Disclaimer: Los personajes así como todo lo que reconozcáis le pertenece a Suzanne Collins.
Los tributos son de ls lectors y el syot pues mío.
Capítulo 13. Sesiones de preparación. Distritos: 10, - 3, - 5, - 6, - 1, - 11.
"Y todos sabrán, sin excepción, que nos embellecen para ocultar la atrocidad de sus actos."
Rosana Halloway - diecisiete años - Distrito diez - voluntaria.
Me niego. No pienso ponerme esas... Cosas. No voy a ir con ese vestido rosa y pomposo ni con esos tacones de chica buena. Claramente no soy de esas.
Andryusin parece disfrutar de lo lindo porque está allí sentado mirándome con cara de gilipollas. Deseo partirle los dientes de un puñetazo. Tal vez lo haga antes de ir a la arena. Si muero, he muerto. Pero si gano, no podrán hacerme nada porque seré vencedora y el jodido Capitolio me amará.
Y Andryusin se quedará sin dientes. Tal vez me lleve uno de recuerdo y lo muestre a las cámaras.
Podrá ponerse dentadura postiza, pero al menos tendré la satisfacción de haberle dado en su estúpido rostro estéticamente alterado.
-¿En serio, Doña Muselina, va a ponerla eso? Ya parece una hipopótama descoordinada.
-¿Acaso sabes lo que es un hipopótamo?
-No todo el mundo se ha criado en una pocilga como tu.
Me levanto, muy dispuesta a partirle la cara de un derechazo, pero Avercowney, que aparece de a saber donde, me detiene.
De la rabia que siento, le doy a él un codazo en el estómago y furiosa salgo de ese estúpido salón.
No me importa que una de mis preparadoras se ponga a gritar y le ordene a un avox llamar a su novio.
¿En serio? ¿Por un codazo de nada? Pues no me imagino que pasaría si le hubiera clavado un cuchillo. Los capitolinos son unos malditos dramáticos.
Rocheford ni me mira al pasar y quiero que lo haga.
Voy a matarlo. Decido. Y cuando lo haga, voy a hacer que me mire.
Una plebeya va a acabar con su insignificante vida.
-¿Ya es tu turno, vaca del desierto? -Escucho a Gaspar.
-¿Te crees mejor que yo por ignorarme? Pues no lo eres. Te crees un señorito poderoso por ser hijo del alcalde pero solo eres un chico de distrito. Yo soy mejor.
Escucho el ascensor abrirse y pasos rápidos. Luego una voz profunda.
Hay un profesional en el piso. Quiero tirarle algo a la cabeza pero estoy segura de que lo esquivaría.
Esperaré en mi habitación a que venga Doreen o mi decrépita estilista.
Doreen entra y no parece muy contenta. Eso es extraño porque ella es la eterna optimista.
-¿Qué has hecho, insensata? ¿Te das cuenta del error que acabas de cometer?
-Solo le di un codazo. Nada grave. -Contesto. -¿También vas a dramatizar como la loca de mi preparadora?
-Y luego dicen que los del distrito 10 somos unos descerebrados. -Murmura.
-¿Qué estás insinuando? -Aprieto los puños con fuerza.
-Rosana, Lev ha impedido que te metieras en un lío. ¿Y qué has hecho? ¡Meterte en otro!
No entiendo por qué está tan alterada. No me entra en la cabeza.
-¿Sabes por qué Lev y Christian tienen tantos privilegios? Porque son la pareja favorita de Panem. Ahora, le has pegado un codazo a uno de esos dos y aunque ellos no vayan a decir nada, Lev porque eres de su distrito y Stark porque es su novio y lo respeta, los preparadores y estilistas van a hablar. ¡Y puedes perder a los patrocinadores que he conseguido para ti!
-¿Quieres dejar de gritar? Estás haciendo una montaña de un grano de arena.
-Si fueras otra persona, de otro distrito distinto, Stark te habría... -Niega con la cabeza al ver que no la presto atención y sale.
Gaspar entra la mar de divertido y no se comporta odioso.
-Has liado una buena fuera. Voy a disfrutar mucho esto.
Y durante dos asquerosas horas, me enseña como sentarme, como hablar, como colocar los brazos y como andar en tacones.
