En un profundo Bosque Prohibido, lejos de los terrenos delimitados de la propia aldea de Konoha, un adolescente corría para salvar su vida. — ¡UGH! — El chico estaba exhausto y jadeaba con fuerza. Sus ropas estaban rasgadas y su cara llena de moretones, una señal de haber pasado por una severa paliza antes de su huida.
— ¡Maldita sea! — El chico escupió sus palabras al ver a cinco ninjas esperando para capturarlo. Había corrido tanto durante los últimos treinta minutos, apenas era capaz de controlar el chakra de su cuerpo así que había corrido usando su propio esfuerzo, pero parecía que no podía escapar. Este era el final de su huida. — ¡MIERDA! — El chico se agarró a sus temblorosas piernas y miró con desprecio a los ninjas frente a él. Sus rostros mostraban sin ningún reparo unas amplias y crueles sonrisas.
— Lo hiciste bien al correr hasta aquí maldito demonio. — La voz del primero apenas se filtraba tras las capas de su abrigo, un pequeño rasgo de los Aburame.
— Casi me quedo dormido mientras te esperaba. — El segundo en hablar mostraba las marcas del clan Inuzuka en una tonalidad roja apagada.
El chico frunció el ceño. Si lo habían estado esperando aquí, entonces no tenía sentido que siguiera corriendo en la misma dirección. Ellos sacaron las espadas de sus espaldas, todo mientras que sus ojos se llenaron con un instinto asesino. Uno dedicado al completo para matar al niño frente a ellos.
"¿Qué debo hacer?", esa era la pregunta en bucle en su mente. Era su vida lo que querían. No parecía que hablar con ellos fuera a funcionar. Había usado toda su energía interna para correr aquí, así que no le quedaba energía para correr o luchar. Pero incluso con la muerte esperándole, sus ojos estaban llenos de ira en lugar de miedo. — ¿Por qué? Ya he renunciado a graduarme en la academia. ¿Por qué queréis matarme?
— Demonio, seguramente sabes que todo eso no nos importa una soberana mierda.
En ese momento se quedó sin palabras. Los planes que había desarrollado durante tanto tiempo desde que logro comprender su situación, incluso tras dos años de esfuerzo constante en la academia. Dos años aprendiendo de los errores que cometía a la hora de la gramática y la ortografía de sus exámenes y más a la hora de comprender que era lo que le preguntaban en los mismos. Dos años que lo colocaron como el peso muerto del curso, uno alejado del profesor que podría haberle ayudado.
— Mientras sigas existiendo eres una amenaza y un demonio... es tu destino.
Los otros shinobis comenzaron a hacer comentarios también, rabiando por poder liberar un poco del veneno de sus lenguas.
— Ríndete, y haremos esto rápido.
— Incluso si ocupas el cuerpo de uno de los hijos de esa persona, por respeto no te despedazaremos… demasiado. — El chico sintió como su corazón se llenaba de ira, destinada hacía esos sesos de mono calvo. Cada vez que lo golpearon era con "respeto al cuerpo", una vil escusa para calmar las conciencias intranquilas. Usada por los tenderos que le vendían comida caducada a precio de oro, por los profesores que simplemente lo ignoraban o por los ninjas encargados de vigilar su vida. Todo para ser una simple tontería, a él lo odiaban, pero a sus hermanas menores las adoraban por ser las "princesas de la aldea". — Así podrás experimentar un poco del dolor que causaste a toda la aldea.
"¡Malditos bastardos!" Si iba a morir de todos modos, también podría intentar luchar. Sacó un kunai de la academia de una de sus mangas. Tantas restricciones y seguridad, pero no detectan cuando el paría roba algo, para acabar aferrándolo apuntándolo hacía ellos. Nunca logro comprender completamente el Taijutsu de la academia, y lo poco que había logrado era el movimiento más básico gracias a años observando a Iruka.
— ¿Hmm?
— ¿Un kunai?
— ¿Aprendiste algo en la academia?
Lamentablemente, no lo hizo. Si realmente lo hubiera aprendido, la habilidad habría sido muy útil aquí. — Bueno llevas la sangre Uzumaki en ti, eso lo dice todo. No te acobardaras ante tu inminente muerte. — Los hombres enmascarados parecían estar muy contentos. Era mejor para ellos matar a alguien que no se rindiera que a alguien que suplicara.
