Disclaimer: Los tributos les pertenecen a ls lectors. El universo a Suzanne Collins y a mí la historia.

No obtengo beneficio económico al escribir esto.


Capítulo 12. Un día ajetreado. Distritos: 3, - 8, - 11, - 1, - 7, - 9, - 12, - 4.


"Y ahora, después de haber sido analizados como ganado, nos enfrentamos a la última prueba que decidirá si somos dignos de ser patrocinados."


Dinah Yuliana Lecs Elec - diecisiete años - distrito tres - cosechada.


Me levanto de la cama cuando Jason Green golpea mi puerta por tercera vez. Tengo tantas ganas de lanzarle algo, que estoy a punto de hacerlo e incluso cojo una lamparita que hay en la mesa de noche muy dispuesta a hacerlo.

¿Cómo es que se levanta tan feliz por las mañanas? Debe ser cosa del amor. Puag, qué asco. Solo de pensarlo se me revuelve el estómago.

Para mí, el amor te quita tu identidad y te vuelve una cosa gelatinosa y temblante semejante a ti mismo pero que no lo es.

Esta noche he soñado con mi madre y ese hecho me tiene de peor humor de lo normal.

No odio a mi mentor, y en verdad aprecio que se tome el tiempo para despertarme y agradezco además que sea tan brusco y directo conmigo porque así, no me encariñaré de más con alguien.

Él no es mala persona, pero su comunicación con el género femenino es deficiente cuanto menos.

Mi mentor me ha insistido por activa y por pasiva que necesito una alianza. Si no, seré carne de cornucopia. Sí, era así de simpático el hombre.

Lo intenté, pero mi nulo interés en la gente y mi trato para con los demás, no me ha granjeado precisamente amigos. No los quiero ni los necesito.

Vine aquí con la idea de aliarme con alguien, tal vez alguien estratégico o incluso con los del distrito 12, pero parece que estaré sola en la arena.

Después de ducharme me visto con el uniforme que he llegado a detestar y veo a Zachary comiendo esa cosa crujiente y asquerosa que tanto le gusta.

Arrugo la nariz, y me sirvo algo de fruta, un poco de carne, leche y zumo.

-Hoy son las pruebas. -Canturrea la escolta visiblemente emocionada.

-no por la mañana. -Se queja la estilista de zachary. -Espera al menos unos minutos a que me tome el café.

-Vamos, Priscilla. No me dirás que no estás emocionada.

-Solo falta que comience a rebotar. -Jason me murmura.

Ambos nos tapamos la boca para ahogar la risa.

-¿Qué haréis para las sesiones privadas? -Nos pregunta Beetee.

Zachary se lanza a explicar las diferentes trampas y circuitos que hará.

Dice que ha estado trabajando con plantas de tallo grueso pero flexible y que probablemente pueda hacer un arma rápida.

-¿Y tú, Dinah?

Me encojo de hombros en silencio porque realmente no sé que haré.

Más tarde, en la sala de entrenamiento, estoy utilizando pequeños cuchillos para afilar un palo de madera.

Como siempre he tallado pequeños muñecos móviles, soy rápida en tener una punta lo suficientemente afilada como para matar a alguien si aplico la fuerza suficiente.

Hoy son las sesiones privadas, y la verdad es que estoy algo nerviosa. Supongo que haré cualquier cosa que... Y entonces se me enciende una bombilla en la cabeza. Si consigo ciertos implementos, puedo lograr hacer mucho daño y eso es lo que al Capitolio le gusta.

Utilizaré unos cables, metal, algo de goma y agua. Después, colocaré un maniquí en el suelo y los vigilantes tendrán muñeco frito para comer.

Luego, si me da tiempo, haré algo con cuchillos... Tengo que pensar a fondo.

Lo hago mientras convierto un trozo de madera en el escudo de Panem. Oye, tal vez me den puntos por ello.


Raffia D'abito - diecisiete años - distrito ocho - Cosechado.


Durante estos días he estado esforzándome todo lo posible y también he aprendido algunas cosas para que en la arena, no sea tan fácil matarme. No estoy al nivel de un profesional, ni mucho menos, pero cuando has vivido con todo tipo de niños como yo, tienes un par de trucos bajo la manga.

