Anya no sabía cómo hacer para que su papi regresara. El hombre que estaba frente a él no era Twilight, pero tampoco era Loid Forger.

Narrado desde la perspectiva de Anya Forger.

Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas, había pasado varios días preocupada porque su padre había sufrido un accidente en su trabajo de espía. Ella era la única consciente de la verdadera identidad de los miembros de su familia: su padre adoptivo era un espía, su madre adoptiva era una asesina a sueldo, su mascota era un perro que podía ver el futuro, su tío materno era un policía secreto y su tía paterna quería ser una actriz.

Y ella era telepata.

Si definitivamente la que quería ser actriz era la más normal de la familia.

–¡Oye Chihuahuita! ¡Oye tarada! ¿Van a comer algo? – Yuri las llamaba con apodos, ambas sabían que el hombre no disimulaba ante ellas su desprecio.

–Si lo preparas tú paso, norteño. A tu comida le falta sabor, la última vez serviste el pollo crudo. – Nadette prefería comer cereal con leche antes de que el raro le sirviera algo que la pudiera matar.

–¡No me digas así! ¡Eso me gano por ser cortes con ustedes! ¡Mal educadas! Loid hizo un pésimo trabajo con ustedes.

–¡No metas a mi papi en esto!

Ojala Loidchi no vuelva, así Yor puede quedarse conmigo, me la llevaré lejos de estas dos. ¡Un momento! Si eso pasa mi hermana deberá hacerse cargo de la chihuahuita porque pasara a ella la tutela. No creo que me permita mandarlas al orfanato. – Pensó Yuri sin saber que la pequeña niña de cabello rosa lo había escuchado todo– Pórtense bien y coman mi hermana no tarda en volver con noticias.

–Prefiero que Franky nos cuide a que tu lo hagas. Eres malo. No entiendo porque alguien como Yor podía tener un pariente de tan horrible actuar, pareces un niño pequeño. – Nadette se sentía tensa con todo lo que estaba pasando.

–¿Qué fue lo que…? – Antes de que pudiera reclamar la puerta del apartamento se abrió permitiendo la entrada de Yor Forger junto a Loid quien tenía la mirada perdida.

–¡Papi! ¡Volviste a casa! – Anya corrió abrazando al hombre rubio de la pierna. Pero no recibió respuesta alguna.

–¡Hola Pequeña! ¡Un gusto conocerte! ¿Quién es tu padre? – No tengo idea de quiénes son todos los que están en esta habitación, la mujer que me recogió dijo que es mi esposa.– Pensó tratando de recordar su nombre.

–¡Papi! ¡Soy Anya, tu hija! ¡Siempre he sido hija de mi papi! ¿Acaso no me recuerdas?

–Yor. ¿Qué está pasando? ¿Por qué mi hermano no reconoce a Anya? – Se acercó a su supuesta sobrina y a su supuesto hermano.

–¿Hermano? ¿Quién es tu hermano? – La chica se parece a mí, ella si parece mi familiar, pero la niña no parece mi hija. ¿Acaso la madre de ella era igual a la niña?

–Loid tiene amnesia, no recuerda nada de su vida. Por favor chicas ayúdeme a cuidarlo, porque debe recordar todo desde el principio. Así que tendrán que contarle algo de su vida, para que lo recuerde. – Yor se sentía preocupada aunque no lo demostraba abiertamente.

Tanto Nadette como Anya se miraron con preocupación, ninguna de las dos había sido parte del pasado de Loid. Era un secreto que compartían, ya que una debía tener 6 años de su vida con él y la otra debía haber pasado 10 años con el.

Ambas debían prepararse para que la mentira no fuera descubierta. Nadette no quería decirle más mentiras a Loid, ambos tenían un acuerdo sobre la relación que aparentaban, pero no quería crearle malos recuerdos.

Anya veía a Loid pero al verlo solo podía escuchar sus pensamientos de que si en realidad esa era su casa, si de verdad todos aquellos presentes eran su verdadera familia.

Yuri quiso aprovecharse de la situación, quiso decirle a Loid que el y su querida hermana estaban a punto de divorciarse porque él era mal marido.

–¡Oye Loidchi! Entre más rápido lo asuste mejor. Así se llevará a la Chihuahuita y a la tarada. Y mi hermana y yo seremos felices como cuando éramos niños.

–Si tratas de hacerle una de tus bromas, te voy a romper otra costilla y está vez no va a hacer accidental, Yuri. – Los ojos rojos de Yor observaron con enojo a su hermano, su amenaza era real. – Si Yuri se atreve a hacerle bromas a Loid voy a tener que quitarlo del camino. ¡No! ¡Yor! ¡Es tu hermano! ¿Por qué piensas en eliminarlo? En realidad pensaba en partirlo en varios pedazos.

–Hermana… – Yuri se sintió realmente amenazado, era la primera vez en su vida que su querida Yor lo amenazaba, y todo era culpa del maldito de Loidchi.

Anya solo pudo acercarse a Loid, recostar su cabeza en su regazo, en ese momento para ella solo existían su papi y ella, ella sabía que aunque el trataba de negárselo, la quería, la había adoptado en aquel orfanato, se había quedado con ella a pesar de que estuvo a punto de renunciar a la misión Strix, aunque odiaba estudiar porque le recordaba los tiempos de su encierro, juntos habían logrado pasar el examen, incluso podía volver a verse junto a él en el sillón desmayado por el cansancio, ella se acurrucó junto a él.

¿Dónde estaba su papi? El que le sonreía, aunque la regañaba y pensaba demasiado en su misión para crear un país donde los niños no llorarán más? Ante ella solo estaban un hombre que no sabía ni siquiera su nombre real. Porque ese hombre dudaba que ella fuera su hija, ella era Anya Forger la hija de Loid Forger, también era Starlight la hija de Twilight el espía.

Y aunque en ese momento el no la alejó tampoco la acarició en la cabeza, porque así era como Loid mostraba su afecto, y comenzó a llorar porque su papi no la reconocía, no era la única que se sentía de aquella manera Bond se acercó tratando de llamar su atención, pero Loid solo miro al perrito sin entender nada. Bond también estaba triste. Nadette no quería crearle falsos recuerdos, agachó la cabeza con tristeza, Yor solo quería recuperar a su esposo, lo tomó de los hombros con la esperanza de que muy pronto los recordara.

Y Loid, Twilight no sabía si iba a poder volver a ser el mismo que alguna vez fue.