Capítulo 8
-¿Están saliendo?- El corazón se le aceleró, ya lo sabía, no tenía que preguntárselo, pero estaba segura que Regina necesitaba decírselo, por eso estaba ahí.
-No… bueno… mmm… lo que quiero decir es que… creo que… creo que estamos empezando a hacerlo…- Sentía el calor en las mejillas, Emma la miraba y creía ver un rastro de decepción es su rostro.
-¿crees?- Regina desvío la mirada como intentando calmar su nerviosismo.
-Estamos empezando a hacerlo…- Lo dijo lo más claro que pudo, odiaba como solían mezclarse las ideas cuando estaba frente a ella, entonces Milah apareció en su cabeza, sí, estaba empezando a salir con ella.
-Y querías que yo lo supiera…- Regina asintió.
-Sí… no quiero secretos entre nosotras…- Emma bufó, fue apenas un sonido, pero no le gustó, le sonó a burla, respiró profundo, no quería discutir.
-No sé qué decirte…- Se aclaró la garganta y dejó de mirarla. -Gracias por decírmelo, supongo…- Miró el cuadro, miró a las personas que lo admiraban, miró sus expresiones, eso era para ella el arte, era consuelo, era consuelo para momentos como ese. -Realmente deseo que funcione…- Podía sentir su mirada, no iba a decir nada más, no iba a meterse ahí.
-Gracias…- "Realmente deseo que funcione" Qué diablos era esa repuesta. Suspiró pero Emma ni se inmutó, le parecía que la estaba ignorando. -Mi padre quiere que lleves a Henry a verle también…- Entonces si apareció una media sonrisa y la atención de la rubia regresó.
-Iré a verlo mañana mismo…- Regina la miraba enfurruñada. -¿Sabes algo más de cómo está?- La morena puso los ojos en blanco.
-Está todo lo bien que una persona, con cáncer, que acaban de operar de emergencia, puede estar…- Emma frunció el ceño.
-¿Estas enojada?- No iban a pelear, no era el lugar, no era el momento, situaciones así eran pasado ya.
-¿Realmente es todo lo que tienes que decir a lo de Milah?- Emma rio, pero era una risa sarcástica.
-Regina…- No se lo podía creer, nunca terminaba de atinar qué decir con ella.
-¿Lo es?- Transparente, sus acciones eran transparentes.
-No es mi lugar… No lo es… Ya no…- Regina asintió -¿Qué más puedo decir?- Regina se encogió de hombros pero su cara decía mucho más.
-Entiendo, pero "Realmente deseo que funcione"… ¿eso es lo mejor que tienes?- No entendía qué era lo que le molestaba tanto, pero sentía un hueco en el pecho.
-Lo nuestro no funcionó, ya no funciona… nos hacemos daño… nos lastimamos… yo estoy con Lily, soy feliz a su lado… - Esto último no le salió tan convencida, pero sabía que era un golpe bajo y que iba a conseguir que Regina dejara de presionar. -deseo que tú puedas serlo con alguien más…- Regina había dejado de mirarla, aunque le pareció ver cómo sus ojos empezaban a cristalizarse. -Debemos ser lo más cordiales que podamos pero no más, no hay más…-
-Está bien- Emma se meció su rubia cabellera. Lo iba a conseguir, se iba a dedicar a olvidarla, a dejar de sentir todo aquello.
-Me acabas de decir que estás con alguien más, ¿Qué se supone que debo decirte?- Regina se tapo el rostro con las manos, empezaban a perder la paciencia.
-No estoy con ella…-
-Pero vas a estarlo… Debiste verte ayer, debiste ver tu cara para entenderlo…- Regina nuevamente la miró desafiante. -Te vi… te conozco…- Lo vi en tu rostro, en tu manera de tocarla, ¡Dios! Las señales estaban por todos lados.
-No es así…- Ahora fue Emma la que puso los ojos en blanco y sonrió, odiaba esa forma que tenía de sonreír sarcásticamente, se burlaba de ella, como si todo lo que dijera fuera una vil mentira.
-Dime qué quieres que te diga… Dime cómo quieres que lo diga y lo haré…- Eso último lo dijo unos decibeles más alto de lo normal y pudo notar la mirada de algunos. -Yo solo quiero llevar la fiesta en paz…-
-Haz lo que quieras. Gracias por todo pero pensándolo bien creo que hoy podré hacerme cargo de Henry, paso por él en un rato.- Emma se puso colorada. -Le diré a mi padre que irás pronto…- Cómo era posible que su conversación terminara así, en qué momento se había torcido todo. -Cuídate…-
-Regina…- Su ex mujer ni se inmutó, No lo dijo muy alto, el guardia de seguridad ya se había percatado de que estaban teniendo una discusión, odiaba dar espectáculos, y es que en sus peores momentos habían dado tantos..- Regina, por favor…- Pero ella no se giró, se fue sin mirar atrás.