La alianza en la que estoy es bastante variada y estoy bien con eso. Sería bueno si tuviéramos a alguien fuerte, pero con nuestras fuerzas combinadas podremos conseguir algo. Debo creerlo para no hundirme en la pena.

No dejo de pensar en papá y en como estará. Seguro que no ha podido trabajar debido a la preocupación. Es un buen hombre y tengo tantas ganas de volver con él, que casi me duele.

Soy consciente de que no durará mucho la alianza. Cada uno de nosotros aspira a ganar y sabemos que llegado el momento, si no hemos muerto, tendremos que matarnos entre nosotros.

Eso no me hace sentir bien, y pienso que si nuestro mundo fuese diferente, Myko, Vicent, Logan y yo podríamos ser buenos amigos.

Estoy nervioso, lo confieso. Las pruebas parecen intimidantes y en ellas se decidirán muchas cosas.

Hay personas que darán un perfil bajo y otras que harán algo totalmente exagerado para obtener la mayor nota posible. Jenny me lo ha explicado pero eso no tranquiliza mis nervios.

Myko, Logan, Vicent y yo, estuvimos hablando sobre lo que podríamos hacer durante las sesiones privadas.

En un principio, nos planteamos no hacer mucho para no ser blanco de profesionales, pero después decidimos que mejor conseguiríamos la nota más alta posible.

He estado meditando esa decisión, y al final haré lo que se me venga a la cabeza en ese momento.

-Creo que la arena será mixta. -Dice de golpe Vicent.

El chico pasa leyendo gran parte del día y después ponemos en práctica la teoría.

-¿Por qué piensas eso? -Logan le pregunta.

Hablamos en susurros porque nunca se sabe quien podría estar escuchando.

-Por dos cosas. En primer lugar, porque cuando 10 y yo hemos ido a la mesa donde están los libros, nos hemos fijado en que había nuevos. Y en uno de ellos, había instrucciones de como forzar cerraduras, echar abajo puertas e incluso como romper una ventana sin que los cristales salten hacia ti.

-Así que para eso son esas estructuras. -Murmuro.

Eran como pequeñas chozas y los profesionales parecían pasárselo bien destrozando las puertas y las ventanas.

-Sé abrir cerraduras. -Logan se encoge de hombros.

-¿Pero por qué han puesto esto aquí hoy y no el primer día? -Se pregunta Myko.

-Quizá, porque si lo hubieran hecho, habríamos supuesto que en el interior estaríamos seguros y no nos molestaríamos en aprender a hacer refugios. -Digo.

-Eso tiene sentido. ¿Pero por qué ponernos las cosas fáciles? -Vicent inquiere.

-Porque a los capitolinos les encanta el espectáculo así que cuanto más dura, mejor para ellos. -Myko es quien contesta esta vez.

-Entonces, vamos a aprender a abrir cerraduras. -Logan sonríe. -Aprended del maestro, chicos.

Riendo, le seguimos.


Muffy Hopkins - dieciséis años - distrito once - cosechada.


Estábamos comiendo. Collie, Rosana y yo compartíamos mesa y hablábamos de cualquier cosa que no fueran estrategias ni nada de eso.

Con la aparición de las pequeñas casas y todas esas ventanas...

Collie nos ha contado que sabe colarse en lugares ajenos más que nada debido a algún desafío que sus amigos o su novio Fynn le habían retado.

Yo, por otro lado, sé escapar por las ventanas, no entrar. Nunca me ha hecho falta.

La única razón por la que salía por las ventanas, era porque por la noche, cerraban la puerta con cadenas. Pero como a mis padres no les he importado demasiado, podía entrar a las ocho de la mañana por la puerta que ni se inmutaban.

Noto que mis aliadas están tensas entre ellas y aunque he preguntado por ello, no he recibido respuesta.

-Es el compañero de distrito de Rush. -Rosana dice después de un rato en el que estamos en silencio.

-¿Te refieres a Coddy? Es un chico muy agradable y solícito. Antes ha ayudado a la chica del 1 a sujetar un mazo que casi la golpea en la cabeza.

-Creo que oculta algo. Quiere que confiemos en él para poder matarnos sin que nos lo esperemos.

No puedo evitar carcajearme. Mierda, me río tanto que el refresco que bebo se me sale por la nariz.

-Rosana, Coddy tiene retraso mental. -Le digo.

