Capítulo 8
Llegó Septiembre y con él el comienzo del nuevo curso.
Aaron se miró al espejo y se puso un poco de maquillaje en la barbilla. Tenía un buen morado, y le dolía al hablar o reírse. Necesitaba taparlo antes de ir a clase.
Hizo una mueca al agacharse para ponerse los calcetines, cuando el golpe que tenía en la zona baja de la espalda le molestó también.
Su pecado la noche anterior fue defender a su madre cuando su padre llegó borracho a casa y comenzó a increparla porque se había terminado la cerveza, él tenía sed y no tenía cómo calmarla.
El chico llegó a la cocina y se enfrentó a su padre, que le pegó un fuerte puñetazo en la barbilla. Luego siguió golpeándolo, a pesar de los gritos de Judy. Afortunadamente, el pequeño Sean ya estaba en la cama y no parecía que los gritos lo hubieran despertado.
Era el primer día de curso, y había quedado con Erin en el cruce donde siempre se separaban. Habían decidido que ya que eran amigos, iban a dejar de esconderse. Irían y volverían juntos a casa del instituto. Su madre se encargaría de llevar a Sean al colegio ese curso.
Cogió la mochila del suelo y reprimió otra mueca. Bajó lo más rápido que pudo las escaleras, apretando los dientes, maldiciendo el dolor de espalda. Se bebió un vaso de zumo, cogió un bollo y se despidió de su madre y hermano. Al menos, su padre se iba temprano y todos podían respirar tranquilos al empezar el día.
Erin lo estaba esperando cuando llegó, y la sonrisa de su cara se transformó en una mueca y ceño fruncido al ver su cara. Aunque había echo un gran trabajo para ocultar el moratón, habían llegado a conocerse tanto que no necesitaban hablar. Ella estiró una mano hacia su mejilla y la ahuecó. Luego esbozó una sonrisa triste.
-Vámonos, o llegaremos tarde el primer día -dijo recomponiéndose. Él sólo asintió.
Llevaban unos minutos caminando cuando él volvió a hablar.
-Entonces, ¿ya has decidido si te vas a apuntar este curso al club de teatro?
-Si puedo compaginarlo con la orquesta, si, me gustaría probar.
-¡Sí, genial! -Aaron sonrió, aunque enseguida se arrepintió cuando el dolor lo golpeó de nuevo.
Cuando llegaron, Paul se acercó a ellos. Saludó a Aaron y luego a Erin, que sonrió un poco incómoda.
-Voy a buscar donde tengo la primera clase. ¿Nos vemos en el comedor a la hora del almuerzo?
-Claro. Que tengas un buen primer día -se despidió Aaron.
-¿Vas a almorzar con ella? ¡Me partes el corazón! -Paul se llevó la mano al pecho dramáticamente, aguantando la risa.
-Podemos almorzar todos juntos. Además, tú me dejas por el equipo dos días a la semana -rio, pero hizo una mueca de dolor.
Paul se dio cuenta, aunque no dijo nada. Se limitó a pasar un brazo por los hombros del chico.
-Me alegro que tengas a alguien más. Estás siempre pegado a mi y me empiezas a agobiar -bromeó y los dos rieron-. Y Erin parece una buena chica.
-Lo es. Es fantástica.
Y hablando de diferentes cosas, se dirigieron a su primera clase del día.
Erin se inclinó para sacar de la mochila el libro de Inglés, y al incorporarse, una chica pelirroja con mirada tímida, que agarraba fuertemente unos libros sobre su pecho, sonreía levemente.
-¿Puedo sentarme aquí? -su voz salió casi en un susurro.
-Claro -Erin sonrió para tranquilizarla, aunque ella evitó su mirada.
La chica se sentó en el pupitre a su lado. Sacó el libro, un cuaderno y un bolígrafo y luego la miró.
-Me llamo Amy -volvió a decir en voz baja.
-Yo soy Erin.
En ese momento, la señora Warner, la profesora de inglés entró en el aula, y no pudieron seguir hablando. Erin la miró de reojo y pensó que tal vez, podría tener una nueva amiga.
-Olvida lo que te he dicho esta mañana, no estoy nada segura de esto -murmuró Erin parando en seco y dando la vuelta.
-Ni hablar. Vamos a ser compañeros en esto y será genial -Aaron la agarró del brazo y ambos entraron de nuevo en el aula de teatro.
El murmullo de voces cesó cuando entraron y Erin quiso desaparecer. Afortunadamente, enseguida todos volvieron a lo suyo y ellos dejaron de ser interesantes a los diez segundos de llegar.
Aaron divisó a Haley, que le sonrió. La chica se disculpó con su amiga y se acercó a ellos.
-¡Hola! ¿Qué tal el verano? Me alegro que este año vuelvas a estar aquí -la rubia se dirigió exclusivamente a él, ignorando a Erin, haciendo que la chica se sintiera incómoda.
-Si, bueno, me gustó la experiencia, y he convencido a Erin para que se apunte también, va a ser genial -Aaron se rascó el cuello nervioso mientras notaba cómo cambiaba el color de su cara.
Haley miró de reojo a Erin, sonrió nerviosa y se giró hacia su amiga.
-Claro. Bueno, nos vemos por aquí. Vuelvo con Kim.
La vieron alejarse, y Erin cogió al chico del brazo, llevándolo a un rincón.
-Es evidente que le gustas. No deberías nombrar a otra chica delante de ella, aunque sólo sea tu amiga. Se va a pensar lo que no es y me va a odiar sin motivo.
-Tú lo has dicho, sólo somos amigos. Y de todas formas, no sé si me gusta…
-¿En serio? -Erin lo miró con una ceja levantada-. ¡Ay Aaron, cuánto tienes que aprender! Si hasta yo me he dado cuenta de la vibración que hay entre vosotros.
Él se quedó pensando en sus palabras mientras la señora Rowan entraba en el aula. ¡Claro que le gustaba Haley! Pero todavía no era capaz de reconocerse a sí mismo eso, sin pensar en que no era digno de amor, mucho menos iba a hacerlo en voz alta a otra persona.
Después del primer ensayo, donde se decidió que la obra que representarían ese año sería "Romero y Julieta", Aaron estaba en las gradas esperando a Paul y a Erin. Su amigo estaba en una reunión del equipo y la chica en una de la orquesta. Él se estaba entreteniendo con un libro mientras tanto. Se sobresaltó un poco cuando sintió a alguien a su lado.
-¿Molesto? -la sonrisa de Haley inundó toda su cara.
-No, claro que no -respondió sorprendido.
-Te he visto tan solo que he decidido venir a hacerte compañía.
El chico se sonrojó y jugueteó con las páginas del libro, sin saber muy bien qué decir. Haley le cogió la mano y él levantó la cabeza hacia ella.
-Aaron, me gustas. Y sé que yo a ti también. Y me gustaría salir contigo.
Él se quedó mudo y sólo fue capaz de asentir. Luego Haley se inclinó y posó sus labios sobre los suyos brevemente, antes de salir corriendo.
Aaron se quedó completamente quieto, todavía asimilando lo que había pasado. Unos minutos después, fue Erin la que se sentó junto a él.
-Estoy agotada. ¿Sabes si a Paul le falta mucho para terminar? Porque podría comenzar a hacer la tarea si va a tardar.
Como el chico no le contestó, Erin lo miró. Él seguía con la mirada perdida y ella comenzó a preocuparse.
-¿Aaron? ¿Estás bien? -le sacudió suavemente el brazo.
En el rostro del chico comenzó a formarse muy lentamente una sonrisa, y finalmente, miró a su amiga.
-Creo que tengo novia.
Le contó lo que había pasado con Haley, y la expresión de Erin cambió de preocupación a alegría.
-Me alegro por ti. Confieso que no pensé que serías capaz de salir jamás con ella -dijo la chica empujándolo suavemente con su hombro.
-Técnicamente, todavía no hemos salido todavía, y bueno, fue ella la que me pidió salir, así que…-Aaron se rascó la nuca nervioso.
-Es un dato que ahora no importa. Sólo disfruta, te lo mereces -Erin le sonrió dulcemente.
Aaron agarró su mano y la apretó. Sabía que nadie se alegraría más que ella de lo bueno que pasara en su vida, y viceversa. Se habían convertido en mejores amigos, y que se tendrían siempre para lo bueno y para lo malo.
Continuará…
