Capítulo 2: De regreo a...

Bakugo estaba roto por dentro, escuchar que Uraraka no lo reconocía le dolía en el alma.

—Ochako linda él es...—La madre de la castaña intento hablar pero vio como Bakugo le negaba.

—Soy tu compañero de escuela, vine a ver cómo estabas...

—¿Ba... Bakugo?—Era una pregunta que le dolía demasiado,

El asintió no sabía que más decirle o si decirle la verdad, sabía poco de su estado.

—El y tú eran muy buenos amigos—El padre de Uraraka mencionó.

No solo eran amigos, estaban enamorados, él la amaba, la amaba de verdad y verla en ese estado...le dolía como si fuese el quien sufrió todo eso.

—Cariño quiero un café —Menciono la madre de la castaña—¿Vamos por uno?

Los padres de Uraraka los dejaron solos un momento, pero Bakugo no sabía que decirle.

—Debes odiarme—Uraraka lo vio con incredulidad.

—¿Por qué?

—Por qué no estu...

—Recuerdo algo...solo tu nombre...y me aferre a eso...a tu nombre...pero...mi mente se dañó tanto...—Bakugo veía como las lágrimas comenzaron a salir. No sabía qué hacer—¿Bakugo...tu...fuiste quien me saco de ahí?

Bakugo veía ese día como un recuerdo confuso, si la había sacado de ahí, él había hecho esa gran explosión y el abrió la puerta. Desató sus manos y la llevo en brazos hasta una ambulancia, se quedó con ella todo el camino y después de ahí había pasado mes y medio hasta que la volvió a ver.

—Si—dijo en un tono algo indiferente.

—Estoy en deuda toda mí...

—No—la castaña se le quedó viendo algo desconcertada—No quiero que me debas nada, no lo aceptaré, no aceptaré tus agradecimientos, ni tú compasión hacia mí—La castaña no entendía por qué decía todo eso.

Pero en el fondo se sentía muy culpable de que le haya pasado todo eso a Uraraka, no le debía nada por qué gracias a él...le pasó todo eso.

—Bakugo yo...

Las mejillas de Uraraka se sonrojaron, limpio sus lágrimas y le dio una débil sonrisa. No tenía brillo en los ojos, no tenía fuerzas para seguir luchando.

—Estoy cansada—Menciono para después recostarse en la cama.

Bakugo bajo la cama para que estuviese más cómoda y la arropó, acaricio sus cabellos y se sentó al lado de ella. Uraraka cerró los ojos e intuitivamente busco la mano de Bakugo. Su pequeña mano ya no era suave y no tenía las uñas pintadas de ese color rosa claro. Bakugo se quedó ahí esperando a que los señores Uraraka llegarán, pero tardaron mucho tiempo. Uraraka llevaba 10 minutos dormida cuando comenzó a arremolinarse en la cama, pasados 15 minutos comenzó a gritar desesperada sin poder despertar.

—Ochako, despierta, es una pesadilla —Bakugo intentaba despertarla pero no podía.

Ella parecía estar en un trance que desconocía, la sentó en la cama mientras ella lloraba gritando de agonía, Bakugo la abrazo acariciando su cabello.

—Uraraka, estoy aquí—Dijo aferrándose a su cuerpo.

—Bakugo—repetía una y otra vez la castaña aún dormida.

Sentía una impotencia tan grande, que quiso llorar también. De a poco la castaña abrió los ojos descubriendo que se encontraba en el pecho de Bakugo, ella se intentó separar pero él no la dejo.

—No, estás muy altera...

La puerta se abrió inmediatamente con varias enfermeras y los padres de la castaña, le dijeron que los monitores habían detectado una fuerte inestabilidad, Bakugo solo dijo que esas malditas cosas habían fallado, pero el padre de Uraraka no se lo creyó, así que decidió hablar con Bakugo en privado.

—Tiene terror al dormir. Se había quedado dormida y luego las pesadillas comenzaron. No puede despertar, no pude hacer nada.

—Tranquilo muchacho...esto ocurre todas las noches, los doctores lo predijeron, terrores nocturnos pérdida de memoria. Su mente colapsó, y se está protegiendo a sí misma.

—Yo debí protegerla, ¿Qué clase de maldito novio soy entonces?—Bakugo grito a su suegro.

—Eres el novio que se preocupa por ella. No importa lo que pasó antes, lo que importa es que vas a hacer de ahora en adelante

Bakugo entendía las palabras del señor Uraraka, pero no las aceptaba, era culpable de lo que había pasado y aun así no se enojaban con él, aun así lo aceptaban. Bakugo no dijo nada más dejando solo al señor.

