Buscar y encontrar
—Está cerrado.
—¿Cerrado?
—Sí, cerrado. Lo contrario a abierto.
En ocasiones, el joven de cabellos verdes, se preguntaba genuinamente, si no sabía expresarse de forma correcta.
Había pasado la mayor parte de su vida conversando sólo con Pokémon, hablar con ellos era más sencillo, su lógica era simple y franca, su vocabulario directo y muchas veces descriptivo, sin segundas intenciones ni profundidades oscuras. Cavilaba aquello cuando recibió un golpe de puño en el hombro.
—¡Auch!
—Eso fue por el chiste malo.
Se quejó la chica de castaños cabellos que había estado a su espalda y se adelantó a su lado, o al menos eso le daba a entender el sonido de su voz.
Una noche atrás la profesora Juniper se comunicó con él para decirle que se le habían traslapado las inauguraciones de dos nuevos centros Pokémon. Debía revisar las instalaciones antes y dar el "visto bueno" pero naturalmente no podía estar en ambos sitios al mismo tiempo, por lo que le pedía de la manera más atenta que la ayudara con uno.
Hacía unos años que N había vuelto al continente y que por consejo de Handsome, se acercó a la profesora en busca de orientación para dedicarse a investigador Pokémon.
Desde luego a pesar de los años, ella lo recordaba perfectamente. Pero su carácter no guardaba rencores y lo que veía ante sí, era a un joven con innatos talentos prometedores que necesitaban una guía.
Le brindó materiales y un espacio. Lo invitó a diferentes eventos donde podría ampliar sus puntos de vista, pero también dónde no era necesario que interactuara directamente con otras personas, sólo era un oyente o visitante más. Porque sabía que Natural, no estaba versado en las interacciones humanas y seguía ejercitándolas con lentitud.
A sabiendas de que eran varios los detalles a supervisarse, la profesora le indicó que Bell había pedido a Touko el favor de acompañarlo para ayudarle con la tarea.
Así habían llegado ahí. Muy de temprano se habían encontrado en el lugar, intercambiaron saludos y dividieron tareas. Todo muy profesional y con el mínimo de frases de por medio. Aquello, al peliverde le generó un sentimiento de vacío que le parecía podía llamar "tristeza".
Después de la batalla en su castillo, ambos habían continuado sus viajes, pero está vez en compañía de Zekrom y Reshiram. Aquellos Pokémon legendarios se atraían y por ello, solían encontrarse con cierta frecuencia.
N aprovechaba para charlar con ella. Solían contemplar el paisaje. Ella le hablaba de alguna costumbre local y él le contaba las historias que los Pokémon le habían compartido. Disfrutaba su cercanía, a veces ella le daba una palmada de camaradería en el hombro o lo jalaba de la ropa familiarmente para urgirlo a moverse a otro sitio.
Pero entonces dejaron de encontrarse. Fue cuando aprendió a extrañar, por eso regreso al continente.
Quería encontrarse con ella. Visitó los lugares que habían compartido, aquellos realmente importantes. Paso largas tardes en la cima de la Torre Duodraco y en las salas de su palacio. Cada semana se quedaba en la rueda de la fortuna en Mayólica.
Pero no hubo suerte.
Justo en Mayólica, lo encontró Handsome. Curiosamente fue su cercanía con la Profesora Juniper lo que hizo posibles un par de encuentros más, pero no con ella.
Hasta hoy.
Había estado nervioso cuando se lo informaron. Tenía tantas ganas de verla, de escucharla, quizá ella también había esperado encontrárselo, quizá también lo había "extrañado". Pero el "buenos días" fue frio como Kyurem y apenas lo había mirado antes de cambiar de sala.
Tal vez así funcionaba, y era él quien había esperado cosas que no pasaban.
Llegado el final de la revisión, se la encontró en uno de los cuartos de servicio. Debian comprobar el funcionamiento correcto de todo: Si había suministro de agua, la tubería no tenia fugas y las llaves de la puerta estaban correctamente etiquetadas.
Apenas cruzó el umbral y ella volteo a mirarlo, entendió perfecto a lo que llamaban el sentimiento de "incomodidad". Su mano inmediatamente se movió al apagador, pero no hubo respuesta al accionarlo.
—No funciona, ya lo anoté en el reporte.
Pronunció ella descuidadamente sin voltear a mirarlo, mientras alumbraba con una lampara el techo del lugar, buscando cuarteaduras o más detalles que reportar.
El muchacho exhaló resignado y se acercó a la tarja para confirmar que tuviera agua. Justo entonces piso un tubo de pvc tirado, giró para tratar de apoyarse en la puerta y no caer, lo que consiguió correctamente, pero cerró la puerta en el proceso. Sorprendida, Touko dejo caer la lampara en su mano, arruinándola y dejándolos completamente a oscuras.
Los hechos ocurrieron tan rápido, que cuando N reaccionó, ella ya se había acercado a la salida y por ende estaba a su espalda. Convencido de que ella no quería estar cerca de él, lo primero que intentó fue volver a abrir la puerta, sin éxito.
—Bueno, al menos ya me tocas.
Pronunció sin pensar, mientras se sobaba el golpe en el hombro.
—No tienes idea de lo mal que se podría interpretar lo que acabas de decir —se quejó ella — y, de hecho, no sé de que estas hablando. Te salude en la mañana.
N hizo memoria.
—No, de hecho, me dejaste con la mano estirada.
—Claro que no.
El peliverde se dio un minuto para sopesar si debía seguir por ahí la "discusión", Touko podía ser algo terca. Prefirió exhalar resignado y tratar de volver a abrir la puerta. Estaba bastante seguro de haber leído que para fallas eléctricas cómo aquella, tenían un mecanismo manual de emergencia.
Justo tanteaba el borde cuando topó con otras manos ocupadas en la misma empresa. Tras el contacto se hizo inmediatamente para atrás y choco con un anaquel.
—¡Auch!
Se quejó sobándose la parte trasera de la cabeza.
—¿Por qué me estas evitando?
La pregunta, lo descolocó del todo. Primero, porque evidentemente ella era la que había marcado la distancia. Segundo, porque lejos del tono molesto que habría esperado ella utilizará, fue más bien algo "dolido". Esta vez exhaló muy ruidosamente.
—No entiendo. ¿Evitarte? Desde que regrese, solo he querido encontrarme contigo. Pero esta mañana pasaste de mí, como si fuéramos dos extraños. Sé que no lidio bien con las personas, pero no me estas ayudando.
—Tú lo empezaste. Me viste en la conferencia sobre los héroes hace dos meses y en vez de saludarme, ¡te diste la vuelta!
—¿Qué?
Hasta aquel momento el hecho de hablar con la oscuridad y que alguien en la misma le respondiera, era indiscutiblemente una novedad. Natural tenia recuerdos de pequeño cuando Ghechis lo llevo al palacio. Noches en la oscuridad, hablando sin respuestas. Sin embargo, esa reflexión quedó acallada con la última oración de ella.
¿La conferencia sobre los héroes?
La recordaba perfecto, porque no quería ir. Ser reconocido implicaba el riesgo de enfrentar a una multitud, a los que su presencia les generaría todo tipo de sentimientos que no quería enfrentar.
Pero Aurea había sido extra insistente y al final se había presentado con un traje muy parecido al de los gemelos del Metro Batalla, con el cabello por dentro del abrigo para que no se notara y unas gafas oscuras. Había muerto de calor y pasadas un par de horas ya solo quería irse, pero los obligaron a tomar un refrigerio.
Ahí saludó a otros conocidos: Lirio y Mirto que lo miraron con una sonrisa, eso le dio algo de miedo en el caso del líder de Ciudad Caolin. También saludo a Bell, amable y divertida cómo siempre, a Touya que llegó a burlarse de su ropa y saludarle con un choque de puños y de lejos a Cheren que lo seguía mirando con recelo, por lo que prefirió dar la vuelta y no acercarse.
Se detuvo en ese recuerdo.
¿Había alguien más con Cheren?
Contuvo la respiración.
Si...
Con el cabello peinado en dos trenzas, unos lentes oscuros y un sombrero más grande que el de Bell, había una chica.
Una heroína...
—No te reconocí...
Las palabras fueron un susurro parecido a un lamento. Como era posible que, tras tanto tiempo, no la hubiese ubicado de inmediato. Él, que tanto la echaba de menos.
—¿En serio?
La pregunta enfatizó una duda genuina. La voz sonó tan cerca que N estiró la mano con cautela, porque solo faltaba golpearle la nariz a la chica, pero lo que topó fue su barbilla. Sus dedos fueron delineando su rostro hasta su mejilla, donde se sintió con la confianza de usar la palma para acariciarla. Siempre había querido hacerlo.
Una mano lo tomo por la muñeca, alejándolo de su rostro. El gesto lejos de ser brusco había resultado amable y el peliverde se sorprendió cuando sintió la presencia de un cuerpo frente al suyo.
—Creí que me habías ignorado, me dolió mucho. Pensé que éramos amigos.
Pronunció ella, tan cerca que N podía sentir sus latidos corazón con corazón.
—L...Lo somos, te lo he dicho llevó tanto queriendo encontrarte.
—Pudiste buscarme, tonto. Si hubieses preguntado, Bell te habría contactado conmigo. Fui a buscarte corriendo a todos los lugares donde me dijeron que te habían visto, pero nunca te alcancé y cuando supe que estabas trabajando para Aurea quise darte una sorpresa. La sorpresa me la diste tú.
Sus palabras hicieron que se explicara la insistencia con aquella conferencia. Se llevó la mano que aún le sostenían, a la frente.
—Lo arruine entonces.
Touko se rio, era la primera vez que la escuchaba en mucho tiempo y el sonido le llenó el corazón.
—Un poco, sí. Así que te pediré que lo compenses.
Llevó la mano de él hasta su espalda para que la abrazara y después le echó los brazos al cuello. Lentamente con la punta de la nariz fue tanteando su rostro, hasta encontrarse con la nariz de él.
El joven a su vez, instintivamente había terminado sujetándola con ambos brazos, tenían las piernas entrelazadas y se sentía febril.
—T...Touko ¿Qué estamos haciendo?
La muchacha volvió a reír y le acaricio la nuca.
—Tardé mucho en comprender, que tú mismo no lo entendías. Que no sabias darles un nombre a tus sentimientos y mucho menos detectabas como abrazar los míos. Era una tontería de mi parte esperar de ti, claridad e iniciativa. Yo te amo. Lo he hecho desde aquella noche en la rueda de Mayólica y sé, que me amas también. Porque me lo demostraste cada vez que nos vimos.
Concluyó y entonces lo besó.
N descubrió entonces, que su cuerpo sabía sobre besos y caricias. Moviéndose como uno solo, en una danza con el de ella. Sus labios susurraban palabras que siempre había querido decirle, oraciones que ahora entendía lo que significaban y que obtenían de ella un frenesí de mimos y suspiros.
Estaban en el suelo, hombro con hombro cuando Touko encontró el mecanismo que abría la puerta, se escuchó un "click" y el pesado metal abandonó su marco haciendo que se quitaran de inmediato.
La chica se reacomodó la ropa y el cabello, después le extendió su mano.
—Vamos, tenemos que reportar que esta puerta se atora, ¿vienes conmigo?
Preguntó encantadora, Natural, había hecho lo propio con su ropa, colgó su llavero del cinturón y le tomo la mano.
—Contigo, Tou-chan. Hasta el fin del mundo.
Ella estrecho con cariño el saludo y caminaron de la mano hacía la salida. Cuando el sol los deslumbró ella volteo a mirarlo sonriente, como quien ha hecho una travesura y está orgulloso de ello.
N pensó entonces que, en aquel momento, no había nada mas brillante en el mundo, que la sonrisa de la mujer que amaba.
FerrisWheelShipping Forever! Mi Pokémon es la quinta generación, me hace mucha ilusión un remake pero espero que tarde todo el tiempo necesario para que no se vea tan feo como purpura y escarlata.
