Los personajes no me pertenecen.


Desperté con la sensación de una piel suave y húmeda recorriendo mi cuello, con un cuerpo largo y firme, pero muy suave montado a horcajadas encima de mí. Mis ojos apenas se estaban adaptando al cuarto medianamente iluminado, cuando me di cuenta de las finas hebras que caían a los costados de mi cara.

Subí mis manos sobre la figura que se cernía sobre mí, recorriendo por detrás de los muslos hasta sus caderas, dirigiéndome hacia la parte posterior de estas, tomando firmemente su trasero.

Una risa como campanas de viento sonó en mi cuello y sus labios siguieron su recorrido hasta mi pecho, con mis ojos cerrados sentía como si esos sonidos y esas sensaciones fueran destellos de energía rosando mi piel.

Subí más mis manos por la suave figura que seguía jugando conmigo a su antojo, sentía su centro justo encima de ingle, apenas cubierta por una delgada tanga de encaje que la separaba de mi entera desnudes, de la cual ella no debería tener ningún problema sintiendo lo duro que estaba.

Seguí subiendo mis manos, dejando que las yemas de mis dedos rosaran tanto de ella como fuera posible, surcando los costados de su cintura, yendo hacia su espalda bajando hasta sus nalgas de nuevo para acunarlas en mis palmas antes de subir por su abdomen otra vez, regresando mi toque a finos roces con mis yemas de manera ascendente, por su plano y firme abdomen hasta sentir el acojinado peso de sus pechos, los cuales deje que cayeran en mis palmas abiertas, sintiendo sus pezones duros. Tarde mi tiempo apreciando su peso y su textura, pero eventualmente los deje ir por una causa mayor. Subiendo por su cuello hasta los costados de su rostro, el cual traje suavemente hacia el mío, y cuando lo tuve a la misma altura, abrí los ojos, encontrando 2 orbes oscuras, enmarcadas por el maquillaje algo corrido del día previo, haciéndolas verse profundas e intensas. Pero su expresión era cálida, hacia que una sensación bajara por mi garganta hasta anudarse en mi pecho y sentir que iba a estirarlo hasta romperlo. Su largo cabello caía en hebras alrededor de nuestros rostros creando una cortina que nos separaba incluso más de lo que pasaba en el resto del cuarto.

Me incline hacia arriba y bese los llenos labios que acompañaban esos ojos, levantándome en el proceso, sentándome mientras la sostenía a ella contra mi pecho, sintiendo como su torso desnudo se apretaba contra el mío.

Mantuve mis manos en ella todo el tiempo, sosteniendo su rostro por los costados incluso cuando el beso hubo terminado. Con una mano sujetando la parte trasera de su cabeza y la otra vagando por el costado de su cuerpo, codiciosa de tocar todo a su alcance, pero temerosa de hacerla sentir incomoda.

Ella llevo sus manos delicadas manos a mis hombros, y abrió los ojos que para este punto había cerrado, separándose ligeramente de mí.

Me sonrió, sus ojos antes intensos, ahora me miraban con calidez, reflejando la sonrisa de sus labios.

Le respondí el gesto.

-Buenos días guapo- me dijo en su ronca voz de la mañana.

Amplie mi sonrisa, ahora más seguro de mí mismo, y de todo lo demás, porque ella solo me decía así cuando se estaba sintiendo lo suficientemente segura para ser traviesa.

-Buen día, mi vida. – tenía mil cosas que decirle. Mil cosas que hacerle su precioso cuerpo que en este momento estaba presionando todos los lugares correctos sobre el mí.

Pero lo mantuve para mí.

Porque nos había costado mucho llegar a este punto de la relación.

Y no quería arruinarlo porque no podía guardar mis hambrientas manos para mí un segundo.

Aunque seguramente a ella no le quedaría duda de mi deseo sintiendo mi pene duro como un mástil atrapado entre los dos.

