Capítulo [3] "Una promesa" (3/3)

(...)

Él tenía su propia manera de lidiar con la muerte, la cual consistía en mantener una compostura al quitar una vida. Su amplia experiencia actual le había dado la capacidad de hacerlo y seguir adelante.

Pero esta vez era diferente.

—¡Mierda! Ella está...

Él estaba de rodillas, totalmente afligido y desconsolado frente al cadáver de Heldrick. La razón no era la muerte del hombre en sí, ya que no le importaba la escoria que era ese hombre. La verdadera razón era lo que le había contado justo antes de su inminente muerte.

Heldrick le reveló el crimen que había cometido. Se dio cuenta de que sus manos estaban manchadas de sangre y era ignorante ante las consecuencias de sus acciones. Él había sido el causante de la muerte de una niña inocente debido a su propia estupidez.

Ella se llamaba Emily, una niña fauno que Izuku había conocido no mucho tiempo antes de llegar allí. A diferencia de la infame reputación de su padre, ella era una niña dulce que todavía conservaba la inocencia tan preciada que este mundo tan cruel había arrebatado a tantos niños como ella.

En el pasado, Izuku había tenido una buena relación comercial con su padre en la venta de armas. Por lo tanto, era común que esperara antes de las reuniones de negocios y jugara con ella.

No podía evitarlo. En su vida anterior, tenía experiencia en cuidar a una niña muy especial que nunca olvidaría, a pesar del tiempo transcurrido.

—Eri-san, si me vieras ahora... —dijo en voz baja con mucha frustración y rabia consigo mismo— Solo me verías como una escoria que no pensó en las consecuencias de su decisión.

Emily llenó ese vacío que Eri había dejado en él durante algún tiempo. Aunque quería negarlo, más por la joven edad de ella, era como si experimentara lo más cercano al afecto paternal hacia ella.

(...)

—Señor arbusto, ¿qué es esto? —dijo la niña fauno sosteniendo un avión de papel de pergamino.

Ambos estaban en una sala común en la base principal de los mercenarios y Shepard estaba ocupado para atender a Izuku. Por lo que él tenía que esperar, y Emily afortunadamente lo acompañó durante el tiempo que restaba.

A diferencia de su padre, ella tenía su cabello de color dorado y largo. Debido a su herencia de fauno, poseía características distintivas de las hembras, como un rostro más humanizado y algunos rasgos de su especie como las orejas.

—Esto es un avión de papel, puedes jugar con él, y es fácil de hacer con papel de pergamino.

Ella preguntó con curiosidad.

—¿Qué es un avión?

Izuku se rió un poco ante su inocente pregunta.

—Es como un águila gigante de montaña, pero de metal.

—¡Wow! ¿Esto vuela? —dijo ella emocionada.

—Sí.

Luego, Izuku tomó su avión de papel y ella observó impresionada cómo lo lanzaba para que volara unos segundos en el aire. El viento que entraba por la ventana desvió su trayectoria.

—¡Wow, señor arbusto! ¿Podría lanzarlo de nuevo? —dijo ella corriendo emocionada hacia donde había caído el avión.

Ver su rostro emocionado e inocente hacía que él se sintiera bastante feliz, a pesar del ambiente criminal en el que estaba creciendo.

(...)

Después de algunas reuniones posteriores, él y Shepard tuvieron una acalorada discusión debido a la última venta. Desafortunadamente, él omitió otro detalle del desacuerdo que no les había contado a sus compañeros.

(...)

— Dejando de lado nuestro desacuerdo con respecto al pago que me ofreciste por el nuevo lote de armas, Shepard. ¡No cumpliste tu parte del trato! —Dijo Izuku furioso, golpeando la mesa de madera y haciendo que temblara en la sala de reuniones.

Luego, el fauno respondió con el mismo tono de furia:

—¡Hemos cumplido nuestra parte del trato, señor Midoriya! Fuimos a la mansión local del noble en el distrito sur del Reino de Prusia, tal y como usted nos indicó. Matamos a su secretario personal, a sus sirvientes y saqueamos sus posesiones, pero lo que nos dijo que era especial no estaba allí.

Al escuchar la respuesta, Izuku frunció el ceño y respondió:

—Pero fallaron porque Arian Schneider escapó con algunos de sus bienes. Después de investigar un poco, sé que esa escoria huyó a la provincia de Kurun, en la frontera del Imperio, y se está alojando en casa de un socio comercial. Si lo que pedí no estaba en su mansión, debe estar con él ahora.

