?: - Habla. No tengo todo el día. - Decía sin soltar su gran tabaco de entre sus labios.
?: - Señor. El objetivo está en camino. -
?: - Muy bien. Ya saben que hacer. -
?: - Si, señor. Pero hay un proble... -
?: - No me importa. Sólo hazlo. -
?: - Si, señor.
La llamada finaliza y el misterioso ser gira su sillón, mostrando su malhumorado rostro a una enorme mesa de comedor, pero completamente vacía. Tras él, dos imponentes guardaespaldas que no se inmutan ante ninguna palabra. Se trataba de nadie más y nadie menos que de Crimson, el padre de Moxxie.
Crimson: - Malditos novatos. Preparen una "cálida" bienvenida. Que Moxxie se lleve un recuerdo que "nunca olvide." -
Guardias: - Si, señor. -
Los guardaespaldas se retiraron, dejando a Crimson solo en el comedor. Apoyó con torpeza en codo sobre la mesa, mientras tomaba una foto en su mano derecha. Era una antigua foto de él, Moxxie cuando era un niño, y de su fallecida esposa.
Crimson: - Todo esto es tu culpa... mujer. - Habló para si mismo. - Pero descuida. Hou Moxxie aprenderá la lección de una vez por todas. -
-o-
Mientras tanto, un caos se desataba en la calles del anillo de la Avaricia. Los reportes confirmaron de una demonio desconocido que arrasaba por las calles de la ciudad. Al parecer, un grupo de gánster le hacía frente, tratando de embestirlos con sus vehículos negros y sus ametralladoras. Pero no eran capaces de hacerles frente. Ese ser descontrolada, era Moxxie.
Con una furia supernatural, y usando sus dos pistolas FN (Five-seveN), Moxxie arrasaba con las hordas de pandilleros que osaba acercársele. A diferencia de sus oponentes que disparaban todo lo que tenía, Moxxie se escabullía por los callejones, tras los vehículos, incluso si tenía que tomar a los transeúntes como escudos de carne, para reducir la distancia y disparar una sola bala a las cabezas de sus adversarios. Una bala, una muerte. Al menos un centenar de gánster perdieron la vida antes que alcanzara las enorme rejas que daba la entrada a la mansión que una vez fue su caza. Ese despreciable lugar, cuyos malos recuerdos, no hacía más que alimentar su enojo y descontrol.
Ni siquiera las rejas reforzadas de metal pudieron contener su embestida. Ni los guardias apostados en cada rincón del lugar pudieron contener su avance, y fue solo cuestión de tiempo, que se encontrara justo al frente de las puertas del comedor, donde podía captar el desagradable edor que emanaba su padre.
Las puertas se abrieron de golpe, y el cuerpo de uno de los guardaespaldas de Crimson salió volando hasta impactar contra la pared a sus espalda. Aún así, el demonio rojo se mantuvo sereno sentado en su silla, cómo si no le impresionara en los más mínimo la forma amorfa y oscura que tenía su hijo. De hecho... no le importaba en lo absoluto.
Con cara desafiante, Crimson se puso de pie, y comenzó a caminar lentamente hacia Moxxie, y este hizo lo mismo. No era comprensible, pero Crimson parecía tener una seguridad muy peligrosa dada la situación, cómo si supiera que Moxxie no se atrevería a dañarlo. Estaba tan convencido que la marca que había dejado en el pequeño niño era tan profunda, que este no se atrevería a levantar la mano en su contra.
Guardaespaldas: - Se... ñor... Hu...ya... - Dijo con sus últimas fuerzas.
Crimson: - ¿Por qué huiría de este pedazo de basura? Después de todo, el solo viene arrastrándose hacia mí. -
Moxxie: - ¿Dón... de... es... tá? -
Crimson: - ¿Te haces el valiente ahora? - Preguntó desafiante. - La última vez te advertí que no me desafiaras... Y este es el pre... -
Cuatro disparos atravesaron el abdomen de Crimson, desgarrando sus órganos al instante. El demonio cayó de espaldas, adolorido e impactado por lo que había ocurrido. Alzó la mirada, y solo pudo ver a esa cosa que una vez solía ser su hijo, con el cañón humeante de su pistola apuntándole al rostro.
Moxxie: - ¿Dónde... está? -
Crimson: - De... De verdad... crees que... te voy a decir... -
BAM.
Otro disparo impactó en su pierna. Crimson gritaba de dolor, cuando un fuerte golpe sacudió su rostro y le hizo escupir varios de sus dientes. Al perder el valance, Moxxie lo agarró por el cuello de su traje ensangrentado y lo cargó con una mano, mirándolo con uno escalofriantes ojos rojos con pupilas negras. Muy diferentes a sus dulces ojos amarillos de siempre.
Moxxie: - ¿Dónde... ¡ESTÁ!? -
Crimson: - En el fondo del lago... donde perteneces. - Dijo tras poder contener la tos y la reisa macabra.
Sin perder un segundo, Moxxie lanzó a Crimson contra la pared, dándole una fuerte sacudida, pero antes de darse la vuelta para dirigirse al lago, las palabras de su padre lo detuvieron en seco.
Crimson: - No... No te saldrás... con la tuya... La... La próxima vez... te mataré... personalmente. -
