NO SOY DUEÑO DE INUYASHA. PERO SI SOY DUEÑO DE MIS HISTORIAS Y NO DOY PERMISO A NADIE A UTILIZARLAS.

HOLA DE NUEVO.

EN ESTE VIAJE LOS LLEVARÉ A UNA HISTORIA DIFERENTE, CON AVENTURAS, CONFLICTOS ROMANCE… UNA HISTORIA MUY DESDE EL FONDO DE MI IMAGINACIÓN. NO ES LA PRIMERA DE ESTE GÉNERO NI SERÁ LA ÚLTIMA, PERO ESPERO QUE SEA UNA DE LAS MÁS ENTRETENIDAS.

HUBO UNA FILTRACIÓN EN WATTPAD, ME HACKEARON LA CUENTA Y EL MAIL, YA NO ME PERMITE INGRESAR NI UTILIZAR MIS CONTRASEÑAS, OBVIAMENTE NO PODRÉ TERMINAR DE PUBLICAR NADA ALLÍ, A NO SER QUE ABRA OTRA CUENTA. LO CUAL VOY A PENSAR DOS VECES. SI ALGUIEN TIENE CUENTA ALLÍ, POR FAVOR DE VER ALGÚN MENSAJE DESAGRADABLE O ALTERACIONES EN MIS HISTORIAS, SEPAN DISCULPAR, NO SERÉ YO QUIEN ESTÉ DETRÁS DE AQUELLO. DESDE YA REITERO MIS DISCULPAS.

CON ALGUNAS DIFICULTADES PARA ESCRIBIR Y ACTUALIZAR, ESPERO SEPAN DISCULPAR LA DEMORA.

VAMOS POR UN 2024 LLENO DE ROMANCE Y AVENTURAS.

GRACIAS POR SU CARIÑO, TIENEN EL MÍO.

Capítulo 42

En la guarida de los dragones se veía solo desazón y muerte.

Los cuerpos mutilados y quemados yacían por doquier.

El aire enrarecido olía a humo y carne en descomposición. Todos estaban alterados, nadie sabía nada de Náraku ni de Kokuryu. Solo que un enorme meidou se había abierto y se había tragado al mestizo y un par de soldados. El resto había huido a duras penas a refugiarse en la cueva al Sur, una vez recuperada la salud, verían lo que hacer, por el momento solo eso harían, los que habían sobrevivido no tenían ni pensado regresar, después de todo ellos no necesitaban una Casa Cardinal para vivir, sino un lugar apartado donde poder reconstruir su reino, allá Náraku y su tío con sus delirios de grandeza, después de todo, habían sido succionados por un meidou y ellos eran dragones, su verdadero gobernante Ryukotssussei había muerto hacía milenios y por desafiar al Señor del Oeste y sus aliados. Eran fuertes y lograrían reconstruir su pueblo, lejos de allí.

Ellos tenían un buen sitio antes de eso, apartado del mundo donde habitar tranquilamente y criar sus hijos, hasta que la envidia y la ambición se apoderó de su Señor y todo comenzó, y continuó hasta lo sucedido días atrás.

Mientras, Náraku permanecía reconstruyendo su cuerpo dentro del horrendo capullo, desde allí de vez en cuando, dormitaba ideando todas las horribles cosas que deseaba poner en práctica una vez recuperado, todos pagarían comenzando por su adorada Kikyou.

No olvidaba la mirada de la muy coqueta cuando Inuyasha la defendía, ese, ese era el que primero moriría a sus manos y miraría la cara que pondría la Miko al ver como destrozaba al mestizo y su mundo se venía abajo.

Disfrutaba y se regocijaba en su viscoso y maloliente refugio.

Los que quedaban cerca del capullo si bien luchaban por no ser devorados por los monstruos del inframundo, sobrevivían gracias al youki oscuro que emanaba de la maligna crisálida. Imaginaban que si los monstruos le temían tanto a lo que contenía el capullo y a ellos los protegía por así decirlo de su ataque feroz, cuando saliera de él, sería muy poderoso, así que decidieron quedarse cerca y vigilarlo. Si ESO los protegía, lo seguirían a donde fuera.

El inframundo ocultaba un espantoso presagio para el mundo de los vivos.

Algo siniestro se gestaba en el mundo de los no vivos.

Irasue en el Este, preocupada por su hijo, descuidaba por así decirlo el espacio oculto de sus dominios, ya que era impensado que un simple youkai se reconstituyera, a no ser que fuera con la perla de Shikon, la cual estaba muy oculta y no se había vuelto a saber de ella.

Además una vez en el inframundo, de allí no hay escapatoria, solo la espada de Sesshomaru podía traer a alguien de vuelta, pero eso no sucedería jamás, no con Náraku ni ninguno de sus viciosos aliados.

El peligro continuaba latente, pero por el momento lejos.

En el Este el gran banquete protocolar se estaba por realizar.

Banquete era una manera de llamarlo, ya que detrás de todos los preparativos estaba:

Tranquilizar a Hiten, que estaba que chisporroteaba por lo que le habían hecho a Kagome.

