Disclaimer: El universo y lo que reconozcáis le pertenece a Suzanne Collins. Los tributos a ls lectors. La trama es mía. No obtengo beneficio económico alguno al escribir este fic.
Capítulo 14. Entrevistas. Distritos 1 a 6.
"Nos entrevistan para disfrutar de nuestras pateticidades aunque no lo parezcan, pretenden endulzar la realidad para mantener a las ovejas contentas."
El plató está listo y los técnicos están dando los últimos retoques y asegurándose de que todo está mejor que perfecto. Son los trigésimos juegos del hambre, y aunque no es un vasallaje, es importante también porque es la tercera década de este fantástico espectáculo.
Los vigilantes están llegando y se acomodan después de que lo ha hecho el presidente.
Los tributos están esperando tras un grueso telón acomodados en sillas blancas con diversos trajes para tratar de causar una buena impresión por si acaso en las entrevistas no gustan.
Los capitolinos tienden a aburrirse pronto y por eso, el presentador está para darle emoción y ánimo para las posibles entrevistas lacrimógenas.
A Magnus le daban grima. Y no digamos ya al diseñador de arenas. Él llevaba auriculares para ponérselos y escuchar algo más interesante que esos niños llorones.
Esperaba que el vencedor de esta cosecha fuera tan interesante como Diamond Smootie. Soñar era gratis. Decían.
La música comienza y Elder Spelman se coloca en el centro del escenario y saluda.
Su pelo es violeta y sus labios y ojos naranjas. Una combinación muy hortera si le preguntaban a la jefa de biogenética.
-¡Hola Panem! ¡Tengo el placer de presentar el trigésimo año de los juegos del hambre! ¡Hoy es el día de las entrevistas y estoy seguro de que los tributos están ansiosos por hablar conmigo!
La gente del público aplaude y lanza besos y flores.
-Hay tributos muy variados aunque muchos huérfanos. (Sonido de tristeza.) -Y para alegrar algo esto, añadiré que ¡tenemos dos! ¡Dos familiares de vencedores como tributos!
La gente se levanta y vitorea con entusiasmo.
-¿Queréis conocer aún más a nuestros 24 tributos?
Más gritos de entusiasmo.
-¡Pues démosle paso a Mallory Valdi!
Mallory Valdi del distrito 1 va vestida como una princesa con un cinturón de armas. Es una preciosa princesa guerrera.
Al verla, las chicas capitolinas quieren ser ella y los chicos desean tenerla. También hay alguna chica en ese grupo y las pancartas que enseñan lo demuestran.
Mallory, siempre amable acepta los cumplidos y sonrojada, se sienta en la silla que debe ocupar.
No se acomoda como cualquier princesa lo haría, si no que tiene una pose tensa. Como si estuviese lista para saltar.
-Bonito vestido de princesa. -El presentador dice tras darle dos besos.
-No estoy vestida de princesa. Lo parece, pero este vestido es de bailarina. -Explica ella. -Una bailarina guerrera. Mi estilista casi ha echado a mi mentor por lo mismo.
La gente se pregunta si está ofendida porque Elder se haya confundido o si no le importa.
-Sacaste muy buena nota en la prueba. Todos estamos ansiosos por saber lo que hiciste para ello.
-La verdad es que hice un poco de todo. -Se encogió de hombros.
-¿No puedes darnos una pequeña pista? ¿Algo chiquitito?
-Utilicé armas. -Sonríe pícara.
El presentador trata de sacarle más información, pero ella da evasivas. En vez de molestarse, los capitolinos parecen divertidos con sus respuestas.
-¿Nos hablarás de tu familia entonces?
-Mi familia son mis compañeros de baile. Me gusta lo que hago.
Spelman hace preguntas que ella contesta siempre sonriente.
A Magnus le gusta ella pero tantas sonrisas le causan algo de fastidio. La gente real no puede sonreír tanto. Qué tontería.