Sin embargo, ella me sorprendió una vez más en un corto periodo de tiempo, enredo sus dedos en mi cabello y me beso con fuerza, tragándose el gemido que salió de mi boca cuando pego su centro mi erección.

-Bella- mi voz salió ronca y baja, ya no sabía diferenciar si por la hora que era o por mi estado actual.

Ella solo negó contra mis labios con una sonrisa, separándose de mi apenas lo suficienciente para retirarse su pequeña pantaleta. Me detuvo cuando me vio moverme para cambiar de posición, tomándome por las muñecas con una sonrisa traviesa.

-Ayer tu hiciste de las tuyas, hoy quiero jugar yo. – se veía preciosa con sus mejillas sonrojadas, mientras me empujaba para atrás en la cama, que, por supuesto que no le dije que ayer se había tratado de hacerla sentir a ella, de hacerla venir a ella y de hacerla confiar a ella.

Porque, de cualquier manera, yo había disfrutado enormemente todo lo que hicimos. Incluso demasiado.

Así que podría dejarla. Si ella se sentía con la suficiente confianza para jugar conmigo asi. ¿Quién era yo para negarle eso?

Me empujo sobre la cama, acomodándose de nuevo sobre mi pelvis, alineando nuestros sexos de modo que rosaba su clítoris con mi dureza, dejándome sentir toda su caliente y sedosa humedad.

Sisee por eso, moviendo involuntariamente la cadera había arriba.

-Impaciente. – se rio de mí. Ella sabía que no era así. Había sido paciente. Extremadamente. Pero no se lo iba a decir yo. Este era mi premio. La hermosa mujer sobre mí, que resultaba ser también mi otra mitad.

La abstinencia era un pequeño precio a pagar con semejante recompensa.

Mientras ella se movía hacia delante y hacia atrás sobre mí, en un movimiento más amplio de su cadera, entre fácilmente en ella,no lo había incitado yo, pero si disfrute como cada centímetro de mi ser se introducía en su húmedo calor.

Saque el aire ante la sensación, siendo respondido por un gemido agudo y placentero de su parte. Se acomodo mejor sobre mí, haciendo nuestra unión más profunda.

Sentí como se estiraba a mi alrededor. Tan tensa que casi era demasiado.

La vi tragar saliva, acostumbrándose unos segundos.

- ¿todo bien? – use mis últimas conexiones neuronales para preguntar.

Ella se rio, enderezándose sobre mí, y batiendo ligeramente su cadera, con una lánguida y deliciosa cadencia.

-Perfecto- me dijo mientras sus manos viajaban acariciando duramente mi abdomen, hasta apoyarse sobre mi pecho, donde aprovecho para apoyarse y empezar su vaivén más enérgico.

No tuve más coherencia después de eso.

Ella me tenía, donde ella quería y tomo de mi todo lo que quería hasta que se sacio. Deje que hiciera conmigo lo que quisiera, me encantaba verla moverse sobre mí, el placer lascivo que desprendía de sí misma, era algo que no pensé que ella tuviera dentro de sí. Pero el descubrimiento era enervante. Luego podría explorarlo yo también.

En este momento necesitábamos que ella lo descubriera, del placer que podría darse y el poder que esto le daba sobre mí.

Me gustaría decir que aguante lo suficiente para hacerla venirse en múltiples ocasiones, y varias posiciones. La realidad era que estaba listo para venirme desde que empezó a moverse con entusiasmo. Verla darse placer conmigo, mientras se recorría a si misma con las manos era más de lo que un hombre puede tomar. Pero resistí la vista y puedo decir orgulloso que termine apenas unos instantes después de ella.

Sin sacarme aun de su interior, se inclinó sobre mí, rodeándonos de nuevo con su cortina de cabello mientras me daba un beso, con sus labios salados por y su piel ahora humedecida y fresca por el esfuerzo. La jale hacia mi pecho, rodeándola con los brazos, mientras nos acomodaba más cómodamente entre las almohadas.