-Los animales no aprenden. -Suspira frustrado. -Pareces un saco de patatas por amor a Panem.
-Muérete!
-No antes que tú, chica problemática.
Él se va antes de que pueda golpearle la cara.
Le odio.
Zachary Bayer - dieciocho años - distrito tres - cosechado.
-Otra vez, Zachari. -Me pidió Beetee.
Hemos estado prácticamente todo el día tratando de que una frase completa salga de mis labios sin tartamudear y sin cambiar las palabras de orden.
Él tiene mucha paciencia pero es que a mí no me sale eso de hablar.
Con Alix y Matthew sí, pero ante desconocidos...
-Ho... hola. S señor... Señor... Eeeh... Eeeh... Eeeeh...
Había olvidado por completo el apellido del presentador. Si es que es muy raro y entre mis amigos y yo le llamamos Arcoiris debido a que cada año lleva el pelo de un color. Pero no puedo llamarlo así.
-Se llama Elder Spelman. -Beetee me recordó.
-Eeeh sí. Ese.
Un resoplido de risa me hace mirar hacia la puerta.
Jason Green está allí y aunque parece estar riendo, parecía de mal humor.
-Esa Dinah. -Gruñó. -Se comporta como si lo supiera todo. No pienso ayudarla más. Que se encargue la escolta.
-Jason... -Beetee le advirtió.
-Si quieres, ve tú con ella. Yo ayudaré a Zachary.
Beetee trató de convencerlo, pero no dio su brazo a torcer.
-¿Te importa? -Me preguntó.
Me encogí de hombros. Lo mismo daba. Iba a tartamudear igual.
Mi mentor se fue y Green ocupó su lugar frente a mí.
-Haber. ¿Qué estabais haciendo?
-Entrevista. -Dije.
Palabras cortas y frases escuetas. Tal vez eso me funcionaría.
-Yo seré el presentador y tu, pues tu. -Jason se echó a reír.
-Y bien, Zachary. ¿Qué puedes contarnos de tu vida? ¿Familia, amigos, alguna chica... O chico?
-Yo no... Y yo... N no hay... Me gustan... Eeeh... Eeeh... Chicas... Y Alix y Matthew...
-¿Quiénes son Alix y Matthew? No son nombres de chicas. -Dijo.
-N no. Ellos... Chicos. S son chicos.
-¿Y te gustan? Has dicho que te gustan.
Me puse aún más nervioso. Ellos no me gustaban. Eran mis amigos. Y bueno. Había alguien, claro, pero no era... Era una chica, pero solo la conocía desde hace tres días y...
-No me gustan... Son amigos.
-¿Y si imaginas que el público es gente desnuda? -Trató de aconsejarme.
-C creo... Que... A... Voy... Creo... Que... Vomitar...
-Tranquilo Zachary. Respira hondo. Eso es. Nada de gente desnuda.
-Beetee dice que dibujas muy bien. Tal vez podrías dibujar lo que quieres decir o escribir las preguntas y respuestas hipotéticas y luego recordar.
Su idea no era mala del todo pero no sabía si funcionaría. Presentía que sería una entrevista muy desastrosa.
Pensarían que soy un estúpido del distrito 3.
-Piensa que, si lo haces genial, podrás tener doble ración de tocino. -Rió.
Me puse colorado. Era bien sabido mi gusto por el tocino. Pero es que en mi opinión no había nada mejor en el mundo.
-Vamos a descansar mientras dibujas y escribes. Apuesto a que tienes la cabeza como un yunque.
Asentí. Mis sienes palpitaban como un segundo corazón.
-Pediré tocino y un analgésico para ti. ¿Tal vez un calmante también? Mmm. Lo consultaré con Beetee.
-¿y si me duermo y babeo como un bebé? -Pregunté.
-Eso sería divertido... Bueno, no para ti... No te preocupes. Iré a por folios y un bolígrafo. Espera. Ahora pido también el tocino. Y fresas. Quiero fresas.
Sonreí. Green era agradable.
Salomé Noon - dieciocho años - distrito cinco - cosechada.
Como no necesito mucha preparación, opto por tomar una siesta. Jamie no quiere dejarme sola, pero su trabajo consiste en que ayude también a ese nerd extraño que parece odiarme. Pues el sentimiento es mutuo.