Cuando le hacen preguntas sobre la alianza, Mallory habla con cariño de todos ellos. Y cuando habla de los demás tributos, no suena hostil.
Al controlador del clima le parece agradable y enseguida le cae bien. No le resulta plástica como prácticamente todas las de ese distrito. Son como falsas barbies malvadas y le daba rabia que la gente fuera tan tonta como para creérselo.
Los tres minutos de Valdi acaban, saluda a los capitolinos, se despide del presentador y aprieta el brazo de Kidei con cariño.
Su compañero de distrito le dedica una sonrisa y va a sentarse.
Kidei Silibell del distrito 1 va vestido como un rey persa muy enjoyado. Su mentor, Christian Stark, ha tenido que convencerle durante varios minutos de que use zapatos. Los odia y está incómodo. A parte de las joyas que lleva que pesan como ladrillos, debe llevar zapatos. Eso es injusto. Toquetea los zafiros de sus mangas porque le recuerdan a Zaphir, su hermano.
Ve las pancartas que muestran su nombre pero no sonríe. Eso parece captar la atención de más chicas y algún chico que piensan que parece un chico misterioso.
Si los libros de caballeros son ciertos, piensa Adrien Blackspear, él desearía ser quien estuviera en la torre o dormido para que el caballero lo rescatara. O en este caso el rey. Ha leído libros donde el rey salva al prisionero y se enamoran...
Su madre dice que es un romántico y su padre prefiere hacer de cuenta que no existe. Pero a él no le importa. Él tiene sus libros y sus sueños.
Sigue atento la entrevista de Kidei quien está hablando de su hermano pequeño y de su madre. Le gusta el cariño con el que habla de ellos. Ojalá en su familia fueran así.
-A mi mejor amiga también le dije que no saldría cosechada a los catorce pero sí salió. Murió. Mi hermano salió cosechado a los catorce y tenía miedo de que muriera así que me presenté.
Adrien recuerda esa edición de hace tres años. Ganó Christian Stark. Le sonrió una vez. La chica a la que Kidei describe murió a causa del hacha de la tributo del siete.
Las palabras de Kidei hacen llorar un poco a Adrien. Le gustaría que los juegos no existieran y también le encantaría ser más valiente para hacer algo.
Ahora Elder le está preguntando a Silibell sobre armas y resulta que el arco es la que le gusta. También habla si no con cariño, con respeto sobre su alianza.
-No me gusta usar zapatos. Pero mi mentor dice que son necesarios. Mis pies necesitan aire.
-¡Enséñanos tus pies! ¡Seguro que son bonitos!
Adrien fulmina con la mirada a esa ofrecida pechugona que ha gritado.
-Mis pies ahora son tímidos. -Kidei sonríe y Jason Green, que estaba bebiendo agua, la escupe debido a la risa.
El tributo del distrito 1 se levanta y sin pensar, Adrien le lanza su broche plateado. Kidei lo atrapa y lo contempla en su mano.
No sabe bien que hacer con él y cuando finalmente se lo guarda en el bolsillo, Blackspear sonríe como si hubiese ganado la lotería.
Mileena camina altiva hacia la silla y solo le dedica una mirada corta al caballero.
Muchas personas se entristecen cuando Kidei ya no es visible. Esperan que haga un buen trabajo en la arena.
Mileena Penhryn del distrito 2 está vestida como una amazona. Parecía imponente e intimidante.
Muchos patrocinarán la alianza profesional pero a Mileena en especial debido a su atractivo hermano mayor y vencedor.
Pancartas con la foto de Neilan y la de Mileena se levantan entre vítores y aplausos.
Ella sonríe ampliamente y aunque quiere a su hermano, no le hace ninguna gracia que estén juntos en la misma pancarta. Claro que puede sacar ventaja de ello porque al ser su hermano vencedor y atractivo, tendrá más patrocinadores. Eso lo sabe y aunque no le resulta nada grato, sacará ventaja y provecho de donde pueda.
