Noticia.
Ambos habían fingido a su conveniencia. Pero jamás previnieron el dolor que esa noticia causaría ante los demás.
El hombre guardó silencio cuando notó la mirada de su supuesta hija sobre él, nunca logró entenderla del todo. Sus ojos verdes estaban llenos de lágrimas, llevaba tantos años fingiendo no sentir nada. Incluso trató de cambiar los resultados creyendo que nadie se daría cuenta de su estado.
Su nombrada hermana fue la segunda persona en tratar de decir algo pero fue interrumpida por el joven de cabello negro.
–¡Loichi! ¿Qué significa esto? ¿Cuándo planeabas decírselo a mi querida hermana?
Loid Forger como había sido nombrado para esta misión por primera vez no sabía que decir. Estaba cansado de pensar en una estrategia para ocultar lo que ya era evidente.
Cerró los ojos por un breve momento.
Los sollozos de Anya lo hicieron abrirlos, observó a su alrededor, Nadette la estaba consolando, la chica de cabello rubio tan parecida a él, pero al mismo tiempo tan diferente estaba sufriendo por él, trataba de limpiar las lágrimas de la pequeña niña sin éxito.
Ya era demasiado tarde todos lo sabían. Sabían que estaba enfermo.
–Yo no quería preocuparlas. –Habia mentido tantas veces que aquellas palabras siendo esta vez tan sinceras, apenas pudo decirlas, ya sabía que a Yuri le daba igual todo lo que le pasara. No lo culpaba, personalmente no le caía bien.
–Hermano. – Ambos sabían que esa palabra no era real, pero Loid notó su tristeza al decirla.– Yo no voy a dejarte solo. Yo voy a estar contigo hasta el final. – Nadette no mentía, Loid lo sabía, colocó su mano derecha en su hombro, notó que una pequeña lágrima descendió de su rostro se sentó a su lado tratando de sacar fuerzas para luchar por él, por Anya, por todos.
–¡Me llevaré a mi hermana, mi querida Yor no tiene porqué cuidarte!– Aunque era de mala educación Yuri le señaló con el dedo.
–¡Tío Yuri! ¡Eres muy malo! – Anya sollozó con fuerza aferrándose a la pierna de su padre.
–¡Lárgate de aquí! ¡Estúpido Norteño! Mi hermano no necesita a un descerebrado inútil como tú siendo insensible.
Nadette finalmente estalló contra Yuri, sabía que el hombre no era tan amable con nadie más que no fuera Yor, pero en esos momentos solo quería que se callara, le pegó un manotazo tan duro que sintió que sus dedos ardían, le dolía la cabeza. Se recostó en el hombro de su hermano, tratando de poner su mente en sintonía. Solo Loid importaba en ese momento.
–¡Ya te he dicho que no me digas así! Si me vuelves a decir así te juro que te voy a… –Yuri no pudo continuar su frase, un tenedor salió volando rozó su cabellera negra, quedando ensartado en la pared.
–Yuri, hazme el favor de callarte. No tomes decisiones por mí. ¡Mi esposo está enfermo y yo lo voy a cuidar te guste o no!
–Pero hermana…
–¿Cómo te atreves a insinuar que voy a dejar a mi familia sola? ¡Loid es mi esposo! ¡Anya es mi hija! Y Nadette es mi cuñada! ¿De verdad eres tan desagradable para tratar de separarnos? Eso solo hará que te odie como jamás he odiado a nadie. – Yor estaba reprimiendo sus verdaderas emociones. Loid no podía estar condenado a muerte.
Loid no podía estar enfermo.
Loid no iba a morir.
No lo iba a permitir.
Si tenía que entrar al hospital, destruir a todo aquel que estuviera en su camino lo haría, ella encontraría una cura para su enfermedad. Si tenía que luchar contra todos ella lo haría.
No podía imaginar una vida sin Loid.
Yor no podía seguir adelante si él le faltaba, porque no quería abandonar su falsa vida. Si Loid fallecía, ¿Qué sería de ella? ¿Sería capaz de sacar adelante a Anya y a Nadette? La vida no era justa con su pequeña hijastra, la niña había perdido a su madre a temprana edad y su cuñada apenas había recuperado la relación con Loid, después de varios años sin contacto.
Yor también lloró junto a la adolescente y la niña que trataban en vano no gritar frente a Loid.
Yuri incapaz de pelear con su hermana se sentó en el sillón. ¿Se arrepentía de lo que había dicho? ¡Claro que no! Para el mejor si "Loichi" moría. Así se alejaría de su hermana para siempre, pero al notar como su hermana era incapaz de ocultar su dolor, se maldijo internamente.
Ya no eran solo Yuri y Yor. Ahora también estaban los Forger.
Y al notar lo tensa que era la situación, Por primera vez desde que se deshizo de su identidad civil, Loid se derrumbó.
Tantos años luchando para conseguir la paz, para que ya ningún niño llorara se habían ido a la basura, frente a Loid habían dos niñas que estaban llorando por él.
Tanto había bajado la guardia para no darse cuenta de lo que estaba pasando. Confundió los síntomas con cansancio por las misiones extra que había aceptado, las ojeras las atribuyó a su falso trabajo de doctor, fingiendo que los casos eran los que lo obligaban a desvelarse durante las noches, al tener su propia habitación nadie podía reprocharle que se "acostara" tan tarde.
¿Cuánto había avanzado la enfermedad? Loid aún no lo sabía.
¿Había algo que se pudiera hacer? No sabía si podía tener esperanzas o no.
La misión se había arruinado por esto.
Franky se sentía abatido, aunque siempre decía que su amistad con Loid era ficticia, en el fondo de su corazón reconocía que era el único amigo que tenía en el mundo. Había sido niñera de Anya, acompañante de Yor, en algunas ocasiones fue tutor de Nadette, saco a Bond a pasear, pero no quería aceptar que podía jamás volver a verlo, aunque fue el primero en decirle que no se encariñara con nadie por el tipo de vida que tenían, simplemente no era verdad lo que le había dicho. Había sido el primero en saberlo.
Y ahora Loid iba a morir.
Twilight el mejor espía de Westalis estaba condenado a muerte.
Y aunque Franky siempre había sido un cobarde, esta vez no se iba a ir. Después de todo, eso era lo que hacían los verdaderos amigos.