No tardo en dormirme y mis sueños llegan en forma de recuerdos.
-Vamos, Lina, llegaremos tarde a la central. -Mi hermano Claine se queja. -No quiero que de nuevo los agentes de la paz nos quiten más raciones y que los jefes no nos paguen todo el dinero.
-Ve yendo tu. -Le digo. -Yo te alcanzaré enseguida.
-Lo mismo dijiste ayer y antes de ayer. -Claine replica. -Y tuve que hacer tu trabajo y el mío para que nos pagaran todo. Tenemos que comer, ¿sabes? Y si no aportas nada a la familia, entonces no habrá comida para ti y tendrás que pedir teselas.
No haría eso. No quería trabajar, no quería hacer nada. ¿Por qué debería? Quisiera vivir entre lujos y no en esta basura de lugar en el que la gente si no muere de hambre, muere electrocutada o se suicidan ahorcándose con cables de alta tensión.
Soy la tercera de ocho hermanos y tengo que trabajar. Somos cinco chicas y tres chicos. Los Wells. Una enorme familia que se muere de hambre y mis estúpidos padres no hacen más que traer más mocosos al mundo.
Confieso que pedí teselas una vez y no las compartí. Pero no lo hice más. No quería que mi nombre tuviera más papeletas.
Myla, Claine, Lina, Rose, Thania, Jace, Dominique y Jesse. Los cuatro últimos son menores de doce y por tanto no pueden pedir teselas todavía. Espero que a mi madre no se la ocurra traer más seres al mundo.
Odio cambiar pañales.
Un día me cansé de todo y huí. Llegué a una pequeña compañía de baile y le gusté al dueño así que me contrató.
Admito que utilicé métodos... Infalibles para que me contratara.
Cambié mi nombre pobre, Lina Wells por uno mucho más artístico, Salomé Noon y me olvidé de esos que solían ser mis familiares.
Un capitolino nos vio una vez actuando y nos recomendó a más sitios y pronto nuestra pequeña compañía se hizo famosa.
Hice de modelo para ropa interior y también trabajé en revistas para adultos y pronto hice como si mi vida anterior no existiera.
Solía inventarme una historia en la que yo era huérfana porque ejecutaron a mis padres rebeldes y una mujer me acogió y cuando murió me uní a la compañía.
Despierto sobresaltada y me calmo cuando Jamie me abraza.
-¿Una pesadilla con la ejecución de tus padres? -Me pregunta.
él no sabe nada sobre mis verdaderos orígenes y no pienso contárselo jamás.
-Tenemos que practicar algunas cosas para la entrevista... -Comienza a decir.
Yo le distraigo y pronto me está haciendo el amor.
No voy a perder el tiempo con preparaciones estúpidas.
A mitad del acto entran los preparadores y James les grita y llego al clímax debido a lo que me produce que nos hayan pillado.
Al terminar nuestras actividades placenteras, nos damos una ducha y permito que los preparadores entren.
Cuando venza, tendré todos estos lujos y más. Se me hace la boca agua.
Sarah Landers, 17 años - Distrito seis - cosechada.
-¿Qué es eso? -Miro a mi estilista como si se hubiera vuelto loca.
Tirah, mi mentora, está ayudando a Myko con algo. No sé con qué.
Sé que tal vez debería prestar más atención, porque podría beneficiarme lo que descubra, pero no lo he hecho.
En el orfanato he aprendido que escuchar conversaciones ajenas no es agradable si te pillan.
-Son zapatos de tacón y vas a llevarlos. Te hacen juego con el vestido que he diseñado para ti.
-Pero son...
No eran altos. Eran lo siguiente.
Parecían cosas con las que alguien seguro se caería de manera espectacular y enseñaría sus intimidades. Porque sí. Estaba segura de que enseñaría mis bragas a todo Panem si llevaba esas... Cosas infernales.
-No te preocupes. No vas a caerte. Voy a enseñarte como caminar y tu escolta ayudará también. No te ofendas, pero pareces una paleta de pueblo.
-Soy una paleta de pueblo. -Recalco.
-Semántica. -Se encogió de hombros.