-No lo digas de ese modo. -Collie espeta. -Tiene problemas y ya está. Su mente no funciona como la de una persona de su edad. Y es como si tuviera ocho años.

-Entonces ya sé por qué el maldito Rocheford lo mantiene cerca. Lo va a usar como arma...

Se queda callada al ver nuestras expresiones. Creo que no le sienta nada bien que defendamos al chico y sospecho que en la arena hará algo. Solo que aún no sé el que.

Creo que todos estamos nerviosos por las pruebas y los únicos que no lo están son los profesionales probablemente. Pero yo estoy echa un flan. Hablando de eso, en este momento me estoy comiendo uno de huevo. Está delicioso. Mi familia no es tan pobre como la mayoría de mi distrito, pero nunca había probado algo así.

Tras comer, nos dirigimos todos a una sala de espera en la que hay varios asientos.

Nos colocamos por alianzas y esperamos a que sea nuestro turno.

Lo malo de ser una chica del distrito 11, es que como los vigilantes han visto tantas pruebas, están aburridos y no nos prestan apenas atención. Eso nos ha contado Dirk a Logan y a mí.

Así que, ha dicho, será mejor que hagáis algo digno de mención si queréis obtener una nota alta.

La puerta se abre y una voz incorpórea llama a la chica del distrito 1.

Me estaría mordiendo las uñas ahora mismo si me quedaran uñas que morder.

En lugar de eso, jugueteo con el yoyo que llevo en el bolsillo.

Lo lanzo y lo recojo durante varios minutos imaginando que se lo lanzo a alguien y explota.

Estoy segura de que los del distrito 3 pueden conseguir eso.


Mallory Valdi - dieciocho años - Distrito uno - voluntaria.


Entro en la sala de entrenamiento y como siempre, los vigilantes están vigilando. Valga la redundancia. Pero en esta ocasión, están sentados a una mesa larga con tablets y ordenadores ante ellos.

Hablan entre sí hasta que la puerta se cierra y entonces Magnus Bane, el vigilante jefe dice:

-Tienes quince minutos. Aprovéchalos bien.

Enseguida, sin perder el tiempo, me dirijo a los simuladores y muestro mi habilidad con el florete.

-Parece que está bailando en vez de luchar. -Escucho embeleso por parte de una de las vigilantes.

Venzo a mi contrincante virtual y programo otra cosa diferente.

Son los juegos del año 14. Estoy en mitad de una ventisca y prometo que puedo sentir el frío atravesándome como cuchillos.

Rápidamente armo un refugio con ramas y troncos caídos y rastreo las huellas de un animal a través de la nieve.

Es difícil, porque los copos no dejan de caer y por momentos el rastro se pierde.

Encuentro a un reno tratando de beber agua de un agujero y rápida como una serpiente, le tiro una pequeña daga atravesándole la nuca.

Cuando estoy sacando la daga, algo me ataca por detrás.

Me doy la vuelta veloz y le clavo al intruso la misma daga que llevo en la mano en la garganta.

Terminado eso, me dirijo a la estación de plantas y preparo un veneno el cual introduzco en un melocotón mediante un pequeño agujero y lo dejo allí.

Escucho a los vigilantes susurrar. Parecen excitados.

Bien por mí.

-Tu tiempo ha terminado. -Gracias por su demostración, señorita.

Inclino la cabeza en señal de respeto y salgo de allí con una sonrisa.

-¿Qué tal te ha ido? -Kidei me pregunta.

-Bien obviamente. -Connor contesta. -Somos profesionales.

-A veces los nervios pueden traicionar a alguien. -Mi compañero se queja.

-¿Igual que tu cuando...?

Rápidamente le tapo la boca a Tina para que no diga nada. Si eso se supiera, sería una gran desventaja para Kidei.

Cuando retiro mi mano de la boca de Tina, me arrepiento de haberlo hecho.

-Se te ha salido un pezón, Mall.

Rápidamente me coloco el sujetador más ruborizada que la grana.

Veo como Connor fulmina con la mirada a quienes se han atrevido a mirarme los pechos.

-Tina... -Suspiro. -Esas cosas no se dicen.

-Pero es que estaba resaltando allí y mi mirada volvía una y otra vez a tu teta como una lucecita brillante para que te avisara.

-En ese caso, con susurrármelo habría bastado.

-Oh, bueno, tiene sentido.

