II
¿Todo habrá sido un sueño?
Eileen despertó con el sonido de su alarma en el reloj digital a lado su mesita de noche, medio dormida lo apaga y se vuelve a tirar a la cama. Pero aun así recuerda que tiene que ir a terapia y después a su trabajo, se frotó los ojos para deshacerse la costra de sueño.
Se levantó de la cama, fue al baño a lavarse el rostro, tomó sus toallas para darse un baño.
Luego de su ducha fue a alistarse lo más rápido que pudo ya que tenía compromisos en ese día, en su cabeza rodaba si anoche fue solo un sueño o era da verdad, su momento húmedo y placentero; estarse tocando para tener un orgasmo antes de dormir. Con lo que Henry le había dicho hacer una actividad para relajarse al final resultó ser; "masturbarse antes de ir a dormir", sonaría muy vergonzoso y casi gracioso si se lo comentaría, pero al final siempre le preguntaría sobre sus sueños y si está durmiendo bien ya que le dijo también que siempre está pendiente de ella y estaría preocupado por ella.
Al final decidió decírselo si se lo llegaría a preguntar en cualquier momento cuando se vuelvan reunir, ya que le aclaró que le tenía confianza y él también con ella.
Al estar vestida con una blusa color azul marino con mangas que cubría sus hombros y el escote era en forma de U y pequeño, y era casi holgada todo lo demás, unos pantalones jeans celeste pegados y unas botas marrones, por último, se había puesto una chamarra jean azul oscuro y se puso unas argollas de aretes de oro, y su maquillaje natural pero esta vez sin delinear sus ojos.
Luego de un desayuno sencillo; pan tostado con jalea de fresa encima y un café, se pone en marcha hacia la clínica terapéutica, tiene citas los martes a la 7 de la mañana que quedaba casi cerca a dos cuadras antes de llegar a su trabajo. La terapeuta que la recibía era una mujer de edad mediana, paciente y muy comprensiva cuando Eileen expresa sus emociones ante la situación que haya contado en su semana en cada sesión.
Cuando llego a la clínica, la psicóloga la recibe saludándola como siempre y acto seguido van a la sala a empezar la sesión. En lo que Eileen empezó a contar sobre su vida social y de trabajo como se siente lidiando y cómo fueron esos días para ella describiéndolos como los sintió psicológicamente.
- Dime qué hay sobre tus pesadillas que has estado teniendo últimamente... ¿Has vuelto a soñar? -
- Si, desperté ayer por la mañana, y no había salido el sol aún. Ahí desde entonces no había vuelto a dormir - la psicóloga la escuchaba y analizaba - Soñé lo de mi ataque, es decir, como que se repitió ese momento, fue retroceder el tiempo.
- Hay sueños que te dan un mensaje como que te hacen recordar a algo que te haya pasado antes y simplemente lo dejaste olvidado o lo recordaste por un momento y no le diste importancia. Ese sueño debe tener su significado, como dices se repitió el suceso que pasaste y ya lo estabas casi olvidando. El significado de ese sueño es que con esa experiencia traumática que viviste tal vez sea tu mentalidad que sigue repitiéndolo porque cuando nos pasa algún suceso o experiencia se nos queda grabada en nuestra cabeza, ya sabes que todos tenemos memoria de recordar muchas cosas - le explicó toda una razón la terapeuta para que Eileen pudiera entender mucho en sí misma y en su trauma del pasado.
- Entiendo, y de hecho se lo conté a mi amigo Henry que él también tuvo unos de esos sueños traumáticos de su pasado. Los consejos que me dio fueron de realizar una actividad favorita antes de dormir, él en su lugar escuchó música hasta quedarse dormido y yo... - Eileen tenía sus dudas en decir sobre su noche placer y humedad solitaria.
- Ten la confianza en decírmelo, al menos sea una pista que por fin estés enfrentado el trauma que estabas pasando y encontraste una técnica para al menos encontrar paz en ti... - lo dijo muy paciente y amable, a lo que Eileen le agradó mucho.
- Por la tarde cuando salí de trabajar, iba a poner en marcha mi coche vi a una pareja en la intimidad en un auto, a lo cual me excito mucho. Cuando ya estaba preparada para dormirme esa escena íntima se me quedó grabada y me masturbe. - lo último lo dijo apenada por dentro, esperaba que su terapeuta ojalá no se ría o se asuste, pero como siempre la escucha sin juzgarla.