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-¿Cómo está?- Llevaba ya quince minutos esperándola. Habían quedado de desayunar juntas pero sabía que su demora se debía a la cantidad de veces que acudía a revisar a Henry.
-Está enfermo, Male.- Estaba preocupada, Henry estaba "bien" pero no tan "bien" como debería estar. -Es fuerte… pero…- Su amiga asintió.
-Lo sé…- Milah dio un trago a su café, había pasado la noche otra vez en el hospital, esas bolsas bajo sus ojos se lo confirmaban. Lo hacía por Henry, pero también lo hacía por Regina.
-Tenemos que decirle…- Male desvío la mirada y se removió en la silla, odiaba tener esa conversación.
-Ella sabe…- Por su puesto que su amiga lo sabía, era médico, bastaba ver a Henry para saberlo.
-Male, tenemos que decirle…- Su amiga parecía indecisa, no quería preocuparla, no quería lastimarla. Ella tampoco quería hacerlo evidentemente pero había una conversación que debían tener.
-Pero no hay estudios que lo confirmen…- Milah la miró con reproche, ambas sabían que Henry no estaba mejorando, que su cáncer era muy agresivo. -Va a estar tan devastada…- Ni siquiera quería pensar en eso, tenía miedo, tenía miedo de cómo reaccionaría.
-Lo sé…- Sintió su mirada, vio la pregunta en su rostro, la supo incluso antes de escucharla.
-¿Qué sientes realmente por ella?- Sabía que no era el momento, pero era ahora o nunca, las cosas habían pasado y seguían haciéndolo demasiado rápido. No quería que Regina saliera lastimada, pero tampoco Milah.
-Me gusta…- Male asintió y dio un sorbo a su café.
-Y…- Había más, podía leerlo en su rostro.
-Solo eso… me gusta demasiado…- Male puso los ojos en blanco y negó.
-No es el mejor momento…- Milah asintió, pero le pareció que no estaba de acuerdo.
-Lo sé…- Se pasó las manos por el cabello, quería dejar claras las cosas. -Es solo que… quiero que esté bien…- Sintió el color en sus mejillas, no era amante de quedar expuesta antes los demás. -Quiero ser yo quien la cuide… Quiero ser yo quien se encargue de ello, puedo hacerlo…- Había algo en Regina que no era capaz de explicar, quería cuidarla, quería quererla. Male pareció leerle el pensamiento.
-No sé si esté lista…- Milah pareció meditar nuevamente su respuesta.
-¿Sigue enamorada de ella?- El rostro de la rubia que estaba a su lado en la sala de espera se le vino a la mente. Era bonita, y había quedado claro que su lugar en la vida de Regina seguía ahí, intacto.
-No lo sé, a veces creo que nunca ha dejado de estarlo…- Su amiga asintió. -Pero también estoy segura que todo está ya muy lastimado con Emma.- Sabia que Milah era un buen partido, sabía que si no fuera por Emma su amiga podría empezar algo con ella. -Quizá si esperaras un tiempo…-
-Ya he esperado mucho tiempo…- Male levantó una ceja, estaba claro que no creía del todo en esa afirmación. -Quiero intentarlo..- Esa era un poquito más honesta.
-Es solo que no quiero que salgas lastimada..- Milah le pareció mas cansada que nunca.
-¿Realmente crees que van a volver?- Una sensación extraña le apareció en el pecho, una opresión que hacía mucho que no sentía.
-Creo que se amaron tanto y tan bien, que no han encontrado la manera de dejar de hacerlo…- Milah cerró los ojos y suspiró.
-Eso no suena bien…- Abrió los ojos y dio un sorbo a su café, Male la miraba preocupada.
-No quiero mentirte…-Su amiga asintió y nuevamente pareció meditar su pregunta.
-¿Crees que haya posibilidad de una reconciliación?- Male no respondió de inmediato, pareció tomarse muy en serio su pregunta. La miró intentando encontrar la mejor forma de decírselo.
-No creo…- Le había costado mucho salir de su anterior relación, ¿por qué diablos buscaba siempre a las imposibles?. -Pero tampoco creo que esté lista…-
-Gracias por decírmelo…- Asintió, las cartas estaban ya sobre la mesa, era hora de decidir cómo iba a conducirse ahora.