— Mátalo. — Uno de los hombres dio la orden y los otros cuatro atacaron al niño de inmediato. Pensó que los retendría por lo menos un poco, pero no fue así.
— ¡ARGH! — Uno de los hombres enmascarados usó su ninjato para golpear su muñeca, logrando que dejase caer la herramienta al suelo. Su cara hizo una mueca y miró con desprecio al hombre enmascarado, pero el hombre agarró el cuello del niño. — ¡Argh!
— ¿Se ha acabado? — La cara del chico se puso roja, pero sus ojos no se habían rendido todavía.
En ese momento, otro hombre gritó un "¡Cuidado!" a pleno pulmón y logrando atraer la atención de sus compañeros. Una situación aprovechada a la perfección con el kunai perforando la mandíbula del chunin. Tantos años siendo enviado a cientos de misiones como un arma al servicio del ANBU le habían regalado más de un truco, como esconder una segunda hoja en las mangas, y las expresiones de incredulidad del variopinto grupo valía con creces el coste de revelar el secreto.
— ¡Maldito chico! ¡Atrápenlo! — Otro hombre cargó y pateó al chico, balanceando su espada en el estómago del chico solo para ver una herida mucho menor a la esperada, gracias al desgastado kunai y ser usado para ganar la suficiente distancia para poder salir del alcance de la katana.
— Bueno, que no se diga que no preste pelea. — Ante todas esas miradas su semblante no se alteró, se había formado una fría mascara. — Lo que daría por volver a escuchar Sabaton una última vez... To Hell and Back o The Unkillable Soldier... Aaaaah
Lentamente adopto una postura solida de combate, doblo sus rodillas dejando que la pierna izquierda se adelantase mientras cargaba su peso en la derecha, levantando la empuñadura del ninjato de su primera baja, hasta dejarla a la misma altura que su frente mientras apoyaba la punta sobre su ante brazo izquierdo. Lo habían tratado como un demonio viviente, enviándolo a misiones como un arma sin derechos y había sobrevivido, ante todo, pero estaba solo contra más de veinte shinobis. Era su final. "Pon a tus tropas en una situación sin salida, y preferirán morir a huir" dijo una vez un sabio, esta era su situación sin salida.
— ¡Muere! — Otro idiota atacando impulsado por la ira atacando con otra espada corta, su rostro paso por una pequeña amalgama de sentimientos; Odio al lanzar su ataque, incredulidad cuando su filo se deslizo por el Ninjato y miedo cuando vio que la espada volvía con rapidez para cortar la garganta de su compañero, terminando con el dolor de un kunai enterrado en su espalda.
Sin tiempo para disfrutar o simplemente plantearse las posibles consecuencias, volvió a posicionarse en diagonal con la marea de shinobis mientras canalizaba el poco chakra que podía manejar a sus ojos. Su defensa y contraataque eran pésimos, pero al menos lograba dar un poco de batalla.
No tenía calidad, por lo tanto, no tardaron en alcanzarlo, desarmarlo y enterrar sus armas en su abdomen. El dolor fue punzante, saliendo de su estómago acompañada la sangre al escaparse de su cuerpo, pero era un viejo conocido.
— ¡Aaaaagh!
Lo que si logro sacarle un grito fue el peso de un Anbu apoyado sobre la herida, uno que iba aumentando rápidamente. El suelo bajo su cuerpo estaba empapado de sangre. El hombre pudo haber matado al niño de inmediato, pero parecía estar dándole tanto dolor como era posible.
— ¡Lentamente... te daré una muerte lenta! — Al Anbu parecía gustarle lo que estaba pasando, ya que era por la venganza de su compañero de equipo y habría continuado si un rayo de luz pálida no lo hubiese desintegrado dejando únicamente la pierna asentada sobre el cuerpo del joven moreno.
— ¡¿Qu-qué?!
Todo el grupo, incluyendo al joven estaban shock. Todos estaban tratando de procesar lo ocurrido, al moribundo lo único que le pasaba por la mente era la "posible ayuda" de Iwa. Solo su Tsuchikage podía evaporar a la gente, pero no había sido un cubo de color blanco.