El escolta entró justo en ese momento,
-¿Estás lista? Bueno. Si no lo estás no pasa nada porque vamos a trabajar igual. No hay tiempo que perder. Tengo que enseñarte un montón de cosas en muy poco tiempo. -Suspiró. -Mi trabajo sí que es complicado.
Preferiría tener su trabajo antes de estar aquí haciendo el mono para ir a unos estúpidos juegos en los que puede que muera.
-Levántate.
Sin esperar a que me levantara, me cogió del brazo y me alzó sobre mis pies.
-Camina.
Lo intenté. Fue un desastre.
Si no hubiera sido por mi estilista, habría perdido los dientes delanteros al menos.
Me sentía más alta de lo normal.
Tras media hora de caminar de un lado al otro como un pato, comenzaron las indicaciones de como hablar, como sentarme, como sonreír... Que aburrimiento.
-¡No bosteces! Serás irrespetuosa... Si es que al menos no fueras fea... Bueno. El maquillaje ayudará.
-Lo siento. Pero muero de aburrimiento. -Pienso.
Por favor que estas... Clases acaben pronto.
Si no, estaba muy segura de que mataría a este escolta.
Kidei Silibell, 17 años - Distrito uno - voluntario.
No me arrepiento de haber salido voluntario por mi hermano. Si no lo hubiera hecho, ahora sería él quien estuviera aquí.
No era el mejor en la academia, pero tampoco era un desastre.
No sé por qué quien fue elegido para presentarse voluntario no lo hizo.
Tal vez se asustó y soy yo quien está aquí.
Voy sin zapatos, cosa que exaspera a casi todo el mundo excepto a Mallory y a mi mentor, pero dejé claro que no iba a ponerme zapatos si no era estrictamente necesario y en estos momentos no lo es.
Nunca fui bueno en oratoria así que mi escolta está decepcionado conmigo. Esta vez ni Mallory ha podido fungir de mediadora ya que estaba vistiéndose para las entrevistas.
Realmente Briliant nunca parece cómodo con nada de lo que hacemos. Sospecho que prefiere pasar el tiempo con Diamond haciendo esas... Cosas que les vi hacer en el tren.
-Bueno. Tu simplemente ensalza tus virtudes y las de la alianza. Habla de tu hermano menor, pero por lo que más quieras, no suenes patético o prometo que le echaré laxante a tu comida y te pasarás todos los juegos cagando. ¿Entendido?
Me río. Primero bajito, como si no estuviera seguro de hacerlo, pero al ver la cara colorada de Briliant, mis carcajadas aumentan de volumen y no puedo parar.
No es la cosa más inteligente por hacer, pero la visión de alguien teniendo ganas de hacer de vientre y corriendo para que no lo cojan unos mutos...
Mi mentor se había ido hacía un rato cuando una preparadora histérica le había llamado. Algo había pasado con el novio.
Cuando continúo retorciéndome de risa, creo que son nervios más que otra cosa, Christian aparece con la ropa algo desaliñada y el pelo más revuelto que de costumbre.
-Muy bonito. Yo aquí, soportando la ineptitud de este tributo, y tu en otro lugar disfrutando del placer de la carne.
Stark se echó a reír, cosa que cabreó sobre manera a Briliant.
-Además literalmente. -Dice.
-¡Ocúpate tu de éste! -Chilla desaforado.
Mi mentor se encogió de hombros.
-De acuerdo. Y por cierto. Diamond está ocupado con unos patrocinadores.
El escolta mugió como posiblemente una vaca molesta, y se encerró en su habitación dando un portazo.
Bien por él.
Falta poco para las entrevistas. ¿Estás listo? -Me preguntó.
-Creo que estoy nervioso.
-No te preocupes. Briliant le pone nervioso a todo el mundo. Aunque al menos es mejor que Andryusin.
Le miré en blanco.
-Nada. Haber. ¿Qué has estado haciendo con nuestro... "adorado" escolta?
-No sé. Dejé de prestar atención hace rato.
-Lo entiendo. Lo hice también cuando estuve en tu lugar. Se enfadó tanto que fue cómico.
En ese momento entraron mis preparadores.
-Vamos. Te pondremos guapo.
Me sujetaron por los brazos como un muñeco de trapo y me llevaron a mi habitación.