De repente, el fauno rugió hacia el chico:

—¡Cumplimos nuestro trato! A menos que nos hagas otro favor, no voy a arriesgarme a atacar a la nobleza y a los empresarios del Imperio. No voy a arriesgarme a ser perseguido por los generales sin una buena paga de tu parte. Ese último favor nos hizo retroceder en nuestras actividades en Prusia ante las autoridades, perdimos mucho de lo que ganamos.

Hasta ese momento, Izuku estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba:

—¡No maté a tus rivales en la Región del Califato en vano, Shepard! ¡Cumple tu parte del trato!

—¡PRIMERO PAGANOS! —dijo Shepard sacando su gran espada y apuntando hacia el chico— Si no llegamos a un acuerdo pronto, lo más sensato para nosotros es romper relaciones comerciales, señor Izuku.

De repente, Heldrick, quien estaba al margen de la discusión entre su jefe e Izuku, rompió su postura neutral para intervenir en la inevitable pelea, y solo tuvo que interponerse entre ambos para obtener la última palabra.

—Chico, te recomiendo que te vayas de aquí para evitar una confrontación innecesaria. Solo cumple con la última entrega que fue pagada. ¿No es verdad, Jefe?

Izuku pudo observar la expresión de Shepard, quien veía a su socio con una furia latente por haberse metido en medio. Pero a la vez, se notaba bastante resignado a bajar su espada. Después de todo, tenía que reinar el sentido común.

Realmente estaba muy frustrado, había pasado años buscando ese artefacto para que el grupo de mercenarios le fallase ahora, estando tan cerca y, a su consideración, ellos estaban incumpliendo su parte del trato. En su necedad y arrogancia, sentía que debía darles una lección en cuanto a cumplir con sus promesas.

Se fue del lugar prometiendo un último lote de armas a entregar al día siguiente. Lo que ellos no sabían es que él mismo se encargaría de que aquellas armas fueran de la calidad más deplorable. Para él, era un buen pago por su incumplimiento.

(...)

Este desastre era su culpa: varias personas inocentes habían muerto, incluyendo a Emily. Ahora, un grupo con un excelente potencial para la batalla tenía sus sueños truncados en la capital. Habían sido involucrados en el camino de la venganza de un padre adolorido por la muerte de su hija, que justamente iba dirigido hacia él.

No podía permitirlo.

Ellos eran jóvenes que merecían algo mejor que un destino de muerte a manos de un mercenario. Tenía que detener a Shepard de una vez por todas y llevar a estos jóvenes a salvo. Tenía que hacerlo, no podía perder a las personas que lo habían aceptado en primer lugar.

—Tengo que hacerlo, deben llegar a salvo a la Capital...

Una vez dicho esto, Izuku se levantó y se dispuso a ir con Tatsumi y compañía, pero no sin antes modificar su cuerpo. No había peligro alguno por ahora, ya que se aseguró de que no hubiera más enemigos que pudieran darse a la fuga o solicitar refuerzos.

"Te estás ablandando, Izuku"

De repente, oyó una voz femenina muy cerca, una que reconoció fácilmente.

—No había oído tu voz desde que asesiné a miembros del clero en la República Ártica —dijo Izuku bastante molesto.

Solo tuvo que voltear para ver su sonrisa juguetona y sus ojos apuntando directamente hacia él.

La chica que estaba detrás de él era el mismo ángel que se le había aparecido aquella vez. Solo que ahora llevaba puesto un traje elegante y ajustado de color dorado, con un gran moño morado atado a la cintura. Su largo cabello estaba recogido en dos coletas con unos moños violetas, y sus dos alas lucían su característico brillo celestial. Su figura de ángel chocaba con sus ojos de color sangre brillantes, creando un contraste que resultaba hipnótico.

"Vaya, vaya, desde la última vez que nos vimos, no te permitías estar acompañado desde que ellas se fueron. Ahora, permites que una niña que inevitablemente iba a morir te afecte emocionalmente y que unos jóvenes te convenzan de unirte", comentó la chica con tono burlón.

—Callate, Sia. Sé lo que estoy haciendo—dijo firmemente.

No sabía mucho acerca de ella, pero parecía que ella sí sabía mucho acerca de él. Así se podría resumir su relación. La única cosa que él sabía de ella era su nombre, "Sia".

