Capítulo [3] "Una promesa" (1/3)
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El puente que conecta el camino de tierra que lleva a la entrada este de la capital y la zona del Valle de los Ríos Susurrantes es uno de los más antiguos que se conocen actualmente. Fue hecho en la época del Primer Emperador para unir las zonas rurales del Sureste del Imperio y la Capital, y era un lugar gratuito para el pase de la población y los comerciantes en general.
Con el tiempo y las crisis económicas, dejó de ser un lugar gratuito y el mantenimiento del puente pasó a manos privadas, aunque el gobierno tenía la facultad de cobrar la cuota de entrada y la documentación, además de garantizar la seguridad.
El puente tiene más de medio kilómetro de longitud y conecta ambos lados del Río Cross, el cual conecta los acueductos de la Capital y fluye independiente del valle. Este río actúa como frontera natural entre la capital y el Suroeste del Imperio.
En la entrada al puente se construyó una oficina gubernamental en la que se revisa la documentación. Además, hay otros edificios que proveen servicios de mantenimiento del puente y una pequeña zona habitacional para los guardias Imperiales Civiles.
En días cotidianos, esta zona se llena de gente que quiere cruzar el puente y de personal que los atiende. Este es un lugar seguro debido a su estricta seguridad.
Desafortunadamente, el lugar fue víctima de las circunstancias cuando un grupo de mercenarios bastante peligroso lo invadió.
Los cuerpos junto a la zona habitacional fueron acumulados en un montón para ser incinerados. La muralla de metal había caído y los guardias muertos fueron reemplazados por nuevos vigías que patrullaban alrededor de la muralla.
Mientras tanto, los demás mercenarios, armados con rifles de gran poder, mataban a cualquiera que intentara entrar al complejo. Sus víctimas incluían civiles que ignoraban el peligro en el que se encontraban, así como comerciantes a los que les despojaban de sus pertenencias. Muchos ni siquiera llegaban al complejo, ya que los mercenarios los esperaban en el camino.
No tardaron en comenzar las violaciones a las mujeres y la posible esclavización de los capturados, que veían con impotencia cómo las autoridades no hacían nada para detener los crímenes que se cometían a diestra y siniestra.
Lo que no sabían era que un grupo de jóvenes desconocidos estaba dispuesto a actuar en contra de esa gente.
—¡Debemos ayudarlos! —exclamó Leyasu al ver una escena que lo enfureció, y sus compañeros compartieron su sentimiento.
El grupo se topó con los hombres que habían atacado al complejo, mientras estos asaltaban con violencia a una caravana de migrantes.
"¡Denos sus objetos valiosos! ¡Morirán si se resisten!" gritaban, mientras separaban hombres y mujeres a ambos lados del camino y otros mercenarios despojaban a las víctimas uno por uno.
"Las mujeres tendrán que cooperar si quieren ver a sus hijos con vida", dijo con malicia el líder de la unidad, mientras veía con ojos lujuriosos a las mujeres del lado izquierdo. Estas se mostraban horrorizadas ante las miradas de aquel hombre y sus compañeros, y no podían evitar abrazar a los más pequeños, intentando protegerlos lo más que podían.
Los tres jóvenes, con experiencia lidiando con hombres que han cometido estas mismas atrocidades en su pueblo natal, querían evitar a toda costa que la situación empeorara. Estaban ocultos entre los árboles del bosque, muy cerca del lugar de los hechos, y necesitaban pensar en un plan.
—Sayo, necesito que nos ayudes desde la distancia —le dijo Tatsumi a su amiga.
La chica no tardó en sacar su arco y preparar sus flechas.
—Exacto, Leyasu , Tatsumi y yo vamos a matarlos. Solo necesitamos ir por atrás...
—Tengo una mejor idea... —interrumpió Izuku.
Los tres voltearon a verlo con cierta preocupación, ya que para ellos era un chico que no estaba completamente dedicado a ser guerrero y dudaban de que pudiera aportar algo más que suministros.
—Izuku, no creo que debas avanzar hacia allá. Después de todo, ese Fauno te quiere a ti —comentó Sayo con preocupación.
—Déjanos hacer nuestro trabajo, que es protegerte, bro —dijo Leyasu de manera más positiva a Izuku.
—No nos tardaremos... —dijo Tatsumi.
Entonces, de manera tajante, Izuku les dijo:
—Hay una razón por la que he sobrevivido a tipos como Shepard. Es mi responsabilidad arreglar este desastre, tal como mi honor me lo dicta.
Entonces, Izuku sacó una especie de muñequera de cuero con partes de metal debajo del antebrazo de su manga.
—Tal vez no sea un guerrero de alto nivel del ejército imperial o de los revolucionarios, pero sé defenderme —dijo, mientras sonreía y se ponía las muñequeras.
Leyasu había notado que Izuku siempre se ponía esas dos muñequeras de cuero en ambos antebrazos al vestirse, pero no le había dado importancia hasta ese momento.
—¿Qué es eso? —preguntó Tatsumi con algo de duda.
Entonces, Izuku sonrió al escuchar esa pregunta.
—Mi estimado amigo, esto se llama Hoja Oculta, un arma para el ataque silencioso. Un amigo llamado Leonardo me las hizo personalmente en el Reino Mercante de Venecia.
Izuku hizo un simple movimiento con el meñique, y un mecanismo activó la cuchilla plateada con relieves cincelados de figuras renacentistas.
—¡Guau! —exclamó Leyasu con asombro.