Esa tarde en casa, veía su teléfono y de repente Kishinau le llamo, no tenía ganas de hablar con nadie, pero el insistía.

—Bakubro

—¿Qué demonios quieres?

—¿Estas bien?—Pregunto Kirishima. Se veía algo preocupado y algo cansado.

—Si—Contesto con brusquedad.

—Qué bueno porque necesito que me ayudes con una tarea.

—Jodete—Grito Bakugo antes de colgar.

Bakugo y Kirishima eran muy buenos amigos, y él estuvo ahí para el cuándo Uraraka desapareció, con la agencia de FatGum investigaron bastante para dar con Toga. El aun recordaba sus filosos dientes en la oscuridad intentando torturarlo, pero Tomura la detenía cada vez para que no le hicieran daño. Ahora ella sola sin ningún tipo de control, era de por si más peligrosa.

El teléfono volvió a sonar, no tenía humor de nada.

—Dije que te jodas...

—Espera...—La voz de Kirishima sonaba avergonzada—Realmente no era por eso que te llamaba.

—Entonces ve al puto grano, antes de que colmes mi paciencia—Bakugo era una persona bastante directa y con poca paciencia, todos lo sabían, Kirishima lo sabía más que nadie.

—Solo quería saber...si ¿Fuiste a ver a Uraraka?

Hubo un silencio incomodo, que Kirishima pensó que le había cortado la llamada, pero tenuemente lograba escuchar la respiración de Bakugo.

—Bueno...ah...creo que este ocupado...discúlpame por interrumpir.

—Te veo en una hora en tu casa.

Era principios de Enero, había pasado casi un año desde la guerra contra la liga de villanos, y no todos fueron capturados, pero los más peligrosos si, Himiko toga había evadido la justicia como siempre lo hacía con su poder, por eso fue demasiado fácil para ella atacar a Uraraka. Los directivos de la escuela habían dicho que los alumnos podrían regresar a casa con esta nueva paz que había en el mundo, así que era fácil ir y venir a donde ellos quisieran.

—Traes la nariz roja—Dijo Kirishima abriéndole la puerta.

—Solo cállate que se me congela el puto trasero—Kirishima había notado que Bakugo se había vuelto más grosero y más rudo de lo común.

Ambos entraron a la casa del pelirrojo. Los padres de este no se encontraban aun, Kirishima había preparado el kotatsu y un té caliente. Invito a Bakugo a sentarse, pero el rubio no bebía su té. No dijeron nada por varios minutos, y sabia el pelirrojo que si decía algo se molestaría.

—Fui a verla, quería saber cómo se encontraba—Dijo amargamente—Subió de peso, desde el día que la encontramos, muchas heridas no han sanado—Bakugo sentía que se iba a quebrar si continuaba hablando—Ella...

—Tranquilo viejo—Kirishima intento tocar su hombro pero Bakugo le dio un manotazo

—Ella—Bajo la mirada intentando ocultar sus lágrimas —Ella...no me recuerda...

—¿Qué? ¿Cómo que no te recuerda?

—Su padre me dijo que...tenía perdidas de memorias, no todo se perdió, solo algunas cosas...y entre ellas yo—Bakugo se limpió la nariz rápidamente volteando su rostro al televisor para que Kirishima no lo viera en ese estado.

Nunca se había permitido llorar frente de alguien, siempre ocultaba sus lágrimas, pero esa vez era demasiado doloroso lo que estaba viviendo.

—¿Sus padres...a ellos los recuerda? —Bakugo asintió.

—Tiene terror al dormir...yo...yo no puedo—Bakugo talló sus ojos para secar las lágrimas—Es frustrante ser un novio que no puede hacer nada por su novia—Dijo Bakugo volteando a ver a Kirishima con una expresión demasiado molesta—No puedo hacer nada, no puedo acercármele a ella porque no sabe quién jodidos soy, no puedo verla dormir porque a los pocos minutos grita y llora y no tengo la más puta idea de que hacer.

—Bro...—Kirishima no sabía que decirle, pero podía ver las lágrimas recorrerle sus mejillas, no sabía si eran de frustración, coraje, o todo combinado—Puedes hacer algo...puedes estar con ella... todo el tiempo apoyándola. Si no se acuerda de ti, has que se acuerde, ¿Se tomaron fotos no? Muéstrale esas fotos, muéstrale el video donde te pateo el trasero en primer año.