Es consciente a veces de que es inmadura pero en la academia la han enseñado a aprovechar cada situación.
Sonríe cordialmente al presentador y al público y aguanta estoica cada pregunta que le hacen sobre su hermano aunque ella lo que quiere decir es algo totalmente distinto. Quiere dejarles en claro que ella no es su hermano y que; si bien son parientes, hace tiempo que se han distanciado y que está allí para hablar de ella misma y no del movimiento que realizó Neilan al acabar con la chica del distrito 11.
Le apetece decir que su hermano es agua pasada y que ella es la protagonista pero se calla eso y permite que los capitolinos bailen a su ritmo.
Se pregunta cómo es que los juegos pueden separar tanto a las personas si se supone que te proporcionan honor, fama y gloria. En la academia les enseñan a matar y si bien no han matado personas, los muñecos de entrenamiento son tan reales que a algunos se les revuelve el estómago. También han practicado matar con perros y gatos para acostumbrarse a acabar con seres vivos. No es problema para ella.
Cuando al fin le hacen preguntas sobre su puntuación y sacan a relucir la de su compañero de distrito, aprieta los dientes durante un segundo y después contesta con falsa amabilidad y edulcorada alegría.
Lev Avercowney sabe que esa sonrisa no es real y ha visto la mirada fría y de desprecio que ha aparecido durante unos momentos en la cara de la chica.
Hay que tener sangre fría para ciertas cosas. Piensa. Y teme por Thomas e incluso por Rosanna. Ambos son de su distrito y le preocupa lo que los del 2 puedan hacer.
-Pronto verás a otra Penrhyn como vencedora, Elder. -Está diciendo Mileena. -Tengo diecisiete años, pero soy lo suficientemente capaz de vencer.
Los aplausos que le siguen a esa declaración son tan ensordecedores que casi tapan el sonido de la campana que indica la finalización de los tres minutos de su entrevista.
Si bien Neilan sonríe, también es cierto que lleva varias noches sin poder dormir desde que su hermana decidió presentarse voluntaria. Siente un gran peso sobre sus hombros porque no solo tiene que ayudarla a volver porque sea de su distrito, si no porque se trata de su hermana y sus padres no se lo perdonarían y él tampoco lo haría.
Podría decirse que si fuese posible iría él en su lugar, ¿pero eso sería cierto? Después de lo que vivió... No sabía realmente si sería capaz de jugar de nuevo. Ni siquiera por su hermana. La amaba, claro, pero los horrores de su arena aún lo perseguían por las noches.
Connor Edgeworth del distrito 2 le dedica una inclinación de cabeza a su compañera cuando se cruzan.
Va vestido con un uniforme de agente de la paz con varias medallas bordadas.
Las armas asustan a muchos pero el presidente no está preocupado pues sabe que son de atrezzo.
Cuando varias chicas levantan carteles con corazones y su nombre, sonríe cauteloso pues no sabe si eso es lo que debe hacer.
Ellas gritan y le lanzan algo que atrapa por acto reflejo.
Es un minúsculo tanga dorado.
Se sienta aún con la prenda en las manos y su tiempo comienza.
-¿Bueno Connor, qué te ha parecido este recibimiento?
-Un poco confuso la verdad. No entiendo por qué me han lanzado esto. ¿Se supone que tengo que usarlo? Es demasiado pequeño para mí...
Varios suspiros de ternura se escuchan y algunas chicas que llevaban carteles con otros nombres, se apresuran a pedir rotuladores para cambiar sus pancartas.
La entrevista prosigue y Edgeworth les habla de la apuesta y menciona a su familia.
-¿Qué opinas de =tu alianza?
-Somos un gran equipo. Admito que tuvimos nuestras diferencias al principio, pero las hemos resuelto.
-¿Y qué te parecen los demás tributos?
-No me he formado opinión de muchos, la verdad. Van a morir así que no comprendo por qué tantas sonrisas y trajes coloridos.