-Edward, estoy sudada- me dijo sin cambiar su posición sobre mi pecho, más bien como derritiéndose.

-Que asco- conteste abrazándola más fuerte contra mí.

Oí su musical risa casi en el fondo de mi cabeza mientras volvía a caer profundamente dormido.

Cuando desperté nuevamente la luz que entraba desde el ventanal de piso a techo era brillante a pesar de las cortinas de color blanco que apenas y hacían algo por detener la luz. Enterré la cara en una almohada buscando un poco más de tiempo de inconciencia mientras estiraba las manos buscándola a ella alrededor de mi en la cama. Desiste de volver a conciliar el sueño cuando me convencí que por muy grande que fuera la cama, ella no iba a aparecer debajo de alguna cobija, así como así.

Me senté, levantando mi torso, dándome cuanta de lo aún muy desnudo que me encontraba, con la sabana tapando mi regazo y mis piernas. Suponía por el fiero sol que se veía atreves de la ventana que nuestro día en el caribe seria caluroso, pero el aire acondicionado estaba tan frio que más bien me estaba congelando. Me levante de la cama sorteando los muebles en colores arena, todos muy ad hoc con el tema del resort de playa donde nos encontrábamos y busque ropa interior de la maleta en la otra esquina de la habitación. Entre al baño y me lave el rosto, dejando que la fría agua se llevara mi pereza, sintiendo la suavidad de la mullida toalla tendida al lado de al lavamanos.

Regrese al cuarto principal y observe el desastre que habíamos dejado, no sin algo de orgullo.

Ayer ella había iniciado las cosas. Las había planeado así. Y las había continuado. La cama era un completo desastre. La sabana de cajón ni siquiera cubría el colchón ya, las almohadas regadas por todo el piso, incluso el cabecero ligeramente despegado de la pared por el movimiento.

Si, estaba muy orgulloso.

Al principio había estado inseguro, sobre la intensidad con la que ella estaba llevando las cosas. Temía que este momento detonara algún recuerdo, que nuestro avance se viera estropeado, porque quizá ella sintiera que yo necesitaba sexo rudo.

Pero Bella mi tenía la gran sorpresa de que todo era para su propio disfrute, así que me convertí en su marioneta.

Había sido extremadamente glorioso verla tomar placer con tanta avidez, parecía igual de gustosa de darlo de vuelta. Energética. Las muchas horas que había pasado en el gimnasio para matar mis ansias durante los meses de abstinencia ahora realmente habían rendidos frutos. Digo, podía verme al espejo y saber que habían rendido frutos, pero la resistencia de esta chica era la de un corredor de maratón.

Decidí dejar al desastre del cuarto como estaba, la verdad para nada interesado en ocultar la evidencia de nuestra noche y más interesado en encontrar a la chica en cuestión, Sali de la habitación a la pequeña sala de estar junto a ella, sin encontrarla por ningún lado. Solo su maleta abierta con algunos bikinis regados alrededor de ella.

La habitación parecía vacía y a pesar de que sus maletas seguían ahí, sentí que me caía un plomo al estómago.

Ella había amanecido conmigo. El temor de haber pasado una línea de la que ella se sintiera incomoda cuando despertó me invadió.

Habíamos hecho muchas cosas en la noche.

Yo estaba bebido. Ni siquiera creo haber estado borracho, quizá solo alegre.

Me senté en el sillón junto su desordenada maleta rememorando toda la noche previa. Y la madrugada.

Fue una gran noche.

Pensé que para ella había sido igual.

Busqué mi celular y volví a sentarme, marcando el número de Bella, solo para escuchar sonar su celular desde el cuarto principal.

Me maldije a mi mismo.

Yo no tenía plan de tocarle ni un solo pelo durante la noche. Nunca lo hacía si bebía.

Siempre había tenido cuidado de eso. Cuando salíamos, diligentemente dejaba a Bella que se desvistiera en la habitación, excusándome para ir al baño, tomaba una ducha rápida y me masturbaba, no era una solución realmente, pero disminuía mis ansias.