Terminar con lo que habían comenzado Souta, Sesshomaru y Kouga con el acuerdo de destitución de los ancianos y la reivindicación de los derechos de las hembras para, que vivieran felices, eligieran, tuvieran voz y voto, y ellas mismas decidieran si deseaban tomar el claustro y servir en Hakurei.

La "complicidad" de todos los aliados y de una MUY VIVA Dama IRASUE acerca de la sustitución de un Lord Cardinal a manos de una mujer, Miko, además, ni hablar de la importancia de su rango y de su linaje.

Resolver el asunto de la traición del misterioso Capitán Higurashi

"Capitán Higurashi…"

De solo pensarlo Sesshomaru se pasaba una mano sobre su rostro, ahí hundido en el onsen de la habitación de Kagome.

Intentaría controlar la rabia que sentía y la amarga sensación de traición cuando pensaba en su amada sacerdotisa.

Ella lo era todo, junto con su niña, Rin.

No deseaba castigarlos, no quería…

Cuántos de sus aliados conocían las acciones de Kagome…Cuántos?

Si no los sintiera familia sin dudarlo les arrancaría la cabeza!

Ya no era ese demonio, ahora deseaba que las palabras de su padre fuesen ciertas, si todo aquello era como parecía, debería enviarlos a todos a los calabozos y mazmorras más oscuras del palacio del Oeste y eso sí que era malo, verdaderamente malo, pero… Antes, debía verificar los hechos, como le había sugerido su padre en ese extraño sueño.

Sentía tanta rabia y decepción por las acciones de Kagome que por primera vez en siglos su corazón ardía dentro de su pecho y él no lograba comprender aquella extraña sensación. Aunque recordaba haberla experimentado cuando murió su padre y luego cuando murió teóricamente su madre o recordaba esporádicamente a Izayoi… extraño…

Con minuciosa cadencia salía de las aguas termales para envolverse en un lienzo de secado y caminar al dormitorio, a ver qué le deparaba la horrenda cena que debería soportar, ni hablar de finalmente enfrentar a la Miko en las mazmorras donde estaba alojada.

El resto del grupo se había aseado, y ataviado correctamente.

El anciano Higurashi había dado la orden de sacar a Kagome de las mazmorras, pero el concejo se negaba hasta saber la decisión de Sesshomaru, después de todo él era el agraviado.

Hiten no cedería un milímetro ante esto, y despotricaba y vociferaba a los cuatro vientos.

-"EXIJO LA LIBERACIÓN DE MI NIETA INMEDIATAMENTE!"

Y los gritos de respuesta de los viejos decrépitos

-"Sesshomaru sama es el único que debe decidir acerca del destino de la Miko!"

No muy lejos de allí, Sesshomaru encontró sobre la cama de su adorada criminal, su ropa muy bellamente reparada y limpia, y un broche de plata, el broche del gran Inu plata que su padre había regalado al Este en señal de Alianza eterna, lo cual le causó gran satisfacción, y un hermoso traje tradicional de seda muy fina, antiguo pero hermoso. Tenía soles bordados en oro y plata, sobre la chaqueta de color celeste cielo, y el hakama negro, para la cintura una faja de fondo bordó con detalles de nubes y soles en oro y plata además sobre la faja reposaba un broche con un sol de oro hermosamente realizado, éste era el de la Casa de la Almas, ambos debían llevarse en el lugar del corazón, antiguamente se utilizaban en celebraciones importantes para demostrar alianzas, pactos o compromisos. Todo el atuendo era una pieza increíble de ver, era para guardar en un museo.

Estaba seguro de que había pertenecido a Ken, el hijo de Hiten y que su "suegra" se había encargado de facilitárselo.

Al tomar un Hakama para comenzar a vestirse una pequeña nota cayó de entre las prendas.

La hermosa delicada letra era una obra de arte, y contenía una súplica muy profunda y sentida:

"Taisho Sama…

Esta madre le suplica humildemente por la vida de su hija Kagome, y de las buenas almas que la apoyaron en la decisión tan extrema que tomó.

Onegai, mi Lord, al menos por la amistad tan profunda que usted y mi amado Ken tuvieron hace tantos años, permítase leer esta misiva y permítale a la Segunda Señora de la Casa de las Almas, explicarse antes de decidir su destino final.

Esta madre, hubiera amado que ella se casara con la familia Taisho, ya que usted y su hermano son bien amados en la casa del Este, a pesar de que Inuyasha se decidiera por su prima Kikyou, estamos muy felices con esa futura unión. Él es un hijo predilecto de nuestra humilde familia, al menos ella será parte de la suya…Honorable familia Taisho…

Cuando eso suceda, Inuyasha recibirá los símbolos de la Casa Cardinal del Este, Muy amado y respetado tanto como lo es usted, Sesshomaru Sama.