La charla se corta cuando llaman al arquero de la alianza.

Le deseamos suerte y le aseguramos que todo le saldrá muy bien.

Podría irme, pero decido quedarme para darles apoyo a mis aliados. No lo necesitan, pero lo hago igualmente.


Cody McClure - dieciséis años - distrito siete - cosechado.


No comprendo muy bien lo que está pasando.

El señor Day me ha dicho que me van a ver unas personas mientras hago las cosas que he estado haciendo durante los días de entrenamiento. Pero que estaré solo.

-¿Por qué? -Le pregunto.

-Porque van a ponerte una nota. -Me contesta.

-No me gustan las notas. Nunca saco buenas. -Me quejo. -Por eso mamá y la abuela me enseñan las cosas en casa.

-Vas a hacerlo bien, Coddy. Ya lo verás.

Le cuento todo eso a mi amigo Tommy porque él es inteligente y seguro que a él le ponen una nota genial.

¿Dejará de ser mi amigo si no tengo un buen número en la prueba?

-Escucha bien, Coddy. He estado pensando en un plan durante la noche.

-¿Un plan? ¿Para mí?

-Tse. Claro que sí. ¿Te acuerdas de lo que estaba haciendo ayer Halloway?

-¿Por qué hablamos en voz baja? -Quiero saber.

-Porque esto es un secreto.

Estoy emocionado. Tommy y yo vamos a compartir un secreto.

-¿Lo recuerdas o no?

-Sí. Ella fue desagradable conmigo. Quise lanzarle algo pero los que nos miran desde arriba dijeron que estaba prohibido.

-Ella es desagradable con todos. -Me dice. -Entonces, si recuerdas lo que hizo ayer...

Durante unos minutos me cuenta el plan secreto y le hago muchas preguntas que no entiendo.

Cuando acabamos de hablar, Collie sale de la sala y cuando dicen mi nombre entro un poco nervioso.

-Seguro que va a irte muy bien. -Collie me dice.

Es gracioso porque tiene que ponerse de puntillas para apretar mi hombro.

-Gracias. -Estoy rojo y quiero esconder la cara en algún lado. -Espero que a ti te haya salido bien.

-Seguro. -Ella sonríe y yo sonrío también.

-¿Esperarás a Thomas o prefieres que llame a Kevin?

-Iré con Tommy. No quiero ir arriba todavía. La escolta no me gusta. Me hizo ver esos juegos tan horribles y no me dejó taparme la cara. Vi a la niña que hizo pum y se deshizo como un puzzle roto.

El recuerdo de eso me hace querer llorar otra vez.

-Cuando subas, tu y yo vamos a pedir chocolate caliente y nubes. ¿De acuerdo?

Asiento con la cabeza y cuando ella seca mis ojos, entro en la sala gigante.

-Me gusta su sombrero, señor. -Le digo a uno de los vigilantes. El que está en la silla más grande.

-Muchas gracias, Coddy. Ahora, tienes quince minutos para enseñarnos lo que sabes hacer. ¿Estás listo?

Quiero decir que no y salir corriendo pero le prometí a mi hermanito que lo haría muy bien para volver a casa así que digo que sí.

Aprieto el águila que me regaló y hago lo que Tommy me ha dicho.

-Recuerda que son muñecos, no personas. Así que no te preocupes porque no les harás daño. -Escucho en mi cabeza.

Eso me tranquiliza porque no quiero hacerles daño a las personas aunque Rosana es mala conmigo.

Cojo un muñeco de los que hay contra la pared y un hacha grande.

Corto sus brazos, sus piernas y su cabeza.

Me divierte porque tienen líquido dentro y suenan gracioso cuando los corto.

Corto dos más y luego rompo varias puertas de las casas que han traído.

Elijo lo que más pesa de la sala, lo levanto sobre mi cabeza y luego lo dejo en su sitio.

Corto gruesos troncos y hago una hoguera. El instructor fue muy bueno conmigo y me enseñó todo muchas veces hasta que lo aprendí.

Tiro los trozos del muñeco roto al fuego y me limpio las manos en el uniforme.

Sonrío ante las sonrisas complacidas de los vigilantes.

-Bien hecho Coddy. Puedes irte.

Sonrío y cuando salgo, me siento al lado de Tommy y le cuento todo lo que he hecho.