Ayer ella había preparado todo, el servicio a la habitación con más vino, flores en la cama y el jacuzzi prendido cuando llegamos, cuando me dijo que quería intentar tener sexo esa noche, yo ya estaba en un punto de no retorno. Solo atine a preguntar si estaba segura.

Me levante del estúpido silloncito del cuarto y Sali al balcón, observando la vista al mar y escuchando el sonido de las olas junto con la gente en la alberca.

Deje que el calor del caribe me envolviera y trate de aclarar mi mente, no me di cuenta cuanto tiempo paso hasta que sentí unos brazos delgados rodearme.

Me voltee para encontrarme a la causa de mi preocupación vestida en ropa de deporte, que claramente había sido usada para lo que era, el cabello en una coleta y los audífonos puestos, sonriéndome ampliamente.

Todo el peso de mi estomago se fue y le sonreí de vuelta, sintiendo como que todas mis especulaciones caminaban inmediatamente fuera de mi mente.

-Hola dormilón- me dijo con su tono burlón.

Recorrí mis manos rápidamente sobre sus costados y me acerqué a besarla, sintiendo lo salado de piel en mis labios.

-Desperté solo y desnudo, me sentí usado- le dije medio en broma, medio sacando mi miedo.

Ella se rio cruzando sus brazos detrás de mi cuello casi colgando su peso contra mi cuerpo, yo recibí muy bien su gesto y la sujeté firme inclinándome a besarla profundamente. Ella me dejo hacer, cuando sentí como que el aire me faltaba y la ansiedad había disminuido, me aleje un poco de ella, puse un beso en su frente y sentí como ella se acomodaba más cerca de mi poniendo de cabeza en mi hombro.

-Voy a ir al gimnasio más seguido si me vas a recibir así siempre. –

-Si vas al gimnasio más seguido sería mejor que tu mudes para haya- la moleste. No era mentira, tenía 3 rutinas de entrenamiento diferentes al día.

- Bueno- sentí como se acurrucaba un poco más contra mí. – Te gusta tener una novia bonita- me dijo con una voz más bien traviesa- Y eso cuesta trabajo.

Me separe levemente de ella, su expresión decía que era una broma, pero sus ojos se veían dudosos.

-Me encanta como te ves- le dije sujetando su barbilla para que no pudiera voltear la cara, porque sabía que lo haría- Te veo hermosa todos los días y te verías hermosa de la manera que fuera. - la duda en sus ojos cambio por un brillo discreto y la sonrisa de sus labios se extendió sincera cuando ella volvió a poner su cabeza en mi pecho mientras me apretaba con los brazos por detrás de mi espalda.

Me incline para cargarla al estilo de novia y llevarla hacia la cama otra vez. Ella protesto alegando que tenía que ducharse primero y le prometí que si dormía conmigo otro rato nos ducharíamos juntos al despertar. Eso pareció calmar sus protestas y su sonrisa volvió.

Me parecía increíble como había crecido el contacto físico entre nosotros en solo una noche, más bien como ella parecía tan cómoda, tan satisfecha con eso y la vez tan insaciable. Y no me molestaba, todo lo contrario.

Nos acomode en la cama, sintiendo su cuerpo amoldarse al mio y dejando que la inconciencia nos llevara. Su cuerpo se relajó rápidamente, y su respiración de acompaso, mucho antes de que a mí me llevara la inconciencia.

Mientras tenia a la chica dormida en mis brazos, sintiendo su curvilínea, su tonificado cuerpo y piel de seda contra mí. ciertamente toda la inversión de tiempo en el gimnasio le habían pagado bien. Su rostro en mi pecho, relajado, con los mechones de cabello caprichosamente cayendo a su alrededor. Sus facciones simétricas, casi perfectamente, con sus labios carnosos y casi rojos, sus grandes ojos rodeados de risadas y gruesas pestañas oscuras, con su pequeña y respingona nariz. Tenía la Belleza clásica de una muñeca de porcelana, con el cuerpo de una musa y aun asi no le bastaba para sentirse conforme. Siempre preocupada por como presentarse, por cómo se veía, por su manera de comportarse.