Mis palabras pueden parecer sin sentido, pero…

Mis sinsentidos van a que si usted fuese parte de esta familia, se le otorgarían los mismos símbolos de la Casa Cardinal del Este. Su estandarte, sus escudos e insignias y demás. Yo lo considero un hijo del Este, si me lo permite y ojalá no se ofenda, y eso demostraría al mundo entero, que ambas familias son una sola, unida, aliada. Ya nadie atentaría ni contra el Este, ni contra el Oeste, y al ser nuestros aliados, demás está recalcar que tampoco del Norte ni del Sur, todos nos beneficiaríamos de aquello y los problemas a resolver, los solucionaríamos entre familias y no serían sometidos al escrutinio público mi señor.

He puesto a su discreción y decisión dos atavíos para esta cena protocolar

Sus ropas de Señor Cardinal del Oeste, las cuales me tomé el atrevimiento de arreglar y limpiar muy bien, y un traje representativo de la Casa de las Almas el cual si usted decidiera usar, pondría en evidencia ante el mundo conocido y el gran Concejo, su apoyo a estas tierras de sagrados y la oportunidad de darle sus razones a usted y solo a usted a quienes lo ofendieron tanto mi Señor…Situación que le daría un poco de sosiego y paz a mi alma.

Esta alma que está destrozada ante el conocimiento de los acontecimientos sucedidos meses y días atrás.

De todos modos, no es obligación para usted usar nuestros colores, solo es una tonta súplica de una madre desesperada, quien a pesar de todo, aceptará a rajatabla su decisión.

En usted quedan mis esperanzas y mi entera confianza en la nobleza de su estirpe youkai.

Siempre apoyando al Oeste y abrazando su legado Higurashi Noriko "

Sesshomaru dejaba el papel sobre la cama a un lado de los dos trajes. Se volvía a observarlos una vez más.

El Suyo era la mejor decisión, ya que sería una cena protocolar y él estaba como representante de la Casa Cardinal del Oeste, además la hija predilecta del Este le había mentido y engañado de la peor manera ofendiéndolo, tratando de asesinarlo y haciéndolo quedar en ridículo ante todos los aliados y señores feudales.

Ya vestido se preguntaba si su elección de atuendo era la correcta.

No deseaba incomodar a la madre de Kagome, ella era una personalidad muy importante y no quería importunarla además…A pesar de todo, no lograba dejar de estar interesado en la joven Miko y ella era su madre, qué hacer?

No iba a ofender a la Casa del Este de ninguna manera. Y deseaba al igual que Noriko tener esperanzas de que Kagome hizo lo que hizo por una MUY buena razón…

Frente al espejo se miraba terminando de atarse una cola alta con su cabello, se parecía tanto a su padre, su pecho se hinchaba de orgullo al recordarlo. Y de pronto una vez más sus palabras, aquellas del extraño sueño… Las cosas no siempre son lo que parecen…

Ya colocándose sus katanas en la cintura una idea cruzó su mente.

Suspiró y elevando un poco su aura uno de los soldados del Oeste apostado en las puertas del dormitorio lo sintió y sin dudarlo, ingresó.

-"Hai mi Lord"

-"Dígales a Lord Inuyasha y al Señor del Este que éste Sesshomaru quisiera discutir algo con ellos"

Sin demora, el soldado reverenció y partió. El otro permaneció en vigilia.

En el gran salón, todos esperaban al sobreviviente del tan mentado ataque

Los murmullos y sonidos ambientales retumbaban, el grupo ya se encontraba acomodado convenientemente en sus lugares. Los Señores feudales conversaban especulando si Sesshomaru mataría a la mujer, o la enviaría al monte Hakurei y la encerraría a servir a la totalidad del mundo conocido con sus poderes. Tal y como lo habían previsto hacía tantos años. O tal vez, la ejecutaría a la vista de todos como ejemplo.

El ruido se volvía muy intenso.

Inuyasha sentía que su cabeza se abriría en dos.

-"Pero qué ruidosos son! Cómo si quiera pueden escuchar sus pensamientos, estos viejos de mierda…"

Souta giraba a verlo y negaba con su cabeza harto de tanta basura protocolar.

Miroku se reía por lo bajo y Kikyou le hacía señas a su prometido que se calmara.

Irasue se preocupaba un poco al ver a los soldados ingresar, y susurrarles algo inaudible para ella, lo cual era MUY difícil de lograr, a los dos que se levantaron velozmente de su sitio y salieron raudamente.

Noriko y ella se miraban preocupadas.

La madre de Kagome pensaba en la carta, la habrá leído, se habrá ofendido, Irause no imaginaba el motivo de la veloz partida del par.

Danaka siguió a los dos para asegurarse de que todo estaba bien.

Una vez en los aposentos antes de golpear y anunciarse la voz del Lord se hizo escuchar

-"Adelante"

-"Y ahora que´?"

-"Usted dirá Lord Taisho"

Los hermosos ojos dorados de los hermanos Inu, se encontraban con los avellanos del joven sagrado

-"Esto es lo que haremos"

Y así los tres se preparaban para enfrentar una reunión nefasta disfrazada de cena de congratulación por la recuperación del más poderoso de los Señores Cardinales del mundo feudal.

Luego de unos minutos todo estaba listo…