-No des detalles, que nosotros no los hemos visto.
-Lo siento, pero pediste mi opinión. Y no es por ser arrogante ni nada, soy realista. Hay algunos con posibilidades, pero los profesionales estamos mejor entrenados.
El tiempo del joven termina y se levanta aún con la prenda femenina en las manos.
No mira a Dinah que ya se ha sentado en la silla principal.
A Dinah del distrito 3 no le gusta mucho su traje. Le recuerda demasiado a las pelucas luminosas de su madre.
Trata de alejarse del gigantón del distrito 2 porque si es sincera consigo misma, le da miedo. Mucho.
El presentador no pierde tiempo en hacerle preguntas y la chica mira hacia adelante el apoyo de algunos capitolinos. Al parecer no es muy popular.
Elder quiere saber por qué está sola sin alianza y Dinah se encoge de hombros.
-No lo sé. Simplemente prefiero la soledad. ¿Para qué hacer aliados si va a morir todo el mundo menos uno?
Spelman trata de ser optimista pero ella no se lo pone fácil.
No es grosera ni insolente sin embargo; Sabe de sobra que a los capitolinos no le gustan los insolentes. Les producen ira y son matados pronto. Como a un animal rabioso.
La madre de Dinah mira la entrevista desde su horrible casa en el distrito 3. Iban a quitarle todo su dinero, pero debido a un vacío legal pudo conservar parte de él.
A veces, en la mayoría de ocasiones se arrepiente de haberse acostado con ese maldito tipo. Solo fue un calentón que le costó su carrera y posición. Desapareció junto con dos de sus hijos. Escuchó que los introdujeron en otro distrito. No le importa en cual. A Dinah nunca le ha dicho tal cosa. ¿Para qué? No tiene importancia.
Se pregunta por qué no pudieron llevarse a la niña también. Ella sola podría haber recuperado el lugar que le corresponde. Pero no. Tuvo que cuidar de una maldita mocosa.
La tiene cariño, claro, pero ¿qué importa el cariño a riesgo de ser pobre?
Apenas atiende la entrevista de su hija. No dice nada interesante.
El gong suena y Dinah se levanta aliviada. Solo quiere que esta pesadilla pase pronto.
Zachary Bayer parece que lleva solo una especie de bata de laboratorio con varias herramientas de atrezzo colgadas en un cinturón. Tiene una serie de alambres y tuercas entre las manos y mientras se acerca a la silla de la que su compañera acaba de levantarse, parece como si estuviera inventando algo o bien utiliza el artefacto aquel para evitar ponerse nervioso al concentrarse en otra cosa.
Ambas razones serían correctas. Se le ocurrió a Jason y a uno de los preparadores de Zachary antes de bajar al hall.
Parece surtir efecto porque el chico del distrito 3 se tropieza con sus propios pies pero no cae.
Algunos carteles con su nombre se alzan pero él apenas los nota. Sonríe, claro, pero no mira mucho al público. Sabe que si lo hace se pondrá tan nervioso que vomitará y tartamudeará como un juego que pasa varias veces la misma diapositiva.
Al menos Alix lo describió así una vez cuando una chica le habló.
Ella dijo que era adorable y Zachary tiró lo que tenía en la mano. Ese invento explotó y el humo negruzco que cubrió la falda de la chica... A ella dejó de parecerle adorable el chico tímido y si no fuera porque debía irse, le habría hecho comer ese aparato arruinado.
Esa misma chica está al lado de Matthew y Alix en la plaza de su distrito y recuerda ese día mientras Bayer trata de hablar de su alianza.
-Eh... Eh... Karen... Sí, Karen... Buena... Es chica una buena guapa y... Y...
La cara del joven parece volverse gris al percatarse de lo que ha dicho sobre su aliada.
-Y... Selim es guapo también... No gusta me él... Solo... Eh... Eh...
Cierra la boca. Parecía estar empeorando las cosas o enredándolas como aquellos alambres que tenía entre los dedos.