-Somos amigas..- Tenia mucho queriendo tener esa conversación, no quería que su amiga saliera lastimada, la quería, la quería de verdad.
-Lo somos…- Male le sonrió y ella intentó hacer lo mismo, aunque por alguna razón se sentía mucho más cansada que unas horas antes.
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¿Cómo saber que te estás equivocando antes de hacerlo? Siempre se había hecho esa pregunta, bueno, no siempre, desde que Regina le había engañado, siempre pensaba en ello. ¿Era uno capaz de saber que cometía un error antes de hacerlo? Y si no lo hacías, entonces ¿significaba que en ese momento te parecía lo correcto? ¿Regina le había engañado pensando que estaba haciendo lo correcto? ¿Estaba ella haciendo lo correcto? Se detuvo en el semáforo en rojo. Estaba molesta, la conversación con Regina la había dejado así, no estaba segura de que la decisión que acababa de tomar fuera la correcta. Entonces ¿sí actuamos sabiendo que nos estamos equivocando? Miró el ramo de flores que yacía en el asiento del copiloto, eran sus preferidas, o al menos eso creía, aunque nunca se lo había preguntado, o quizá sí y no lo recordaba. Pero sí sabía perfectamente cuáles era las flores favoritas de Regina. Sacudió la cabeza, necesitaba centrarse. El semáforo en verde, estaba ya a punto de llegar. Lily le había pedido que tomara una decisión, que se decidiera y que ella sabría respetarlo. Lo había hecho, al menos eso le parecía. Se detuvo afuera de las oficinas y bajó con el ramo en las manos.
-¿Podrías encargarte de él, Phillip?- El valet del edificio asintió y tomó las llaves. -Muchas gracias…- Se encaminó al elevador. Se estaba equivocando. Algo se lo decía, algo dentro, y no porque no la quisiera, sino precisamente porque la quería, pero ¿llegaría a amarla? Respiró profundo, su piso era 12. No la había visto, bueno sí la había visto pero Lily había mantenido su palabra, se había mantenido al margen. Las puertas se abrieron, la encontró más rápido de lo que había imaginado. Estaba hablando con su secretaria, es por eso que estaba en el pasillo, se giró a mirarla y ese brillo en sus ojos la hizo sentir aún peor. Su mirada iba de las flores a su rostro. Sonrió y se encaminó hacia ella, la besó, la besó y lo supo. Sí era posible actuar sabiendo que se uno se está equivocando.
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-¿Cómo está?- Acababa de entrar a la habitación donde yacía su padre dormido, por supuesto que Regina estaba ahí, Robin le había dicho que la morena aprovechaba cada minuto libre para ir a verlo, su hermana la miró y sonrió.
-Está mejor…- ¿Lo creía? No estaba segura, intentaba creerlo, intentaba no entrar en pánico. Su padre estaba en un punto donde no empeoraba, pero tampoco mejoraba, la balanza se iba a inclinar hacia un lado y le aterraba pensar hacia cuál.
-Necesitas descansar…- Regina puso los ojos en blanco y se acercó a saludarla, se le veía cansada, estaba claro que no había dormido nada.
-Estoy bien, he estado descansando entre pacientes…- Zelena negó y se giró a saludar a su padre, le besó la mejilla y se sentó en el sofá. -¿No tienes trabajo hoy?-
-He pedido la semana completa… Es lo bueno de ser tu propio jefe, deberías intentarlo…- Estuvo segura que Regina estaba apunto de responderle pero se lo pensó mejor.
-Tengo un paciente dentro de unos minutos, ¿podrías quedarte hasta que vuelva?- Zelena asintió.
-Deberías descansar, puedo estar aquí toda la noche, además, ¿Emma va a quedarse con Henry, no?- El rostro de su hermana se tensó y negó.
-Voy a pasar a recogerlo al museo más tarde…- Zelena la miró extrañada.
-¿Al museo? ¿Está todo bien?- Regina se recostó en el sillón de visitas sin mirarla.
-Sí, he preferido ir por él para no molestar más a Emma…- Zelena se cruzó de brazos no entendiendo muy bien ahora cuál era el problema.
-Pero…- Regina no la miraba.
-No quiero que vuelvas a llamarle…- Vio su molestia apenas decirlo.
-¿De qué me hablas?- La cabeza comenzó a dolerle, estaba harta de esa situación.
-No quiero que vuelvas a llamarle…- Su hermana no dijo nada, pero la miraba pidiendo una explicación. -No le corresponde, no ahora..- Zelena puso los ojos en blanco.