- ¿Y cómo te sentiste? ¿Pudiste llegar a un orgasmo o qué tal te pareció? - la señora al decir esto sorprendió un poco a Eileen que hasta se preguntó en su mente "¿Será sexóloga también?" No fue el caso a lo que respondió.
- Me sentí muy satisfecha después del orgasmo y fue muy agradable y placentero. - Eileen respondió con sinceridad.
- ¿Después de ese orgasmo que tuviste, no volviste a soñar de esas pesadillas? -
- No para nada, bueno, aseguraría que Henry tenía razón en al menos relajarse en hacer una actividad o algo mientras nos estamos durmiendo. Pero que vergonzoso comentarle que me masturbe mientras me quedaba dormida. - agrega Eileen entre avergonzada y divertida.
A lo que la terapeuta niega con la cabeza, y le responde:
- Masturbarse no es nada vergonzoso, y no hay que avergonzarse del deseo sexual en uno mismo, es natural del ser humano, podes disfrutarlo con o sin pareja. La masturbación baja los niveles de estrés y ansiedad que tengas encima, y si llegas al orgasmo; ya es un calmante natural que te das a ti misma, eso es saludable. - aquello fue un buen concepto para Eileen a lo que no pudo evitar sonreír y sentirse segura de sí misma sobre sus fantasías.
- Un buen concepto, Megan, ¿Es sexóloga acaso? - pregunto Eileen por curiosidad.
- Por supuesto que sí, después de la carrera de psicología estudie sexología. La psicología del ser humano en la sexualidad. - Aquello a Eileen la sorprendió un poco y a la vez fue muy admirable.
- ¡Vaya, eso sí que es admirable! - lo exclamó con voz no tan fuerte.
- Si, gracias... Así que si quieres hablar sobre tu vida sexual y tu fantasía soy todos oídos para oírte, o si tienes dudas también estoy para solventarte - agregó Megan y miro el reloj en su muñeca izquierda para ver la hora, y ya había terminado a lo que dijo para finalizar - Bueno, la sesión ya acabó y me imagino que tienes que trabajar a esta hora.
- Si, bueno, dos cuadras tengo que cruzar y llego -
- Bueno, Eileen fue un gusto compartir, y nos vemos la otra semana - finalizó.
Eileen al despedirse de su terapeuta, se dirige a su auto, enciende los motores y se pone en marcha. No tardó ni 5 minutos al llegar a su trabajo. Eileen siempre le recuerda a Megan, su terapeuta, que en diez minutos antes de las ocho tenía que finalizar la sesión para así llegar un poco temprano a su trabajo, a lo que si lo tomó en cuenta.
Llegó a su trabajo menos de cinco minutos antes de la hora que se empieza a abrir el museo, y hoy al antes de la jornada tendría Junta sobre organizar planes de recibir la vista de los estudiantes de la escuela Secundaria del Norte de Ashfield.
Cuando empezó la reunión en la sala de Junta que solo el personal del museo tiene acceso a entrar. Eileen tomo nota de sugerencias e instrucciones que daba el jefe, propietario del museo. En lo que Eileen estaba centrada en la reunión miraba de reojo de vez en cuando a la pareja que estaba teniendo intimidad encima del auto, dándose coqueteos, gestos y miradas provocativas solo si el jefe estaba de espaldas cuando se volteaba se hacían los que estaban prestando atención, a lo que Eileen hizo que rodear sus ojos; "Par de tortolitos ardientes" pensó.
Luego de una hora casi, marcaba casi las nueve de la mañana a lo que Roger agregó para finalizar.
- Bueno muchachos, esto ha sido todo por hoy, tienen hoy y mañana para prepararse y estudiar cada uno de los objetos y su historia, y el día de ahora cerraremos el museo a las tres con cuarenta minutos, tendré un compromiso a las cuatro así que saldrán temprano para que así tengan más tiempo para estudiar las presentaciones de este lugar el jueves que recibamos a los estudiantes. -
Eileen sonrió asintiendo con la cabeza y la pareja que estaba a su lado derecho se miraron con sonrisas felices y picardías. "Ya van pensando en hacer sus cosas sucias que hacían ayer en el estacionamiento" en la mente de Eileen, estaba callada y pensativa sobre sus planes que tendrá esta semana incluyendo sus investigaciones.