Cuando Elder le pregunta sobre el artilugio, el chico explica tratando de no tropezar con las palabras que como no quería imaginar al público desnudo, no porque pensara que eran feos, si no por los nervios, a su mentor, que era el de Dinah pero le había ayudado con la entrevista porque Jason era agradable y no comprendía a las chicas...
Se puso a divagar sobre lo preciosas que eran y que comprendía que Jason Green se pusiera nervioso con ellas incluso si era gay porque Jason lo era y él estaba contento de que lo fuera...
Dejó aquel hilo de palabras porque se estaba enredando él solo...
Explicó la idea del artilugio y decidió responder preguntas concisas.
Pero parecía que al presentador le gustaba escucharle tropezar con las palabras porque le hizo hablar de su familia y de sus amigos.
-¿Y qué es lo que más te gusta del Capitolio?
-¡El tocino! -Gritó. -Es la maravilla hecha comida. Mi lengua canta odas al sabor y la otra noche soñé con un muto de tocino y le vencí comiéndomelo.
No había tropezado con las palabras y cuando se percató del entusiasmo con el que había hablado del tocino, agradeció que su tiempo acabara.
Se levantó, saludó, y salió corriendo casi tropezando con Gramerye.
Ella le sonrió y le esquivó.
Cuando Bayer cayó al suelo tras cruzársele los pies, estaba a salvo tras la cortina donde los capitolinos no podían verlo.
La gente se levanta para aplaudir a Tina Gramerye. Ella sonríe y saluda como ha ensayado con su padre.
La política y los formalismos no le gustan, pero cuando salga vencedora tendrá que hacerlo si quiere ser querida. Y ella desea serlo. Un vencedor no querido es un vencedor sin importancia.
Le divierte ver al chico del distrito 3 tratando de correr sin tropezar. Es demasiado larguirucho y sus miembros son demasiado grandes para que pueda manejarse con propiedad.
Niega con la cabeza y se sienta en la silla.
Su cola de sirena se pliega bajo ella y al menos está cómoda.
No la han dejado tener un tridente de atrezzo. Su padre dice que mueve mucho las manos al hablar y que sería un peligro para el pobre presentador. No fuera a sacarle un ojo.
No discute porque sabe que es cierto.
-¡La hija de un vencedor! ¿No es esto maravilloso? ¡Al fin tenemos a otra Gramerye en los juegos.
-Yo tenía ganas de venir también pero tuve que esperar el momento adecuado.
Hidara solloza en su casa. Cree que nunca habría sido el momento adecuado para su hija. Ella es demasiado ingenua e inocente. No va a perdonar a Zack por esto si Tina no vuelve.
Sigue atenta la entrevista de su pequeña sonriendo ante su espontaneidad y su risa fácil.
Al ser la esposa de un vencedor no ha tenido que ir a la plaza al ver los juegos así que se permite dar rienda suelta a sus emociones.
-Connie es muy dulce. Bueno. Es letal, claro, y no dudo que hará lo que sea necesario, pero no es un mal tipo. Mall es cariñosa y la mediadora cuando surgen algunas... Diferencias en cuanto a opiniones. Mileena es impetuosa y realmente es mortal con los cuchillos según he visto en las simulaciones. Y Kidei es serio y reservado pero no hace mal tercio ni nada. Le gusta el silencio al parecer y es un arquero excelente.
A Tina le habría encantado decir más cosas, pero sabe que hay asuntos que no deben tocarse en público.
Saluda a su madre, a su tío y a sus compañeros en la academia.
Magno respira tembloroso, Hidara llora y los gemelos que beben los vientos por ella se ruborizan.
El gong suena y Tina vuelve a su sitio. Cuando pasa al lado de Dylan le dedica una sonrisa que él devuelve aunque en menor intensidad.
Dylan Marlow no está nada contento de salir en televisión. Vaya pérdida de tiempo. Los capitolinos solo buscan diversión y parecen disfrutar con el malestar y los nervios de los tributos.
