Los personajes no me son de mi propiedad, la historia si.


Bella me dijo que sí.

Probablemente Martin quisiera matarme porque no podía concentrarme en nada y si yo fuera mis pacientes me iría a otro lugar porque seguro trataría de canalizarlos en la yugular.

Pero es que era lo mejor que me había pasado desde hacía muchísimo tiempo.

Me sentía como un adolecente de secundaria, emocionado porque una chica había aceptado ser su novia. Le dije a Martin que me diera unos minutos y fui al baño.

Cuando llegue, deje mis cosas sobre el tanque del inodoro y abrí la llave del lavamanos y me eché algo de agua al rostro. La imagen que me devolvía al espejo era rara. Era yo, el mismo yo de siempre. Pero me sentía distinto. Más vivo, menos adormecido.

Quizá era solo una sensación, de triunfo, un orgullo pasajero. Pero la realidad era que se sentía increíble.

Había aceptado salir conmigo el día anterior, teníamos un tiempo saliendo ya, unos meses de hecho. Pero la mayor parte de ese tiempo todo nuestros contactos habían sido bastante castos. Yo no la tocaba más de lo que ella me diera a entender que estaba cómoda, e incluso así todos las ocasiones esperaba a que ella me diera la señal de hasta donde me dejaría acercarme a ella en esa ocasión.

De cualquier forma, ella parecía feliz conmigo, quizá tan feliz como yo con ella.

Pero 2 semanas antes de que decidiera a preguntarle a Bella si quería ser mi novia había oído algo que alentó mi deseo de pedírselo.

Una mujer mayor me había dicho que mi esposa se había caído, estábamos en un restaurante, una noche de cita, el lugar era fino y de buena cocina, la mujer probablemente nos vio sentados juntos y tomados de manos, me dijo que corrió a decirme cuando la vio caer en el baño por caminar con sus tacones sobre un charco de agua, que ella no tenía la fuerza para levantarla.

No la corregí cuando me dijo que Bella era mi esposa. Pero ahí entendí que muchas de las cosas que hacen a una pareja de adultos definir su relación nosotros no las estábamos haciendo.

Estábamos saliendo, pero Bella no tenía familia que presentarme, ni muchos amigos tampoco, por lo que había entendido recientemente. Yo tampoco la había presentado a la mía. Pero mi familia estaba acostumbrado a verme solo. No quería que si las cosas entre ella y yo no funcionaran ellos se decepcionaran solo porque les presente alguien muy rápido.

Yo entendía mis sentimientos por ella, pero los de ella hacia mí a veces me eran esquivos.

Ayer, la había convencido de ir a un paseo al campo conmigo, una vez ahí, la sorprendí con un paseo en globo, fue corto, quizá unas millas, luego descendimos y nos fueron a recoger en una camioneta para regresarnos al punto de donde habíamos salido, ella estaba extasiada. Si rostro ruborizado y ojos brillantes no podían mentir. Sonreí todo el camino de vuelta, ella pensó que compartía su emoción por el viaje, preferí no decirle que lo me tenía sonriendo como un tonto era solo un efecto reflejo de su felicidad. Una vez en tierra y cerca de mi auto de nuevo, tome su mano al caminar juntos hacia mi auto y en un momento de su diatriba acerca del viaje bese el dorso de su estilizada mano entrelazando nuestros dedos en el proceso. Ella paro por un momento su agitado discurso y me sonrió, aún más roja que antes. Siempre tenía esa reacción cuando yo hacia eso. Se notaba incomoda siempre que sacaba la silla para ella, que tomaba su abrigo o que le abría la puerta de algún lugar.

¨No es necesario que hagas eso por mi Edward- me discutió con una sonrisilla burlona- soy una mujer moderna, ya sabes¨

¨Si es necesario- le discutí, y me asegure que mi tono no dejara espacio a replica, y muy a sabiendas de como la podía asustar, continúe con mi oración – Estoy chapado a la antigua, ya sabes- y le guiñe el ojo¨