-Es la única capaz de encontrarte, y no digo era, ella es es la única capaz de encontrarte…- Lo dijo muy tranquila pero también muy claro. -Tengo que recordarte lo que paso…-
-Ella ya no quiere que la busques…- Zelena frunció el ceño.
-¿Emma dijo eso…?- Regina se cruzó de brazos y desvió la mirada. Por supuesto que Emma no había dicho eso.
-Sí, bueno no exactamente…- Zelena sonrió irónica.
-¿Qué pasó?- Seguramente habían peleado, otra vez, por eso su hermana estaba igual de descolocada que siempre.
-Nada…- La voz le sonó rara, se aclaró la garganta. -Nada, es solo que ya no quiero darle más molestias.-
-Es la única capaz de encontrarte…- Regina cerró los ojos y comenzó a masajearse las sienes. -No vuelvas a perderte y con gusto no vuelvo a llamarle… Al menos no para algo que tenga que ver contigo…-
-No deberías ser su amiga…- Zelena la miró incrédula, no quería decir eso, claro que no. Otra vez estaba desbordada.
-Ahora me vas a fiscalizar las amistades…- Respiró profundo porque realmente no quería discutir. Las mejillas de su hermana se tiñeron de color.
-No… Por supuesto que no, discúlpame…- Zelena la miró inquisitiva, no pudo sostenerle la mirada.
-¿Qué pasa?- Era el momento, la duda de su hermana era su oportunidad.
-Le he contado de Milah- El suspiro de Zelena la hizo mirarla de nuevo.
-¡Por Dios!, Regina…- Puso los ojos en blanco. -¿Por qué diablos hiciste algo así?… Ni si quiera tú lo tienes claro… ¿o sí?-
-Quería que estuviera al tanto de están las cosas…- En parte era eso, la otra era que no quería esconder a Mila, bueno, no quería que Emma se enterara por otra persona, no esta vez.
-No sé quién es más tonta de las dos…- Se dio media vuelta y se miró por la ventana.
-¿Qué significa eso?- Odiaba discutir con Zelena, últimamente no dejaban de hacerlo.
-Lo que te estoy diciendo, que no sé quién es más tonta de las dos…- Regina la miraba enfurruñada. -Llevan años separadas y siguen sin poder encontrar la manera de dejarse de amar…- Comenzó a masajear el puente de su nariz.
-Zelena…- Su hermana se encogió de hombros.
-Es la verdad… y hablo tanto de ti como de ella…- Le sostenía la mirada, estaba claro que estaba cansada también.
-En eso estoy de acuerdo…- Sus dos hijas se giraron a mirarlo.
-Papi…- Zelena tomó un lado de la cama y ella el otro.
-¿Cómo están mis niñas?- Ambas sonrieron, le gustaba seguir causando eso en ellas.
-Nosotras estamos perfectamente, padre. ¿Cómo te sientes tú?- Regina le había tomado la mano con mucho cuidado.
-Bien, cansado pero bien…- Sonrió, era la mejor forma de calmarlas. -¿Cómo está su madre?-
-La hemos tenido que mandar a descansar, papi- Henry , le parecía cansado.
-¿Y cuándo descansan ustedes?- Ambas sonrieron, pudo ver la mentira incluso antes de escucharla.
-Ya hemos descansado, padre…-
-Sé que esa sí es una mentira… ¿Cuándo viene mi nieto?- Regina desvío la mirada.
-Mañana me parece, padre… Aunque no estoy muy segura…- Recordó su discusión con Emma.
-Si Emma dijo que vendría mañana significa que así será…-
-No terminaba de entender la fe que su padre tenía en su ex mujer…- Su pager comenzó a sonar nuevamente y la sensación de desasosiego regresó. La aterraba separarse de Henry un instante.
-Vete tranquila, yo me quedo con él…- Regina asintió no sin antes darle un beso en la frente a Henry.
-Todo está bien, cariño. Ve tranquila…- Regina sonrió pero supo que no le había creído una palabra.
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No podía dejar de pensar en lo que había hecho, en lo equivocada que había estado al actuar por impulso. La vista de Regina la había dejado tan molesta que lo había hecho todo sin pensar. Dio un sorbo a su café y le sonrió a Henry que jugaba la guardería del museo. Estaban esperando a la morena y estaba segura que las cosas no terminarían bien. Dio un suspiro y se tapó la cara con las manos. Cada día se le hacía más complicado llevar un relación cordial con Regina, todo había sido más fácil cuando se veían lo mínimo indispensable, cuando sus charlas eran únicamente relacionadas con las necesidades de Henry.
No tuvo que levantar el rostro para saber que Regina venía caminando por el pasillo, reconocería su andar en cualquier lugar. Respiro profundo y la miró, ella también la había visto ya. Se veía cansada, incluso más que esa mañana.
-Hola…- Regina le dedicó una media sonrisa.
-Hola. ¿Cómo está?- Se sentó a su lado, era algo que independientemente del lugar en el que las estuvieran hacían. Tenían una conversación de cinco minutos sobre lo que había acontecido con Henry mientras la otra no estaba.
-Contento, me ha dicho la profesora que el lunes tienen preparada una actividad con plástico a y pintura y no hay nada que haga más feliz a Henry que mancharse completamente.- Regina sonrió.
-Ese es mi chico…- Emma no la miraba, le hablaba mientras veía a su hijo jugar.
-Hay una lista de materiales que ocupa para la siguiente semana, si quieres esa puedo llevarla independientemente de si está contigo o conmigo.- Sentía su mirada pero no quería girarse.
-Muchas gracias, Emma…- La rubia asintió. -No me vas a mirar…-
-Ya no quiero pelear, Regina. Has venido por Henry incluso cuando te he dicho que yo podía cuidarlo. Estás enojada y sé cómo puede terminar esto.- Ahora si se giró a verla. Su ex mujer la miraba incrédula. -Para pelear se necesitan dos y yo ya no pienso formar parte de esto. Desde que decidimos divórcianos mis momentos de mayor tranquilidad son lo que reducen mi contacto contigo al indispensable.-
-Es bueno saberlo…- Emma la miraba pero parecía no estar en realidad.
-Quiero regresar a eso… Necesito regresar a eso…- Regina nuevamente , aunque no dijo nada más. Se levantó y se acercó a la entrada de la guardería para sacar a Henry.
-Hola cariño, ¿cómo está mi chico?- El pequeño corrió a sus brazos, Henry era luz entre tanta obscuridad.
-Bien mami… Mamá Emma viene con nosotros…-
-No amor, solo seré,os tu y yo…- El pequeño sintió y se recostó sobre su hombro.
-Nos vamos…- Emma ni siquiera se levantó de su asiento. Le dolió, le dolió esa forma de tratarla.
-Te avisaré la hora en la que vaya a ver a Henry mañana…- Miraba el piso, no quería ceder al mirarla.
-No es necesario que vayas a verlo…- Quizo tragarse las palabras pero quería lastimarla.
-No lo hago por ti, lo hago por él…- Se aclaró la garganta, algo le estaba doliendo, le estaba doliendo de verdad.
-Bien… Nos vemos entonces… Despídete de mamá, Henry…- El pequeño se giró y murmuró.
-Adiós mami…-
-Adiós cariño, te veo mañana…- Ahora si se levantó y acaricio la espalda del pequeño. -Adiós…-
-Cuídate…- Sus miradas se cruzaron pero ninguna dijo nada más.
La vio marcharse, a paso lento, dolida, incrédula, pero era lo mejor, lo mejor para las dos.
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Acababa de dejar a Henry en casa de su madre y lo único que le apetecía eran unos tragos, sabía que no era lo mejor, que tomar en el estado emocional que ella estaba acarrearía sentimientos que tenía y que deseaba mantener escondidos. No le importó, llamó a Male quien no muy segura le había dicho que podía contar con ella, Robin quien siempre había sido su escudero dijo que sí sin pensarlo. Milah por otro lado se había negado alegando que necesitaba descansar, aunque estaba segura que las cosas iban más bien por otro lado, que su negativa estaba relacionada con Emma, con Henry y con todo eso que no terminaban de decirse. Llamó a Zelena, su hermana quien siempre ayudaba con Henry también necesitaba una noche de descanso, y con un poco de suerte algo se solucionaba con Robin. Respiró profundo y de nuevo ese recuerdo que tenía todo el día atormentándole se presentó.
Cuatro años antes
-Lo arruine, ¿sabes?- El barman la miraba y asentía por lo que le parecía mera educación.
-Están a punto de llegar por usted señorita, dijeron que no tardaban.-
-¿Quién vendrá por mi?- Ella no había llamado a nadie, bueno había llamado a Emma pero no le había devuelto la llamada tras la discusión que habían tenido, o eso creía.
-La señorita que la había estado llamando antes de que usted se pusiera así..-
-Así ¿cómo?- El barman continuó su trabajo impasible. -Dígame, así ¿cómo?- el,barman iba a contestar cuando escuchó su nombre.