Poco tiempo antes me había informado que decidido volver a la universidad. No estoy segura de que reacción esperaba ella de mi parte, puesto que su declaración original se escuchó con mucha convicción, le sonreí y le deje saber que lo que ella sintiera que era lo mejor, tendría todo mi apoyo, después de eso bromeo sobre el que no podría ser de otra forma, puesto que alguien como yo no se debería estar presentando en sociedad con alguien que solo tuviera terminado el bachillerato. Nos había tomado un camino muy largo el que ella entendiera que mis sentimientos eran reales, no secundarios a su apariencia o a su fama. Pero seguía teniendo sus dudas, seguía sintiéndose insuficiente.

Ella no veía claramente lo que pasaba a su alrededor.

La conferencia a la cual habíamos venido, era un congreso de neurocirugía donde yo había ganado una beca como asistente para exponer mi tesis de la residencia. Era un gran honor, había sido escogido entre varias decenas de contendientes.

Había renunciado al dinero de la beca para los boletos de avión y la estancia en el hotel donde se llevaba a cabo el congreso para mi compañero pudiera asistir con ese dinero, de cualquier forma, podía permitirme más a mí mismo que lo que me permitía el dinero de la beca.

Pero Bella no sabía eso. Ella pensaba que todo estaba pagado por mi premio.

Consideré mi ponencia un éxito y recibí múltiples felicitaciones por ella y por mi tesis.

Algunas incluso que incluían propuestas para hacer una alta especialidad médica en algunos de los hospitales de más renombre a nivel mundial o algunas ofertas de trabajo bastante sustanciosas.

Otras tantas felicitaciones menos profesionales venían sobre la chica que nunca dejo mi brazo.

Sabía que eso iba a suceder, los comentarios se venían llegar desde que llegamos al lobby del hotel y conociendo el gremio y a mis compañeros la verdad era que los esperaba.

Y la verdad también estaba presumiendo a mi hermosa novia entre mis pares.

Me sentía el rey del lugar, había ganado el premio por mi tesis, tenía grandes ofertas a futuro y en mi presente, la chica más hermosa de todo el lugar, que además me miraba como si fuera el sol y mi trataba como si fuera lo mejor que le había pasado.

Sabía que ella había escogido cuidadosamente lo que se iba a poner y como se iba a maquillar durante todo el viaje, y aunque nunca se lo diría, porque no quería que sintiera que mi cariño dependía que siempre estuviera producida, se lo agradecía mucho.

Era mero ego. Si.

¿estaba mal?

No lo sabia

No se sentía mal.

Se sentía grandioso. Me sentía en la cima del mundo. Y gracias a ella.

Lo que no se sentía bien era que ella pensara que algo menos que eso le quitaba el valor. Porque justo ahora como estábamos, con ella sin la más mínima gota de maquillaje y con ropa de deporte, seguía calentando mi pecho igual que siempre.

No sabía que ella había planeado tener sexo conmigo en este viaje. Sinceramente cuando reservé una sola habitación lo hice pensado en que prácticamente todas las noches dormíamos juntos. Y dormir era eso.

Pero la muy diabla había hecho conmigo lo que quiso.

Bendita sea ella.

Incluso lo había planeado con anticipación, porque en el momento que algo de sangre regreso a mi cabeza y atine a sugerir usar un preservativo, ella me dijo que se había colocado un DIU hace un mes. Sin duda iba a mandarle un regalo a su ginecólogo cuando regresáramos.

Ella iba a ser la madre de mis hijos. Pero todavía no.

Tenía varios planes antes de eso.

Me acurruque más cerca de ella. sintiendo su calor invadirme y deje que el sueño me llevara.

Horas después fui despertado por una Bella hambrienta y apurada para llegar al Buffet del desayuno. Seguí lo que ella me dijo, me duche y me cambie y bajamos al restaurante principal casi para la hora de cierre del buffet, en el comedor principal vi a varios de mis colegas y a mi compañero de rotación, Petter, aprovechando la comida y platicando animadamente en una mesa todos reunidos, algunas de las parejas de los demás también se habían unido al viaje. Yo en lo particular no estaba tan interesado en sentarme con ellos, sino en disfrutar algo de tiempo a solas con Bella, pero cuando ella saludo al resto y me arrastro a sentarme a dicha mesa, no tuve más que sonreír y hacer uso de toda la diplomacia y buenos modales que mi madre me había enseñado.

La mañana paso rápida, con Bella arrastrándome hacia una de las albercas principales y hacia la playa para hacer mil y una actividades.

-Nunca había venido a la playa- me dijo cuando estuvimos debajo de una sombrilla de palma en una tumbona mullida para 2 personas.

-He visto tus sesiones de fotos en la playa, ¿Lo olvidas? – le dije jugando , pellizcando su costado apenas, más como una excusa para poner mi mano en su cintura y pegarla más a mí.

Ella se encogió de hombros.

-He estado por trabajo, cuando apenas estaba empezando y las sesiones eran de entrada por salida en la locación, nunca tuve tiempo de quedarme y disfrutar de nada. – se recargo sobre mi pecho dando por terminado lo que estaba diciendo, solo relajándose. Después de eso deje que me llevara donde ella quisiera. El paseo en jetsky, los brincolines flotantes, el paseo en lancha con fondo de cristal, lo que ella nombrara, lo conseguiría.

¿Yo?

Por mi parte estaría perfectamente feliz repitiendo en bucle la noche anterior. Encerrados en el cuarto, sin más contacto humano que servicio a la habitación.

Pero bueno, tampoco nos caía mal un poco de sol.

Había preparado para ella una cena en una de las caballas flotantes sobre pilotes del hotel. Cuando regresamos al cuarto, para cambiarnos para la cena, le dije a ella que tenía algo planeado, que se arreglara para cenar en la playa, me sonrió enormemente, con la luz de su ahora bronceado rostro extendiéndose por toda la habitación, dejándome saber que tenía todo el sentido del mundo la quemada de primer grado que tenía ardiendo en mis hombros por estar en el sol todo el día con el movido horario de aventuras de Bella, si con eso ella estaría así de feliz.

Se veía preciosa cuando salió del cuarto, con un vestido atado a la parte posterior de su cuello, que caía casi flotando hasta el piso, con la espalda totalmente descubierta.

Yo era un simple mortal, que de alguna manera se había ganado a una diosa, me acerque a ella, trayéndola contra mis ambas manos en su cintura, dejando me agarre ser tan posesivo como me sentía en ese momento, pegándola contra mi, para besarla profundamente.

Ella paso los brazos por detrás de mi cuello.

-Podemos quedarnos aquí y volver al cuarto- me dijo con una voz baja.

Hice un sonido negando, separándome de ella.

-Ya hizo conmigo lo que quiso todo el día señorita, ahora lo haremos a mi manera. – tomé su mano y nos guie fuera del cuarto y hasta la recepción, con su cantarina risa detrás de mi. Di mi nombre en la recepción y el número de reserva de la cena y una de las personas al frente nos guio por los tropicales jardines del hospital hacia una pequeña lancha de remos en la playa, apenas iluminada por antorchas, ayude a Bella a subir al bote y le di propina a la persona que nos escolto, subiéndome con ella a el asiento de la lancha, tardamos poco en llegar al pequeño bungalow sobre pilotes que había reservado, la calma alrededor era apenas interrumpida por la suave música del lugar, el lugar estaba prácticamente desierto, solo luces de ambiente y una mesa baja, con platos, 2 sillas, frente un ventanal de piso a techo que abarcaba 3 paredes del cuarto, dejándonos ver la inmensidad del mar apenas iluminado por la puesta del sol, y la costa iluminada por las luces del hotel.