-Esas amebas van a quedar muy sorprendidas. Bien hecho.

Esperamos sentados hasta que es su turno y cuando entra en la sala, me remuevo inquieto.

Karen y Selim se sientan a mi lado y hablan conmigo.

Son agradables. Me pregunto si ellos y el chico que se desmayó que se llama Zachary, serán mis amigos también.


Eliseos Merrych - diecisiete años - distrito nueve - cosechado.


El chico del distrito 4 se me ha acercado esta mañana y ha hablado conmigo sobre mi alianza.

Le he explicado que no se trataba de una alianza común y que mi papel en ella era proteger a la diosa renacida.

-Explícame más sobre eso. -Me pide.

Le hablo de mi religión, la creencia de mi familia y parece absorto en el relato.

Por un momento recuerdo cuando le conté eso mismo a Coddy, el chico del distrito 7 que me preguntó si conocía alguna historia.

No se lo tomó en serio, pero parecía escuchar cada una de mis palabras y preguntaba más y más cosas. Fue algo gratificante mara mí el que no me mirara como si estuviera loco como hacía todo el mundo.

Si 10 no lo hubiera tomado bajo su ala, o más bien si él no lo siguiera como un cachorro, tal vez lo habría aliado a mí.

No lo sacrificaría sin embargo. Hay personas que no tienen culpa de ser como son.

Mientras le hablo a 4 de mis creencias, noto que aunque me mira interesado, está fingiendo. Se cree buen actor y no dudo de que lo sea, pero he aprendido a ver bajo las máscaras de animales que actúan con falsa inocencia.

Mi objetivo inicial era sacrificar a tantos animales perdidos como me fuera posible, pero ahora a parte de eso, he de poner mi vida en riesgo por la diosa renacida aunque tenga que sacrificarme, merecerá la pena. Ella sacará al mundo de la miseria.

Al final, acepto que Dylan, ese ha dicho que es su nombre, se nos una. Como él bien ha dicho, Salomé es bonita y él atractivo así que los patrocinadores nos lloverán si ambos saben jugar bien sus cartas.

No sé a qué se refería con ello, pero dijo que Noon lo entendería así que los dejé hablar.

Pero que no se equivoque, voy a tener un ojo sobre ellos en todo momento. Y si tengo que sacrificarlos, lo haré.

Jeyxan, o Anica, que así era el nombre mortal que utiliza, no sé si se cree del todo que es una diosa renacida pero sé que cuando llegue el momento, sus poderes florecerán y sus memorias serán restauradas.

He rezado todos los días siguiendo los horarios sin saltarme nada.

No he podido acercarme de nuevo al perro sin embargo, pero mi mentora me ha asegurado que le ha entregado la comida que le pedí que le llevara.

Espero que sea cierto o si no, será castigada por mentir.

Me llaman para que haga mi prueba y al entrar, lanzo una oración silenciosa para las almas de estas personas corrompidas. Tal vez, en sus siguientes vidas, sean personas de bien.

-Eliseos, tienes quince minutos. Aprovéchalos bien.

primero muestro mi conocimiento sobre plantas tanto medicinales como venenosas.

Creo un remedio herbal, pero después le añado unas pocas gotitas de sabia de otra planta diferente.

Si alguien tomara eso, moriría en varios minutos. Los órganos colapsarían, y su cerebro dejaría de funcionar.

Hay cosas que mi gente debe saber en caso de que algo desastroso ocurra.

Después les muestro mi manejo con la guadaña y mientras lo hago, corto el brazo de un maniquí por accidente.

Veo las caras de los vigilantes bastante interesadas y le corto una pierna antes de que mi tiempo se acabe.

-Gracias por mostrarnos lo que sabes hacer. Puedes irte.

Salgo de allí asqueado aún más con el Capitolio.

Jamás, aunque tuviera que sacrificar animales, los torturaría de aquel modo.

Cojo a Jeyxan de la mano y la dirijo hacia afuera.

Coddy, que espera a que el 10 realice su prueba, me saluda con la mano y tanto Jeyxan como yo le devolvemos el gesto.

-¿Qué hiciste en tu prueba? -Pregunto cuando estamos solos en el ascensor.

-Tejí unas redes, cociné sopa y como no me prestaban mucha atención, rompí una ventana de las casas con una maceta. -Se encogió de hombros. -¿Y tú?