-Regina… ¿estás bien?-
-¿A ella?- miró nuevamente al barman. -Es ¿a ella? A quien has decidido llamar…-
-Regina, vámonos…-
-Traidor… te he contado todo y me mandas con el enemigo…- Se levantó y se giró sobre sus pies, tomó su bolso y se encaminó a la salida. -Puedo sola, gracias.-
-No, no puedes, déjame ayudarte…-
-No necesito tu ayuda, no necesito nada a decir verdad…- Emma la seguía mientras ella intentaba caminar lo más derecho posible.
-Claro que la necesitas o prefieres que llame a Zelena o mejor aún a tu padre…-
-No te atreverías…- Recordó el motivo de su discusión.- a quien engaño, claro que lo harías.-
-No vas a manejar así… Por cierto, donde está ese amigo tuyo que según me restregó el otro día ´jamas de dejaría sola´ .
-No le he avisado, he salido sola…- Emma puso los ojos en blanco. -Nadie te ha pedido que vengas, lárgate…- se giró para no verle la cara y continuó su camino.
-Pues resulta que eres la otra madre de mi hijo y me gustaría que tuviera a sus dos madres el mayor tiempo posible.-
-Así que ha sido solo por eso eh…- Se giró y se detuvo en seco. Emma también se detuvo a unos metros de distancia. Expectante. -Y nada tiene que ver con esto…- Dio unos pasos y se puso a un palmo de su rostro, Emma venía en jeans y tenis por lo que están prácticamente frente a frente. Pudo sentir su nerviosismo.
-El barman ya conoce mi número, últimamente pasas aquí tanto tiempo…-
-El barman es un chismoso, no paso tanto tiempo aquí, soy doctora recuerdas, tengo ocupaciones…-
-Déjame llevarte a casa Regina, por favor…-
-¿Realmente estás con Lily?- Le dolió el corazón, le dolió de verdad.-
-Sí, sí lo estoy…-
-Déjame en paz, Emma.- Se dio media vuelta y pidió un uber, iba a dejar su carro, ya volvería mañana por él. Emma pareció entender y ni el intento hizo.
Y tenía todo este tiempo intentando sacársela, hacer lo que ella ya había conseguido, avanzar. ¿Cómo se atrevía a juzgarla?, ¿Cómo se atrevía a hacerla sentir culpable? Emma había decidió comenzar un relación a tan solo unos meses de haber terminado, a ella le había costado años, pero se sentía lista,¿ por qué debía pedir perdón por ello?, ¿por qué tenía a tantas persona diciéndole lo que podía o no hacer?
Era una lástima que Milah no haya querido venir, pensó. Pero bueno, quizá todo era por algo, quizá era el momento de despedir a Emma una última vez. Llegó al bar y entregó su carro al valet. Su padre estaba en buenas manos, solo pedía una noche, una en la que olvidarse de todo, de todos.
Se encaminó a la entrada y nada más pasar, ubicó a Robin y a Male sus fieles compañeros.
-Hola…-
-¿Qué estamos festejando?- Regina tenía una cara que aún no terminaba de descifrar, parecía Enojada, y su amiga era de las que tomaba decisiones fundamentales estándolo, pero también le parecía melancólica, temerosa de hacer algo que tenía que hacer.
-Nada, solo son unos tragos con amigos…- Male le hizo espacio a su lado y le sonrió. Los dos tenían ya un trago, así que pidió al mesero un tequila doble.
-Empezamos fuerte…- Regina se encogió de hombros. Le preocupaba su amiga, no era tonta, Regina sabía el verdadero estado de su padre, las cosas con Emma parecían más rotas que nunca.
-Zelena me dijo que vendría, así que no debe tardar…- Robin giró su silla en dirección a la puerta para estar al pendiente. -Ojalá pudieran resolver sus problemas, hacían tan buena pareja…-
-¿Qué ha pasado, cariño?- Robin la miraba esperando su respuesta cuando escuchó a lo lejos la voz de su hermana.
-Hola…- Regina la miró y sonrió, le estaba pidiendo tregua después de su pelea. Le sonrió de vuelta, estaba tan triste.
-Estás preciosa…- Robin se levantó para ofrecerle su sitio.
-Robin,por favor…- Se sentó a su lado. -¿Ya has ordenado?- Regina asintió. -Bueno entonces yo quiero un mezcal.- Robin de inmediato hizo señas y pidió su bebida.
-¿Qué festejamos?- Regina puso los ojos en blanco pero Robin sonrió.