Hace varios días que está encerrado y sin poder salir y se siente atrapado. Añora el mar, el barco y la tripulación. Incluso no le importaría tener que despertar a su hermano a diario para que le ayude con las tareas.
Se siente desganado mientras camina hacia la silla del entrevistado solo vestido con una especie de taparrabos con cola de tritón.
No le importa enseñar su cuerpo. Es un aliciente para él.
Ve como hombres y mujeres babean por él. Incluso aquellos que no tienen pancartas con su nombre.
Tiene suerte de que no le hayan lanzado un tanga como al tipo del 2. No le gustaría tocar la ropa interior de una capitolina. Sería asqueroso.
Contesta encantador y sonriente a todas las preguntas e incluso se ríe en las partes en las que tiene que hacerlo.
Nunca le ha faltado carisma y la explota ante la gente que tanto desprecia.
Está seguro de que su familia está en el barco así que no le preocupa que le estén viendo. Y si lo vieran, sabría que cada uno hace lo que debe para sobrevivir igual que en el mar.
-¿Y por qué no te has unido a la alianza profesional?
Quiere decir tantas cosas despectivas que podría salirle una úlcera por callarse.
-Parece ser que me gusta la emoción y la aventura. Como ya he dicho antes, paso la mayor parte del tiempo en el mar y ¿qué es la vida sin una aventura? Además. Tengo otra alianza. -Digo.
-¿Cuál? -Elder parece vibrar en su asiento.
El final llega y los capitolinos se quejan. No quieren perderse ese cuerpo escultural. Y quieren saber sobre la alianza.
Pero Marlow se marcha y se despide sonriendo.
Han decidido que sea Eliseos quien dé la noticia que al parecer aún no ha llegado a oídos capitolinos.
Salomé Noon comparte una mirada cómplice con Dylan y le sonríe. Al parecer nadie sabe que son aliados. Eliseos será quien rebele eso. Cuando Marlow le guiña un ojo, sale de detrás del telón y se sienta altiva en la silla de las entrevistas. Es hermosa y lo sabe. Lleva un top de tirantes azul que le deja al descubierto el vientre, una falda vaquera que le llega algo más abajo de los muslos y unas sandalias de tacón con algunos diamantes luminiscentes que combinan con los que tiene en el cabello, el top y la falda.
Algunos capitolinos se sorprenden al verla. No parece una chica del distrito 5. No es huesuda a causa de la desnutrición y se nota que tiene la piel, las uñas, el pelo y los dientes bien cuidados.
Su novio, James Herondale, la mira embelesado y temeroso de que salga herida o peor en los juegos. Tiene sospechas a causa del por qué Salomé salió cosechada, pero las posibilidades le producen tanta angustia que decide descartarlas.
La entrevista va bien. Elder le pregunta cosas que ella estaba más que lista para responder e incluso apenas se inmuta cuando el presentador afirma que fuentes externas le dicen que en (ciertas) revistas, aparece sin ropa.
Noon no lo niega e incluso se levanta y hace un par de poses sugerentes logrando que más de uno babee.
Al escolta del distrito 5 no le hace ninguna gracia aquello pero no muestra nada más que una sonrisa exteriormente.
Preguntan sobre su alianza y ella afirma que son buena gente aunque la realidad es que no le importa en absoluto. Solo necesita a alguien que pelee y haga lo difícil por ella. Eliseos parece que lo hará.
Comienza a relajarse cuando lo que trataba de ocultar a toda costa sale a la luz sin que pueda hacer nada.
-¿Y por qué elegiste como nombre Salomé Noon? Hemos investigado, y descubrimos que te llamas Lina Wells y tienes una gran familia.
En una pantalla aparecen los padres y hermanos de la chica. Ella ve como parece haber crecido la prole y retiene la mueca de asco que quiere hacer.
Tiene ganas de maldecir al Capitolio y a todos sus habitantes pero improvisa como puede para no quedar tan mal.