La chica frunció el ceño al oír la afirmación del chico.

"Ambos sabemos que eso no es cierto. Has pasado años buscando este artefacto y nuestra incursión en la República Ártica resultó en una pérdida de tiempo".

— La persona que quiero encontrar se ha refugiado en la capital. Esa es mi última esperanza para encontrar el artefacto— explicó él.

Entonces ella dejó escapar un suspiro de pesadez. Al parecer, estaba perdiendo su paciencia, que era obviamente limitada.

"Esos chicos solo te hacen perder el tiempo, Izuku. Ni siquiera obtendrás beneficios sexuales de esa niña. ¿Por qué te empeñas en quedarte con ellos?"

—No quiero más muertes.

Dijo de forma tajante a la chica ángel para luego voltear en dirección a donde los chicos estaban con las víctimas del atraco de los mercenarios. Detrás de él, solo pudo escuchar un claro gemido de clara molestia y enojo. Entonces, solo necesitó las palabras correctas para detenerlo.

"¿Cómo los vas a proteger si no puedes protegerte a ti mismo, imbécil?!"

No pudo ignorar su declaración.

Desafortunadamente para él, a unos cuantos pasos de donde estaba el cuerpo de Heldrick, se dio cuenta de que las palabras de Sia tenían un excelente punto. Había olvidado un hecho bastante importante.

—¡Mierda! El tiempo...

Entonces, del bolsillo oculto detrás de su chaleco, sacó el único objeto que había conservado de su vida anterior. Lo que en su momento había sido un reloj digital Casio con carga solar, ahora era un reloj sin correa, sostenido por una cadena de acero inoxidable. Parecía ser un reloj de bolsillo a simple vista, con sus obvias excepciones.

Para Izuku, además de ser un objeto de un valor sentimental, el reloj tenía otra función: contar el tiempo, lo cual en su condición era bastante vital.

—Fui un idiota, ¿cómo se me pudo haber olvidado? —dijo el chico bastante furioso consigo mismo—¡Cómo pude ser tan imbécil!

Él, en su experiencia, jamás había sido tan descuidado. En este mundo tan cruel con sus habitantes, sabía que un pequeño descuido le costaría algo más que su vida. Incluso algo tan banal como sería el tiempo mismo.

Su tiempo se había reducido y ahora solo le quedaba la especulación.

—Mínim minutos para encontrar a Heldrick, má en matarlo con mis látigos, más el tiempo en dejar de transformarme... ¡Demonios!

Con los brazos cruzados, ella le dijo tajantemente:

"Te hace falta menos de una hora para utilizar tus habilidades para este día, Izuku. Después de eso, sería arriesgar tu vida innecesariamente. No activaste el temporizador de tu reloj, entonces estás a ciegas. ¿Vale la pena?"

Ahora no conocía el tiempo exacto en el que sería vulnerable. Si quisiera matar a Shepard, tendría menos tiempo del que podría calcular. Era un riesgo a todo lo que había trabajado por ellos.

Aún así, dentro de sí, tenía que mantenerse firme y asumir el riesgo por esos chicos. Como él había dicho, no quería que más inocentes murieran gracias a él.

Volteando a ver a la Angel, le dijo seriamente:

—¡Mi promesa conmigo mismo es que esos chicos lleguen bien a la capital! ¡No hay discusión en eso!

Él la estaba dejando atrás, tratando de no verla de nuevo y continuar su camino hacia donde estaban Tatsumi y compañía, aún con el tiempo de sus poderes estando limitado.

"Ese es tu problema, haces promesas que no puedes cumplir. Las consecuencias son el destino fatal de las personas que se atrevieron a confiar en ti", dijo ella.

Esas palabras le atravesaron el pecho como si fueran dagas. Después de todo, dicen que la verdad es una de las armas más poderosas que el ser humano tiene a su disposición.

Odiaba esa sensación que solo ella podía provocarle.

Al pararse un momento después de la declaración de ella, decidió contestarle por última vez, y las únicas palabras que salieron de su boca fueron:

—¡Desde que te conocí siempre he odiado que tengas la maldita razón!

Lo único que le quedaba era apretar su puño con fuerza.


Continuará...

Espero que les guste. No olviden comentar para ver qué opinan y si tienen alguna crítica, estoy aquí para verlas y mejorar como escritor de Fanfics. Muchas gracias también a los nuevos que me siguen en esta historia.