—Qué artefacto tan extraño... —dijo Sayo, tocando la muñequera en el antebrazo de Izuku, lo que hizo que se incomodara.
—Ten cuidado, Sayo, es filoso —advirtió Izuku.
El contacto femenino aún le resultaba incómodo. Para evitar que se cortara, accionó el mecanismo de nuevo y la cuchilla se retrajo.
—Izuku, ¿algún día podrías contactar con ese amigo tuyo para que me haga uno? —preguntó Tatsumi, pensando que algún día le beneficiaría tener un arma así.
Izuku se separó rápidamente de Sayo para evitar más incomodidad y respondió:
—Lo siento, pero solo se las da a quienes más confía. Espero que lo entiendas.
Tatsumi aceptó sin problemas, y entonces Izuku sacó más cosas de su mochila mientras hablaba.
—Un gran hombre me dijo una vez: "Los mejores empleadores deben darles las mejores herramientas de trabajo a sus trabajadores". Por eso, quisiera darles armas adicionales a ustedes, porque las necesitan. Las espadas que me compraron no serán suficientes... —dijo Izuku.
—¡Wow, gracias, Izuku! —exclamó Leyasu emocionado.
—¡No! —dijeron de manera tajante Sayo y Tatsumi.
Tatsumi y Sayo eran conocidos por su orgullo, heredado de su maestro. Habían aprendido que un verdadero guerrero debía ganarse las armas que portaba. Era decir, era un deshonor aceptar un regalo sin haber mostrado completamente sus habilidades a Izuku.
Izuku intuyó la razón de la negativa de ambos chicos y quiso evitar alargar la conversación, ya que personas inocentes estaban a merced de los mercenarios. Antes de que Leyasu les replicara, Izuku les dio una respuesta rápida.
—No lo vean como un regalo, véanlo como las herramientas de trabajo que les estoy ofreciendo. Además, si quieren ganarse esas armas, muéstrenme sus habilidades. Si veo que su desempeño en protegerme es excelente aquí y hasta cruzar el puente, las armas serán suyas. ¿Qué dicen?
Al escuchar esto, ambos chicos sonrieron y luego asintieron. Leyasu estaba feliz de que Izuku los hubiera convencido.
Entonces, Izuku sacó una bolsa de tela de su mochila de viaje y, de la misma, sacó piezas de un arma larga. No tardó mucho en acoplarlas para formar un rifle de considerable calidad.
—Es de fabricación otomana, tiene 10 rondas por carga y se carga a través de pólvora. Es un poco anticuada y no es efectiva en combate cercano, pero es excelente para tiros a distancia. Leyasu, me comentaste que patrullabas en tu pueblo con armas de fuego, ¿no es así?
—Sí, pero eran rifles básicos que el ejército nos vendió hace 30 años —respondió Leyasu.
En el trío, Leyasu era el único con experiencia en armas de fuego.
—Entonces no tendrás problema, tómalo.
Izuku le entregó su arma a Leyasu, quien la tomó con algo de duda.
—¿Tienes más armas de fuego? —preguntó Leyasu.
—Lo siento, para venir a la capital vendí la mayoría a pueblos de los alrededores, incluso mi carreta mercante. Solo pude traer conmigo mis pistolas.
Tatsumi las había visto anteriormente, específicamente cuando el chico se había quitado su cinturón en la primera noche del campamento. Izuku por su parte, no eran objetos que quisiera enseñar al trío, ya que usualmente las ocultaba debajo de la camisa.
Luego, Izuku se dirigió hacia los tres para decir:
—Un combate directo con mercenarios experimentados es un acto suicida. Tienen años de experiencia en el combate cuerpo a cuerpo con la espada, además de usar armas de fuego en situaciones de emergencia. Así que debemos recurrir a tácticas poco convencionales si queremos llegar a la capital con vida. ¿Me comprenden?
—Sí —respondieron los tres jóvenes al unísono.
La idea de Izuku no parecía descabellada; de hecho, tenían un punto bastante válido.
—Esta es solo una unidad, debe haber más en los alrededores. Shepard debe estar en el complejo del gobierno esperándome, así que debemos llegar con vida a la capital. Debemos emplear la misma táctica con cualquier grupo de mercenarios que encontremos en nuestro camino —añadió Izuku.
Luego, Izuku les entregó a Tatsumi y Sayo dos cuchillos con la hoja curva y los mismos relieves que Izuku tenía en su cuchilla.
Sayo se quedó maravillada al sentir lo fácil que era sostener el mango y dar ataques certeros.
—Otra creación de Leonardo que puedo compartir. Son excelentes para el asesinato sigiloso. Por cierto, Tatsumi, también te quiero dar esto —añadió Izuku, entregándole una especie de bolsa de papel en forma esférica, llena de un polvo extraño—. Es una bomba de humo. Te salvará la vida.
Una vez que terminaron de planear los detalles menores del plan de acción, los chicos se colocaron en posiciones estratégicas para emboscar a los mercenarios.
Leyasu estaba oculto en la cima de un árbol, quitando el cerrojo de su rifle para disparar. Había recargado su arma en la rama del árbol.
Tatsumi y Sayo se ocultaron en unos árboles cercanos, los más cercanos a los enemigos. Mientras tanto, Izuku se había escondido en la maleza de un conjunto de plantas, esperando a su primera víctima.
Continuará...
Por si se preguntan, las dos pistolas de Izuku son revólveres con una culata bastante elegante.
Bueno, ¿ustedes qué opinan del capítulo? Espero que le haya gustado.