-Yo pregunté lo mismo…- -Dice Regina que no festejamos nada, solo venimos a cerrar ciclos…-
-¿Cerrar ciclos?- Zelena cerró los ojos, esto se iba a descontrolar.
-Yo no he dicho eso.- Male levantó las cejas, parecía que era transparente como el agua.
-Pero lo estás pensando…- Regina la miró ofendida. -Además hacia mucho que no veníamos a este sitio.-
-Es de aquella época…- Male asintió dándole la razón. -Aunque no es el mismo barman…- Debió odiarnos y renunció.
-¿Cuál época?- Los tres la miraron pero solo Male contestó.
-La de la ruptura…- Era le época más gris de su amiga.
-Ah, aquella época…- La recordaba perfectamente, jamás había visto a su hermana tan delgada como entonces, no comía, no dormía, solo trabajaba y bebía en todos, TODOS sus tiempos libres. -¿Cómo es que no te volviste alcohólica?
-Eso me lo debe a nosotros, yo me encargaba de su cuidado por las mañanas, pre embriagamiento y Robin se dedicaba al post embriagamiento. Muchas veces fue aquí…- Al principio los tres salíamos perdidos, después nos organizamos mejor, solo dos podían beber y había siempre un conductor designado.
-Y se enorgullecen de ello, lo que hay que escuchar…- Regina la miró sonriendo, no podía creer todo lo que había atravesado su hermana en su intento de olvidar a Emma, en su intento de pasar página. -Entonces vuele mi pregunta, ¿qué hacemos aquí?- Los tres miraron a Regina.
-Estoy intentando cerrar ciclo…- Odiaba cuán bien la conocían, cada uno en su ámbito, pero los tres sabían perfectamente en dónde estaba.
-Te lo dije…- Robin dio un trago a su bebida y se encogió de hombros.
-Bueno esta es la última…- Le sonaba a pretexto pero no lo era, realmente sentía que esta era la última vez que volvía a tocar el mismo tema.
-La última ¿qué?- Una completa tontería, el motivo de esa reunión eran una tontería.
-La última vez que vuelvo a pensar en ella de esta forma…- Zelena puso los ojos en blanco y comenzó a negar.
-Si tu cabeza te lo permite…- Estaba harta de escuchar lo mismo.
-La última vez que vuelvo a sufrir así por ella… estoy lista…- Robin la miraba encantado, Male preocupada y Zelena irritada.
-No lo estás…- Dio otro sorbo a su mezcal, lo que había que escuchar hoy en día.
-Cuando aprenderás a apoyar a tu hermana…- Lo había dicho sin pensarlo, Zelena se giró a mirarlo.
-¿Cómo lo haces tú?- Robin siempre metiéndose en donde no lo llamaban. -Haciéndole creer que está lista para algo que evidentemente no lo está…-
-¿Y como va a saberlo si no lo prueba?- Zelena lo miraba con una sonrisa irónica, ese era el tema más difícil entre ellos.
-Basta mirarla…- Regina la miró desafiante. -¿Cuál será el precio que deberá pagar por intentarlo?, Aunque si me lo preguntas, yo buscaría arreglarlo en vez de superarlo.
-Ya vas a empezar…- Zelena se encogió de hombros.
-No quiere volver conmigo…- Male la miraba pensativa. -Lo intenté muchas veces, intenté solucionarlo y no hubo manera.
-Además Emma no se lo merece…- Regina negó, Male dio un sorbo a su bebida y Zelena soltó la carcajada.
-La situación es mucho más compleja que eso, no seas tan básico…- Odiaba lo simplista que solía ser Robin, las relaciones, pero especialmente la de Emma y Regina tenía muchas aristas, no podía ser blanco y negro.
-No puedo estar toda la vida esperándola…- Zelena asintió no muy segura.
-Creo que no han hecho las cosas bien, creo que esto tenía arreglo pero todo se ha ido torciendo tanto que me parece cada vez están más lejos.- Regina asintió.
-Estamos en un punto de no retorno, ella ya no quiere nada y yo necesito encontrar la forma de que eso deje de dolerme tanto.- Zelena ni se inmutó pero Male, que se había mantenido en silencio todo el rato, por fin opinó.
-Creo que te vas a llevar a Milah en todo este remolino de emociones, no creo que sea justo…- Zelena asintió aunque la dejó terminar su idea. -Alguien tiene que pensar en ella, no se lo merece.-
-Mi intención no es jugar con ella, o usarla solo para olvidar a Emma.- Male la miró incrédula.