Stark se estaba riendo de mi desgracia.
Como el primer día, me desnudaron, me metieron en la bañera y me exfoliaron, frotaron, me quitaron hasta los pelos de la zona púbica y me enceraron.
No presté real atención a lo que estaban haciendo con mi cuerpo. Solo desconecté.
Me vistieron como a un soldado persa. O eso es lo que dijeron. No, perdón. Como a un rey persa todo enjoyado y vuelto a enjoyar.
Todo lo que llevaba puesto pesaba una barbaridad pero no emití ni un gemido de queja.
Si me querían de rey, me tendrían de rey.
Logan Lynch - trece años - distrito once - cosechado.
Me he tomado los consejos de mi escolta muy en serio.
Tan en serio que "por accidente", he derramado el café que había pedido y después he esparcido sal por la mesa.
Dicen que da mala suerte, y lo he hecho.
Escuchar sus gritos supersticiosos me ha hecho reír.
Han sido pequeñas bromas y a mi estilista, Gretchen, le ha causado mucha gracia.
Ella es muy simpática y alegre pero hay algo que me ha hecho querer teñirle el pelo de amarillo vómito.
Estoy muy indignado. Me han vestido de ángel. ¡A mí! ¿Yo? ¿Un ángel? Venga ya. Y las piedras se comen.
Sé que hemos hablado Dirk y yo que debo mostrarme pícaro y espontáneo pero con dulzura. Eso es una cosa rara y para mí incoherente pero voy a tratar de hacerlo. No prometo nada sin embargo.
No quiero salir con estas pintas de niño bueno. Pammy y Rowan se reirán de mí por la eternidad. Ya me los imagino en la plaza del distrito riendo como locos y señalando la pantalla.
Seguro que a mi madre le gustaría mi disfraz y que a las señoras mayores les causará ternura.
Yo no quiero causar ternura. La ternura es para los bebés y los cachorros.
¿Por qué a mí? ¿No podían ponerme unos cuernos y una cola?
Quiero cuernos y cola.
Bajamos cuando Dirk nos dice que ya es hora y en el hall, Veo variopintos atuendos y mi indignación se dispara cuando es Myko quien tiene los cuernos y la cola que yo quería.
-Te lo cambio. -Le digo.
Él se ríe y le doy un puñetazo en el hombro. No es gracioso. Las plumas de las alas son más que iridiscentes. Podría decirse que compito con el brillo del vigilante jefe.
-Logan el ángel brillante. -Myko se vuelve a desternillar a mi costa y le pego con su propio tenedor gigante en la cabeza.
-¡Oye! No puedes pegarme con mi propio tridente. Eso es poco ético, ángel.
-Te voy a dar yo ángel, demonio sin tenedor gigante. Voy a pincharte el trasero.
Las puyas a mi persona terminan un rato después cuando nos dirigen a todos por orden de distrito al plató.
Pido permiso, pero no me dejan quedarme la vara de Myko. Yo solo quería sujetarla un poco más. Se sentía bien en mis manos. Era lo correcto que yo fuera quien sujetara su palo.
Me gustaría hacer alguna travesura, pero no me conviene. Los patrocinadores y el presidente estarán mirando y... Aunque bien pensado, podría gustarles. Seguro que están aburridos de presenciar cada año más de lo mismo.
Cuando llegamos, nos sentamos tras una cortina. Estoy entre Muffy y Kary, Korin... Como se llame la chica del doce.
Mi compañera de distrito no parece muy cómoda al lado del ancho tipo del 10 pero no soy un caballero así que no me ofrezco a cambiarle el sitio.
Un montón de luces se encienden y el presentador, más viejo que un árbol, da comienzo a las entrevistas.
Menos mal que son tres minutos por persona porque si no, me iba a dormir en esta mullida silla negra.
Yyyy aquí vienen las preguntas.
1. ¿Punto de vista favorito?
2. ¿Punto de vista menos favorito?
3. ¿De qué hablarán vuestrs tributs en las entrevistas?
4. ¿Si pudieses elegir ser un personaje de un libro, quién serías?
Yyyy esto es todo por hoy.
Hasta junio nada más. Tengo el PAU en breve y ufff. Estoy nerviosa como un flan.