Después de eso ya no había discutido conmigo sobre esos detalles, incluso trataba de adaptarse a ellos. Yo sabía que ella era capaz de todo lo que quisiera, pero se merecía ser tratada como una dama. Quien le hubiera enseñado algo distinto, era un pendejo. Y yo si estaba chapado a la antigua, en un mayor parte. Mi padre abría la puerta del auto para mi madre, sacaba su silla, la ayudaba a ponerse su abrigo, andaba con ella de la mano y la esperaba al borde de la escalera para ser su apoyo si ella así lo quería. Y se me había enseñado lo mismo, con mis hermanas y con otras mujeres. Pero con ella se aumentaba la necesidad de hacerlo, quizá mi familia me había condicionado como perro de Pavlov. Pero no era solo por esos detalles, me encantaban las mujeres. Enserio. Su belleza, su coquetería, su forma, su andar y la manera en la que me trataban. La vida había sido buena conmigo en ese sentido, había tenido mi buena parte de aventuras con chicas en la escuela de medicina y parte del bachillerato. ¿Novia? Quizá no tenía tanta experiencia en relaciones como otros de mis compañeros de mi edad, solo había tenido 2 relaciones de noviazgo en mi vida, una durante mi adolescencia, la otra al terminar la escuela de medicina. A ambas las quise mucho, a ninguna le fui infiel o trate de ninguna manera distinta que a una dama. Las cosas terminaron por su propio peso y yo había decidido disfrutar de las cosas sin compromisos, hasta que llegara alguien que de verdad me hiciera querer formalizar algo. Y estaba dispuesto a ser muy formal con Bella. Pero como en todo, el límite lo ponía ella. Estaba seguro que no sentiría cómoda pronto conociendo a mi familia. Al menos no a mis padres. Pero quería que ella supiera que lo mío con ella era enserio. Que mi deseo de su compañía implicaba también un deseo más profundo de ella, un compromiso. Lo quería con ella.

Las cosas paso a paso, me dije. Primero la haría mi novia, luego la llevaría con mis padres.

Dios mío, por favor que acepte ser mi novia.

Llegamos al carro y la deje en su asiento antes de dirigirme a mi lado y sentarme yo mismo. Me sentí bastante ansioso cuando me puso frente al volante, había planeado todo después de esto, era bastante temprano, me dijeron que la mejor manera de aprovechar el viaje en esta área era al amanecer, así que la había traído conmigo súper temprano en la mañana. Aún tenía pensado llevarla a desayunar y a una pequeña villa cerca de aquí y ahí pedirle que fuera mi novia.

Sentía que hubiera planeado proponerle matrimonio.

Pero quería hacer eso por ella. Todo lo que merecía antes y todo lo que merece ahora.

-Edward- me saco de mi ensoñación – ¿te encuentras bien?- me dijo entre preocupada y riéndose. Su cabello caía a los lados de su rostro y tenía ese gorro rojo sobre su cabeza haciéndola verse del color de la nieve, con sus profundos ojos oscuros.

Recordé porque hacia todo esto y me envalentone.

-Más que bien preciosa. Vamos a comer algo- le sonreí y ella imito mi gesto.

El resto era historia, pero era una historia que recordaría con mucho cariño. Ahora ella era mi pareja oficialmente. Le había dado un collar, un pequeño detalle en realidad. Era una banda de platino, con un pequeño dije de un globo aerostático del mismo material. Si, si lo había planeado todo al detalle. Mátenme.

Mire mi reflejo en el espejo de nuevo, seguía viéndome distinto a mí mismo, pero me veía más tranquilo. Tome mis cosas y salí del baño, me encontré de nuevo con Martin y pasamos la visita de la tarde y programamos los cambios a los pacientes a los que había que hacerle ajustes. Realmente no hubo mucho movimiento después de que finalizaron las cirugías de la mañana y lo agradecía porque no podía poner más atención que eso, salimos y me despedí de Martin dirigiéndome a mi coche. Una vez en el silencio, solo y oscuro de mi auto, pensé con un poco más de claridad cuál era mi siguiente movimiento. Sabía lo que quería hacer, pero quizá estaba siendo precipitado.

De cualquier forma, lo sabrían en algún momento.

Tome mi teléfono y marque el número de celular de mi madre. El sonido de llamada entro en varias ocasiones hasta que por fin la voz formal de mi madre contesto la llamada.

-Esme Cullen al habla- dijo con su voz ejecutiva.

- Hola mama-

-Edward- cambio su voz a un tono más cálido y menos controlado- que sorpresa hijo, no esperaba saber de ti hasta el domingo, ¿Cómo ha estado todo en el hospital?

- Todo va fantástico mama- le dije, sintiéndome un poco culpable por haberlos descuidado por el trabajo.

-Qué maravilla Edward, ¿Aun cuidas a esas lindas chicas en tu tiempo libre? – mi madre se reía mucho de mi contrato como staff de primeros auxilios para la agencia de modelos de Bella, siempre decía que seguro el que pagaba para trabajar era yo, solo por poder estar rodeado de chicas.

