa no debería ser cosechada. ¿En qué cabeza cabe? Yo soy importante, no como otros niños de la calle. ¿Por qué no ha salido una chica de esas en vez de yo?
Thomas Rocheford - dieciocho años - distrito diez - cosechado.
Si hay algo que apreciar de este infecto lugar, y digo infecto porque sé a lo que he venido, es la comodidad y la comida. Ayer mi mentor y la de Halloway
nos dijeron que comiéramos todo lo que pudiéramos porque en la arena no podríamos.
Claro que enseguida la piojosa de distrito había dicho que no haría falta que yo comiera puesto que ya iba más que sobrado y el horrible escolta se había reído.
La ignorancia es fútil y se creen superiores por insultar el peso de alguien.
Pues bien por ellos. Si supieran que sus infantiles comentarios me importan menos que a mis mastines las pulgas, se sentirían decepcionados.
Hoy Rosana ha discutido con el profesional del 2 o más bien ella ha berreado y él la ha mirado durante un rato largo antes de quitarle la espada y largarse.
Ella ha objetado que había llegado al arma primero y el soldaducho del 2, ha refutado que ya que ella no sabía utilizar una y que en tres días no aprendería de ningún modo, que le dejase a un profesional, nunca mejor dicho.
Rosana ha aceptado, pero me parece a mí que ha sido más por no darle un puñetazo que porque de verdad quisiera darle el gusto.
No estaba cotilleando,, pero si quiero sacar ventaja aquí, he de observar bien a cada tributo. Eso me recuerda a Sunny. Ella dice que hay que observar a cada cabra u oveja por separado antes de poder analizar el rebaño completo para así poder organizarlo correctamente.
Los tributos son pequeños rebaños o animales individuales a los que hay que diseccionar despacio. No literalmente, claro, si no que hay que aprender su comportamiento y rutinas por partes.
Estuve leyendo gran parte del día, aunque se me hizo raro leer con el chico del distrito 5 al lado en vez de Sunny, pero al mal tiempo buena cara, o eso dicen.
Después fui a la cinta de correr y luego a levantar peso.
Más tarde, después de comer, estoy tratando de clasificar algunas plantas. Comprobando si lo leído anteriormente me sirve.
Coddy, el chico del distrito 7, parece tener algún tipo de fijación conmigo cosa que no comprendo puesto que la mayor parte del tiempo la paso en silencio.
-Esos frutos no se comen. Me lo dijo mi abuela. El acebo es malo si comes un puñado grande. Podrías morir con mucho dolor. ¿No los comerás, verdad? -Me mira con ojos grandes de cachorro y decido negar con la cabeza levemente antes de que se ponga a llorar. Parecía que lo haría pronto.
Cuando cambio de estación a la de supervivencia, Coddy me sigue hablando de alguna cosa que le ha contado su mentor sobre un gato que se subió a un árbol. La verdad es que no le estoy prestando mucha atención. Trato de hacer fuego pero las piedras se me resisten. Este trabajo es para las amebas, no para un Rocheford.
Mileena Penrhyn - diecisiete años - distrito dos - voluntaria.
Mi hermano está furioso todavía y eso me cabrea. Durante los últimos dos años, no hemos hecho nada más que discutir o simplemente hacer como si el otro
no existiera.
Podría haber intentado ir tras Neilan, pero yo no soy ninguna arrastrada y no voy a mendigar por la atención de nadie, mucho menos por la de mi hermano. Él debería darme su atención sin que yo se lo pidiera. Para eso soy la menor.
Connor y yo llevamos chocando el uno contra el otro todo el día. O más bien, yo discuto cada una de sus decisiones y él me mira como si yo fuera una niña pequeña a la que hay que enseñar. Eso me cabrea sobremanera porque sé luchar. Superé a muchas de las chicas de dieciocho años de la academia pero claro,
como él se ha estado preparando para ser un agente de la paz...
Estoy comenzando a sentir por Edgeworth un desprecio superlativo, en serio. Me ha ridiculizado ya dos veces delante de nuestros aliados por unas simulaciones que he perdido contra el profesional que ganó en el año 27. En mi defensa, he de decir que no estaba prestando mucha atención más ocupada en mirar la cara de Connor cuando le amputé un brazo a la simulación. Sin embargo, yo no contara con que el tipo fuera ambidiestro y cuando perdí, Silibell vitoreó como
un idiota.
-Es mi mentor. ¿Qué iba a hacer si no? -Se encogió de hombros y me dejó allí bajo la mirada ¿decepcionada? de mi compañero de distrito.
Voy a disfrutar mucho cuando lo elimine. Cabreada, me dirijo a pelear contra el instructor de cuchillos. Antes de irme a la arena, voy a vencer a la maldita simulación del ganador de hace tres años.
Logan Lynch - trece años - distrito once - cosechado.
Recuérdame por qué nos pareció buena idea tratar de despellejar un animal muerto. -Gimotea Raffia a mi lado.
-Porque cuando estemos en la arena, no vamos a comernos un animal con la piel y todo. -Le contesta Myko.
Ayer los tres habíamos congeniado durante la fiesta y hoy nos hemos juntado para visitar los diferentes puestos de entrenamiento.
No sabía si era una alianza o no, pero estaba satisfecho por como había ido el día.
Cuando suena la campana de salida, todos nos dirigimos hacia fuera y cuando cojo el ascensor, lo comparto con el chico del distrito 5 y la chica del 3.
Ella parece una chica curiosa, si la forma en la que lo mira todo es indicativo de algo, pero no habla.
-Me ha tocado con silenciosos como compañeros de ascensor, por lo que veo. -Trato de hacer conversación pero ellos ni me miran.
Nos detenemos en el tercer piso y la chica sale.
-¿Hablas? -Le pregunto a 5. La verdad es que no recuerdo su nombre.
No contesta así que me digo a mí mismo que no y hablo por los dos de nada en particular.
Al llegar a su planta, sale tan rápido del ascensor que las puertas ni siquiera se han abierto del todo cuando lo hace.
-Espero que no sea por mí. No creo que mis habilidades sociales sean tan malas.
Llego a mi planta y tras saludar a mi mentor, (Muffy ha entrado en razón y esta mañana le ha pedido consejo), y me voy corriendo a la ducha.
No lo diré en voz alta, pero tampoco me ha gustado quitarle la piel a un conejo.
Me froto bien fuerte hasta que me aseguro de que todo ha salido y luego me limpio varias veces bajo las uñas por si acaso. No quiero restos de pelo y sangre de un animal en mí.
Durante la cena, nos preguntan lo que hemos hecho hoy, y descubro que mi compañera se ha aliado con la chica del 7 y con la del 10.
-Vaya patas para un banco. -Pienso para mí.
Sin embargo, sigo con mi comida y no digo nada.
Dirk nos da algunos consejos más por separado, vemos un par de juegos del hambre y me voy a la cama muy cansado.
Mañana será otro día largo.
Y aquí vienen las preguntas:
1. ¿Punto de vista favorito?
2. ¿Punto de vista que no te ha gustado?
3. ¿Qué alianza de las que se han comenzado a vislumbrar te ha sorprendido más?
4. Si tuvierais que elegir un superpoder para vuestro/s tributo/s, cuál sería?
Nota: Y hasta aquí por hoy. Realmente lamento mucho la tardanza.
Espero que os guste y que no me haya quedado demasiado corto.