—¿Y si no me vuelve a amar? ¿O si se olvidó por completo de mí?

—Según lo que me dices...son lagunas ¿No? Esos recuerdos volverán...su cuerpo está demasiado estresado simplemente.

—Recordó mi nombre...

—Vez bro, eso es una señal de que no te olvido por completo.

Kirishima tenía razón, podía estar ahí todo el tiempo que pudiese, apoyarla y protegerla. Solo había un inconveniente, estebaban a pocos meses de entrar a 3 año, y ese tiempo la agencia de Endeavor les había pedido que estuviesen todo el tiempo posible...tenia que hacer algo, y hablar con el padre de Todoroki no era una opción.

Comenzó a ir con Uraraka de a poco, pero había días en los que ella le decía a sus padres que no quería verlo, que se sentía mal, o que estaba cansada. Esperaba en la puerta y escuchaba los gritos de terror de la chica, se intentaba meter para calmarla, pero las enfermeras no lo dejaban pasar.

—Está en fisioterapia—Dijo una tarde su madre.

—¿Alguno de sus músculos o huesos se dañó?

—No...pero estuvo sin caminar demasiado tiempo, está muy débil. Ha ganado peso, pero aun así, falta mucho para que ella vulva a recuperarse.

Bakugo salió de ahí y fue a verla a la sala de fisioterapia, ella intentaba caminar por unas barras, era verdad, aún estaba muy delgada. Pasó más de un mes cuando la rescataron y ella aún tenía muchas secuelas de lo ocurrido.

—¿Vienes a apoyar a alguien? —Una enfermera le pregunto—Es bueno para la recuperación de los pacientes que tengan el apoyo de algún familiar o amigo.

—¿Puedo entrar? —Pregunto calmado Bakugo.

—Claro, ¿A quién vienes a ver?

—Uraraka Ochako—Lo dejaron pasar y se dio cuenta de que Uraraka se esforzaba al máximo por volver a ser la de antes.

—Tienes visitas, Ochako-chan—Uraraka volteo a verlo, y se sorprendió demasiado, haciéndola sonrojar.

—Veo que tienes un buen progreso Ochako—La castaña se sonrojo aún más al escuchar su primer nombre.

—Gra...gracias—Dijo la castaña bastante nerviosa.

—Te prometo algo, si terminas bien estos ejercicios la siguiente vez que vuelva, traeré mochis de fresa—La castaña volteo a verlo con ilusión, él sabía que eran sus favoritos, pero sintió que algo no estaba bien, ella se había ilusionado con el postre y no por él.

—¿De verdad?

—Sí, traeré una caja solo para ti.

—Gracias Bakugo—La chica se apeno al decir eso.

Bakugo había notado eso desde hacía días, Uraraka se ponía demasiado nerviosa con su presencia, y no entendía el por qué, se daba una idea y quería creer en eso firmemente, pero no se podía hacer grandes expectativas.

Bakugo se quedó ahí con ella hasta el final de la sesión, Uraraka lo había hecho bien, caminaba un poco más y según le dijeron pronto estaría de vuelta con su vida normal. Eso esperaba el rubio, esperaba que su novia volviese a ser una chica feliz y alegre.

—Bakugo—Dijo la castaña.

El rubio la llevaba en silla de ruedas, por órdenes médicas, hacia su habitación. Miro la coronilla de la castaña, para solamente hacer un ruido con su garganta de que la estaba escuchando.

—¿Qué tan amigos éramos? —Bakugo se sonrojo demasiado al escuchar esas palabras.

—Muy buenos amigos—Dijo para después acariciarle le cabello.

Al sentir la mano de Bakugo sobre de ella no pudo evitar recordar muchas cosas, salía con alguien, tenía recuerdos con una persona, una persona que la trataba igual que él, cada vez que hacia algo bien, o algo importante, él siempre le acariciaba la cabeza de esa manera...pero...entre sus recuerdos, no podía ver su rostro. Al llegar a la habitación, Bakugo se dio cuenta de que la castaña estaba llorando.

—¿Qué ocurre? —Dijo bastante preocupado.

¿Lo había recordado acaso? ¿Había dijo algo malo?


Hola a todos nuevamente, lamento el retraso con este cap, tuve problemas con el ya que parte del borrador fue escrito en mi teléfono y tuve que formatearlo hace días. En fin espero que les guste y los estaré leyendo.