- A veces madre, pero ya no me llaman tanto. – Dije con una risa- hablando de eso, hay algo que necesito decirles.

-Ay no – la oigo decir del otro lado de la línea- dime por favor Edward que no embarazaste a alguna de ellas o alguna tontería.

-¿Qué?- le digo completamente asombrado, probablemente mi voz se elevó una octava cuando hable, porque enserio, me encantaban las chicas lindas, ¿A quién no? , pero ¿quién creía mi madre que era?- Claro que no, tampoco me metí en ningún lio de faldas ni nada por el estilo madre- me defendí antes de que cualquier cosa viniera.

- Ah- dijo más tranquila- entonces hijo, a que debo tu llamada hoy- me rei de ella y de su tono sospechoso.

Me aclare la garganta antes de hablar, que de repente sentía rasposa-

-Mira veraz - titubee un poco – no estoy en ningún lio. Pero si hay alguien – le dije

Oí que del otro lado de la línea mi madre tomo aire de manera rápida, y decidí jugar con ella.

-Bueno hijo- dijo después de unos segundos, impaciente- y que hay con ese alguien?

Me reí de su impaciencia, aunque la comprendía.

-Tengo novia madre- corte de tajo toda la espera- Se llama Bella, es una modelo de la agencia, la conocí mientras trabajaba ahí.

-Oh Edward- dijo cuándo hice una pausa. Sabía que mi madre estaba preocupada por mí. Por el tiempo que pasaba en el trabajo y porque pareciera que me aferraba a estar solo. -¿Cómo es ella? ¿Te trata bien mi vida?

Sonreí de la preocupación maternal de ella, ¿Cómo era? Hermosa, lista, gentil, fuerte, perfecta. ¿Cómo me trataba? Como no creyera que yo estuviera ahí realmente, como si se mereciera lo que le daba, que poco sabía ella.

-Es hermosa madre, es muy lista y gentil. Me trata de maravilla. Tenemos poco saliendo en realidad, quería contarte porque tengo una sensación muy buena con ella.

- Que maravilla hijo, ¿Cuándo vas a traerla? – esa pregunta era inevitable.

- En realidad mama, sobre eso quería decirte, tenemos poco tiempo saliendo, pero la cosa es que ella podría sentirse intimidada – y deje la cosa ahí porque no era el momento de dar explicaciones a mi madre sobre cosas de la vida privada de Bella- y queremos llevar esto sin prisas.

- Oh – oigo el tono de desilusión en su voz que hace mi corazón encogerse un poco. – está bien mi vida, como a ustedes les parezca mejor.

- No quería que te enteraras por otros medio o que alguien te dijera que me vieron con una chica y que ustedes no estuvieran enterados de ello. – le digo

Mi mama se ríe del otro lado del teléfono. – Ay mi vida, pero si esa no sería la primera vez – me dice y su tono se escucha divertido.

Me rio porque incluso yo tengo que reconocer que me atrapo.

-Bueno si, pero en esas ocasiones no era con mi novia con quien estaba. – le dije queriendo que entendiera que no quería guardar un secreto de esto.

-Entiendo hijo, entiendo. – su voz se oía realmente comprensiva cuando hablaba. – debe ser una chica especial, para que busques darle un lugar en tu vida de esa forma.

- Lo es.

La plática se alejó a cosas más ligeras, mi padre y su nuevo hobby el menú del desayuno del domingo, me insistió que la llevara, que era mi decisión, pero que si tardaba mucho ella misma la encontraría. No quise pensar muy profundo en lo enserio que mi madre puede decir esas cosas.

Cuando termino la llamada, deje mi teléfono en el asiento de al lado y concentre mi vista en lo oscuro del estacionamiento frente a mí, solo estaba iluminado el interior del auto por las luces del tablero. Puse en marcha el auto y conduje hasta mi departamento prestado particular atención a las luces de los semáforos y a casi cualquier detalle. Sabía que estaba evitando llamarle o enviarle algún mensaje, habíamos hablado en la mañana, y no habíamos visto un día antes, no quería que pensara que yo era algún loco con extrema necesidad de atención.

Cuando llegue a mi casa y cerré la puerta tras de mi vi de nuevo mi celular.

Con una notificación pendiente en la pantalla

¨hola guapo¨ decía el mensaje, que tenía por remitente a la persona de la que no había podido dejar de pensar desde ayer.

Mande mi autocontrol y miedo a parecer necesitado a la mierda y le marque.

-Hola preciosa – le dije cuando me contesto la llamada. Oyendo su risa como campanas del otro lado de la línea.


Gracias a todos por leer (: