SA
Buenos días, preciosa. Ayer intenté llamarte y no me respondiste. ¿Nos llamamos hoy?
Sarada se despertó con ese mensaje en su móvil. En algún momento del día anterior se quedó dormida y no se enteró ni de que le sonó el móvil. Se preparó para ir a la oficina y continuar con la formación. Esta vez decidió no ponerse tacones y ponerse un traje negro con una camiseta roja y unas sandalias con tacón bajo. Su baja espalda seguía dolorida, así que se tomó un par de pastillas con el desayuno y se fue corriendo a la estación de tren.
En la recepción del edificio le esperaba Moegi con los demás compañeros. Todos parecieron muy preocupados por ella y se ofrecieron a acompañarla a todas partes, a cargar con su cartera y la agobiaban a preguntas en todo momento. Estaba un poco incómoda, no estaba acostumbrada a llamar tanto la atención y, además, no sabía cómo ponerse para estar más cómoda. Si se sentaba le dolería más la espalda y si estaba de pie se le cargaban los riñones. Fuera como fuera estaba bastante incómoda.
Moegi les dijo que les daría un paseo por todas las instalaciones, laboratorio incluido, y les presentaría por los diferentes departamentos. Los llevó al departamento de márketing, el legal, el financiero y el más importante, el departamento de I+D. En la primera planta había tres departamentos. En primer lugar, el departamento administrativo, donde había 5 personas que se encargaban de la parte administrativa y asesora de los asuntos internos de la empresa. Las próximas semanas Namida estaría en ese departamento aprendiendo a llevar las cuentas y los asuntos de la empresa antes de empezar como segunda secretaria. Por otro lado, en el departamento legal conocieron a quien sería su futura jefa, Ino Yamanaka. Aunque a los demás les pareció una mujer increíblemente elegante, Sarada la conocía de toda la vida y pensaba que era una loca cotilla e histriónica. Era la mejor amiga de su madre y fue quien la recomendó para el puesto. Era un departamento compuesto por unas 10 personas, jefa de departamento y ayudante de jefe, que sería Sarada.
También fueron al departamento financiero, que se encarga de todas las inversiones y el control fiscal. No era un departamento muy grande, tenía un equipo de diez personas entre las que se incluía el jefe de departamento. Este era un chico joven de unos 26 o 27 años que se parecía bastante al hombre que conoció ayer. Finanzas estaba justo al lado del departamento legal. En la planta de arriba se encontraba el departamento de márquetin, en él había un subdepartamento comercial con 5 teleoperadores y un departamento principal de diseño y estrategia de márquetin, que tendría unas 15 personas. Estaba dirigido por Sai Yamanaka, marido de Ino.
En la tercera y cuarta planta se encontraba el departamento de I+D. Era el departamento más grande de todos y estaba dirigido por Katatsuke Touno. A su vez este se dividía en otros subdepartamentos como el mal llamado por los compañeros "zoo" que se dedicaba a la investigación en animales, cosa que causaba mucha polémica alrededor de la empresa. En el Zoo había dos veterinarios a cargo, pero al jubilarse uno de ellos, tuvieron que contratar a Wasabi, quien se dedicaría de ahora en adelante a los controles médicos de los conejos y los ratones. El jefe de laboratorio era Amado Sanzu, quien dirigía toda la parte de investigación del laboratorio. No parecía un científico al uso, de hecho, parecía más bien escritor o filósofo, una cosa un poco extraña. Mitsuki trabajaría en ese departamento, bajo las órdenes de este hombre.
En el sótano se encontraba el departamento de informática, que estaba compuesto por dos personas, tres tras la incorporación de Denki, lo cual llevó a muchas bromas por parte de Wasabi. La verdad es que, aunque al chico no le hacían nada de gracia, algo de gracia sí que tenía porque era un auténtico cliché. No muy guapo con gafitas, tímido y todo el día enganchado a un ordenador, Tablet o móvil. Le costaba mirar a los ojos a cualquiera de las chicas y nunca hablaba más alto que los demás, además su postura tampoco ayudaba demasiado.
Volvieron a la sala de formación, que se encontraba en la planta baja, al lado del comedor. En ella, Shino estaba esperándoles, les repartió unas acreditaciones nuevas a nombre de cada uno y recogió las de invitado para devolvérselas a Moegi. Sarada, quien fue junto a Mitsuki y Namida durante todo el rato, se sentó entre los dos. Iban a ver un pequeño cortometraje sobre la historia y los valores de la empresa.
Hola, soy Naruto Uzumaki y soy el presidente de Hashirama SA. La historia de nuestra empresa es la historia misma del pueblo. Hace más de 100 años Hashirama Senju se estableció en Konoha con su familia y fundó una pequeña farmacia de pueblo.
Un negocio familiar que ha buscado el crecimiento económico de nuestro entorno, considerando a todos nuestros empleados parte de esta gran familia…"
El presidente siguió hablando durante un rato y para los minutos finales del vídeo desfilaron otros cargos y personajes relacionados con la empresa como una mujer rubia de unos 70 años que aseguraba ser la nieta del fundador, un hombre de pelo gris con mascarilla y al final el hombre que conoció en la enfermería y un chico joven de la misma edad que Sarada con los ojos claros y actitud seria.
Para el final del vídeo el presidente de la compañía volvía a salir y recitaba una serie de valores como la integridad, la lealtad y la preocupación por el prójimo seguido de un "Hashirama SA cuenta contigo" que repetían todos y cada uno de los personajes que habían salido en el vídeo.
Tras la película, Shino presentó mejor a los personajes del vídeo, que eran los cargos más importantes de la empresa y que se pasarían a saludar después del almuerzo. Así que les dieron una hora libre para comer.
