Moxxie se dio la vuelta, pero lo único que encontró fue desprecio, y con eso mismo respondió.

Moxxie: - No habrá una última vez. -

Moxxie alzó su pistola y disparó a quemarropa a la frente de su padre. La bala destruyó su cráneo y perforó su cerebro al instante, lanzándolo contra la pared antes que un enorme charco se sangre comenzara a brotar del cadaver. Lo único que Crimson obtuvo de su hijo, fue una lágrima negra que corrió por sus mejillas hasta evaporarse con el calor del infierno.

No tenía tiempo que perder. Subió a la azotea de la mansión, donde siempre había un helicóptero esperando. El piloto no dudó en saltar y salir corriendo al ver a ese escalofriante ser que se acercaba. Moxxie se subió y tomó los controles, y voló lo más rápido que pudo hacia aquél oscuro lago, cuya ubicación fue algo que nunca pudo borrar de sus recuerdos.

Voló tan rápido cómo pudo, tan rápido que las hélices parecían que se iban a desmantelar por la presión, y entonces la vio. Aquella espesa y oscura neblina que cubría el lago y entre todo esa miasma negro y apestosa, una brillante luz dorada. La luz de una linterna de un bote. Ese era. Podía saberlo. Voló por encima de la luz y saltó al vacío, dejando a la pesada máquina voladora a su suerte. Una caída de apenas cinco metros, y un aterrizaje forzoso sobre las tenues tablas de bote de remo que se rompieron a su llegada. El agua comenzó a entrar desde el casco, y Moxxia alzó la mirada solo para ver a dos demonios aterrados ante su presencia. intentaron sacar sus pistolas para dispararle, pero no fueron los suficientemente rápidos para evitar que una bala les perforara la cabeza., mientras el helicóptero impactaba sobre el agua en la distancia, creando una violenta explosión que iluminó los cielos. Pero... ¿Dónde estaba Millie? ¿Acaso ya era demasiado tarde?

Un extraño burbujeo que salpicaba las agitadas aguas captó la atención de Moxxie, y sin pensárselo dos veces se lanzó a las oscuras aguas contaminadas. Nadó tan rápido como pudo, cuando el rastro de burbujas desapareció de repente, justo un segundo antes que Moxxie viera un cuerpo atado a un ladrillo que flotaba en las agitadas aguas. Era ella. Era Millie. Lo sabía por su atuendo y la muy distintica cola con el extremo de su punta de color blanco.

Moxxie se apresuró y cortó las soga con sus dientes, y arrastró el cuerpo lo más rápido que pudo hacia la superficie. Sus brazos se sentían pesados, su vista comenzó a nublarse, sus pulmones se quedaban sin aire, y justo cuando pensaba que no sería capaz de lograrlo, emergío a la superficie entre la basura y las pertenencia de las antiguas víctimas de su padre.

Moxxie: - Millie. ¡Millie! - Gritaba en vano mientras retiraba el saco que cubría su cabeza.

Al ver su rostro de su amada sin vida perdió la compostura, mientras la llamaba una y otra vez. Nadó y nadó. Nadó tanto como pudo y tan rápido como pudo hasta la orilla más cercana. Repetía el nombre de su amada una y otra vez pero esta no despertaba. Nadó durante segundos, minutos, tal vez horas, nuca pudo saberlos, pero para él fue todo una tortura perpetua.

No supo cuanto tiempo le tomó llegar a tierra firme, pero con las últimas gotas de energía que le quedaban, arrastró el cuerpo de Millie sobre la orilla lodosa, hasta estar lo suficientemente lejos del agua. Volvió a gritar su nombre, pero ella no respondía. Apoyó el oído en su pecho, pero no escuchó nada. Un completo y desgarrador silencio.

Como un acto de desesperación, comenzó a hacerle un RCP (Reanimación Cardiopulmonar), pero parecía no estar funcionando. Treinta compresiones sobre el pecho, y un "Beso de la Vida" desesperado por traer a su amada de vuelta. Una y otra vez lo intentó, pero nada ocurría.

Poco a poco, su ira se fue convirtiendo en tristeza, su cuerpo negro y deforme comenzó a restructurarse, las manchas negras comenzaron a desvanecerse, y sus cuernos alargados regresaban a la normalidad. De sus ojos, brotaban unas espesas lágrimas negras, lágrimas tan densas como una gota de petróleo crudo.

De pronto, pareció como si el tiempo se hubiese detenido. Moxxie sintió como si una extraña implosión de energía lo hubiese sacudido, pero tuvo la sensación que su corazón había vuelto a latir, todo cuando vio a Millie comenzar a toser agua, luchando con todas sus fuerzas por aferrarse a la vida.

Moxxie: - Millie... Millie... Millie... Millie... Millie... - Repetía una y otras vez mientras la ayudaba a ponerse de lado para que pudiera expulsar toda el agua sin atorarse.

Millie: - ¿Moxxie? - Preguntó en shock. -

Moxxie: - Ya... Ya... Ya todo va a estar bien. -

Como un estallido, las emociones de Millie estallaron en un profundo y arraigado llanto que comprimió el corazón de Moxxie mientras escuchaba las palabras que apenas podían salir de la boca asustada de su amada. Con todas sus fuerzas la cargó y la apoyó sobre su pecho, donde Millie continuó llorando descargando todo el miedo por el cual había pasado.

Moxxie: - Ya... Tranquila. Todo esta bien. No dejaré que nadie nunca más te haga daño. Jamás. - Dijo con un escalofriante tono de voz. Uno que Millie apenas pudo notar dada la conmoción que tenía.