— ¡Es él! — Uno de los chunnin apuntó en una dirección en estado de shock y no le faltaba razón. Fueron los ojos de Naruto quien reconoció las extrañas ropas del extraño, era un conjunto deportivo sintético de color gris. — ¿Eh?
No fue por ninguna habilidad de movimiento. Era como si se hubiera vuelto invisible para que no pudiera ser visto. Una y otra luz fue golpeando al numeroso grupo hasta que solo quedaron el líder y otro ninja. Si no era un usuario de Jinton solo se le ocurría una posibilidad y no le gustaba en absoluto.
Para la línea de pensamientos de los shinobis, su objetivo había perdido mucha sangre, así que moriría de todos modos. — Hicimos lo que necesitábamos. ¡Nos retiramos, volved a la aldea! — El líder intentó enviar una señal para que su hombre retrocediera, pero luego fue alcanzado por otro rayo y también desapareció. — ¡AAAARGH!
El hombre gritó de pánico e intentó correr, pero también fue alcanzado por el rayo. Después de que todos los hombres murieran, el chico sonrió y se río. — Hah, adioses bastardos. — Entonces, un hombre vestido para hacer deporte se reveló delante del chico. Quiso gritar en estado de shock, pero no tenía energía para hacerlo.
— Guau. Entonces, ¿mi ancestro se siente mejor incluso cuando estás a punto de morir? Luego me llamaban loco. — ¿Antepasado? Esa era la palabra seguía rodando en su mente una y otra vez mientras detenía sus ojos sobre su figura, ganando que el chico frunciera el ceño, pero no tenía energía para hablar y su cuerpo se estaba enfriando. Había perdido demasiada sangre.
— ¿Voy a morir ahora?
Fue entonces cuando escuchó un extraño pitido. Entonces vio algo en la muñeca del hombre vestido de plata y se sorprendió. — Quería venir antes y enseñarte a usarlo, pero... oh bien. — El hombre sacó dos cosas de una pequeña bolsa. Una era una jeringa. El chico estaba casi al borde de la muerte. — Debo apurarme.
El hombre entonces inyectó la jeringa en la parte posterior de la oreja del niño. Luego sacó otra jeringa y la clavó en el corazón del chico.
— Ugh... me duele con sólo mirarlo. De todos modos... hey, Ancestro. —El hombre lo llamó y cuando sintió que sus miradas se cruzaban se permitió hablar una vez más. — Por favor, hazlo bien y haz que la vida de tu descendiente sea fácil, ¿de acuerdo? La Máquina Nano es la última que hay, así que no será muy difícil de usar.
"¿Qué está diciendo?" esa era la pregunta que rondaba en su mente en sus últimos momentos de claridad, todo mientras observaba como el sujeto desaparecía en el aire, rodeado de los destellos de luz. Cuando estaba a punto de regresar al mundo de los muertos fue cuando entonces cuando escuchó un extraño sonido dentro de sus en sus oídos.
[Serial number: 034-4532-5893. Activating the 7th generation of the Sky Corporation's Nano Machine. Scanning the user's physical data. Scanning the user's body now...]
Dentro de su mente empezaron a resonar extrañas palabras, palabras que sentía que hacía mucho tiempo que no las escuchaba, mientras percibía los suaves destellos azules iluminando desde el interior de su cuerpo. Todo aquello se sumo a cosquilleo procedente de todo su cuerpo, como si miles de hormigas se arrastrasen por dentro, y por fuera, de su cuerpo acabando con el retorno de aquellas palabras.
[Scan complete. Emergency! Emergency! Emergency! Found multiple minor injuries to lower extremities, several moderate chest traumas and a severe wound to the user's stomach. Blood loss is 33%. Initiating bone marrow forcing, allocating resources to accelerate platelet production, forcing wound closure. Initiating life support protocol, proceeding with anaesthesia].
Y el cuerpo del chico comenzó a cambiar, sentía como su conciencia lo iba abandonado lentamente y sin que el mismo lo supiese en ese instante dio comienzo el punto de inflexión de su vida.