Le cuento mis pruebas y cuando termino, hemos llegado a su piso.

-Buenas noches, Jeyxan.

-Que duermas bien, Eliseos. Suerte con la nota.

-Igualmente.

Deposita un beso en mi mejilla y tengo que admitir que me he ruborizado como un niño pequeño.

-Una diosa me ha dado un beso. -Susurro cuando las puertas del ascensor se cierran.


Selim Nowak - quince años - Distrito doce - voluntario.


He sido el último en las pruebas y me han prestado nula atención pero bueno. Espero no haber sacado un 1. Eso sería algo deprimente.

Entro junto con Karen a nuestro piso. Ella se ha quedado a esperarme mientras realizaba la prueba y lo aprecio mucho.

Karen dice que seguro no sacará una buena nota y yo confieso que seguro que tampoco.

-Saltar y correr. -decimos.

Esa es la estrategia que tenemos. Cuando suene el gong, correremos sin mirar atrás. La cornucopia es demasiado para nosotros.

Entro en mi habitación ignorando a las personas que me preguntan que tal me ha ido.

Necesito una ducha y quitarme este uniforme.

Segundos después, mi estilista, Grayson entra.

Para ser un estilista capitolino, tiene un nombre para nada llamativo.

Hoy lleva un traje decorado con lunas y estrellas y el pelo teñido de azul cielo.

Me sujeta por la cintura y me besa.

Todo empezó la primera noche.

Me dio un bajón debido al miedo y los nervios y él entró en mi habitación. Al parecer, se había quedado un rato hablando con Medusa.

Trató de darme palmaditas en la espalda pero no funcionó.

Tuvo que ayudarme a quitarme la ropa y ponerme un pijama.

Luego, lo siguiente que recuerdo es que estaba abrazándome y yo lo besaba.

No pensé en si me rechazaría, si al día siguiente se lo contaría a todo el mundo... No pensaba en nada.

Estaba acostumbrado a que los hombres y algunas mujeres hicieran con mi cuerpo lo que quisieran así que se sentía bien simplemente hacerlo porque yo lo deseaba.

Mi estilista era joven, diecinueve años, y bueno. Si moría, que sinceramente era lo más probable, al menos me llevaría un grato recuerdo del Capitolio.

No iba a rendiré a la primera de cambio, porque Miles me estaba esperando, pero mis posibilidades eran prácticamente nulas.

Media hora después, me doy una ducha y me visto con la ropa que Grayson ha elegido para mí.

No tiene que hacerlo, pero dice que se aburre todo el día hablando con los demás de cosas sin importancia fingiendo que ama el Capitolio y sus sangrientos juegos.

Cuando salimos, actuamos como si no tuviéramos nada en común. Prácticamente como si fuéramos especies diferentes y en parte, así sea.

Tras la cena, en la que Karen habla más que come, nos sentamos en la sala de estar lo más cómodos posibles para ver las notas.

Estamos nerviosos, se nota, pero nadie dice nada al respecto. Nadie excepto Medusa que se queja de la desgracia de ser escolta de nuestro distrito porque no somos para nada glamurosos y no la invitan a las mejores fiestas.

-Pues lárgate. -Gruñe Karen. -Ah, no, que necesitas el trabajo para pagarte esos trajes y las pelucas.

-Al menos yo no vendo mi cuerpo como hace tu compañero de distrito.

El silencio se extiende por toda la sala como la oscuridad sobre la noche.

Estoy tan pálido que seguro doy miedo y quiero esconderme para siempre.

-No todos pueden vivir haciendo nada como otros. -Espeta mi mentora. -Apuesto a que tú no conoces lo que es la necesidad. No sabes lo que es no tener nada que llevarte a la boca.

-No trates de darme lecciones a mí. Serás una vencedora, pero yo soy del Capitolio, querida. Además, no soy la única que sabe a lo que se dedicaba este chico.

-Si no cierras el pico, juro que te acusaré de tener pensamientos rebeldes. -Ladra mi estilista.

La estilista de Karen lo secunda e incluso nuestros preparadores que están allí conmocionados como si Medusa fuese el mal reencarnado.

-No tenéis pruebas y mamás me juntaría con esa escoria.

-Es tu palabra contra la nuestra y aunque no sea verdad, nunca dejarán de vigilarte.