-Bueno. Una debe ganarse el sustento de cualquier manera que pueda y no todos somos altruistas. Hice lo que me vino mejor y cambié mi nombre porque me parecía más artístico.
-Y engatusaste a mi hijo. -Escupe una capitolina desde su gran casa. -Pequeña...
James se siente traicionado y humillado. Creyó a esa chica de distrito. La amó y la llenó de lujos. ¿Y qué hizo ella? Mentirle. Su madre tenía razón. Piensa. Salomé es una oportunista.
Herondale tiene la sensación de que todo el mundo le juzga con la mirada y no presta atención hasta que esa chica que creyó conocer se levanta y vuelve a su asiento y Vicent ocupa su lugar.
A Vicent Stuard le gusta su traje. Le recuerda a su distrito cuando leía libros de fantasía y aventuras. Siempre había querido vivir en esos mundos maravillosos y vivir aventuras.
Ahora estaba a un día de vivir la mayor de todas pero no quería. En los juegos del hambre solo uno sobrevivía y al ver a Lightnin, era obvio que su paso por los juegos no había sido un camino de rosas y que ser vencedor no era siempre sinónimo de maravillosa felicidad.
Estaba vestido como un caballero victoriano y a menudo, desde que le habían ayudado a ponerse el traje, imaginaba un montón de situaciones en las que era el héroe y salvaba a Sireen. Si es que ella era de verdad Sireen y no producto de su imaginación.
Imaginaba que iba con Raffia, Logan y Myko y liberaban a Panem de la tiranía.
Pero él lo sabía mejor. Era un miedoso excepto en su imaginación y si no había salido huyendo, era porque podrían castigarle brutalmente si lo hacía.
Respondió a las preguntas del presentador y se ruborizó cuando algunas personas le gritaron que era adorable.
Una mujer con un gran busto le dijo que lo acunaría en sus brazos si quería y Vicent se imaginó durante un segundo que moría asfixiado por esos enormes senos y se estremeció solo de pensarlo.
A la mujer le dedicó una sonrisa pero si se le acercaba con su delantera, se escondería detrás de Myko. Él tiene un gran tridente así que podría apartar los senos probablemente asesinos. Esperaba no soñar con mutos tetudos.
Casi se perdió la petición de Spelman de contarle algo sobre la alianza.
-Hacemos un buen equipo. Raffia y yo somos más tranquilos. Logan y Myko más traviesos. Nos complementamos.
El gong suena y Stuard vuelve a su sitio.
La compañera de Myko parece demasiado alta con esos zapatos y espera que no se caiga. Habría sido divertido si Salomé se hubiese caído, pero uno casi nunca obtiene lo que merece.
Una avox se enjuga las lágrimas cuando nadie la mira.
Sarah Landers del distrito 6 sigue teniendo la sensación de que va a caerse y que va a enseñar las bragas a todo Panem. Se siente alta y el camino hasta la silla le parece eterno.
Le dedica una sonrisa al chico del distrito 5 y no puede evitar suspirar cuando se sienta.
-Me encanta tu vestido. Es sencillo y de colores que parecen girar como las aspas de un helicóptero. Es un interesante efecto visual.
-Mi estilista es una gran diseñadora. -Está de acuerdo. -Aunque estos tacones... Son hermosos, no voy a negar eso, pero son tan altos que temo darme contra una lámpara o algo así.
La gente ríe y el escolta suspira aliviado. Al menos hay gente que la apoya aunque sea fea. Eso es bueno.
-Me gusta vivir en el orfanato. Es un lugar en el que he hecho amigas. Nos apoyamos mutuamente y aunque lo ideal sería querer una familia, yo no sueño con una, la verdad.
-¿Pero por qué no? -Elder pregunta perplejo.
-Pues porque si mi familia me dejó allí... -Se encoge de hombros.