-Lo vas a terminar haciendo, y no se lo merece.- Quería que lo tuviera claro, quería que cuando tuviera que elegir entre hacerle daño o alejarse, recordara ese momento y tomara la decisión correcta.
-Esto se está volviendo sumamente deprimente, hay que cambiar de tema.- Zelena estaba molesta, Regina a la defensiva y Male incrédula. Así que miró a Zelena y sonrió. -¿Cuándo vas a aceptarme una cita a solas?-
-Técnicamente, nunca la has pedido …- Dio un sorbo a su mezcal.
-Claro que lo he hecho, Regina esta de testigo…-
-Pedirle a Regina que me diga que quieres una cita no cuenta como pedirme una cita. Lo sabes ¿verdad?-
La noche había sido mucho más amena de como había empezado. Había decidido a eso de las 12am que ella sería la conductora designada, entre Zelena y Regina era difícil identificar quien estaba más borracha, una coqueteaba con Robin, la otra reía a carcajadas. Regina era un sol tomada, era el alma de la fiesta, parecía olvidarse de todo lo que le dolía. Eran las 3am y ya estaban cerrando el lugar, Robin que le parecía estar más sobrio de lo que pensaba le ayudó con Zelena y ella se estaba encargando de Regina. No le gustaba ver a su amiga así, tan apagada. Ojalá pudiera olvidar a Emma, ojalá pudiera sentir algo de verdad por Milah.
Habían decidido separarse, Robin se encargaría de Zelena y ella llevaría sana y salva a Regina. Su amiga estaba muy tomada pero no en calidad de bulto.
-¿Realmente crees que voy a terminar lastimando a Milah?- No podía dejar de pensar en ello, no era esa su intención pero qué pasaba si terminaba haciéndolo de todas formas.
-No lo sé, cariño. Espero que no, Milah esta enamorada de ti. Solo me gustaría que lo tuvieras presente.- Su amiga asintió.
-Y yo sigo enamorada de Emma…- Male la miró con tristeza. -He intentado de todo, pedirle perdón, buscarla, no hacerlo, rogarle, no hacerlo. Creo que simplemente ella ya no me quiere…-
-Creo que Emma no ha terminado de sanar todo lo que pasó, cree que sí pero actúa como si no. Parecen una pareja tóxica que sigue en un bucle de dolor eterno.-
-Entiendo…- Male le dio la mano, sintió su preocupación, su incertidumbre. No quería llevarse a nadie más. Tenía razón, no era justo.
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Eran casi las cuatro de la mañana, estaba en su estudio terminando un informe que había elegido postergar más de lo necesario. Lily estaba ya dormida, eran extrañas las noches sin Henry, el pequeño se le convertido en aire fresco. Estaba cansada, los últimos días habían sido tan demandantes que le entraban unas ganas de dormir por días completos. Su teléfono comenzó a sonar, más bien a vibrar. Era ella, a las cuatro de la mañana, en viernes. Le entró una sensación de dejavú.
-Diga…-
-Hola… ¿Te he despertado?- Tenía la sensación que no, que había sido un día difícil para ella también.
-No, estoy trabajando aún…- Estaba tomada, lo sabía por la forma en que hablaba, lo hacía despacio, cuidando cada una de sus palabras. Dolía conocerla tan bien, dolía su cercanía, dolía saberla lejos. -¿Estás bien?-
-Sí, solo quería escuchar tu voz…- La escuchó suspirar. -Siento lo de hace un rato…-
-Yo también lo siento…- Le había estado dando vueltas a su conversación con Regina. -No supe qué decir, duele que lo vayas a intentar con alguien más, pero cómo compartírtelo si yo estoy intentando recuperar lo que tengo con Lily.-
-No sé que vaya a pasar con Milah, pero sí sé que necesito encontrar la forma de superarte.-
-Lo sé…- Ella también lo había pensado. -Yo también necesito estar lejos de ti para poder avanzar…- Regina se aclaró la garganta. -Necesito averiguar si puedo construir algo con Lily quitando este dolor que aún siento.
-Creo que lo mejor es mantenernos lo más al margen posible…- El nudo en la garganta le hacía casi imposible hablar.
-Sí, yo también creo eso.- Se levantó y se encaminó hacia la estancia, necesitaba un trago.
-¿Emma?- Se levantó y se sirvió un tequila.
-Dime…- Un sorbo.
-Ojalá hubiéramos encontrado la forma de arreglarlo…- Lo bebió de un trago.
-Ojalá hubiéramos encontrado la forma.- Se aclaró la garganta.
-Bueno, te dejo…- Otro más.
-Cuídate…-
-Cuídate…-