Medusa grita enfadada y finalmente se sienta mirándonos a todos como si quisiera convertirnos en piedra o algo parecido.

Nos mantenemos en silencio mientras comienza el programa.

Grayson y mi mentora se colocan cada uno a mis lados dándome apoyo silencioso y lo agradezco.

Pero tengo el presentimiento de que esto no ha acabado. Temo lo que puedan preguntarme en las entrevistas.


Porpentina (Tina) Gramerye - dieciocho años - distrito cuatro - voluntaria.

mi padre está acomodado a mi lado pasándome un brazo sobre los hombros como si fuera una niña pequeña y me encanta.

Mags iba a ayudar a Dylan, pero Dorian se ha hecho cargo de él y la vencedora más antigua del distrito nos apoya tanto a Dylan como a mí y nos ofrece consejos a ambos.

mis pruebas han ido bien e incluso la vigilante a la que supuestamente le vi el tanga, que no era un tanga, me ha felicitado e incluso ha aplaudido. Tengo una fan.

Mis aliados seguro que han tenido pruebas excelentes y eso me pone contenta.

Estoy entablando relaciones con todos y debido a mis conocimientos en supervivencia y pesca, soy indispensable.

Lástima que Connor sea demasiado inteligente y haya puesto a los demás a aprender otras cosas. A parte, Mallory tiene conocimientos de supervivencia y rastreo e incluso Kidei puede cazar.

No soy mala, y no pensaría en matar a mi alianza, pero cada cual utiliza los medios que tenga a su alcance para sobrevivir y yo no soy menos.

-Ya empiezan las notas. -Mags se frota las manos.

El presentador y la comentarista, parecen emocionados y me contagian su entusiasmo.

Las notas pasan mientras especulan que podrían haber hecho en las pruebas. Debido a algunas notas, algunas teorías rozan lo estrambótico.

Mall obtiene un 11 y sonrío, no puedo evitarlo. Es una muy buena nota. Me pregunto que hizo. Supongo que lo sabré mañana.

Kidei obtiene un nueve. Bueno, es una nota aceptable también.

A mi alrededor, los estilistas y el escolta comentan las fotos que van pasando de las cosechas según dicen la nota de cada tributo.

Millie obtiene un 10. Seguro que estará rabiosa porque Mall ha sacado más nota. Y además es más guapa. Opinión personal y al parecer, nuestros estilistas opinan igual.

Casi suelto lo del pezón fugitivo de Mallory, pero recuerdo su petición y me quedo callada.

-No estamos aquí para elegir a la más guapa. -Mi padre se queja.

-Claro, Zack, porque para ti, no hay nadie más bella que Tina. -Dorian sonríe. -La chica del 7 es atractiva aunque yo me inclino más por Dylan, el chico del 5 o el del 8.

-¿Y qué hay de Connor? -Pregunto yo.

-Me gustan menos musculosos que yo. -Flexiona los brazos y no puedo evitar reírme con él.

Connie obtiene un once y aplaudo como una niña. Y de nuevo, Millie no va a ser una persona feliz.

-Al menos tienes aliados competentes. -Mi padre dice.

-No hay profesionales incompetentes. -Mags recalca. -Simplemente no todos pueden ganar.

Dinah Algo, la chica del 3, obtiene un cinco y su compañero, Zachary, un seis.

-¿Qué habrán hecho esos dos para sacar esas notas? -El escolta pregunta a la nada.

-A lo mejor algún tipo de trabajito... Ya sabes... -Mi estilista menea sus cejas decoradas con escamas y quiero arrancarle algo. ¿Cómo se atreve?

No sé lo que lleva a las personas a vender su cuerpo, pero estoy segura de que la mayoría lo hacen por necesidad.

-Se te están destiñendo las escamas de la frente. -Digo en venganza.

Ella grita como una histérica y sale corriendo.

Me centro en la televisión a tiempo de ver mi nota. Un nueve es lo que obtengo y aunque me siento algo decepcionada, no puedo negar que lo esperaba.

-Chicos peor entrenados con notas más bajas han ganado los juegos. -Mags trata de tranquilizarme.

Yo sonrío dándole la razón.

Mi compañero de distrito ha conseguido un nueve y su mentor y él, chocan las manos como si fuera la mejor nota.

Tal vez para ellos lo sea.