El día de jornada para ella fue normal y siempre lo mismo, tanto papeleo, tanta lectura e investigación de historias antiguas, medievales y modernas de cada presentación que está como observación en el museo.
En cuando llegó la hora que cerraran el museo, se dirigió al estacionamiento para poner en marcha su coche, tenía pensada una idea de hacer unas compras antes de llegar a su apartamento.
Se encontró con una gran sorpresa al encender los motores de su auto vio por el pequeño espejo que tenía arriba a su derecha, se reflejó a la pareja platicando como si están planeando algo pero lo más curioso es que quizás están esperando a que Eileen se vaya y después seguir con lo suyo, todo por su mente eso, a lo cual puso sus ojos en blanco y se marchó del estacionamiento hasta su apartamento, primero paso por la librería a comprar libros de historia que le servirán de mucha ayuda para su presentación.
Al salir de la librería, vio al otro lado de la calle una tienda Sex-shop; una tienda que tienen en venta juguetes sexuales de todo tipo: vibradores, esposas, trajes provocativos como lencería, todo eso. Así que no lo pensó dos veces y se dirigió a esa tienda, ya que desde esa noche de placer que tuvo quería disfrutar su vida sexual aún más placentera y vibrante con algún compañero o solo ella.
Al entrar en el Sex-shop, paso por la última fila a su derecha y al ver a su lado derecho vio unos miembros de juguete se veía casi reales y de diferentes tamaños pequeños, medianos y grandes a lo que la puso muy nerviosa ver todo eso, hasta que un joven entre treinta años la atendió.
- ¿Puedo ayudarla señorita? -
Eileen se volteó hacia atrás aún nerviosa por lo que había visto a su alrededor le respondió:
- Si, emm... vibradores estoy buscando. - respondió nerviosa y tragó saliva, volvió a ver los miembros de juguete.
- Ni que fueran reales esos penes no hay porque ponerse nerviosa - se empezó a reír y ella solo sonrió, en eso sí tenía razón, la mente la engañaba. - Acompáñeme...
El hombre la guío hacia la fila en donde estaban todo tipo de vibrador que ella buscaba y podría elegir el que más le convenga. En lo que el hombre le explicaba cada tipo y forma de esos consoladores, al final Eileen finalizó eligiendo uno recto de aproximadamente unos siete centímetros y color rosa claro, y también agregó a su compra un lubricante, y por último pasó a la caja a realizar su compra y la atendió una mujer rellenita que parece tener unos treinta y cinco años, cabello rojizo lisado y largo que le llegaba hasta los hombros.
Eileen finalizó su compra, y se cruzó la calle para realizar otras compras que necesita como comidas, productos de limpieza, más comida para Pelusa y otras cosas más que ella necesitaba. Luego de terminar de hacer las compras llega hasta su auto para si ir a su apartamento a realizar sus trabajos.
Al llegar en menos de media hora abrió su apartamento y su gato Pelusa la recibió acercándose con un maullido para recibir su cariño, Eileen se agacha y lo acaricia.
- Hola, cariño. Me extrañaste ¿No? - le dijo mientras le acariciaba su cabeza, orejas y cuello.
Puso sus bolsas de compras sobre la mesa del comedor, y esperaba encontrarse a Henry, pero vio que Pelusa tenía su caja de arena limpia y su comida ya estaba servida en su plato, pero bueno tal vez Henry tenía alguna prisa o compromisos y no podía quedarse por mucho tiempo.
Así que era el buen momento, para realizar sus actividades del trabajo. Se puso ropa cómoda para andar en casa; una camisa fresca color rosa, unos shorts jeans y unas zapatillas.
Se dirigió a su oficina para realizar sus actividades que tenía que hacer. Encendió su computadora de escritorio para navegar por Internet si quiere consultar algo si es posible que no se encuentre en los libros que consiguió.
Se paso la mayor de la tarde tomando notas, leyendo y analizando hasta al menos memorizar algo en base de lo leído. Ya eran alrededor de las cinco de la tarde, en lo que seguía trabajando su computadora sonó un sonido de notificación, vio que se trataba de un correo que le habían enviado, al abrirlo; era de Henry, a lo cual sonrió y lo leyó:
De:Henry Townshend.
Fecha:Martes 13 de marzo de 2001. 17: 20.
Para:Eileen Galvin.
Asunto: Los cuidados de Pelusa.
En el mediodía llegué a servirle comida en su plato y limpiarle su arenero, de paso no pude quedarme para esperarte, porque tenía asuntos que atender, me imagino que a estas horas estarás saliendo. Pero como sea quiero saber si llegaste bien.
Abrazos.
Henry.
De: Eileen Galvin.
Fecha: Martes 13 de marzo de 2001. 17: 21.
Para: Henry Townshend.
Asunto: Respondiendo.
Hola Henry, bueno llegué bien y salí a las tres, bien temprano de hecho. Hice unas compras de libros para mí investigación del jueves y en eso estoy, y en serio gracias por estar pendiente de Pelusa, te lo agradezco.
Abrazos.
Eileen.
Le dio enviar, se relajó por fin un poco ya que empezaba a estresarse por tanto trabajo que tiene pudo al menos recuperar la tranquilidad, otra actividad que la ayuda a relajarse; hablar con Henry por mensaje, por llamada o por supuesto en persona.
Luego de terminar de hablar con Henry por correo, siguió con sus trabajos por una hora más, hasta que ya el reloj marcó la hora de la cena. Así que decidió en cenar y después seguir con el trabajo.
Apagó su computadora de escritorio y se dirigió a la cocina para prepararse la cena. Saco de lo que había comprado de alimentos en tarde después de salir a trabajar, saco lo que iba a utilizar para alguna recete de comida que realizaría de cena, ya que también aprovechó de comprar un libro de recetas mientras estaba en la librería; así que aprovecho en estrenar ese libro de recetas de comida por hoy y más adelante también podría.
Saco un pollo y unos vegetales, ya que empezó a seguir las instrucciones que había en el libro, que ingredientes hay que aplicar y los pasos a seguir; poner el pollo a fuego en un sartén y aplicando los condimentos que decía en las instrucciones del libro, luego cortar los vegetales que hay que cocinar junto con el pollo, y ya después los colocó al fuego en la sartén para que se cocine junto con el pollo y por cuánto tiempo ya quedaría listo, mientras aquello se cocinaba, Eileen se dirige al sofá y encendió la TV para al menos oír noticias del día de ahora, y se regresó a la cocina para estar pendiente a que no se vaya a quemar o algo.
Luego de haber terminado de cocinar su cena, se sirvió en su plato, también por último se sirvió un vaso de jugo de naranja, y se sentó a la mesa a comer.
Luego de unos minutos, de dar bocados, escuchó un maullido que provenía abajo a su derecha, miró en esa dirección que estaba Pelusa observándola con una mirada curiosa, Eileen solo lo miro por un rato y se centró en terminar su cena, ya sabía que su mascota esperaba que le diera bocado de lo que ella estaba devorando. En lo que agarró el vaso con el jugo para beber un sorbo sintió entre un golpe en el brazo en lo que estaba acercando el vaso y eso hizo que le cayera encima de su camisa casi toda la mitad de la bebida, Pelusa se había subido en su regazo con un salto provocando que el jugo le cayera encima entre sus pechos.
- Estupendo... - agrega con sarcasmo, tomó una servilleta para limpiarse - Solo por qué es pollo estás de exigente ¿No?
Luego de limpiarse lo líquido que le había caído encima, colocó el vaso de jugo sobre la mesa y agarró a Pelusa bajo sus axilas con una mano bajándolo de su regazo hasta el piso.
- Te daré un pedazo, pero no hagas espectáculos de estos - con un cuchillo y tenedor, cortó un buen pedazo de pollo para Pelusa, y le deshizo los condimentos que tenía encima y se lo coloca en el suelo, y el gato empieza a devorarlo - Para que dejes de joder por un buen rato.
Luego de acabar su cena, lavar los trastos que utilizó para cocinar, se dirigió a su habitación a ponerse su pijama, deshaciéndose de esa camisa que mojada de jugo y la tiró a la cesta de ropa sucia. Se dirigió al baño a cepillarse sus dientes y enjuagarse, se dirigió a su oficina, aunque sea recoger un libro para leer de lo que debía estudiar para su proyecto, apagó las luces de la sala, oficina y del baño, la única área de su casa con luz encendida sería la de su habitación solo con la lámpara que tenía sobre la mesa de noche a lado de su cama.
Se acostó en su cama y abrió el libro para leer y concentrarse ya que todo estaba en silencio se le facilitaba centrarse en la lectura. Pasaron entre más de una hora, dos horas, hasta que el sueño se apoderó en ella y cayó dormida; su cuerpo al lado derecho y el libro entre una de sus manos. No se había dado cuenta en el tiempo que estuvo dormida.
- Eres la Madre Renacida... - la voz de Walter Sullivan rodó entre su mente o oído, ya que sintió que de verdad lo estaba escuchando cerca.
La hizo despertar casi sobresaltada, al abrir los ojos vio para todos lados y no había nadie, se alivió un poco. A lado derecho de su cama estaba el libro que estaba leyendo, lo agarró y lo colocó sobre su mesa de noche y la lámpara aún seguía encendida.
Tenía miedo volver a dormirse si una de estas cosas le sucedería; sueños, voces y sonidos que la asustan despertándose, se preguntó si se lo estaría imaginando. Luego recordó los consejos de Henry de la última vez que se vieron ahí mismo en el apartamento de ella.
Ya sabía y ya encontró ella misma, lo que la relajaba, y hoy mismo aprovecharía utilizar su juguete que compró en el Sex-shop, le vendría bien bajar su estrés dándose placer sexual. Pero no se sentía excitada. Así que solo pensó en las cosas que de verdad le excitaban, recordando que había tenido relaciones con chicos en la cama en su pasado antes de su ataque y acontecimientos que vivió en South Ashfield Heights, cuando estaba en la preparatoria y en la universidad. Empezó a recordar sus actos sexuales que tuvo en el pasado para al menos excitarse de lo que más le ha gustado desde entonces.
Abrió el paquete que estaba el vibrador que había comprado, lo usaría por primera vez en esa noche. Tenía que relajarse y pensar en sus fantasías, y después presionar el botón de su consolador y recorrerlo por algunas partes de su cuerpo; empezó por el cuello, paso a sus pechos y hasta su zona íntima, masajeó su clítoris empezando en círculos alrededor de él y luego lo sostuvo ahí justo en esa zona, y ya estaba llegando al orgasmo, se estaba mojando, se estaba excitando, ya era un ambiente sensual y relajante.
Poco a poco, estando excitada lo empezó a introducir en su vagina con delicadeza para no lastimarse, y se exalta. Empezó a mover sus caderas en busca de placer y lo encuentra, lanzando un gemido excitante.
- Oh sí... - susurra jadeando excitada.
Henry dormido profundamente, con unos auriculares puestos en ambas orejas y esos auriculares conectados con un aparato Reproductor de música MP3, y estaba a su lado izquierdo, escuchando una música con volumen menos del cincuenta por ciento, sonaba Crazy de la banda Aerosmith.
That kinda loving turns a man to a slave
That kinda loving sends a man right to his grave
I go crazy, crazy baby, I go crazy
You turn it on
Then you're gone
Yeah, you drive me crazy
Crazy, crazy for you baby
What can I do, honey?
I feel like the color blue
En ese momento la canción comenzó a escucharse lento y a desvanecerse, la música sonaba tan bajo como si se escuchara a más de veinte metros de su posición.
Abrió los ojos, y vio un lugar completamente rojo, era un área de forma circular, se encontraba en posición de feto, estiró sus piernas para apoyar sus pies al suelo, pensó "Creo que he vivido esto antes".
Cuando volteó hacia atrás en el suelo había un agujero, como entrada a un portal. Entró en ese agujero. Al entrar estaba en la misma área solo que completamente diferente, ya no era color rojo, ya era casi real, vio una máquina giratoria con púas grandes en medio de una piscina circular llena de sangre, un gran monstruo grotesco con la boca abierta y no tenía ojos, y estaba atado de sus brazos.
Lo vio. Vio a ese asesino que tanto lo persigue y le hizo la vida todo un infierno, el mismísimo Walter Sullivan mirándolo fijamente con una sonrisa. Henry lo vio con mucho coraje y enojo, vio al otro lado de la máquina giratoria, Eileen parada justo en frente de esa máquina a unos veinte metros solo de bajar unas gradas y ya entra en esa piscina de sangre circular.
Voltea a ver a Walter con más enojo, en ese momento la voz de Walter infante se oyó:
- ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Déjame entrar! ¡Mamá! -
- ¡Eh tú, pequeño Walter!... ¡Aguanta un poco más!... - alzó su voz el asesino con los brazos estirados, y luego se dirige a Henry para decirle - Henry... Tu eres... El último de los 21 sacramentos. El "Signo final"... El "Receptor de la Sabiduría"
En ese momento Eileen empezó a caminar lentamente hacia esa máquina giratoria, a lo que hizo a Henry reaccionar y a salir corriendo para dirigirse hacia ese monstruo y colocar el cordón umbilical de Walter.
- Ja, ja, ja, ja ni te atrevas a impedir mi tarea. - se burlaba Walter y agitando el bastón amarillo y en la otra mano poseía una pistola.
Henry lo voltea a ver con una mirada desafiante y furiosa.
- ¡Y tú no te atrevas a seguir asesinando ni mucho menos hacernos más daño! - colocando el cordón umbilical dentro del pecho del aquel monstruo, por el cual esta grita de dolor.
Henry se dirige a tomar las lanzas que se hacen llamar "Lanza de la Madre Sagrada", al tomar las del lado izquierdo se las clava el cuerpo del aquel monstruo y grita de dolor, hasta Walter también cayendo al suelo por el dolor.
Luego se dirige a las otras del otro lado, al tomarlas su mirada dirige hacia Eileen que ya estaba bajando las gradas.
- ¡Eileen, resiste! - grita desesperado y asustado, corre hacia el monstruo para clavarle las otras lanzas a su cuerpo y luego su mirada se dirige hacia Walter ya para acabar con él.
Se dirige hacia al asesino, con su arma en la mano, una magnum, le perteneció a su vecino Richard Braintree del apartamento 207, en lo que jaló el gatillo para disparar Walter con una velocidad increíble se lanza sobre Henry tirándolo al suelo, agarrándolo del cuello con sus ambas manos, Henry con una patada en el pecho lo hace retirar, de repente escucha un grito desgarrador que provenía de la maquina giratoria, Eileen había muerto triturada por esa máquina.
- ¡NO! - el grito de Henry asustado y desgarrador, sus lágrimas empezaban a salir.
Walter sonrió mirando a Henry, esa mirada de asesino complacido, hizo enojar más a Henry, hasta con ojos de lágrimas cuando se dio cuenta que Eileen murió y no pudo salvarla a tiempo.
Henry despertó sobresaltando de la cama lanzando casi un grito asustado que se oyó por toda su habitación, y respirando desesperadamente. Estaba empapado de sudor en todo su rostro hasta su cuello, su corazón bombeaba muy rápido y fuerte, quería llorar por lo que soñó oír a Eileen morir triturada por esa máquina. Pero solo fue un sueño, de verdad había salvado a Eileen de ese infierno, la visitó en el hospital al día siguiente después de lo sucedido y si estaba bien, pudo sobrevivir, esta con vida.
Se frotó los ojos con sus dedos, se quedó mirando el techo, con dificultad de reconciliar el sueño después de ese sueño tan traumático que acaba de tener.
Para él, Eileen era muy importante, no encontraba palabras para explicárselo a ella de lo que siente, era de las únicas personas con las que habla aparte de su familia, pero socializa más con ella que cualquier otra persona. En ese mundo de los infiernos vio morir a mucha gente, siendo asesinada por Walter, y Eileen ya no sería la siguiente después de ver a esas personas morir, que conoció en cada mundo del infierno, encontrando esos números en alguna parte de su cuerpo, por parte de Walter realizando ese ritual de sacrificios, que pertenece al culto de Silent Hill.
- Eileen... - pronunció su nombre, y pensó en ella sí estará bien.
Continuara...