De camino al comedor, Sarada se situó al lado de Mitsuki, sentía cierta curiosidad por preguntarle sobre lo que dijo ayer.
-¿Y quién es tu padre?
-Orochimaru.
-Ah, lo conocí hace unos años. Fui con mis padres a visitar el laboratorio, pero la verdad es que no traté mucho con él. Me quedé con Karin, ¿sabías que es mi madrina?
-Claro, como mi padre trabajaba tanto siempre y, además, fue padre soltero pasé mucho tiempo en el laboratorio con ella y Suigetsu.
-Es verdad, no me acordaba de Suigetsu. ¿Siguen discutiendo tanto?
-Más que nunca, además se han casado.
-¡No me digas!
-Sí y en la boda también discutieron.
-¿Y por qué no me invitaron? Me hubiera encantado verlo.- Sarada no era especialmente cotilla, pero siempre le hizo mucha gracia la manera en la que esos dos discutían. También le tenía mucho cariño a Karin, era tan buena con ella…
-Fue el año pasado, tu padre vino y dijo que estabas en EEUU.
-Es raro eso de los padres solteros, ¿no? Lo normal es la madre- En seguida se dio cuenta de lo inapropiado de la pregunta – Perdona, no quería ser tan indiscreta.
-No te preocupes. Nací por gestación subrogada. No te sorprendas, Orochimaru nunca ha estado muy interesado en casarse, pero siempre quiso tener un hijo. Y la gestación subrogada fue una opción que le costó más de lo que parece a simple vista…
-Creí que era ilegal.
-Y lo es, nací en EEUU y fue tu padre quien le ayudó con el papeleo para traerme de vuelta a Japón. Te puedes imaginar el revuelo que se armó en la ciudad. Todos dijeron que había cruzado un límite moral y un negocio importante que tenía en ese momento se canceló de la noche a la mañana. Aunque este año se retomará.
-Pero, Mitsuki…
-¡Chicos! Hemos cogido un sitio- Namida interrumpió mientras agitaba la mano al ver que ambos se habían quedado parados con las bandejas en la mano.
-Madre mía, cómo están las cosas, no llevamos ni dos días en la oficina y ya estáis haciendo ojitos- Con el comentario de Wasabi ambos se sonrojaron y la conversación pasó rápidamente a otra cosa.
Por la tarde se presentaron en la sala de formación los altos cargos que habían salido en el vídeo a excepción de la señora nieta del fundador y del presidente. El primero en entrar en la sala fue el señor Nara, quien se presentó como Vicepresidente de la empresa y en ese momento presidente en funciones, puesto que el señor Uzumaki se encontraba delicado de salud. Su asistente, era un hombre de unos 40 años, con muy buen porte y bastante atractivo con el pelo castaño y peinado en tupé. Se llamaba Konohamaru Sarutobi y por lo visto era uno de los hombres de más confianza del presidente. Seguidamente entró otro hombre con mascarilla, pelo cano y arrugas en los ojos. Se trataba del consejero delegado, Kakashi Hatake, quien parecía estar más bien cerca de la jubilación. Por último, entró el chico joven. Se llamaba Kawaki Uzumaki, entró con la mano en los bolsillos y gesto absolutamente desinteresado. Llevaba un traje de diseño sin corbata y con el primer botón de la camisa desabrochado. Era alto, corpulento y tenía una mirada muy intensa. No tenía uno de los altos cargos de la empresa, pero por su presencia en la sala parecía que lo tendría pronto. Saludó, se presentó rápidamente y salió por la puerta mirando su teléfono móvil para hacer unas llamadas. No se había cerrado la puerta, cuando se le oyó dar la orden de llamar a Ino. Fue seco y casi podríamos decir sin nada de educación. Los hombres que estaban a su alrededor se movilizaron rápidamente entre disculpas.
La jornada concluyó sin mucho sobresalto. Llegó a casa menos cansada que ayer, aunque todavía le dolía la espalda baja. Se puso unos vaqueros cómodos y decidió irse a comprar algo para comer. En el súper compró huevos, pollo y una cebolla, así como pescado para preparar el desayuno. La verdad es que no era muy ducha en el tema de la cocina. Su madre no había cocinado nunca, porque trabajaba muchas horas y su padre no era tampoco un buen cocinero.
Puso la mesa con la comida: un cuenco de arroz con pollo, algo parecido a un oyakodon, una sopa de miso y un té caliente. Abrió el portátil al fondo de la mesa. Eran las 7:30 de la tarde, la hora que habían acordado para llamarse.
-¡Hola, papá! – En la pantalla se podía ver la cara de un hombre con el pelo negro y largo, media melena por encima del hombro, su flequillo le tapaba un ojo y, aun así, se veía atractivo, piel clara y tersa, mandíbula marcada y labios finos. Tenía alrededor de unos 50 años y alguna cana en su pelo que alguna vez fue negro azabache, como el de su hija. No había duda de que ese hombre era japonés.
-Hola, preciosa ¿qué tal tus primeros días de trabajo?
-Bien, bueno, no hemos hecho gran cosa, ya sabes…la formación. Aunque he conocido gente interesante.
-¿Y cómo está mi amigo Naruto?
Sarada le contó todo, sobre la salud de Naruto, Shikamaru Nara, Mitsuki y Kawaki. Su padre escuchó en silencio, prestándole a su hija la atención que necesitaba y sin profundizar mucho en las cosas que ella le contó, mantuvieron una conversación superficial hasta que se despidieron.
.
.
.
.
.
Si has llegado hasta el final del capítulo, ¡mil gracias!
Espero que te esté gustando la historia. Ahora mismo va un poco lenta porque hay que presentar bien el escenario y los personajes.
Paciencia que las cosas empezarán a ir más rápido
Nos vemos en el próximo capítulo (28.01.24)