Creo recordar que Dorian sacó la misma.

La chica del 5 logra un triste 2 y su compañero un 5. Es una buena nota para alguien de su distrito, supongo.

-Hay que tener vigilados a todos. Algunos dan perfiles bajos para no destacar y otros son aconsejados por los mentores para que hagan algo diferente y luego son un fraude. -Mi padre advierte.

Yo lo escucho atenta, pues por algo ganó los juegos.

Sarah del distrito 6, obtiene un 1.

-Bueno, tal vez en la arena haga algo... -Trato de ser optimista para ella aunque sea en mi cabeza.

Mykolas obtiene un siete y todos nosotros nos quedamos mirando la pantalla en silencio.

-¿Qué coño...? Mierda, ahora estoy curioso como el perro de Greyarm ante los extraños.

Llega el distrito 7 y Collie ha sacado un 6.

-Estas notas están siendo demasiado altas. No me gusta. -Mi padre gruñe.

-Podremos con todos. -Le aseguro con dulzura.

Dylan parece que quiere reírse pero aguanta.

Es Coddy quien nos sorprende a todos con un 8.

-Pero si no es normal. Parece un niño pequeño. ¿Cómo ha sacado esa nota?

-Olvidas, Zack, que es bien fuerte y grande. Si alguien lo asesora bien, puede tener muchas posibilidades.

-Seguro que Kevin no ha sido porque a mi parecer, lo sobreprotege demasiado.

Mags se mete en la discusión diciendo:

-Y tu también a Porpentina.

-Kevin no. Pero sé por Lev que su tributo es muy inteligente. Se lo estaba comentando a su novio pero yo lo escuché. Y Dylan dice que lo ha visto en la mesa de los libros.

-Y Coddy sigue al gordo como un cachorrito. -Añado yo.

-Pues ahí lo tenemos.

-Ya sabes lo que tienes que hacer Tina.

-¿Qué? -Miro a papá como si nunca lo hubiera visto. -¿No querrás que yo...?

-Eres tú o él.

Papá no lo ha visto interactuar con los demás como yo, así que no sabe lo que está diciendo. Sé que hay que hacer muchas cosas, pero no quiero ser yo quien acabe con su vida. Y a juzgar por la expresión de Dylan, él tampoco quiere.

En la televisión aparece la nota de la chica del 8. Anica Algo. Ha conseguido un 2.

Su compañero, Raffia, obtiene un punto más.

-Los chicos del 8 suelen morir pronto. -Papá se encoge de hombros. Aún parece cabreado.

Roxanne, la pequeña del 9 consigue un 3.

-Ha debido hacer algo bueno para obtener esa nota. Es pequeña y de un distrito que no tiene mucho que ofrecer.

Eliseos ha conseguido un 6.

-¿Qué ha hecho, rezarle a esos dioses suyos? -El escolta se queja.

Rosana del 10 saca un 5.

-La creo capaz de eso. -Dylan interviene. -Ayer la vi desmembrando maniquíes como una loca.

El gordo de esta edición ha logrado un 4. Nota que apuesto le estará fastidiando un montón.

-A ver si así se le bajan esas maneras suyas.

Muffy, del 11, ha obtenido un 1. Bueno, tampoco hay mucho que hacer con plantas.

Su compañero obtiene un 5 y mi padre resopla.

Karen del 12 saca un 2 al igual que su compañero.

-Creo que este año los vigilantes han sido generosos. -Mi padre murmura.

Cuando el programa termina, me quedo viendo anteriores ediciones de los juegos.

Media hora después, paro el reproductor y me voy a la cama. Ha sido un día largo.


Nota: El cap ha sido bastante largo, pero ha abarcado varias cosas.

Es un cap extra que nos quitamos tanto vosotros como yo.


Ahora, las preguntas.

1. ¿Punto de vista favorito?

2. ¿Qué punto de vista no os ha gustado?

3. ¿Estáis satisfechos con las notas de vuestros tributos?

4. ¿Qué haríais vosotros en las sesiones privadas?

5. ¿Qué harían vuestros tributos en las sesiones de preparación?


Y hasta aquí hoy.

Espero que os haya gustado.

Por cierto: Las actualizaciones van tan rápido porque en poco tiempo, tengo los PAU así que estaré estudiando noche y día y no podré ponerme a escribir.