El presentador decide cambiar de tema porque a los capitolinos parece no gustarles por donde se encamina la entrevista y pregunta sobre su alianza con la niña del distrito 9.
-Roxanne es muy inteligente y tiene buenas cualidades. Creo que podremos hacerlo bien.
-¿Qué hay con tu nota en las sesiones privadas?
Se encoge de hombros.
-Una nota no siempre muestra las capacidades de alguien.
-¿Y te gusta el Capitolio? -Spelman pregunta.
-No he visto mucho, pero sí. Me gusta. Es muy interesante y diferente del distrito 6.
Lo que no dice es que son unos derrochadores y que con las joyas que el chico del distrito 1 lleva, podrían mejorar la calidad de vida de los distritos.
El gong suena y Sarah se marcha despidiéndose y saludando. Ve a Mykolas bromeando con sus aliados pero no dice nada.
La pregunta del Capitolio la ha puesto de mal humor.
Hay varias cosas que Myko piensa al ver las entrevistas de los demás. Algunas le han parecido interesantes, pero en otras ha tenido que taparse la boca para ocultar los bostezos.
Logan no ha sido tan agradable y muestra totalmente su aburrimiento ante la entrevista de Sarah.
-Eres malo. -Le recrimina Raffia.
-Tú también. Al menos en tu mente, no lo niegues. Lo que pasa es que yo lo muestro porque no me importa y tu prefieres esconderlo. Pero te has aburrido en ciertas entrevistas al igual que yo.
-Como la de Vicent. -Bromea Mykolas. -Ha sido tan tostón que casi me duermo sentado y todo.
El nombrado se ruboriza y luego se levanta a darle un puñetazo en el brazo.
-Seguro que en la tuya estaré roncando.
Es divertido como frunce el ceño. Parece un cachorro cabreado. Picaso piensa.
Logan le lanza un trozo de algo a la cara.
-Es tu turno de salir, idiota.
Myko se percata de que Sarah está sentada a su lado y que el escolta le apremia para salir.
Él lo hace sonriendo como si nada.
-Llegas tarde. Mira cuanta gente estaba esperándote. -Elder dice en tono quejumbroso.
-Lo bueno se hace esperar. -Myko guiña un ojo y les sonríe a las personas que tienen carteles y sábanas con su nombre y foto.
-¿El traje de diablo tiene que ver con tu actitud? -El presentador quiere saber.
-¿Quién sabe? Puede que sí, puede que no.
Picaso se muestra encantador y agradable. Algunas palabras bien colocadas en los momentos adecuados y tendría a algunos tontos capitolinos comiendo de su mano.
Habla sobre su familia muerta brevemente y también sobre su tutor y los hijos de éste.
Se traga los comentarios despectivos hacia la mujer de Alas y finge tristeza cuando cuenta que a ella no le cae bien.
Algunos hombres y mujeres tenían lágrimas en los ojos.
-Pero bueno. Tengo esto que me hicieron los niños a los que quiero como hermanos.
-Encantador. -Spelman suspira.
Luego pasan a hablar de la alianza.
-Sé que no es sano, pero nos llevamos muy bien. Más como amigos que como aliados.
Otra mentirita blanca. ¿O tal vez no?
-Ya veréis a Logan. Está... -Sonríe travieso y cuando la campana suena se va riendo apenas notando a la chica del 7.
Ve a Lynch fingiendo dormir y a Raffia prácticamente tumbado en su silla.
-Cabrones. -Se queja.
Ellos se ríen de él.
-Tomaremos un descanso de diez minutos y volveremos con Collie Rush. Seguro que es una chica interesante.
La gente aplaude y se levantan para ir al servicio o a comer o beber algo.
Nota: Perdón por la tardanza. Espero que las entrevistas os hayan gustado.
Ahora van las preguntas:
1. ¿Entrevista favorita?
2. ¿Tributo que menos ha gustado?
3. ¿Qué traje os ha parecido mejor?
Y bueno. Nos leemos en la segunda parte de entrevistas.