No sabía si había personas detrás de la pared de bambo tras nosotros, no que me importara demasiado, de mi parte podrían olvidarse de nosotros en este lugar hasta mañana en la mañana.

Bella tomo asiento en una de las sillas y yo me senté en la contraria, su rostro enfocado en la luz naranja de la puesta del sol sobre el agua.

-Gracias Edward, esto es hermoso- extendió su mano para tomar la mía sobre la mesa, lleve su mano a mis labios sin decir nada realmente.

Resulto que no estábamos solos y eventualmente un mesero salió de algún sitio detrás de la pared de bambo para comenzar a servirnos las comida en tiempos, un sopa fría en leche de coco, un plato principal con algún pez del caribe, comimos con una plática superficial, amena, ella había amado el día de hoy, queriendo rememorar cuantas veces pudiera todas las atracciones del hotel, me sentí complacido de los planes que tenía para los siguientes días, en su mente hoy era nuestro penúltimo día de viaje, pero yo había aprovechado reservado otros vuelos y otro destino diferente. Esperaba que ella se sintiera igual de emocionada por esto.

La comida fue seguida por un postre en base a coco y mango, y un cambio rápido en la decoración del lugar por 2 meseros muy diligentes, que rápidamente retiraron la mesa y la cambiaron por múltiples y gigantes almohadones, que acomodaron de modo que se volvieran un amplio sofá para 2 personas, nos dijeron amablemente que se iban a retirar y nos recordaron la hora a la cual el bote vendría por nosotros.

No podría estar más agradecido por la privacidad.

Nos acomodamos en el nido de almohadas que habían hecho para nosotros y pegue a Bella a mi lo más que pude, ella cruzo las piernas sobre las mías y se pegó a mi costado, nos recline a ambos sobre los almohadones y nos quedamos en aquella posición por un tiempo indefinido, solo escuchando el sonido del mar y sintiendo la compañía.

Desee haber adelantado esta cena una noche, no haber ido a la fiesta de clausura del congreso y que esta experiencia con ella hubiera sido la antesala a nuestra primera vez juntos y no la noche siguiente. Pero ella parecía perfectamente feliz en este momento, acurrucada contra mí, con su traviesa mano desabrochando los botones de mi camisa.

Tome su mano cuando acabo con mi parte superior y se dirigía a el botón de mis shorts, besando su dorso mientras me reía.

-Van a volver Bella. – le recordé con voz que traté de que sonara severa, pero teñida de la diversión que sentía. Ella se colocó sobre mi regazo, con sus piernas a cada lado de mi cadera, comenzó a recorrer mi cuello con sus labios y su nariz, dejando pequeños besos húmedos hasta mi pecho. Gruñí por la sensación.

-Bella- le advertí. Ella rio.

-Lo quiero aquí, quiero que me hagas el amor junto al mar, siempre lo he querido, pero no pensé que tendríamos la opción de venir hasta acá.

Lo que me reina me pidiera entonces.

La tome firmemente de la cintura, se tensó por un momento, creyendo que la quitaría, pero nos voltee para quedar sobre ella. soltó un sonido sobresaltado, pero cuando se dio cuenta de nuestro cambio de posición me abrazo con las piernas y sonrió.

-Tus deseos son ordenes, mi vida. - le dije sintiendo mi rostro estirarse por la sonrisa, baje por su pecho y abdomen recorriéndolo con mis labios hasta el sitio que rogaba por mi atención entre sus piernas para hundirme en su sabor mientras ella enterraba sus manos en mi cabello.


Gracias por pasarse por aqui (:

Esta historia no tiene una secuencia de tiempo lineal entre capitulos, este en lo particular habia rondado mi mente por un tiempo y decidi subirlo asi, pero creo que los siguientes que suba seran anteriores a este momento en su relacion, desde otros puntos de vista y otras situaciones a resolver.

Gracias por leer.